Friday, March 19, 2021

Gasoducto: crímenes en La Convención*

 

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

22-11-2002

 


Gasoducto: crímenes en La Convención*

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A mediados de octubre, el presidente Toledo estuvo en Camisea anunciando logros y éxitos en torno al contrato de concesión energética. Más allá de tales textos oficiales que tienen como fuente lo que informa Pluspetrol, Techint, TGP, Sonatrach, Graña y Montero y otras, hay verdades lacerantes, indignas, inaceptables para el pueblo del Perú.

 

En el Alto y Bajo Urubamba, Cusco, zona en que se construye el gasoducto hay múltiples testimonios de cómo se violan todas y cada una de las reglas de preservación del medio ambiente, de cómo se atenta contra la vida de las poblaciones indígenas y cómo en esta área tierra de nadie, valen poco las alcaldías o autoridades porque aquí mandan empresas extranjeras como Techint, Pluspetrol y el consorcio TGP.

 

En Kiteni, por ejemplo, hay un campo de aterrizaje que el alcalde local, ha alquilado por la irrisoria suma de US$ 750 dólares mensuales a Techint. Ciertamente la empresa maneja la instalación como un coto privado y este aeropuerto fue construido por el Estado muchos años antes que llegaran los argentinos.

 

Aparentemente Techint le paga a la Fuerza Aérea Peruana para que transporte en sus helicópteros a la guardia de asalto de la PNP para que la proteja en Kiteni, decenas de estos policías se pasean con su armamento de guerra por las calles de esta localidad.

 

Los campesinos afirman que Techint bota los desmontes y residuos de sus materiales de trabajo a los ríos contaminando sus aguas y destruyendo la fauna, por eso ya casi no hay peces y los campos agrícolas se han vuelto improductivos. El resultado no puede haber sido más dañino: la migración hacia las ciudades donde no hay trabajo de ninguna especie.

 

Son muchos los hombres y mujeres que dan vueltas frente a la oficina de personal de Techint a la espera de un contrato de trabajo. Se sabe que en la zona de Kiteni hay muchos trabajadores chilenos, argentinos y colombianos que ganan en dólares a diferencia de los peruanos que apenas si alcanzan S/. 800 como remuneración máxima.

 

Después de las 6 de la tarde Kiteni es una locura porque los ingenieros y trabajadores de Techint se vuelcan masivamente al pueblo. No es casualidad que existan 4 discotecas y muchos casos de escolares embarazadas cuyo destino de madres solteras es inevitable sin que hasta hoy se haya tomado alguna medida severa sobre este particular.

 

La basura, desperdicios podridos, desmontes, chatarra, tala indiscriminada de árboles sin planes de reforestación, abundan en la zona. Ciertamente, las cajas de frutas o de comestibles consumidos son todos provenientes del exterior, la empresa encargada de la alimentación de los trabajadores, Sodexho, no compra ni un alfiler o un tomate en esta parte del Perú.

 

Pluspetrol, la empresa titular del 37% del contrato de concesión de Camisea no se queda atrás porque ha logrado la compra fraudulenta de terrenos en Las Malvinas (donde se ubican los pozos gasíferos) con engaños y coacciones según denuncian los colonos afectados. Es importante decir que Pluspetrol está solicitando un préstamo de US$ 70 millones de dólares al Banco Interamericano de Desarrollo con el tácito aval del Estado peruano. ¿Quién paga los platos rotos si esta empresa de quinta categoría quiebra o se declara en falencia? ¿Qué puede explicar la funcionaria brasilera del BID, Elizabeth Britto?

 

Tanto Techint, Pluspetrol y TGP (Transportadora del Gas Peruano) otorgan un trato discriminatorio a los peruanos en territorio peruano. Dicen que han venido a hacer el gasoducto y no “obras de beneficencia”. Sin embargo, el Cusco no se beneficiará para nada con el gas de Camisea porque los ramales del gasoducto se van a Pisco y a Lima. A Pisco a la playa Lobería en el área de la Reserva Ecológica de Paracas y a la capital para cubrir una demanda que es inmensamente menor que la producción. ¿De quién o quiénes es este negocio tan pingue y con una producción para una demanda tan pequeña?

 

Es importante decir que a partir de agosto del 2004 se iba a colocar en los recibos de consumo de energía eléctrica de los peruanos un plus para “comprar” la producción gasífera. Como parece que no hay dinero de ninguna parte, el subsidio se empieza a clavar a los peruanos desde este mismo mes de noviembre según resolución aparecida en El Peruano en días pasados. El documento lleva la firma del presidente Toledo y del inefable ministro Jaime Quijandría.

 

En La Convención los puentes los hizo el Estado peruano hace decenios y apenas aguantan camiones de 20 toneladas como denuncian las autoridades municipales de diversos concejos menores, sin embargo Techint hace pasar cientos de trailers de más de 40 toneladas todos los días y noches. El colapso total del puente de Echaguares es un peligro inminente que yugularía todo el comercio y transporte en la zona.

 

La desinformación del resto del Perú en torno a lo que se vive en el Alto y Bajo Urubamba es pavorosa. Los estudios de impacto ambiental son pagados por Techint, Pluspetrol y TGP, pero el nivel de ruido que ahuyenta a la fauna es de altos decibeles; la contaminación de los manantes una realidad lamentable y con ello la proliferación de enfermedades gastrointestinales; los animales aparecen muertos por la ingesta de campos envenenados por combustible, químicos, etc.

 

El ministro de Energía Jaime Quijandría tiene a su hijo Martín como gerente general adjunto de la empresa Sodexho y el presidente de PerúPetro, Antonio Cueto Duthurburu a su hijo Antonio como alto funcionario de un consorcio en la zona formado por Pluspetrol y Graña y Montero. ¿Qué imparcialidad pueden mostrar con las múltiples irregularidades o crímenes que se dan en la zona?

 

Hay más de 25 personas entre muertos y desaparecidos. Muchos provenientes de zonas lejanas y que no tienen familiares cercanos y que probablemente no saben que han fallecido. Hasta una asistenta social argentina que se ahogó en un río y cuyo nombre es parte del secreto profundo que guarda Techint es parte de la tragedia que ocurre en la zona a vista y paciencia de las autoridades oficiales sumamente simpáticas a estas empresas de prácticas reñidas con la moral y la decencia.

 

Camisea es un contrato de concesión que ni siquiera Kenya Fujimori se atrevió a firmar, asunto que sí hizo el gobierno transitorio de Valentín Paniagua. Una de las empresas intervinientes, Hidrocarburos Andinos SAC ha desaparecido de la propaganda oficial con motivo de la solicitud de dinero al BID y en su lugar se ha ubicado a Tecpetrol, propiedad al 100% de Techint. ¿Cómo es que se juega tan alegremente con el destino presente y futuro del pueblo peruano? Recordemos Camisea tiene un valor comercial agregado de aproximadamente US$ 300 mil millones de dólares y compromete al Perú por los próximos 100 años.

 

¿Qué dicen las autoridades encargadas del resguardo del medio ambiente? ¿Prestará dinero el Banco Interamericano de Desarrollo a empresas que malogran los campos, contaminan las aguas y destruyen la infraestructura de los pueblos en que desarrollan sus trabajos de inversión? ¿Qué dicen los políticos frente las probadas trasgresiones cometidas por Pluspetrol, Techint y TGP?

 

Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz.

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*Publicado originalmente en la Red Voltaire el 22-11-2002 https://www.voltairenet.org/article120643.html