Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
13-5-2026
Derrotados, sin honor y mediocres
https://senaldealerta.pe/derrotados-sin-honor-y-mediocres/
Con enérgica y sucinta redacción un escrito digital,
enderezado a Imitador 0% y a sus cómplices, le pide renuncia, disculpas a los
militantes y que se vayan a sus casas. La tragedia electoral del 12 de abril, despachó
al fondo abisal de la nada al Apra, otrora esperanza de redención social en
Perú.
Sin honor, clase, remordimiento o autocrítica -la más
mínima- los sepultureros no rinden cuentas ni entienden que lo que pasó no es
otra aventura más en las que son expertos, ¡no! es el primer acto de la
anunciada y triste crónica de un sepelio anunciado.
El Apra innovó con disciplina y mucha fe, el accionar
político desde las bases, las masas populares se incorporaron con su credo,
himnos, símbolos, aplausos y mucha disciplina razonada y tras revueltas,
alzamientos, mártires y hombres y mujeres, representó una esperanza totalmente
alejada de la viveza criolla, distante de la estafa o divorciada de uñas
largas.
¿Qué compromisos (¿pecuniarios, comerciales?) atan a los
caraduras al timón de una nave que naufragó sin atenuantes, “logrando” la
misérrima suma de 150 mil votos el 12 de abril? Irse a sus casas, no debiera
ser un gran trabajo, nadie extraña a los perdedores.
Pretender con optimismo insólito que participar en las
elecciones municipales, presume de mejores resultados que los desgraciados del
12 de abril, es una premisa bastante absurda. Una nave hecha añicos, sin
organización, carente por completo de líderes carismáticos, viejos o jóvenes,
sólo augura nuevas palizas devastadoras a lo largo y ancho del país.
¿Y qué hay de la militancia aprista? ¿Se contenta con que
los del pacto infame se hagan los locos y que postulen, sin pizca de sangre en
el rostro, para cargos en que no harán sino cosas peores?
Los afiliados apristas, por décadas, participaron en sus
reuniones internas, pidieron la palabra, debatieron con ideas y argumentos y
respetaron a sus líderes, ninguno de los cuales tenía fama de ratero, proxeneta
o narcotraficante. Su orientación de izquierda democrática y patriótica era
distintivo inconfundible. Las aberrantes marchas con la derecha, en “defensa”
de causas reaccionarias, es patrimonio de los infiltrados mimetizados.
¡Una moratoria electoral en lo que queda del 2026, acaso
pudiera ser un hecho saludable y sano! Imaginar que los mediocres conseguirán
victorias, una quimera para tontos.
Para los que son antiapristas, cuanto ocurre al interior de
Alfonso Ugarte, son delicias y buenas nuevas. Después del 12 de abril, se les
ha limpiado la cancha de manera integral.
La derecha reaccionaria, la de los conservadores y
anticholos tercos, el Apra siempre fue alternativa a la que persiguieron a
sangre y fuego, con o sin el ejército, pero siempre con el ejercicio de la
violencia. El Apra puede mostrar una galería de héroes y una militancia
valiente cuando eran tres los caminos de millones de peruanos: encierro,
destierro, entierro.
¿Qué hay de los hoy cuasi octogenarios de genuina trabazón
con el partido y sus líderes? No hablemos de los idiotas que muestran sus fotos
viejas y simulan aportes que nunca hicieron y brillos que nadie les reconoce.
¿A cuantos millones de dólares asciende el margesí de
propiedades y bienes del Apra? ¿Quién o quiénes administran, han rendido
cuentas o allí está la madre del cordero? ¿No tienen que, los sepultureros,
antes de irse por largos años al anonimato del que no debieron haber salido
jamás, entregar todos los guarismos saneados o no terminan aún de disfrazar sus
contabilidades?
La falta de adiestramiento en el ejercicio político, la
lectura selecta y razonada, el endiosamiento singular y abusivo de estas
últimas décadas, logró dirigentes de perfil casi subterráneo, incapaces de
defender las ideas apristas.
Cuando el imperialismo y la lucha de sus protagonistas,
Estados Unidos y China, en el territorio peruano, el Apra, carece de
pronunciamientos y no tienen la más mínima angustia de no estar en el estudio y
propuesta de los grandes temas de la agenda nacional.
Miopes, egoístas, gnomos, los mariscales de la derrota, solo
otorgaron prevalencia a unas elecciones cuyo fracaso estaba garantizado ¡desde
la mismísima génesis! Con un candidato cuyo respaldo era escaso, sin nobleza
para tejer alianzas y bajo el supuesto que su imitación de Alan García,
bastaba, la debacle fue mucho peor que la anticipada.
El partido debiera dejar en libertad de escoger a sus
militantes si aún quieren seguir siendo apristas. Este acto democrático,
voluntario y fraterno, presume como condición indispensable que los
sepultureros ¡se vayan a sus casas y no regresen sino en 5 ó 10 años!
“Sostengo que aprismo es aprismo
y alanismo es cualquier otra cosa….El aprismo de Haya de
¡El aprismo es aprismo, no alanismo! Mi homenaje
a los viejos y a los nuevos apristas. A ellos el reconocimiento porque creen en
algo. En un país en que ya no se puede creer en nada, merced a la rufianesca
raíz de sus gobernantes, emociona profundamente ver cómo ellos pelean por lo
que creen una chance y un derrotero. Ojalá
que sepan a quién confían sus destinos y que el período 1985-90, no repita su
paso de Atila Negro por el Perú, porque entonces, no habrá poder humano y menos
divino que recomponga a la esperanza que fuera la ilustre creación de Haya de
la Torre”. ¡El aprismo es
aprismo, no alanismo!, 20-1-2001/Liberación

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