Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
9-6-2026
¡Como anillo al dedo para Imitador 0%!
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Luego de la catástrófica derrota que los borró del cuadro
electoral, ¿se retiró Imitador 0% a un prudente silencio, por vergüenza mínima
y honor, con sus socios fautores y una magra cosecha de apenas 150 mil votos,
el pasado 12 de abril?
Como anillo al dedo cae a esos ciudadanos la segunda vuelta
que disimula maniobras aviesas como es “participar” en las elecciones
municipales y regionales. ¿En qué mundo de juguete viven estos intonsos?
La tragicomedia no puede ser más ridícula, ofrecieron los
protagonistas de esta triste historia, personeros al fujimorismo. Algo así como
poner a disposición de un acorazado, los añicos de un botecito roto en mil
pedazos y filtrando agua por todas partes.
¿Amor al chancho o a los chicharrones?
Sin una pizca de autocrítica, Imitador 0% y su clan
portátil, pareciera que cifran su esperanza en conseguir fondos del Estado. Por
lo menos uno de aquellos carece de trabajo conocido o pasado.
La dinámica electoral no puede borrar del todo el pavoroso
cataclismo que remece hasta los pocos cimientos supérstites, al partido fundado
por Víctor Raúl Haya de la Torre de quien han olvidado, deformado,
acondicionado a la carta, sus principios doctrinarios, ideológicos,
antimperialistas.
Perú es tarima en que dirimen, con la sutileza de elefantes
miopes, las dos superpotencias: Estados Unidos y China. Un embajador, Bernie
Navarro, es un activista que aprovecha todos los entresijos de su curiosidad
para meterse a dar cátedra ante sumisos y claudicantes que aplauden a rabiar.
Pero frente a una controvertida compra de aviones caza
Lockheed por US$ 3500 millones de dólares, los señores de Alfonso Ugarte ¡no
han dicho ni pío!
El gasoducto sur peruano permanece interrumpido al 38% y la
mudez política también sigue siendo oprobiosa y censurable.
Tampoco concita mayor atención el estudio prolijo,
estratégico, intenso de los planteamientos comerciales y geopolíticos de Puerto
Chancay y otros en el litoral peruano de más de 2500 kms. de longitud.
Los caballeros fenicios de Alfonso Ugarte no musitan una
sola palabra en torno a la urgente necesidad de impulsar la integración
latinoamericana. El Art. 100 de la Carta Magna de 1979, decía: El Perú promueve
la integración política y económica de los países latinoamericanos con miras a
la formación de una Comunidad Latinoamericana de Naciones. El tema fundamental
fue planteado por Andrés Townsend Ezcurra.
Trebejos de marchitas ridículas y reaccionarias de apoyo a
fuerzas cavernarias y conservadoras, los de Alfonso Ugarte, han arriado todas
las banderas porque hoy viven de la pitanza y el acomodo con los sectores
retardatarios.
Cuando pareciera que los años y las décadas por arriba de
los 60, 70 y 80, brindan atalaya de experiencia y sabiduría, es triste
comprobar que los veteranos tornaron anacrónicos, silentes y apenas se
diferencian de los pícaros que convirtieron a la vieja institución combativa,
en una sombra marchita y en crisis terminal.
¿Es ese el camino ineluctable que deben pasar todas las
agrupaciones políticas?
Con los mediocres que habitan en la vieja casa, esa
defunción no tiene freno y hasta los libros y textos, han sido olvidados cuando
no deformados.
La pobreza intelectual se evidencia en la profusión de
groserías que emiten “ideólogos” de escasa ortografía y peor riqueza en
humanidades.
No pocos “citan” a Haya de la Torre, pero no han leído su
pensamiento, menos aplicado a la hora presente sus opiniones pioneras y
adelantadas décadas atrás.
¡Peor aún! Zafios sin honor ni disciplina, amantes de lo
fácil y frívolo, enterraron los principios morales de los grandes fundadores
del Apra desde 1924, en adelante, y 1930 en Perú.
Un Perú sin partidos no puede reclamar con energía a los
gobernantes el cumplimiento de sus promesas. Tampoco evitar que rematen las
riquezas de la Patria que los miserables disponen en nombre del “desarrollo y
la industria”. Mucho menos, látigo en mano, castigar a los sinverguenzas que
convirtieron la política en vil negociado culpable.
Hay razones
potentes y sobradas para distinguir la doctrina creada por Haya de la Torre, el
aprismo, de la degeneración de logreros que una vez instalados en la maquinaria
estatal, trocaron en expoliadores y comisionistas de todos los negociados
posibles.
Y así ha sido y hay
responsables que obedecen no a los llamados ideológicos y sociales sobre los
cuales se construyó un partido que antaño fuera señuelo, jaculatoria y trompeta
de lucha contra los poderosos y que en los días actuales pelea contra una agonía,
no sabemos si unamuniana, o terminal.
El alanismo, la exaltación o endiosamiento en singular de un personaje,
el Midas al revés de que habla César Hildebrandt, es una tara envilecida y
oliente a los peores vicios de la tragedia del pisco y la butifarra. Sus protagonistas, mercenarios a quienes
se paga los servicios para mantener la impostura y la farsa. En aquel sainete
brilla el dinero que compra conciencias y abate pobrezas, pero ausente está el
proyecto histórico, la lucha por la soberanía geopolítica que no tiene sustento
sin soberanía popular ni identidad nacional con ideas claras, revolucionarias y
democráticas. (1-2-2010)
