Thursday, June 11, 2020

Cuerpo y mente, enfermedades psicosomáticas


Cuerpo y mente, enfermedades psicosomáticas
por Isabel Peña Rodríguez*; isabelpenarodriguez@yahoo.com

11-6-2020

¿A qué llamamos enfermedades psicosomáticas? Cuando las personas o los pacientes presentan diversos cuadros de alteraciones psicosomáticas, desequilibrios psíquicos o trastornos funcionales. También podemos decir que es un trastorno psicológico que se origina en la psiquis, para luego manifestarse en el cuerpo lo cual provoca consecuencias en el organismo.

Las enfermedades psicosomáticas se caracterizan por causar síntomas físicos, los cuales derivan de procesos emocionales como la depresión, ansiedad, estrés.

La ansiedad, estrés y depresión actúan sobre distintas hormonas de nuestro cuerpo, provocando cambios en el organismo, nos hacen más sensibles al dolor, lo que influye en distintas enfermedades. Hay estudios realizados que relacionan al estrés con el cáncer y se ha demostrado que éste puede influenciar en el origen del cáncer como en el curso de la enfermedad del mismo modo las personas que padecen de depresión debilitan su sistema inmunológico.

Síntomas somáticos más frecuentes

Dolor de espalda, mareos, vértigos, dolor en las extremidades, gases en el estómago, dificultad al respirar, palpitaciones, taquicardias, dolor en el pecho, dolor en las articulaciones, etc.

Etimológicamente, la palabra psicosomática es un adjetivo y deriva de: psico que significa “alma” o “actividad mental” y somático, “natural” o “corpóreo”.

Cuando hay una desarmonía entre el cuerpo y la mente se produce una ruptura de nuestra integridad, cada vez que nosotros actuamos en contra de nuestras necesidades internas, se produce algún tipo de alteración corporal, unas veces más visibles que otras, y siempre en función de su gravedad.

El cambio hacia la salud lleva o pasa por el reconocimiento y la aceptación de lo que la persona es dejando así que cada órgano cumple naturalmente la función.

Contacto–Retirada
Se trata aquí de las relaciones con el entorno y que debieran ser las adecuadas a las necesidades del individuo. Separarnos en nuestra actividad de las funciones naturales del ser corporal conlleva a la mala salud.

La relación de la mente sobre el cuerpo son dos factores inseparables, del mismo modo que las enfermedades físicas influyen en nuestro estado de ánimo y nos provoca temor, miedo, preocupación, muchos problemas psicológicos provocan síntomas físicos.

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*Psicoterapeuta
Consultas a los teléfonos: (01) 777 9857, 995 006 363, 944 433 166

Wednesday, June 10, 2020

Corovilenials, pandemia y miedos infantiles


Crónicas corovirales 8

Corovilenials, pandemia y  miedos infantiles
por Jorge Smith Maguiña; kokosmithm@hotmail.com

10-6-2020

La psicología del niño o la terapia infantil, no son mi especialidad, pero las pocas veces que he tenido niños como pacientes, me tocó justamente tratar niños que tenían excesivos miedos a tal o cual cosa. Fuera de las dificultades para concentrarse, a veces hay que tratar a los niños por una personalidad hiperactiva o una excesiva timidez, a veces dificultades de concentración pero también hay los problemas ligados al miedo. Temores diversos o algún tipo de miedo suelen ser muchas veces un tema central de la terapia de los niños y gran parte de esta consiste en que los asuman en vez de que los eviten. Es bueno un tratamiento temprano, pues esto previene el que eventualmente dichos miedos, a veces irracionales y sin ninguna causa real o aparente, vayan enquistándose y eventualmente se conviertan en fobias.

La actual situación de confinamiento, masivo y penoso, inesperado y excepcionalmente largo, está contaminado de muchos temores y miedos. Gracias a la información que me han dado amigos que tienen hijos menores o profesores de colegio a quienes he consultado, que hacen el seguimiento a algunos niños directamente o a través de sus padres, y el contacto con algunos padres que me han permitido telefónicamente hablar con sus hijos, me ha permitido acceder a una data y  reflexiono sobre cómo se están planteando los miedos infantiles durante esta pandemia. Les he consultado también a amigos que tienen hijos menores y viven en otros lugares del mundo. Al ser la pandemia masiva, universal y simultánea, lo que sorprende, es la forma muy parecida como los niños reaccionan a una situación directa o indirectamente traumática, al margen de las diferencias culturales que puede haber de un país a otro, o hasta de una cultura a otra.

El espacio físico (casa o departamento) donde evoluciona una familia en su día a día, puede crear una diferencia. Pero las características de las reacciones subjetivas de los niños frente a la pandemia sobre todo en lo que concierne al miedo, se asemejan mucho. Cambié mails con uno amigos japoneses que viven con su hijita en un departamento de 50 metros cuadrados en el centro de Tokio y cuando me hablaban no veía mucha diferencia en relación a lo que me contaban unos amigos que viven con sus dos niños en una casa de 300 metros en La Molina, un distrito de Lima.

Creo también, que cuando salgamos de esto -y así lo esperamos todos- los profesionales de la salud que trabajan con niños, al procesar la información de lo ocurrido en ellos, podrán elaborar, muchas estrategias preventivas y terapias más eficaces para tratar los miedos infantiles, en sus diversas formas. El confinamiento tan largo, con inevitable aburrimiento y la posibilidad más que probable para los niños, de haber sido testigo de tensiones familiares, con el agregado de un entorno tóxico, donde a través de la televisión, con imágenes permanentes de  hospitales, atiborradas salas de espera o emergencia con gente desesperada que implora ayuda, féretros por aquí o por allá, dan por suma total, algo equivalente a un trauma, algo que en otras circunstancias les hubiésemos querido ahorrar a los niños. Son experiencias que un niño nunca hubiese querido asociar al tiempo de su infancia. Si un nombre le podría poner a quienes fueron niños en estos años de pandemia es la de corovilenials. Aquellos que fueron niños y crecieron en tiempos del coronavirus.
 
Para escribir este ensayo he leído en internet, un artículo de unas treinta páginas, muy poco conocido y escrito nada menos que por el francés Alfred Binet, a quien asociamos mas con el primer test de inteligencia, del cual fue su creador y que con algunas modificaciones norteamericanas sigue siendo el test más utilizado. Binet lo públicó en 1895, con el título “La peur chez l´enfant” (El miedo en los niños). Ese mismo año,  Freud publicó también, “Estudios sobre la histeria”, el primer texto del padre del psicoanálisis. Lo curioso es que Binet había trabajado con Charcot, en los mismos años que Freud fue a París (1889), a escuchar a Charcot. Sin duda coincidieron en las célebres presentaciones de casos en el Hospital de la Salpetriere, en las cuáles Charcot a través de la hipnosis hacía que las enfermas exteriorizasen sus síntomas histéricos.

Sin duda se cruzaron sin conocerse. Creo que todos los historiadores del psicoanálisis obvian ese increíble detalle. De haberse conocido ambos, otro hubiese sido quizás, el destino del psicoanálisis y de la obra de Binet. Es eso lo que hace fascinante la lectura del texto de Binet.

Al no estar todavía explicita, pero sí ya intuida, la noción de inconsciente que Freud evidenciara años después. Binet en su escrito, busca las causas de los miedos infantiles, se centra en causalidades posibles que describe muy bien, pero es prisionero de la noción de automatismos mentales, muy vigente en la época. En cualquier caso, el que hayan coincidido en un mismo lugar y tiempo y hayan tenido un mismo maestro (Charcot), Binet el hombre que dio pautas para medir la inteligencia, que es la función mental mas elevada y el hombre que descubrió la mecánica del deseo y todas las vicisitudes y transformaciones que tiene un trauma en la mente de los hombres es un hecho extraordinario.

La interpretación sobre las causas del miedo infantil, en la reflexión de Binet, podríamos decir que coincide con la de los psicólogos modernos y sobre el tratamiento, sus opiniones calzan también con las que daría un psicólogo actual. Aconseja que los padres deben ponerse en el lugar del niño, ver qué significa ese miedo para él, no burlarse de las causalidades que puede invocar un niño para justificar su miedo. Cualquiera que sea la causa, real o imaginaria, la emoción negativa, de temor o miedo que tenga el niño, es vivida por él, como algo real.

La actual situación de la pandemia, fuera del tema médico, o quizás justamente a causa del mismo, aunque se dice que los niños son relativamente inmunes al coronavirus, lo que sí son, es de una manera u otra, ya víctimas colaterales en el plano psicológico, de esta desgracia colectiva.

Esta generación si algún nombre tendrá en el futuro, será la de los corovilenials y a sus nietos les dirán: yo viví eso, yo sé lo que fue eso y esa será una experiencia real que podrán compartir con toda una generación de niños en todo el mundo.

El mismo confinamiento, se calcula que lo hemos experimentado casi 4,000 millones de personas al mismo tiempo. Será un tatuaje que todos llevaremos siempre. De un día al otro, los niños vieron que sus vacaciones escolares de verano, se prolongaron algunas semanas más. Recuerdo cuando los entrevistaron las primeras semanas, se sentían hasta contentos. Jugar más en los parques, en la casa o quizás ir a la playa durante la semana.

En Perú los niños, aquellos entre 7 y 11 años vivieron el inicio de la pandemia así. En otros países como Estados Unidos, Europa y Rusia, donde la pandemia se declaró en el invierno, los niños fueron los primeros sorprendidos de que las clases se interrumpiesen de un día al otro. Por el frío exterior, por el invierno todavía vigente, la interrupción del colegio se convirtió inmediatamente en confinamiento. Esas muertes masivas que de un día a otro comenzaron a producirse en ciudades densamente pobladas como Londres, Madrid y París y en todo lado en Italia, deben haber sido, algo muy traumático para los niños, por la novedad de los hechos y por no poder comprender lo que realmente estaba ocurriendo.

Era una situación inédita, sobre todo en países llamados “ricos”, donde todo lo que es ligado a la enfermedad o la muerte real, se maquilla o se evade, ésta ha sido para niños y adultos una situación traumática. A muchos adultos les ha hecho revivir sin duda algunos miedos infantiles y a los niños enfrentar, no sólo la ausencia de libertad por el confinamiento, sino ver la ansiedad y angustia de sus padres, el coronavirus, les ha robado una parte de su infancia, al confrontarlos con situaciones que uno va conociendo poco a poco. Por muchas prudencias que se hayan querido tomar, era imposible evadir visual y emotivamente algo así.

Hoy, con la información recabada directa o indirectamente, ya podemos decir que la pandemia ha generado en los niños stress y por lo mismo diversos tipos de ansiedad y angustia, la frustración de estar alejado de sus amigos, luego progresivamente, el ser conscientes que había un problema médico de por medio y por lo mismo el miedo de ser infectados. El confinamiento por su duración misma, generó un comprensible aburrimiento.

Por último han aparecido los temas colaterales igualmente tóxicos, pues el confinamiento en muchos casos ha exacerbado la tensión entre sus padres o los adultos con los cuales habita. Los padres mismos no han estado acostumbrados a pasar tanto tiempo con sus hijos y no siempre tienen la paciencia de escucharlos y responder a sus preguntas todo el día, de tratar de comprenderlos en todas sus dudas o  tolerar sus a veces caprichosos requerimientos. En tiempos modernos, para salir del apuro, se deja a los niños frente a cualquier tipo de ecran, ya sean el nintendo, play station o la televisión, esta situación inédita ha permitido por lo menos a muchos padres el poder escucharlos, de tratar de comprenderlos y en la situación actual ser testigo de su desconcierto e inquietudes sobre la pandemia.

A la edad que fluctúa entre los 6 y 12 años, los miedos infantiles son muy diferentes, a los miedos tal como se les experimenta en una edad mas temprana. Hasta mas o menos los 5 años, hay situaciones que a veces generan pánico, pavor o terror como lo son los miedos a los animales grandes de todo tipo, a los ruidos estridentes, y repentinos como las sirenas o los cláxones o incluso a los payasos o también creaturas imaginarias, como lo pueden ser las brujas, todo tipo de fantasmas o incluso los mismos robots.

Para un niño de mas de 6 años, esto “ya es cosa del pasado” de alguna manera. Los miedos a partir de esa edad de la niñez hasta antes de la adolescencia, se centran en situaciones más precisas o particulares, como el miedo a los dentistas, a los médicos a veces, a los ladrones o situaciones muy precisas que generen sensación de vacío o de vértigo. Lo que ocurre es que ya tienen una idea clara entre lo real y lo aparente. Una imagen los puede atemorizar, pero no les produce miedo. En esta fase el rol que juegan los padres o los adultos cercanos al niño es fundamental, pues es necesario que ellos aprendan a valorar o sopesar si frente a una situación determinada es comprensible tener un simple temor o tener una reacción excesiva de miedo.

Frente a una situación tan masiva como la actual es necesario ayudar a los niños a controlar su miedo, no a evadirlo. Ellos mismos se dan cuenta que los adultos tienen temor al contagio, por eso los ven con mascarillas y una serie de prudencias, dobladas ahora con la obligación del distanciamiento. El temor es tolerable, pero lo que se vuelve intolerable es el miedo a la muerte y los niños asocian la muerte como una separación y solo poco a poco asumen la irreversibilidad de esta. Ellos ven que los adultos mueren antes que ellos, pues ven que el abuelito de un amigo ya no está, pues ya murió. Estos miedos infantiles hacen, que los niños, ya avanzada la pandemia, hayan comenzado a tener problemas para dormir y pesadillas diversas.

La relación por otro lado de los niños con sus padres es de una cercanía física, no solo desean su presencia sino quieren también que esa presencia se manifieste con abrazos, caricias y muchas formas de afecto. Una amiga, cuyo hermano médico de 40 años está infectado y en fase de recuperación, me decía que sus sobrinos de 7 y 10 años están preocupados por la salud de su padre, pero extrañan sobre todo el no poder abrazarlo cada vez que regresaba a casa, que les lea cuentos o que les cuente chistes. Los niños poco aceptan la separación, muchas veces viven el hecho de estar solos, como si estuvieran abandonados y lo que es peor creen que este abandono es algo así como un castigo por alguna travesura que han hecho. Hay una dinámica permanente en la mente del niño, siempre están cocinando algo en sus mentes.

El confinamiento esta vez, es una ruptura inesperada y violenta de lo que llamaríamos la normalidad. Por su duración esta puede convertirse en frustración. Esto puede dar lugar a un comportamiento insistente y caprichosa y el niño puede convertirse en lo que Freud llamaba “perversos polimorfos.” Los niños se sienten frustrados de no poder jugar con sus amigos.

Este es un tema que lleva a otro y es el sentimiento de temor de que no volverán a ver a sus amigos. Las herramientas digitales que vuelven un poco autistas a los adolescentes, que están todo el día prendidos al smart phone, pueden ser muy útiles si se los usa inteligentemente con los niños. Por el zoom pueden verse con amigos de su clase o su barrio y así guardar la expectativa que volverán a verse pronto. Lo importante es darle continuidad a muchas situaciones, relaciones y temas de interés que llenaban su vida real y el imaginario infantil antes de la pandemia. En tiempos corrientes, al salir, ir a la escuela, los niños traían nuevos relatos, sobre los cuales les podían contar algo a los padres. Los padres mismos hablaban de alguna novedad positiva o negativa en el trabajo.

Hoy día y noche se habla y se escucha del coronavirus. Es una implosión informativa, agobiante y monotemática, que se convierte en algo obsesivo y a la larga se convierte en la pregunta para el adulto: ¿y cuándo terminaré yo por ser infectado? ¿Cuándo me toca?.

El confinamiento al alargarse aniquila la existencia de relatos nuevos. La relación podríamos decirse que ya no respira y se genera un tedio, por la carencia de contenidos nuevos. De todas maneras cualquier medida de alivio que haga tolerable el encierro para padres e hijos, no puede evitar ser consciente que el mundo exterior y lo que está fuera de la casa por un buen rato sea visto como un lugar peligroso.

Eso, mas el temor del contagio que tiene angustiados a los padres. Dicho temor en lo posible no debe ser transmitido a los niños, aunque es imposible que ellos no se den cuenta. Sería ingenuo sin embargo, pensar que los actuales corovilenials, puedan salir totalmente indemnes de este penoso momento que les ha tocado vivir en sus vidas. Es justamente la labor de los psicólogos y los padres de ellos poder hacer que los temores y miedos, puedan ser asumidos y superados, ya que esta vez la causalidad, aunque invisible que es el coronavirus está clara.

Solo así lograremos que sea mas manejable el miedo a la infección y los elementos traumáticos del confinamiento y evitaremos ulteriores fobias en el niño. Si algo habremos aprendido cuando pase esta pandemia, es a desarrollar la capacidad de ser empáticos, de poder ponerlos en el lugar de los otros, no solo estar con ellos.

El mundo moderno nos estaba conduciendo a un comportamiento individualista excesivo, a un ensimismamiento a veces absurdo y narcisista que se nota a veces en muchos milenials. La pandemia ha demostrado lo frágil que era esa campanita de cristal. En realidad el mundo es una gigantesca pecera donde todo cuenta y todos cuentan, y hemos precisado un traumatismo masivo para darnos cuenta.

Un padre de familia me decía, que su hijo imaginaba que el coronavirus es un animalito que ha aparecido como venganza de la naturaleza porque los adultos la tratan tan mal. Esas respuestas nos desarman a todos.

Creer que la vacuna resolverá las cosas es algo de una conmovedora ingenuidad.

La verdadera cura será la capacidad que hayamos desarrollado –al margen de nuestras urgencias puntuales- de repensarlo todo, de tomar conciencia de la precariedad de las cosas, de evitar en adelante lo superfluo, de valorar lo esencial.  


Tuesday, June 09, 2020

Transtornos de la Personalidad


Transtornos de la Personalidad
por Isabel Peña Rodríguez*; isabelpenarodriguez@yahoo.com

9-6-2020

La Asociación Americana de Psiquiatría, bajo criterios asociados, diseñó para diagnosticar y ser más fiables los transtornos de la personalidad, una serie de investigaciones. Dentro de estos tenemos 10 Transtornos de la Personalidad.

1.      Transtorno de la Personalidad Paranoide, este transtorno es cuando en la persona existe un patrón de comportamiento de desconfianza y suspicacia, de manera que las intenciones de los otros se interpretan de malévolas.

2.      Transtorno de la Personalidad Esquizoide, en este caso la persona tiene como un patrón de comportamiento el distanciamiento de las relaciones sociales y tiende a restringir la expresión emocional.

3.      Transtorno de la Personalidad Esquizotípica, el patrón de este transtorno es el malestar agudo en las relaciones íntimas, de distorsiones cognitivas o perceptivas y de excentricidades del comportamiento.


4.      Transtorno de la Personalidad Antisocial, el patrón de este transtorno es el desprecio viola e infringe las normas de conducta y los derechos de los demás.

5.      Transtorno de la Personalidad Límite, el patrón de este transtorno es la inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la imagen de sí mismo y de los afectos, con una impulsividad marcada.


6.      Transtorno de la Personalidad Histriónica, este transtorno es muy común en las personas, debido a que el patrón de comportamiento es de emotividad y de búsqueda de atención excesiva.

7.      Transtorno de la Personalidad Narcisista, el patrón de este transtorno es el comportamiento de grandiosidad, necesidad de ser admirado/a y falta de empatía.


8.      Transtorno de la Personalidad Evitativa, muchas personas la padecen, debido que su patrón es de inhibición social, sentimientos de inadecuación hipersensibilidad a la evaluación negativa.

9.      Transtorno de la Personalidad Dependiente, este transtorno tiene como patrón de comportamiento de sumisión y adhesión relacionado con una necesidad excesiva de ser cuidado.


10.  Transtorno de la Personalidad obsesivo-compulsivo, el patrón de este comportamiento es la preocupación por el orden, la perfección y el control.

Nuestra salud mental cuando es óptima desde nuestra niñez, no tiende a ser trastornada ni vulnerable, una  personalidad sana y dinámica es la piedra angular, siendo así diríamos que sí gozamos de salud mental.

Salud Mental, como Política de Estado en nuestro país es urgente donde todos y todas estemos comprometidos/as en este capítulo que debería de estar en la agenda de todos los gobiernos e implementados a nivel de los tres gobiernos; nacional, regional y local.


*Psicoterapeuta
Consultas: (01)7779857, 995 006 364, 944 433 166












Monday, June 08, 2020

Clubes electorales ¿y la cuestión del poder?


Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
8-6-2020

Clubes electorales ¿y la cuestión del poder?

Casi un axioma irrefutable, en Perú no hay partidos políticos. Son más bien, al modo del civilismo retrógrado, cuchipandas anhelantes de una diputación o senaduría, un cargo que le resuelva el problema personal y, a lo más, una formalidad que paga todos los fines de mes con honores y protocolos.

¿Y la cuestión del poder?

No parece la cuestión del poder y la captura de los instrumentos desde los cuales ejercer el poder, un tema central de polémica o propuesta en los clubes electorales. ¡Basta el cargo y sanseacabó!

Quienes sí tienen muy claro que la captura del Estado equivale en la mayoría de casos, al engrilletamiento del poder con beneficios pingues hacia un reducido grupo de mandones, son los que mueven la economía, distribuyen los préstamos que hace el Estado e imponen las tasas y porcentajes en la venta y comercialización de facilidades financieras o productos. ¡Son los que cortan el jamón en Perú!

¿Qué hacen nuestros clubes electorales? Nada importante. Se devanan los sesos pensando en candidaturas y no pocos viven autoengañados de sus “carismas”, atractivos, dotes o lo que ellos reputan como virtudes para encandilar al electorado. En Perú el asunto es muy serio porque hay individuos que no son conocidos ¡ni en sus casas! pero tienen sueños de opio y droga alucinógena.

No se trata sólo de la captura del Estado y algo de poder sino de promover una acción en beneficio de las grandes colectividades. De lo contrario podríamos felicitar a los que sí saben qué y cómo lo obtienen que son minúsculas colectividades acostumbradas al lucro del capitalismo salvaje, al irrespeto a las leyes laborales amparadas en la llamada Carta Magna de 1993.

Si los clubes electorales, de probada miopía censurable, no son más que refugio de caza-puestos, ¿qué hacen los sindicatos o grandes corporaciones de trabajadores? A partir del primer gobierno de Fujimori y su política antilaboral, los colectivos empezaron a amainar su influencia hasta casi desaparecer y figurar tan solo en el papel. ¿Podrían todas las centrales convocar a un paro general como el acontencido el 19 de julio de 1977? Me temo que la respuesta es negativa. Falta de fuerza, respaldo y efectividad, signan hoy el pálido actuar de las organizaciones de base.

¿Es importante definir para qué se quiere ganar elecciones y colocar a representantes al Congreso y al Ejecutivo? Sin duda que sí. Ocurre que la pereza intelectual y de propuesta de los clubes electorales, a veces llamados partidos políticos, garantiza una mísera polémica en torno al acápite.

La “política real” es aquella que ofrece el sistema cuando el incendiario en las calles pasa a ser el bombero en la curul o en la silla ministerial. Entonces las esperanzas de pan con libertad y justicia social entran en coma inducido y ¡a acomodarse con los mandones de turno!

Mientras que los intelectuales o estudiosos de los clubes electorales confinen sus “ambiciones” a solucionar sus fines de mes y las ollas privadas, no habrá despertar de la conciencia en los partidos que debieran ser escuela de funcionarios, honestos y en favor de las mayorías nacionales.

Llamar la atención sobre un territorio cuasi ignorado en nuestros días, la cuestión del poder, constituye un deber ineludible. Que los poderosos no quieran hacerlo se puede entender como una elusión mañosa, pero que quienes pretenden hacer obra y hacerlo con honradez, se hagan los bobos, sí que es un crimen contra la sociedad. ¡Imperdonable!



Friday, June 05, 2020

¡Más ingenierías y medicina para transformar nuestra realidad!


¡Más ingenierías y medicina para transformar nuestra realidad!
por David Auris Villegas*; davidauris@gmail.com

5-6-2020

¿Sabías que el licenciamiento es lo mínimo que debe ostentar toda universidad?, el mismo que ya fue superado en la región. De esto nadie discute en los países desarrollados. Lo más espantoso. Ninguna universidad peruana, aparece dentro de los 20 primeros lugares en los rankings de universidades latinoamericanas al 2020. Entonces, ¿de qué sirve licenciarse? ¿Solo para atraer estudiantes? ¿Acaso el licenciamiento, es una fina mascarilla pedagógica para ocultar que somos los últimos en la región?

Con bombos y platillos y una aceitada publicidad, el 2014, se publica la Ley universitaria N° 30220, creando en el 2015, la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU), con el objetivo de mejorar y llevar la calidad de las universidades peruanas al más alto nivel y otorgar la licencia institucional a las universidades que reúnan las condiciones básicas de calidad, (CBC) al 2020, como expone Lorena Masías, siendo la antesala de la codiciada acreditación. 

Los objetivos académicos, grados, títulos y planes de estudio, han sido evaluados rigurosamente con estándares internacionales por expertos centrados en documentos. Sin embargo, olvidaron valorar el espíritu de la vida universitaria, el sílabo que está en cuidados intensivos, debiendo evaluarse y recomendar la mejora inmediata de su pertinencia, emprendimiento, innovación científica y tecnológica, más allá de vagos contenidos monótonos.

Asimismo, la oferta educativa compatible con los instrumentos de planeamiento, fueron superados ampliamente por las universidades, con una abrumadora población de estudiantes de abogacía, psicología y otras carreras de carpeta; cuando realmente necesitamos más estudiantes bilingües de medicina e ingenierías en todas sus menciones como informáticos, para crear novedades, producir y transformar nuestra realidad.

Nuestras universidades aprobaron el examen, orgullosamente mostrando una infraestructura y equipamiento adecuado que, los evaluadores no repararon en el uso sostenido de los laboratorios modernos y las aulas repletas de estudiantes. ¿Acaso no es posible normar un techo de población de veinte estudiantes por aula, para garantizar una verdadera calidad educativa?

Por otro lado, estas universidades con poco más de treinta revistas indexadas, extrañamente descollaron la línea de investigación, sin considerar por los expertos, la práctica de la investigación científica para la transformación, así como comprometer a las universidades financiar y permitir a los científicos de RENACYT, hoy docentes investigadores, publicar tres papers y un libro por año para generar patentes, con el objetivo de producir materias manufacturadas y competir a nivel mundial.

¿Es posible hablar de docentes calificados a tiempo completo, con un magro estipendio, mientras las universidades se enriquecen mostrando orgullosamente sus edificios? Sunedu, ingenuamente ve al docente, como un engranaje de recambio a ser removido en cualquier momento, amputando la posibilidad de empoderar expertos en la materia, que puedan aportar al desarrollo sostenido del país.

Los servicios educacionales complementarios enarbolarían la categoría de calidad, si contaran con un repositorio que albergue: Scopus, Web of Science y E-Books actualizados, no solo al servicio de su comunidad universitaria, sino también abierto al público. Así como los mecanismos de mediación e inserción laboral se efectivizarán, si realmente los estudiantes practican desde el primer día de clases en su formación profesional para que cuando egresen, puedan aportar una alta competencia innovadora.

Coincidiendo con Idel Vexler,una reforma universitaria integral es mucho más”, por lo que es necesario una reforma educativa a nivel internacional y apostar por más transparencia universitaria en su vida ética institucional.

Aunque parezca de Ripley, creo que el sello de garantía de calidad otorgado por la SUNEDU es, como regalarnos gato por liebre, basta con un clic en las universidades licenciadas para observar esa calidad traducida en inventos.

Para lanzarnos a los brazos de la competitividad global, exijamos al gobierno, una política revolucionaria de calidad educativa sostenida, comprometiendo a toda la sociedad; liderada por expertos científicos multidisciplinarios y no por políticos y funcionarios burócratas que están cuidando su puesto y así lograremos acreditarnos por instituciones europeas, asiáticas o norteamericanas para producir y vivir, de lo contrario continuaremos embobados, escuchando la retórica de calidad educativa neocolonial.
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Fuentes:
-          Cuáles son las CBC que Sunedu evalúa para licenciar o cerrar una universidad. Recuperado de:  https://andina.pe/agencia/noticia-cuales-son-las-cbc-sunedu-evalua-para-licenciar-o-cerrar-una-universidad-graficos-755307.aspx   (28/05/2020)
-          https://www.sunedu.gob.pe/
-          Idel Vexler. Licencia y la reforma universitaria.  Recuperado de: https://diariocorreo.pe/opinion/el-licenciamiento-y-la-reforma-universitaria-noticia/  (29/05/2020)
-          Lorena Masías. Sobre licenciamiento de universidades. Recuperado de:  https://www.youtube.com/watch?v=1F_be5flCwQ   (30/05/2020)












Thursday, June 04, 2020

Violencia familiar atenta contra derechos humanos


Violencia familiar atenta contra derechos humanos
por Isabel Peña Rodríguez*; isabelpenarodriguez@yahoo.com

4-6-2020

En nuestro país la violencia familiar ha dejado de ser un problema social oculto. Ha empezado a generarse una corriente mayoritaria que muestra su preocupación e interés por esta realidad que viven las familias peruanas y por qué no mencionar en todo el mundo.

El derecho de familia está encuadrado y regulado en el Código Civil y tiene por finalidad contribuir a su consolidación y fortalecimiento en armonía con los principios y normas proclamadas en la Constitución Política.

Los principales aspectos que regulan son el matrimonio, la filiación, la tutela de los menores bajo el principio del interés superior del niño.

La violencia familiar o doméstica es un tipo de abuso que se presenta cuando un integrante del grupo familiar incurre de manera deliberada, en maltratos físicos y psicológicos o emocionales. La Ley N° 30664 ley promueve, previene, sanciona y aspira a erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar, en especial cuando se encuentran en situación de vulnerabilidad por la edad o situación física como niñas/os, adolescentes, personas adultas mayores y personas con discapacidad.

La violencia familiar se produce por falta de control de impulsos, carencia afectiva, incapacidad para resolver problemas, etc. Una de las causas de mayor violencia dentro del seno de la familia en contra de la mujer es la infidelidad, los celos, la mujer se niega a regresar con la pareja sentimental ya sea novio, esposo, conviviente.

“Alguien que agrede nunca va a ser una figura de ejemplo”

La violencia sexual atenta contra derechos humanos.

La violencia en nuestro país constituye un elemento cotidiano en la vida de muchos niños, niñas de nuestro país, siendo la violación y el abuso sexual de que es víctima esta población vulnerable. Estas inconductas vulneran derechos humanos fundamentales como la libertad sexual, la integridad corporal y mental, la salud integral, comprometiendo el futuro de las víctimas, causando en ellos y ellas transtornos emocionales.

Tipos de maltratos

Maltrato físico, fracturas de huesos, hemorragias, lesiones internas, quemaduras, envenenamiento, hematomas, etc.

Maltrato emocional, rechazar, aterrorizar, aislar a un menor, someter a un niño a un medio donde prevalece la corrupción.

Maltrato por negligencia, se priva a un niño o niña de los cuidados básicos, aun teniendo los medios económicos se posterga o descuida la atención de la salud, educación, alimento, protección, etc.

Si bien es imposible contar con cifras exactas ante este abuso de menores, algunos estudios ofrecen una aproximación que nos da una visión alarmante de este problema sicosocial.

Los delitos contra las buenas costumbres son un problema de importancia ya que se mantienen o constituyen el atentado de mayor registro en los últimos años.

La mayor incidencia de infracciones sexuales se registra en las zonas urbanas especialmente en el departamento de Lima.

¡Urgente Salud Mental como Política de Estado en el Perú!

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*Psicoterapeuta

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Wednesday, June 03, 2020

Fenomenología del distanciamiento


Crónicas corovirales 7

Noli me tangere
Fenomenología del distanciamiento
por Jorge Smith Maguiña; kokosmithm@hotmail.com

3-6-2020

Si en algún lugar aceptaría quedarme en confinamiento por el resto de mi vida, uno sería definitivamente en el Museo del Prado y otro quizás sería la Ciudad Prohibida de Beijing. En esta última por el contacto con la inagotable belleza de todo lo que atañe a una cultura específica como la china. Pero el Prado tiene quizás algo suplementario, pues nos permite uno de los mejores testimonios visuales  de lo que veían e imaginaban los pintores allí expuestos.

Las escenas allí retratadas, pueden ser tristes o alegres, tranquilas o dramáticas, pero dignificadas o embellecidas por la magia del arte que sin duda es una de las herramientas del ser humano para enfrentarse al desgaste del tiempo, a la decrepitud y a la muerte. Lo que está allí ante nuestros ojos, aunque estático, cobra vida, de alguna manera, nos invita e incluye. Cuando vemos retratadas pandemias de otros tiempos, reales o imaginadas por el pincel del Bosco o de Brueghel, a veces nos dan ganas de decirnos, con algo de perversidad, “cómo hubiese querido estar allí”.

Una obra me impresionó hace algunos años al visitar el Museo del Prado y la he recordado a propósito, del machacado tema del distanciamiento social, en este mundo-clínica-hospital en que parece se convertirá el planeta. La  obra es Noli me tangere, de Antonio Allegri, conocido como Correggio, por ser el nombre del pequeño pueblo donde nació.
                            
Noli me tangere, que en latín significa “No me toques” y por extensión significa “No te acerques a mí ”, representa una escena muy conocida de la Biblia, que aparece en el Evangelio según San Juan, y relata la visita de María Magdalena al santo sepulcro después de la crucifixión. Al llegar lo encuentra vacío, pero luego se le presenta alguien que al inicio no reconoce. María Magdalena luego toma conciencia de quién es y le dice “Rabbuni” que en antiguo arameo significa maestro y hace el ademán de tocarlo. Cristo le dice: “Noli me tangere” (No me toques), como diciéndole ya no soy a quien tu conocías, ahora ya soy otro. Ya no era  Jesús, era Cristo. El cuadro ilustra este encuentro.

Este pasaje aparentemente anecdótico siempre ha fascinado a los artistas. Giotto ya lo había ilustrado y otros también lo harán, incluso Boticcelli. Los geniales maestros del Renacimiento querían meterlo todo en cada cuadro, lo humano y lo divino e incluso la naturaleza en sus más variadas formas. Las obras de ellos, nos transmiten, la textura de la piel, la magia de una sonrisa o la intensidad de una mirada, pero también sentimos la humedad de un bosque, la frescura de una flor, la madurez de una fruta.

El cuadro de Correggio nos hace comprender en forma simbólica, la distanciación que viviremos de aquí en adelante, los problemas prácticos de dicho distanciamiento y también la frustración psicológica que esto implica. El gesto de María Magdalena en el cuadro, es dramático y elocuente. Cristo y ella, se están mirando directamente a los ojos y todo el cuerpo de ella está cargado de esa intención de querer tocarlo. Podríamos decir que hasta los pliegues del vestido de María Magdalena van en ese sentido. ”Quiero tocarte”, “Necesito tocarte” debe haber sido la subjetividad de ella, en ese momento. Ella fue, con Salomé, una de las mujeres más sensuales de las muchas que hay en la Biblia y el sentirse rechazada de ese contacto con la piel de Cristo, de esa urgencia táctil con alguien a quien amaba, debe haber sido una experiencia dolorosa. “Ver para creer” diría  alguien tan sensual, como San Agustín en sus “Confesiones” siglos después, como si el hecho de estar presente frente a algo o frente a alguien, fuese la prueba contundente de la existencia de lo percibido. Como si la presencia en sí, incluyese un testimonio de veracidad en el plano afectivo.

Muchas veces he escuchado a mis pacientes decir: ”El hecho de que regresó, era prueba que me quería.” Las cosas no son necesariamente así, pero los pacientes quisieran que así sea. Lo que sí es cierto, y es mejor que comencemos a asumirlo de una vez por todas, es que esta pandemia, entre otras cosas se llevará, aunque no por siempre, la necesidad de la presencia real de los otros, si dicha presencia, no es imprescindible, y también, el rechazo casi permanente del contacto táctil con el otro, por miedo al contagio. Hay el riesgo por otro lado, que ese temor, esa reticencia al contacto, se convierta en una especie de fobia.

Esta es una situación inédita en la historia, por lo menos en el mundo occidental. Si bien para los anglosajones, un “Hi” o un “Hello, everybody”, exime al saludar, de un contacto directo con el cuerpo del otro, el apretón de manos es usual, como un gesto de confianza, como signo de paz o como conclusión de un acuerdo, aunque un acuerdo de palabra era ya algo suficiente.

Para los latinos como también para los rusos el contacto táctil, es algo esencial en el trato, desde el saludo que va cargado de múltiples besos, hasta el coger el brazo o la mano del otro en un momento de una conversación como forma de enfatizar algo, o de involucrar al otro en un eventual, pero quizás inexistente acuerdo. Los latinoamericanos somos a veces incluso excesivos en la proximidad corporal o el contacto táctil. Los abrazos de un reencuentro o una despedida pueden ser prolongados y los besos también son de rigor.

En el mundo latinoamericano donde el baile es un momento y también un espacio transicional de relación, la cercanía corporal es un elemento esencial. ¿Se puede concebir bailar distanciados un bolero, un tango o un valse latinoamericano? Evidentemente no, pues todo conduce, en dichos bailes justamente a una fusión. Parte del baile puede ser un amago de distanciación, pero mientras éste se desarrolla conduce justamente a la fusión. En bailes que no están ceñidos a lo melódico sino más bien a lo rítmico como lo son la cumbia o diferentes tipos de música salsa también la relación táctil y corporal es inevitable y lo mismo podemos decir de bailes modernos como lo son los slows, blues bailables o el rockandroll en los Estados Unidos.

En los bailes modernos, más podríamos decir que son formas de expresión corporal que bailes, pues a veces hay contorsiones corporales que no tienen ninguna coreografía previa, allí podemos decir que hay distanciamiento pero, por la tendencia actual, de querer estar apretujados muchos en un mismo lugar, inevitablemente se produce una carencia de distanciación social.

Definitivamente va a ser muy difícil que las personas se sometan a las formas de distanciación social que se recomienda o exige, hacer todo el tiempo. Quizás lo hagan en los lugares públicos, porque muchas veces, por ejemplo en discotecas -si estas llegan a reabrir- la distanciación será un requerimiento. En lo privado difícilmente la gente acatará estas medidas sugeridas, además la verificación sería imposible.

No debemos descartar que pasados los días, comience incluso a haber una actitud abiertamente transgresora y hasta kamikazi, frente a los requerimientos de distanciación, sobre todo en los espacios que seguirán siendo públicos o en momentos de ocio. La vacuna tardará en llegar y antes habrá que experimentar posibilidades diversas. Por ejemplo, después del pánico que hubo hace ya algunas décadas por el riesgo de contagio de HIV o SIDA, sobre lo cual sigue sin encontrarse una vacuna, los seres humanos decidieron, como lo hacen ahora, continuar como si dicha enfermedad ya no existiese. Solo en la fase inicial del HIV hubo un pánico que generó, más que distanciamiento social, una prudencia en sectores específicos de la población donde el contagio podía propagarse, pues la promiscuidad era el escenario usual del contagio.

No hubo vacuna pero sí aparecieron varios tratamientos eficaces. El problema es que este virus, el coronavirus, es más vicioso que los anteriores y esta vez la pandemia es universal. El contagio es además más rápido y letal. Se supo dónde comenzó, pero cuando ya la dinámica infecciosa se había producido. Los incesantes desplazamientos desde y hacia China, se encargaron de irradiar algo que se escapó de las manos.

 Lo interesante será ver qué pasará después de esta fase transitoria, penosa y llena de incertidumbre, cuál será el destino de diversos hábitos de saludo y de trato que habíamos adquirido en muchos casos a lo largo de siglos. Curiosamente el distanciamiento va combinado también al uso de mascarillas. El contacto visual, va simplemente a acrecentar una importancia que ya la tenía. Goethe ya decía que los ojos son la ventanas del alma, Se revalorizará, aquella sinceridad que muchas veces hemos podido encontrar en la mirada de alguien, cuando la voz a veces no encontraba las palabras exactas.

La familia que en los últimos tiempos era objeto de una profunda mutación, durante este confinamiento que por primera vez en la historia es algo universal y simultáneo, y ha sido escenario de la aceleración de muchas cosas que ya se percibían. Si bien en tiempos normales, padres e hijos podían cohabitar bajo un mismo techo con agendas propias, diferentes y hasta contradictorias, el cohabitar tantas horas al día juntos, tanto tiempo, ha generado una explosión de conflictos familiares de todo tipo, no sólo entre parejas, sino también en familias como en China donde las familias suelen tener un solo hijo. Las estadísticas ya muestran en muchos lugares que la violencia familiar se exacerbó en forma preocupante, aumentando en algunos casos, según el país entre 30 y 50%. Me impresionó mucho, que al finalizar el confinamiento en China, en la provincia de Hubei, cuyo centro es Wuhan, origen supuesto del coronavirus, el hecho de que había inmensas filas de personas delante de los tribunales para solicitar el divorcio.

Esa especie de “arresto domiciliario” inesperado e involuntario que generó la pandemia, ha llevado a un estado de implosión, los conflictos latentes en muchas de las relaciones familiares, salieron a la luz. El genial Aristóteles, que asumía que el hombre es un ser social, distinguía también que este ser social, se manifiesta en lo que se llama la esfera de lo público y lo privado. Lo privado es de alguna manera el mundo de la familia y ésta, a fortiori, es el escenario de la intimidad.

Todo indica que los seres humanos asumen el ser sociales en lo privado, como debe ser, pero un exceso de intimidad termina saturándolos. Por paradoja terminan extrañando el espacio y el mundo laboral, aunque éste, esté lleno de jerarquías y muchas relaciones conflictivas. Por último en el universo laboral, se puede ser indiferente a conflictos que no le conciernen, pero en lo  familiar, en algún momento uno tiene que asumir, que dicho conflicto existe. Si no lo asume, jamás lo resolverá.

El comportamiento de los niños, aun los bebes, cuando los observamos, son un buen termómetro, de los diferentes impactos de la pandemia. Una sobrina me decía que su hijito de menos de dos años, al inicio del confinamiento, era feliz de ser engreído todo el día por sus papás, pero conforme pasaban los días, el bebe comenzaba a dejar su pequeña mochila al borde de la puerta del departamento, como queriendo decir, que estaba feliz con sus papás pero que también quería ir al nido a jugar con los otros bebes. En realidad los padres juegan con los niños, pero a los niños lo que les gusta es jugar entre ellos.

Aunque será difícil, vamos a sobrevivir al distanciamiento social, pero no sé si tomemos conciencia definitiva, que estamos todos en un mismo barco. Quizás continuemos estando distantes, desconfiados y hasta temerosos del contacto, pero una vez pasado el pánico, definitivamente tenemos que ser más tolerantes con la presencia inevitable de los otros. Es el mensaje del Noli me tangere: acepto estar contigo, acepto que me ames, pero no me toques.


Tuesday, June 02, 2020

Nuestros políticos son narcisistas, paranoicos, obsesivos, fóbicos e histéricos


Nuestros políticos son narcisistas, paranoicos, obsesivos, fóbicos e histéricos
por Isabel Peña Rodríguez*; isabelpenarodriguez@yahoo.com

2-6-2020

Para J.M. Satter, la salud mental es el “conjunto de actitudes para funcionar de modo armonioso, eficaz, agradable, cuando las circunstancias lo permitan, para afrontar con flexibilidad situaciones difíciles y para restablecer su equilibrio dinámico.”

Para Ginsburg, la salud mental es: “aptitud para ocupar un empleo, educar una familia, seguir las prescripciones de las leyes y tomar los placeres normalmente ofrecidos por la vida.”

¿Cómo no pedirle salud mental a nuestros mandatarios? ¿Cómo no exigirles armonía, flexibilidad, tolerancia, respeto, lealtad, moralidad, honestidad, capacidad de amar, de trabajar, dueño de proyectos, realización personal, capacidad de esperanza y de felicidad? ¿Cómo podemos elegir a hombres y mujeres que solicitan nuestra confianza, si sus vidas personales son un fracaso por falta de salud mental? ¿Cómo no podremos desear que nuestros políticos sean capaces, seguros y sanos?

Las patografías o los estudios psicopatológicos nos dan información sobre la historia de la humanidad y de sus pueblos, dependen mucho de la personalidad de sus líderes políticos.

Políticos con transtornos de la personalidad

El peor problema que puede tener un político es el de la anomia (estado de desorganización social o aislamiento del individuo como consecuencia de la falta o la incongruencia de las normas sociales), aquellos  políticos que tienen transtorno de su personalidad. Personas con grandes problemas e irregularidades en su vida personal y moral, donde transgreden las normas.

Estas personas vienen de familias en que las figuras paternas estuvieron ausentes (física y psicológicamente), tienen problemas de conducta desde la niñez, adolescentes y en la adultez  y encuentran en la política un filón para cultivar sus abusos y engañar a la gente con el objeto de obtener sus metas personales que son los únicos que los motivan también llamados psicópatas o transtorno antisocial de la personalidad.

Diferentes transtornos de la personalidad en los políticos:

Políticos psicópatas, narcisistas, paranoicos, obsesivos, fóbicos, histéricos, ansiosos, estresados, hipomaniacos-bipolares, alcohólicos.

Existen políticos que tienen el Síndrome de Hubris, son aquellos que tienen un (EGO) DESMEDIDO, con una sensación de poseer dones especiales capaz de enfrentar hasta los mismos dioses.

El neurólogo David Owen analiza la “locura” que provoca el poder, después de años de estudio del cerebro de los líderes políticos y concluye: “el poder intoxica tanto que termina afectando al juicio de los dirigentes.”

Existen en nuestro país políticos con desequilibrios mentales que a lo largo de nuestra historia han hecho daño al pueblo, por eso nos atrevemos a escribir este artículo desde nuestra vivencia y experiencia humanas.

No podríamos recoger el fruto de un servicio que pretendemos prestar a las personas e instituciones de nuestro país si tenemos políticos que carecen de sincera humildad para construir un Perú mejor.

“Cuando un político no disfruta de un estado de salud mental suficientemente idóneo, su conducta rezuma peligrosidad”. ¿Cuántos políticos llevados por su ego han cometido errores en sus gestiones?
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*Psicoterapeuta

Consultas: (01)777-9857, 995 006 364, 944 433 166











Monday, June 01, 2020

¿Oídos sordos en Migraciones?


Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
1-6-2020

¿Oídos sordos en Migraciones?

Hicimos de conocimiento público, semanas atrás, que el señor Eduardo Ruiz Botto (ex jefe de Reniec) había sido contratado con un magnífico sueldo de casi S/ 15 mil soles en la Superintendencia Nacional de Migraciones donde, hasta hoy es titular Roxana del Aguila.

Preguntamos entonces y ratificamos la curiosidad ¿si el señor Ruiz Botto, con más de 80 años, recibía doble pensión del Estado porque es jubilado de la PNP y si no había gente más joven y tan o más preparada para el cargo de asesor de la gerencia general de Migraciones?

Asimismo, y a modo de información, también recordamos que Roxana del Aguila había pertenecido al departamento legal de Reniec cuando Ruiz Botto ejercía el titularato. Es obvio que esta situación de amistad no fue tomada en cuenta para nombrarlo como asesor en gerencia general, SEUO.

Pues bien, el presidente Vizcarra y altos funcionarios del gobierno decidieron bajar el monto de sus haberes en 15%. ¿Seguirá el ejemplo la Superintendencia Nacional de Migraciones o es una isla intocable?

Sería interesante que la Superintendente del Aguila aclare ante la opinión pública lo referido en párrafos precedentes y, además, que diga en qué situación administrativa están las sedes de Migraciones Iquitos y Tacna cuyos problemas narramos recientemente y que NO han merecido a la fecha ¡la más elemental aclaración!

Que yo sepa NINGUNA dependencia del Estado puede caminar por su derrotero o desoyendo al gobierno central de manera impune o culposa.

¿Qué de cierto hay que estaría funcionando en los próximos días una especie de puerta giratoria entre empresas del Estado y que altos burócratas aspiran a llenar vacíos en las direcciones con tal de no perder la vinculación y hacer de las suyas con el dinero de los ciudadanos que pagan sus impuestos?

Los empleados del Estado, y con mayor razón, los que ocupan puestos muy altos e importantes, no son integrantes de una casta especial o divina, más bien son, ellos sí, responsables del manejo del dinero público que paga las buenas pro en las licitaciones, muchas veces de dudosa rectitud, y están en la obligación de servir al público.

Debiera instituirse en Perú que el mal uso o dispendio o robo de los dineros públicos constituye crimen de lesa humanidad y sus fautores, a la cárcel de manera vitalicia. Así de simple.

A todo esto: ¿Oídos sordos en Migraciones?

Friday, May 29, 2020

Diferencia entre educación remota y virtual



Diferencia entre educación remota y virtual
por David Auris Villegas*; davidauris@gmail.com

29-5-2020
                                            

¿Educación remota o virtual? Las universidades peruanas y el resto del mundo, en su desesperación implementan formas de educación remota, miles de estudiantes disconformes exigen calidad, la sociedad reclama acceso gratis a internet y un bolsón de docentes, abruptamente se ve forzado a convertirse en nómades digitales, para mantener a flote una alicaída educación universitaria.

Esta educación remota es un brazo operativo de la educación virtual en tiempo real, en el que el aprendizaje es una suerte de experimentación. Mientras Hodges y otros argumentan que la educación virtual es crear y compartir un ecosistema educativo robusto, planificado y diseñado, alrededor de siete meses antes de ser puesto en acción, al que naturalmente, podemos acceder desde cualquier lugar y en el momento que creamos propicio.

El aprendizaje autónomo es el nervio central de la educación virtual. Navegando en la autopista de la internet, maniobramos los pertrechos de las TICs como: blogs, podcast, e mails y otros entornos digitales. La educación remota carece de autonomía, limitándose al uso de una plataforma y el acto pedagógico se consume, con la participación en línea del docente y estudiantes.

Asimismo, el arte pedagógico del docente en la esfera virtual es eficiente, debido a que toda la rutina académica está diseñada; mientras en la esfera remota, Hodges y otros argumentan, “requiere que el profesorado tome más control del diseño del curso, el desarrollo y el proceso de implementación”, significando una labor de muchas horas extras para la comunidad docente, que nunca suele ser remunerada por un sistema educativo peruano, abocado a presionarlos y beneficiar el lucro de las universidades.

Además, durante la ejecución pedagógica, el proceso de aprendizaje inesperadamente puede verse embestido por los tristes desplomes de la internet, problemas de los aparatos electrónicos, fluido eléctrico o el inadecuado uso de la plataforma, dando al traste la clase remota. La experiencia virtual está libre de aprietos académicos, debido a que está programado asíncronamente, centrado en la vigorización del aprendizaje significativo.

Los temas a desplegar en la esfera remota ligeramente son breves, basado en el diálogo pedagógico, altamente motivador, con pausas emocionales, creando espacios para la sinergia y la relajación cognitiva, que las autoridades universitarias no entienden. En la esfera virtual, concurre un conjunto articulado de temas y subtemas grabados didácticamente que los estudiantes van empoderándose, siguiendo un protocolo pedagógico.

Ante el rol central del docente en el aprendizaje remoto, el estudiante requiere un acompañamiento permanente y debe hacer enormes esfuerzos para aprender, según De Zubiría, es necesario que alguien acompañe a los estudiantes. En la educación virtual, el estudiante es el gestor de su aprendizaje constructivista y fortalece su disciplina, alejado del docente, limitado a ejercer de tutor o asesor.

Los productos finales de investigación y las evaluaciones en la educación virtual están programados, asentado en rúbricas establecidas bajo una guía didáctica premeditada. La evaluación y la elaboración del producto final basado en la investigación, en el espacio de la educación remota, está supeditada a los vaivenes de la experiencia pedagógica.

Esta modalidad de educación, ha transformado el rol de los actores principales del acto pedagógico. Implica un cambio de paradigma del sistema educativo, como el derecho universal de acceso gratis a internet de calidad en el planeta, para evitar “los marginados digitales” que alerta De Zubiría y, entender que la educación remota es un fragmento de la educación virtual mediocre en Perú, que sólo va a mejorar, educando en la creatividad, la innovación, la transformación y la productividad.
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Fuentes:
-          De Zubiría, J. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=hyP1jgo0HQ0  (20/05/2020)
-          De Zubiría, J. Recuperado de: https://www.elespectador.com/opinion/internet-para-garantizar-el-derecho-la-educacion-columna-915478   (21/05/2020)
-          Hodges, C & otros. Recuperado de:  https://er.educause.edu/articles/2020/3/the-difference-between-emergency-remote-teaching-and-online-learning   (13/05/2020)


*David Auris Villegas. Escritor y pedagogo peruano; http s://orcid.org/0000-0002-8478-6738