Tuesday, February 12, 2008

Cáceres en la ofensiva

Historia, madre y maestra
12-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

53 Cáceres en la ofensiva

En los primeros días de octubre, Cáceres ocupó Chosica y sus patrullas
llegaron hasta cerca de extramuros, produciéndose escaramuzas en Santa
Clara. Las tropas estuvieron desplegadas en las proximidades de Lima
con el coronel Manuel de la Encarnación Vento, acantonado en Canta,
comandando la cuarta división. En Cieneguilla, los guerrilleros tenían
el control; Cáceres, en la quebrada del Rímac y Santa Eulalia y el
coronel Bedoya, dominaba Chancay.

El ejército peruano estuvo constituido por seis divisiones con dos
batallones cada una: "Tarapacá" y "Zepita" en la primera; "Junín" y
"Tarma" la segunda; "Ica" y "Huancayo" la tercera, junto con el
batallón "América"; el escuadrón "Cazadores del Perú" con cuatro
cañones Krupp de montaña y servicios de maestranza, sanidad y
pagaduría, bajo el mando del mismo Cáceres; el coronel Tafur jefe de
Estado Mayor y, el coronel Ramírez, comandante de las guerrillas.

El coronel Vento tenía la cuarta división con los batallones "Canta"
No. 1 y 2 y la División Vanguardia del coronel Bedoya con los
batallones "Alianza" y "Huacho", además del escuadrón "Dos de Mayo" y
la sexta División al mando del coronel Panizo estacionada en Ayacucho.

Ese ejército, que cada día lograba una mejor preparación por la
instrucción intensiva a que era sometido, especialmente las fuerzas
bajo el mando directo de Cáceres, recibieron en forma continua y
diferentes vías, armamentos y municiones, que sus amigos y agentes
compraron y consiguieron en Lima, donde, bajo las narices de los
chilenos, se desarrolla un mercado de armas y aprovisionamientos.
Igualmente se reunió dinero gastado en esas adquisiciones o remitido a
Cáceres para el pago del ejército y otros gastos. En esa tarea
desplegó intensa actividad, la esposa de Cáceres, doña Antonia Moreno,
pese a la constante y estrecha vigilancia a que la tuviera sometida el
invasor.

Ese ejército, que, posiblemente se preparó para atraer al enemigo y
poderlo batir en las quebradas, que por su topografía resultaban casi
inexpugnables y posteriormente intentar la captura de Lima, donde, se
pudo contar con un levantamiento popular, no logró cumplir su objetivo
por tres factores, dos de ellos decisivos: el tifus y Piérola y, el
tercero, el clima lluvioso.

Desde los primeros días de noviembre, el tifus se presentó en el
ejército de Chosica y día a día cobró mayor intensidad, llegando a fin
de mes a fallecer hasta diez o doce soldados por día. Pese a que las
tropas fueron llevadas a diferentes localidades, el desarrollo
epidémico de la enfermedad siguió su curso, causando sensibles
pérdidas que en forma significativa mermaron la capacidad combativa.

El clima lluvioso comenzó a deteriorar el armamento, que por la falta
de acuartelamiento adecuado de la tropa, quedó muchas veces expuesto a
la intemperie y, si se tiene en cuenta, que mucho de ese armamento fue
bastante usado y de años atrás, comenzó a malograrse, por lo cual el
"Brujo de los Andes" dispuso la formación de una maestranza en
Matucana.

El tercer golpe lo recibió de Piérola, a través de sus adictos los
coroneles Vento y Panizo. El primero ya había tenido actitudes
arbitrarias en contra de Cáceres, al desobedecer sus órdenes desde el
mes de octubre, entorpeciendo con ello la estrategia a seguir, como su
incumplimiento de vigilar los caminos que conducían a los cerros
Huascata y Pariachi, apostando grupos de guerrilleros que pudieran
observar los movimientos enemigos y en el momento propicio, atacarlos
por retaguardia. Igualmente no remitió 139 rifles que recibió de Lima
del coronel Gómez Silva, agente secreto de Cáceres, quien adquirió el
armamento con dinero que le hizo llegar el general de La Breña para
enviarlos a Chosica, así como municiones que sobrepasaban los veinte
mil cartuchos. Junto con su cuñado el coronel Mariano Vargas, jefe del
"Canta" Núm. 2. arreglaron diferencias con el "Brujo de los Andes",
pero, cuando Piérola, después de haber renunciado y llegó a Lima el 3
de diciembre y, el día 6 se entrevistó en casa de Juan de Aliaga con
el jefe de las fuerzas de ocupación Lynch, y, en otra residencia, con
el chileno y diplomático Novoa. Vento defecciona. Al respecto Basadre,
escribe: (162)

"No hay versión de la primera entrevista; pero sí unos apuntes de
Novoa acerca de la segunda. Piérola creía posible un alzamiento a
favor suyo en el ejército de Cáceres".

Ese pequeño apunte es por demás indicativo que el ex Dictador tramó
ese alzamiento y fue escuchado y secundado. Al respecto, Cáceres en su
obra, escribe: (163)

"Una vez en Lima el ex presidente Piérola, parece que se arrepintió de
haber dejado el mando supremo, y consintió en que sus amigos políticos
enviaran agentes secretos con el fin de provocar la desmoralización de
mis tropas, y se dirigieran también a varios jefes adictos a él,
incitándoles a desobedecerme, lo que cumplieron al punto el coronel
Manuel de la Encarnación Vento, disolviendo la división que estaba a
sus órdenes, y el coronel Arnaldo Panizo, negándome su concurso,
cuando más lo necesitaba.

A pesar de que la peste continuaba haciendo fuertes estragos, los
guerrilleros parapetados en las alturas de la quebrada, irrumpían a
menudo hasta extramuros de Lima.

Encerrados los chilenos en el círculo de la capital, estaban inquietos
al ver que verdaderamente, se efectivizaba y progresaba la resistencia
armada. Pensé, entonces en una reacción ofensiva, atrayendo a las
fuerzas enemigas hacia el interior, para luego acometerlas con
ventaja, utilizando la estructura montañosa del terreno y el
entusiasmo de las tropas. Mas, hube de desistir de tal propósito,
cuando eché de ver que no podía contar con las fuerzas de Panizo, que
me eran indispensables para tal operación. Y lo que era peor; la
disolución de las tropas de Vento dejaba ahora al descubierto el
flanco derecho del dispositivo general de nuestras fuerzas.

Como el coronel Panizo no había puesto a mis órdenes las tropas a su
mando, en cumplimiento del ya citado decreto del señor Piérola, ni
contestado la nota que le dirigí al respecto, le reiteré, el 14 de
diciembre, la orden de poner en marcha su división hacia el cuartel
general, incorporando además a ella las pequeñas fuerzas destacadas en
el departamento de Apurímac. El prefecto de Ica, coronel Pedro Mas, al
saber la abdicación de Piérola, en vez de continuar a disposición de
la Jefatura Superior del Centro, declaró que habiendo abdicado
Piérola, no existía ningún gobierno legal y que, por consiguiente, se
mantenía en expectativa de la situación. Esa actitud del coronel Mas
se debió, al parecer, a una falsa interpretación de la proclama que
mandé cursar a raíz de mi repulsa a la designación que para presidente
hizo de mi persona el ejército del centro. Mas tarde, en claro el
asunto, rectificó su actitud".

Frente a la situación de enfermedad, clima y traición, los planes del
ejército del centro debieron modificarse sustantivamente, pese al
desplazamiento guerrillero a las alturas dominantes de los valles que
confluían a la capital, que esas fuerzas se encontraron en constante
vigilancia y prestos a cualquier contingencia, que organizaron un
sistema de inmediata comunicación por medio de señales, comunicándose
desde las cumbres de los cerros, logrando que los ocasionales ataques
enemigos pudieran repelerse prontamente, pese a la aparente situación
favorable de las fuerzas, la situación cambió radicalmente por la
traición de Vento, Panizo, capitán Lara, Barriga y otros. Al respecto
el mismo Cáceres escribió: (164)

"Nuevas comunicaciones de Lima confirmáronme la noticia sobre la
próxima salida de la expedición chilena. Además, recibí partes de las
guerrillas apostadas en las alturas de Chosica de haber divisado
patrullas de exploración enemigas.

Ante la grave amenaza que entrañaba la expedición enemiga, reuní a los
principales jefes y, tras una sucinta apreciación de la situación
general, ordené levantar el campamento y emprender la retirada hacia
Junín, nuestra base de operaciones. Esta determinación obedecía a
fundados motivos. La epidemia mortífera del tifo desarrollada en
Huarochirí hacía mas de un mes, había azotado a la tropa en tal grado
que el número de bajas, por defunciones y enfermos, ascendía a una
cifra alarmante. Las condiciones propias de la estación, la
organización bastante deficiente, como la escasez de recursos, que no
se ocultaba a nadie, fueron las causas que impidieron combatir
eficazmente el mal, el que recrudecía cada día mas, multiplicando el
número de víctimas.

Sin embargo, esta situación de suyo calamitosa no hubiera sido motivo
para decidir por sí sola la retirada, porque resuelto firmemente el
ejército a hacer todo género de sacrificios en pro de la patria,
estaba dispuesto a arrostrar con resignada entereza los riesgos de la
peste.

Lo que había tornado verdaderamente crítica la situación del ejército
del centro en la quebrada de Huarochirí era el vacío producido en su
flanco derecho sin que nuestros escasos efectivos nos permitiera
restablecer esa protección que estaba entonces a cargo de la división
de Vento, también el flanco izquierdo viose pronto seriamente
amenazado.

En tales condiciones, pues, y en la imposibilidad de intentar ninguna
empresa efectiva contra las fuerzas chilenas de la capital,
inmensamente superiores a las mías, diezmadas ya por la peste y la
traición, resolví la retirada. La evacuación de la zona de Chosica
significaba la pérdida de una excelente posición militar; pero no
quedaba otro recurso, si se quería evitar una derrota tal vez
decisiva.

La región de Junín ofrecía los recursos suficientes para reparar la
salud de las tropas y reponer las bajas producidas; tenía además la
esperanza de que allí se incorporaría al ejército del centro la
división de Ayacucho, cuyo refuerzo era indispensable para impulsar la
resistencia, activar las operaciones y crear nuevos momentos
favorables para recuperar la ocasión perdida por la ausencia de dicha
fuerza.

El 4 de enero de 1882 se rompió la marcha en retirada. Honda
consternación experimenté al presenciar el desfile de mi tropa, toda
extenuada y maltrecha. El ejército del centro, que en los momentos de
ocupación de la quebrada contaba con 5.000 plazas, estaba ahora
reducido a 2.500 hombres escuálidos, pero en quienes no habían
desaparecido los destellos del valor y del patriotismo.

En el primer viaje que hizo el tren, despaché a Matucana el escuadrón
Cazadores del Perú, juntamente con otras tropas; pero el escuadrón que
había sido la escolta del ex dictador Piérola, se sublevó en el
trayecto, dispersándose gran parte de su personal, y solamente se
logró dominar ese motín con el fusilamiento de algunos de sus
principales promotores.

Al propio tiempo que ocurría esta sublevación el capitán Lara, jefe de
las guerillas de Sisicaya, dejaba el paso franco a los destacamentos
enemigos que avanzaban por ese lugar. Los guerrilleros que permanecían
fieles a la causa nacional, al descubrir su infamia lo fusilaron; al
registrar sus vestidos encontraron ocultos, dentro de las botas
documentos chilenos que probaban su traición. Su cadáver fue arrojado
desde un barranco al abismo".

En la noche de ese día, descansando en Matucana, nuevamente el
escuadrón Cazadores, (165) "sublevado esa tarde, lo hacían otra vez",
frente a la actitud decidida de los batallones Tarapacá y Zepita, los
amotinados escaparon en la oscuridad, siendo ocho de ellos capturados
esa noche y después de juicio sumario, a la mañana del día siguiente
fueron fusilados, sirviendo de ejemplo moralizador: (166).

"Desde luego que todos esos execrables motines tenían su origen en la
capital y eran provocados, unos por los agentes secretos del jefe de
ocupación, y otros por emisarios del ex-dictador.

Y como estos últimos persistieran en su vitanda (execrable) la tarea
de socavar la moral del ejército, con miras a su desorganización,
lancé en Casapalca, el 6 de enero de 1882, un corto manifiesto,
poniendo en transparencia los ignominiosos sucesos últimos y
denunciando ante el país las acechanzas de los agentes del ex jefe
supremo".

El 1 de enero de 1882, los chilenos iniciaron la segunda expedición al
centro, en esa oportunidad, bajo el mando directo de Lynch, con una
fuerza de 3.000 hombres y una segunda columna de 2.000 efectivos al
mando del coronel Gana; Cáceres, frente a la imposibilidad de un
enfrentamiento directo, optó por retirarse hacia Tarma y siempre con
el pensamiento puesto en una acción ofensiva en el momento que fuera
reforzado con la división de Panizo.

Cuando se encontró cerca de Jauja, recibió un mensaje del ministro
norteamericano Hurlbut, anunciándole que su país había reconocido al
gobierno de García Calderón y a Montero como Vicepresidente, lo cual
motivó el pronunciamiento de Cáceres, de reconocer al gobierno de la
Magdalena.

Los efectivos se habían reducido al mínimo. En la segunda quincena de
enero, pasó revista a sus tropas en la Plaza de Armas de Huancayo,
apreciando que los batallones Zepita, Tarapacá, América y Huancayo se
habían reducido a 1.100 soldados de infantería, complementados con 90
artilleros y 40 de caballería, con un total de unos 1.300 hombres,
muchos de los cuales continuaban siendo azotados por el tifus.

Prosiguiendo su retirada, se vio obligado el ejército del centro a
librar batallas de retaguardia, primero fue en San Jerónimo, donde los
peruanos en una escaramuza recuperaron ganado y alimentos que robaron
y saquearon los chilenos y, el 5 de febrero, se dio la batalla de
Pucará cuando los batallones Zepita y Tarapacá, al mando del mismo
Brujo de los Andes lograron contener los repetidos ataques enemigos,
determinando que los chilenos se sintieran perdidos y regresaron a
Huancayo, dejando en el campo a sus muertos y gran cantidad de
municiones y equipos. Esa victoria no pudo ser explotada por lo exiguo
de las tropas y el estado en que se encontraron, prosiguiendo su
retirada hacia Izcuchaca, donde tomó disposiciones para su defensa y
prosiguió hacia Ayacucho para dilucidar situaciones con Panizo.

El ejército del centro, al dirigirse sobre Ayacucho, y teniendo al
enemigo a la espalda, fueron sometidos a privaciones y dificultades en
su marcha, al efectuarla por zona muy escabrosa y de poca población,
donde era difícil encontrar mayores auxilios, pese a ello, siguieron
con estoicismo su camino y justamente por hacerlo, el 18 de febrero,
al caer la noche decidieron trepar la quebrada y llegar a Julcamarca.
Al tratar de llegar a ese pueblo, una tormenta de magnitud se abatió
sobre ellos; el aguacero formó rápidamente pequeñas avalanchas y,
entre los que caían a los precipicios por la oscuridad o eran
arrastrados a los mismos por las aguas, se perdieron en esa noche de
pesadilla, además de cantidad de pertrechos, 412 soldados y la bestias
de silla y carga con el material que transportaban, incluido un cañón,
además que muchos soldados se extraviaron y perdieron en la oscuridad,
quedando al día siguiente, en la plaza del pueblo, tan sólo 400
hombres, debiendo ser auxiliados por la población con alimentos,
abrigo e incluso les confeccionaron calzado, las tradicionales
"ojotas" del poblador andino, utilizando cueros y, trataron que
descansaran y recuperaran.

Y Cáceres, el hombre en lucha permanente contra la adversidad, que se
agigantaba frente a los contratiempos y exigía lo imposible a sí mismo
y a los demás, prosiguió la marcha.

Cuando Panizo fue requerido para avanzar sobre Chosica, alegó la
imposibilidad de hacerlo por falta de recursos, por eso Cáceres,
vendió una de sus propiedades y, los 3.000 soles de la venta, le
fueron entregados. Expresó que no eran suficientes, por lo cual Tomás
Patiño, amigo y representante de Cáceres, le entregó otros 2.000 y la
división continuó sin movilizarse. Seguidamente, aprovechó de las
situaciones políticas y la renuncia del dictador, quien antes de salir
de Ayacucho lo nombró jefe político militar del Sur, pero continuó
inmovilizado y, por último, presentó su renuncia ante Cáceres, pero
con su comportamiento no la efectivizó y, por el contrario, manifestó
su desacato y hostilidad, cuando el coronel Remigio Morales Bermúdez,
nombrado por el Brujo de los Andes, prefecto y comandante general de
Ayacucho, se presentó para hacerse cargo de su puesto en esa ciudad,
fue apresado por orden de Panizo y detenido en el local prefectural,
frente a esa abierta actitud de rebeldía sólo quedó el combate que se
dio el 22 de febrero en Acuchimay en las proximidades de la ciudad.

Pese a la diferencia numérica de cuatro a uno, el arrojo de los
hombres y la calidad de estrategia militar de Cáceres, determinó el
triunfo, quedando Panizo y sus jefes y oficiales prisioneros.

Fue increíble que, en plena guerra, y estando parte del territorio
nacional ocupado por el invasor, se desatara la guerra civil, que el
egoísmo de unos e irresponsabilidad de otros, ensangrentara el suelo
patrio, cuando no fue la cobardía y traición, que debieron enfrentar
unos pocos, llevando sobre sí la responsabilidad de defender al país
en sus horas mas aciagas, como Cáceres y el puñado de valientes que lo
acompañaron y secundaron. Igualmente es muy sensible que no se hiciera
justicia ni en ese entonces y tampoco después, con aquellos que
faltaron a su responsabilidad y deber y no tuvieron reparos en
destrozar al Perú para satisfacer minúsculos intereses, fatuidades o
egolatrías.

Acuchimay es una página de dolor y vergüenza, que en lugar de hacer
causa común frente al enemigo, los adversarios resultaron peruanos,
enfrentando a Cáceres contra la adversidad y sus mismos compañeros de
armas, quienes, envueltos en su irresponsabilidad se inclinaron y
prestaron al juego sucio que Piérola, una vez más y, en aras de su
insana megalomanía desencadenó sobre la patria, ensangrentada en
demasía debido a los malos gobernantes y especialmente su insensatez,
pero él no reparó en ello ni le importó, ya que, en su ceguera mental,
se representó al Perú como un templo donde todos quedaban prosternados
ante su figura de dios omnipotente y, en cuando algunos pretendieran
desconocerlo, exigió que fueren destruidos, así el templo se viniere
por los suelos, que él sabría colocarse a buen resguardo frente al
cataclismo desatado, como que así lo hizo con salvoconducto para
ingresar a Lima y, salir del país, que le diera Lynch, el enemigo,
además de buenos deseos de pronto regreso para que continuara
arruinando al Perú, como que así sucedió de 1884 en adelante, para que
nadie osare arreglar las cuentas pendientes, que, por el Tratado de
Ancón, quedaron a favor de los chilenos.

Génova: ¡otra joyita diplomática!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
12-2-2008

Génova: ¡otra joyita diplomática!

Tal parece que Perú ha prohijado una parvada de cónsules que ha
entendido su misión al revés: en lugar de comprender, resolver,
orientar y acoger a los connacionales, ganan dinero a carretadas, son
patanes, atienden cuando les da la gana y ni la muerte les conmueve.
Y, por cierto, si va el embajador ¡ni siquiera hacen acto de
presencia! En Génova, hay un señor de nombre Jaime Miranda Delizzie,
que se ha dado el lujo de no inmutarse en las veces que llegó Carlos
Roca Cáceres, representante del presidente de la república en Italia,
¡porque no apareció nunca! Digamos que esto del protocolo puede ser un
asunto menor aunque no le sentaría mal a Miranda comprender que el
Estado le da el cargo –también se lo puede retirar- y que se debe a
los peruanos que sufragan su puesto.

Los recién nacidos tienen que registrarse, vía sus padres, no en
Génova, sino en Milán. En los cinco años que tiene Mirande Delizzie,
simpatizante descarado de Lourdes Flores Nano, no ha hecho nada por
resolver un tema que obliga a los connacionales a perder un día de
trabajo –y de salario- y viajar a la industriosa ciudad mencionada.

Dos meses atrás, falleció de penosísima enfermedad en el Hospital San
Martino, el paisano Michel Pastore. Si no hubiera sido por la presión
informativa de parientes cercanísimos, entre ellos la madre y tías de
Pastore, el Consulado y su ilustre representante, Miranda Delizzie, no
se hubieran dado por enterados, para, en acto de consuelo póstumo,
regalar la caja mortuoria.

¿Por causa de qué, el señor Jaime Miranda Delizzie ha ocultado al
numeroso grupo de peruanos que vive en Génova, que el próximo 17 de
los corrientes, en la Casa América, hay elecciones para los Consejos
de Consulta? ¿no hay cierta vinculación entre este secreto y su
descarada manipulación de estos organismos en que hay amigotes suyos
cómplices de sus trapacerías?

Según los datos que hacen llegar peruanos avecindados en Génova, el
señor Miranda no da oportunidad para prácticas o trabajo remunerado en
el Consulado a compatriotas. Y en cambio sí contrata a italianos. ¿No
es hora de averiguar o constatar si esto es lo que más conviene al
servicio diplomático porque los peruanos podrían contribuir hasta
gratuitamente? ¿o hay trapisondas o maniobras ocultas aquí?

¿Será cierto que el cónsul Jaime Miranda Delizzie es un fanático de
las llamadas a Lima y a los medios de comunicación para evitar que se
hable de su mala gestión, indiferencia por lo que ocurre con los
peruanos en Génova y se oculte su antipatía manifiesta a la
administración gubernamental de García Pérez? Hasta donde se sabe, los
diplomáticos, se deben al pueblo que les paga sus abultados sueldos y
su propósito es servir al margen de cualquier clase de distingos
políticos.

Sería muy interesante que diga el señor cónsul Miranda Delizzie si es
cierto que las autoridades políticas genovesas le detestan y que no
entiende la tradición de lucha proletaria de esa circunscripción
geográfica, muy distante de los cánones doctrinarios absolutamente
conservadores y reaccionarios de que es dueño este militante del PPC
para quien todos son "cholos pata al suelo". ¿Para eso se paga tan
bien a un funcionario inepto?

¿Qué esperan en Cancillería para hacer funcionar sus comités u
oficinas disciplinarias? Hay varias quejas más que llegan de otros
peruanos que también confrontan, desgraciadamente, la misma como
oprobiosa naturaleza de aberraciones gracias a cónsules matones,
déspotas, fronterizos. ¿Se quejaría la gente si no ocurriera lo que
estamos informando?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Monday, February 11, 2008

Andanzas de Piérola

Historia, madre y maestra
12-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

52 Andanzas de Piérola

Piérola, después de huir de Lima, se encaminó a la hacienda "Chocas"
en plena serranía, donde inicia la segunda etapa de su dictadura.
Carece del escenario de Lima, pero es casi lo mismo estar en la puna
con tal de mandar y ordenar. Lo primero que hizo fue emitir Decretos
disponiendo la organización de la Secretaría del gobierno y el Estado
Mayor General. Carece de elementos para lo uno y lo otro, pero no le
interesa que no exista gobierno y tampoco ejército, que con firmar
Decretos se sintió halagado. Nuevamente fluye su megalomanía, al
disponer que la sede del gobierno fuere donde él se encontrare, con el
pretexto que en esa forma, los chilenos no podrían capturar al
gobierno al estar íntegramente configurado en su persona. Ni siquiera
en los tiempos de Luis XIV se dio una expresión de mayor soberbia y
egolatría. Por algo dispendió un millón de soles haciendo arreglos en
palacio de gobierno durante 1880, con pagos al contado, mientras las
tropas en el Perú se morían de hambre y carecían de municiones que se
negó a comprar. Se halagó a sí mismo, mientras mintió y engañó al país
y llevó a la crisis económica con las emisiones de billetes fiscales
que fueron una estafa.

Nuevamente dividió al país en tres regiones político-militares,
asignando como jefes superiores a: Lizardo Montero en el Norte: Juan
Martín Echenique en el Centro; y, Pedro Alejandrino del Solar en el
Sur, al mismo tiempo nominó a los encargados para las conversaciones
de paz: Lino Alarco, Antonio Arenas y José Eusebio Sánchez.
Sobre la organización militar se ha fantaseado en demasía,
escribiéndose fábulas sobre alianzas, victorias y soldados. En el
terreno especulativo se decía que Cáceres había reunido siete mil
hombres, que en realidad, en lo mejor de su situación, a fines de
1881, llegaron a cinco mil. Que en Arequipa se preparaban seis mil
hombres y tres mil quinientos en Cajamarca.

En la ciudad del Misti no había ni la tercera parte, mal preparados y
peor armados, carentes de alimentación y uniformes, tal como el jefe
político militar Del Solar comunica epistolarmente al Dictador. En
cuanto a las actividades organizativas de Montero, el tradicionalista
Palma dijo sobre su actividad en Cajamarca: (158).

"Montero sigue en Cajamarca como diz que está Jinojo en el cielo, que
ni Dios se ocupa de él ni él se ocupa de Dios. Cáceres y los demás
caudillos proceden con independencia de don Lizardo, y este maldito ni
piensa moverse de Cajamarca ni en gobernar. Por lo pronto un batallón
que tiene en Huaraz se ha desbandado integro. No es Montero. . . «1
que lleve adelante un programa de guerra".

En cuanto al famoso ataque boliviano sobre Tarapacá, Arica o Tacna,
del que tanto presumió Piérola, sus jefes y colaboradores en Ayacucho,
cuando se integraron al ejército de Cáceres, no dijeron una palabra
sobre esa vana ilusión pierolista; al respecto el "Brujo de los
Andes", en sus "Memorias", escribió: (159).

"Ni el general Buendía, pues, ni el coronel Secada, jefe de estado
mayor del gobierno de Ayacucho, que se incorporó al ejército con todo
el personal a sus órdenes, ni ningún otro jefe, de los que vinieron de
Ayacucho, me hizo jamás la menor alusión al estratégico plan de
ofensiva peruano-boliviano, elaborado por el ex jefe supremo".

Después de viajar por el sur del país y Bolivia, Piérola se organizó
administrativamente en Ayacucho, a la par que protestó airadamente de
la formación del gobierno en la Magdalena y seguidamente calificó de
traidores a quienes le dieron origen, sancionándolos con las más
severas penas. En ese sentido Piérola no reparó en fusilar a quienes
se le opusieran y, peor aún, a quienes desconocieron su autoridad, por
eso en su visita a Arequipa, por su orden fueron ejecutados los
hermanos Federico y Hernán Herrera, "por pretender desconocer el
Gobierno Nacional". (160).

Remitió proclamas al cuerpo diplomático a través de la Secretaria y
pretendió que se le reconociera como "único gobierno emanado del
pueblo".

Para contrarrestar que el 10 de julio el Congreso de Chorrillos nombró
presidente del Perú a García Calderón, entonces organizó el Congreso
de Ayacucho, en el cual, se despojó de su título de Dictador y el
Congreso aceptó dicha renuncia para acto seguido nombrarlo presidente
del Perú, además de General de División del ejército. Con ese segundo
nombramiento, Piérola creyó haber adquirido el conocimiento militar
necesario para oponerse a Chile y sobre todo, que, en forma
justificada, poder lucir uniformes y entorchados, condecoraciones,
charreteras y casco prusiano con penacho y cimera. Adquirió derecho a
vestirse en esa forma por ser un general nombrado por el Congreso.
Condesciende a que en el mismo acto también se asciendan a generales
de brigada a los coroneles Miguel Iglesias y Andrés Avelino Cáceres.

Pese a intrigas y frecuentes comunicaciones de Piérola con sus
adictos, su poder se resquebraja y desmorona ya que en el Perú, la
gente ha perdido confianza en su actuar. Después de la declaratoria de
Cerro de Pasco, intrascendente por lo pequeño de su población, es
Arequipa la segunda ciudad en desconocer su gobierno. El 7 de octubre
el coronel La Torre, jefe militar del Sur con sede en Arequipa,
reconoció como mandatario del Perú a García Calderón.

Esa acción de Arequipa tuvo, en lo político, doble repercusión. En
relación a Piérola, menoscabó su autoridad y abrió el camino a que las
otras dos regiones. Norte y Centro, se pronunciaren en forma similar,
como que así lo hicieron. Los departamentos a cargo de Montero
desconocieron a Piérola el 23 de noviembre y trasladaron el
reconocimiento a García Calderón; y al día siguiente, los jefes del
Centro reconocieron a Cáceres como presidente de la República,
pronunciamiento que en forma inmediata fue rechazado y el día 25 se
declararon a favor del gobierno de la Magdalena mediante el
correspondiente decreto: (161)

"Considerando: que aunque el voto unánime y espontáneo de los pueblos
y el ejército del Centro me han conferido la investidura suprema de la
república, he resuelto continuar prestando mis servicios a la patria,
bajo el simple carácter de jefe superior político y militar.

Decreto: Art. 1. No se empleará al dirigirse a la jefatura superior
otro tratamiento que el que corresponde al cargo; Art. 2.- Hágase
saber a la tropa, por órgano de sus jefes inmediatos, que la actitud
asumida por el ejército desde el día 24, desconociendo la autoridad
presidencial del señor d. Nicolás de Piérola, tiende a secundar el
movimiento operado en el mismo sentido por los pueblos del sur y del
norte, y obedece a la necesidad de procurar la unificación del
país..."

Piérola, al conocer que su autoridad fue desconocida en todo el Perú,
que la suprema y única aspiración de su vida se ha venido al suelo,
porque ya no tuvo a nadie a quien gobernar ni ante quien vanagloriarse
y, que el incienso de la cortesanía desaparecía, así como el mantel
largo de los banquetes, además de haber recibido la noticia que el
coronel Belisario Suárez ha salido de Arequipa el 6 de noviembre con
un contingente y se dirige a Ayacucho para, no sólo deponerlo, sino
también apresarlo, por eso nombró a Panizo jefe político militar del
sur; pensando que su disposición tendría efecto, salió huido de Tarma,
y que el ejército del centro lo protegiera, pero igualmente, lo
desconocieron, por eso, el día 28 de noviembre, en esa ciudad, dimitió
a la presidencia pero, como el veneno de la envidia y venganza le
corroía, pidió a sus partidarios que desbanden sus fuerzas y
desconozcan la autoridad de Cáceres, aunque ello melle los intereses
de la defensa patria, asunto, que a él parece que nunca le interesó,
como no fuera en los aspectos de lucimiento personal. Labor de
agitación contra Cáceres que incrementó después de sus primeras
entrevistas en Lima con los chilenos Lynch y Novoa.

Ese retiro de Piérola del poder, arrastrando tras sí a sus secuaces,
tuvo graves repercusiones en la marcha de La Breña como podrá
apreciarse más adelante.

El otro aspecto político del pronunciamiento de Arequipa en favor de
García Calderón, fue la reacción del gobierno de la Magdalena.
Mientras este quedó en los límites distritales, no fue preocupación
del gobierno de ocupación, pensando que podían doblegarlo para la
suscripción de un tratado de paz que satisfaciera los anhelos
chilenos, pero, cuando el sur del país se pronunció por el gobierno,
la fuerza de García Calderón incrementó enormemente y antes que se
convirtiera en el legítimo representante de todo el país libre, ya que
las zonas ocupadas no pudieron manifestarse, al impedirle las
bayonetas chilenas, decidieron retirarlo del Perú y expatriarlo a
Chile, en el entendido que al tenerlo prisionero y a su entera
disposición, sin que nadie lo defendiera, sería más fácil doblegarlo
o, en su ausencia, buscar alguna otra persona que se aviniera a firmar
el tratado de paz que impusieran. Fue detenido el día 6 de noviembre y
dándole un sólo día para arreglar su situación personal y familiar,
fue llevado detenido a Chile, donde quedó preso por mas de dos años.

La expatriación, fue aceptada silenciosamente por el cuerpo
diplomático acreditado en Lima, nadie dejó oír su voz y, por el
contrario, manifestaron que el Perú carecía de gobierno, pero cumplían
cómodamente con seguir viviendo en la capital, sin quedar acreditados
ante nadie.

Camisea: ¡denunciando desde el principio!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
11-2-2008

Camisea: ¡denunciando desde el principio!


¡Camisea debe estar en manos peruanas!*
Julio-2002

Las reservas de gas de Camisea son la gran oportunidad de desarrollo
energético, agrícola, petroquímico, social y básico de la macrorregión
sur en particular y del Perú todo para la próxima centuria. Esta
riqueza no admite negociaciones sospechosas, especulaciones bursátiles
o intervenciones de firmas no calificadas, técnica ni financieramente,
en su gestión, exploración, explotación y desarrollo integral. Para
los peruanos Camisea es la nueva esperanza irrenunciable de un
patrimonio nacional, llave de su futuro, pasaporte al progreso y
afirmación de su designio de sin empeños ni trastiendas, forjar un
Perú libre, justo y culto, a través de la oferta masiva de trabajo,
potenciación de los campos y, sobre todo, del conocimiento que los
peruanos sí podemos manejar proyectos de la munificente envergadura de
que está dotado el Cusco.

El Contrato de Licencia para la explotación de hidrocarburos en el
Lote 88, Gas de Camisea, firmado el 28 de noviembre del 2000, entre
PerúPetro S.A. y Pluspetrol Perú Corporation, Sucursal del Perú; Hunt
Oil Company of Perú LLLC, Sucursal del Perú; SK Corporation, Sucursal
Peruana, e Hidrocarburos Andinos SAC, NO GARANTIZA ni la soberanía
peruana sobre los recursos energéticos ni la limpidez de un contrato
en el cual se identifican múltiples irregularidades que comienzan con
la NO PUBLICACION de este convenio en el diario oficial El Peruano,
desde su suscripción a la fecha.

Por ligereza, irresponsabilidad o dolo de TRES GOBIERNOS (dictadura de
Kenya Fujimori, transitorio de Valentín Paniagua y del actual de
Alejandro Toledo), se han dejado pasar condiciones, cláusulas,
procedimientos, cálculos, incumplimientos, contrabandos,
irregularidades, desde todo punto de vista INACEPTABLES E INDIGNOS
para el Perú, su pueblo y su historia. Entre ministros cómplices,
mandatarios débiles o interesados, ejecutivos hábiles en estafas y
acciones especulativas se ha llegado hasta al colmo de declinar el
patrimonio peruano del gas a favor de empresas formadas a última hora,
con capitales exiguos y de discutible capacidad técnica en el
especializado negocio petrolero y energético.

Hasta la fecha, los responsables no han contestado una consulta
puntual acerca de si las fianzas a que están obligadas las empresas
favorecidas han sido entregadas y si son claramente ejecutables a
favor del Estado peruano. Esta información no puede ser secreta ni
estar oculta a los peruanos. Si las fianzas no hubieran sido
entregadas según reza el contrato, éste es NULO en todos sus aspectos.

El Contrato actual, en sus términos y condiciones lesiona la soberanía
del Perú, una sola cláusula la 8.6 es la nueva página 11 cuyo
abominable recuerdo llena de vergüenza a sus fautores y rememora las
enérgicas jornadas de protesta de entonces que ratificaron que la
patria no se vende, la patria se defiende.

De ese modo, la imagen de país capaz de contratar con diáfana voluntad
de cumplimiento del Perú se ve seriamente erosionada ante el mundo.
Aparecemos como un país de pillos redomados; de gobernantes corruptos
y de negociadores capaces de coimear a todo aquel que se ponga al
frente. ¿Alguien puede explicar las razones por las que las grandes
empresas petroleras del mundo abandonaran su participación en este
contrato cuyo valor comercial agregado se estima en poco más de US$
300,000 millones de dólares? El contrato en mención contribuye, y de
pésima manera, a retratar al Perú como a una nación deleznable, inepta
para proyectar su futuro a través de convenios inmaculados y libres de
cualquier sospecha de manejos inadecuados.

Nosotros, los profesionales, estudiantes, amas de casa, trabajadores,
sin distinción de credos o razas, premunidos de un patriotismo
constructivo y cívico, hemos decidido desde abajo, desde la sociedad
civil, en uso de nuestros inalienables derechos a ejercer el
nacionalismo y capacidad de planificar que nos viene de ancestro,
conformar el Consorcio Cívico por Camisea y convocar ampliamente a los
peruanos sin distingos de ninguna especie a demostrar que hay en el
Perú promotores, ingenieros, técnicos y operarios capaces de llevar
adelante el desarrollo de la explotación integral del gas de Camisea.

¡Camisea debe estar en manos peruanas!

*EL COMITÉ ORGANIZADOR Consorcio Cívico por Camisea

Carlos Repetto Grand
Federico Mena López
Rafael Iriarte
Pedro Flecha
Herbert Mujica Rojas

Friday, February 08, 2008

Cáceres en Chosica

Historia, madre y maestra
8-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

51 Cáceres en Chosica

Letelier, en su expedición, no logró ningún dominio sobre las
montoneras que se le enfrentaron, en represalia se dedicó, a la par
que su compañero, el comandante Bouquet, a la destrucción completa de
pueblos y caseríos y asesinato en masa de sus poblaciones, por lo
cual, después de la derrota de Sangrar, regresó a Lima, donde a los
dos comandantes los sometieron a juicio por orden de Lynch, y
condenados a varios años, no por el fracaso de la expedición, pese a
que a Tarma amenazó con destruirla si no le pagaba un cupo de cien mil
soles y para reforzar su amenaza, hizo disparar a boca de jarro
algunos cañonazos contra los edificios de la plaza. La cólera de Lynch
fue motivada por el latrocinio efectuado y del cual no dio su parte al
general en jefe; se trató de cien mil soles de plata.

El gobierno de la Magdalena, en el mes de mayo, para acrecentar su
influencia tanto en el centro como en el norte del país, envió dos
expediciones. La primera al mando de Recavarren con 400 hombres en
dirección a Ancash, habiendo desembarcado en Casma y, en Huaraz, se
plegaron a las fuerzas de Cáceres.

La expedición del centro, comandada por el coronel Miguel Santa María,
nombrado prefecto, fue enviado a Tarma con cien hombres y armamentos
para otros cien, fueron emboscados y atacados al llegar a Chicla por
las fuerzas guerrilleras a mando de Ricardo Bentín y por orden de
Cáceres, habiendo capturado el íntegro del contingente y pertrechos
que pasaron a formar parte del contingente de La Breña.

Después de ese incidente, Cáceres pasó revista a su gente en Chicla,
ejército constituido por tres divisiones de infantería, una brigada de
artillería y un escuadrón de caballería, complementado con los
servicios de ayudantía de campo, servicio de sanidad e intendencia y
pagaduría. Seguidamente avanzó sobre Matucana donde instaló su cuartel
general, para enterarse que, el 4 de julio, Letelier había huido hacia
Lima por temor a sus fuerzas.

En esas semanas incrementaron los intentos chilenos para asesinar a
Cáceres, en unos casos se trató de volar el tren en que viajaba,
siendo evitado por la pericia del maquinista norteamericano Wall,
unidos por amistad y respeto; en otra oportunidad removieron los
rieles. Fracasados esos intentos, Lynch mandó contratar los servicios
de un calabrés, Antonio Gilesdoni, conocido asesino y bandido, quien
para cumplir su cometido ofreció a Cáceres volar uno de los blindados
chilenos a cambio de treinta mil soles, no siendo aceptado. Siguió en
su criminal asedio, siendo descubierto finalmente y denunciado en
carta de Alberto Larco. Gilesdoni fue identificado casualmente por una
frutera, Juanancha, quien escuchó a un oficial chileno sobre el
atentado preparado y que Cáceres no se libraría. Llegó la noticia al
"Brujo de los Andes", quien hizo llevar al calabrés a su presencia,
apostrofándolo de su intento y, el asesino, confesó que debía
puñalearlo con el cuchillo que llevaba escondido.

Tratando de eliminar a Cáceres como fuera, Lynch instruyó al coronel
chileno León García diciéndole: (156).

"Queda usted autorizado para ofrecer una suma prudente a la persona o
personas que entreguen a usted al general Andrés Avelino Cáceres".

La retirada de los chilenos de Chosica, hizo que Cáceres ocupase dicha
ciudad en los primeros días de octubre y, el 21 de ese mes, se dio la
batalla de Cieneguilla, resultado de la cual, los chilenos abandonaron
el campo y se retiraron a Lima.

La acción guerrillera y su actuar en la proximidad de Lima, motivó que
el comando enemigo pensara en evacuar la capital en el mes de
setiembre, situación que se desprende del comportamiento de los
ministros extranjeros, tal como refiere Ricardo Palma: (157).

"Los ministros inglés, francés e italiano convocaron el 29 (agosto) a
sus respectivas colonias para organizar la guardia urbana de Lima.
Manifestaron a los concursantes que era posible el caso de que las
tropas chilenas abandonaran la ciudad, bien fuese porque tuvieran que
retirarse llamadas al sur por el Gobierno de Santiago, o porque la
actitud de Cáceres obligase a Lynch a formar su cuartel general en
Encalada y Santa Clara, y que, en previsión de cualquiera de estos dos
casos, tocaba a los extranjeros estar expeditos para la custodia de la
población".

Simple coincidencia o confirmando lo anterior, los chilenos quedaron
recelosos de cualquier grupo armado dentro de Lima, por la posibilidad
que Cáceres los atacara. Lynch dispuso disolver a la pequeña fuerza de
Magdalena, para lo cual, en la madrugada del día 5 de setiembre,
avanzó sobre ese distrito una fuerza de mil doscientos hombres, rodeó
el área del gobierno y procedieron a desarmar a la guardia de
celadores, disolverlos y apoderarse de la pequeña dotación de armas y
municiones con que contaban. Frente a la protesta de García Calderón,
Lynch contestó que se efectuó esa acción, para evitar que esa fuerza
pudiera desertar y unirse a La Breña.

¡Austeridad en Cancillería: obsequia US$ 400 mil!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
8-2-2008

¡Austeridad en Cancillería: obsequia US$ 400 mil!

Torre Tagle, con la fineza a que tiene acostumbrado al país y para no
levantar mucho comentario habría, de repente con licitación probable,
comisionado a la Cámara de Comercio de Lima y por la hermosa suma de
US$ U$S 397,820.16 anuales, para legalizar las firmas de los
funcionarios diplomáticos en documentos de rendición de cuentas en
embajadas y consulados urbi et orbi. Hasta ahora, la rúbrica de
cónsules y embajadores, era el requisito normal, valía per se porque
el pueblo paga a estos empleados para ese cometido. Como Cancillería,
signo de la modernización, desconfía de sus propios subordinados,
incurre en el jugoso obsequio de cuyo detalle, in extenso, está
obligado Relaciones Exteriores a dar cuenta ante la opinión pública
del país. Lo antes posible.

Los diplomáticos, como parte de sus funciones, han tenido desempeño
notarial de acuerdo a la normatividad vigente. Y esto ocurre también
en otros países. Perú no podía ser una excepción. Era suficiente el
cotejo de las firmas, cuyo registro obra en Cancillería.

Aparentemente, los vientos renovadores en Torre Tagle, implican que un
tercero, ajeno a la naturaleza misma del quehacer diplomático, la
Cámara de Comercio de Lima (¿qué sabe el burro de alfajores?), ahora
tendrá la responsabilidad de legalizar toda la documentación y la
firma de sus responsables. En buen romance, los cónsules y
embajadores, han sufrido una devaluación de imagen y de sus funciones
contempladas en sus mismas leyes y reglamentos orgánicos.

Lo grave del asunto es que por cada embajada o consulado el ministerio
de Relaciones Exteriores deberá pagar a la Cámara de Comercio de Lima,
sumas mensuales que, en 16 casos en que sólo se registra una firma, la
cantidad de U$S 147.56, mientras que, en 123 casos (en que se
registran dos firmas), asciende a U$S 295 mensuales. La suma total es
de U$S 33,151.68. Es decir, un dispendio anual de U$S 397,820.16 de
los fondos del Estado que provee el pueblo vía sus impuestos, para que
unos terceros hagan lo que antes los diplomáticos hacían y por los que
¡también se les pagaba! En castellano mondo y lirondo, el dinosaurio
encerrado tiene que ser denunciado sotto voce.

Es cierto que el espíritu de cuerpo reinante desde hace decenios en
Cancillería ha tapado escándalos y robos graves en múltiples
consulados. Hay "enfermedades graves" que cohonestaron exacciones del
dinero del pueblo y nunca se ha engrilletado, degradado y azotado
públicamente a sus fautores sólo por el hecho de ser miembros del
intocable Servicio Diplomático. Esta aberración necesita corregirse.
Sin embargo, ahora, merced a los nuevos tiempos, la firma diplomática
no vale si carece de la legalización por la cual cobra muy bien la
Cámara de Comercio de Lima. Cancillería dice al país que sus
funcionarios necesitan una chaperona, la CCL, a la que se paga muy
bien en doble e injustificado gasto. ¡Aberración ostensible y falta de
respeto por los funcionarios, gran parte de ellos honestos y
sacrificados!

Lo acontecido es incongruente con la política inicial de ahorro del
actual gobierno, que cerró varias embajadas (ahora ha reabierto, sin
explicacción alguna, la del Perú ante UNESCO) y constituye un
despilfarro, de repente, con nombres y apellidos.

Se presentan además temas de especulación harto espinosos: ¿bastará la
legalización de profanos, ignorantes muy mucho del quehacer consular,
expertos más bien en comercio, para dar visto bueno a las rendiciones
de cuentas de consulados y embajadas? ¿qué tal si se convierte aquello
en un campo de Agramante de rencillas personales por quítame estas
pajas? Además, empezamos a darnos cuenta que la Contraloría General de
la República, también pasa a ser un adorno que ¡también le cuesta al
pueblo peruano!

¿Es esa la nueva austeridad que los novísimos tiempos del canciller
Joselo García Belaunde, traen para la institución y beneficio de sus
funcionarios? Verdad, aunque usted no lo crea.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Thursday, February 07, 2008

Acontecimientos nacionales

Historia, madre y maestra
7-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

50 Acontecimientos nacionales

En lo político, al quedar Lima sin gobierno, una junta de notables,
nombró a Francisco García Calderón como presidente del Perú; el 12 de
marzo se instaló el gobierno en el pueblo de Magdalena y como primer
acto de gobierno, se devolvió plena vigencia a la constitución de
1860. Inicialmente el ámbito del gobierno resultó ser el pueblo donde
se asentaba, ya que Lima y territorios ocupados estaban gobernados por
los chilenos y en el resto de la república, aún era reconocido como
gobierno Piérola. Resultando para desgracia del país tres cabezas de
mando: dos residentes y un jefe de ocupación.

En el territorio libre, la figura del dictador fue perdiendo
atractivo, surgiendo críticas a su gestión, se le acusó abiertamente
de la derrota y que si se aceptó la dictadura, fue pensando que podía
superar la crisis en que se encontraba sumido el Perú y encontrar el
camino de la victoria, pero su gobierno había sido el revés de lo
esperado, por eso al conocerse la formación de un nuevo gobierno, los
pueblos comenzaron a mirar con esperanza esa nueva gestión sobre todo
aquellos no sujetos a un mando militar. En esas circunstancias, el 12
de marzo, en Cerro de Pasco se produjo el primer alzamiento en contra
del gobierno de Piérola al que desconocen, reconociendo como autoridad
al emergido en la Magdalena. Primera manifestación que en el Perú, la
población, en libre determinación y sin la presión de la guerra o el
espejismo de la victoria, comenzaron a pronunciarse espontánea y
libremente. Si bien el alzamiento de Cerro de Pasco no prosperó, fue
el inicio del fin de la dictadura.

El 20 de ese mismo mes, con motivo de la inauguración del año
académico de la Universidad de Arequipa, Belisario Llosa, profesor de
Literatura, en claustro pleno y presencia de las autoridades y
alumnos, pronunció el discurso de orden, en el cual, efectuó un
profundo análisis de lo que acontecía en el Perú y cuales sus causas,
para atacar a los malos gobiernos que habían conducido al país a una
situación de tal postración y censurar en los términos más fuertes y
condenatorios a los gobernantes de los últimos sesenta años, siendo el
primer gran crítico de la desgracia, y precursor del discurso de
González Prada en el Politeama, al estigmatizar el caos
administrativo, la riqueza mal adquirida, el dispendio e
irresponsabilidad gubernamental, la falta de integración nacional y el
atraso social, para terminar manifestando que la unión entre los
peruanos era la única solución para lograr la paz interna y la
reconstrucción y, después de diez años, con ese empeño, se lograría la
recuperación de los territorios perdidos dentro del planteamiento
(155): "A la guerra de mañana por la paz de hoy; a la regeneración por
el trabajo". Anexo 48.

En un país de profundos antagonismos y divisiones políticas, donde el
cuartelazo fue corriente y que los gobiernos carecieron de
estabilidad, la guerra acentuó la discrepancia, rivalidad y oposición
entre grupos de peruanos, que aún, estando con el enemigo pisoteando
el país y dedicado a exacciones, crímenes y destrucciones, muchas
personas prefirieron continuar con sus ambiciones o pasiones
políticas, sin importarles el futuro nacional, surgiendo los gérmenes
de nueva guerra civil que, iniciada en 1881, duró cinco años,
confrontación que debilitó aún más las menguadas fuerzas del Perú para
defenderse y recuperarse. Guerra intestina fomentada por las
ambiciones y traiciones de algunos peruanos y azuzada por Chile. Entre
quienes estuvieron atizando la hoguera fratricida se encontró Ricardo
Palma, quien con su acendrado pierolismo, consideró que el país sólo
podía ser gobernado por Piérola, el cual, a su vez, desde su rincón de
Ayacucho regresaría victorioso y omnipotente para redimir al Perú y
gobernarlo hasta que muriera. La correspondencia de Palma a Piérola,
muestra la falta de visión política del escritor. Hizo gran daño a la
causa peruana al colaborar activamente en la organización del diario
"El Canal", financiado por Piérola y publicado en Panamá, para dar a
conocer a la opinión pública mundial lo que sucedía en el Perú, visión
distorsionada y por demás antojadiza que, en forma acerba atacó a todo
aquel que no aceptó las decisiones de la dictadura y, quien no lo
hizo, para Palma, resultó mal peruano. Esos escritos, por el prestigio
del firmante, formaron leyendas negras y contribuyeron a dañar al país
y, a muchos de sus prestigiosos ciudadanos como García Calderón o
Cáceres.

En el mes de julio, fueron nombrados, en lugar y congresos diferentes,
dos presidentes de la República. En Chorrillos se reunió el del
gobierno de Magdalena y procedió a nombrar primer mandatario a
Francisco García Calderón, brindándole la legitimidad constitucional
requerida para el desempeño de su cargo. El 28 de julio, en Ayacucho,
el Congreso pierolista reunido en esa ciudad, aceptó la renuncia que
de su cargo de Dictador hizo Piérola e inmediatamente después lo
nombró Presidente de la República. Dicotomía que le hizo profundo daño
al país y magnífico pretexto a Chile para manifestar, en el plano
internacional, que en el Perú no había un gobierno con el cual
negociar la paz.

En esos primeros meses de 1881, en el plano diplomático, el cuerpo
acreditado ante el gobierno del Perú, como se ha mencionado, intervino
activamente, logrando salvar a Lima del ataque abierto y destructor
chileno. Posiblemente por las comunicaciones cursadas a sus gobiernos,
éstos, en especial Francia e Italia, ofrecieron su mediación en el
conflicto, pero, Estados Unidos, que consideraba a la América Latina
como su feudo, manifestó que de acuerdo a la Doctrina Monroe no debían
intervenir. Los americanos habían efectuado un primer intento en
octubre de 1880 en Arica, con la reunión en la fragata "Lackawana".

En el plano político norteamericano, James A. Garfield, el 4 de marzo
de 1881, juró como Presidente de ese país y nombró Secretario de
Estado a James G. Blaine. Ambos proyectaron una política
panamericanista, planteando igualmente que no era posible en América,
la usurpación o conquista de territorios.

En mayo, el ministro americano en Lima, señor Chrístiancy, comunica a
su gobierno que no era factible la paz, porque el Perú, carecía de
gobierno.

Al mes siguiente, Garfield sugirió una política de intervención
norteamericana para solucionar el conflicto, planteamiento que no
logró materializarse ya que pocas semanas después, el 2 de julio, el
Presidente de los Estados Unidos fue baleado y murió poco después,
siendo reemplazando por su vicepresidente Arthur, quien modificó
radicalmente la política norteamericana. Con ese crimen se benefició
directamente Chile al desaparecer el único obstáculo a sus
aspiraciones expansionistas territoriales.

Estas anotaciones del aspecto diplomático, son presentadas para que se
tenga noción de los acontecimientos acaecidos en un mismo período de
tiempo. En siguientes capítulos serán analizados más ampliamente.

Lidercon: ¿se divorcia el muertito?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
7-2-2008

Lidercon: ¿se divorcia el muertito?

Con voz sentenciosa, como vaticinando un cambio estructural, Luis
Muertito Castañeda Lossio, alcalde de Lima, dio al traste con
Lidercon, monopolio por él alentado y su municipio consentido, y las
revisiones técnicas de automóviles. Descubrió, el zahorí burgomaestre,
luego de muchos meses, que los incumplimientos eran múltiples y que la
firma aquella no merecía su confianza. ¿Se divorcia el Muertito de su
creación que no otra cosa es –o fue- aquella carrera de un solo
caballo?

Miles de miles de automovilistas pasaron las de Caín en colas
interminables, odiosas, con el riesgo de no alcanzar el ansiado cupo y
padecer la frustración de no obtener la revisión técnica. Dicho sea de
paso, antes Muertito impulsó con toda su alma fúnebre, tácita y
explícita, que el monopolio se zurrase en la Constitución y que
actuara, ganara dinero a manos llenas y que, de pasadita, su
municipio, hiciera lo propio. ¿Y ahora toma conocimiento que son unos
caraduras que no honran sus compromisos y, por tanto, los bota?

El representante de Lidercon, como es obvio, el señor Barrios, ha
anunciado, sin muchas pulgas encima, que moverán al gobierno español y
que irán si fuera preciso a un arbitraje internacional en que, hay que
decirlo, Muertito y la municipalidad no aparecen como los justicieros
de ocasión sino como los tramposos consuetudinarios que cambian de
bote a mitad del río. ¿No sabrá el lío que está propiciando Muertito?
¿o precisa de una campaña mediática que le regale marquesina y
figuración? Si fuera esto último, arriesga el señor de marras, nada
menos que su campaña presidencial, objeto para el cual está donde
está.

¿Extraña el asunto? No del todo. Muertito tiene su propia
Sunat-Gestapo: el SAT. Este organismo actúa con policías a mano armada
y cobra a la mala y a punta de patadas. Lo único que interesa a
quienes allí trabajan, es obtener dinero porque se benefician en la
repartija: unos con buenos sueldos y otros a destajo. Muertito ha
vuelto implantar el mil veces enterrado stajanovismo soviético. Y es
casi seguro que ni siquiera se dé por enterado un hombre de
insospechable cultura política. Exaccionador marrullero, como buen
abogado que es, Muertito, no entiende gran cosa de nada, salvo sobre
su ambición presidencial que niega, como buen político –mentiroso
orgánico- todo el tiempo.

¿Cómo puede ocurrir que frente a un monopolio inconstitucional,
violador estentóreo de la Carta Magna que los prohíbe expresamente, no
se produjeran protestas que derrumbaran el negociado, no porque
Muertito ahora lo licencia, sino porque zaherían la ley de leyes? El
Congreso, mejor dicho el Establo, es una entelequia de muy bajo nivel.
Funciona por inercia y no llama la atención su consuetudinaria
mediocridad por excelencia. No olvidemos que en Perú todo funciona al
revés. De manera que a nadie extraña que estos señorones de US$ 10 mil
mensuales, no digan gran cosa, hagan menos y brillen de muerte
prematura.

Además, todos saben que los partidos políticos son clubes electorales,
preparadores eficientes de burócratas mamadores de la cansada ubre del
Estado. Mercenarios que alquilan sus talentos, sin convicción de
ninguna especie, hoy trabajan aquí. Y mañana lo harán por cualquier
otro. Basta que les llenen la faltriquera hambrienta de honores y
dólares compradores. No defienden principios, rumian penas y alaban a
quien esté arriba. De abyecta forma tal que aquí menos que en otra
parte, puédese albergar esperanza de protesta orgánica cuanto que
demoledora. Simplemente ¡no existen!

La prensa a su modo, y en no poco, perdonadora de la violación
constitucional contumaz que Muertito ha venido protagonizando, ha dado
cuenta del asunto. Hoy informan sobre lo que ha ocurrido, pero no hay
mayor análisis, tan sólo resumen anecdótico de un lío gordo en ciernes
y que involucra una posibilidad escandalosa con arbitraje
internacional de por medio. ¿Y por causa de qué? Habría que
preguntarle a Muertito y a su entorno ¿dónde el quid del asunto y en
qué parte se entrampó el jugoso diálogo que hasta ahora mantenía con
Lidercon? ¿habrá quién revele la verdad de la milanesa? Wait and see
dicen los más reposados.

¡Atentos a la historia; la tribuna aplaude lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Wednesday, February 06, 2008

El guerrero

Historia, madre y maestra
6-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

49 El guerrero

En Miraflores –Andrés Cáceres- se enfrentó tenazmente al enemigo, y
pese a estar herido en una pierna, no cejó, hasta que la resistencia
fue imposible y el atacante comenzó a rebasarlos, debiendo retirarse.
Llegó hasta los reductos para ver como un balazo cegó la vida al
coronel de la Colina y otro tiro le destrozó el anteojo con el que
observaba el campo enemigo.

Frente a la impasibilidad de la reserva, increpó acremente a los
comandantes generales, quienes manifestaron que no recibieron órdenes
del dictador para incorporarse al combate.

Continuó la retirada con su cabalgadura también herida, mientras
meditaba sobre lo acontecido, cruzándose con gran número de soldados
que emprendían la retirada. Esa masa informe de hombres en armas le
sugirió la idea de organizarlos y volver a combatir, pero
trasladándolos a la sierra, al considerar que Lima estaba perdida. A
las siete de la noche llegó a la plaza de la Exposición, donde
nuevamente encontró numerosos soldados, quienes al reconocerlo, le
pidieron que los dirigiera nuevamente contra el enemigo, momento en el
cual comprendió que la lucha no estaba perdida y, que si bien, en ese
momento no podían hacer mayor cosa, que además necesitaba recuperarse
de la reciente herida, en próximas semanas o meses, reanudaría la
defensa del país y agruparía a los jefes que encontrara, misión que en
ese momento encargó al capitán La Barrera y fuera a palacio con la
indicación, la cual fue desatendida por los coroneles que La Barrera
encontró en ese lugar.

No pudiendo hacer más, se dirigió a la ambulancia de la Cruz Roja
improvisada en San Carlos, donde fue atendido y, seguidamente,
trasladado a la de San Pedro donde lo ocultaron porque los chilenos
iniciaron su búsqueda. Conocen que está herido y los puestos médicos
de atención son los primeros en ser registrados. Por la participación
activa del cuerpo médico, que lo alojaron en la celda del prior, los
chilenos quedaron burlados y pudo continuar su recuperación. Frente al
peligro que lo siguieran buscando, fue llevado a la casa de don
Gregorio Real, donde continuó oculto hasta lograr franca mejoría y
traslado a su casa.

Durante ese tiempo reconstruyó mentalmente lo sucedido la noche del 15
de enero, reconociendo la ineptitud y falta de visión de los coroneles
Suárez y Secada, que en ningún momento tomaron en cuenta su aviso de
reconstituir el ejército en base a las tropas dispersas que llenaron
Lima; que igualmente, se perdió valioso tiempo que debió ser
aprovechado desde la noche del 15 hasta la mañana del 17, para evacuar
el parque de guerra y armamentos en depósito, además del que estuvo en
manos del ejército disperso. Hombres y material que adecuadamente
organizados, pudieron constituir sólida defensa en Chosica;
sensiblemente no se hizo nada por salvar el material bélico que cayó
íntegro en manos del enemigo. De los hombres, muchos por propia
decisión se dirigieron a la sierra a proseguir con la defensa del
país.

La campaña de La Breña se inició con la acción guerrillera encabezada
por José Bedoya, quien con los restos de las fuerzas que comandó en
las dos batallas de Lima, formó el primer contingente para la defensa
de Canta. Se unió posteriormente a Ricardo Bentín, subprefecto de
Huarochirí, en esa forma se inició la resistencia andina a la
ocupación, siendo la quebrada de Santa Eulalia donde se produjo el
primer choque el 8 de abril de 1881, cuando las guerrillas, mal
organizadas, no lograron sorprender al grupo chileno enviado en su
búsqueda y con un aviso mal ejecutado, alertaron al enemigo, quien se
dedicó a una verdadera cacería humana en las alturas, además de
arrasar varios caseríos donde no dejaron a nadie con vida a la par que
destruyeron las propiedades, en esa forma los caseríos de Callahuanca,
Gayata, Chacle, Quilmachay y Quiromarca, se sumaron a la ya larga
lista de poblaciones, aldeas o ciudades, desaparecidas o destruidas
por el vandalismo desatado por los invasores.

Después de esa primera experiencia se comprobó que no fue factible el
enfrentamiento de guerrilleros mal preparados contra tropas regulares,
haciéndose imperiosa la presencia de alguien con adecuada preparación
militar que pudiera contrarrestar la acción del ejército chileno, por
eso, el mayor Mariano Muñoz al visitar a Cáceres le dijo: "un ejército
en potencia le aguarda". Esa situación no modificó que los
guerrilleros se agruparon espontáneamente para combatir y que las
guerrillas continuaron su actuar, hasta el momento que fueron
unificadas por Cáceres.

El Brujo de los Andes, el 15 de abril, asumiendo el riesgo,
abiertamente se embarcó en el ferrocarril del centro, desembarcando en
Chicla, punto final en ese entonces del ferrocarril y, a caballo, se
dirigió a Jauja, sede del gobierno, donde fue saludado por Piérola y
recibió el nombramiento de jefe político y militar de los
departamentos del centro. Habiéndose dirigido Piérola a Ayacucho, se
dedicó a organizar un nuevo ejército y como el mismo Cáceres escribió
en sus memorias: (154).

"emprender con él la resistencia armada contra el invasor, pues la
toma y ocupación de Lima por los chilenos no entrañaba, en mi
concepto, el completo aniquilamiento del poder militar del Perú, ni
mucho menos la decisión de la guerra por la fuerza de las armas,
porque aún quedaban recursos, territorios y energías para
continuarla".

Había recibido el cargo de jefe político y militar, pero el dictador
no le entregó un solo soldado y tampoco recursos. En esas condiciones
debió iniciar su tarea. Pensó, justificadamente, en el pronunciamiento
de los pueblos peruanos que habrían de mancomunar esfuerzos y
levantarse en armas frente al enemigo común. Al carecer de elementos
humanos y recursos, decidió que la constitución del ejército debería
ser uno pequeño, de gran movilidad, que eluda enfrentarse en grandes
batallas con el adversario y actúe como fuerza guerrillera, logrando
un desgaste continuo del enemigo. Esa táctica defensiva, debería
proporcionar el adecuado adiestramiento y reforzamiento de las fuerzas
iniciales hasta contar con un contingente adecuado, que, en ese
momento, pasaría de una "defensa móvil y activa" de resistencia al
contraataque.

Actuando en su doble responsabilidad: política y militar, el 27 de
abril se comunicó con el coronel Máximo Tafur, prefecto de Junín
informándole de sus propósitos y solicitando ayuda. Simultáneamente
nombró al hijo del prefecto e igualmente coronel, Manuel Tafur, como
jefe del Estado Mayor y se encargara de señalar responsabilidades a
los jefes y oficiales que encontrara por la región y, como primer
contingente de tropa, señaló a dieciséis gendarmes heridos y
convalecientes que encontró en Jauja. Dispuso que se instalara una
maestranza para la reparación del escaso armamento.

Para lograr recursos, envió a sus jefes y oficiales y él mismo partió
en gira por las provincias de Jauja y Huancayo, solicitando ayuda e
invocando el patriotismo de los principales lugareños, logrando de
todos ellos calurosa acogida, reuniendo rápidamente grupos de hombres
aptos para el servicio y, después de un mes, formó el primer
contingente con cien soldados que sirvieron para formar el batallón
Jauja. Los comerciantes y terratenientes brindaron pleno apoyo para
satisfacer las necesidades del naciente ejército así como entregando
armas y municiones que tuvieron o hubieron por los alrededores. Al
mismo tiempo se levantaron guerrillas en caseríos y aldeas y, las
montoneras ya existentes, o fueron disueltas o pasaron a convertirse
en guerrilleros. De gran ayuda fue la utilización del quechua por
Cáceres, ayudándolo a comunicarse con la gente de las serranías.

En esa forma continuó organizando el ejército y amplió el área de su
influencia, llegando a Pasco y Huánuco por el norte y oriente, y La
Mejorada, Huancavelica y norte de Ayacucho por el sur. La movilización
de hombres y recursos incrementó progresivamente las fuerzas a sus
órdenes, especialmente por la llegada de jefes y oficiales del
disperso ejército y el vínculo, cada día mayor, que logró con jefes
guerrilleros que venían operando en la zona.

El enemigo al enterarse de las actividades de Cáceres, dispuso una
primera expedición enviada por el coronel Lagos, formada por una
división al mando del teniente coronel Ambrosio Letelier, constituida
por las tres armas y un total de 1,392 efectivos. Ocupó Tarma y de ahí
destacó a una parte de su ejército a que ocupare Jauja y Huancayo;
lograron lo primero, pero Cáceres hizo creer que defendería la segunda
ciudad con numerosas fuerzas, motivando que los chilenos se
abstuvieran de atacar.

Cáceres, a la espera del movimiento chileno quedó en Quebrada Honda,
donde fue informado que en Huancayo, los principales ciudadanos
preparaban el pago de un cupo exigido por Letelier, además de
caballos. Comisionó al coronel Tafur para que recogiera el dinero
colectado que ascendía a 60,000 soles y 30 caballos, todo lo cual fue
decomisado, procurándose por ese medio algunos fondos, al mismo tiempo
que reprendió severamente al alcalde huancaíno.

Lynch reiteradamente ordenó a Letelier retirarse de la sierra, y éste,
dispuso lo conveniente, organizándose los escalones correspondientes.
El capitán Areneda se desplazó al caserío de Cuevas y para mejor
alojamiento de su tropa, pasó a la hacienda Sangrar con unos 100 a 200
hombres, donde fue atacado por el coronel Vento con 100 efectivos y 40
guerrilleros del subprefecto Fuentes. Después de enconada batalla, los
chilenos se retiraron con pérdida de cerca de la mitad de sus
efectivos, dejando cincuenta rifles. Acción que precipitó la retirada
de Letelíer, quien no logró ni el cupo ni tampoco destruir Huancayo
como había prometido, aunque sí asesinó, robó y destruyó con saña
muchos pueblos indefensos.

Desde Tarapacá, era la primera victoria, aunque en pequeño, que
lograba el ejército peruano. El pasado triunfal de Chile comenzó a
tener sus contratiempos ya que los Andes resultaron un teatro de
operaciones muy diferente a la costa. Con esa victoria se liberó
temporalmente al departamento de Junín.

LAP: ordeñando a una lagartija

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
6-2-2008

LAP: ordeñando a una lagartija

La sorpresa que nos dio la empresita Lima Airport Partners, LAP,
concesionaria tramposa del Aeropuerto Jorge Chávez, no ha podido ser
más espectacular: Elevará tarifas por uso de mangas. En efecto, a
partir de febrero, entran en vigencia nuevos precios. Pago oscilará
entre US$ 22 y US$ 67 según tiempo de uso. ¡El negociazo que perpetró
esta firma, gracias a complicidades de múltiples pandillas en
diferentes gobiernos se ratifica, siempre, con el pago que otros hacen
por sus angurrias de dólares! Y, ciertamente, Ositran, esa celestina
burocrática, aprobó el incremento.

A la fecha, no se sabe, por el velo de misterio adrede que existe,
cuándo se dignará la concesionaria, es decir, LAP, en oficializar la
construcción de la II pista del Aeropuerto Jorge Chávez. Esto es si el
Estado pone a su disposición, a tiempo para evitar la millonaria multa
a favor de LAP, los terrenos. Además, según la Addenda 4, existe la
posibilidad que la tecnología de punta, haga inútil y ociosa, esa tan
mentada segunda vía de tránsito aeronáutico. Y eso está por escrito.

El silencio institucional del Congreso, la complicidad aviesa de
Ositran, la cobertura amable y oficiosa que otorga el MTC y su
ministra, Verónica Zavala, que nadie entiende por causa de qué no está
tras las rejas por haber depositado 5 millones de dólares ajenos
cuando era funcionaria de Fonafe en un banco que luego quebró, es un
tema que no inquieta, jamás solivianta espíritu alguno y dejar pasar,
dejar hacer, parecen las normas fundamentales del peruano de nuestros
días. Y de siempre. Pocas veces, en tan corto tiempo, pudo el hombre
público nacional, dar muestras de tanta garra corrupta y alma
absolutamente podrida.

Me cupo la divertida aventura de narrar en ¡Estafa al Perú! ¡Cómo
robarse aeropuertos y vivir sin problemas!
http://www.voltairenet.org/article148321.html una buena parte del
hurto científico de que fue objeto el Aeropuerto Jorge Chávez por una
empresa sin capital, LAP, huérfana de pergaminos, desvergonzada y
discriminadora en su trato con los peruanos, estafadora en grado sumo
y que sigue haciendo lo único que hizo desde que ingresó al contrato
con el Estado peruano con un misérrimo capital accionario de US$ 3
(tres) mil dólares: cargarle el muerto a los usuarios, empresas y
clientes privados. ¡Y todo sigue igual! El libro ha tenido el honor,
que dice mucho de su explosiva carga, de no haber sido presentado por
ningún grupo político. Con la excepción de Manuel Jesús Orbegozo y un
texto amplio en La Razón, el resto de la prensa, ha ignorado el texto.
Siempre me he dicho que debe estar muy mal escrito, en un ejercicio de
auto-crítica. Sin embargo, no son pocas las verdades de a puño que en
el manual se relatan. Pero algo debe estar ocurriendo porque el asunto
¡quema!

No ha mucho, un importante funcionario estatal tuvo la desdicha de
retornar al lugar donde sirve al Perú, algo lejos de nuestro
continente. Y padeció interminables minutos en las colas para maletas,
pasaportes, etc. ¿Dónde está la modernidad del Jorge Chávez? ¿se ha
puesto a pensar, amable lector, qué ocurrirá en ocasión de los
múltiples eventos de aquí a los próximos meses? El Jorge Chávez,
simplemente es un aeropuerto de quinta categoría, similar a una feria
en horas pico e incapaz de generar una recepción o despedida amable a
sus usuarios. ¿Habrá que apelar, como ha sugerido con humor –no otra
cosa puede ser- a las sanciones morales "aunque sea" (Mercedes Aráoz
dixit)?

No falta razón a la sugerencia de la inteligente ministra. Las leyes
en Perú están hechas para incumplirlas. A ese cometido dedican sus
afanes pesquisadores y enrevesados, los picapleitos. Siempre
encuentran resquicios por dónde meter el hocico ansioso y descubridor
de fuentes de dónde manan dólares frescos y encubridores. No olvidemos
que este país, tal como lo conocemos, en la corrupta fibra de silentes
y anuentes, es obra de curas y ..... ¡abogados! El día en que, a los
inmorales, se les cante sus pecados en calles, avenidas, restaurantes,
bancos o sitios públicos de toda índole, y se les señale con el dedo,
ese será el proscenio inicial de la gran revolución peruana. Hasta hoy
los grandes cacos se pasean por dónde les viene en gana. Es más, no
pocos son personalidades y escritores, dadores de consejos no pedidos
y suministradores de bendiciones socializantes. Por eso es que
rufianes desvergonzados como los de LAP apelan a su imaginación y
simplemente trasladan los costos a otros. Y ganan dinero a carretadas
¡sin invertir!

LAP: ¡ordeñando a una lagartija!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Tuesday, February 05, 2008

Después de Miraflores, La Breña

Historia, madre y maestra

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

48 Después de Miraflores, La Breña

Después de esa batalla, hemos visto lo que aconteció en forma
inmediata en Lima, pero también desde ese momento, la guerra tomó un
triple curso, si bien de desarrollo simultáneo, sus realizaciones y
proyecciones, en oportunidades parecieran no tener vinculación entre
sí, además se desarrolla con empleo de recursos diferentes. En el
primero, son las armas, fue la prosecución de combates para expulsar
al enemigo. El segundo, utilizó la política, surgiendo el increíble y
doloroso cuadro de la guerra civil, llena de ambiciones y desaciertos,
en los cuales Piérola, Montero e Iglesias son las figuras de la
vergüenza y, en oposición a ellos, quedaron García Calderón y Cáceres
como defensores del país, y, el tercero, utilizó la diplomacia, el
engaño o la presión para conseguir la paz. Por esas circunstancias se
deben analizar las tres situaciones en forma separada pese a que
formaron un todo superpuesto.

El primer episodio, corresponde a la serie de operaciones militares
conocidas con el nombre de La Breña, cuando la figura excepcional del
coronel y después general Andrés Avelino Cáceres, emergió como el gran
paladín de la defensa del país. Vino arrastrando el peso de casi dos
años de guerra con participación activa y constante. Surgió como héroe
de Tarapacá y renovó dicha actitud en Tacna y después Miraflores, de
donde se retiró herido. No tuvo descanso y, cual ser providencial, se
dirigió a organizar la renovación del ejército y continuar batallando.
Para él no cupieron armisticios ni tratados de paz que no significaren
la retirada total del enemigo respetando la integridad nacional. En su
mente no hubieron intermedios al conocer que podría lograr su
propósito. Conoce la materia prima de que está hecho el peruano, que
no se rendirá jamás, máxime que pueden encontrarse muchos oficiales
con experiencia y conocimientos que seguirán haciendo la guerra.

A los cuarenta y ocho años de edad se sintió en capacidad plena de
culminar su propósito. En lo político, obedecerá a quien gobierne. En
lo militar, pasará a ser el jefe; en este último terreno dejará de
supeditarse a decisiones ajenas que son las que llevaron al país a la
ruina.

Tres meses después, al dirigirse en tren hasta Chicla, por la quebrada
del Rímac, fue meditando sobre las acciones que deberá adoptar para
volver nuevamente a la reconquista del territorio perdido. En esa
forma se inició un nuevo episodio en el cual Cáceres resultó
indomable. Perdió una y varias batallas, pero continuó en la brega. No
le dieron cuartel y lo persiguieron sin descanso, pero supo eludir las
trampas e incluso amagos de asesinarlo, porque los chilenos conocieron
que él fue la resistencia mayor que encontraron y convertido en el más
serio obstáculo a sus designios de ambición territorial, al cual no
pueden engañar ni doblegar diplomáticamente, debiendo hacerlo por las
armas y, no pudieron lograrlo.

Así como el Huáscar es Grau y, el Morro Bolognesi, La Breña es
Cáceres. Sin él, muy poca resistencia se hubiera organizado y los
chilenos hubieran dictado sus condiciones con extrema dureza, mayor de
la que impusieron, ya que en el guerrero de los Andes encontraron la
expresión de una constante y creciente resistencia, que
progresivamente el Perú se fue aglutinando a su rededor y, la
resistencia se fue incrementando en un conflicto de continuo desgaste
que Chile no podía mantener indefinidamente, en el cual su juventud
iba sucumbiendo y desapareciendo y donde sus actos de venganza, por
salvajes e irracionales que fueran, no detuvieron al contrincante,
pues el ejército invasor era muy pequeño para dominar, ahogar y
degollar a los dos millones y medio de peruanos. Y lo que Prado
primero y Piérola después rehusaron o no pudieron lograr, movilizar
los recursos del sentimiento de peruanidad, no porque no existiera,
sino que no lo tomaron en cuenta. Cáceres sí supo hacerlo, al conocer
cómo llegar al sentimiento de unos u otros y, por primera vez en el
conflicto, el Perú profundo se movilizó, no por mandatos, bandos o que
sus patrones así lo indicaron, sino que les nació hacerlo para
defender el terruño y también las escarpadas de los Andes que
constituían su paisaje; en esa forma quedó mezclada la sangre de todos
los peruanos en un solo sentimiento: expulsar al invasor.
Desgraciadamente en cada etapa de la historia y en el acontecer
humano, siempre hay cobardes y traidores y, en el Perú, también se
presentaron, impidiendo que Cáceres lograra su objetivo,
interponiéndose en sus designios, al preferir pactar con el enemigo.
Esa fue una vez más la desgracia nacional. Rencillas y egoísmos
menudos primaron en algunos sobre los intereses de los más. La
ambición de poder cegó a las personas, por eso prefirieron claudicar a
permitir que el ejército nacional encabezado, por Cáceres y secundado
por patriotas natos, de absoluta entereza como Recavarren o Leoncio
Prado y una legión de hombres como ellos, obtuvieran el triunfo que
merecían las armas peruanas. Porque La Breña no la dirigió un dictador
de zarzuela, sino un patriota que había ganado el grado de general en
el servicio y el combate. Por eso la situación fue diferente, lo cual
da una connotación tan sui géneris a La Breña; es única, diferente,
así como la composición y espíritu de la tropa, que sin importarles el
número o calidad de armamentos del contrincante, se lanzaron a la
batalla sin arredrarse. Fueron calificados en peyorativo, como indios
y montoneros, pero impusieron respeto y también temor, hasta llevar a
los chilenos a buscar desesperadamente un arreglo de acuerdo a sus
planteamientos, que en mala hora lo encontraron en el llamado "Grito
de Montán", ya que, pese a sus excesos, crímenes y latrocinios,
cometidos cada vez con mayor salvajismo y sadismo, no pudieron
doblegar el espíritu de la lucha que en forma continua y creciente se
les enfrentó y extendió por el país bajo la inspiración y orientación
de Cáceres, que fue el guerrero del destino condenado a luchar siempre
sin encontrar la victoria, pero ese triunfo que las armas le negaron,
lo recogió en el corazón de sus compatriotas y nimbo de la historia,
pasando su nombre a conformar la triada de héroes que nos legó la
infausta guerra.

Wagner regaló espacio aéreo peruano a Chile

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
5-2-2008

Wagner regaló espacio aéreo peruano a Chile

Por instrucciones que fueron transmitidas por el entonces canciller
Diego García Sayán, y en ausencia del presidente Alejandro Toledo que
se encontraba en Ecuador, camino a Shanghai, según declaró el mismo ex
vicepresidente Raúl Diez Canseco al Congreso, éste firmó el 17 de
octubre del 2001, el DS 081-2001, mediante el cual aprobó la ilegal
adhesión del Perú al acuerdo de Cielos Abiertos. Un Decreto Supremo
que no fue refrendado por el ministro de Transportes, presente en
Lima, y que nos unía a un acuerdo no vigente aún y que transgredió la
ley vigente de Aeronáutica Civil.

Por razones más o menos entendibles, en el enrevesado lenguaje
político nacional, a Diez Canseco arrimaron el pesado fardo del muerto
y, por mucho tiempo, asumió, porque todo parecía así indicarlo, el
activo y pasivo del yerro monumental. Poco a poco se descorre el velo
que escondía la verdad del asunto y la identidad de los protagonistas
reales de la bestialidad violadora de la Constitución. Ex cancilleres,
diplomáticos mediocres, logresos inigualables, burócratas cómplices y
políticos corruptos han sido los fautores de este asunto que tiene que
ser aún esclarecido.

Para alcanzar tal despropósito, el acuerdo fue disfrazado como un
"Acuerdo Apec" para favorecer intereses privados y fue presentado por
Chile al Perú en reunión de la Comisión Latinoamericana de Aviación
Civil, celebrada en Santa Cruz, Bolivia, el 5 de julio de 2001. Sin
embargo, fue el propio Secretario Ejecutivo del Apec quien, durante su
visita a Lima el 13 de septiembre de 2003, desmintió que el Acuerdo de
Cielos Abiertos fuera un "Acuerdo Apec" como se decía antojadizamente
por las autoridades de nuestro país.

El jefe del gabinete de Niño Diego García Sayán e intermediario fue
nada menos que el entonces yerno de Allan Wagner, el ministro
consejero Augusto Arzubiaga, quien curiosamente el 2007 junto a las
autoridades aeronáuticas civiles, "negoció" un nuevo acuerdo, esta
vez, postergando las quintas libertades por un año pero, sin obtener
beneficio económico de contrapartida alguno para el desarrollo de la
aviación civil peruana. Afortunadamente lo conversado deberá pasar
para su análisis y aprobación por el Congreso aún. O para la ejemplar
sanción en caso de comprobarse inconductas y traiciones contra la
patria.

El llamado Acuerdo de "Cielos Abiertos" estuvo vigente para el Perú a
partir de mayo del 2002, sin embargo, para Chile recién funcionó desde
septiembre de ese año cuando su Congreso lo aprobó, cosa que en el
Perú, por extrañísimas razones, no se cumplió violentando así el Art.
56 de la Constitución Política.

Mediante la adhesión ilegal, se regaló el espacio áereo peruano a
Chile para la explotación, en su beneficio, de las denominadas Quintas
Libertades.

Las quintas libertades permiten a las líneas chilenas recoger
pasajeros en Lima, o cualquier punto del Perú, y llevarlos a Estados
Unidos, el principal mercado del mundo lo que va en desmedro de las
líneas aéreas peruanas, aún en desarrollo. La ilegal adhesión fue
saludada con alborozo entonces por Charlie Ferrero y toda la bancada
toledista.

Wagner, socio de la Comisión Andina de Juristas, de la que es dueño y
patrón, Niño Diego García Sayán, fue ministro de Relaciones Exteriores
en julio del 2002 y, al mes siguiente, en agosto, acordó con la
canciller chilena, Soledad Alvear, que se iniciaran negociaciones
bilaterales "al amparo del Art. 13 Consultas" del Acuerdo. Con ello se
iniciaba la dinámica de un Acuerdo del que éramos parte, violando la
Constitución. Debido a la fuerte presión nacional, se buscaba recién
en ese momento, pero siempre dentro del Acuerdo, un régimen de
beneficio mutuo con Chile.

Los chilenos expresaron su "entendimiento por la situación generada en
el Perú" y en "acto de buena vecindad" optaron por postergar las
quintas libertades a Estados Unidos -que calificaron de sensibles-
pero pidieron, a cambio, las quintas libertades desde el Perú a la
Comunidad Andina. Con tal planteamiento querían tomar pasajeros de la
subregión para llevarlos a Europa, lo que enfrentaba, además, al
régimen andino del que somos parte. Total, era el Perú el que
transgredía acuerdos internacionales. Ganaban en todo.

La delegación peruana no aceptó la propuesta chilena y el MTC de
Richard "Cucharita" Díaz tampoco (el que "negoció" la IV Addenda con
Lima Airport Partners y terminó de regalar el Jorge Chávez a esa
empresita ladrona, ¡Cómo robarse aeropuertos y vivir sin problemas!
http://www.voltairenet.org/article148321.html). Wagner coordinó una
segunda negociación para alcanzar un nuevo acuerdo sin importarle la
ilegalidad de la adhesión o el perjuicio consecuente para el
desarrollo de la industria aeronáutica peruana. Chile pidió esta vez,
entre otras cosas, vuelos de cabotaje, es decir vuelos dentro del
Perú.

Ante la nueva negativa de la delegación del MTC, de las líneas aéreas
presentes en las negociaciones y de la presión de la prensa, el 12 de
septiembre del 2003, Wagner y Diez Canseco debieron asistir al
Congreso a reconocer el error y anunciar el proceso de desvinculación
del Acuerdo.

La desvinculación fue otro proceso de transgresión constitucional. ¿A
quién o quiénes cupo este despropósito que discurrió por la denuncia?
lo que, además, fue festejado también con beneplácito por Carlos
Ferrero el 15 de enero de 2004. Fue así como se manejó alegremente la
soberanía aérea durante el toledato. ¡Este es un asunto sobre el que
hay que volver en alguna próxima ocasión para no dejar impune la
violación de la Carta Magna y en "plena democracia"!

Al término de su naturalmente anodina como frívola gestión, en
diciembre de 2003, Wagner Tizón volvió a refugiarse en la Comunidad
Andina de Naciones y gracias a la vulgar razón que Bolivia no había
pagado sus cuotas, éste asumió la secretaría general y, sobre todo, a
gozar de un sueldo internacional en dólares en Lima, en compañía de su
compadre, un viejo empleado de esa entelequia burocrática, el hoy
canciller Jose García Belaunde. Y, recordemos, que tales ingresos
permitieron a Wagner Tizón, comprarse una modesta residencia de tres
cuartos de millón de dólares. ¡Pagan muy bien en esa casa, no hay
duda!

Hay abierto un proceso en la Sexta Fiscalía Provincial por Corrupción
de Funcionarios que se encuentra detenido porque la Dirección
Anticorrupción de la Policía Nacional no puede ubicar al ex canciller
Niño Diego García Sayán quien afirma vivir en el exterior. ¿Es el
único citado? Pareciera que no y lo estamos averiguando. La figura de
la prescripción, lo que parecería una empresa conjunta y coordinada,
está muy cerca si no se ha cumplido ya. Con ello la impunidad, una vez
más, se pasea por calles y plazas a lo largo y ancho de todo el país.

¿Qué puede decir Portapliegos de 2 metros, P2Mts., sobre este
delicadísimo particular que le tiene de protagonista de un obsequio
sospechoso a los del sur? ¿o la prensa, muy bien fletada, tiene la
misión, también, de seguir ocultando su decisiva como necia
participación, culpando a otros intonsos?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Monday, February 04, 2008

Relación oficial chilena sobre parte del saqueo perpetrado por la expedición Lynch en el norte del Perú

Historia, madre y maestra
4-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

Anexo 36

Relación oficial chilena sobre parte del saqueo perpetrado por la
expedición Lynch en el norte del Perú

Habiendo terminado su "expedición de merodeo", llegó a Arica, donde no
solamente fue felicitado por el gobierno chileno, sino que se le
premió con el ascenso a almirante y más tarde, dadas sus cualidades de
pirata, se le nombró gobernador del Perú, cuando la ocupación de Lima
en 1881.

La conducta de Lynch no solo determinó la condenación de ministros
extranjeros en el Perú, cuyas protestas se hicieron sentir, también se
levantaron voces de chilenos civilizados como del representante de
Coquimbo dentro del Senado chileno. Pero al mismo tiempo creció un
sordo rumor sobre los beneficios personales que la expedición había
reportado al pirata y sus secuaces, por lo que se le exigió presentar
un inventario detallado de cuanto había "recaudado". El inventario fue
hecho y entregado, pero se afirmó que en sus páginas sólo constaba el
cincuenta por ciento de lo que verdaderamente obtuvo, pues la
diferencia llenó los bolsillos de los "patriotas" expedicionarios
chilenos. Con el objeto de que nuestros lectores tomen idea de la
magnitud de la depredación efectuada, vamos a reproducir algunos de
los famosos inventarios, que formaron parte del inmenso botín.

"Recibí a bordo del transporte "Itata", del señor Coronel Don Patricio
Lynch, los siguientes: 1 cajón sellado conteniendo oro, chafalonías,
etc.- 1 ídem, ídem, ídem, ídem. plata, ídem.- 1 ídem, ídem, ídem,
sellada.- 1 ídem, ídem, ídem.- 1 ídem, ídem, ídem. chafalonías.- 1
ídem, ídem, ídem sellada.- 1 ídem, ídem, ídem, chafalonías.- 1 ídem.
ídem, ídem, sellada.- 17 bultos.- Son 17 bultos en todo.- A bordo,
etc. Octubre 30 de 1880. J.R. Lira.- Contador".

"Vapor Copiapó: 1469 sacos de azúcar, embarcados en Chimbote.— 28
barriles de miel, ídem.— 9 pipas ron, ídem. 380 sacos arroz, ídem. 9
fardos sacos, ídem. 8 rollos jarcia, ídem. 31 cajones, aceite, ídem.—
45 sacos azúcar de un quintal.— 2 sacos alfalfa, ídem.— 144 sacos de
arroz embarcados en Supe. 159 pacas algodón, ídem.— 134 maquetas
concreto, ídem.— 337 pacas algodón Paita.- 58 zurrones cascarilla,
ídem.— 4 fardos, ídem.— 223 maquetas, concreto, Eten.— 261 sacos
arroz, ídem.— 214 sacos azúcar ídem.— 36 fardos tabaco, ídem.— 11
ruedas de goma, ídem.— 800 sacos vacios.— 264 sacos de azúcar
embarcados en Malabrigo.— F. Cáceres.— Contador'.

"Relación del contenido de los cajones con objetos diversos tomados al
enemigo, de que se ha hecho cargo el contador del transporte "ítala":

"Cajón No. 1 contiene: Una cajita forrada y sellada con 84 decágramos
oro chafalonía, con piedras diversos colores; dos kilogramos
setentaiocho decágramos oro chafalonía".

"Cajón No. 2 una cajita igualmente cerrada con seis relojes oro y dos
de plata: 4f decagramos alhajas diversas de oro: 179 anillos de oro,
con un peso bruto de 83 decagrimos, entre ellos seis con brillantes,
veintitrés con diamantes y once con piedras diversas dos kilogramos
cincuentaiseis decagramos cadenas de oro; un atado con cuatro
kilogramos treintaisiete decagramos pesos bruto de joyas de oro con
perlas, diamantes, etc.; dijes de oro y cinco de plata; tres diamantes
para cortar vidrios; un huevo de madera -.- errando algunas piedras
preciosas, cuyo valor se ignora; una cajita de oro conteniendo
piedrecitas de valor igualmente desconocido; una cajita forrada y
sellada con cincuenta gramos varias perlas finas, otra cajita con
sesentaidos y medio gramos varias perlas finas; saquete con un terno
camafeo en oro para señora; un terno camafeo y rubíes en oro para
hombre. Todo lo anterior contenido fue entregado en la ciudad de
Chiclayo el señor Comandante en Jefe por el Jefe y oficiales del
Buin".

"Cajón No. 3 contiene: Veintiún kilogramos cincuenta decagramos plata
chafalonía, parte tomada por los oficiales del regimiento Buin. No. 1
de línea y parte por ayudantes del comandante en Jefe, de su orden, en
la ciudad de Chiclayo: cofre sellado con 3,391.90 pesos en moneda
sellada de Chile, Bolivia y Perú".

"Cajón No. 4 contiene: 4,034.60 pesos en moneda sellada de Chile y Perú".

"Cajón No. 5 contiene: Cuatro kilogramos treintaisiete decagramos
plata chafalonía de la ciudad de Monsefú'.

'"Cajón No. 6 contiene: 3,262 pesos en moneda sellada de Perú y Bolivia".

"Cajón No. 7 contiene. Treintaiocho kilogramos, veintiún decagramos
plata chafalonía confiscada por ayudante del comandante en Jefe en la
ciudad de San Pedro".

"Cajón No. 8 contiene: 1,794.50 en moneda sellada de plata, una
tortera de plata piña con veintidós marcos seis onzas, treinta marcos
seis onzas chafalonía".

"Además de los cajones, se entregaron al contador del "Itata", ocho
barras de plata con un peso total de 917 marcos tres onzas y media.
Vapor "Itata" en el mar, octubre 30 de 1880. Daniel Carrasco Albano,
Secretario General. Patricio Lynch V° B°

"Algunas de las contribuciones pagadas en metálico: Libras -
Ferrocarril de Eten, LE. 3,250.00 - Hacienda Cayaltí LE. 1,000.00 -
Molino de Pacasmayo, LE. 500.00 -Pueblo de Chepén LE. 100.00 - Ciudad
de San Pedro, LE. 1,000.00 - Ferrocarril de Pacasmayo, LE. 4,000.00 -
Haciendas Laredo y Panache, LE. 1,000.00 - Hacienda Chiquitoy, LE.
1,000.00 - Hacienda Chiclín, LE. 1,000.00 - Hacienda Chicamita, LE.
1,000.00 - Hacienda Pampas, LE. 1,000.00 - Hacienda Facala, LE.
1,000.00 - Hacienda Tulape, LE. 1,000.00 - Hacienda San Antonio, LE.
1,000.00 - Hacienda Lanche y Santa Ana, LE. 1,000.00 - Hacienda Mocan,
LE. 1,500.00 - Hacienda Santa Clara y Licap. LE. 1,000.00 - Hacienda
Trapichito, LE. 500.00 - Hacienda Arriba, LE. 500.00 - Hacienda
Gazñape, LE. 500.00 - Hacienda Parias Rumán, LE. 500.00 - Hacienda
Bazán, LE. 500.00 - Hacienda Viñota, LE. 500.00 - Hacienda La Viruta,
LE. 500.00 - Hacienda Santa Helena y Carmelo, LE. 500.00 - Hacienda
Nazareno, LE. 110.00 - Hacienda Santo Domingo, LE. 110.00 - Ciudad de
Trujillo, LE. 3,000.00 Hacienda Monocucho, LE. 110.00 - Hacienda
Macollape, LE. 110.00 - Total libras esterlinas 29.050.00".

"Cupos impuestos en pesos plata: Ciudad de Chiclayo, P/. 1,923.00 -
Hacienda Combo, P/. 500.00 - Pueblo de Ascope, P/. 4,000.00 - Ciudad
de Lambayeque, P/. 4,000.00, Ciudad de Ferreñafe, P/. 1,000.00 - Total
en pesos plata: 11,423.00".

LUNA VEGAS, Emilio
"Perú y Chile en Cinco Siglos", Lima, Minerva, 1982, p. 305-08