Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica
Rojas
2-4-2026
Keiko y el odio como pretexto
https://senaldealerta.pe/keiko-y-el-odio-como-pretexto/
En su reciente aparición
televisiva con otros aspirantes, como ella, a la presidencia, Keiko Fujimori,
puesta ante las cuerdas por señalamientos duros y puntuales, reiteró sus
alusiones al odio como recurso para descalificar a su oponente Marisol Pérez
Tello.
Se supone que los hombres y
mujeres públicos, en permanente alerta, debieran mejorar sus argumentos,
llenarlos de savia y respuesta, pero este es un caso de repetición monda y
lironda, sin creatividad alguna y es pertinente reproducir un texto de un decenio
atrás.
Como también es terquedad
inexplicable postular por cuarta vez a la primera magistratura, sabiendo que de
pasar a una hipotética segunda vuelta, cualquier rival le ganaría, fabricando
una nueva y catastrófica derrota.
El facilismo de atribuir magia a
los términos, sobre todo enmascarando la incapacidad de responder, como ocurrió
la noche pasada con la señora Keiko, es un vicio cuya trabazón con la mentira,
es indesligable. ¿No pudo en sus largos ratos de sosiego, prepararse mejor?
¡No creerá Keiko que su sonrisa,
esa sí muy bien estudiada y el maternal tono de voz le fletan victorias
automáticas. Diría más bien que son como las orejas del galgo: dejan entrever
otro fracaso más, que sí debiera importarle muy mucho.
El odio es
una emoción profunda y duradera de antipatía, aversión o rechazo intenso
hacia una persona, grupo, cosa o idea. Se caracteriza por el deseo de que el
objeto de odio sufra un mal.
¿Creerá Fujimori que el cuento del
odio es de fácil digestión ante la multitud de hazañas en que incurre, desde
hace larguísimos años, su grupo político en el Congreso, antes en la dictadura
y con personajes polémicos y muy desprestigiados?
En el
artículo ¡Keiko efecto de "promotores del odio y fanatismos"!
http://www.voltairenet.org/article192291.html?var_mode=calcul
el doctor Guillermo Olivera Díaz, escribió el 13-6-2016 el siguiente lapidario
texto. Leamos.
“Desde el lejano 2000
repruebo los ilícitos de los Fujimori, no solo en el espacio virtual Facebook,
sino también en la cruda realidad. No conozco a ninguno de ellos, jamás me
crucé en su camino de filudos abrojos, ergo, no los odio, tampoco los quiero, ni
los deseo conocer, únicamente muestro la reprobación de sus hechos vitandos,
por convicción, sin que alguien esté tras mío, rompiéndome la mano o alquilando
mi pluma.
Como abogado, aficionado al campo penal, hice oficialmente el trabajo, en el
Congreso de la República, el año 2000, que terminó encarcelando al entonces
congresista Alberto Kouri Bumachar, al haberse vendido por miles de dólares al
fujimorismo, ante Montesinos, por decisión del hoy preso en DIROES.
Hagan memoria del vídeo
apocalíptico, que traduje al Derecho Penal en 43 páginas acusatorias y que la
Comisión Permanente aprobó por 19 votos contra cero, a fines de octubre del
citado año. ¡Hasta no me pagaron nada!, pero escribí mi libro el
Caso Kouri, Montesinos, Fujimori y otras miserias humanas (existe
edición virtual), que se vendió como pan caliente y logró resarcirme.
Fui autor de una denuncia
constitucional, por delitos, contra su padre, que tramitó el fogoso
parlamentario cusqueño Daniel Estrada Pérez, con quien traté el caso, en
persona; contra Keiko Fujimori misma, formulé el 2001 denuncia penal por
encubrimiento de narcotráfico y ahora último, el 29-5-2016, por el extendido
delito de lavado de activos; también contra su consocio Vladimiro
Montesinos Torres.
“Recuerdo que hablé con la desaparecida fiscal penal, Ana
Cecilia Magallanes, mi destacada alumna en la Universidad Villarreal, a quien
la envalentoné, al momento de presentar la denuncia respectiva, que ella
formalizó ante el juez penal. Tales causas han tenido sus conocidos efectos
penales y también políticos, al mostrar sus hechos punibles, sus imposturas y
mantenerlos hasta hoy en claras pindingas.
¡Kouri ya cumplió su pena, Fujimori y Montesinos siguen
sentenciados, a penas de 25 años, con el marchito eros encadenado, en prisión!
Cuando trabajé en el Congreso, el 2000, en la comisión
investigadora que integró César Acuña Peralta, no lo hice porque “odiaba”
a los denunciados, a quienes no los conocía, ni nunca les estreché la mano.
Tampoco se me puede achacar de “fanático”, ya que no tengo
militancia partidaria alguna.
No habrían buscado mi asesoría legal porque conocían de
mis odios y tozudos fanatismos. Me mueven simple y únicamente sólidos
imperativos categóricos morales y éticos, moldeados desde mi niñez, a influjo
de mi madre Esther Díaz Gavidia, mi padre había muerto cuando yo frisaba los 5
años, en mi distrito cajamarquino, Catache, donde nací, reforzados en mi
provincia Santa Cruz, luego en la universidad de San Marcos y finalmente en mis
estudios de post grado en Europa. Llegué a visitar 45 países, en los cuales siempre
reprobé la injusticia y sobre todo la corrupción, muy expandida en la faz de la
tierra.
Así que señora Keiko
Sofía Fujimori Higuchi, no es usted producto nocivo de mi “odio”
o de mi “fanatismo”, o el de millones que la reprueban.
Simple y llanamente la mayoría del pueblo peruano la ha identificado a
cabalidad, como lo que es: ¡corrupta y
con gruesos dineros de oscurísima procedencia! Su solo partido político,
Fuerza Popular, ocupa 2 inmuebles que costaron US$ 2´480,000.00 dólares,
adquiridos como por ensalmo.
Por eso, el electorado la desaprueba y no vota para
ungirla inmerecidamente como presidenta del país, tal como sucederá con su
hermano Kenji, si acaso osa seguir sus pasos. Sea más propio que me considere ¡promotor
de la anticorrupción!, sin sueldo, ni paga alguna”.

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