Wednesday, September 15, 2010

¡Cómo oligarquía manipula campaña municipal! La nueva santa alianza*

I

 

¡Cómo oligarquía manipula campaña municipal! La nueva santa alianza*

por  Iván Oré Chávez; ivanorech@hotmail.com

http://www.voltairenet.org/article166990.html

 

ivanorech.blogspot.com

 

Hoy día 16 de agosto del 2010, a las 23.43 horas, el señor Jaime Bayly Letts, mencionó en su programa información sobre Lourdes Flores Nano respecto a unas inexactitudes que ella habría dicho sobre su patrocinio ante el general Salazar Monroe, jefe del SIN en la era fujimontesinista.

 

Este dato me habría pasado por inadvertido si no fuera porque Bayly alega que su informante es un miembro principal del comando de Campaña de la candidatura de la misma Lourdes Flores Nano y que le habría entregado dicha información por correo electrónico.

 

A simple vista es sólo un dato más, pero en realidad lo que Bayly desvela, algo que la gran mayoría no entenderá, es decir el modo cómo se manipula la información, es la existencia de una red oligárquica unida por lazos sanguíneos, clientelares y negociales, y el rol que actualmente cumple el Francotirador es el de director de esta campaña electoral, su función es ensayar hasta qué punto puede manipularse a la opinión pública sin que ésta perciba los intereses concretos que se esconden tras estas estratagemas.

 

En verdad Jaime Bayly es miembro de la casta oligárquica peruana, esa enredada telaraña de clanes que se cruzan endogámicamente unas con otras en tejidos carnales que al final terminan reforzados por lazos clientelares y hasta un casi oscurecido "espíritu de casta" pues no cabe hablar aquí de conciencia de clase, debido a que la oligarquía es una agrupación amorfa y anacrónica que se reinventa con cada nuevo tiempo que transcurre.

 

Empecemos por un lazo con el hombre más poderoso del Perú, Dionisio Romero, estos no siempre son directos, sino se dan a través de otras personas, son tantos los miembros de la casta (entre 1800 a 2000) que es imposible que todos se conozcan. En efecto, el tío carnal de Jaime Bayly, Walter Bayly Llona, es un hombre de Dionisio Romero Seminario, pues según la MEMORIA ANUAL 2007 de la TITULIZADORA PERUANA SOCIEDAD TITULIZADORA S.A. se unió al Banco de Crédito, la empresa financiera del clan Romero, a partir de 1993, representando a este banco como su Gerente General (desde marzo de 2008) ante el  COMITÉ EJECUTIVO DEL DIRECTORIO según consta en la Memoria Anual del 2009 de la ASOCIACIÓN DE BANCOS DEL PERÚ, además es Director de la aseguradora de los Romero, nos referimos a  EL PACIFICO PERUANO-SUIZA CIA DE SEGUROS Y REASEGUROS, también es Vicepresidente del Directorio de Prima AFP, la Administradora de fondos de Pensiones de los Romero (puede que ya sea el Presidente), según se consta del PROSPECTO INFORMATIVO GLOBAL de esta última empresa.

Pero las coincidencias no se acaban aquí, podemos calificarlas de factorialmente inagotables.

 

Aquí unos ejemplos:

 

La hermana de Carlos Neuhaus Tudela (hijo de Carlos Neuhaus Rizo Patrón), casa con Jaime José Durán Palacios, hijos de Amelia Palacios Moreyra, la abuela de Rosa María Palacios McBride, por suerte nos alcanzó espacio para colocar esta familiaridad (es por ello que los respectivos casilleros no se están encuadrados en el grafico) y debemos dar a conocer que existen muchas más parentelas más dentro del gráfico mostrado pero por motivos de espacio los hemos omitido, por ello difícilmente se puede calificar este inusual fenómeno, como una "extraña coincidencia".

 

A la vez, el tío de Rosa María Palacios, Francisco Palacios Moreyra es director de Cemento Andino SA, empresa de los Rizo Patrón, vuélvese a notar la cercanía entre estas familias asociadas por lazos negociales y familiares, es decir una verdadera oligarquía acaparadora de la riqueza. ¿Qué pasó con la democracia? Francisco Palacios que se volvió políticamente famoso cuando paga la compra del video Kouri-Montesinos, para Fernando Olivera Vega del FIM, un ex emparentado de estos clanes –Olivera después se re-emparento con otro clan, el de los Miro Quesada que a la vez también se están emparentados por los Wiese. Todo en familia.

 

Pero mejor enfoquémonos en el tema de coyuntura ¿A QUÉ SE DEBE QUE JAIME BAYLY SEA DE FACTO EL ACTUAL DIRECTOR DE ORQUESTA DE LA CAMPAÑA ELECTORAL?

 

Como podemos presenciar, estos grupos recién a estas alturas destapan los trapos sucios de los candidatos que ya no necesitan ¿Por qué no lo hicieron en su momento? ¿Acaso recién se han enterado? ¿O sólo sacan a la luz esta información con que actualmente nos bombardea la prensa cuando les parece particularmente conveniente para ellos?

 

Para entender la situación actual debemos entender que se está perfilando el poder oligárquico chileno en el Perú y sus principales aliados son miembros de la oligarquía peruana:

 

1.      MIRO QUESADA: Por eso vemos a la facción de Rodríguez Larraín en colaboración con los MIRO QUESADA estar relacionados a la inversión chilena en LAN CHILE, más conocido como LAN PERÚ. El Grafico Titulado "LANCHILE Y LOS OLIGARCAS" ilustra bien esta situación (http://es.oocities.com/politicajuridica3/LANCHILE.ppt) esperamos no sea borrado de la web al igual que el interesante blog "Ley y Poder" http://leyypoder.blogspot.com/2007/12/lan-chile-y-oligarcas-parte-i.html

 

2.      WIESE: Además como hemos visto en nuestro artículo PUERTOS, CANDIDATOS Y DESPERUANIZACIÓN DEL PERÚ (http://ivanorech.blogspot.com/ de Google. Se trata de una captura de pantalla de la página tal como esta se mostraba el 31 Jul 2010 00:15:06 GMT) el clan Wiese también comparte sociedad con la oligarquía chilena interesada en los puertos peruanos, rol en la que PPK tuvo un protagonismo que no se puede obviar. Debemos entender que en esta sociedad, los Wiese son administradores que dan la imagen de "peruanidad" mientras recogen sus ganancias de utilidades minoritarias que les dan los chilenos. Una de las empresas es Petrolera Transoceánica que les da el control de todo el petróleo necesario para abastecer al Perú.

 

3.      ROMERO. La otra rama oligárquica lo representa el Grupo Romero, en efecto el 2004 Romero Trading se asocia con ENAP de Chile y compra las estaciones de Shell Perú. La empresa cambia de nombre a Distribuidora Petrox. Desde el año 2005 se denomina Primax S.A. y tiene el liderazgo en el abastecimiento de combustibles. Además por medio de la empresa Terminal Internacional del Sur SA. el Grupo Romero  administra el puerto de Matarani, en Arequipa. Este puerto es el segundo más importante del litoral peruano (moviliza todo el comercio de la macroregión sur y recibe gran parte de los productos bolivianos que salen al Pacífico) y compite de igual a igual con sus pares chilenos en Arica, Antofagasta e Iquique.

 

Petróleo, abastecimiento de energía, control desde el aire, posiciones de dominio en el abastecimiento de combustibles ¿ES COINCIDENCIA O RESPONDE  A UN PLAN DETALLADO? Nuestra hipótesis en base a los datos recopilados es la siguiente:

 

UNA VEZ FORTALECIDOS LOS LAZOS ENTRE LA OLIGARQUÍA PERUANA COMO SUBORDINADA EN UNOS CASOS (CLAN WIESE Y UNA RAMA DE MIRO QUESADA) O COMO IGUALES PARES  EN OTROS (GRUPO ROMERO) procede la manipulación del electorado para colocar candidatos propios del agrado de la nueva Alianza, que garanticen la estabilidad de las inversiones y confiabilidad de los inversionistas.

 

Veamos el panorama electoral:

 

1.      LOURDES CELMIRA ROSARIO FLORES NANO candidata de los ricos, no ha ganado una elección desde que decidió ser el instrumento de los grupos dominantes en el 2001, una década perdida en campañas frustradas, es lógico que aunque un Neuhaus siga en su campaña, esto puede interpretarse como una forma de mantener informado al clan y seguir teniendo control sobre su candidata. El hecho está en que al decidir la doctora Flores ser la abogada de un emergente que puede hacer fuerte competencia a las clases de poder, empezó a desviarse del camino y por lo tanto su interés por la contraprestación dineraria de Cataño acabó haciendo ver a la casta la debilidad de Lourdes Flores por el metálico y haciéndoles entender que no puede ser una carta confiable políticamente. Fue sencillo investigar a Cataño y dejarlo fuera del mercado y quizá de las calles, no había nada que inventar respecto a él ¿A dónde fue la plata de Cataño? Claro que a los bolsillos de Lourdes su abogada patrocinante, el millón no fue a parar a la casta.

 

2.      OSCAR LUIS CASTAÑEDA LOSSIO candidato de una agrupación política desgajada de la derecha Alianza Unidad Nacional-PPC-Solidaridad, ya disuelta, para ampliar el "abanico electoral" es pariente por afinidad de los clanes tal como lo vemos en este gráfico adjunto. Sin embargo el Municipio Metropolitano bajo su dirección realizó negocios con Comunicore empresa que fue dirigida formalmente por su sobrino político Pinillos Broggi, casado con su sobrina carnal la señora Belaunde Lossio hermana del financista del partido de Ollanta Humala, los Humala son nuevos mestizos emergentes socialmente gracias a la política ¿A dónde fue la plata de 15 millones de soles? Eso está en investigación pues como se sabe el municipio mandado por Castañeda no aceptó pagar la deuda a Relima al cash cambiando de opinión cuando Comunicore compra a esta última la deuda por la mitad de su valor, es entonces que Castañeda decide pagar todo en un solo acto ¿más coincidencias en la política peruana? Acto seguido se contrata gente pobre de Comas se les coloca como miembros del Directorio, se cobra en partes todo el dinero reclutando para ello más gente de las zonas marginales y se elimina todo rastro de la empresa. Quizá aquí haya gente reacia a compartir con el poder de facto en el Perú y por ello dejen de ser del agrado del régimen.

 

3.      ALEXANDER MARTIN KOURI BUMACHAR perteneció a la derecha del PPC como congresista, ahora candidato ya tachado en espera de la respuesta a su apelación. Su clan está relacionado con negocios del peaje en la vía expresa más corta del mundo, la de la avenida Faucett, donde ganó la adjudicación la empresa de su suegro junto a su abogado personal, el negocio es millonario. Para más información puede verse la columna de opinión "Amigo de García" escrito por César Hildebrandt en La Primera diario Publicado el 29 de octubre del 2009, página 4. (http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/amigo-de-garcia_49291.html  de Google. Se trata de una captura de pantalla de la página tal como esta se mostraba el 7 Ago 2010 08:00:21 GMT) no hay rastros o indicios de que esta millonaria faena haya sido compartida, pues en esta no se halla relación con la empresa prístina de los Kouri, me refiero a PACKPLAST S.R.LTDA ha tenido por gerente general primero a Williams Antonio Pedro Kouri Bumachar y durante el actual periodo 2009 a siguientes a RICARDO ALFONSO VALDEZ LEANDRO, nada menos que un hombre Wiese de esos tiempos, pues también ha sido Director Titular de EMPRESA SIDERURGICA DEL PERÚ S.A.A. empresa de los Wiese antes de que estos la perdieran igual que  Banco, hace sólo un par de años según puede verse de la MEMORIA ANUAL DEL 2006 de dicha empresa. Aunque debemos realizar una acotación, en la actualidad es el contacto de la empresa NORTHERN PERUVIAN MINING S.A.C una empresa de la cual disponemos de poca información, pero sospechamos que tiene intereses en la frontera con Ecuador en la zona del Baguazo. Los tiempos cambian en estas esferas.

 

Podemos ver como estas piezas de la oligarquía peruana se han desviado de la línea, la ambición los ha incentivado a crear sus propias esferas de poder desconociendo el mando tradicional de la casta dominante. Esto por supuesto no es una garantía de estabilidad y confianza para la oligarquía chilena. Es por ello que han procedido a una campaña de demolición contra sus piezas de ajedrez que han decidido operar fuera del tablero. Si desean la confianza del poder chileno deben de demostrar al nuevo amo que son capaces de poner orden en casa y así evitar la influencia directa de los vecinos del sur. Su rol como oligarquía peruana es demostrar su eficiencia como administradores del Perú en nombre de la oligarquía chilena. Para ello necesitan "gente de confianza" y que mejor que su prima hermana de los Wiese, la señora SUSANA VILLARÁN DE LA PUENTE, es de izquierda, no es comunista, pertenece a los círculos sociales de la oligarquía, es pariente cercana de los jefes de clan, con una buena campaña resulta "popularmente aceptable" y será la mejor garantía de "estabilidad" para el socio chileno.

 

Esta es una forma de demostrarles que también pueden hacer los mismos con los Presidentes de la Republica en las próximas elecciones cercanas, donde tenemos a Jaime Bayly, el cual entre seriedad y broma tantea su candidatura, y al autoproclamado candidato Pedro Pablo Kuczynski el cual como hemos visto en el ya mencionado artículo PUERTOS, CANDIDATOS Y DESPERUANIZACIÓN DEL PERÚ tiene nexos tanto con la oligarquía chilena como con el clan Wiese.

 

La estrategia consiste en desempolvar los fólderes de cada candidato a quien la casta ha retirado su confianza y empezar su respectiva campaña de demolición lo cual no resulta difícil dada la base de las imputaciones, para al final utilizar a Bayly para hacer campaña a favor de VILLARÁN, si la casta logra demostrar que puede dirigir la campaña y poner alcaldes manipulando el voto popular habrá demostrado a la oligarquía chilena – más poderosa que ella- que tiene una razón de ser y un rol importante dentro de la política interna del país, por lo que también merece una tajada de las inversiones. Para ello cuentan con Jaime Bayly y con sus emparentados Jaime de Althaus y Rosa María Palacios para que sirvan de refuerzo al primero. Esta es nuestra hipótesis.

 

Podemos decir que la oligarquía peruana se está jugando lo poco de orgullo que le queda cuando se aventuró con Fujimori a comprar el país, y después ante su incapacidad tener que venderlo o entregarlo para que pase a manos extranjeras. Sólo en las semanas que vienen podemos presenciar que tan bien o que tan mal ha salido el nuevo plan de la oligarquía peruana y si los tiempos avizoran la llegada de nuevos amos venidos del sur.

 

 

* Ver Gráficos

 

Gráfico 1

 

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Gráfico 2

 

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Tuesday, September 14, 2010

Peligro del colombroño Rey Rey con su ignorancia del Derecho

Peligro del colombroño Rey Rey con su ignorancia del Derecho

por Guillermo Olivera Díaz; godgod_1@hotmail.com

http://www.voltairenet.org/article166987.html

 

14-9-2010

 

1.      Este personaje, hasta hoy martes 14 de setiembre ministro de Alan, como ingeniero de profesión ignora del Derecho como cualquier otro reverendo ignorante sin estudios; no tiene clavado dentro del complicado dédalo que constituye el sistema jurídico de normas imbricadas; le tienen que insuflar por algún lado y él lo repite por otro de paporreta; empero, su pedantería es tal que discute sin ton ni son en televisión sobre la enrevesada creatura llamada Decreto Legislativo 1097, quiere explicarlo motu proprio en el Congreso para que no lo deroguen, lo cual no será posible ya que el Presidente lo ha licenciado. ¿Se cumplirá mi premonición?

 

Del colombroño su nombre es Rafael y no siendo Rey ni abogado, tiene el desparpajo de afirmar que el cuestionado dispositivo tiene apego constitucional, pese a que se aparta diametralmente de la ley 29548 que autoriza legislar sobre policías y militares que "han sido procesados" o "condenados",  al haberse dictado normas procesales para los que  "están siendo procesados", que no es lo mismo. Para que entiendan los defenestrados: "han sido ministros", significa que ya no lo son, ¿ni lo serán?

 

2.      Bajo la férula fáctica de Rafael Rey Rey, la del Presidente Alan García, abogado de profesión pero que a la norma jurídica "tampoco la ve" en sus insondados recovecos, y la torpe ingenuidad enclenque de un de veras erudito como García Toma, "legislaron" sobre la variación de la detención a comparecencia; respecto del sobreseimiento o archivo, con excarcelación inmediata, de las causas de los Colina y sus compadres en cualquier estado en que se encuentren; sobre la imprescriptibilidad de la acción penal para que los jueces la reputen prescriptible; que paguen caución económica los ausentes y contumaces, y otras sandeces no autorizadas, pero los tres con otros ministros, como ignorantes de la norma procesal, con dolo y tozudo obscurantismo, jamás aceptaron que estas medidas no son para alguien que ha sido procesado. Su proceso ya fue.

 

Son medidas procesales todas ellas para los que tienen proceso penal abierto, extremo éste que carece de facultades delegadas del Congreso en la expedición del malquisto Decreto Legislativo 1097. Por eso y mucho más lo que expidieron no es un Decreto Legislativo; no es la norma legal encomendada; es más bien el artificio del poder gobernante para excarcelar a un puñado de policías y militares asesinos y para que el vice Giampietri y Alan García mismo sean cubiertos con prescripción por las matanzas de El Frontón. Buscaban pavimentar su propio devenir.

 

3.      Ninguno de los ministros, tampoco el Presidente, han sido hidalgos en reconocer que "legislaron" sobre algo que el Congreso no los autorizó; la prensa nacional entera calló y encubrió, pese a que en Internet, infinitas webs y blogs del mundo rechiflaban y rechinaban con estridencia, denunciando el entuerto. Muchos países conocieron de mis artículos, todos los congresistas los recibieron, miles de abogados y amigos también, mientras la prensa nuestra producía incendios en otra dirección, como quien quiere tapar el aquelarre. Levantaban cortinas de humo o procesos psicosociales muy gratos al poder corrupto, que la somete por precio.

 

Aunque al final la razón se ha impuesto. Ha caído el gabinete de ministros; ya no estarán más el factótum Rey Rey y el intonso García Toma; hoy martes 14 de setiembre jurarán sus reemplazantes y el infame Decreto Legislativo –expresión grata al inmaculado periodista Herbert Mujica Rojas, que maneja el verbo como el buen cirujano su escalpelo- corre al naufragio de su derogación.

 

Habría sido aconsejable que en el seno del Consejo de nuevos ministros, reconociendo que el torpe dispositivo es ajeno al encargo congresal, que, por lo tanto, no es realmente un Decreto Legislativo por su arista inconstitucional evidente, o sea, no es una norma legal, quede sin efecto. Por su carácter írrito e ilícito el mismo gabinete lo debería cancelar; dejarlo sin efecto no sería derogarlo, sin necesidad de otro llamado decreto legislativo por carecer de facultades constitucionales para su derogación. Tal como se hizo con el indulto a Crousillat.

 

4.      El Poder Ejecutivo per se no está facultado constitucionalmente para expedir decretos legislativos que tienen el mismo valor que las leyes que aprueba el Congreso y promulga el Presidente. Por excepción, puede hacerlo cuando dicha facultad le ha sido delegada por el Parlamento, sobre materia y tiempo específicos. Así lo prescribe el Art. 104° de la Constitución Política.

 

Cuando alguna locura del mandatario, que avasalla a sus ministros, hace dictar un dispositivo que lo nombra como Decreto Legislativo, establece en él medidas procesales que los jueces aplican  archivando los procesos y liberando a los presos, llámense Colinas, Barrios Altos, La Cantuta, El Frontón, en tal supuesto no estamos ante una norma legal, ante un formal decreto legislativo; estamos más bien frente a un  acto ilícito del gobernante que persigue sobreseer, excarcelar y beneficiarse él mismo con la prescripción de su caso. El hecho ilícito se llama Delito de Encubrimiento, tipificado en el numeral 404° del Código Penal, en que incurre cualquier funcionario público que sustraiga de la persecución penal a otros por sus propios delitos.

 

Con el texto del Decreto Legislativo N° 1097 el gobernante de turno encubre el delito ajeno, sacándolo del proceso penal a su protagonista, sin que esto haya sido facultado por el Congreso de la República. Basta revisar la ley autoritativa.

 

Admonición final. Don Víctor García Toma, en su calidad de  profesor universitario, autor de sesudos artículos, ensayos, libros y conferencista a rabiar, estos tópicos los entiende a cabalidad. Por eso veo en su personalidad de alfeñique la raigambre del desatino. En el Consejo de Ministros donde se aprobó este engendro legislativo debió pararse, dejar su voto singular en contra y retirarse del encargo. Si no lo hizo, nunca más asome a Palacio.  Del saltimbanqui Rey Rey no podemos esperar nada semejante. Su opusdeísmo lo corroe tanto como su acromatopsia moral, así como igualmente la savia fujimorista, cuando defendía a ultranza al ex mandatario hoy condenado a 25 años por sus piruetas criminales. A propósito: ¿Ha ido a visitarlo, portándole cigarrillos como la congresista Cecilia Chacón hasta las 11 de la noche?

 

                                                          

La torpe ceguera de las élites

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

21-11-2006

 

La torpe ceguera de las élites

http://www.voltairenet.org/article144098.html

 

Elite significa minoría selecta. ¿Garantiza aquella definición superioridad o ética de sus componentes? ¡De ninguna manera! Los gángsteres son grupúsculos que organizadamente imponen sus puntos de vista y gobiernan el actuar de sus pandillas en lo social, intelectual, político, periodístico, financiero, económico, literario o artístico. ¿No es acaso el Perú entero el cuadro dramático de cómo pujan entre sí, para robarse al país, múltiples gavillas en todos los ámbitos de la vida nacional? La aberración llega cuando esas mesnadas, al modo de los reyes ociosos, pierden todo contacto con la realidad y en lugar de motores trocan en estorbos o vallas infranqueables.

 

Dos señales significativas. Desde hace 48 horas voceros partidarios ensayan toda clase de explicaciones paliativas a sus sonoros fracasos en las urnas. Ahora resulta que no perdieron sino que "demostraron" su presencia nacional. El pueblo no les negó el voto y el apoyo vía sus candidatos, sino que los gratificó. ¿Por causa de qué es tan difícil reconocer que la vejez y el óxido empezaron su ineluctable tarea? ¿O es tragedia admitir que no estuvieron –ni están- al compás de la cambiante sociedad peruana y que ya son entelequias nocivas y estancadoras de cualquier dinámica social?

 

La torpe ceguera de las élites también ha capturado los miedos de comunicación (Galeano dixit). No importa la verdad, interesa sí, que se dé por cierto cuanto dicen o propagan pistoleros y pistoleras totalitarios en la televisión, radio y medios escritos. El acriticismo con algunos temas es visiblemente escandaloso y embrutecedor. Se da la noticia que el jefe del imperio del norte, George Bush, impulsa la prolongación del ATPDEA y aquí se sigue insistiendo en misiones vasallas y turísticas para rogar a Gringolandia por un TLC que se presenta casi como imposible por las nuevas mayorías en las cámaras legislativas. Pero, he allí, que hay empresarios a quienes interesa dar demostración de "sus mejores esfuerzos" vía la propaganda que pagan en los miedos. Entonces, cumplen con su tarea. Que eso no beneficie sino a minorías depredadoras, es un tema que la prensa no analiza ni desmenuza, solo enuncia muy de relansina para no agitar demasiado el ambiente.

 

Escribe Alfonso López, en su magnífico libro Estrategia de Desarrollo Alternativo para la Economía peruana: "Cuando los pueblos y sus gobernantes están premunidos de una ética superior, se pueden superar las crisis, incluso las derrotas más dolorosas. Salir, en cambio, de una crisis moral es mucho más difícil, por la sencilla razón de que los modelos y programas económicos se pueden cambiar en un tiempo relativamente corto. Los hábitos, los patrones espirituales y los modelos mentales, requieren de mucho más tiempo para modificar las inercias del pasado y reconstruir la confianza y la credibilidad. En este marco, son los líderes y los gobernantes quienes tienen mayor responsabilidad por aquello de que lo que le está permitido al soberano, le está permitido al súbdito: cada usurpación, cada traición, cada robo, cada mentira de los gobernantes en el terreno público, pareciera autorizar al individuo a una trasgresión similar en su propio campo. Perfidias políticas parecen engendrar perfidias sociales. El juicio de Maquiavelo es al respecto lapidario. "Las élites –dirá- no son neutrales o inocuas desde el punto de vista de la fundamentación de un gobierno. Si ellas están regeneradas y son regeneradoras se puede lograr la unidad. Si las élites están corrompidas, la salvación de un país es prácticamente imposible". Ob. cit, p. 291.

 

El  pueblo es más sabio que todos los sabios y acaba de licenciar y –mejor dicho- cancelar a la casta política en sus variopintas vertientes, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, casi sin excepciones, la fulminación popular ha sido terminante. ¿Verán esto las élites o será la ceguera el signo constante de su extinción sin pena ni gloria y el estancamiento doloroso e inmanejable del Perú? ¿A quiénes va lanzado el reto? ¿Y quiénes tienen que dar la respuesta?

 

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

 

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

 

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

 

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hcmujica.blogspot.com

Skype: hmujica

Monday, September 13, 2010

Mariano Ignacio Prado o el ladron.- Sus servicios a Chile y sus negociados en la compra de armas, el contrato Raphael y los sobornos de Meiggs y Grace



---------- Forwarded message ----------
From: Cesar Vasquez Bazan <cesarvasquezbazan@yahoo.com>
Date: 2010/9/9
Subject: Chimu - Mariano Ignacio Prado o el ladron.- Sus servicios a Chile y sus negociados en la compra de armas, el contrato Raphael y los sobornos de Meiggs y Grace
To: APRA Global <apraglobal@yahoogroups.com>


 

 

Mariano Ignacio Prado o el ladrón.- Sus servicios a Chile y sus negociados en la compra de armas, el contrato Raphael y los sobornos de Meiggs y Grace

Escribe: César Vásquez Bazán
 

 
"La Lechería Peruana", caricatura que representa la corrupción imperante en 1867 durante la presidencia de Mariano Ignacio Prado. Prado aparece teniendo bajo su control a la vaca del erario fiscal. La caricatura es de J. J. Rasoir y fue publicada en el tercer número de 1867 del diario "La Campana", página 4. Reproducida por Quiroz (2009, Figura 7, entre las páginas 180 y 181).


Cobarde que abandona el poder para salvar la vida,
ladrón que se escurre por llevarse el talego…
Manuel Gonzalez Prada (1985, 449)

Cuando el 18 de diciembre de 1879 Mariano Ignacio Prado desertó las funciones de presidente del Perú, su decisión de fugar fue determinada no sólo por el desastre militar ante Chile y el temor a la explosión popular dirigida a castigar la cobardía y traición del Director Supremo de la Guerra. Tanto o más que las causales mencionadas, influyó en su conducta el deseo de disfrutar de la riqueza que había logrado acumular utilizando en provecho propio el desempeño de la presidencia de la república en cuatro oportunidades (véase la Tabla 1).

 

Tabla 1. Prado en la presidencia del Perú. Haga clic sobre la imagen para ampliarla en una nueva ventana.


Como señaló acertadamente Vicuña Mackenna (1880, 349), el afortunado mortal que llega a la presidencia del Perú "pasa a ser dueño del porvenir y de sus dones". Es así por la mentalidad de saqueo y la actitud de asalto de cada nuevo gobernante, y por el ambiente de corrupción aceptada que impera en la sociedad. Contribuyó también a la podredumbre moral de los políticos la vigencia de la Constitución de 1860, que prescribe que el eventual órgano fiscalizador, es decir el Congreso, sólo debería reunirse cada dos años y por el breve período de cien días útiles.

Peruanos y extranjeros señalaron la gravedad del problema de la corrupción. Entre los primeros puede citarse a José Arnaldo Márquez (1888, 2) quien denunció que en nuestro país, "personajes prominentes no perdían de vista las cajas del Estado, para formar o para restablecer su fortuna personal". Manuel González Prada (1985, 460) recordaba que "nada debe sorprendernos en un país donde la corrupción corre a chorro continuo, donde se vive en verdadera bancarrota moral… Admira que en las cotizaciones de la Bolsa no figure el precio corriente de un ministro, de un juez, de un parlamentario, de un regidor, de un prefecto, de un coronel, de un periodista".

Entre los segundos podemos citar al viajero de la época que escribió respecto a las instituciones peruanas de la segunda mitad del siglo XIX: "En cuanto al robo –nos referimos no a aquel que puede considerarse como robo de menor cuantía sino a la gama de delitos mayores y atroces– puede afirmarse con seguridad que casi todos los hombres públicos [del Perú] están hundidos hasta el cuello en este crimen" (Duffield 1877, 16). La anterior declaración también fue suscrita por el representante de los tenedores ingleses de bonos de la deuda peruana: "Los sobornos y la corrupción en el Perú no tienen parangón, inclusive en Sudamérica" (Clarke 1877, 119).

Mariano Ignacio Prado encaja a la perfección en las descripciones anteriores. Prado es el mayor exponente de la rapiña y el cohecho, la estafa y el cinismo, que castigaron al Perú entre los años 1865 y 1879. Es la encarnación purulenta de las acusaciones de Márquez, González Prada, Duffield y Clarke.

A lo largo de los cinco años y siete meses que desempeñó la primera magistratura, el desertor Prado no perdió oportunidad para utilizar el poder en provecho propio. Dispuso la emisión de decretos, la firma de contratos y la realización de operaciones por las que recibió sobornos y favores de los afortunados beneficiarios. No desaprovechó ocasión pequeña ni grande para obtener cohechos de las partes que contrataban con el Estado, sean éstas Henry Meiggs o William Grace, los consignatarios del guano o los proveedores de carne para las tropas peruanas. José María Químper, abogado de su más entera confianza y uno de sus principales operadores políticos, fue el principal receptor de los sobornos entregados por Henry Meiggs. Habiendo recibido paga del gobierno de Chile –en su condición de general de división del ejército de ese país– Prado se fue a la tumba sin haber podido levantar las sospechas de haber sido agente chileno y de haber desviado en su favor parte de los fondos recaudados en la colecta pública de 1879 organizada para la compra de armamento.

El presente artículo pretende demostrar que la conducta de corrupción en la dirección del Estado rindió resultados positivos para las faltriqueras de Mariano Ignacio. Entre los signos de riqueza del presidente desertor puede mencionarse el costoso rancho de su propiedad en Chorrillos, la casa en París, las inversiones en minería del carbón en Chile, la crianza de caballos de pura sangre, las inversiones en la Empresa Transmisora de Fuerza Eléctrica de Lima, en la Compañía de Tranvías de Lima y en la Fábrica de Tejidos Santa Catalina. Sin embargo, la cuota más importante de sus negociados estuvo destinada a constituir la "herencia significativa" que dejó a sus descendientes (Gilbert 1981, 748). Sobre dicho legado fue que se erigió en el Perú del siglo XX ese cáncer oligárquico que se denominó Imperio Prado. Sin duda, el enriquecimiento obtenido mediante el asalto del Estado fue un logro notable para un individuo que antes de ingresar a la escena política peruana sólo poseía un fundo en Huánuco, del cual era copropietario con otros familiares.

Es por ello de extrañar la opinión de Gilbert cuando escribió que "los detalles disponibles del desarrollo económico inicial de la familia [Prado] son imprecisos" (Gilbert 1981, 748). Los pormenores del enriquecimiento del primer Prado –el Mariano Ignacio Prado del oprobio como lo llamara González Prada– existen. Están allí, esperándonos para contarnos su verdad, desparramados en la historia del Perú de la segunda mitad del siglo XIX.

Entre los actos de corrupción que contribuyeron al enriquecimiento de Mariano Ignacio Prado, existen siete episodios en los que se cuenta con evidencia o indicios razonables de recepción de sobornos o comisión de desfalco por el presidente desertor y/o sus amigos y ministros. Dichos capítulos de la podredumbre política peruana comienzan con los servicios prestados por Prado como agente chileno, y continúan con los malos manejos en la compra de los monitores fluviales Manco Capac y Atahualpa, el negociado en el contrato Raphael, los sobornos pagados a Prado por Henry Meiggs y William R. Grace, el fraude en la compra de carne para el ejército del sur durante el conflicto con Chile, y el desfalco de la colecta pública de 1879 destinada a sufragar los gastos para la adquisición de armamento para la guerra con Chile.

Para que el lector pueda formarse una idea aproximada del valor actual de los negociados de Prado, puede estimarse que un dólar de 1879 tenía un poder adquisitivo de 22.20 dólares del año 2009. La fuente de esta estimación es Measuring Worth (
http://www.measuringworth.com/). Asimismo, en 1879 el sol y el dólar se cambiaban casi a la par: debía pagarse 1.08 soles por dólar.

El agente chileno Mariano Ignacio Prado

El análisis de la dinámica histórica del Perú y Chile en 1865, respondiendo ambos países a la agresión española, permite concluir que el rol jugado por Prado fue el de promover y defender los intereses de Chile.

La relación de cercanía política y militar entre el país del sur y Mariano Ignacio Prado está comprobada por su aceptación del grado de general de división del ejército de ese país. El 17 de agosto de 1866, el gobierno de Chile confirió a Prado el referido despacho "con los honores y preeminencias anexas a él" y con el goce del "sueldo correspondiente mientras resida o permanezca en Chile". Según lo explicó la ley chilena, el nombramiento de Prado en tan alto cargo obedeció a "su noble actitud en la actual guerra con España". Otro cumplido servidor de Chile –el presidente boliviano Mariano Melgarejo– compartió con Prado el reconocimiento del país del sur por los servicios prestados.

Debe analizarse en qué consistió la "noble actitud" de Mariano Ignacio Prado hacia Chile. Con este fin, el lector debe remontarse a septiembre de 1865. En esa fecha Chile había declarado la guerra a España en respuesta a la exigencia de la escuadra hispana de saludar la bandera de la Madre Patria con una descarga de veintiún cañonazos en desagravio por supuestas ofensas del país del Mapocho. El problema con la citada declaración de guerra fue que las fuerzas armadas de Chile –en especial su diminuta flota naval– no estaban en capacidad de enfrentar el poderío español (Collier 1996, 118). La armada española, al mando del almirante Pareja, estaba conformada por ocho buques de guerra con un total de 245 cañones. Basadre la calificó como "la escuadra más formidable que había hendido las aguas del Pacífico americano" (1968-70, V: 324). Frente al poderío hispano, poco podía hacer la marina de guerra del país del sur. La escuadra chilena –si podía llamarse tal– estaba conformada por sólo dos naves: la corbeta Esmeralda, artillada con dieciocho cañones, y el transporte Maipu, premunido de cuatro (Burr 1965, 98).

Tras un análisis de la difícil situación, el gobierno chileno concluyó que la única manera como podría enfrentar a España con alguna esperanza de victoria sería si lograse contar con la intervención en su favor de la armada peruana, considerada en ese momento como la más poderosa de Sudamérica. Sin embargo, la inestable situación política del Perú no aseguraba su participación en defensa de Chile.

Oficialmente, gobernaba el país el general Pezet, quien enfrentaba el levantamiento del vicepresidente Diez Canseco –a quien los insurrectos consideraban presidente– secundado por Prado y Balta. Sabedor que entre los líderes rebeldes primaba la opinión de acudir en solidaridad de Chile, el gobierno de ese país envió en misión diplomática al Perú a Benjamín Vicuña Mackenna. Se le encargó hacer contacto con los rebeldes.

En su visita al campamento de los insurgentes, en Chincha Alta, Vicuña pudo constatar que el presidente Diez Canseco prefería resolver primero favorablemente el enfrentamiento político con Pezet y luego acudir en ayuda de Chile. En cambio, Mariano Ignacio Prado –que previamente había mantenido conversaciones con Domingo Santa María, embajador chileno en Lima– se mostró como el partidario más radical de la solidaridad inmediata con Chile (Basadre 1968-70, V: 289). Mariano Ignacio quedó impresionado por Vicuña Mackenna. Años después, cuando Prado residía en el país del sur, lo apoyó en las elecciones presidenciales chilenas de 1876, según propia confesión (Basadre 1968-70, VIII: 176).

Al terminar su visita, Vicuña registró como punto vulnerable de los insurrectos la precariedad de recursos que imperaba entre ellos, carencia que le sugirió posibles alternativas para influenciarlos y obtener a través de ellos el apoyo de la escuadra peruana.

La visita de Benjamín Vicuña Mackenna fue seguida de la gestión directa del propio Santa María. Éste se acercó a la base de Chincha Alta para plantear abiertamente que la escuadra peruana rebelde viajara a Chile para atacar a los barcos españoles, es decir la misma propuesta que venía siendo defendida por Prado. Rechazado nuevamente el plan por decisión del presidente Diez Canseco, Santa María concentró sus esfuerzos en lograr la adhesión de Mariano Prado, a quien endosó el apoyo político y la ayuda financiera del gobierno del Mapocho (Burr 1965, 98).

Fue así como el oro chileno colaboró para que el 6 de noviembre de 1865 las fuerzas rebeldes de Diez Canseco y Prado ingresaran a Lima y tomaran Palacio de Gobierno. Veinte días después, Prado fue proclamado Dictador del Perú.

Cuando contaba sólo ocho días en el poder, el 5 de diciembre de 1865, la dictadura de Mariano Ignacio suscribió el Tratado de Alianza Ofensiva y Defensiva con Chile. Por medio de este convenio, Chile aseguró la participación de la escuadra peruana en su defensa. Más aún, la colocó bajo su dirección efectiva, en tanto se encontrara en aguas chilenas. Cuatro naves peruanas fueron asignadas para la salvaguardia del país del sur: las fragatas Apurímac y Amazonas y las corbetas Unión y América. Las naves fueron comandadas por los marinos peruanos Sánchez Lagomarsino, Mariátegui, Miguel Grau y Manuel Ferreyros, respectivamente.

En cuanto a la responsabilidad por los gastos originados por la escuadra conformada en apoyo a Chile, el embajador Santa María redactó un primer proyecto por el cual ese país asumiría dichos egresos. Extrañamente –por razones que podrán comprenderse después– Prado no aceptó el ofrecimiento y a través de Toribio Pacheco, su ministro de Relaciones Exteriores, planteó que los gastos sean asumidos en partes iguales por los dos países. Esta posición fue recogida en el Tratado. Fue así como en términos prácticos, Perú asumió la mitad de los gastos de defensa naval de Chile. ¡En los años 1869, 1870 y 1875 Perú tuvo que pagar a Chile por ese concepto la cantidad de 1,130,000 soles! (Basadre 1968-70, V: 361). Debe añadirse que en el conflicto Perú perdió la fragata Amazonas que varó en un banco de arena cerca de la isla de Abtao.

Algunos años después, entre 1868 y 1873, Prado cobraría honorarios en Chile por sus servicios como agente del país del sur. Además del nombramiento de general de división del ejército chileno, Mariano Ignacio recibió en arriendo perpetuo, a renta rebajada, la hacienda Maquehua, dedicándose a la explotación de la mina de carbón de piedra allí existente. Inicialmente, sólo pagó cincuenta centavos por tonelada de carbón extraída. Maquehua era propiedad de Guillermo Gibson Délano, concuñado y deudor del político chileno Agustín Edwards Ossandón. Tras el fallecimiento del dueño, Mariano Ignacio compró Maquehua a los herederos de Gibson. Pagó la hacienda a un ostensible precio subvaluado. Sin duda, los favores de renta y precio conferidos a Prado por Gibson contribuyeron a amortizar la deuda que éste tenía con Agustín Edwards.

No fue de extrañar por ello que las "inversiones" de Prado en el país del Mapocho fueran exitosas. Mariano Ignacio constituyó la Sociedad de Minas de Carbón de Carampangue para explotar las minas de Maquehua y Quilachanquín y tendió el ferrocarril de trocha angosta entre Maquehua y Laraquete, extendido luego hasta Colico. También fue dueño de la Compañía de Minas de Carbón de Arauco.

Como puede apreciarse, Prado recibió recompensa por prestarse a promover los objetivos de la política exterior chilena. Su interposición con el fin de poner la escuadra peruana al servicio de Chile, en las difíciles circunstancias por las que atravesaba el país del sur, permitieron a este ingrato país enfrentar exitosamente a España. En tanto que el Perú perdió la fragata Amazonas en el conflicto, la nación del Mapocho recibió de la nación del Rímac la suma de 1,130,000 soles (23 millones de dólares de hoy) en concepto de contribución del Perú para defender a Chile. Los únicos desembolsos que debió efectuar el país del sur para obtener estos resultados fueron financiar la revuelta de Mariano Ignacio, en setiembre de 1865, nombrarlo general de división y entregarle una mina de carbón de piedra en la región de Arauco.

El negociado en la compra de los monitores Manco Capac y Atahualpa

Aduciendo que Perú aún se encontraba en guerra con España y que el país necesitaba reforzar su escuadra, Prado contrató apuradamente la compra de los monitores fluviales Oneoto y Catawba. La adquisición fue concertada con la firma estadounidense de Alexander Swift & Co. El trato fue suscrito en Lima, el 4 de octubre de 1867, cuando a Prado sólo le faltaban ocho días para dejar de ser presidente de la república.

Ambas naves habían sido construidas para monitorear las aguas del río Mississippi –no para la navegación marítima– y habían sido dadas de baja a la finalización de la Guerra Civil de los Estados Unidos. Incorporadas en la marina peruana, la primera tomaría el nombre de Manco Capac, en tanto que la segunda sería bautizada como
Atahualpa.

Desde un principio, la compra de los monitores fue una operación fraudulenta. El 4 de octubre de 1867, fecha del contrato, el propietario legal de las embarcaciones era el Gobierno de los Estados Unidos y no la firma vendedora Swift & Co. Sin constatar si el propietario de las naves era quien decía serlo, y más interesado en formalizar la operación rápidamente, Prado hizo venir a Lima a Gustavus Ricker, representante de la firma Alexander Swift & Co., y ordenó firmar en la capital peruana el contrato de adquisición al ministro de Guerra y Marina Mariano Pío Cornejo.

En transacción sobrevaluada, el Perú pagó por los blindados la suma de dos millones de pesos (Basadre 1968-70, VI: 61). Dicha cantidad fue bastante mayor que la suma de 1,242,850 dólares, costo original de ambas naves (Congreso de Estados Unidos 1869, 9, 29). Más aún, el 18 de febrero de 1868 la Comisión de la Marina de los Estados Unidos encargada de la tasación de ambos monitores los avaluó en 755,000 dólares (Congreso de Estados Unidos 1869, 9, 29).
El negociado dejó a la firma vendedora una ganancia estimada en más de un millón doscientos mil dólares.

Las anteriores irregularidades no fueron las únicas detectadas en el proceso de adquisición. Señalaremos además que el contrato firmado por el gobierno de Prado con Alexander Swift & Co. no fijó fecha de entrega de las naves al Perú (Congreso de Estados Unidos 1869, 189). A pesar que en febrero de 1868 los monitores habían sido íntegramente pagados, en esa misma fecha el Gobierno de los Estados Unidos seguía siendo dueño legal de ambos. Alexander Swift & Co. ni siquiera los tenía en su poder.

Conservadoramente, se estima que Prado percibió como cohecho por esta operación entre el 10% y el 20% del importe total de la misma, es decir 200,000 y 400,000 dólares (entre 4.5 y 9 millones de dólares del día de hoy). El propio Gustavus Ricker reconoció haber tenido que efectuar entregas irregulares a los gobernantes peruanos. Interrogado por la comisión investigadora del Congreso de los EE.UU., Ricker contestó textualmente: "Nosotros tuvimos que pagar algo en el extranjero [es decir, en el Perú]" (Congreso de Estados Unidos 1869, 248).

La adquisición de los monitores Manco Capac y Atahualpa también posibilitó el primer negociado de Prado con William R. Grace, que en ese año aún operaba bajo la razón social de Bryce, Grace, & Co. José Antonio García y García, futuro ministro de Relaciones Exteriores, fue nombrado enviado extraordinario para finalizar el irregular trato de los monitores. García y García viajó a los Estados Unidos y encargó directamente a Grace el reclutamiento de las tripulaciones, la compra de provisiones y municiones, la adquisición y reacondicionamiento de vapores auxiliares y el reclutamiento de personal y provisión de suministros para dichos vapores (James 1993, 55).

En cuanto a las naves adquiridas a tan elevado precio, éstas no cumplieron funciones como monitores en razón a que no fueron diseñadas para operaciones en el mar. Durante la guerra con Chile, el Manco Capac fue usado como batería flotante en la defensa de Arica, por lo que tuvo que ser remolcado hasta dicho puerto. El Atahualpa permaneció anclado en el Callao: no podía navegar por el deterioro de sus calderas. Ambos monitores de río fueron hundidos por sus propias tripulaciones para evitar que cayeran en manos enemigas. Como escribió Basadre (1968-70, VI: 62), "no se llega a comprender cuáles fueron los beneficios aportados al país con la adquisición del Manco Capac y el Atahualpa". Quien sí entendió el negocio, y bastante bien, fue don Mariano Ignacio Prado.

El negociado del contrato Raphael

El 11 de marzo de 1876, cuatro meses antes de asumir el mando, Mariano Ignacio Prado obtuvo del presidente saliente Manuel Pardo su nombramiento como embajador extraordinario y ministro plenipotenciario del Perú en el Reino Unido. El decreto también incluyó la designación de Prado como comisionado especial financiero en Europa. Sin lugar a dudas, el extraño pedido del presidente electo obedeció a las conversaciones que había sostenido con el negociante Alexander de Laski, enviado de manera secreta a Lima por la firma Raphael & Sons para negociar un nuevo contrato de venta de un millón novecientas mil toneladas de guano. Sin embargo, era vox populi en la capital que los verdaderos beneficiarios de la operación serían Carlos González Candamo y Arturo Heeren, exconsignatarios del guano en Londres.

Según refiere el historiador Vicuña Mackenna, la primera acción del grupo representado por Laski "fue levantarse en peso al presidente electo y llevárselo a Londres donde tuviéronle más o menos un mes encerrado… hasta que firmase un arreglo diverso del que había firmado ya el agente Riva-Agüero" (Vicuña Mackenna 1880, 349). Una vez suscrito el convenio, los beneficiarios de la adjudicación conformaron The Peruvian Guano Company Limited, un nuevo nombre para la antigua compañía beneficiaria de la consignación del guano en Gran Bretaña (Vicuña Mackenna 1880, 351).

Como era de suponer, la presencia de Prado en Londres aseguró la suscripción del contrato Raphael. La suscripción tuvo lugar el 7 de junio de 1876. El convenio estableció que a cambio del guano, Perú recibiría 700 mil libras. Dicho importe sería pagado mensualmente por la Peruvian Guano Company. Por su parte, los antiguos consignatarios González Candamo y Heeren aseguraron la obtención de dos y medio por ciento de comisión por las ventas de guano, cinco por ciento por los adelantos hechos al gobierno, la tasa de tres libras y diez chelines en concepto de flete por cada tonelada de guano de Perú a Europa, y diez chelines por el costo de embarque. Como observó Vicuña Mackenna, en estos dos últimos casos las sumas pactadas "eran respecto del costo efectivo tres o cuatro veces superiores al importe verdadero" (Vicuña Mackenna 1880, 350). Sin duda, la sobrevaluación era la modalidad favorita de operación de Mariano Ignacio…

El contrato fue aprobado por el Congreso el 3 de febrero de 1877, fecha en la que Prado –el encargado de la tratar con los intereses representados por la Peruvian Guano– ejercía la presidencia de la república. En la práctica, el negociado fue legalizado por la misma persona que lo organizó.

Existían mejores alternativas para el Perú que las ofrecidas por el contrato firmado por Prado. Puede señalarse las propuestas de la Societé Generale de París –que se comprometía a entregar 950 mil libras esterlinas por una sola vez– y la del Banco de París y de los Países Bajos (Basadre 1984, 359). Por ello, no resulta arriesgado inferir que para aceptar una propuesta por lo menos 250 mil libras menos ventajosa que la de sus competidores, la Peruvian Guano Company debió haber entregado algún tipo de incentivo pecuniario a Prado. Hasta el propio Jorge Basadre –siempre tan cauto en sus apreciaciones sobre los manejos económicos de don Mariano Ignacio– afirmó en su obra magna que "el asunto [del contrato Raphael] necesita detenido estudio. También requiere cuidadoso examen la propuesta hecha entonces por la Sociedad General de París" (Basadre 1968-70, VII: 29).

Sin duda, con la designación de embajador en Londres, Prado logró asegurar la recepción de los benéficos efectos personales provenientes de la suscripción del nuevo contrato de venta de guano con los antiguos consignatarios organizados en la
Peruvian Guano Company Limited.

Los sobornos pagados por Henry Meiggs

La historia recuerda a Henry Meiggs como el aventurero estadounidense que se dedicó a firmar contratos con el gobierno del Perú para construir ferrocarriles con el financiamiento generado por la extracción del guano. Se estima que el monto de los contratos que el Estado firmó con Meiggs para el tendido de vías férreas ascendió a ciento sesenta millones de soles (más de 3,200 millones de dólares del día de hoy). Las principales vías férreas construidas fueron la de Arequipa a Mollendo, inaugurada en 1871, y el ferrocarril del Callao a La Oroya, del que se avanzó 140 de los 224 kilómetros originalmente planeados.

Conocido en los salones de las casas acomodadas de Lima como Don Enrique, Henry Meiggs fue uno de los principales medios que Prado y sus amigos íntimos usaron para enriquecerse. Las prácticas de soborno a las que acudió Meiggs para viabilizar los negocios que se proponía realizar con el gobierno del Perú se encuentran ampliamente documentadas. Como escribe Watt Stewart, su principal biógrafo, "no puede dudarse que Henry Meiggs recurriese al soborno para obtener sus fines. A través de ese medio manejó a los hombres que manejaban el Perú" (Stewart 1968, 47). Según Márquez (1888, 66), Don Enrique repartió sobornos por un valor mayor a diez millones de soles (más de 205 millones de dólares del día de hoy).

Con este dinero, Meiggs compró el patrocinio de sucesivos presidentes, amigos presidenciales, ministros, congresistas, jueces y dueños de periódicos. El propio Don Enrique describió el peculiar procedimiento que desarrolló para concertar en su favor las voluntades políticas en el Perú. En conversación con William Clarke, comisionado especial del Comité Internacional de Tenedores de la Deuda y autor del informe Peru and Its Creditors, Meiggs confesó que la única manera de tratar con los sucesivos gobiernos peruanos era dejar que cada uno de ellos fijase libremente su precio. "A continuación, [Meiggs] añadía al precio del contrato las sumas exigidas por el presidente y sus amigos" (Clarke 1877, 118). Los valores agregados por Meiggs constituían un verdadero markup de la corrupción. Fueron un componente obligatorio al calcularse los costos finales de sus proyectos ferroviarios.

En 1877, el presidente Prado participó en dos negociados con Meiggs. El primero se viabilizó en el contrato entre el gobierno y Don Enrique, firmado el 3 de febrero de ese año, bajo cuya protección éste último –a través de la Compañía de Obras Públicas y Fomento del Perú– emitió sin respaldo metálico billetes circulares por valor de 1,030,000 soles, a los que pronto se conoció como billetes de Meiggs.

Rechazados estos billetes por los bancos de Lima, la crisis de confianza desatada llevó a la realización del segundo negociado entre Prado y Meiggs. La operación fue formalizada el 17 de agosto de 1877. Consistió en la dación de un decreto presidencial otorgando el sello fiscal a la emisión original de billetes efectuada por Meiggs (1,030,000 soles) y autorizando la impresión adicional de 4,303,333 soles, lo que elevó la magnitud potencial de circulación de estos instrumentos hasta el monto de 5,333,333 soles. El artículo séptimo del mencionado instrumento legal estableció que el gobierno peruano garantizaba la operación, haciéndose responsable del pago del total de los billetes emitidos por Meiggs (Stewart 1968, 325).

Se estima que por conferir el respaldo gubernamental a los billetes de Meiggs, Mariano Ignacio Prado y sus amigos cobraron la suma de quinientos mil soles (más de diez millones de dólares del día de hoy). La información sobre el soborno a Prado fue incluida en la carta del 12 de agosto de 1877 dirigida por Charles H. Watson, gerente de negocios de Don Enrique, a John G. Meiggs, su antecesor en el cargo. El cohecho también recibió la atención de Michael P. Grace, quien lo describió el 13 de septiembre de 1877 en carta dirigida a su hermano William. R. Grace. Como escribió James, biógrafo de este último, "quinientos mil soles en las manos adecuadas produjeron un decreto gubernamental legalizando [los billetes de Meiggs] hasta el límite de 5,333,333 soles" (James 1993, 122, 338). Obviamente, las manos apropiadas fueron las del presidente Mariano Ignacio Prado quien, como se sabe, gustaba no sólo de escribir proclamas patrióticas sino también se enorgullecía de redactar sus propios decretos supremos.

La legalización de sus billetes fue el último business para cuya realización Meiggs debió comprar a un presidente peruano. Mes y medio después de la transacción, Don Enrique murió en la ciudad de Lima. Previamente, el 18 de agosto de 1877, el sobornador más grande en la historia del Perú dirigió una carta personal a Mariano Ignacio en la que calificó la concesión del respaldo gubernamental a sus billetes como "una de las páginas más brillantes" de la administración Prado (Stewart 1968, 326).


 

 Los billetes de Meiggs, en denominaciones de uno y cinco soles, con la firma de Don Enrique. Fueron emitidos sin respaldo metálico. Para aplicarles el sello de la garantía fiscal, Prado y sus amigos recibieron un soborno equivalente a más de diez millones de dólares del día de hoy.



José María Químper, hombre de confianza de Prado, principal receptor de sobornos de Meiggs


De acuerdo con Ernst Wilhelm Middendorf, quien fuera médico personal de Meiggs, éste mantenía un pormenorizado registro con las iniciales de los nombres de los políticos a los que había sobornado y las cantidades entregadas a cada uno de ellos. Según el facultativo alemán, "el doctor JMQ" fue el político que recibió la mayor cantidad de sobornos de Meiggs: 1,145,000 soles de la época o 23.5 millones de dólares del día de hoy (Middendorf 1894, 229).

Si bien el médico germano no fue explícito, las iniciales JMQ pertenecen al abogado José María Químper, hombre de confianza de Mariano Ignacio. Debe recordarse que en febrero de 1865, Químper fue de los primeros en unirse al levantamiento de Prado, ocurrido en la ciudad de Arequipa. En noviembre de ese año, Químper fue nombrado ministro de gobierno de la dictadura de Prado. Catorce años después, en julio y noviembre de 1879, el abogado Químper se desempeñó como ministro de Hacienda del último régimen pradista.

Debe hacerse notar que los sobornos recibidos por Químper no fueron a dar únicamente al bolsillo del corrupto abogado. Parte importante de los cohechos pagados por Meiggs sirvió para sobornar a Prado, en tanto que menores cantidades fueron entregadas a congresistas de la república.

El negociado de la compra de carne para las fuerzas peruanas en el sur

Antes de declararse Director Supremo de la Guerra y trasladar su residencia de Lima a Arica, Mariano Ignacio Prado no podía perder la oportunidad de realizar algunos negocios. Esta vez se trató de la compra de provisiones para las fuerzas peruanas que operaban en el sur del país. Como escribió Mariano Felipe Paz Soldán, Prado "aglomeró grandes cantidades de víveres en Iquique, Pisagua y Arica; contrató la provisión de carne con empresarios que traían el ganado desde la República Argentina" (Paz Soldán 1884, 292).

En varias de estas transacciones, el gobierno pagó sobreprecios, justificando dicha política en las dificultades impuestas por la guerra, la geografía y el clima de la zona. El coronel Belisario Suárez, tras la batalla de San Francisco, fue quien puso al descubierto, sin proponérselo, las prácticas de sobrevaluación adquisitiva de Prado. En parte dirigido a la superioridad el 23 de noviembre de 1879, Belisario Suárez denunció: "La marcha estaba mandada, y se emprendió sin recurso alguno, porque aún cuando el gobierno tiene celebrado con los señores Puch, Gómez y Cía. un contrato de provisión de carne, en el cual se ha pasado sobre lo excesivo del precio en cambio de la seguridad del suministro, se ha visto del todo burlada esa provisión en el momento en que debió lograrse el fruto de ese sacrificio aceptado sólo a tal precio; y la provisión que fue regular mientras la resistencia en los pueblos la hizo innecesaria, se suspendió en los días mismos que debimos confiar en esa seguridad que creíamos deber a la no pequeña retribución del fisco" (Vargas 1979, 533). En su obra magna, Basadre recogió la queja del coronel peruano contra la referida empresa, con sede en Argentina (Basadre 1968-70, VIII: 127).

A pesar de haber pagado el Perú –por acción de Prado– un sospechoso sobreprecio por los víveres, ni carne, ni provisiones en cantidad suficiente caracterizaron la logística del ejército peruano del sur. En el crítico mes de noviembre de 1879, las fuerzas peruanas se encontraban faltas de víveres (Caivano 1904, 337) y al borde de la inanición (Markham 1882, 152). Puede señalarse dos ocasiones en las que se hizo notar la ausencia de las provisiones de carne. En la primera, Paz Soldán relata que en la marcha de las tropas peruanas a San Francisco, el 18 de noviembre de 1879, la ración ascendió a "cuatro onzas de charqui y una muy escasa cantidad de agua por cabeza" (Paz Soldán 1884, 319). La segunda se observó en la retirada de las fuerzas peruanas de Tarapacá, que en su larga y penosa marcha hacia Arica encontraron en "la carne de los fatigados caballos o borricos… un manjar exquisito. En Jaiña, a veinticinco leguas de Tarapacá, recibieron los primeros y únicos auxilios que el General Prado envió de Arica antes de retirarse a Lima. El charqui, galleta y arroz fueron para jefes, oficiales y tropa como exquisitas viandas en día de gran convite" (Paz Soldán 1884, 360).

Durante el gobierno de Leguía, a través de la ley 4075 del primero de mayo de 1920, la empresa a la que Prado pagó sobreprecio por la carne que no llegó cuando era necesaria, Puch, Gómez y Cía., fue reconocida en su reclamo de 164,450 libras "por la provisión de suministros al Ejército Peruano durante la guerra del Pacífico". Los congresistas nunca se enteraron que favorecieron con esa ley a Puch, Gómez y Cía., la empresa argentina que dejó sin abastecimiento de carne al ejército peruano en noviembre de 1879. Obviamente, no leyeron –o no prestaron atención– al parte de 1879 en el que el coronel Belisario Suárez puso en evidencia la política de sobrevaluación en las compras de carne ejecutadas por Mariano Ignacio Prado.

Los negociados con William R. Grace & Co. y Grace Brothers & Co.

Otra de las fuentes fundamentales de enriquecimiento de Mariano Ignacio Prado estuvo constituida por los negociados que realizó con las firmas William R. Grace & Co. y Grace Brothers & Co. Prado mantuvo una "amistad" de décadas con el contratista William R. Grace, con quien intercambió correspondencia sobre oportunidades de negocios a través del Estado Peruano. Puede citarse que en las cartas cursadas entre Prado y Grace, conservadas en los archivos de William R. Grace en Estados Unidos, los dos actores del drama peruano tratan sobre operaciones relacionadas con la consignación y venta de salitre. Estos negociados se formalizaron cuando Prado otorgó a Grace el monopolio por cuatro años del embarque de nitrato de sodio destinado a los mercados estadounidense y europeos. La distribución del salitre en los Estados Unidos quedó a cargo de W. R. Grace & Co. en tanto que de la distribución en Europa se responsabilizaron los socios de Grace, es decir la banca de inversión Baring Brothers (James 1993, 126).

En sus comunicaciones, Prado y Grace también discutieron alternativas de negocios personales. Por ejemplo, a mediados de la década de 1870, y sin perturbarse ninguna de las partes por el conflicto de intereses inherente, Grace compró una docena de caballos de pura sangre para Prado (de Secada 1985, 610). Inclusive, en el crítico año 1879 –en el que Chile declaró la guerra al Perú y en el que el presidente desertor huyó a los Estados Unidos– Grace Brothers & Company operó como banca financiadora de préstamos comerciales para Prado (Quiroz 2008, 172).

 

William R. Grace, enriquecido contratista proveedor de la Marina y el Ejército Peruanos. Entre el equipamiento que adquirió se incluyeron los torpedos Lay, las lanchas torpederas Herreshoff, rifles, municiones y hasta una costosa y no muy útil batería flotante avaluada en más de 43 millones de dólares del día de hoy (de Secada 1985, 612-613).


La guerra con Chile alteró en un doble sentido la relación entre ambos personajes. De un lado, tornó problemática la extracción del salitre de Tarapacá debido al control chileno del área; del otro brindó a Grace la oportunidad de dedicarse al lucrativo tráfico de armas. Éste se tornaba especialmente atrayente debido a que las transacciones se realizaban en secreto y eran pagadas en efectivo. Fue así como W. R. Grace & Co. se convirtió en la principal empresa proveedora de armamento del gobierno peruano. Con el tráfico de pertrechos, Grace reforzó su condición de agente oficial del gobierno peruano en Nueva York y San Francisco, nombramiento conferido por el presidente Prado en 1876 (de Secada 1985, 610-611).

Los principales negociados de Mariano Ignacio con William R. Grace & Co. ocurrieron se viabilizaron a través de las comisiones y utilidades provenientes del comercio de armamento en que la mencionada firma incurrió con el fin de atender las demandas de Prado. Se estima que entre mayo de 1879 y agosto de 1880, W. R. Grace adquirió armamento y material de guerra para el Perú por un importe mínimo de US$3,260,975 (más de setentidós millones de dólares del día de hoy). Este monto no incluye las comisiones percibidas por Grace. Ochentaicinco por ciento de las compras de pertrechos realizadas a través de Grace (US$2,769,575 de la época, es decir más de 61 millones de dólares del día de hoy) fueron ordenadas por Mariano Ignacio Prado.

Caber preguntarse cuál fue el importe de las comisiones de William R. Grace & Co. y cuál el cohecho recibido por Prado. Puede estimarse el monto teniendo en cuenta que en períodos de paz, Grace cobraba una comisión de 5% sobre los importes facturados al Gobierno (James 1993, 55). Sin embargo, entre mayo y diciembre de 1879, las compras fueron realizadas en plena guerra con Chile, estando vigente la legislación internacional que obligaba a las naciones neutrales a no vender armamento a países en guerra. Para eludir esta limitación, Grace debió efectuar diversas gestiones destinadas a encubrir y disimular los embarques y asegurar su llegada al Perú. Según estimados conservadores, no sería de extrañar que encontrando justificación en la existencia de estas dificultades, la comisión de Grace por tráfico de armamento haya ascendido a 15% ($415,000). De esta suma, dos terceras partes habrían sido apropiadas por Grace ($278,000), en tanto que una tercera parte ($137,000, ó tres millones de dólares del día de hoy) habría ido a parar a los bolsillos de Mariano Ignacio Prado.


Tabla 2. Compras de armamento ordenadas por Prado a través de W. R. Grace & Co. Haga clic sobre la imagen para ampliarla en una nueva ventana.


El desfalco de los donativos para la guerra con Chile


El 7 de abril de 1879, Mariano Ignacio Prado redactó el decreto creando la Junta Central Administradora de Donativos para la guerra con Chile. La Junta quedó encargada de efectuar una colecta pública con la que se financiaría la compra de armamento y pertrechos. A noviembre de 1879, la recaudación por este concepto ascendió a más de seis millones de soles de la época, es decir 123 millones de dólares del día de hoy.

Cuando Prado fugó del país, el 16 de diciembre de 1879, alegó como excusa que sólo él podría adquirir en el extranjero las armas y material de guerra que el Perú necesitaba. Muchos peruanos sospecharon que al desertar, Prado llevó consigo parte de los donativos. Como describe Astiz, "de acuerdo con todas las evidencias disponibles, las armas nunca llegaron y el dinero con el cual iban a ser compradas nunca fue devuelto al Tesoro peruano. Prado tampoco volvió al país [hasta 1887]. La posibilidad que este dinero haya constituido una contribución importante a la riqueza de la familia Prado se menciona en el Perú muy a menudo, aunque no por escrito" (Astiz 1969, 39).

Frente a esta acusación, debe mencionarse que cuando Prado llegó a Nueva York, uno de los antiguos "amigos" que acudió a recibirlo fue William R. Grace. En cartas de éste fechadas el 26 de enero y 28 de febrero de 1880, dirigidas a Grace Brothers & Co. y al capitán de navío de la Armada Peruana Luis Germán Astete respectivamente, el magnate relató que Prado había llegado a Nueva York sin autoridad oficial y, lo que era peor, declaraba no contar con la cantidad de dinero necesaria para efectuar adquisiciones de material bélico en magnitud significativa. Textualmente, Grace escribió: "Al salir del Perú [Prado] no se llevó un gran fardo de dinero". (James 1993, 135). Respecto de esta afirmación, sería necesario precisar que Prado no poseía un gran fardo de dinero para adquirir armamento, puesto que a él –personalmente– no le interesaba adquirir pertrechos de guerra. Sin embargo, sí poseía en sus cuentas personales los importantes caudales acumulados a lo largo de años gracias al poder político que detentó en el Perú.

Basadre calificó como infamante la versión del desfalco de Prado. Escribió el historiador peruano: "La versión de que Prado se llevó consigo el dinero destinado a la compra de nuevos barcos es calumniosa. Como se ha narrado ya, dichos fondos los llevó a Europa Julio Pflucker y Rico. Hacía tiempo que funcionaba en el Perú el sistema de los bancos y las traslaciones de fondos en gran cantidad del país al exterior o viceversa hacíanse por cheques y no por la movilización de los billetes o monedas en el equipaje de los viajeros" (Basadre 1968-70, VIII: 180). De esta manera, Basadre participó de la opinión que, al fugar del Perú, Prado sólo recibió del Estado Peruano la cantidad de tres mil libras esterlinas. Dicho dinero le habría sido entregado para su viaje por el "doctor JMQ" de los sobornos de Meiggs, es decir su ministro de Hacienda José María Químper.

Está todavía por escribirse la historia de la apropiación de los fondos donados para la guerra con Chile. Ella hubiera requerido recoger las versiones sobre el desfalco provenientes del capitán de fragata José Gálvez Moreno, el cónsul de El Salvador en Lima, Jorge Tezanos Pinto y el militar Celso Zuleta que acompañaron a Prado en su fuga, en calidad de "ayudantes".

Al margen de cuál sea la verdad en lo referente al desfalco parcial de los donativos para la compra de armamento, queda claro que durante los ocho años que permaneció en el extranjero, Prado tuvo acceso a cuantiosos recursos a los que apeló para llevar una vida bastante holgada. Así lo demuestran sus estadías en Nueva York y París, el inmueble de su propiedad en esta última ciudad, y la posibilidad de llevar una vida a cuerpo de rey sin necesidad de trabajar. Los dineros que financiaron a Prado entre 1879 y 1887 fueron provistos con largueza por los negociados descritos en las secciones precedentes.

Referencias

Astiz, Carlos A. 1969. Pressure Groups and Power Elites in Peruvian Politics. Ithaca: Cornell University Press.

Basadre, Jorge. 1968-70. Historia de la República del Perú. 6ta. ed. Lima: Editorial Universitaria.
–––––. 1984. Perú: Problema y Posibilidad. Ensayo de una síntesis de la evolución histórica del Perú. 4ta. ed. Lima: Consorcio Técnico de Editores, S. A.

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de Secada, Alexander G. 1985. "Arms, Guano, and Shipping: The W. R. Grace Interests in Peru, 1865-1885". The Business History Review 59, no. 4 (Invierno): 597-621.

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© César Vásquez Bazán, 2010 


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