Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
5-10-2026
¡Renovación total, mañosos a la tumba!
https://senaldealerta.pe/renovacion-total-manosos-a-la-tumba/
Quien crea que la elección municipal y regional, haya sido
hito de recambio o remozamiento de la política nacional, se equivoca en grado
sumo. Los mismos clubes electorales, agrupaciones o colectivos a quienes
interesa, no el cambio sino las rentas que pueden conseguir en la cosa pública,
las mismas mañas deshonestas hacia los cargos y ¡peor aún, taras tramposas que
impiden hasta el más mínimo signo de recambio o pulcritud en los mandos. Señas
todas de una sinfonía macabra y de mediocridad incurable.
Entonces ¿debiera ser la conclusión que la política
electoral en Perú no tiene remedio y que estamos condenados a caer cuesta abajo
la rodada? Sospecho que hay luces que nacen de fanales limpios y en pleno progreso
renovador.
¿Qué hacer si, tal como se anuncia, el gato gordo con
cilicio, candidato a primer regidor, asume la alcaldía de Lima merced a la
picardía de que es autor convicto y confeso? ¿Esperar cambios o la persistencia
de gastos descomunales, a sabiendas que será el municipio el que se quede con
la deuda millonaria?
Que en Lima, retrógrada tradicional, soberbia en su miopía
incomprensible, abjuradora de su inmensa raíz provincial de la que reniega con
majadera insistencia, se practiquen los malos añejos que debieran ser
eliminados, racismo, desprecio, pseudo linajes y descendientes, no es
felizmente filón de malas costumbres, en otras partes del país. No al menos,
con la inenvidiable estupidez con que se practica en la capital.
Las elecciones de abril, las presidenciales, fueron un
mentís categórico de la capitanía que ya perdió la capital. Distinto es que la
concentración industrial, comercial y política, tenga esos perfiles, pero son
millones los que respaldan a sus circunscripciones y eso es positivo.
Que muchas listas carecieran de electores, respaldo, votos o
cualquier tipo de representación, es mal cálculo de capituleros que entienden
la política como el arte de robar vía la cosa pública, el direccionamiento de
servicios y obras y la penetración de toda clase de gestión con el propósito
inconfesable de negociados al por mayor. ¿Para qué presentaron listas entonces?
El comicio presidencial de abril, extendió el acta de
defunción, definitiva e irremediable, a varios grupos que en el pasado fueron no
menos del tercio nacional, orgánico y potente en todo el país pero que hoy muestran
a genuinos hampones en sus cargos directivos.
Diría entonces que no fue el día de ayer domingo, uno de
luto, sino de renovación y que proclamó que los mañosos solo tienen un
derrotero: ¡la tumba!
¿Qué deben hacer los militantes o seguidores de los clubes
electorales? Primero, reflexionar si la democracia interna ha permitido la
participación limpia y de principios de los afiliados. Esta condición es
imprescindible, si hay trampa o zancadilla, lo mejor es buscar otro nicho donde
se pueda practicar el ejercicio cívico con apego a los grandes principios para
forjar un Perú libre, justo, culto y limpio.
Además la clásica definición de “partidos políticos” como
los conocemos hoy, demanda una refórmula radical y sincera. La cosa pública no
es patente de corso para hacer negocios sucios con el dinero que tributa la
ciudadanía. ¿A cuántos compadres, queridas, amigotes, parientes o amantes, han
llevado diputados y senadores, a la planilla del Congreso?
El partido político no puede ser la universidad del delito y
la destrucción de la sociedad. Por el contrario, edificar una sociedad requiere
de propósitos ciudadanos con el mayor provecho para la nación. ¡Quien le roba
al Estado, es un criminal mañoso y avieso y merece los castigos más severos!
El partido escuela debería instruir al personal más adecuado
en caso de ganar puestos que incluyen la presidencia, diputados, senadores,
alcaldes, regidores y titulares regionales. Además, la declaración jurada al
principio debe ser similar al terminar el cargo.
Quien luzca signos exteriores de riqueza, sin justificación
en herencias o loterías ganadas, merece, de oficio, una auditoría severa e
impedimento de salir del país, por lo menos de ¡2 años!
Muchas veces he leído que hay técnicos y profesionales que
no desean trabajar para el Estado porque “se pueden ganar juicios y molestias”.
Supongo que los que tienen cola de dinosaurios y pretenden hacer de las suyas,
saben que ¡ese es un riesgo real!. Pero la sociedad tiene el derecho de vigilar
¡qué hace la burocracia con su dinero, y si delinque, a la cárcel todo Cristo!
Vergi gracia: los partidos NO pueden ser vivero de rateros y
mañosos que envejecen en el cargo y preparan las sucesiones con sus hijos y
sobrinos. ¿Tiene la sociedad que observar esa inmoralidad sin poder castigar a
los réprobos?
He oído a personas importantes que pagan sus impuestos, que
generan puestos de trabajo, que no practican el pasaporte de las coimas,
manifestar su decepción porque en Perú todo es corrupto. Planteo a aquellos,
¿no es mejor denunciar los malabarismos versátiles de que son testigos para
combatir esos mismos males? No hacer nada, lloriquear sobre el pasado y
lamentarse, no es un ejercicio productivo.
El fin del jaleo electoral, presidencial, municipal,
regional, terminó ya en este aturdido 2026. Es hora de dar la bienvenida a la
renovación y, ciertamente, de remitir a los mañosos a la tumba.

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