Saturday, January 17, 2026

Una alfombra llamada María Corina

 

Informe

Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas

17-1-2026

 


Una alfombra llamada María Corina

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No hay demostración más abyecta y militante de servilismo que el protagonizado días atrás por la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado que asistió por la puerta común, hizo su cola y nadie salió a recibirla en la Casa Blanca, Washington DC.

 

¿Qué misión mayestática debía cumplir la señora de marras? Nada más ni nada menos que almorzar con Mr. Trump, el mismo que los días iniciales de la invasión norteamericana a Venezuela, afirmó para todo el mundo que María Corina carecía de peso y no iba a ser tomada en cuenta.

 

Recordemos a los poco enterados que María Corina, luego que le ayudaran a abandonar Venezuela, berreó en castellano e inglés (que domina bastante bien), por una invasión estadounidense, militar y por la fuerza a su país natal.

 

No hay evidencia que la decisión de Mr. Trump tuviera que ver con las delirantes rogativas de María Corina. Lo cierto es que el asunto indecoroso e invasivo se produjo y hoy Maduro, extraído por la fuerza de Caracas, purga prisión, carece de cualquier mando y Estados Unidos trata al gobierno de Venezuela como si se tratara de una agencia colonial.

 

En este gran juego de ilusiones, fantasías y fuegos artificiales, cada quien cumple con su papel. Nadie pone en cuestión el “destino manifiesto” del imperialismo porque pierde la financiación de los viajes y los recursos para mantener subordinados a sus serviles.

 

Casi todo el mundo ha “olvidado” que el horror en Caracas, corresponde a la decisión de romper el derecho internacional, violar todas las reglas de paz y al abuso impune de la fuerza en Latinoamérica y a cargo del país que por su miopía e ineptitud, dejó que la otra potencia, China, avanzara con una velocidad vertiginosa.

 

Entonces un almuerzo por la puerta trasera, la “entrega” de la medalla del Nobel de la Paz, a Trump por parte de María Corina, sí adquieren ribetes “noticiosos” de consuelo pero con el taimado objetivo de dar importancia a sucesos inanes.

 

Si la señora María Corina pensó que Mr. Trump iba a agasajarla con algún cargo ¡se equivocó en el paroxismo de esta comedia de errores! ¡No le dieron nada y es más, el norteamericano dijo que seguía pensando lo mismo que dijo días atrás sobre Machado, que no tenía mayor peso.

 

Se preguntará amable lector ¿por qué tiene tanta cobertura en los medios mundiales? Aquí los propósitos se mezclan en sus torvas intenciones. Levantar hechos que no tienen ninguna importancia para olvidar otros que sí son muy graves, es tarea imprescindible para el sistema.

 

Así todos se preocupan por un almuerzo banal, sin foto, edecanes ni menú publicado y se echa a la falta de memoria, la agresión armada en tierra venezolana e indoamericana. ¿Notan el avieso cometido?

 

¿Por qué los clubes electorales peruanos, alias partidos políticos, han declinado la condena categórica de la invasión imperialista en Venezuela, la manía de presentar como a una colonia a la patria de Bolívar, un protectorado cuyos destinos los deciden Mr. Trump y Marco Rubio?

 

¿Cuántos de nuestros líderes de juguete tienen con sus hijitos, parientes y queridos y queridas, como destino, las cosmopolitas ciudades de la costa este y oeste de Estados Unidos? Para entrar -como todos saben- se requiere de visa. Y así como te la dan, te la quitan, si te “portas mal”.

 

La dignidad geopolítica latinoamericana, la conducta de pueblo continente procurando su unidad para dar la lucha como un gran conglomerado en el mundo, la posibilidad que 600 millones de habitantes con un mismo idioma, costumbres y pasado común, no importa a estos gandules cuya única ambición es la de llenarse los bolsillos. Y de medallitas que premien sus disfuerzos cotidianos.

 

Pasa a segundo plano que el propósito fundamental de la invasión imperialista fue el petróleo y que las charlas iniciales de Mr. Trump con las grandes empresas del rubro, aún no logró el envión de 6 mil millones de dólares, mencionados como meta.

 

Los partidarios acérrimos y Felipillos modernos como María Corina, de las invasiones militares, muestran el alma miserable y su vocación de esclavos porque siempre vivirán de la pitanza y la migaja de los poderosos.

 

¿Se pronunció con la condena categórica de la violación al derecho internacional, a la paz y a la autodeterminación de los pueblos, la Cancillería del Perú? ¿O guardó silencio o se refugió en el idioma meloso de grandilocuentes palabras que dicen nada pero que llenan comunicados?

 

¿No era a los venezolanos, también los ocho millones que viven fuera de su país, los que debieron haber echado, derrocado, fulminado a Maduro y al chavismo si consideraban que era un mal gobierno de tendencias autoritarias más que evidentes?

 

¡Qué fácil e infantil y muy traidor, clamar porque los militares norteamericanos, invadan Venezuela! La interpretación “moderna” que presume que otro debe sacar las castañas del fuego y volver una vez pacificado el país, no puede sacudirse de su falta de honor y cobardía infames.

 

El crudo venezolano puede ser tratado en Refinería Talara e imaginemos que algún país vecino declinara traer sus combustibles de muy lejos y proveerse desde el Perú. Más barato, muy rentable y ¿no querría cualquier potencia ayudar a sus aliados? Pero, claro, como nuestros clowns están pensando en su diputación y senaduría, pedirles que piensen con imaginación geopolítica, es una locura.

 

¿Para qué sirven las alfombras? Solo para pisarlas.