Tuesday, January 06, 2026

¡Cipayos de estación!

 

Informe

Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas

6-1-2026

 


¡Cipayos de estación!

https://senaldealerta.pe/cipayos-de-estacion/

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Cipayo se refiere históricamente a un soldado indio al servicio de potencias coloniales europeas (Francia, Portugal, Gran Bretaña) y, modernamente, de forma despectiva, a un secuaz o a alguien que sirve a intereses extranjeros en detrimento de los de su propio país, como los latinoamericanos que apoyan a imperios extranjeros.

 

La invasión estadounidense en Venezuela y el secuestro de Maduro, el dictador que acaba de proclamarse No culpable en Manhattan, gatilló mil y un expresiones, de toda índole, de calibres disímiles y, también, de ridículos repudiables.

 

Los cipayos, con y sin uniforme, hueleguisos asalariados que “forman opinión” invaden las televisoras, radios, medios impresos y dicen de todo, obviamente, enfilados hacia lo que pagan los patrones del norte.

 

Para una significativa y mayoritaria población venezolana y mundial, Nicolás Maduro, ya había derrumbado toda opción razonable y su gobierno incurría en violaciones y actos dictatoriales. Pretender convertirlo en mártir es una absurda salida del oportunismo más antihistórico. De allí a atizar fuegos artificiales y cánticos por una “supuesta liberación” hay millones de años luz de distancia. ¡Y de dignidad!

 

Pero para los cipayos, la invasión norteamericana fue “la única salida”. Con infantilismo primitivo justifican la intromisión, a sangre y fuego de tropas y armamentos foráneos, en una acción, ya sibilinamente enunciada, de producirla en otros países.

 

Lo que en castellano significa que si lo hicieron en Venezuela, en Colombia y cualquier otro país, están en el radar guerrero y bajo su mañosa jurisprudencia que se les antoja como faro rector de absoluta legitimidad en todo el mundo y sin corte judicial que emita la autorización ni Congreso que autorice la matonería guerrera.

 

Si se analizara el formato noticioso de los miedos de comunicación, se llegará a la simple conclusión que siguen un guión de a quiénes entrevistan, dejando unos cuantos alfiles libres, pero dentro de un gran cuadro de simpatía belicosa porque ha sido un acto de “liberación”.

 

¿Cómo pueden, sin crítica mínima, expedirse con tanta frivolidad imbécil, cientos de miles de personas pronunciando parrafadas huérfanas de cualquier inteligencia histórica y análisis exhaustivo de qué hay detrás de toda esta avalancha desde el norte?

 

Los cipayos son vendepatrias, en algunos casos, de alta calificación sumisa a los mandones que pagan sus arremetidas concientes y perversas y en otros, de bien intencionados que hablan porque tienen lengua.

 

En Perú, con excepciones más bien escasas, los postulantes para el comicio de este año, han sido “prudentes” para no llamar invasión abusiva a lo que fue eso y en cambio, sí fueron entusiastas encomiadores de la “liberación de Venezuela”.

 

Los días que corren, dan cuenta que el asunto no es tan sencillo y que Estados Unidos tiene intenciones de permanecer en Venezuela y ha evidenciado enormes ganas de entenderse con la administración que ahora capitanea Delci Rodríguez y secunda Diosdado Cabello.

 

Sin circunloquios hay que recordar que Donald Trump ya ha confesado que el interés de su gobierno pasa por el dominio, supervisión y producción del petróleo. Todo lo demás son pamplinas interesadas y cínicas para edulcorar el flagrante abuso internacional.

 

“El imperialismo yanqui, máquina siniestra del capitalismo opresor, avanza tentacularmente sobre nosotros. Los gobernantes de nuestros pueblos, temerosos o vendidos, no alcanzan a comprender el crimen de traición de que son responsables, al entregar nuestra libertad a cambio de la llamada “higiene” o de un torpe concepto de civilización por el dólar”. Por la emancipación de América Latina, Víctor Raúl Haya de la Torre, p. 41, Tomo 1, Obras Completas.

 

“Contemplando el problema desde el punto de vista económico, tenemos que aceptar que se trata de una cuestión de clases. Si el imperialismo yanqui en América Latina significa el avance de la clase explotadora de los Estados Unidos del Norte sobre nuestro suelo, las clases explotadoras de nuestros países tienen que ser aliadas y cómplices del imperialismo.

 

Más aún, las clases explotadoras latinoamericanas, ante la disyuntiva de desaparecer o someterse, se convierten en tributarias del imperialismo.

 

Por eso vemos que las oligarquías políticas latinoamericanas que gobiernan a nuestros pueblos como órganos de las clases explotadoras de terratenientes y burgueses, son todas sin excepción, sumisas incondicionales de las órdenes de la Casa Blanca, órgano político, a su vez de Wall Street.” Haya, ob. cit.

 

Por eso, también en altas horas de la noche, se sacan decretos supremos que impelen a la privatización encubierta de Petroperú que fue modernizada con el dinero de los contribuyentes que tienen el deber cívico de proteger y defender contra los cipayos vendepatria que pretenden el pampillazo contra Refinería Talara.

 

“Generalmente, cuando los políticos criollos, agente de Wall Street, se ponen de acuerdo con los compradores de la soberanía de nuestros pueblos, circula una propaganda que se convierte rápidamente en literatura. Se habla de “progreso”, de “saneamiento”, de “industrialización”, etcétera.”, Haya, ob cit., p. 50.

 

“El individualismo ha muerto y todo individualista es burgués o es reaccionario. Hay que acabar con los que no saben sentir su responsabilidad de células dentro de los organismos. En Sud América estamos perdidos por falta de espíritu solidario, pero si queremos realizar una verdadera revolución hay que ser como los rusos, que triunfaron por su formidable organización”. Haya, op. cit, p. 20

 

Dejar que cipayos bullangueros y nada inocentes, lideren la vanguardia en la hora presente es como aventarse a una poza llena de caimanes hambrientos que no darán ninguna clase de tregua.

 

¿Y dónde están esos elementos vanguardistas en nuestros muy míseros clubes electorales?