Informe
Señal de
Alerta-Herbert Mujica Rojas
2-2-2026
¿Dinosaurios (todos) quieren la revolución?
https://senaldealerta.pe/dinosaurios-todos-quieren-la-revolucion/
Suélese asociar
la imagen enorme de los dinosaurios con anacrónicos, vencidos, claudicantes,
apóstatas, lidercillos que llevan años luengos en la comisión de trampas,
atornillamientos y zancadillas para no perder, en sus clubes electorales o
entidades, las tuercas del poder. O, dicho de otro modo, la cercanía a las
fuentes dinerarias.
En Perú, país
célebre por fenómenos inexplicables (llueve para arriba), ocurre que también
tenemos dinosaurios con cercanía a los 40 años pero igual de descarados,
tramposos, desleales y apegados al factor dinero que reciben por los intereses
creados de manera directa o indirecta. Pero quien pone el dinero, también pone
la regla.
En año electoral,
con diseño perverso y multiplicador, es decir divisor de cualquier barrunto de
sólida voluntad cívica, se empuja suicidamente a tener dos mayorías con no más
del 15% cada una de ellas. La democracia un pretexto manido, la verdad de la milanesa
apunta a ver gobiernos anémicos y ayunos de respaldo. Y así los poderes
invierten menos y ganan siempre dinero.
Una tonada
célebre, proveniente de Colombia, pregunta en una de sus sentencias: ¿qué
cultura va a tener, si nació en los matorrales? Gran parte del mundo político
peruano germinó en la más tremenda ignorancia y los grandes temas de la agenda
nacional están ausentes porque los burros en contienda ¡no tienen ni la más
mínima idea de qué se trata!
Por ejemplo.
Grupos interesados con hambrunas burocráticas de buenos dólares, anhelan que
Perú suscriba la Convención del Mar sobre la que el mismo señor Alan García
atacó y rechazó en una de sus pocas actitudes genuinamente geopolíticas. Los
dinosaurios, jóvenes y viejos, no tienen ¡una sola palabra en torno al picante
capítulo!
En el 2011 el
gobierno de Alan suscribió con Chile el Memorándum de Entendimiento Aéreo que
regaló segmentos de quintas libertades al país del sur, asunto ventajoso en
varios miles de millones de dólares y CERO para Perú. ¿Tienen la más remota
idea de qué hablamos los dinosaurios jóvenes?
Mas o menos 34
días atrás, Estados Unidos invadió Venezuela y secuestró al dictador Nicolás
Maduro y se lo llevó a una prisión en Nueva York. El país del norte trata a la
patria de Bolívar como a un protectorado. Y si el tradicional silencio de Torre
Tagle es vergonzoso, peor y aberrante, es la mudez de un partido que dice, como
primer punto, combatir al imperialismo y pugnar por la unión económica y
política de América Latina.
En la
Constituyente de 1978-79, el Apra, a través de uno de sus más lúcidos
portaestandartes, ayer y hoy, Andrés Townsend Ezcurra, logró el siguiente
Artículo con el No. 100:
El Perú promueve
la integración política y social de América Latina con miras a la formación de
una Comunidad Latinoamericana de Naciones.
¿Y qué dice,
frente a la agresión y en el mundo contemporáneo, esa agrupación?: poco o nada.
Los dinosaurios jóvenes y viejos, NO quieren la revolución, tienen cerebro
burocrático y dolarizado.
Es que las nuevas
promociones, sin descartar ninguna de las mañas aviesas y sucias, que
practicaron por décadas los anacrónicos reaccionarios impresentables, transitan
por idénticos caminos fangosos.
El pueblo es más
sabio que todos los sabios al decir de Bolívar. Por eso la cuarta postulación
presidencial de García Pérez apenas obtuvo 5.7% de respaldo y la bondad de un
amigote en el JNE les permitió seguir con la inscripción electoral.
Los viejos
dinosaurios que viven de los dólares del odiado imperialismo persisten en el
yerro insólito de creer que maquillando y bautizando las realidades con
palabras novísimas, representa garantía de cambio. ¿Con los mismos
intelectuales y estudiosos, politólogos y magos sociales, de siempre?
¡Pamplinas!
El nuevo pacto
social requiere una profilaxia radical al interior de los clubes electorales,
la erradicación inflexible de todos los hampones que han normalizado y realzado
la existencia perniciosa de oligarquías civiles y de escogidos entre amigotes,
parientes, queridos y queridas.
Años atrás, la
poetisa Cecilia Bustamante, me comentó con amargura: “si supieras quiénes son
los asiduos visitantes del Departamento de Estado en Washington D.C.”. Trump
reveló que USAID financió a centenas de vivos que los hicieron cholitos durante
décadas, fueron elementos funcionales y traidores a sus patrias y elaboraron
estrategias que contaron con la autorización intelectual de Gringolandia o de
los ocasionales pagantes.
¿Trata cualquiera
de las pandillas de los clubes electorales el tema del cultivo de hoja de coca?
La solución interesada contempla su erradicación y compra barata a barrer. ¿Por
qué no plantear al gran país consumidor que compre 40 años adelantados y pague
bien y así los campesinos podrán dedicarse a otra cosa pero con un futuro
seguro y nacional? O ¿no conviene a quienes hacen folletitos y charlas
sufragadas por los dólares?
¿Está toda la
policía llena de malos elementos? Deseo expresar que la policía es importante y
su entidad, merece el respaldo del Estado y todos los gobiernos. Pero también requiere
una limpieza que separe la paja del trigo. Conocí épocas cuando la policía aún
era respetada.
Los dinosaurios
jóvenes, amantes de la frivolidad, del licor, de la lectura a medias, del
desenfreno dinerario al mejor postor y gonfaloneros de causas reaccionarias,
podrán ostentar pocos años, pero sus hojas de vida se insertan en un vergonzoso
cuadro de traiciones tempranas.
Escribió Jorge Basadre: “Un país robusto necesita una juventud entusiasta
con capacidad para sentir un íntimo asco ante toda falsificación de valores,
con voluntad de construcción inteligente y honestamente combatiente, con pudor
de lo que hace y lo que dice, inspirado en la dignidad cívica sin la cual la
república no merece ese nombre.”
¡Ataquemos al
poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas
aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media
voz!
