Saturday, May 27, 2006

¿Anillo energético o negociado de algunos?


Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
27-9-2005

¿Anillo energético o negociado de algunos?

El ministro chileno de Economía, Jorge Rodríguez Grossi, ya ha anunciado que en noviembre, en ocasión de una cita de presidentes, se suscribirá el acuerdo que establecerá un anillo energético intrarregional para abastecer con el gas de Camisea a Chile, Uruguay, Brasil, Argentina y Paraguay. Como se nota, el principal país favorecido de algo que NO existe, Chile, ya da por hecho que este asunto es de una certeza al 100%.

Más aún, Rodríguez Grossi, también ha dicho que este acuerdo debe trocar en tratado internacional para, de ese modo, “entregar certeza jurídica para que los inversionistas se interesen en la iniciativa, avalada por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)”. ¿Es posible aceptar tanto maniqueísmo en el manejo de las relaciones internacionales?

Una pregunta: ¿anillo energético o negociado de algunos?

Hasta donde se tiene conocimiento no está garantizado el gas suficiente para el consumo de los peruanos. Si esto es así, ¿a cuento de qué exportar dando prioridad al exterior y descuidando el valioso mercado interno? ¿O es que hay compromisos secretos, bajo la mesa, de quienes son los delegados oficiales y que asienten a cuanto provenga desde fuera, como indicaciones, que diseñan cómo será el desarrollo presente y futuro de las reservas energéticas del Perú?

Para que este anillo energético o negociado de algunos, funcione, se tendería un gasoducto desde Pisco a Tocopilla (Chile), 1200 kms. y a un costo de US$ 2500 millones de dólares. Pocos días atrás se reportaron fallas en el gasoducto que parte desde Camisea a la Costa peruana y esto empieza a causar asombro e indignación. ¿Cómo, una obra de supuesta gran ingeniería, con menos de cinco años, empieza a conspirar contra el medio ambiente porque es de deficiente y pésima construcción?

Con el desdén increíble del mundo parlamentario, con la anuencia soterrada de las autoridades gubernamentales a quienes no molesta un ápice que les dicten desde el exterior qué y cómo hacer las cosas, el ministro chileno ya anuncia de modo contundente que esto será una realidad porque así lo dice él. No obstante, no hay mayores estudios sobre los impactos en las masas laborales y pueblos peruanos por donde pasaría la supuesta obra.

Los economistas hablan siempre del costo-beneficio. ¿Alguien sabe –o sólo supone interesadamente- cuáles son las ventajas para Perú de un anillo energético que aprovecharía el gas de Camisea?

Además, lo que se empieza a ocultar es que con el gas peruano se elaboraría energía eléctrica que el norte chileno vendería al sur nacional. ¡Chispas! ¿Y a cuento de qué tenemos que propender a planes económicos ajenos cuando podríamos llevar a cabo los propios ya que somos dueños de la materia prima, en este caso el gas?

Los medios dan cuenta alegre de lo que viene de fuera. Asombra como indigna la visión acrítica y cómplice de los sucesos. Ciertamente, los partidos políticos, o mejor dicho, los clubes electorales están estúpidamente preocupados por pagar a las encuestadoras, declinando una vital y genuina observación de hechos que nos ponen al borde del entreguismo más claudicante y vergonzoso de que se tenga memoria reciente.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Friday, May 26, 2006

Valdez: ¿un perdedor dando lecciones de diplomacia?


Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
15-5-2005

Valdez: ¿un perdedor dando lecciones de diplomacia?

El embajador Jorge Valdez estrenó en los últimos días su faceta de “periodista”. Dice él que es diplomático, pero quiero reconocerle dos virtudes más: cómplice de la dictadura delincuencial de Kenya Fujimori y además traidor a los intereses peruanos como ocurrió en 1999 cuando las negociaciones del Acta de Ejecución del Artículo 5to del Tratado del 3 de junio de 1929 entre Perú y Chile.

Tres eran las cuestiones pendientes con Chile en agosto de 1998 que debieron ser temas resueltos de manera indesligable y sincrónica. Es decir, todas juntas en el mismo tiempo. A saber, en primer lugar: lograr la ejecución a satisfacción del Perú del Artículo 5to del Tratado de 1929, lo que implicaba modificar el desfavorable curso de acción seguido desde 1985, cuando Allan Wagner era canciller, porque la diplomacia chilena venía haciendo trampa.

En segundo lugar: debía plantearse la cuestión de la delimitación de la frontera marítima para corregir la asimétrica práctica de los paralelos geográficos que por el sur favorecía, también, a Chile. Y en tercer lugar: atender la petición chilena de llegar a un acuerdo sobre protección de las inversiones, interesados como estaban los de La Moneda por proteger a sus connacionales en el Perú.

El Artículo 5to del Tratado entre Perú y Chile del 3 de junio de 1929, dice a la letra: “Para el servicio del Perú el gobierno de Chile construirá a su costo, dentro de los mil quinientos setenticinco metros de la bahía de Arica, un malecón de atraque para vapores de calado, un edificio para la agencia aduanera y una estación terminal para el Ferrocarril a Tacna, establecimiento y zonas donde el comercio de tránsito del Perú gozará de la independencia propia del más amplio puerto libre”.

El novísimo “periodista” Jorge Valdez, era viceministro y secretario general de la Cancillería del Perú. Además, su identificación con la dictadura fujimorista no era un asunto extraño, por el contrario lucía orgulloso semejante y cuestionable “blasón” cívico.

Es importante subrayar que estas tres cuestiones estaban vinculadas entre sí y una era rehén de la otra, al punto que se tenía conciencia en Torre Tagle que no habría acuerdo sobre ninguna de ellas si no se lograba un trato sobre las tres.

Pero, la “estrategia de negociación” fue un dechado vergonzoso de perdedores, capitaneados por Jorge Valdez porque se siguió la línea que mejor sirvió al interés de Chile. Se concluyó el Acta de Ejecución del Artículo 5to del Tratado de 1929, donde se consagró la tesis chilena. Después se concluyó el acuerdo sobre protección de inversiones que, igualmente, favorecía a Chile. Y, por último, la cuestión de delimitación marítima quedó fuera de la agenda bilateral; también para satisfacción de Chile.

Con los años y sobre el específico punto de la delimitación marítima, los capituleros y vendepatrias han insistido hasta la saciedad en promover la adhesión del Perú a la Convención del Mar de las Naciones Unidas con el pretexto que ésta servía para acordar con Chile la delimitación en el mar. Y Chile, firmante de la Convemar, ha dicho expresamente que NO usará nunca este instrumento internacional para resolver ninguna clase de problemas limítrofes con países con mar adyacente. ¿Qué país tiene mar adyacente con Chile?: ¡Perú!

En 1985 la Cancillería peruana, capitaneada por Allan Wagner Tizón, notable por haber pasado los 2 mts. de altura, “logró”, en las “negociaciones” con Chile un mini-atracadero en Arica, diferente a lo preconizado y establecido en el Artículo 5to del Tratado de 1929. Por entonces ocurrió una anécdota infame que es bueno hacer de conocimiento del público.

Las ocurrencias del encuentro entre las delegaciones peruano y chilenas se llevaron a cabo en Arica.

Una noche de francachela irresponsable y espíritus liberados por el alcohol generó un desaguisado que fue la comidilla por años de la diplomacia chilena y una vergüenza oprobiosa para la nacional. El embajador Eduardo Ponce de Vivanco (otro de los novísimos “periodistas”) perdió una carpeta con todos los documentos de la posición peruana, oficios confidenciales, cartas y comunicaciones.

Esto no fue todo. La Cancillería de La Moneda llamó al embajador peruano a Santiago y éste concurrió ignorante del motivo de la convocatoria. Entonces, se habían dado los encuentros entre las delegaciones peruano-chilenas en Arica y no existían más motivos ríspidos o de cualquier otra naturaleza. Como se sabe, que una cancillería llame a un embajador presume de un motivo sumamente importante. ¡Y que lo era! La Moneda entregó la valija perdida por Eduardo Ponce de Vivanco en Arica con todos los documentos al embajador peruano. ¡Qué tal papelón!

¿Supo el canciller Allan Wagner de este desafortunado como infame caso? Si lo supo, se calló en todos los idiomas porque nunca hubo registro escrito sobre el particular y se estableció una especie de espíritu de cuerpo que no fue otra cosa que motivo de mofa entre nuestros vecinos del sur. En el equipo de aquella época figuraban al lado de Wagner, Eduardo Ponce, Hernán Couturier y Alfonso Rivero Monsalve, este último con los años, llegaría a ser el jefe de la mafia en Torre Tagle.

El plano del desarrollo portuario propuesto por los chilenos al presidente Augusto B. Leguía, llegó a Lima en el avión Jesús del Gran Poder a fines de abril de abril de 1929. Con el golpe de agosto de 1930 y la pasividad de quien era entonces el canciller Montagne, este plano se perdió en la bóveda de Torre Tagle por ¡nada menos que 70 años!

En 1998, el embajador Félix C. Calderón, en las pesquisas para su libro El Tratado de 1929. La otra historia, logró ubicarlo y reivindicar para la información de la Cancillería lo que era, nada más y nada menos, que un instrumento valiosísimo que habría evitado los constantes y aviesos requiebros mañosos de la diplomacia chilena. Es más: lo mostró al entonces secretario general de Torre Tagle: Jorge Valdez.

Con este documento, era prácticamente imposible que las “negociaciones” siguieran el curso desfavorable que estaban siguiendo porque era la posición chilena la que prevalecía sin respuesta ni contundencia de la actitud peruana.

¿Cómo así se concluyó en 1999 el Acta de Ejecución irrespetando –o mejor dicho ignorando a sabiendas- un plano de inexcusable consulta y referencia, con Chile? ¿Puede explicar el embajador –ahora “periodista”- Jorge Valdez qué motivos le indujeron a traicionar los intereses peruanos y preferir los de otro país? ¿Cuál es la versión de los otros “negociadores”: Carlos Pareja, Fabián Novak, Fernando Pardo? ¿Por causa de qué concedieron entre gallos y medianoche una posición desfavorable al Perú?

Hoy la prensa y los medios en general, presos de una pereza criminal, se olvidan del pasado vergonzante y sucio de muchos individuos, como el caso de Jorge Valdez, y los convierten en “referentes” que pretenden dar clases de diplomacia, buena conducta, limpieza cívica y los ponen a “escribir”. ¿Qué clase de lecciones –de cualquier cosa- osarían dar Jorge Valdez, Eduardo Ponce o Alfonso Rivero Monsalve?

¿Qué categoría de prensa es aquella que cobija a malandrines que sólo han exaccionado al Fisco y mal representado al país que les pagó sus múltiples viajes y eternas torpezas contranatura?

¿Se atreverá Jorge Valdez a negar que conocía un plano que debió haber dado otro curso a los entendimientos entonces con Chile?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Thursday, May 25, 2006

¡La derecha es enemiga de la patria!



Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
25-5-2006

¡La derecha es enemiga de la patria!

¿Qué sectores elaboran los psico-sociales que enfrentan a las colectividades políticas en la segunda vuelta? ¿Son entre sí enemigos per se o no representan la voluntad de millones de peruanos que se reconocen como excluidos y ajenos al sistema? En lugar de echarse cardos y dardos, los apristas y humalistas, deberían entender que, por vez primera, en muchísimos años, se plantea la posibilidad cierta de fiscalizar a sus congresistas y al presidente sea éste Ollanta o García. ¡No ver semejante panorama constituye una torpeza monumental que hace muy feliz a la derecha que es enemiga de la patria!

El juego maquiavélico es muy simple y lo alimentan todos los perdedores: desde la derecha reaccionaria y profundamente antiperuana, por racista y despreciadora, hasta todos aquellos que no han recibido el respaldo popular vía las urnas. ¿Con qué derecho hablan de pueblo quienes no tienen cómo probarlo? El que se infiltren, con la nociva carga de sus viejos odios y consignas y maltrechos esquemas ideológicos, en uno de los grupos en liza aún, no hace sino enrarecer lo que debiera ser una natural vocación unionista y organizativa que está por encima de la coyuntura electoral y cualquier resultado.

Si casi todas las instituciones del Estado, son parte de un sistema democrático sumamente deleznable porque está copado por pandilleros y porque lo tiñe un sesgo profundamente oligárquico, en el que grupúsculos juegan para sí y por sí, para mantener el asimétrico reparto de la riqueza, es hora que las masas organicen su defensa y planeen la conquista legal de sus reivindicaciones. La democracia es incompatible con un Estado privatizado, como es el vigente, profundamente inmoral.

Si el Congreso no sirve porque sus integrantes se rinden al embrujo de pelotones de secretarias, batallones de asesores, pagas puntuales y goces privilegiados de celulares, autos, choferes y sensualidades aberrantes ¿no existen acaso las iniciativas legislativas que nacen desde fuera del Establo, desde abajo y desde dentro? Los fiscales del pueblo tienen la posibilidad de juntar firmas y marcar la agenda del Parlamento. ¿Se atreverían los establistas a desafiar a 100, 200 ó 300 mil personas en las calles aledañas a la Plaza Bolívar, demandando el cumplimiento de sus acuerdos democráticos?

Si el presidente, el que sea, osara violar la voluntad popular de cambio, manteniendo a ministros o personajes vinculados a este gobierno acérrimo defensor de TLCs, privatizaciones o concesiones, claudicaciones mil, ¿no estaría el pueblo en su derecho legítimo de subrayar el yerro para su enmienda o de botarlo por traidor a la patria? ¿No pueden acaso las colectividades genuinamente populares plantear y firmar su protesta y reclamo?

La derecha es antipatriota. No juega por el poblador común y corriente, sino pretende el azúcar caro y el cholo barato. No rinde respeto a la bandera ni a la historia, a las que odian porque revelan su larguísima y traidora estirpe miserable de siempre que les retrata como ventajistas y usurpadores. Por eso divide, a como dé lugar, al pueblo y a sus fuerzas populares que han adquirido otros colores y denominaciones. Mientras que la escisión de éstas persista, hay quienes se afilan los dientes y persisten en el gozo ilegítimo del sudor de millones de hombres y mujeres. Los esquiroles, viejos o jóvenes, juegan a la trapisonda divisionista, al rumor malévolo, al odio antaño y a la invención de la realidad porque así conviene a sus intereses. Jamás dan soluciones porque si las hubiera, se acaban los gringos tontos que dan dinero para persistir con talleres, fórums, folletos y libracos ad hoc y parte de un sistema de idiotización masiva que ya agotó su savia. Los extremos se juntan y se da el caso oprobioso de alianzas de grupúsculos de las más dispares tendencias, siempre con el propósito de mantenerse en las riendas aunque el pueblo NO les dé su voto.

Si los dirigentes políticos no avistan que los caminos de unidad son los mejores y revolucionarios, es porque se han vuelto ciegos. O sus cálculos van por otros caminos non sanctos. ¿Será ese gris atardecer el destino del Perú? Como modesto opinante me resisto a ese camino.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Wednesday, May 24, 2006

El gobierno lo tiene cualquiera


Si los trascendidos que musitan –y más que musitan, denuncian- que apenas se tenga el resultado del próximo comicio del 4 de junio, ya está pactado o convenido que el Establo congresal apruebe el TLC (Tratado de Libre Comercio) con Gringolandia, Perú y su pueblo, quedan a merced de unos grilletes cuyos primeros efectos nocivos se sentirán en los campos de salud y agricultura. A unos y otros afecta directa y letalmente. Pero conviene reiterar la pregunta que debía lacerar conciencias y alertar contra claudicaciones: ¿vale el gobierno un TLC traidoramente “negociado”?

La desesperación mediática del ministro del TLC, oficialmente de Comercio Exterior, Alfredo Ferrero, de su alfil Pablo de la Flor, representante directo en Perú de los que hicieron el TLC de Chile con EEUU, el estudio de Eugenio Tironi, y de toda la pandilla bien pagada para “convencer” al Perú que el “sí o sí” que alguna vez –y será recordado de por vida- dijera el presidente Toledo, es abrumadora como desvergonzada. Es como si tuviéramos en los altos cargos a gringos pro domo sua y aberrantemente descarados. ¡Cómo si nadie supiera que todos ellos ya tienen puestos de capataces, flageladores y ojos y oídos de las empresas que se asienten en Perú luego que se firme aquel TLC!

A propósito del presidente Toledo y su defensa “gallarda” de Graña y Montero que ha invertido en Bolivia. ¿Por causa de qué en el 2002, cuando pulverizaban en Chile, vía ajuste bancario, judicial y a través de una prensa convenientemente agresiva, a Aerocontinente, no reaccionó igual? La aerolínea había capturado en buena lid y excelente servicio no menos del 15% del mercado del país sureño. Pero no sólo no dijo nada, sino que parecía que el asunto era totalmente ajeno a los peruanos. El infeliz que hacía de canciller, Niño Diego García Sayán, el zar de las ONGs, condecoraba a su par chilena Soledad Alvear ¡por esos mismos días! en Lima.

¿Un lavado de rostro, desde la puerilidad vanidosa del gobierno, confiere validez a un antimperialismo marchito que no cuestiona la clarísima y concesiva pretensión de ser como país, apresados por un tratado internacional –para el Perú- y apenas un pacto comercial para Estados Unidos? Conozco cientos de militantes apristas honestos. A ellos la pregunta.

El poder que manda y determina qué se hace y qué no en Perú y en el mundo, nunca está en Palacio. Está en los memos, llamadas telefónicas, emails y gritos desaforados de los guardianes del gran capital que sólo consideran que los hombres y mujeres de este país son guarismos fríos y que la productividad vía inversión importa más que las muertes por desnutrición, ignorancia y envilecimiento de 26 millones de peruanos. Para el capitalismo salvaje lo único válido son los réditos que se consiguen. El resto es basura. Sólo que esa “basura” son seres humanos, fundamento y base de cualquier proceso revolucionario.

Hoy, puestos en el abismo de grandes claudicaciones que hundirán en el basurero de la historia a quienes se conviertan en cómplices gonfaloneros de estas acciones, hay que llamar a la conciencia nacional antimperialista para que critique, piense, reflexione, perfeccione tratados lesivos que están por firmarse por un Establo congresal carente de cualquier representatividad o respetabilidad política. Que cada quien asuma su responsabilidad y que conteste por ella. Y a los traidores habrá que perseguirlos y fusilarlos moralmente por calles y plazas. Las leyes no los sancionan ni castigan.

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Tuesday, May 23, 2006

Arica, Perú y el Tratado de 1929


En días pasados ocurrió un suceso en Arica que no ha merecido hasta hoy el relieve importantísimo que comporta: un mayoritario porcentaje de la población votó en rechazo a cualquier salida por su territorio, de Bolivia al mar. Es decir, el Tratado del 3 de junio de 1929, entre Perú y Chile y que puso fin a la guerra entrambas naciones, encuentra una defensa categórica que Perú debe hacer también suya e irrenunciable como lo manda imperativamente aquel tratado internacional y su inseparable Protocolo Complementario.

En efecto, se lee en el Artículo Primero del Protocolo Complementario: “Los Gobiernos del Perú y de Chile no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los territorios que, en conformidad con el Tratado de esta misma fecha quedan bajo sus respectivas soberanías, ni podrán sin ese requisito, construir, a través de ellos, nuevas líneas férreas internacionales.”

En su brillante libro, El Tratado de 1929. La Otra Historia, el embajador Félix C. Calderón, anota en la página 290: “De origen chileno e incluida a insistencia de este país, lo que se persiguió con esa cláusula fue frustrar cualquier eventual arreglo peruano-boliviano en detrimento de Arica. Stricto sensu, esta limitación debió haberse aplicado solamente a Chile, como resultado de la cesión territorial de Arica que hizo el Perú. Lo curioso del caso es que habría sido la libre disponibilidad del Perú sobre Tacna, sobre todo en lo que se refiere a la construcción de una nueva vía férrea hacia La Paz, lo que habría querido restringir Chile. Y para ello no se le ocurrió nada mejor a la Cancillería de La Moneda que recurrir al texto del artículo sexto del Tratado Boliviano-chileno de 10 de agosto de 1866, tal como lo recordara Culbertson”.

Perú tiene soberanía restringida en Arica. Y la frivolidad traicionera de no pocos miserables de ofrecer una salida al mar a Bolivia al norte del casco de la ciudad de Arica coloca minas peores que cualquier bomba real. ¿Hacia dónde crecería, ha advertido el maestro Alfonso Benavides Correa, en múltiples ocasiones, ese corredor? Evidentemente no hacia el sur que es territorio chileno, sino hacia el norte que vendría a ser territorio-problema del sur del Perú. Por tanto, el origen de futuros y enormes conflictos, estaría allí mismo en una franja de terreno que sólo podría equivaler a un suicidio geopolítico que Perú está en el deber de atajar en defensa del Tratado de 1929 y cuyo mérito se debe, en exclusiva, a la mano guía y maestra que ejerció entonces Augusto B. Leguía. Lo acontecido en Arica da plena y cabal cuenta de cómo piensa la gente de esa ciudad.

Frente a un hecho de tremendo significado hay una neumática de silencio que infecta a los candidatos presidenciales Ollanta Humala y Alan García Pérez. Pareciera que no es con ellos un tema tan vital e importante y que tendrá que ser manejado con tino y perspicacia en el próximo lustro como es la delimitación marítima, aún pendiente, con Chile; el análisis y crítica y anulación, de los acuerdos jamás ratificados por Congreso alguno, producidos por la repugnante traición de noviembre de 1999 y que denuncié públicamente en mayo del 2005 y en blanco y negro. Además, la difícil vecindad con Chile, requiere, de una genuina y muy valiente voluntad política de resolver todo lo pendiente y con un dignísimo sentido de negociación y un patriótico anhelo de honrar la memoria de los héroes caídos, capítulo que ninguna globalización ni campaña mediática podrá borrar de la memoria de los buenos y genuinos peruanos que no alquilan sus talentos o venden sus conciencias.

A poquísimos días de celebrar un aniversario más del Tratado del 3 de junio de 1929, haría bien la Cancillería del Perú en despertar de sus cuitas internas y reivindicar para el país una fecha y un derrotero, una efemérides y una historia inclaudicable, con sus yerros y aciertos, en defensa de la peruanidad legítima que esgrime su bandera blanca y roja y canta su devota convicción de conseguir un Perú libre y culto porque así lo sentenciaron las palabras inolvidables del Libertador San Martín: “Por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende”.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

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