Informe
Señal de Alerta-Herbert
Mujica Rojas
28-9-2026
Caso Quesada: abogados perdedores y descarados
https://senaldealerta.pe/caso-quesada-abogados-perdedores-y-descarados/
“SE RESUELVE:
Artículo 1.- Desestimación
del recurso
Se desestima el recurso
administrativo de apelación interpuesto por el embajador del Servicio
Diplomático de la República Fortunato Ricardo Quesada Seminario contra la Carta
(ORH) n. 0-4-A/z-100 del 20 de julio de 2026, emitida por la Oficina General de
Recursos Humanos, de acuerdo con los fundamentos expuestos en la parte
considerativa de la presente Resolución.
Artículo 2. Agotamiento de la
vía administrativa.
Se declara que la presente
Resolución agota la vía administrativa.
El documento lo firma José
Raúl Corbera Tenorio, Jefe de la Oficina General de Administración Autoridad Ad
Hoc y el documento es No. 006-2026-RE/JRCT-Ad HOC.
¿Sabrá la presidente Fujimori
que los subalternos contradicen sus palabras en los hechos y bajo el ropaje de
lenguaje burocrático, muy ad hoc y conveniente, para tapar a los reales autores
de desmanes contra los derechos humanos?
Afirmó Fujimori en Naciones
Unidas:
“La defensa de los derechos
humanos no debe terminar convirtiendo a las víctimas en procesados y a los
victimarios en protegidos. Los derechos del ciudadano de bien terminan cuando
empieza la impunidad del delincuente?”
¿No fueron tres embajadores
Hugo de Zela, Néstos Popolizio, José Boza (+) y otros dos funcionarios de menor
rango, los que armaron, construyeron y coordinaron el escándalo mediático con
las declaraciones no autorizadas del embajador Fortunato Quesada, en 2018, jefe
de Misión en Israel?
El complot del que siempre se
habló fue comprobado por la propia Cancillería a través de su oficina
competente. ¿Se ha castigado a los victimarios? ¡Nada de nada, siguen como si
su plan hubiera sido una travesura y declaran y son citados por la prensa que
no mide el perjuicio incurrido por estas personas!
El diplomático Quesada no fue
victimario, al contrario fue el principal afectado: amonestado, perdió el
puesto de jefe de Misión, regresado y por último sancionado y expulsado del
Servicio en Cancillería.
Lectores indignados que
siguen con atención y de forma permanente, estas humildes entregas
informativas, jamás refutadas ni en público o en privado, envían sus pareceres
iracundos. Paso revista somera a algunos de esos textos:
“¿Qué aconteció? La
Constitución habla del respeto a la dignidad humana, del respeto a la persona,
del cumplimiento de la ley y nuestra Cancillería comete excesos, no cumple el
debido proceso, ni sanciona a los responsables, ¿qué clase de individuos la
dirigen?
¿Qué aconteció en una
institución como Torre Tagle? ¿Tan difícil es reparar o reivindicar,
indemnizar, al funcionario como manda la ley, porque el verdadero daño jamás
podrá ser reparado. Se perdió el sentido de la honorabilidad y el respeto a la
justicia a la ley en Cancillería?”
Los victimarios, uno de ellos
fallecido, han ganado con impunidad reprobable, cobertura mediática, puestos en
el exterior, pero NINGUN cuestionamiento o amonestación, lo que parece ser un
símbolo trágico de un cúmulo de irregularidades realmente monstruosas.
Hagamos un ejercicio imaginario,
aunque eso sea algo difícil, que el complot del 2018 no ocurrió en Israel
contra Fortunato Quesada.
Entonces, el diplomático
habría tenido la ocasión, como jefe de Misión en Tel Aviv, de demostrar sus
talentos de liderazgo en una nación siempre en controversia geopolítica y retos
múltiples.
Tras los años transcurridos y
contabilizados, Quesada habría cobrado los emolumentos a su cargo y beneficios
sociales y tiempo de servicios. Pero el complot del 2018 le colocó al borde de
la cornisa y el derrumbe que significó su largo alejamiento del Servicio.
Planteado el reclamo a nivel
judicial, el demandado Ministerio de Relaciones Exteriores y su equipo
experimentado, perdió en primera, segunda y tercera instancia y tampoco le fue
bien en la casación. Es decir ¡la unanimidad del fuero de las leyes, reivindicó
la posición de Quesada! ¿Y esos perdedores, hoy se atrincheran en lenguaje
burocrático para negar los ingresos que debió haber ganado como cualquier otro
en su posición de mando?
La verdad de la milanesa, en mi
modesta opinión como analista más o menos conocedor de este capítulo que ya
tiene ocho años, es que, hay quienes temen que se reconozca la legitimidad de
las solicitudes de Quesada porque eso abriría la puerta a más denuncias por la
comisión de hechos que, todos han visto, no reciben ni el enjuiciamiento ni el
castigo categórico a semejantes fechorías.
¿No está debidamente probado
el complot mediático en Tel Aviv, el 2018, contra el embajador Fortunato
Quesada? A menos que mentes torcidas pretendan dar a entender que Quesada
manejó las tenebrosas riendas contra sí mismo, con las dolorosas consecuencias
de las que hay información pública a raudales.
El canciller Espá debiera
considerar lo importante de resolver con justicia este tema, no solo aquieta
las aguas internas, también permitiría garantizar a las nuevas promociones en
Relaciones Exteriores que los abusos no tendrán patente de corso y que todo
aquél que cruce la delicada línea de la limpieza y decencia, tendrá el castigo
merecido.
El tema Quesada no es
personal. Es netamente institucional donde, hasta ahora, ha primado un falso
espíritu de cuerpo, en el que más de una decena de cancilleres, simplemente no
han hecho nada por solucionarlo. ¿Tan poderosas son las argollas del mal?
¿Hasta cuándo tanta absurda
crueldad contra el embajador Quesada? ¡Debería estar en funciones en el
extranjero y sirviendo al país!
