Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
3-6-2026
¿Mentiras como política de Estado en nuevo gobierno?
https://senaldealerta.pe/mentiras-como-politica-de-estado-en-nuevo-gobierno/
Las mentiras pueden tener
patas cortas, pero la totalidad de gobiernos, en nuestra historia republicana,
las usaron como herramientas descaradas para la opresión de las mayorías
nacionales. Miente, miente que algo queda. Y aquí se usó el recurso, mucho
antes que los nazis.
¿Cómo se garantiza la
eliminación de la vil costumbre mentirosa por cualquier gobierno, a la diestra
o a la siniestra?
Quien quiera dedicarse a
la política, tal como se la concibe, se la siente y asume en Perú, tiene que,
de un modo u otro, por inercia o por conveniencia, aprender a ser un vulgar
mentiroso, un palurdo caradura y un miserable todo-terreno.
A la inversa, al íntegro y
honesto, se le considera un tonto de capirote.
Aquí abundan los que dicen
que no dijeron, que la prensa tergiversó sus palabras, que les atribuyeron frases
fuera de contexto, que todo el mundo está equivocado, dejando –claro está- a
salvo el poder corrupto de sus mentiras, el cáncer que ha envilecido hasta las
alcantarillas, la política nacional.
¿Por causa de qué los
embustes de los mentirosos profesionales no generan sorpresa o indignación, al
menos de manera aparente?
Don Manuel González Prada
ya retrataba la pobreza intelectual, moral, cuasi sempiterna, desde el mismo
inicio de
Y, como en todos los
ámbitos, hay excepciones que siempre son minoría menos que minúscula.
Todos los días hay
versiones que desmienten lo que ayer se anunciaba en el gobierno, parlamento,
municipalidades, gobiernos regionales. ¡La mentira es su divisa!
La conjura no es gratuita.
Obedece a la componenda de embrutecimiento colectivo que discurre por los
medios de comunicación que alientan persecuciones políticas y la demonización
de quienes, por tener otros puntos de vista, son caracterizados como
violentistas y malos, en suma, gente a la que hay que encarcelar o eliminar por
las vías que fueren.
El adocenamiento de la
política tiene en los mentirosos profesionales, a sus vectores más
despreciables. Son ellos los que se encargan de mantener el status quo y las
asimetrías sociales.
La gente está harta de ver
a los bocatanes pero no hay recambio porque también dominan las marquesinas de
gran parte de los medios que sólo “permiten” la exhibición de los mismos
idiotas que se pasean de canal en canal, de radio en radio, de periódico en
periódico.
Menester sería que se haga
una estadística para ver quiénes son nuestros “formadores de opinión,
politólogos, analistas, expertos” que rotan todas las semanas en los mismos
sitios.
Sin embargo de lo
antedicho, múltiples grupos juveniles y universitarios, campesinos y de base y
con savia popular, están generando sus propuestas y alentando el estudio de
nuevos caminos.
Los partidos políticos no
existen, son vulgares clubes electorales listos para mamar de la ubre del
Estado, pero incapaces de demostrar limpieza u honestidad. Y la franja
electoral y los recursos, son presa apetecible para los cogollos mafiosos que
lideran a los clubes.
¡Y algunos de esos mal
llamados partidos, por una ley benefactora, reciben cientos de miles de soles
para que los gasten con justificativos fáciles de fabricar!
Son tantas las mentiras
del Ejecutivo de doña Dina Boluarte que hasta Gringolandia les ha dicho que hay
motivos para preocuparse por la violencia que ha costado la muerte a balazos de
más de 60 ciudadanos.
Del Congreso no se puede
decir casi nada bueno o constructivo. Hundidos en la mentira institucional que
son “representantes”, la gente abomina de ellos y no los quiere porque ellos
mismos se lo han buscado.
¡Y en el próximo gobierno
tendremos un Senado de contrabando, repuesto por menos de 115 ciudadanos que
echaron a la basura la decisión de 15 millones de habitantes del referéndum de
2018.
Viajes inanes, duchas,
muebles, estacionamientos, menúes carísimos, en lugar de leyes inteligentes y
sólidas.
Es que para ser brutos no
se estudia y han determinado que hay que subir la punición contra los que
incurran en “difamación agravada”.
En Perú por “quítame estas
pajas” se enjuicia penalmente a cualquiera. Con más de una decena de procesos
penales resueltos, todos, a mi favor, sé lo que digo. Pero también recuerdo el
acoso judicial a cargo de los abogángsteres de la parte contraria.
La esperanza de barrer y
pulverizar a los mentirosos profesionales no sólo es una aspiración. Es un
deber ineludible y condición indispensable para sanear la cosa pública.
¡Cuántos mentirosos
dijeron en sus discursos de todo y prometieron hasta el cielo y lo único que
hicieron fue robar! Por algo hay varios ex presidentes en la cárcel o con
restricciones. No olvidemos al charlatán que prefirió el suicidio cobarde.
C’est la vie!

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