Monday, June 21, 2010

Geopolítica de Chile, hipótesis de conflicto



---------- Forwarded message ----------
From: Prof. Pedro Godoy P. director@cedech.cl

 
 
 
 
 
 
 
 

                                             CHILE: GEOPOLITICA 
 
 
Con la Guerra de Chile contra la Confederación Perú-Boliviana (1835 a 1839)  comienza a plasmarse nuestra geopolítica con sus respectivas hipótesis de conflicto. Se refuerza 40 años después con la Guerra del Pacífico (1879-1883) y se hace doctrina con la Misión Militar Alemana arribada al país a fines del XIX y cuyo jefe -Emilio Körner- interviene en la Guerra Civil de 1891 que depone al Presidente Balmaceda después de dos cruentas batallas: Concón y Placilla. La sustantivo de tal cuerpo teorético es que el país es una ínsula europeoide rodeada de adversarios y debe, en consecuencia, acomodarse a la paz armada. El estribillo es "Si quieres la paz, prepárate para la guerra". Son capítulos de nuestra historia los forcejeos con Argentina a la cual se le atribuyen afanes expansionistas y que nos usurpa la Patagonia, con Perú denunciado como revanchista porque anhela rescatar Tarapacá y Arica que pierde en la Guerra del Pacífico y con Bolivia que exige -con diversos tonos y  tácticas variadas- una salida al mar porque también en aquella conflagración Santiago le arrebata Antofagasta que Palacio Quemado denomina "Departamento del Litoral". Esta concepción mapochina legitima la xenofobia y el armamentismo.
 
Las Academias de Guerra y las Escuelas matrices de las FFAA, los planteles enseñanza básica,media y superior y los manuales de estudio, diarios y revistas, efemérides, radioteatros y programas de TV reiteran como un dogma lo anotado. Cualquier discrepancia es  aniquilada. Ayer con la persecución. Hoy -y desde hace ya unos tres decenios- con la metódica de negar tribuna o con otra aun más sutil: del silencio. Ni en los ámbitos de mayor solvencia intelectual ingresa el revisionismo histórico y ni siquiera se examina la tesis de Hispanoamérica concebida como nación invertebrada. Las tesis integracionistas de O´Higgins se ignoran.  José Antonio Vidaurre es un asesino y Portales el magno organizador del Estado "en forma". El enfoque disidente de Joaquín Edwards Bello y Felipe Herrera se menosprecia. La excepción: el Presidente Carlos Ibáñez del Campo. En su I mandato reintegra Tacna a Perú. En su II  -pese a la infiltración chauvinista- adhiere con Getulio Vargas al ABC de Juan Perón y, poco después, a la propuesta de los EEUU andinoplatenses (1). Es el único intento de zafar al país de ese lecho de Procusto en que lo mantienen nuestro establishment de Prieto a Bachelet.
 
Ninguna fuerza política es contestataria de esa geopolítica. El "internacionalista" PC esquiva el tema tanto por analfabetismo como por temor a perder sufragios. El PS de modo escandaloso respalda las cuatro administraciones de la Concertación cuyo  frenesí armamentista es conocido. El PDC emporca la doctrina de  Eduardo Frei Montalva que, en su obra impresa y en su Presidencia (1968-1970), es bolivariano e invita a Prebisch, Sanz de Santa María, Mayobre y Herrera a presentarle un proyecto de Mercado Común Latinoamericano (2). ´Sin embargo en el sobaco de esa tienda hay un viejo antiargentinismo. Lo representa Alejandro Magnet autor de "Nuestros vecinos justicialistas" y "Nuestros vecinos argentinos". Su continuador hoy es Ignacio Walker , un oligarca DC que se desempeña como canciller de Lagos y ataca de modo sostenido al  peronismo por su "vocación corporativo-fascista", Quizás por el viraje de Fidel del humanismo martiano al marxismo-leninismo y su adhesión a Moscú, Frei pasa de la posición indicada a adherir a la Alianza para el Progreso. De latinoamericanista se hace -igual que Haya de la Torre- interamericanista.
 
Allende sostengo (3) retrocede ante la armaduría de un trapecio antimperialista de naturaleza o´higginiana que "pateara" el tablero a la arcaica geopolítica. Los generales Velasco y Torres gobiernan, respectivamente en Perú y Bolivia. Perón ya está regresado de  dilatado exilio. Es el momento. Lo manifestamos a la tambaleante Unidad Popular. Nuestra propuesta es desdeñada. La Habana la deslumbra y se cree que el salvavida vendrá de eso que denominan el "campo socialista" (4). Todo lo demás, "paja molida". Es 1973 y los ufanos "estrategas" allendistas argumentan que Bolivia no da garantía por su inestabilidad crónica. La Moneda ve la paja en el ojo ajeno y no siente la viga conspirativa que le perfora el piso. Es una oportunidad perdida. Una negociación por encima de las cancillerías habría resuelto el litigio del Beagle y Torres afianzado en el poder  con la cesión de un enclave portuario sobre el Pacífico. ¿Cómo explicar esta suerte de impermeabilidad a escucharnos? Se atribuye a que la geopolítica no es sólo un sistema de teorías y una política de Estado, sino que también genera un vaho cultural que envuelve a toda la sociedad "de capitán a paje" y sin distingos a izquierdas y derechas.
 
La explicación del apoyo semiclandestino de Santiago a Londres durante la guerra de Malvinas obedece a la lógica del "enemigo inmediato" versus el "aliado distante". El general Matthei -entonces miembro de la Junta de Gobierno y, por ende asesor de Pinochet- lo expresa con el adagio "El enemigo de mi enemigo es mi amigo". Eso de países hermanos es pura retórica `para uniformados, integrantes del Ministerio de RREE y la Empresa El Mercurio así como para la población adoctrinada por la clase alta denominada ahora ABC1. Otro ingrediente de nuestra  geopolítica es la red de "aliados inmediatos". Entre estos figura Brasil. Se le exhibe como la subpotencia que prestará apoyo diplomático y militar en caso  de guerra con Argentina. Paraguay se visualiza como enemigo de Bolivia. El MERCOSUR pareciera debilita la entente cordial -imaginaria o efectiva- entre La Moneda y el Planalto y Asunción. El otro es Ecuador que amagaría por el norte a Perú. Vulnerando el Tratado de Río -durante la Guerra del Cenepa- aviones ecuatorianos son cargados de armamento en aeródromos de la FACH y barcos chilenos son sorprendidos desembarcando municiones en Guayaquil. Por ese motivo cualquier gesto de armonía  de Quito a Lima altera a La Moneda.
 
Lo anotado explica la insularidad de Chile y su integracionismo sólo verbal así como su eurocentrismo en lo cultural y la ligazón con Washington que acompaña a la república desde 1835. Eso que "Chile es distinto, distante y superior" es un slogan coincidente a ese otro "Los chilenos somos los ingleses de América del Sur" y a un tercero menos añejo, pero igualmente excepcionalista "Chile es  mansión elegante  en barrio ordinario". Hay otro: "Good by Latinamerica!" que emitiera Joaquín Lavín al finalizar el régimen militar. Ese particularismo es masivo y sofoca cualquier pensamiento o acción de tipo integrador. La callejera peruanofobia de hoy, el antibolivianismo de la chistología así como los abucheos a un equipo de fútbol argentino  son expresiones de esa  desconfianza, desprecio o envidia de un pueblo que ignora que su padre -Bernardo O´Higgins Riquelme- es tan chilenizante  como peruanófilo, bolivianonófilo y argentinófilo. El revisionismo histórico es tarea ineludible y indemorable. Así se podrá enderezar lo torcido y denunciar lo falsificado respecto al ayer. Por cierto no es todo, pero si un comienzo.
________________
(
Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH
 
(1) ver Godoy, P.: "Chile versus Bolivia:otra mirada" y, principalmente, "Peròn en Chile 1953"
(2) ver Godoy, P.: "7 ensayos suramericanos"
(3) ver Godoy, P.: "FFAA: reflexion poermanente"
(4) eso explica aquel estéril viaje al Moscú de Brezhnev.
 
 

Circular peruana del 26-5-1901

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

21-6-2010

 

Circular peruana del 26-5-1901

http://www.voltairenet.org/article165977.html

 

 

La acción de Chile se encaminó á la instrucción pública, para imponer la clausura de las escuelas dirigidas por peruanos; á la administración de justicia, para trasladar á Tacna la corte de apelaciones que contenía su asiento en Iquique; al servicio militar, para constituir allí la jefatura de la primera zona, aglomerar fuerzas regulares y establecer en las aguas de Arica las escuelas que funcionan en los barcos Almirante Cochrane é Ingeniero Mutilla; al fomento de esas regiones, para otorgar concesiones sobre sustencias minerales y preparar empresas de colonización, irrigación y obras públicas; al régimen eclesiástico, para intentar que la Santa Sede segregara las parroquias de Tacna y Arica de la diócesis peruana de Arequipa, pretendiendo después, que el obispo admitiera, respecto de aquellos beneficios, el patronato del presidente de Chile; á las manifestaciones del patriotismo, para impedir que los peruanos celebrasen los días memorables de la independencia nacional. La acción de Chile se encaminó, en resumen, á generar un poderoso organismo, cuya energías aniquilaran en esas provincias la nacionalidad peruana.

 

 

Ministerio de Relaciones Exteriores

 

Lima, 26 de mayo de 1901

 

Señor ministro:

 

La guerra de 1879 entre el Perú y Chile, que éste declaró en los momentoes en que el Perú, cumpliendo sagrados deberes impuestos por la concordia americana, y las obligaciones del tratado de alianza defensiva del 6 de febrero de 1873, interponía su amistosa medicaicón entre Chile y Bolivia, concluyó por el tratado de paz del 20 de octubre de 1883, impuesto al Perú después de vencidos sus ejércitos, aniquilada su escuadra, arrebatas sus fuentes de riqueza, cuando la destrucción económica de la República comenzaba a hacer insostenible la misma ocupación militar del territorio, que Chile había prolongado durante tres años.

 

En ese tratado, además de cesión definitiva de la provincia de Tarapacá, cuya riqueza constituía enorme indemnización de guerra, se estableció lo siguiente:

 

"El territorio de las provincias de Tacna y Arica, que limita por el norte con el río Sama, desde su nacimiento en las cordilleras limítrofes con Bolivai hasta su desembocadura en el mar; por el sur, con la quebrada y río de Camarones; por el oriente, con la república de Bolivia; y por el poniente, con el mar Pacífico, continuará poseído por Chile y sujeto á la legislación y autoridades chilenas, durante el término de diez años, contados desde que se ratifique el presente tratado de paz. Espirado este plazo, un plebiscito decidirá en votación popular si el territorio de las provincias referidas quedan definitivamente del dominio y soberanía de Chile, ó si continúa siendo parte del territorio peruano. Aquel de los dos países á cuyo favor queden anexadas las provincias de Tacna y Arica, pagará al otro diez millones de pesos, moneda chilena de plata, ó soles peruanos de igual ley y peso que aquella."

 

La idea de apoderarse temporalmente del territorio á que se refiere esta cláusula, nació en Chile á raíz de la ocupación bélica de Tarapacá, como medio de asegurarse la posesión de esta provincia, abatiendo el poder militar del Perú por el tiempo necesario para que Chile pudiese desafiarlo sin riesgo alguno. (Conferencias de Arica y sesiones de las cámaras chilenas de 1880).

 

Las victorias que después alcanzó Chile despertaron mayores ambiciones; y un año más tarde, desde 1881, la cesión de Tacna y Arica fue exigencia presentada como condición sine que non de la paz, en las negociaciones que se abrieron durante los dos años siguientes.

 

La invariable resistencia del Perú á suscribir esa condición, que no respondía ni aún á la anteriormente invocada necesidad de impedir que se perturbara la posesión de Tarapacá, hizo ver a Chile que no era posible llegar á la paz sino reduciendo su exigencia á los términos de la cláusula trascrita, según la cual el Perú conserva el dominio sobre las provincias de Tacna y Arica; Chile adquirió el derecho de ocuparlas durante diez años; y ambos convinieron en que un plebiscito resolviera, al término del plazo de la ocupación, la nacionalidad de esos territorios.

 

Allí mismo se convino en que un protocolo, que debía ser considerado como parte integrante del tratado de paz, determinaría la forma en que habría de celebrarse el plebiscito y los términos y plazos en que habría de pagarse la suma de los diez millones fijada como indemnización. Uno y otro país debían proceder, pues, á la celebración del postergado arreglo, en el menor plazo posible, antes de que espirara el que se estableció para la ocupación, esto, antes del 28 de marzo de 1894.

 

Vuestra excelencia conoce las circunstancias que, después de suscrito el tratado de paz y en los años inmediatamente posteriores, impusieron al Perú promover las respectivas negociaciones. Iniciarlas entonces hubiera sido exponer á graves peligros la estabilidad de la paz.

 

En esa época, surgierno entre el Perú y Chile las enojosas discusiones derivadas de la demanda de los acreedores del primero para que se cancelase la deuda externa, y de la oposición del segundo, no obstante las cláusulas del tratado de  paz, á reconocerse responsable del pago de los créditos sustentados con los guanos y demás productos de Tarapacá. Este asunto duró desde 1885 hasta 1892, perturbando la armonía en las relaciones de ambos estados y haciendo, por lo mismo, imposible el planteamiento de negociaciones tan delicadas y graves como las que debían conducir á la ejecución del plebiscito.

 

Esa situación favoreció el propósito de prescindir de las estipulaciones contenidas en el tratado de paz. Y así, al tiempo de organizar las delegaciones y subdelegaciones, forma en que, según la ley chilena habían de administrarse las provincias de Tacna y Arica, se incorporó el territorio sometido a la temporal ocupación de Chile, parte de la provincia de Tarata, vecina á Tacna, y con ella, pueblos y caseríos situados al norte del río Sama, que es el límite que señala el artículo tercero.

 

Para explicar el atentado, se expuso que no correspondía al verdadero río de Sama la quebrada de su nombre, sino otra más septentrional, que la demarcación establecida por las leyes peruanas, únicas que podían aplicarse en ese caso, dejaba muy lejos del territorio entregado á la ocupación dde los diez años. En vano exijió el Perú la desocupación de Tarata. Algunos de los documentos anexos demuestran el esfuerzo hecho para conseguirla y cómo lo frustró la indiferencia de Chile, tan injuriosa y persistente como fue aquel legítimo y constante.

 

Años después, en 1889 y 1890, con motivo de las dificultades de la cancelación de la deuda externa, el gobierno de la Moneda juzgó que había llegado el momento de alcanzar las ventajas que no había obtenido en la negociación de la paz, y propuso reiteradamente á este gobierno la cesión inmediata de las provincias de Tacna y Arica, en cambio de la entrega, también inmediata, de algunos millones de soles; proposición que, como era de esperarse, fue firme é invariablemente rechazada.

 

Así las cosas y ya en 1892, el gobierno de Chile, que venía procediendo fuera del tratado que él mismo impuso, y frente á la negativa del Perú á aceptar todo arreglo que no fuese el estricto cumplimiento de lo establecido en ese tratado, celebró el 23 de julio de aquel año, el protocolo Errázuriz-Bacourt. Allí, después de desconocer anteriores compromisos con el Perú respecto de los derechos de sus acreedores y de la facultad de examinar los créditos para la distribución de las sumas que se hallaban en depósito en el Banco de Inglaterra, pretendió Chile, en forma que no tiene precedentes, disponer en beneficio de los acreedores franceses de la suma de catorce millones de soles, á que se disponía elevar la indemnización, si quedaban definitivamente incorporados al dominio y soberanía chilenos los territorios de Tacna y Arica.

 

De este convenio, que dio origen al tribunal que funciona actualmente en Berna, protestó el Perú oportunamente, comunicando después al gobierno de la Confederación Suiza su manera de ver el asunto y el l´mite hasta donde, en su concepto, puede trascender las disposiciones de ese tribunal.

 

A pesar de los peligros que aún subsistían, era necesario negociar el protocolo del plebiscito, reintegrador de las provincias de Tacna y Arica, para poner término á situación que permitía pasar sobre las obligaciones contraídas y para eliminar las dificultades que pudieran estorbar en su época, ya entonces próxima conforme al tratado de paz, la ejecución de aquel acto soberano.

 

El 10 de agosto de 1892, el ministro señor Larrabure y Unanue dirigió al de Chile, acreditado en Lima, señor Vial Solar, la respectiva invitación, y días después un memorándum, en que, considerando las insinuaciones de éste sobre el medio que estimaba más expedito para resolver el asunto, proponía aquél que Chile, desocupara, desde luego, el territorio de Tacna y Arica; que fuera libre la importación de los productos de uno y otro país en los puertos peruanos y chilenos; que en los lugares de consumo no se pagara impuestos distintos de los que afectasen á los similares nacionales; que los buques mercantes de ambos estados gozaran de las mismas franquicias y exenciones; y que el Perú concediera á la república de Bolivia aduana común en el puerto de Arica y facilitara la construcción de ferrocarriles y líneas telegráficas que uniesen el puerto de Arica ó la ciudad de Tacna con el territorio de Tarapacá ó la frontera de Bolivia. La sola enunciación de estas bases da la medida del sentimiento p eruano respecto de Tacna y Arica, ante cuya vuelta á la vida nacional todo sacrificio pareció pequeño.

 

Siete meses transcurrieron, sin embargo, sin que el gobierno de Chile respondiera sobre esa proposicion; al fin de los cuales, en 4 de abril de 1893, el ministro señor Chacaltana reiteró, en forma tan premiosa, la invitación para proceder á la celebración del protocolo, que el señor Vial Solar la aceptó el 8, procurando exculpar á su gobierno de las dilataciones que sufría la negociación.

 

En la misma fecha, y pareciendo, sin duda al señor Vial Solar que no era posible corresponder á la nueva invitación sin expresar el concepto del gobierno de la Moneda sobre las bases presentadas por el señor Larrabure y Unanue, comunicó al ministerio que "no entra en los propósitos de la política de su gobierno el renunciar á las espectativas que aseguró a Chile el tratado de Ancón" y que aunque veía gustoso la idea de negociar comercialmente con el Perú "estimaba que no existe motivo que aconseje a tratar este asunto en conexión con las cuestiones que se relacionan con la posesión definitiva de los departamentos de Tacna y Arica."

 

Vuestra excelencia se servirá hallar entre los anexos los documentos en que constan las negociaciones seguidas, desde abril hasta setiembre de aquel año, entre los ministros señores Chacaltana y Jiménez y el representante de Chile, señor Vial y Solar; y ver cómo aquellas fueron infructuosas, porque el gobierno de Chile se negó a convenir en desocupar el territorio cuando espirara el plazo establecido en el tratado, medida que exijía el ministerio fundándose en los propios términos del artículo tercero; rehusó la proposición de pner los territorios bajo la autoridad de tercera potencia que los presidiera durante la ejecución del plebiscito, proposición hecha con el objeto de asegurar la libertad del voto; y exigió se condediera el derecho de sufragio á todos los habitantes de Tacna y Arica, sin distinción de nacionalidades, cuando sólo podían participar en el plebiscito los naturales de esas provincias, domiciliados en las mismas.

 

A la resistencia de Chile para conformarse con soluciones que estuvieran dentro de los términos de la cláusula tercera, siguió la sugestión para buscarlas en el campo más llano de las modificaciones del tratado. El ministro señor Jiménez propuso al señor Vial solar que, al vencerse el plazo de la ocupación, se entregara al Perú la zona comprendida entre el río de Sama y la quebrada de Víctor; que Chile continuara en la tenencia de la limitada por ésta y la de Cmaraones; que el Perú y Chile dictaran los procedimientos que deberían observarse en sus respectivas zonas para la ejecución de los plebiscitos; y que, si el resultado favorecía al Perú, los productos naturales y manufacturados de chile se importarían libres de derechos y no estarían sujetos á otros impuestos de consumo que los establecidos para los similares nacionales. Esta concesión comercial había de durar veinticinco ó veinte años, según que favorecieran al Perú ambos ó el priomero de aquellos dos propuestos plebiscitos. Esta proposición fue desahuciada por el señor Vial Solar, en su comunicación del 26 de setiembre de aquel año.

 

A pesar de que la negativa á aceptar proyecto de tal naturaleza, era bastaste para disipar las dudas sobre el propósito del gobierno de Chile respecto de Tacna y Arica, el ministro Jiménez propuso que se someteira á la resolución inmediata de un gobierno amigo las dos cuestiones en que principalmente incidía el desacuerdo, á saber: cuál de los dos países tenía el derecho á ocupar el territorio de las provincias, después del 28 de marzo de 1894, en que vencía el plazo señalado en la cláusula tercera; y quienes tenían el derecho de votar en el plebiscito á que la misma se refiere. Consta en el acta de la conferencia de 7 de diciembre de 1893, que Chile se negó perentoriamente a admitir el arbitraje, como lo rehusó en 1879, en momentos en que habría evitado la guerra el empleo de ese recurso racional y humano.

 

Aun en el camino de las concesiones, dispuesto a los mayores sacrificios, siguió el ministerio persiguiendo la solución que se llegó al acuerdo formulado en las comunicaciones cambidas entre los señores Jiménez y Vial Solar, el 26 de enero de 1894, dos meses antes de que se cumpliera el plazo de la ocupación. Quedó convenido que el plebiscito se realizaría en las condiciones de reciprocidad que ambos gobiernos estimasen necesarias para obtener una votación honrada y que fuera la expresión fiel y exacta de la voluntad popular de las provincias de Tacna y Arica; que, en el caso de que Chile obtuviera el triunfo en el plebiscito, el Perú podría ratificar su frontera del Sama avanzando hasta la ribera sur de la quebrada de Chero; que si el Perú fuera el favorecido, Chile podría rectificar su frontera de Camarones avanzando hastsa la ribera norte de la quebrada de Vítor (zona aunque pobre de población é industrias, rica en sustancias minerales); y que la indemnización se pagaría en la forma indicada en las demás cláusulas.

 

Este arreglo, plenamente aceptado por el señor Vial Solar, fue repudiado, sin embargo, por su gobierno, pocos meses después. Así lo comunicó el ministro de relaciones exteriores de Chile, señor Sánchez Fontecilla, al plenipotenciario peruano, señor Ribeyro, en la conferencia que celebraron el 5 de julio de 1894, cuando iniciadas por éste las nuevas negociaciones para determinar las condiciones de reciprocidad en que el plebiscito debía realizarse, era inevitable que esa cancillería cumpliera dicho arreglo.

 

La nueva gestión emprendida inmediatamente en Chile, por el mismo señor Ribeyro, para hallar otras formas de avenimiento, se desenvolvió de julio á diciembre de 1894. Fueron seis meses de estériles discusiones, al fin de los cuales se vió que no era posible llegar á un resultado.

 

Entretanto, el plazo de la ocupación había vencido desde el 28 de marzo, y el gobierno de Chile continuaba ocupando las provincias de Tacna y Arica, aunque desnuda ya de su autoridad del título que tuvo durante los diez años anteriores.

 

No pudiendo consentir en el hecho, el del Perú formuló la reserva expresada en la nota del señor Ribeyro, dirigida la víspera de ese día á la cancillería de Santiago, dejando allí constancia de su irresponsabilidad en esa situación.

 

Cuando el Perú esperaba, que Chile se apresurara á ponerle término, pues parecía que había de tener el interés de hacer cesar su condición de ocupante ilegítimo de esos territorios, la misión encomendada al señor don Máximo R. Lira, en los últimos meses de 1894, vino á demostrar que no había variado el pensamiento chileno sobre el plebiscito convenido en la cláusula tercera.

 

En efecto; el señor Lira, que el 3 de agosto de 1895 había pedido audiencia al ministro señor Candamo para "discutir las bases del protocolo á que se refiere el artículo tercero", comenzó por renovar la antigua y siempre rechazada proposición de que se cediera á Chile las provincias de Tacna y Arica; negóse, en seguida, á discutir las bases del plebiscito mientras no se acordara todo lo relativo al pago de la indemnización, asunto que, en el orden lógico, en el del tratado y en el de los hechos, no es previo sino consiguiente á aquel otro; pretendió después que se modificara la cláusula tercera en cuanto establece plazos para abonar la indemnización de los diez millones, exigiendo que el pago fuese inmediato á la celebración del plebiscito y que el Perú diera garantías que aseguraran á Chile la percepción instantánea de la totalidad de la suma; y terminó declarando, que fracasaba la negociación por insolvencia del Perú.

 

Esto no era exacto. Los ministros señores Candamo, Porras y Ortiz de Zevallos respondieron al señor Lira, cuya actitud parecía incompatible con el hecho de haber sido peruana la singular riqueza de Tarapacá, que arroja anualmente en el erario chileno cerca de tres millones de libras esterlinas, que la indemnización se pagaría, íntegramente, pocos meses después de efectuado el plebiscito, llegando los dos últimos al extremo de consentir que el voto favorable al Perú no se cumpliera hasta que fuera abonada aquella."

 

La explicación de la conducta del señor Lira estaba, en el hecho de haberse celebrado en mayo de 1895, entre el ministro de relacinoes exteriores de Chile, señor Barros Borgoño, y el enviado y ministro plenipotenciario de Bolivia, señor Gutiérrez, tratados en los cuales Bolivia cedía definitivamente á Chile el territorio que éste ocupa conforme al pacto de tregua, ratificado el 4 de febrero de 1884, y Chile se obligaba á transferir á Bolivia los territorios de Tacna y Arica, debiendo empeñar todos sus esfuerzos para obtener la propiedad definitiva, y a á ceder, si no lograba este propósito, la caleta de Vítor, ú otra análoga.

 

Requerían esos pactos, contra los cuales protestó mi gobierno tan pronto como tuvo noticia de que existían, que el señor Lira cerrara, en Lima, el paso á toda solicitud que fuera conforme á la cláusula tercera, ya que la ejecución del plebiscito había de frustarlos por ser netamente peruana la voluntad de esas provincias.

 

Las gestiones que después hizo el ministro de la República en Santiago, señor Porras, escollaron en la resolución que los ministros de relaciones exteriores de Chile, señores Guerrero y Morla Vicuña, habían formado, del todo idéntica á la que el señor Lira puso aquí en evidencia. Una vez más, fue confirmada la perentoria é inmediatamente rechazada proposición del señor Morla Vicuña para poner fin al asunto, dividiendo el territorio de las provincias en tres zonas, para el Perú la del norte, para Chile la del sur, y sometiendo la del centro al plebiscito; ó bien en sólo dos, la de Tacna y la de Arica, para devolver al Perú la primera, y ceder á Chile la segunda.

 

Pasaron así los meses, sin otros accidentes dignos de mención que las renovadas gestiones del Perú para negociar el protocolo, hasta que, en circunstancias que América conoce, se logró al fin decidir á Chile á celebrarlo. El 16 de abril de 1898, los plenipotenciarios señores Billinghurst y Latorre firmaron en Santiago el protocolo complementario del tratado de paz, sometiendo á la resolución arbitral de su majestad la Reina de España las cuestiones relativas al plebiscito en que no se pudo establecer el acuerdo directo de los negociadores.

 

La convención fue aprobada en el congreso del Perú el 13 de julio; y en 1 de agosto por el senado de Chile, pasando en seguida á la cámara de diputados de ese país.

 

Entonces la cancillería de Santiago expresó al encargado de negocios del Perú, señor Benavides, que la discusión á que había dado lugar el protocolo en aquella rama del poder legislativo, demostraba que para su aprobación era necesario que el Perú declarara que, si lo favorecía el plebiscito, no gravaría la exportación del salitre existente en los territorios de Tacna y Arica, con impuesto menor del que tuviera establecido Chile. El señor Benavides, en su nota del 9 de setiembre, hizo la declaración que se le pedía; y el 14 del mismo mes, el ministro de relaciones exteriores, señor Porras, y el plenipotenciario de Chile en Lima, señor Amunátegui Rivera, celebraron un acuerdo conforme al que "los yacimientos salitrales que pudiesen existir en el territorio de Tacna y Arica serían explotados en condiciones fiscales análogas á las que existiesen impuestas sobre los del territorio de Chile; debiendo ambos gobiernos, en adelante, proceder de acuerdo para la determinación ó reforma de dichas condiciones".

 

Cuando parecía que estaba allanada, de este modo la dificultad, el mismo señor Amunátegui Rivera comunicó al ministerio, en 1 de octubre, que su gobierno juzgaba necesario que el del Perú se obligara á no adoptar, en cuanto á los salitres que pudiesen existir en los territorios de Tacna y Arica, medida alguna acerca de su explotación, venta ó transferencia de dominio, que pudiese menoscabar en algún sentido el monopolio que Chile tiene de esa sustancia. El ministro señor Porras se negó a admitir pretensión tan extraña á la cláusula tercera y al protocolo de abril, como ofensiva á los derechos nacionales.

 

Aun cuando estas inesperadas exigencias descubrían cuál era el camino que Chile se proponía seguir, no fueron tan reveladoras que nos las superara la franqueza del señor Blanco, ministro de relaciones exteriores de esa república. Respondiendo al señor Benavides, que preguntaba si se hallaba próxima la resolución del asunto, expresó que la cámara de diputados, había llenado las sesiones ordinarias con la discusión del protocolo; que en las extraordinarias se había ocupado en asuntos de mayor urgencia; y que las circunstancias no permitían esperar siquiera en la conveniencia de pedir la discusión del pacto que tan hondas perturbaciones había producido en ese cuerpo.

 

El señor Blanco trató de corregir, en seguida, la gravedad de su respuesta, y dirigió la comunicación del 2 de enero de 1899, en que se expresa, en nombre de su excelencia el Presidente de esa república que "si desgraciadamente el protocolo no fuera discutido en la presente sesión legislativa, recomendará a su despacho en el discurso de apertura de las seiones ordinarias del próximo mes de junio."

 

Las sesiones extraordinaris terminaron sin que se discutiera el protocolo; y en el discurso de apertura de las del mes de junio, se recomendó su despacho en los términos siguientes: "En cuanto á las cuestiones que aún nos quedan por resolver en nuestras relaciones con el Perú y Bolivia, ruego á los miembros del congreso que se pronuncien sobre los pactos que están sometidos á su deliberación, para llevarlos á efecto si merecen un voto favorable".

 

Cerráronse ese y otros períodos legislativos, sin que se tomara en consideración el protocolo de abril.

 

A la vez que se aplazaba la esperada, urgente resolución sobre ese convenio, se desenvolvía en Tacna y Arica un vasto plan para conquistar la conquista de esas provincias.

 

La acción de Chile se encaminó á la instrucción pública, para imponer la clausura de las escuelas dirigidas por peruanos; á la administración de justicia, para trasladar á Tacna la corte de apelaciones que contenía su asiento en Iquique; al servicio militar, para constituir allí la jefatura de la primera zona, aglomerar fuerzas regulares y establecer en las aguas de Arica las escuelas que funcionan en los barcos Almirante Cochrane é Ingeniero Mutilla; al fomento de esas regiones, para otorgar concesiones sobre sustencias minerales y preparar empresas de colonización, irrigación y obras públicas; al régimen eclesiástico, para intentar que la Santa Sede segregara las parroquias de Tacna y Arica de la diócesis peruana de Arequipa, pretendiendo después, que el obispo admitiera, respecto de aquellos beneficios, el patronato del presidente de Chile; á las manifestaciones del patriotismo, para impedir que los peruanos celebrasen los días memorables de la independencia nacional. La acción de Chile se encaminó, en resumen, á generar un poderoso organismo, cuya energías aniquilaran en esas provincias la nacionalidad peruana.

 

No será así seguramente. Que en tierra donde resplandece la gloria de quienes la defendieron "hasta quemar el último cartucho", no puede prosperar otro interés que el interés de la República.

 

A ese linaje de procedimientos se refirió el ministro de relaciones exteriores de Chile, señor Erráruriz Urmeneta, cuando, en la memoria presentada al congreso inaugurao en junio del año último, dijo: "Entretanto, usando el gobierno los derchos que el mismo tratado de Ancón le concede, ha procedido á tomar respecto del territorio de Tacna y Arica una serie de medidas que coloquen á Chile en situación favorable para la realización del plebiscito y que, por lo demás, contribuirán poderosamente al bienestar y al progreso de aquellas provincias, que deben participar de todos los beneficios que un estado próspero derrama sobre su territorio".

 

Mi gobierno, que no podía presenciar indiferente la ejecución de ese plan demostrativo de que Chile ha formado la resolución de ocupar indefinidamente las provincias, orden{o, el 8 de octubre último, al ministro de la República en Santiago, señor Chacaltana, que exigiera la derogación de las medidas adoptadas (de algunas de las cuales había reclamado mi antecesor en este departamenteo, señor Riva-Agüero) y la reposición de las cosas en Tacna y Arica al estado que tenían el día en que venció el plazo de la ocupación de los diez años.

 

El 14 de noviembre dirigió el señor Chacaltana la respectiva comunicación, de la que el ministro de relaciones exteriores de Chile, después de habérsele pedido respuesta el 15 de diciembre, avisó recibo el 18 de ese mes, expresando que tan pronto como se normalizara la situación del gobierno, la enviaría detalladamente sobre todos los puntos enunciados en esas notas.

 

Simultáneamente con el aplazamiento de la resolución sobre el protocolo, con la implantación del régimen de fuerza en Tacna y Arica y con los ofrecimientos que el gobierno de la Moneda hacía al señor Chacaltana para recomendar que se sancionara ese convenio, el enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Chile en Lima, señor Vicuña, insinuaba el 21 de setiembre, á su excelencia el Presidente de la República, la idea de un concierto internacional para operar la conquista de Bolivia. Juzgó, sin duda, el señor Vicuña que podía salvar del fracaso que tuvo ante la voluntad noble y enérgica del jefe del estado, exponiendo en este ministerio, el 29 del mismo mes, que la cuestión de Tacna y Arica podía arreglarse cediendo el Perú á Chile esas provincias, en cambio de la alianza defensiva entre los dos estados para declarar la guerra á Bolivia, cuyo territorio había de ofrecer amplias compensaciones á los gastos y esfuerzos de la empresa. Es innecesario decir que la proposición fue rechazada perentoriamente.

 

Esto no obstante, el señor Vicuña insistió pocos días después, manifestando, cuando se le expresó que no era posible oír una palabra más en el asunto, que el Perú debía abandonar toda esperanza sobre la ejecución del plebiscito convenido en el tratado de paz.

 

Siempre firme y cada día más justificada, la gestión del Perú para que se aprobara el protocolo de abril, continuó hasta el mes de enero último, en que la cámara de diputados de Chile lo rechazó en su sesión del 14; después de haber declarado el ministro de relaciones exteriores, señor Bello Codecido, que su gobierno, al pedir que esa convención fuera discutida preferentemente, "había querido sólo provocar un pronunciamiento de la honorable cámara".

 

La nueva situación creada por el voto de la cámara de diputados, frustatorio de los esfuerzos hechos en nueve años para obligar a Chile á que cumpliera el tratado de paz, y opuesto al arbitraje que era el único medio de ultimar el asunto cuya solución no se había hallado en la vía de los acuerdos directos, exigía que mi gobierno expresara al de la Moneda el juicio que formaba sobre la misma, al cual había de ajustar, desde luego, su conducta. En cumplimiento de las instruccines dirigidas al efecto, el señor Chacaltana comunicó á la cancillería de Santiago, el 19 del mismo mes, que mi gobierno consideraba la desaprobación del protocolo como nueva demostración de la esterilidad de todo esfuerzo para obligar á Chile al cumplimiento de la cláusula tercera del tratado de paz; negaba la existencia de título para la ocupación de Tarata; afirmaba la caducidad, desde el 28 de marzo de 1894, del que tuvo Chile para ocupar las provincias de Tacna y Arica; sostenía que Chile no había podido alterar la situación en que las provincias se hallaron entonces; declaraba que cualesquiera que fuesen los posteriores procedimientos de Chile respecto de la cláusula tercera del tratado, el Perú no concurriría al plebiscito en condiciones que impliquen la infracción del mismo; reservaba el derecho de rehusar nuevas negociaciones mientras no se restablezca en Tacna y Arica la situación que existía el 28 de marzo de 1894; y protestaba no aceptar, en orden al plebiscito, las consecuencias de actos contrarios al tratado vigente entre las dos naciones.

 

El 22 recibió el señor Chacaltana la nota del ministro señor Bello Codecido, que tiene fecha 19, en la que respondiendo á la que aquél le dirigió el 14 de noviembre, expresa que "ninguna de las medidas importa hostilidad ni desconocimiento de los derechos del Perú ni contraría las estipulaciones del tratado de Ancón"; que "la mayor parte de ellas están encaminas á impulsar el adelanto del territorio, á "procurar la felicidad de sus habitantes y á asegurar su prosperidad y engrandecimiento futuro"; que por estos medios legítimos, aplicando sus leyes y manteniéndose en el terreno señalado en el pacto de Ancón, procura Chile afianzar sus espectativas al dominio definitivo de Tacna y Arica; que "no omitirá esfuerzo alguno para llenar la misión que respecto de esos territorios le impuso el tratado de Ancón, en forma que lo haga acreedor á la confianza y á la gratitud de sus habitantes"; y que "su gobierno continuará sirviendo los intereses y las necesidades de los actuales departamentos de Tacna y Arica en, la medida de sus fuerzas, sin que logre debilitar su acción la contingencia de que puedan pasar más tarde al dominio del Perúi con todos los beneficios que en ellos haya dejado la obra bien intencionada y progresista de la administración chilena".

 

El 30 de enero replicó el señor Chacaltana. Y el 18 de febrero, el señor Bello Codecido le dirigió nueva comunicación en que declara, respecto de las medidas tomadas en Tacna y Arica, que "el gobierno de Chile no puede revocar resoluciones que ha dictado con sano propósito y en uso de las facultades que no es posible desconocer y que le incumbe ejercitar"; en cuanto á la caducidad del título de ocupación por haberse cumplido el plazo de los diez años, que "Chile retiene en su poder los territorios de Tacna y Arica con perfecto derecho y con justísima razón"; acerca de su autoridad en esas provincias, que "Chile no tiene, en Tacna y Arica, una soberanía incompleta ó restringida", sino que "conserva su carácter de soberano mientras una votación plebiscitaria no modifique la situación actual"; sobre los objetivos á que se dirije la política de Chile, que "no hay justicia alguna en atribuir á ese país el propósito de frustrar todo arreglo que tienda á una solución pronta, amistosa y equitativa para dejar al tiempo la obra de incorporar definitivamente á Chile los territorios en cuestión" y que, "numerosos antecedentes existen en las cancillerías de Chile y el Perú que acreditan los esfuerzos que en diversas ocasiones ha hecho Chile para llegar á una solución honrosa para ambos pueblos"; y finalmente, respecto de las trasgresiones de la cláusula tercera, que "el gobierno de Chile ha ajustado y continúa ajustando su conducta a las disposiciones del tratado de Ancón, que en todo tiempo ha sabido respetar y cumplir".

 

El señor Bello Codecido no tuvo inconveniente en definir así situación excepcionalmente grave, en que el rechazamiento del arbitraje, la ejecución en Tacna y Arica de las medidas á que antes me he referido y a la ineficacia de la acción del Perú para conseguir que Chle convenga en que este asunto concluya seg{un la que es la ley de los dos estados, concurren á violar la cláusula tercera del tratado de paz y los principios fundamentales del derecho público.

 

A esta situación de fuerza respondió, en marzo, mi gobierno, retirando la legación que tenía acreditada en Santiago.

 

Estos son los hechos.

 

Mi gobierno los somete al juicio imparcial del de vuestra excelencia y declara:

 

Primero. Que el Perú quiere únicamente el cumplimiento de la cláusula tercera del tratado de paz,

 

Segundo. Que entiende que su derecho consiste, conforme á esa cláusula, en exigir:

 

a) que se realice la entrega del territorio correspondiente á esa cláusula, en exigir:

 

b) que cese la autoridad de Chile en las provincias de Tacna y Arica;

 

c) que se efectúe el plebiscito bajo autoridad de potencia amiga;

 

d) que voten en el plebiscito sólo los peruanos naturales de esas provincias, que tengan allí su domicilio;

 

e) que el resultado del plebiscito debe ser único, esto es, que debe decidir sobre la nacionalidad futura de todo el territorio que la indicada cláusula sometió á la ocupación temporal de Chile; y

 

f) que no obstante el hecho de hallarse preparado á pagar la indemnización inmediatamente después del plebiscito, se establezca los plazos á que la misma cláusula se refiere.

 

Tercero. Que, á pesar de la firmeza del derecho del Perú, ha estado siempre dispuesto á someter á arbitraje toda la cuestión del plebiscito.

 

Cuarto. Que considera que la actualidad del asunto compromete el futuro de los intereses políticos del Continente. Y

 

Quinto. Que no tiene responsabilidad alguna en el origen ni en la subsistencia de esta situación.

 

Aprovecho, señor ministro, la oportunidad para ofrecer á vuestra excelencia, las seguridades de mi consideración más distinguida, con que soy de vuestra excelencia atento servidor,

 

Felipe de Osma.

 

 

Friday, June 18, 2010

Comisionista ruso vetado por FAP vuelve de nuevo

 

Comisionista ruso vetado por FAP vuelve de nuevo

http://www.diariolaprimeraperu.com/online/politica/comisionista-ruso-vetado-por-fap-vuelve-de-nuevo_64467.html

 

http://www.voltairenet.org/article165931.html

por Herbert Mujica Rojas; hcmujica@gmail.com

17-6-2010

 

 

Semanas atrás, la Fuerza Aérea del Perú (FAP), convocó  a licitación internacional para la reparación de 6 helicopteros MI-25 y 12 motores TV3-117. A este proceso se presentó, para sorpresa de muchos, un controvertido personaje: Víktor Polyakov, representante en Perú de Rosoboronexport, el ente estatal ruso (que siempre establece un colchón de 40% más por cada operación) y que se encarga de las ventas de material de defensa. Pero ¿quién es este personaje? Hagamos un poco de historia.

           

A inicios de 1998 la Fuerza Aérea se encontraba en un aprieto mayúsculo. Bielorrusia, dado que no era el fabricante, no cumplía con asegurar un flujo continuo de repuestos para los MIG-29 y Sujoi 25 que nos había vendido, (en medio de una escandalosa operación), dos años antes. Eran momentos tensos pues las relaciones con Ecuador no iban por buen camino. Como era de esperar, la Fuerza Aérea acudió a Rusia por una solución.

       

Evidentemente, sacando partido de su situación de dominio, Rusia se negó rotundamente a suministrar asistencia técnica a no ser que Rosoboronexport fuera la que suministrara, de forma exclusiva, los repuestos y servicios requeridos. Así, en agosto de 1998, Perú firmó un contrato por la compra de 3 MIG-29SE por US$ 117 millones. ¿Quién firmó este contrato por parte de Rusia?: Víktor Polyakov, que ya fungía de representante de la desaparecida Rosvoruzhenie (la actual Rosoboronexport).

 

Posteriormente, a la caída del régimen de Fujimori, se demostró que esa compra fue innecesaria y sólo respondió a los intereses de Vladimiro Montesinos. No olvidemos que fue Jimmy Stone el que actuó como intermediario en la cuestionada operación recibiendo, según fuentes creíbles, no menos de US$ 25 millones por comisión, US$ 10 millones de los cuales habrían ido hacia las arcas de Montesinos.

 

Estos antecedentes fueron los que en 2004 hicieron que el entonces Comandate General de la FAP, Orlando Denegri, solicitara formalmente el retiro inmediato de Polyakov por considerar que era un personaje malévolo y controvertido.

       

Sin embargo, desde Rusia, Polyakov mantenía sus contactos con el Perú. Gracias a esos vínculos, convence al MINDEF en el 2005, de la necesidad de reparar la flota de helicópteros MI-17 de la Fuerza Aérea y del Ejército.

 

Entre esos contactos, (como fue denunciado por los medios de comunicación), figuraban funcionarios de alto nivel del gobierno de Alejandro Toledo que se habían reunido con Yuri Borisov (dueño de la Planta Sparc y vinculado a la mafia rusa) en más de una ocasión para "discutir" los términos del contrato. (Léase: Perú negocia con mafioso ruso, 4-4-2006  http://www.voltairenet.org/article137578.html) ¿O fue acaso de las comisiones? En la operación también tomó parte otro personaje de actualísima presencia: Vladimir Bancovich Poppe (dueño de la empresa ODIN SA) y que fuera unos de los principales proveedores de armas del régimen de Fujimori. Para mayor información, léase: Desde 2006 Secamic (Francia) nos debe pieza de Mirage 2000 http://www.voltairenet.org/article164460.html

 

Ambas partes, suscribieron el 21 de junio de 2005, un contrato para la reparación mayor de 13 helicópteros MI-17: 7 de la Fuerza Aérea y 6 de la Aviación del Ejército, trabajo que Rosoboronexport otorgó -¡oh qué coincidencia!- a la empresa Sparc, con sede en San Petersburgo. El monto del acuerdo comercial ascendía a US$ 18.2 millones. ¿Quiénes fueron los gestores de esta negociación?: ¡pues nada menos que Polyakov y su buen amigo Bancovich!

 

Los problemas se presentaron casi de inmediato, pues surgieron complicaciones en la apertura de la carta de crédito ya que los bancos rusos (por razones no explicadas) no querían trabajar con el Banco de la Nación. Esto generó retraso en el embarque de los helicópteros a Rusia.

 

En mayo de 2006, los técnicos de la Planta Sparc "inspeccionaron" las aeronaves, tras de lo cual enviaron una comunicación al Ministerio de Defensa señalando que los costos de las reparaciones tendrían un significativo aumento pues habían detectado "numerosas piezas faltantes y otras que debían ser reemplazadas por su avanzado estado de deterioro". ¿A cuánto ascendía este aumento?: ¡pues a US$ 6.5 millones de dólares! ¡Incluido el infaltable 40% que Rosoboronexport cobra de comisión por cada contrato!

 

Es decir, el contrato original subía de ¡US$ 18.2 millones a US$ 24.7 millones!

 

MINDEF se opuso a pagar tal monto, pero los rusos se mantuvieron firmes aduciendo que el contrato contemplaba en una de sus cláusulas, (que nadie del MINDEF o la Fuerza Aérea, leyó), que en caso surgieran trabajos complementarios, la "parte peruana tenía que cubrir el costo".  En pocas palabras "nos hicieron cholitos". Esta situación dio origen a una serie de negociaciones que culminaron meses después cuando el monto final fue reducido a US$ 21 millones.

 

A todas luces un contrato lesivo a los intereses del Perú, que sólo beneficio a Polyakov y a sus amigos de la Planta Sparc, ya que el país pagó en exceso y recién tuvo los primeros helicópteros reparados en los primeros meses de 2008.

 

¿Es esta la clase de personajes con los que el gobierno de Alan García y la Fuerza Aérea quieren tratar? No dejemos que las mafias, como en muchos otros casos,  se reciclen y vuelvan  a hacer de las suyas.

     

     

                                             

Thursday, June 17, 2010

La crisis del gas de Argentina y Bolivia sacude a la región

La crisis del gas de Argentina y Bolivia sacude a la región

http://www.voltairenet.org/article165900.html

 

The News Says

E-Newsletter Andino

www.thenewssays.com

11-6-2010

 

Estaban llamados a ocupar el epicentro del gas latinoamericano. Bolivia, con las terceras reservas del continente, daba por hecho su rol de productor preferente. Tenía respaldo de la diplomacia energética caraqueña de Chávez y una punta de lanza en Argentina. Tanto, que prometían juntos el Gran Gasoducto del Sur como arteria para toda la región. Pero a Bolivia y Argentina se les ha dado la vuelta un embudo del gas del que los países vecinos escapan para buscar alternativas. Todas pasan por el gas natural licuado (GNL), en la próxima década el Cono Sur triplicará su capacidad y su llave ya no está en manos de Morales y los Kirchner. La estatal boliviana YPFB no tiene cómo superar hoy 44MMmcd, pero se comprometió a 30 millones con Brasil, una demanda interna de 9 millones y 5 MMmcd a Argentina. Argentina ha sellado un acuerdo con Uruguay para comprarle el GNL de una planta binacional. Quintero le permite a Chile triplicar el volumen que importaba de Argentina. Hasta Venezuela busca sitio para Pdvsa en el GNL, aún a costa de Bolivia. Todos los mapas del GNL pasan por Repsol: las dos regasificadoras de Argentina y la mitad de sus importaciones, el gas que Pdvsa le venderá a Uruguay, Paraguay y Argentina; la nueva planta de Perú y acceso a Trinidad con la sociedad Stream que comparte con Gas Natural. El Ejecutivo argentino ha pasado de la negativa a la simple matización. A un mes aún de que comience el invierno austral y los momentos punta de consumo industrial y doméstico, en la Casa Rosada no pueden ocultar que han comenzado las restricciones en todo el país. En el Ministerio de Planificación de Julio de Vido tratan de aterrizar los recelos de los consumidores: los cortes por hasta 16 millones de m3 son -en su dialéctica- sólo "restricciones controladas" a los grandes productores industriales en Argentina que tienen contratos "interrumpibles". Nada -dicen- que no hayan podido encajar y conocer con cierta antelación las empresas. Pero nada, al mismo tiempo -denuncian las patronales- que no haya mermado en un 42% el gas que requieren para su operación las 100 mayores industrias, que haya reducido la producción de algunos combustibles y acero un 35%, o en algunas siderúrgicas que no pueden reemplazar el gas con gasoil o el fuel oil.

 

Como reconocían fuentes de la patronal a Urgente24 y La Nación, en realidad, necesitan 700.000 m3 diarios para operar con normalidad y reciben 400.000. Por primera vez, se reconoce que será la única fórmula de que los cortes en el sector industrial (que consume un 40% de los 115 MMmcd (millones de metros cúbicos diarios) no lleguen a los usuarios domésticos. Las luces rojas están ya encendidas: las restricciones selectivas pueden llegar a las pymes en la cumbre del consumo invernal. Por primera vez, para el ministerio de De Vido, ya no se trata, como en 2008, de culpabilizar a las limitaciones del sistema de distribución y a las distribuidoras (con Gas Natural Ban en cabeza): en la Casa Rosada han llamado de nuevo a y empiezan a admitir que los problemas, ahora, son de suministro en pozo, de caída de las reservas, de descenso de la producción y de facturas de un mix en el que tiene que desviarse para las centrales térmicas y evitar el otro colapso, el eléctrico.

 

En palabras de Daniel Montamat, ex secretario de Energía, "Argentina se ha comido su principal capital energético, el gas natural. A principio de la década, había reservas por 800.000 millones de m3. Hoy, sólo alcanzan 400.000 millones. El país ha dejado de ser gasista, al menos lo suficiente para autoabastecerse, ha pasado del 6% al 10% de importaciones de GNL en sólo dos años y espera duplicar la capacidad de Bahía Blanca (donde YPF regasifica entre 6 y 8 millones de m3 diarios dos dólares más baratos que los de Bolivia, con flete incluido), además de lanzar otra planta con YPF y consumar este año 14 cargamentos de GNL, cinco de ellos con YPF y otros cinco con Gas Natural Ban. Pero en la mesa del Ejecutivo queman los informes, entre ellos otra vez el del grupo de los ocho ex ministros de energía y economía de la democracia. Denuncian que Argentina se desangra en subvenciones, desincentiva la inversión de las compañías privadas -cayó un 42% en un año- y ni pagando caro el gas boliviano y los buques de GNL de Trinidad y Qatar -más del triple de los 2,5 dólares por producción local- consigue zafarse de la sombra del desabastecimiento.

El intervencionismo, el control de las tarifas, un modelo subvencionado con más de 13.500 millones de pesos de subsidios la carga impositiva y las restricciones sorpresa ahogan a las grandes energéticas, con las gasistas en cabeza en un laberinto en el que la producción local les resulta cada vez más costosa y más desoídas sus peticiones de que el Gobierno abra su acceso al share gas, que permitiría a los productores recibir el doble de lo que cobran ahora. Algo pasa además -le recuerda la patronal- cuando la principal distribuidora de gas Metrogas (controlada por la británica BG pero en la que Repsol tiene un 45% del capital) está al borde del default por la parálisis de las tarifas y cuando la Casa Rosada les recuerda a Repsol y BG que Metrogas, con vencimientos de 21,7 millones de dólares este semestre, vuelve a la sombra de su intervención, aunque sea tentativa como en enero y aunque sean los olvidos el Gobierno los que le dejan cada año 45 millones de dólares en el limbo tarifario. Esta vez su directiva le ha puesto nombre -"pasividad estatal" dicen- a una trayectoria en la que desde 1999, la mayor distribuidora de gas del país no ha conseguido que Néstor Kirchner primero y Cristina Fernández después, le permitan aplicar las subidas aprobadas.

 

Además, según el último estudio de SEL Consultores, seis de cada diez empresas que operan en Argentina han reducido sus planes de inversión desde este año, no por la crisis global, sino por "la inseguridad jurídica y la intervención estatal" (en un 55% de los casos). Para el economista Ricardo Arriazu faltan 35.000 millones de dólares en siete años sólo en energía primaria. La Casa Rosada encadena, golpe a golpe, la maldición de todas las aristas de su mix energético: las restricciones en el suministro del gas industrial han obligado a reducir en un 35% -según la patronal- la producción de las petroquímicas argentinas, entre ellas la planta de YPF de Metanol. De Vido ya sabe que tiene que importar gas este invierno austral (desde junio) para las centrales de generación eléctrica. Nada que haya podido impedir ya, que tras la senda de Venezuela, Ecuador o Bolivia, las provincias argentinas sufran cortes de electricidad.

 

Nada que no le hayan venido advirtiendo desde 2007 los analistas locales y hasta la Cámara de empresas energéticas, que alerta ahora de es sólo el preludio de una crisis mayor. En palabras de Emilio Apud, un laberinto en el que "el crecimiento de la demanda empuja a la importación creciente de combustibles". Argentina, con un mix muy ligado a los hidrocarburos, donde el gas supone el 56% de la matriz, se ha deslizado desde el perfil de exportador a sus vecinos al de un comprador forzoso de GNL. Las reservas se han reducido un 43% desde el 2000. Lo que en 2007 comenzó como una operación coyuntural ha terminado por ser un rasgo crónico de su mix, que el último año supuso compras por 530 millones de dólares y que ha duplicado en sólo 24 meses su nivel de importación. Santiago, Buenos Aires y Sao Paulo descartan el anillo de gasoductos regionales con el que soñaron los Kirchner y Alan García. Como recuerdan en la dirección de Metrogas Chile, el gas argentino tiene un precio muy bajo en su mercado nacional, pero el que exportan está gravado por impuestos asociados tan altos que a sus vecinos no les compensa ya. Las distribuidoras de garrafa excusan la escasez asegurando que las envasadoras optan por vender su producción en Brasil y Paraguay.

EL TERREMOTO DE TODO EL MAPA GASISTA

 

Las zozobras del gas argentino retumban ya en los muros de sus vecinos: hasta ahora, estaba llamada a ser el hub del gas propio y del de Bolivia para toda la región. Pero ya sólo Paraguay, que no ha cambiado aún su mix energético tiembla con cada golpe de llave a las restricciones argentinas, sabe que de marzo a noviembre todo es posible en su suministro. Y es que a la presidenta Cristina Fernández se le ha dado la vuelta el embudo del gas regional. Se lo acaba de recordar a domicilio el presidente uruguayo, José Mújica. Paradojas de la política energética argentina, según el acuerdo bilateral que acaban de firmar esta semana, será Uruguay -que no tiene gas y lo importaba hasta ahora de Bolivia a través de Argentina- el que le venderá GNL a su vecina y acogerá la regasificadora conjunta, que Argentina, a la luz del riesgo país, las dificultades para llamar a la inversión extranjera y para refinanciar proyectos locales en los mercados internacionales de crédito, ahora ha preferido no construir. Enarsa -la estatal argentina- ya tiene bastante con asumir a cuatro manos con YPF una segunda regasificadora en Escobar que deberá estar operativa en 2014, en Buenos Aires. Argentina prefiere pasar de brazos de Evo Morales (con un gas el triple de caro que el local) a brazos de Uruguay, pero la planta binacional no llegará hasta 2014, quizá ya con el gas de Pdvsa.

 

Lo sabe Chile. Desde la llegada de Fernández a la Casa Rosada, primero Bachelet y ahora Sebastián Piñera comenzaron a emanciparse del gas argentino, de sus cortes y sus cambios de precios. Ahora, la construcción de la que fue la primera planta regasificadora del hemisferio sur americano, Quintero, le permite almacenar y procesar 2,5 millones de toneladas por año de GNL, produciendo 10 mmcd de gas natural en base y 15 mmcd en punta y triplicar el volumen de gas que importaba hasta ahora. En otras palabras, depender sólo del GNL -hasta ahora de Trinidad y Tobago, Malasia e Indonesia- y, más aún, convertirse en potencial exportadora a Argentina (a través de Uruguay) y a Paraguay. Lejos quedan los planes de 1997, cuando Enarsa y Enap se aliaban con el Gasoducto del Pacífico como arteria. En ese entonces, Innergy firmó un contrato de compraventa de gas a largo plazo con YPF, que le permitía recibir hasta tres millones de metros cúbicos de gas diario. En 2004, en pleno invierno, a la región llegó una cantidad máxima de dos millones de metros cúbicos de combustible. Esa fue su cima, porque desde esa fecha la válvula del gas allende los Andes comenzó a cerrarse tanto, que en 2009 por el Gasoducto del Pacífico llegan apenas 200.000 metros cúbicos diarios. En los nuevos mapas energéticos de Santiago y el accionariado de la planta de Quintero se hacen sitio Metrogas y Endesa Chile. Las energéticas españolas estarán, además, presentes en el nuevo terminal de Mejillones, cuya conclusión está prevista para finales de año o principio de 2011.

 

BOLIVIA PIERDE LA PRIMACÍA Y LOS MAPAS DEL GAS

 

Ni el acuerdo sellado en abril para forzar suelos mínimos de suministro de YPFB a Brasil y Argentina hasta 2019 y 2016, ni las aspiraciones del gigante estatal de los hidrocarburos bolivianos de ingresar 2.300 millones de dólares en 2010 de esos dos mercados (un 15% más), han podido blindar las garantías del gas boliviano. YPFB hace malabares para cumplir su esquema de suministro preferente -primero al mercado local, luego a Brasil y en tercer lugar a Argentina- pero ya en el primer mes en vigor de la Adenda sellada con Brasilia y Buenos Aires, sólo la "alta intensidad energética", según la versión oficial, ha permitido al gas boliviano no empezar a recibir sanciones. Y es que, a La Paz no le salen las cuentas. En los últimos 4 años sólo pudo incrementar su capacidad entre 2 y 3 MMmcd. Su producción máxima en 2009 oscilaba entre los 40 y los 43 millones de metros cúbicos diarios y la media cerró el ejercicio en 34. La propia YPFB reconocía que no tienen hoy capacidad para superar el techo de los 44 millones sin mayores inversiones en nuevos pozos, pero se ha comprometido a un entorno de 44 millones: al menos 30 millones con Brasil, a hacer frente a una demanda del mercado interno que roza ya los 9 millones de m3 por día y a suplir a la argentina Enarsa un mínimo de 5 MMmc/día, hasta que en 2011 llegue a 7 millones. Un suelo que ya incumple: durante varios días de mayo, Bolivia -ahogada por el consumo local entre 7 y 9 millones y el de Brasil de 29 millones, ya no ha podido enviar más de 4,6 MMcd a Argentina.

 

Y es que aunque dispone de las segundas reservas de gas del continente y está rodeada de tres potencias industriales (Argentina, Chile y Brasil) con déficit de gas, ni el embeleso boliviano puede ya perder de vista que respira también aún por las grietas de su 'gigante' energético estatal: un informe del Gobierno el que acaba de reconocer los 22 problemas que lastra la cadena productiva de los hidrocarburos bolivianos: desde la falta de conocimiento sobre las reservas probadas (no se certifican desde 2004 y no lo harán hasta finales de año como pronto y de manos de la estadounidense Raider Scott) a la falta de competitividad e incentivos para las empresas, o la "corrupción" de YPFB. La empresa estatal sólo ha conseguido ponerle 'apellidos' a la mitad de los 7.561 millones de dólares que necesita para su Plan Estratégico a cinco años. Más aún: La 'maldición' energética se teje a la perfección también en el espejo andino: la rebaja de las exportaciones contiene la producción de gas y con ella, lastra la producción de líquidos -de 46.700 bpd a 41.600 bpd. Por primera vez en más de cuatro décadas, Bolivia ha tenido que importar gasolina y GLP de consumo interno de Chile y Argentina. La ampliación del Gasoducto Al Altiplano (GAA) aún está en construcción y su aprovechamiento, además, está condicionado a la conclusión del Gasoducto Carrasco-Cochabamba (GCC), que estaba prevista para 2010.

 

Bolivia encadena en torno a la estatal YPFB las zozobras de su gas. Y no son sólo ya las del suministro. Como los analistas locales recuerdan, el proceso de diversificación de los que eran sus clientes preferenciales hace que, en tan sólo dos años, el gas boliviano que se exporta a Brasil, a 4,34 dólares por millón de BTU empiece a ser menos competitivo que el GNL que Sao Paulo recibe por otras vías. De hecho, los 1.387 km del Gasoducto de Integración Sureste-Noreste construido desde este año con la previsión de llevar 20 MMmcd de Río a Bahía, la mayoría de gas boliviano, le hará sitio al GNL importado desde varios mercados y si Brasil esperaba haber incrementado con él en 14 millones de m3 por día adicionales sus importaciones, es Petrobrás la que reconoce que ahora vendrán, como GNL, de otros mares. Uruguay, que durante años reivindicó la libertad de acceso al gas boliviano, lo ha puesto ahora a competir con el GNL importado desde Trinidad, Qatar, Asia y quizá, en un futuro no tan lejano, Perú. Y es que, como advierten los analistas regionales, su propio Triángulo de las Bermudas del gas acabará por engullir las aspiraciones regionales de Argentina y Bolivia en una nueva geometría energética, donde a pesar de los precios -el GNL es en principio más caro que el suministrado en ductos locales y de que sólo supone el 10% del mercado mundial- cada uno de sus socios y de los mercados vecinos busca la llave de su seguridad y su autonomía con él.

 

Esta situación pone a Bolivia, que exporta sólo a través de ductos, en una posición muy distinta de hace cinco años, cuando se proyectaba como el centro de distribución regional. Se lo acaba de describir a Morales su propia Cámara de Hidrocarburos (CBH): detectan "un fuerte contraste entre el crecimiento del GNL en barcos metaneros a los centros de demanda de Sudamérica y el estancamiento de exportación de gas natural boliviano en gasoductos". De la gran red que Hugo Chávez y Morales prometían tejer en toda Sudamérica con Argentina como punta de lanza, hoy no queda ni la intención diplomática. Las zozobras de La Paz y Buenos Aires, el pragmatismo de Caracas y los recelos de Brasilia, Santiago y Montevideo han podido más. "La apuesta por un proceso de integración por gasoductos, que tuvo un crecimiento explosivo en la capacidad de transporte internacional incorporada entre 1998 y 2002, de los 19,1 MMmcd a 105,8 MMmcd -advierte la CBH- ha llegado al estancamiento". "El incumplimiento de contratos por parte de Argentina y Bolivia, el estancamiento de la inversión y la poca confiabilidad mostrada parecen haber postergado el apetito de los importadores regionales, para nuevos proyectos de integración intrarregional" por gasoductos, apunta la CBH.

 

LAS CARRERAS DEL GNL

 

Los ductos serán nacionales, lo justo para distribuir el gas local y complementarse con el GNL, como en Chile, en la propia Argentina, o en Perú, que ha empezado a hacerse sitio en una dinámica en la que los productores no quieren arriesgarse en inversiones en infraestructuras costosas, que requieren cuantiosas reservas probadas; tratan de eludir y en la que los centros de consumo latinoamericanos prefieren garantizar suministros constantes y eludir riesgos políticos. Como explicaba Bernardo Prado Liébana en HidrocarburosBolivia.com, "Obama quiere el petróleo de Lula para olvidarse de Chávez, Lula, de la mano de Petrobrás, está opacando el protagonismo de PDVSA y pronto va a decirle a Morales que ya no necesita el gas boliviano, Kirchner optó por el ¨confiable¨ GNL de Trinidad y Tobago para afrontar el invierno que viene, García duerme tranquilo con Camisea y Perú LNG y Chile, con la planta de regasificación de Quintero a punto de estrenarse, le dirá adiós para siempre al gas argentino. A Bolivia no le queda más opción que ver desde una platea popular el desfile del cual pudo ser la estrella". Hasta en los planes estratégicos de Pdvsa comienzan a hacerle caso a los vaticinios de Antoni Brufau durante la 24ª Conferencia Mundial del Gas en Buenos Aires: para los petroleros la estrella del negocio será el GNL, "tiene un horizonte favorable para crecer a más velocidad que los combustibles líquidos" y "aumentará la interdependencia regional".

 

El Gobierno venezolano vuelve a mirar a las mayores reservas del gas del continente; se ha dado cuenta de que lo que era inviable por ductos en los mapas de su Gran Gasoducto del Sur puede ser factible en barcos y se ha lanzado a la carrera del GNL, esta vez con su propia bandera. Aún a costa de driblarle sus mercados a Evo Morales, durante el último trimestre, Petróleos de Venezuela ha intentado hacer valer nuevas opciones para su gas natural (principalmente gas no asociado al petróleo en yacimientos costa afuera). "Si no encuentran todo el gas que necesitan en su tierra, en Venezuela está todo el gas uruguayo", le prometía Chávez a Mujica hace menos de un mes, ahora que Repsol YPF ha incrementado un 30%, hasta los 12 TCF, sus estimaciones del Megcampo Perla. Son los mismos compromisos que ya ha sellado con Cristina Fernández, con la que sostiene aún, aunque latente, un proyecto del terminal de regasificación que ENARSA y PDVSA emprendieron en 2007. Cuando Venezuela exporte GNL, llegará a Brasil y Argentina. Lo más factible es que el gran Gasoducto URUPABOL se llame simplemente Gasoducto URUPA y que Paraguay acabe recibiendo gas venezolano regasificado en Uruguay.

 

Topará, eso sí, en el nuevo mapa del 'imperio gasista bolivariano' con la avanzadilla limeña. La primera planta de licuefacción de toda Sudamérica -en la que Repsol tiene un 20%-, operativa desde la próxima semana en Cañete, al sur de Lima, tiene como destino preferente para sus 4,4 millones de toneladas de GNL por año la terminal de Manzanillo en México, pero mientras está a punto para recibir importaciones, se plantea si destinar su producción a Canaport, en Canadá, donde la española tiene el 75% de la sociedad y otro de sus nudos gasistas para el continente. Será, siempre, a través de navíos metaneros de Stream (la sociedad de Gas Natural con Repsol para GNL). Y a pesar de las diferencias diplomáticas y de las líneas rojas impuestas desde el Palacio de Pizarro, es el ejecutivo de Piñera el primero en explorar la posibilidad de exportar parte de ese gas de Camisea al mercado chileno. Una opción que desde el Gobierno de García sólo se aceptaría a cambio de que Santiago invierta en una regasificadora en suelo peruano, o una termoeléctrica a gas en la frontera para abastecer al Sistema Interconectado del Norte Grande de Chile. YPF bifurca los ojos de sus intereses andinos: en una mano, la exterior, el acceso al 20% de los 14,1 TCF (billones de pies cúbicos de gas) que Pluspetrol y sus aliados -Repsol, la estadounidense Hunt Oil y la coreana SK Energy- descuentan en Camisea hasta el final de la vida útil de sus campos en 2047. En la otra, las reservas de 2,5 trillones de pies cúbicos de su bloque 57, con las que desde 2012 nutrirá al mercado nacional. El ariete andino de Brufau suma y sigue en la telaraña del GNL regional para Repsol, la misma que le garantiza la hegemonía del GNL en Argentina, Perú, Chile y Bolivia, y vía libre a México, Canadá y EEUU.

 

 

Wednesday, June 16, 2010

Cerca de la clandestinidad

Generacción reproduce el Perfil que en su edición del viernes 11 de los corrientes, Hildebrandt en sus trece, publicara en su página 9, sobre el periodista Herbert Mujica Rojas, por considerarse de interés y por referirse a uno de nuestros colaboradores más entusiastas.

 

Cerca de la clandestinidad

 

Retrato al vuelo de Herbert Mujica, el periodista al que Lima Airport Partners quiere ver en la cárcel

 

http://www.voltairenet.org/article165893.html

 

Camina a paso lento porque le duele la espalda. Pero el doctor insiste que es una lumbalgia. Y ese fue el motivo oficial por el que el periodista Herbert Mujica Rojas no pudo asistir a la lectura de sentencia de uno de sus seis juicios. Todas esas querellas fueron entabladas por la empresa Lima Airport Partners y por una supuesta difamación agravada. Por eso Mujica parece andar con sigilo y lleva gafas oscuras aunque el día esté nublado. Teme alguna represalia, admite. Con esa facha parece estar a un paso de la clandestinidad.

 

"Mi familia está golpeada. Pierdes las alas económicas y los contratos", explica. Todo empezó con el libro ¡Estafa al Perú! ¡Cómo robarse aeropuertos y vivir sin problemas!*, publicación que, en 2007, costeó con sus ahorros.

 

Algunos lo llaman "conflictivo crónico", Mujica dice que ese sambenito se lo ha ganado diciendo las cosas "que muchos no se atreven a decir porque desconocen el tema o están comprados".

 

Así de radical es este Mujica honrosamente pobretón. Sus enardecidos textos circulan en la Internet desde 1998 y su columna "Señal de Alerta" inunda cientos de correos casi a diario. "Tengo como tres mil artículos en la web", dice.

 

Su voz, que algo de locutor tiene, se oye a través de Radio Moderna AM, donde tiene un espacio que él mismo ha alquilado.

 

El programa va los lunes y miércoles, y en él resuena un periodismo antisistema en donde no sólo se critica al actual gobierno del Apra, partido del cual fue secretario nacional de Asuntos Estudiantiles en 1975, sino que se habla de Historia del Perú, poesía y Sociología en versión ganosa y amateur. "Es una radio popular en la que intento hacer cultura", explica.

 

"Debo pasar el gorrito para seguir con el programa", comenta. Se refiere a lo difícil que es conseguir patrocinadores. Pero Mujica no se amilana. El vive de imposibles.

 

Detrás de este guerrillero de la palabra, de este cruzado de causas en trance de perderse, se esconde un chalaco del barrio de Bellavista y un ex jugador de las divisiones menores del Sport Boys. "Cuando tenía once años jugaba en el equipo de calichines. Era un volante con vocación de gol", recuerda.

 

Y luego afirma que la vida política le quitó espacio para esos entretenimientos.

 

"Suena feo decir que soy un desempleado. Soy independiente por la gracia de Dios, si es que existe", dice volviendo al presente.

 

Una de las particularidades de este antropológo sanmarquino, curioso por la nanotecnología, posmoderno con el inalámbrico que luce en la oreja, es su apego por los deportes: a sus 52 años recorre ocho kilómetros diarios. Eso lo mantiene en forma.

 

El periodismo, como su trabajo con el legendario Andrés Townsend Ezcurra en el Parlamento Latinoamericano, le permitió recorrer buena parte del mundo. ¿Recuerdos de sus viajes por Sudamérica? "En Chile me encontraron libros de Víctor Raúl Haya de la Torre y eran los años de la dictadura militar y tuve problemas". Otra anécdota le ocurrió en Buenos Aires, donde en los 70 lo confundieron con un curioso digno de sospecha por su facha de trotamundos sin dinero por estar tomándole demasiadas fotos a la Casa Rosada.

 

Cuando se le pregunta cómo se definiría: dispara: "Cara de bobo, rápido para la respuesta y con un enorme apego histórico". En su cuenta de Facebook se autodefine como "un librepensador de nariz superlativa, imposible de ocultar". Como se ve, la severidad de Mujica tiene trayectoria de bumerán.

 

Herbert Carlos Mujica Rojas se considera amante del buen castellano y resulta un buen orador: "No hemos venido a la Tierra para beber el agua, comer el paso y legar la única herencia de un esqueleto", recita a Manuel González Prada.

 

También es miope agudo y tiene un club de lectura de trémulos iguales. Prefiere la música clásica, navega por Internet con una destreza que no es habitual en los de su generación y carece de mascotas. "En mi casa el único animal soy yo", dice.

 

Tipo extraño este Herbert Mujica. Aparenta ser un sujeto duro, pero no lo es. Se peleó con canillitas en el fulbito de la infancia y hoy denuncia a Dionisio Romero. Escribió su libro, vendió casi todos los ejemplares y luego, en vez de seguir lanzando ediciones, cogió el texto y lo colgó en la web. Quince mil lectores ya lo han bajado. Y gratis. Y no es que a él le sobre la plata.

………………………………….

 

*NdE: Lea el libro y bájelo en: ¡Cómo robarse aeropuertos y vivir sin problemas! http://www.voltairenet.org/article148321.html