Wednesday, February 14, 2007

¡Independientes sin verg├╝enza!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
14-2-2007

¡Independientes sin vergüenza!

El de Defensa, Allan Wagner Tizón, mete presos a campesinos en
Ayacucho, nombra viceministro a un traidorzuelo bribón como Fabián
Novak Talavera y goza de la cobertura mediática que prensa pro domo
sua vende cómplicemente. No desaprovecha ocasión para lanzar sus
soporíferos "discursos" y en lugar de motivar, pareciera estar
cantando responsos. Es uno de los independientes.

La de Interior, mete la pata con la compra de camionetas, casi 500,
habla barbaridades procurando cubrir su estupidez y el gobierno
anuncia la renegociación del contrato, desautorizándola. ¡Pero no se
va ni renuncia Pilar Mazzetti! Semanas atrás, al alimón con el otro
inepto de líneas anteriores, también había puesto su cuota
desvergonzada para apresar a los ocho campesinos ayacuchanos! Pero
tiene la cara y el pellejo duros. Nadie duda de su "honorabilidad",
pero ¡la disimula muy bien! ¿No es el Perú entero testigo de la
inmensa capacidad de producir estropicios de estos dos mamarrachos que
fungen de ministros?

La pregunta que se debe estar haciendo la militancia aprista es ¿estos
son los independientes que los miedos de comunicación impusieron con
sus no gratuitas "opiniones" al presidente Alan García? Con estos
independientes sin vergüenza, ni honor, ni amor al Perú, por donde se
les mire, ¿para qué quiere enemigos, más de los que ya tiene, el
partido que supuestamente está en el gobierno? Si hay un movimiento
que no tiene, ni de lejos –y menos de cerca- que ver con la
administración del gobierno peruano ¡ese es el partido aprista! A sus
afiliados los botan de los puestos porque ¡son apristas! Les echan
malamente y los tumban de puestos por razón de su militancia. Da ganas
de preguntar si eso representa el cambio responsable que fue lema de
campaña de esa agrupación política.

Otro independiente: el eternamente muerto canciller José Antonio
García Belaunde, quien, según voces autorizadísimas, ha estado al
borde de varios ataques de nervios complicados con surmenages agudos,
porque no sabía ¡ni un ápice! del asunto de límites con cualquier país
alrededor del Perú, ha protagonizado un ridículo insuperable. En Lima,
en la capital, el viceministro chileno de Relaciones Exteriores,
Kleverer, le dice a nuestro país que en la agenda del país austral, no
ha estado, no está ni estará el acápite de límites marítimos. ¡En
buena cuenta, le bailaron una cueca con empanada y vino tinto al
titular de Relaciones Exteriores! ¿Está pintado este individuo en el
cargo? ¿Y se puede desperdiciar tanta pintura en un badulaque que no
atina una sola en cuanto a la defensa soberana y territorial de la
nación? ¿Qué puede estar ocurriendo para que el gobierno no reaccione
con firmeza, como lo hacen los dignos, frente a imprecisiones poco
diplomáticas y sí muy insolentes? ¡Falta de vergüenza y honor, así de
simple!

¿Qué celebraban los partidarios de ONGs nucleados alrededor de la
inepta Pilar Mazzetti cuando están seguros de volver al ministerio de
Salud, previa expulsión sin contemplaciones del actual ministro
Vallejos? ¿Qué clase de trabazones y asideros son los que tiene esta
señorita en el mando supremo (inyecciones en París mon amour), para
estar tan de buen talante con esa cara dura a prueba de cañonazos de
alto calibre?

Sainete de tristísima memoria, chiste de muy mal gusto, broma
impertinente, este hato de independientes le ha provocado al
mandatario Alan García Pérez, una multitud de problemas que debieron
haber sido resueltos con sendos puntapiés en los fundillos de cada uno
de estos sinverguenzas validos de su suerte y de sus compadrerías. El
cambio responsable se está transformando en una maroma de monos con
metralleta que no responde a ningún partido porque tienen el marchamo
de "independientes". ¿Se quedarán muy tranquilos los apristas al ver
cómo los que no ganan elecciones, son indefinidos políticos, muy
apegados a la rabanería caviar que les regala prensa y titulares
simpáticos, les destrozan lo que ellos quieren pensar como su
gobierno, el que triunfó en segunda vuelta meses atrás?

En lugar de botarlos, enjuiciarlos o meterlos a la cárcel si hay
mérito, en Palacio deshojan margaritas por miedo a una prensa que no
entiende que Perú está primero que sus muy pobres y deleznables
agendas de ONGs y pandillas vividoras de dólares imperialistas. El
único texto válido aquí es el Perú como diría la recientemente
desaparecida poetisa Cecilia Bustamante Moscoso.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Aberraciones de Allan Wagner

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
14-2-2007

Aberraciones de Allan Wagner

Recordó en días pasados, en buidas palabras de exacta puntualidad, don
Manuel Jesús Orbegozo, que en noviembre de 1985, el entonces canciller
Allan Wagner Tizón y su par chileno, Jaime del Valle Alliende,
firmaron un Acta reprobable y que, con no menos energía, condenó en su
oportunidad el patriota Alfonso Benavides Correa (hoy atravesando muy
delicados momentos de quebrantada salud a sus 83 años) en su opus
magna, Una díficil vecindad, diciendo lo siguiente:

"Me refiero al Punto III que, sobre Revisión de Textos de Historia,
como si investigar la verdad y decirla tal como se la piensa pudiera
ser criminal, dice así:

Los Ministros estuvieron de acuerdo en poner en práctica, en el más
corto plazo posible, un procedimiento que permita en sus respectivos
países efectuar una revisión de los textos de historia, a nivel de la
enseñanza primaria y secundaria, con miras a darle un sentido de paz e
integración.

Para recusar tan aberrante Acuerdo bastaría meditar sobre la lección
que dio José de la Riva Agüero cuando afirmó con rotundidad que "la
historia, ministerio grave y civil, examen de conciencia de las épocas
y los pueblos, es escuela de seriedad y buen juicio pero también, y
esencialmente, estímulo del deber y el heroísmo, ennoblecedora del
alma, fuente y raíz del amor patrio", atendiendo a que el patriotismo
se alimenta y vive de la Historia, a que la palabra patria viene de
padres y, por ello mismo, que "sobre el altar de la patria y bajo su
gallarda llama hecha de ruegos y de inmolaciones, de valor y de
plegarias, deben existir siempre, como en la ritualidad litúrgica
romana católica, los huesos de los predecesores y las reliquias de los
mártires". (La historia en el Perú, 1910)

Desde otro punto de vista cabría tener presente asimismo que las leyes
del Perú no prohíben que los peruanos y peruanas de todas las edades,
y de todas las condiciones económicas y sociales, lean lo que quieran
y saquen sus propias conclusiones reponiendo en el recuerdo a
Sebastián Catalión cuando, con esplendidez moral y osadía que llegó a
causar asombro, se irguió contra el poder omnímodo del Calvino
implacable que quemó a Miguel Servet, no sólo afirmó la frase
lapidaria que "no hay ningún mandato divino, aunque se invoque el
nombre de Dios, capaz de justificar la muerte de un hombre" sino que,
en su célebre Manifiesto de la Tolerancia, escribió en 1551 que "nadie
debe ser forzado a una convicción" porque "la convicción es libre" y
que "investigar la verdad y decirla tal como se la piensa no puede ser
nunca criminal"; filosofando con Huizinga cuando, haciendo reposar su
concepto en el poder de la tradición que se hace presente como voces
de muertos que asustan a los intrusos y salvan la integridad de los
dominios nacionales, aseveró que "historia es la forma espiritual en
que una cultura se rinde cuenta con su pasado", o con Ranke
formulándose preguntas sobre el valor moral de la historia como aliada
y consejera de la política o con Spengler cuando vinculaba la política
exterior a un día de éxitos verdaderos y, reclamando "estar en forma
para todo acontecimiento imaginable", pronosticaba en Años Decisivos
que "serán los ejércitos y no los partidos la forma futura del poder"
porque éstos "no saben encontrar el camino que conduce desde el
pensamiento partidista al pensamiento estadista" y aseguraba que "una
nación sin caudillo y sin armas, empobrecida y desgarrada, no tiene
siquiera asegurada la mera existencia"; o con los estudios de Toynbee
sobre las virtudes de la adversidad, la incitación del contorno, la
pérdida de éstas a las que se sobreviene la ruina porque su
agresividad las agota y se hacen intolerables a sus vecinos, el cisma
en el cuerpo social y el cisma en el alma, el ritmo de la
desintegración y la pérdida de autodeterminación, las civilizaciones
colapsadas por escépticas en su destina y mohosas en sus instrumentos.

En este filosofar así, meditando la lección de Américo Castro cuando
elocuentemente enseñaba que "hay que esforzarse por ver, en unidad de
estructura, de dónde arranca y hacia dónde va el vivir"; reparando que
en nuestra patria la historia sirve para pintarnos el proceso doloroso
por medio del cual se desvió el paso cívico y los dirigentes
encargados de iluminar caminos le marcaron rumbos obscuros a la
colectividad, me asalta una grave interrogante: ¿Qué razón movió al
canciller Wagner a no recoger la enseñanza de Gustavo Gutiérrez cuando
en la Fuerza Histórica de los Pobres, al estudiar la historia de
cautividad y liberación de los "cristos azotados de las Indias",
pregona la necesidad de "evitar la amnesia histórica".

¿Me pregunto si será acaso más provechoso para el Perú sucumbir ante
la amnesia histórica –la amnesia que Andrés Avelino Aramburu, el
periodista de la defensa nacional como lo llamó Raúl Porras, combatía
apasionadamente enrostrando a la ciudadanía que hubiera usado las
aguas del Leteo que borran los recuerdos de la memoria- que meditar
con Jorge Basadre cuando en el prólogo a La chilenización de Tacna y
Arica de Raúl Palacios Rodríguez, interrogaba si el Perú podía darse
el lujo de esquematizar o dar las espaldas a su larga historia cuando
a su alrededor no hay nadie que pisotee la propia y si el Perú podía
ignorar que muy cerca era y es fácil detectar afanes revanchistas e
indicios de avideces?

¿Me pregunto si tal vez resulte dañino para los peruanos borrar toda
huella de los versos estremecedores de José Santos Chocano después que
sonaron en el empedrado de las calles de Lima las botas del vencedor y
manos chilenas arrearon del Palacio de Gobierno la Bandera del Perú?

Recuerdo que a su lado
mi madre me tenía
aquel siniestro día
en que escuché espantado
sonar el destemplado
clarín del vencedor.
-¡Escúchalo!- decía
mi madre… Y lo escuchaba, lo escucho todavía
lo escucharé hasta cuando resuene otro mayor.
Por eso hoy que me inspira
ese recuerdo henchido de la más santa ira,
los nervios de mi madre son cuerdas de mi lira…..

¿Me pregunto si será acaso más provechoso para el Perú sucumbir ante
la amnesia histórica que reflexionar sin censuras de ninguna clase
sobre los siguientes mandatos de Manuel González Prada, "el hombre que
siempre emergió" al decir de Luis Alberto Sánchez, a quien también
corresponde el haber proclamado con razón que "algunas catástrofes nos
han sobrevenido porque no tomamos en cuenta su lucidez"?

"Chile, como el tirano que mataba a sus mujeres y después saciaba en
el cadáver su apetito de fiera con delirio genisiaco, chupó ayer
nuestra sangre, trituró nuestros músculos, y quiere hoy celebrar con
nosotros su contubernio imposible sobre el polvo de un cementerio. No
creamos en la sinceridad de sus palabras ni en la buena fe de sus
actos; hoy se abraza contra nosotros, para con la fuerza del abrazo
hundir más y más el puñal que nos clavó en las entrañas. Dejemos ya de
alucinarnos; en nuestro enemigo el hábito de aborrecernos se ha
convertido en instinto de raza. En el pueblo chileno, la guerra contra
el Perú se parece a la Guerra Santa entre musulmanes; hasta las
piedras de las calles se levantarían para venir a golpear, destrozar y
desmenuzar nuestro cráneo. Chile, como el Alejandro crapuloso en el
festín de Dryden, mataría siete veces a nuestros muertos; más aún:
como el Otelo de Shakespeare, se gozaría en matarnos eternamente.
Aquí, alrededor de estos sepulcros, debemos reunirnos fielmente no
para hablar de confraternidad americana y olvido de las injurias sino
para despertar el odio cuando se adormezca en nuestros corazones, para
reabrir y enconar la herida cuando el tiempo quiera cicatrizar lo que
no debe cicatrizarse nunca. Tenderemos la mano del vencedor, después
que una generación más varonil y más aguerrida que la generación
presente haya desencadenado sobre el territorio enemigo la tempestad
de la asolación que Chile hizo pasar sobre nosotros, después que la
sangre de sus habitantes haya corrido como nuestra sangre, después que
sus campos hayan sido talados como nuestros campos, después que sus
poblaciones hayan ardido como nuestras poblaciones. Entretanto, nada
de insultos procaces, de provocaciones insensatas ni de empresas
aventuradas o prematuras; pero tampoco nada de adulaciones y bajezas,
nada de convertirse los diplomáticos en lacayos palaciegos, ni los
presidentes de la República en humildes caporales de Chile". (Páginas
Libres)

¿Me pregunto, finalmente, si será acaso más provechoso para el Perú
dejarse ganar por la amnesia histórica o releer esta prosa sin
eufemismos, quemando naves, y calar estos pensamientos robustos y
actuales que aparecen en El tonel de Diógenes?"

A este disparate anti-histórico quiso conducirnos Allan Wagner Tizón,
hoy ministro de Defensa que encubre, con torpeza monumental de
iletrado ante el pueblo, a un viceministro traidor, palaciego y
miserable como Fabián Novak Talavera. ¡Vergüenza!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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