Tuesday, April 14, 2026

Apra: ¿renunciaron ya mariscales de sonoro fracaso?

 

Informe

Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas

14-4-2026

 


Apra: ¿renunciaron ya mariscales de sonoro fracaso?

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Si pizca alguna de honor y vergüenza tuvieran, los dirigentes del Apra alanista, ya deberían haber puesto sus renuncias en 5 líneas y abandonado para siempre, la pésima dirección que hicieron de lo que queda del otrora gran partido de Haya de la Torre.

 

Para muestra un botón que marcará de por vida sus grises biografías: el 12 de abril, integraron por escasez de votos y alimento popular en calles y plazas, el pelotón Otros. Los mariscales de la derrota, no tienen otra opción que encerrarse en sus negocios, entripados y persistir en sus ligazones con la derecha y la reacción.

 

Algunos, con ceguera y tartamudez cerebral imperdonables, han creído encontrar cómo disimular su estrepitosa barbarie, inventando un fraude porque el lunes no votaron 54 mil peruanos de una masa electoral de ¡27 millones!

 

Nada debiera evitar que aquellos pésimos pseudo líderes, desde el Imitador hasta los viejos dinosaurios, traficantes de influencia, se vayan a sus casas o al extranjero o a cualquier parte, pero lejos de todo el patrimonio, servicios y actividades del Partido.

 

Perder la valla electoral casi es un deporte. Y la caída empezó en el 2006 con la derrota electoral en Trujillo. La última postulación presidencial de Alan García Pérez, no llegó ni a 6% y un triste 4to lugar. Meses después la cifra fue peor: 2.3% o algo similar pero minúsculo.

 

Años atrás, historia madre y maestra, anoté en Mariscales del fracaso anuncian “renovación”, el 13-4-2011, http://www.voltairenet.org/article169408.html conceptos que bien pueden reiterarse, en su dureza acusatoria, hoy. Leamos.

 

“Los egregios fautores de la enanización casi final del Apra, han anunciado un congreso en que se “analizará” la tragedia electoral y el ridículo del Partido, otrora de multitudes, y fundado por Haya de la Torre. Uno de los más mediocres capitanes del desmadre, Javier Velásquez Quesquén ha dicho con rostro pétreo: “Nos toca asumir nuestra responsabilidad y evaluar la formación de cuadros dirigenciales nuevos”. Entonces ¿qué esperan para largarse de una dirección que les queda demasiado grande?

 

Es tanto el cacareo por renovación que no hay siquiera valentía para cuestionar y sindicar con claridad puntual al responsable de este fracaso cuya crónica venía desde muchos meses atrás: el señor Alan García Pérez.

 

Lo que no pudieron las dictaduras, los asesinatos, las persecuciones, los acosos, todos los inconvenientes que profanaron las leyes, trocaron en verdad la mentira, subvirtieron el orden para enajenar al pueblo su voluntad de victoria, lo ha logrado García Pérez en apenas cinco lustros: yuguló de ideas al Apra; le cortó su vena ética; lo transformó en usina de sus apetitos personales (el poder por el frívolo desempeño de mandarín de las transnacionales) y castró literalmente, alquilando y pagando los servicios de sus adláteres, cómplices y socios de la muy cuestionable empresa de destruir al Apra. Ninguno de ellos puede hablar muy mucho sin aprehender y comprender que en esa mención está, también, su pasaporte a la cárcel. Las tarifas varían y los métodos, también.

 

Lo que antaño fue una fraternidad de hombres y mujeres de todas las regiones del país, incapaces de distinguirse por razón de su fe o de su color de piel, al amparo de las consignas de fe, unión, disciplina y acción; los cánticos que hermanaban al militante en el dolor, en la lucha o en la victoria, hoy rumia por ineptitud cataclísmica de unos negados para cualquier cosa inteligente, su fracaso y con la ominosa cifra de ¡4 parlamentarios!

 

¿Cómo así que los mariscales del desmadre van a evaluar su estupidez congénita? ¿es eso posible? ¡Ni siquiera se atreven a pedir cuentas al cínico y aprovechador y gran autor de este nuevo fracaso! ¿con qué cara pretenden mantener el andamio de engañifas, fraudes y cinismos que son el compendio de su accionar público? Seamos claros: del mediocre sólo se puede esperar la generación de frutos viles o putrefactos.

 

Que no sorprenda que algún turiferario o cobra-sueldo aliente la formación de un nuevo partido porque el que tenían ya lo destruyeron y casi lo mataron de tanto robarle y asaltarle el cuerpo de ideas, decenios de heroísmo y consagración cívica por la lucha revolucionaria.

 

En los pueblos en que la vergüenza por el fracaso constituye un acto de valor, acaso el último, la admisión del yerro y el apartamiento vitalicio es garantía de supervivencia y renovación bajo el comando de los más inteligentes y talentosos. Cuando tarados químicamente puros y sinceros persisten en la comisión de los mismos errores que les llevaron al abismo, no hay cómo salvar nada y más vale preparar las honras fúnebres.

 

Que no extrañe que los canes alquilados y mercenarios ladren con fuerza espumosa. Para eso les pagan y en eso les va la tasa de cómo miden sus “honorarios”. Y los resultados están a la vista: sin candidatura municipal en Lima, sin postulante presidencial en abril y con ¡4 legisladores!

 

¡Que se vayan todos!”

 

Los números son fríos, el pelotón Otros 2026, cobija, con vergüenza y su manto culposo, al Imitador y a su grey terca y tozuda en meterse en una competencia para la cual era más que evidente que la desorganización desmovilizaba a las masas partidarias.

 

Un partido político que tuvo héroes que ofrendaron la vida por sus ideales, años de pelea en las calles y marchando por las avenidas hacia la democracia, fueron llevadas ante la guillotina el olvidable 12 de abril.

 

¿Merecen los verdugos “brillantes” por su anodina presencia, seguir al frente de dónde han probado que no merecen?

 

Horas de reflexión y decisión. Oí la confesión de un viejo aprista que no entendía para qué estuvo preso 6 años, por qué perdió amigos y parientes, para qué luchó denodadamente dándolo todo, sin pedir nada.

 

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!