Informe
Señal de Alerta-Herbert
Mujica Rojas
17-2-2026
¡Ni olvidos ni perdones, a la cárcel todo Cristo!
https://senaldealerta.pe/ni-olvidos-ni-perdones-a-la-carcel-todo-cristo/
“Pueblo que olvida sus yerros y
se permite el desprecio de la historia, transita, inevitablemente, por los
caminos de sus más desgraciados errores. ¿Están concientes los líderes que por
alguna casualidad, ocupan hoy puestos de mando, de lo que acontece cuando le
borran de la memoria lo ocurrido en el ayer porque se impulsa, fabrica, cocina
y adereza la amnesia colectiva, una vez más?”
¡Así se fabrica la amnesia
colectiva!
https://www.voltairenet.org/article168197.html
En Perú somos
espectaculares a la hora de disfrazar las cosas. Transitamos por el
circunloquio, el rodeo, el eufemismo para no llamar a las cosas por su simple
nombre. Hoy toca censurar al ímprobo jefe de Estado cuya conducta le ha ganado
su clausura política vitalicia.
Dudar, hesitar,
ceñirse a los planes de las mafias que perfilan el comportamiento torpe del
Estado y aberrante de todos los gobiernos, es corrupción a secas. No solo
delinque quien roba un billete, incurre en crimen el que escamotea a un pueblo
su ilusión democrática, su esperanza en el porvenir, su anhelo de pan y
libertad.
¿Qué harán los
precarios inquilinos de Plaza Bolívar? El que tengan acostumbrado al pueblo a
observar sus taras, genuflexiones, pésimos comportamientos de lupanar y
demostración cotidiana de sus aberrantes decisiones, no los inhibe del reto
histórico: o, por una vez, siquiera, constructores o saltimbanquis de la
improvisación inmoral y rufianes incurables.
El olvido, la
necedad de sentencias como “así es la política”, son parte de ese menú añejo
que los propietarios del Perú han elevado al nivel de cartabones
“indispensables” desde que se nace hasta que se muere.
Los peruanos llegan
a la vida con deuda y mueren con la misma, pero varias veces aumentada por la
habilidad con que sus pésimos gobernantes las contraen con sus respectivas
“coimisiones” (peruanismo que alude a pagos indebidos).
Transita el
ciudadano por la vida, casi sin ton ni son, pues su horizonte está nublado y
sólo los escogidos llegan a los puestos de administración de un poder que se
ejerce desde fuera y con sede en países potentes y de ultramar.
Decía González
Prada: “No hemos venido a la tierra a comer el pasto, beber el agua y legar la
única herencia de un esqueleto.” Y probablemente la realidad de estos 205 años
de llamada república, dicten todo lo contrario. Los vagidos protestantes, las
masas en las calles clamando y votando por justicia han sido momentos estelares
–a lo Zweig- hoy enterrados bajo toneladas de muy discreto olvido.
¿Cuál la
posición de los miedos de comunicación? Con excepciones mínimas, el plan de
atontamiento embrutecedor vía televisión, radio y medios impresos y en redes
sociales, ha sido letal. A menos que el crimen, monra, exacción, asalto,
violencia a granel, constituya un menú indigesto con el cual deba comulgar –de
hecho así es- el pueblo desde que abre los ojos y cada vez que accesa a uno de
estos grifos perversos.
¡Nada de olvidos
ni perdones! ¡Qué más quisieran los idiotas químicamente puros que en los años
que han pasado nos obsequiaron con la miserable radiografía de sus
incompetencias, ignorancias, carencias intelectuales y afectivas de bajo nivel
humano y cívico!
Hay que
recordar a los protagonistas tanto en Plaza Bolívar como en Palacio y en los
clubes electorales que hablan de modernidad pero se sacan los ojos protegiendo
a cacos y rateros, que no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista.
En Perú llueve
para arriba, axioma político que debiera ser inscrito en la Constitución. Por
tanto no descartemos que algún blindaje le sea otorgado al irresponsable que
mal ejerce la primera magistratura.
Conviene mencionar, una vez
más y por ser del oficio, a un segmento que disimula su engaño aunque su
presencia haya constituido no pocas veces en vicio o tara: el mal periodismo.
Hay no más de tres decenas de “politólogos, internacionalistas, estrategas,
analistas” y demás istas que se pasean de diario en diario, de canal en canal,
de radioemisora en radioemisora. ¿Significa que hay riqueza informativa y de
exégesis en la política peruana? Me temo que la respuesta es negativa.
¿Cómo lograr que genuinas
inteligencias opinen, enriquezcan el panorama con sus planteamientos y
conseguir que los anacrónicos se vayan a sembrar nabos a cualquier otro sitio?
Hasta hoy no hay quien tenga
esa respuesta. La especie de oligarquía mediática señala quiénes sí o quiénes
no tienen entrada a los medios. Con un escenario tan limitado no resulta raro
que la política peruana esté tan robusta de imbéciles o de sabios de ciencia
infusa que tienen respuesta aparente para todos los males.
Y en los fueros
de Clío, ¿alguien puede explicar cómo, en todos los distritos, provincias,
regiones del Perú, existan calles con el nombre del enano perinola –así designó
don Manuel a Nicolás de Piérola- que regaló en 1881 Lima al invasor y se las
picó a la Sierra para volver, ese mismo año y salir del país luego de haber
conferenciado con el jefe de la ocupación chilena Patricio Lynch?
Basadre
consigna ese hecho cómplice pero NO dice nada más ni arriesga juicio. Vargas
Ugarte hace algo parecido. Alberto Ulloa Sotomayor dice lo propio con bella
prosa que no le exime de explicación. ¿Y el resto?
Los
legiferantes que hoy se presten al juego pernicioso de no decidir por lo
correcto, echar al inepto, deberán comprender que la historia los recordará por
esa vergüenza gigantesca.
Olvido es licencia
culposa y grosera. Por eso ¡nada de olvidos ni perdones!

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