Sunday, April 05, 2026

La idolatrada paz empresarial

 

Informe

Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas

5-4-2026

 


La idolatrada paz empresarial

https://senaldealerta.pe/la-idolatrada-paz-empresarial/

https://tinyurl.com/yc7m2emu

 

En la profusión de estribillos de los candidatos presidenciales, la paz social y estabilidad jurídica recibieron mención. Hay quienes atribuyen poderes hechizos al Estado rompehuelgas y a los gobiernos esquiroles que aplastan la fuerza laboral y recortan derechos en nombre de esas dos “sagradas” motivaciones.

 

Algunos lustros atrás, en el artículo ¿Paz para inversiones?, 2-3-2005, apuntamos conceptos que aunque duros no dejan de poseer vigencia acusadora y dedo señalador de las mismas y peores tropelías contra los trabajadores.

 

Hay, de seguro, empresarios respetuosos de la ley, pagan sus tributos y no le birlan al Estado ni al empleado ni el obrero, parte en la riqueza que se produce. Pero, la enorme mayoría invierte en abogángsteres que alientan el desacato de fondo y forma y el establecimiento abusivo de la represión y explotación inmisericordes de la fuerza de trabajo.

 

Leamos.

 

“¿Paz para inversiones?

 

El 98% de los empresarios peruanos es una banda de sinverguenzas. No respeta leyes laborales, abusa de sus trabajadores, paga con atraso, birla fondos sociales, maltrata a los empleados. Clama por paz laboral, lo que en su lenguaje sólo significa que no debe haber ninguna –¡ni la más mínima!- petición por parte de los más sufridos que están engrilletados al dilema: ¡si protestas, te vas a la calle!

 

Sus organizaciones institucionales han hecho de su existencia una complicidad con dictaduras, engañifas bajo la mesa, empréstitos y facilidades tributarias con contratos-ley para no pagarle al Estado, ni siquiera lo que correspondía por sus pingues ganancias. Pero he allí que ahora claman por paz para que las inversiones sean “atractivas”.

 

Es tanta la insolencia de los empresarios que pandillas se disputan el control de sus organizaciones y ¿van a trabajar por mejoras laborales en los centros de trabajo o están buscando cómo ganar más dinero sin invertir un centavo mientras que el Estado o algún otro idiota pone el dinero por ellos?

 

Los mineros se han hecho ricos, pero es una actividad que genera poca mano de obra, pero han contaminado todo el país y están metidos en cuanta sinverguencería existe y tergiversa los estudios de medio ambiente que son una maravilla siempre a favor de las explotaciones mineras. Pero, los pueblos siguen envenenándose.

 

Un caso interesante: en los bancos ya casi no hay secretarias; los sectoristas hasta barren sus entornos, trabajan no 8, sino 10, 12 y hasta 14 horas diarias, porque a eso llaman eficiencia los empleadores ibéricos y de otras nacionalidades que han encontrado un país con ánimo deprimido y gentes cansadas, el lugar ideal para todas sus tropelías.

 

Los sindicatos han perdido fuerza, en parte por culpa de ellos mismos, y en parte porque las organizaciones corporativas son mucho más modernas y tramposas.

 

En Perú se vive el miedo a la falta de trabajo. Son millones los que subsisten sin saber si llegan al fin de semana con algo de dinero en el bolsillo y si van a comer al mediodía. Una minoría de minorías está bajo contrato, a veces por dos o tres meses, el resto está simplemente rumiando por las calles y con sus mercaderías viendo cómo obtienen algo para no tener que robar o asesinar.

 

Entonces, el sinverguenza –calificación connatural del empresario peruano- zahiere, humilla, aprovecha de su coyuntural situación de privilegio para espetar al trabajador parte de sus mediocridades e incompetencias. La gente no trabaja sino subsiste porque tiene hijos y obligaciones. Entonces acepta maltratos, degradaciones, bajas de sueldo, porque la otra alternativa aterradora es la calle.

 

El empresario no es amigo, es un sinverguenza que vive del agio y de la usura. No comparte los éxitos, los atesora como si se los fuera a llevar al otro mundo. No es solidario, es egoísta, es, en suma, un idiota que no entiende que si otras fueran las condiciones, hace rato que estaría colgado de cualquier poste de Lima. ¡Y la verdad que han hecho méritos para ganarse semejante condena! ¿Empresarios? ¡pamplinas, explotadores vulgares!”.

 

En Perú no estalla una guerra civil atroz porque el ciudadano de a pie encarriló su ingenio y dio forma a otra forma de producir trabajo y rentabilidad.

 

Verdad inequívoca es que en el sector informal trabajan millones de hombres y mujeres, familias enteras que manejan sus propios diseños de dinámica de ventas o producciones, códigos financieros que rara vez acuden a los bancos por sus intereses saqueadores e incomprensión por estos millones de pequeños empresarios.

 

¿Qué club electoral agrupa o reúne a estas personas que reconocen modus operandi distintos, particulares y no pocas veces muy ingeniosos y todo al margen y distantes del delito, la extorsión o cualquier clase de violencia?

 

El esfuerzo informal casi siempre es individual por tanto al no estar en la llamada economía bancarizada, su ausencia en el pago de tributos es más o menos evidente. La renuencia de dinero bancario, aleja a estas instituciones que optan, sin imaginación, en cargar a los usuarios de siempre, con costos y excesos.

 

Casi no se conoce el balance o examen económico del trabajador informal, por tanto no pertenecen al grupo obrero, campesino o empresarial. ¡Son informales que mantienen con su tarea cotidiana a cientos de miles de familias y que pagan colegios de escolares, alimento diario, ropa, alquileres, etc!

 

En pocos días los peruanos votarán para presidente, diputados y senadores. Casi 40 listas disputan pocas curules y escaños y un sillón sin poderes mágicos. Wait and see reza el dicho.

 

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!