Sunday, March 05, 2023

Neuromarketing político

 

Informe

Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas

5-3-2023

 


Neuromarketing político

https://senaldealerta.pe/pol%C3%ADtica/neuromarketing-pol%C3%ADtico

http://bit.ly/3IPwicv

 

La importante tenacidad académica e informativa de la abogada Zully Pinchi Ramírez, ha conseguido reivindicar la disciplina del neuromarketing político en el debate actual. No sólo eso, la tesis de su reciente maestría en la Universidad Carlos III de Madrid, España, lleva ese título.

 

Preguntada sobre una definición más amplia, respondió:

 

“Como su nombre lo indica, neuromarketing político, es la mezcla de los estudios de la neurociencia más el marketing político. ¿Qué es el neuromarketing político? y ¿por qué está ganando más relevancia a la hora de diseñar campañas políticas? Según Morin (2011), “El neuromarketing como una rama del marketing que evalúa y analiza el comportamiento y la toma de decisiones de las personas en referencia a un estímulo que se reproduce para obtener algún tipo de ventaja, y lo hace a través de una relación interdisciplinaria con la neurociencia y el marketing.”

 

“Es decir que su campo de estudio básicamente es el cerebro, por ese motivo actualmente políticos y gobernadores nacionales, regionales y locales empiezan a acudir al neuromarketing político como medio de contacto para acercarse a la población”, añade Pinchi Ramírez para subrayar el propósito académico.

 

En tiempos en que la información va a una velocidad nunca antes vista “el neuromarketing político es la combinación de la neurociencia más el marketing político, por consiguiente, genera irrupción en el espectro electoral alrededor del mundo entero para diseñar campañas políticas más efectivas con el fin de impactar directamente en el cerebro de las personas, órgano del cuerpo humano donde se toman las decisiones”, explica Pinchi Ramírez.

 

Tanto el marketing y el neuromarketing político, de acuerdo a las conclusiones de nuestra entrevistada “son herramientas válidas de influencia en toda campaña política. Por ello, el buen uso de ambas, en su mayoría de veces, garantiza el éxito de una determinada campaña”.

 

Algunos antecedentes pueden darnos un derrotero: “durante la historia de las campañas presidenciales en los Estados Unidos, Dwight David Eisenhower en 1952, utilizó la televisión como medio de influencia. En 1960 el debate entre John Kennedy y Richard Nixon más las primeras iniciativas sociales de propaganda, usaron diferentes elementos del marketing y neuromarketing político. Después vino el empleo de las redes sociales, la elaboración de mensajes potentes y el uso de la mercadotecnia”, continuó la especialista.

 

“Es en Estados Unidos, donde la historia de las campañas políticas se ha caracterizado por una fuerte institucionalidad de los partidos políticos; en Perú la historia de las campañas presidenciales no evidencia madurez institucional porque hay un notorio declive de las agrupaciones políticas. Por ese motivo el uso del marketing y neuromarketing político recién se dio en 1985 en la campaña de Alan García,” explica Pinchi Ramírez.

 

“Un magnífico ejemplo de cómo el neuromarketing y sus herramientas pueden cambiar o modificar los resultados, fue la campaña política de Donald Trump del 2016 que marcó un hito, dentro de la historia de las campañas. Porque desde sus inicios, estuvo cargado de mensajes negativos y actos polémicos, que según los medios tradicionales de comunicación serían parte de su fracaso electoral. Sin embargo, a través del uso de elementos del marketing y neuromarketing político, como saber cambiar su imagen negativa, convertir ese mensaje considerado negativo en positivo y usar las redes sociales como Twitter y Facebook hicieron que ese candidato, a quien nadie daba opciones de ganar, se convirtiese en presidente de EEUU”, añade Pinchi Ramírez.

 

Apunta la entrevistada en torno a que no hay reglas fijas en el neuromarketing:

 

“A diferencia de la campaña de Trump del 2016, quien usó y combinó todos los elementos del marketing y neuromarketing político, ese mismo año, Alan García fue un fracaso porque no utilizó estas dos herramientas de influencia de manera adecuada. En el caso García, nunca pudo cambiar su imagen de una persona corrupta, no supo elaborar un mensaje potente que influyera en los votantes, jamás supo identificar a su público objetivo y lo peor de todo es que su presencia en redes sociales fue prácticamente nula. Por lo tanto, todos estos factores contribuyeron al gran revés que fue su campaña.”

 

Insiste Zully Pinchi Ramírez: el neuromarketing y su estudio serio y tratamiento científico son formas indispensables de analizar una realidad política. Quien eluda este compromiso indispensable en cualquier campaña, incurre en error muy torpe porque la competencia sí lo hará.”