Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
3-4-2026
¡Indefensas y desarmadas republiquetas!
https://senaldealerta.pe/indefensas-y-desarmadas-republiquetas/
Uno de los acápites más importantes en el destino
geopolítico de los países latinoamericanos, la integración económica, política
y social de sus naciones, ni siquiera fue mencionada en los llamados debates de
aspirantes presidenciales del Perú.
Tal parece que políticos de estatura minúscula no pueden
superar su encasillamiento vernáculo, piensan en pequeño y la integración les
es ajena. Sin duda la ignorancia atrevida de más de uno, pudo haber pensado que
era un plato delicioso de la gastronomía nacional. ¡Así de chatos son!
Muy al contrario, Mr. Donald Trump ha definido, mejor dicho,
reorganizado su concepción geopolítica del área de influencia de Estados Unidos
y extendió sus objetivos incluyendo al sur, hasta Ecuador.
En Perú instaló a un embajador de apellido latino que es un
influencer en las redes sociales donde a diario instala comunicados, anuncia
premios, felicita a los de su simpatía, adelanta neumáticas mediáticas y
susurra -orders are orders- una que otra sugerencia al inquilino que vive en
Palacio de Gobierno.
En Chile, no ha mucho, menos de 15 días que influyó en el
novísimo presidente José Antonio Kast para que la red digital que iba a
instalar el país sureño con China, quedase en nada, dejando abierta la puerta
para que otros observadores inteligentes tomaran la posta. Ciertamente aquí ¡ni
se dan por enterados en Cancillería ni en Palacio! ¡Más torpeza ciega,
imposible!
El jefe de Estado argentino, el estrambótico Javier Milei,
es un esforzado súbdito anuente de Mr. Trump y como resorte acudió al llamado
de la Casa Blanca y ha prometido soldados y armamento para contribuir en el
exterminio de Irán, que lleva a cabo Washington D.C. A veces el ridículo no
puede ser más grotesco.
¿Cuáles son las presiones del norte con respecto al Puerto
Chancay? El embajador de apellido latino se atrevió a opinar sobre el concepto
soberanía y que ésta no debía sacrificarse por bagatelas.
Curiosa la apreciación, porque cuando los norteamericanos
invadieron Caracas, extrajeron manu militare al impresentable ex dictador
venezolano Nicolás Maduro y lo depositaran en una cárcel de Nueva York e
instalaran un protectorado con doña Delcy a la cabeza ¡hicieron añicos la
soberanía de Venezuela, país hermano que parece adormecido a pesar de visitas
no deseadas!
¿No ha dicho Mr. Trump que sentiría gran alegría o algo muy
similar si se tomara Cuba? La presión fue fuerte porque el mismísimo presidente
Díaz Canel anunció rondas de reuniones con autoridades estadounidenses. Menos
de 24 horas atrás, llegó el primer buque gigantesco ruso con petróleo para la
isla y Mr. Trump no hizo mucho ruido.
Los hechos precedentes son parte sensible de una realidad
fragmentada, dividida, escindida en retazos, destruida en concepción unitaria,
trozos de republiquetas débiles e ineptas para repeler invasiones militares,
evitar ser la tarima en que se peleen las superpotencias y lamentables
aseguradores de un fracaso geopolítico sin atenuantes.
Políticos enanos, intelectualmente cretinos, no producen
visiones ni arquitecturas políticas de un pensamiento continental. La proclama
bolivariana a la unión, cayó en saco roto y bien decía el venezolano: “he arado
en el mar”.
Importante para el lector e investigador, reparar que en
Perú, un político de visión amplia e indoamericana, Víctor Raúl Haya de la
Torre, formuló desde el destierro en México, 1924, por la unión política,
social y económica de nuestros pueblos al sur del Río Grande.
En la Carta Magna de 1979, el artículo 100, brillantemente
fundamentado por Andrés Townsend Ezcurra, decía así: “El Perú promueve la
integración política, económica y social de los pueblos latinoamericanos con
miras a la formación de una Comunidad Latinoamericana de Naciones”.
¿Se ha escuchado, de los afiliados, a esa tendencia, hoy
sumamente disminuida por errores propios y ajenos, en torno a lo que proclamó
durante decenios su fundador? Las respuestas pueden ser evidencia de una
claudicación palmaria y vergonzosa.
¿Qué diferencia a un pobre, sin trabajo, chantajeado por
pandillas criminales, proveniente de las villas miseria de Buenos Aires, de las
favelas de Río de Janeiro, de los pueblos jóvenes peruanos o de cualquier
entorno con similares taras y falencias en salud, trabajo o educación? Nada, la
pobreza ataca y si su infección es masiva, las respuestas deben ser de iguales
o mejores características desde los gobiernos nacionales.
Pensar en la covacha misérrima, en la parroquia local, en el
confín estrecho, nos relega a ocupar los cuadros más bajos y mediocres de la
historia mundial. ¿No tuvimos 200 mil muertos cuando la epidemia del covid19?
Esa cifra monstruosa persiste como un monumento a la pobreza espiritual y al
egoísmo superlativo.
¿Cómo se puede consentir que nuestros representantes
diplomáticos y comerciales apenas crean que sus responsabilidades pasan por
hacer grandes negocios (con la indispensable coima incluida) y que eso
garantice sus próximos 30 años de vida personales? ¿Y el pueblo? ¡Qué le
importa el pueblo o el bienestar social a quienes ganan en dólares, viven
rumiando sus riquezas y robándole al pueblo peruano?
Pensar como gnomos se ha vuelto una tradición. Que la
integración latinoamericana, el uso remozado de los instrumentos
internacionales pactados y firmados entre nuestros países, no haya sido parte
del “pensamiento” de los candidatos chatos, no llama a sorpresa. Sí constituye
urticaria constatar que alguno o alguna de ese pelotón, “conducirá” a la
Nación.
¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera;
atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el
pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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