Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
9-1-2026
¡Peruanos en el terruño!
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¿Se ha puesto
alguien, en dependencia oficial, para-oficial, comercial o estratégica, a
estimar, estudiar, prever o calcular, cuántos peruanos, cuya vida ha
transcurrido más fuera del país que dentro, gustarían de volver y rendir en la
tierra que los vio nacer, mucho del profesionalismo que aprendieron allende y
aquende.
Dirán los amantes del
NO destructivo que el país es inseguro, lleno de asaltos, crímenes por ajustes
de cuentas y miedo generalizado. El peruano constructivo, el que vive aquí y
los que pueden volver al país ¿no tienen derecho a exigir que el Estado limpie
y sanee las calles y plazas del país de estos elementos perniciosos?
Abdicar de ese
enérgico reclamo es parte de una “cultura” derrotista y propia de mediocres.
Para miles de
peruanos, también, de repente, sería posible visitar lo que nunca vieron sino
en la televisión y en documentales de la belleza natural abundante en nuestros
múltiples parajes costeños, serranos y selváticos. Decenas de miles de peruanos
“conocen” a la Patria por televisión y documentales.
Los peruanos de
vuelta, no debe ser un sueño, sino una realidad que podría caminar por avenidas
de enorme utilidad al país. Y siempre apelando a la imaginación, fuente de
magníficos negocios y promoción de la industria sin chimeneas.
El turismo de vuelta
al Perú, para recorrerlo completo y venir con sus familias es una opción muy
atractiva pero que requiere decisión, voluntad, ganas de hacer las cosas.
Otro tanto que los
graduados en múltiples especialidades contribuyan con su saber en nuestras
instituciones universitarias y técnicas.
Estos caminos, lejos
de ser quimeras, son posibilidades a cuya forja debemos aportar con imaginación
portentosa, pero también con el amparo de, por ejemplo, una Ley Incentivo para
Peruanos de vuelta.
¿No creen los
candidatos que esta es una veta muy rica que debía figurar en sus ofertas
electorales pero con estudios serios y científicos?
Todo peruano que
hubiera estudiado en universidad del Estado, tiene el deber, en algún momento
de su vida, de devolver a la Nación lo que ella invirtió en su carrera
profesional. Más aún, estos peruanos, cuyo proyecto de vida, fue satisfecho con
creces y merced al limpio esfuerzo, en el exterior, debieran dar clases en las
universidades locales y ser condecorados con preseas y diplomas que la Nación
les otorgará en reconocimiento a su esfuerzo patriótico.
Lo importante es que
hagan uso del ineludible compromiso de cumplir con su cuota hacia el Perú. ¿No
parece una idea formidable la germinación de una corriente de regreso que vigorice
el cuerpo profesional del país?
Profesionales de
diversas disciplinas han ejercido su carrera con éxito y reconocimiento fuera
del Perú. ¿No es llegada la hora, como que hacen algo de turismo, también de
adentrarse en la lucha por una educación de alto nivel en la tierra en que
nacieron?
Por otro lado, ¿a qué
peruano, que sólo conoció el portento de nuestra geografía a través de la
televisión, el documental fílmico o la revista especializada, no complacería
visitar todo aquello que nunca vio en la realidad?
¿Y que en los
aeropuertos fueran recibidos por chalanes y morochucos con sus caballos de paso
y un espectáculo vistoso y muy peruano, y el fondo instrumental y coral de conjuntos
musicales criollos y folclóricos que les den la bienvenida?
Los peruanos de
vuelta, por si alguien tiene duda cavilosa o desilusión congénita, es –debe
ser- una celebración y un reencuentro de esos que motoricen que Perú sea madre
y no madrastra de sus hijos.
Con profesionales
vueltos al país, enseñando sus habilidades y pagando su deuda pedagógica; con
turistas ávidos de viajar, nutriendo con ello los circuitos aeronáuticos, la
generación de negocios directos y conexos; con dólares o euros honestos y bien
empleados, la dinámica en perspectiva puede impulsar un escenario pocas veces
visto: la reconquista del Perú por sus antiguos y acreditados habitantes, de
vuelta a sus fronteras.
Los peruanos de
vuelta que visiten el país, lo harán en condiciones superiores de capacidad
financiera porque trabajaron en el exterior haciendo de sus vidas un apostolado
lejos del terruño. ¿Qué ocurre si su vuelta discurre por los caminos pergeñados?
Con una reforma
radical, enérgica, vigorosa, moral, de erradicación de las bandas delictivas a
todo nivel, con leyes sensatas y no mamarrachos de protección a los asesinos,
con legisladores conocedores de lo que hablan y gobiernos que tengan como
bandera fundamental, la honradez, esta iniciativa puede -y debe- caminar
aceleradamente.
Hay, sabemos, mentes
amplias e instruidas y capaces de mejorar estas humildes ideas con la savia y
emulsión que su juventud y amor al Perú, dan en el desempeño de sus cargos. No
todo está podrido, aunque las señales que así ocurre, sean más numerosas que lo
contrario.
Evidenciemos pues, en
tareas al alimón y de gesta heroica que sí tenemos cerebro y que nada debemos
envidiar a otros, porque aquí se nos dieron los instrumentos, la geografía y
riquezas naturales abundantes para triunfar.
¿Y no son esos
peruanos que lo hicieron fuera, quienes puedan dar testimonio de aquello, una
vez reintegrados al país? ¿Que no es posible? ¡Falso! ¡Si puede soñarlo, puede
hacerlo! Y esto más que un sueño, es el prolegómeno de una gran migración de
vuelta aunque sea temporal.
En buen romance: los
peruanos en el terruño.
¡Ataquemos al poder,
el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden
lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!
