Informe
Señal de
Alerta-Herbert Mujica Rojas
20-3-2026
¡Que NO nos roben Petroperú y a terminar el gasoducto del sur!
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Los vendepatria,
disfrazados de tecnócratas, especialistas, comunicadores, empujan la
privatización de Petroperú. Ni siquiera son originales, pretenden el malbarateo
de Refinería Talara (una de las más modernas del mundo) al cómplice postor o
postores, para terminar enajenando una infraestructura que vale miles de
millones de dólares.
¿Con qué dinero
se modernizó Refinería Talara y para qué? Con los impuestos de los peruanos y
para la realización de procesos que se puedan exportar con valor agregado luego
de conquistar un gran porcentaje del mercado interno que cuasi monopolizan
firmas foráneas. Por tanto, Refinería Talara es propiedad del pueblo y no de
los ministros que sirven de infiltrados para rematar los bienes nacionales.
En consecuencia
¡el pueblo tiene absoluto y legítimo derecho a defender sus bienes!
En 1996, el
gobierno entreguista de Kenya Fujimori, cuasi obsequió a la empresa española
Repsol, Refinería La Pampilla (que le vende al Estado peruano combustible a
precio internacional), por la módica suma de US$ 186 millones lo que no valía
menos de US$ 1000 millones. ¿Quiénes se beneficiaron de las coimisiones y quién
fue perjudicado?
¿Han discutido
nuestros clowns políticos sobre el fondo y la raíz del pésimo manejo de
Petroperú que origina forados, cierra plantas y no administra con eficiencia el
patrimonio? La crisis es de dirección, hay deudas con calendario y déficit que
puede cubrirse como ya se hizo en otra oportunidad.
Durante años, los
usuarios peruanos financiaron la construcción del gasoducto de Camisea, no fue
la empresa Transportadora del Gas Peruana la que solventó ese gasto millonario.
Bajo el concepto
Garantía de red principal del Proyecto Camisea, la ley 27133, Ley de Promoción
del Desarrollo de la Industria del Gas Natural, tuvo por objeto establecer las
condiciones que permitan el desarrollo de la industria del gas natural, fomentando
la competencia y propiciando la diversificación de las fuentes energéticas,
estableciendo un mecanismo que permitiera garantizar los ingresos anuales que
retribuyeran adecuadamente el Costo del Servicio a los inversionistas en el
transporte y distribución de gas natural.
¿Cuántos millones
de dólares debe el Estado a Petroperú? Ese dinero, que no es préstamo ni
caridad, ayudaría a tener caja para obligaciones corrientes y para echar a
andar sin tropiezos a la empresa. Pero de esto no hablan los privatistas
vendepatria.
La soberanía
popular se fundamenta en uno de sus pilares: el energético, por el cual el
pueblo produce con su empresa gas y combustibles, nutre a su industria y
consigue valor agregado para la exportación y obtención de divisas, siempre y
cuando la empresa se pilotee con un sentido por y para el Perú.
¿Qué pretende el
privatista? Solo el lucro; el horizonte nacional, los peligros fronterizos y el
sentido amplio en un contexto latinoamericano, no ¡importan un ápice al
vendepatria! Desean hacerse millonarios
en breve y han gozado de la ayuda miserable de pésimos gobernantes que amén de
permisivos y corruptos, fueron incapaces de comprender el bien colectivo que es
la soberanía y la decencia en el ejercicio de la cosa pública.
Si el pueblo
peruano a través de alguno de sus servicios, cotiza en los próximos 36 meses,
nutre la caja de Petroperú y debe estudiarse la refórmula de los mecanismos de
control y limpieza en su dirección. ¿Por qué no podría hacerse? ¿O no
“conviene” causar ruido por que se asustan los inversionistas?
Más aún. En
Diario Uno hemos propuesto como la oportunidad de un Pacto Nacional como una de
las primeras medidas multipartidarias del próximo gobierno, la terminación del
Gasoducto Sur Peruano y con el propósito enérgico de masificar en todo el sur
el uso de combustible y gas de mejor precio y limpieza ecológica.
Pero la cadena de
la corrupción es añeja, inmensa y con mucho dinero. El abogángster da la
fórmula legal y cobra su robo a través de honorarios de éxito. El comunicador
se ofrece y vende en dólares o euros y hasta cobra los pasajes. El gobernante
episódico chapa todo lo que puede porque luego será sospechoso aunque es hasta
posible que nunca termine en la cárcel.
Por aquí en Perú también, cada cierto tiempo, rebrotan estos sinverguenzas
que se arropan como técnicos, economistas, especialistas, politólogos,
analistas, y no son más que soldados al servicio de potencias extranjeras cuyos
designios geopolíticos son distintos a los nuestros.
Los hay, esos que no dudan en vender a sus patrias en contratos de
estabilidad jurídica muy concesivos, los que idolatran a las potencias foráneas
y los que sugieren sus planes estratégicos para que fuerzas militares
extranjeras invadan sus propios países con el pretexto de que hay dictaduras.
Son los vendepatria a secas. Se los escoge y encuentra en las grandes
instituciones financieras, en los ministerios en que compiten quiénes más
concurren a los cocteles en las embajadas y prefieren el gran garrote en lugar
de pelearla en su cuna de origen.
El Discurso en el Politeama de Manuel González
Prada fue leído por un escolar,
Gabriel Urbina, cuando se hacía campaña pro-fondos para el rescate de las
provincias cautivas de Tacna y Arica, 29 de julio de 1888 y cuyo lacerante
primer párrafo decía:
“Los que pisan el umbral de la vida se juntan hoi para dar una lección a
los que se acercan a las puertas del sepulcro. La fiesta que presenciamos tiene
mucho de patriotismo i algo de ironía: el niño quiere rescatar con el oro lo
que el hombre no supo defender con el hierro.
Los viejos
deben temblar ante los niños, porque la jeneración que se levanta es siempre
acusadora i juez de la jeneración que desciende. De aquí, de
estos grupos alegres i bulliciosos, saldrá el pensador austero i taciturno; de
aquí, el poeta que fulmine las estrofas de acero retemplado; de aquí, el
historiador que marque la frente del culpable con un sello de indeleble
ignominia”.
¡Que NO nos
roben Petroperú y a terminar el gasoducto sur peruano!
