Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
23-4-2026
¿Julio Velarde del BCRP es “irremplazable”?
https://senaldealerta.pe/julio-velarde-del-bcrp-es-irremplazable/
Con ese mismo título, en artículo que circula profusamente
en las redes sociales, el economista Alejandro Narváez Liceras, analiza con
certeros apuntes, el tema. Reproducimos párrafos esenciales.
“Cada vez que se menciona la posibilidad de relevar a Julio
Velarde de la presidencia del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), una
parte del establishment (élite dominante) económico y mediático reacciona como
si se estuviera proponiendo dinamitar el último muro de contención de la
República.
Se instala entonces una falsa narrativa de pánico: sin
Velarde, se hunde el sol, se dispara la inflación, el Perú se precipita al
abismo. El problema de ese relato no es solo su exageración, sino su trasfondo:
convierte a una institución en rehén de un nombre propio y sugiere, de manera
ofensiva para el país, que no existen otros economistas peruanos capaces de
conducir el BCRP.
Lo primero que conviene recordar es algo elemental que a
veces se oculta deliberadamente: el BCRP no es una monarquía personal. Su Ley
Orgánica establece que el mandato principal del Banco es preservar la
estabilidad monetaria, mejor aún, mantener la inflación dentro del rango meta
de 1% a 3% y es gobernado por un directorio de siete miembros; además, el
presidente del Banco es designado por el Poder Ejecutivo y ratificado por el
Congreso.
Julio Velarde preside el directorio desde octubre de 2006 y
fue ratificado en 2021 hasta 2026. Es decir, la propia arquitectura
institucional del BCRP desmiente la tesis del “hombre irremplazable”. Lo que
debe protegerse es la autonomía, la calidad técnica y la prudencia
institucional del Banco Central, no la eternización de una persona.
La pregunta de fondo, por tanto, es incómoda pero legítima:
¿realmente Julio Velarde es el único economista peruano capaz de dirigir el
BCRP? La respuesta es categóricamente “no”.
Decir lo contrario sería aceptar que en el Perú no hay
economistas capaces de dirigir los destinos del banco emisor.
Ahora bien, reconocer que Velarde no es único no obliga a
negar sus méritos. Bajo su conducción, el BCRP consolidó un esquema de metas de
inflación y una reputación de prudencia monetaria que, en términos comparados,
ha sido valiosa para el país.
Pero de allí a presentarlo como un tótem intocable hay un
largo trecho. El propio mandato constitucional del BCRP está circunscrito a
preservar la estabilidad monetaria; no a resolver por sí solo la pobreza, la
informalidad o el subempleo.
Por eso, cuando algunos defensores lo convierten en el gran
arquitecto del bienestar nacional, cruzan la línea entre el reconocimiento
técnico y el culto personal - ¡vaya ignorancia! -. Si el mandato del Banco es
monetario, no corresponde adjudicarle éxitos estructurales que no le
pertenecen.
Y aquí aparece el lado agridulce del balance. Mientras se
celebra con entusiasmo desmedido a Julio Velarde en foros empresariales y se
multiplican los elogios y las condecoraciones, el Perú sigue cargando brechas
sociales estructurales indecentes.
Según el INEI, la pobreza monetaria afectó al 26% de la
población en 2025; además, en el período octubre 2024 -setiembre 2025 la tasa
de empleo informal fue de 70,6%, y la estructura del empleo mostraba 42,5% de
subempleo a nivel nacional.
También merece una discusión más honesta el tema de las
Reservas Internacionales Netas (RIN). Al 15 de abril de 2026, las RIN ascendían
a US$ 100 076 millones, equivalentes a 29 por ciento del PBI, mientras que la
posición de cambio llegó a US$ 67 496 millones. Son cifras robustas y, sin
duda, otorgan un colchón frente a choques externos.
Sin embargo, no conviene presentarlas como un milagro de Don
Julio. El propio BCRP señala que la intervención cambiaria busca reducir la
volatilidad del tipo de cambio y no fijarlo; además, estudios del Banco indican
que la intervención también ha buscado acumular reservas en un contexto de
economía parcialmente dolarizada.
En términos simples: una parte importante del crecimiento de
las reservas ha estado asociada a compras de dólares y a la esterilización
correspondiente en soles. Eso no invalida la utilidad de las RIN, pero sí
obliga a discutirlas con mayor honestidad técnica y menos propaganda
superficial.
Otra cuestión discutible es la tasa de referencia. El BCRP
la mantiene en 4,25% desde setiembre de 2025. Al mismo tiempo, el propio Banco
reportó que las expectativas de inflación a doce meses se ubicaron en 2,1% en
febrero y 2,5% en marzo, dentro del rango meta; sin embargo, la inflación anual
saltó a 3,8% en marzo, empujada por la guerra en Medio Oriente.
Esto sugiere que la discusión no puede reducirse a “Velarde
sí, Velarde no”, sino a si la política monetaria está reaccionando con la
velocidad y calibración adecuadas frente a una economía con crecimiento
mediocre (2,7% de PBI en 2026, según FMI) y crédito que tampoco vive una
expansión por tasas de interés leoninas. Criticar esa cautela no es herejía; es
parte del debate técnico legítimo.
Entonces, ¿por qué siembran miedo? Porque en el Perú un
sector de la cierta élite dominante ha confundido estabilidad monetaria con
estabilidad política de sus propios intereses.
Velarde les ofrece previsibilidad, lenguaje tecnocrático y
una imagen de continuidad que tranquiliza a mercados, bancos y grandes
inversionistas. Y eso tiene valor, no lo discuto.
Pero una cosa es valorar la prudencia, y otra muy distinta
es fabricar el mito de que fuera de él solo existe el caos. Ese miedo no
protege al BCRP; lo empequeñece. Lo convierte en una institución que
aparentemente depende más de la aureola de una persona que de su propio marco
constitucional”.

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