Tuesday, August 02, 2016

Haya de la Torre: cercado por el hambre

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
18-2-2013

Haya de la Torre: cercado por el hambre

Sólo un delincuente puede comprarse un departamento de casi 1 millón de dólares y refocilarse públicamente de sus "ingresos". ¿No es moneda común que adquiriente y propietario se ponen de acuerdo para rebajar el precio y así birlar impuestos al fisco?

Apenas los cómplices y turiferarios, cuyos prontuarios conoce el ex mandatario, de cada uno de la banda, elogian y hasta tildan de intelectual a un escritor malo al servicio de los reales poderes antes y después del desgobierno en Palacio. He allí una clave explicativa del porqué los dogos están obligados a producir loas hasta las más repugnantes.

En cambio, Haya de la Torre, fundador inequívoco del Apra y de inconcusa talla moral hasta en sus yerros, discurrió en la vibrante combatividad de las masas y durante el único cargo público que tuvo en sus largos 84 años, entre 1978-79, la presidencia de la Asamblea Constituyente, cobró S/ 1 (un sol) mensual. ¡Qué diferencia con los hampones que recaban abultadas pilas de dólares por charlas apoyadoras del imperialismo y sus agencias nativas en los países dominados!

Leamos el siguiente testimonio de Víctor Raúl y que acertadamente Guely Villanueva tuvo el mérito de compilar años atrás en el grueso tomo Haya por Haya, Apuntes para sus memorias y editado por el Congreso en febrero 2009 y que transcribimos literalmente de las páginas 290-296. (hmr)

82. Cercado por el hambre

"Yo ahora no tengo más renta segura que los 40 dólares que El Tiempo me paga por artículo. Nada más he recibido hasta hoy sino ofrecimientos. O tempo de Sao Paulo acaba de nombrarme ostentosamente su personero, pero no creo que pague más de veinte dólares. Diez ofreció pagar Novedades de México y Revista de América. Pero todo, como lo de Bohemia hasta hoy no llegó. A mí la U. de Montevideo no me pagó nada. El Parque Hotel me costó 200 dólares en 42 días. No me cobraron el hospedaje pero sí los desayunos y aguas minerales. De lo que recibí de Life (por reportaje en 1954, GVD) pagué: mi pasaje México-Montevideo, los 200 dólares del hotel más los 500 del pasaje a Europa. Total 1400. Vine ya pues cojeando. Aquí no he recibido hasta hoy sino 500 de El Tiempo. He ordenado en México vender mi Enciclopedia y he escrito para algunas revistas escandinavas, amén de que me pagarán conferencias ahora que volveré a Estocolmo y Copenhague. Pero todo se acaba y por eso no te extrañe (Luis Alberto Sánchez, GVD) que busque medios para vivir sin indignidad. Lo triste es que aquí se puede ganar a condición de quedarse y contratarse. Tengo muy buenas ofertas hasta de mil dólares al mes, pero a base de cinco años. Más, tengo un plan de una agencia de informaciones que contaría con gran apoyo y que me daría mínimo 1200 dólares de renta mensual, a condición de quedarme. Lo importante es que estos prospectos garantizan la vida y renta hasta la muerte y lo liberan a uno de la terrible miseria. Yo no puedo ir a América porque me costaría lo que me costó México o el Uruguay. Yo en México tuve que aceptar casa gratis, ofrecida por mi viejo amigo Almazán, quien me dejó un departamento suyo en Reforma. Si no, hubiese tenido que soterrarme en San Miguel de Allende (GVD) o dormir en un mismo dormitorio con Manuel Vásquez como fue al principio. Y yo ya no sé vivir así. En México gasté y gasté, en Montevideo gasté y gasté. En ninguna parte gané nada. Siquiera en Europa he comenzado a ganar, a vivir, como yo sé vivir aquí como en mi casa. Y si me voy a Escandinavia, tendré trabajo, seguridad y paz hasta mi muerte, que no creo tampoco muy lejana.

Traté de hipotecar lo que heredé de la Sra. Prada (Adriana de González Prada, GVD). Ofrecí un testamento ológrafo dejando todo a quien me diera 5 ó 6 mil dólares por la herencia. Nada. Todos son aplausos, saludos, sonrisas. Pero las conciencias están siempre dormidas y las bolsas están siempre cerradas. He dado todo, todo, todo. En el asilo (Embajada de Colombia en Lima, GVD) salvé la dignidad de huésped que tenía gastos y no pocos, porque un surplus de la herencia de la Sra. Prada, (2 mil dólares me fue enviado por la Corte Federal de Nueva York a la presentación de una copia del testamento de la señora). Si no hubiese sido por eso, mi situación habría sido que se me cayera la ropa del cuerpo. García Castañeda, el gerente de Grace, me tiene 5 mil dólares de la señora y no los quiere entregar. Me los ha confiscado. Los ha depositado en un banco y no quiere decir qué banco es. Es la venganza de Grace.

Todo esto va como explicación del rumor de que yo me quede (en Europa, GVD). Sí, es posible que esto acontezca y que -tú sabes como soy yo- cuando diga ya, ya será y lo explicaré al mundo. Me quedo porque me cercaron el hambre y la indiferencia, la persecución y la insensibilidad. He hecho un último esfuerzo con otras gentes para hipotecarles o venderles la herencia de la señora Prada para poder vivir estos tiempos aquí sin la esclavitud de no hacer otra cosa que escribir artículos y quedarme fatigado de noche, fatigado de un trabajo del cual hasta ahora sólo cada tres meses recibo 200 dólares de El Tiempo. Yo no creo que al filo de los 60 yo pueda seguir así. Todos saben que hice todo, todo, todo. No soy el mismo físicamente de antes. Necesito hacer gastos de dentista, de chequeo, acaso una leve operación: en fin, cosas mías que con humilde orgullo no quiero propalar. No he pedido sino el favor de que me hagan el negocio de la hipoteca. Pero la sordera, la fría sordera que me rodeó en cuanto a dinero toda mi vida está ahí como un muro. Y de él sigue saliendo la voz de "tienes que venir" y "tienes que volver a tendernos la cama y a calentarnos el agua como el 45" (elecciones de 1945, en las que impedido el Apra de llevar candidato propio, apoyó a José Luis Bustamante y Rivero, GVD).

Y el 45 lo hicimos con los 45 mil soles que yo gané en un negocio. Porque nadie dio nada. NADIE DIO NADA. Ni Bustamante. Porque no teníamos un centavo y yo me metí a vender una flota de camiones tanques por medio millón, me gané el 10%. Esto con la ayuda de un tío de Fernando (León de Vivero, GVD) y de un gringo del FC central. Yo de intermediario entregué 45 mil soles al Partido y 5 mil a quien me dio la chance (un Cenzano). Así se hizo la campaña para que todos fueran al poder. Así, Bustamante no dio nada y el resto de los del Frente (Frente Democrático Nacional, GVD) no se juntó ni 40 mil soles. Por eso se dijo: la elección costó menos de 100 mil. La base la di yo.

¿Creen ahora que van a tener victoria gratis otra vez? Se equivocan. El 45 había 5 millones de Ureta (Eloy, candidato de la derecha, GVD). Hoy enfrentaremos 30 millones. Y la campaña deberán hacerla en grande y hay que comenzarla por Europa y América. Hay que dar un prestigio mundial, envolvente al Partido. Esto no lo entienden, no alcanza a su circunscripta imaginación política. Y yo así no trabajo. Contra tanto egoísmo ya no se puede hacer más.

Por eso pedí que hipotecaran algo. Para inmolar aquí 5 ó 6 mil dólares en una gran campaña de represtigio aprista y garantizando que movería a la opinión europea y no estaría esclavo de 80 dólares mensuales. No he pedido o mendigado. He propuesto un negocio. Pero......Nada.

Mi línea personal es clarísima e insobornable. Nadie puede dudar de mi sacrificio. El más grande -personal- sería volver y ser candidato. Ese puesto, esa misión me produce repugnancia tremenda. No por miedo a la muerte que será su epílogo con el 95% de probabilidades, sino porque no me he curado de un asco orgánico que se me subió hasta los pelos en la experiencia anterior. Esto es algo de muy adentro, muy de mi corazón. Yo me asilé con asco de hacerlo, pero me empujó el asco de verme arrojado de todos los posibles refugios. Jorge Idiáquez es testigo de que nos echaban de cada casa y nadie quería verme. Cuando me empujaron al asilo lo hicieron de miedo -solo algunos no- de que yo me quedara afuera, les pidiera albergue o los hiciera trabajar.

De modo que si yo volviera, sería curado de todo esto. Como el médico va al hospital a cumplir la misión irrevocable frente al mal que hay que combatir, pero que nos puede matar. Mi entusiasmo sería de otro tipo. Salvar una obra por la hazaña científica de no dejarla morir. Además, pensando en el pobre pueblo, en el pobre indio que todavía esperan de mí y de nosotros. Pero ¡con cuántas cicatrices! Tantas que ya no hay lugar en la piel que no sea costra y callo.

Veo como estratego el plan posible. Sé que ésta sería una victoria menos difícil que la del 45. Pero a condición de que cada paso se diera de acuerdo con un dispositivo que no puede desarrollarse sin dinero. Más, si me veo obligado a arañar la tierra por el pan, a dedicarme a ganarme los dólares a golpe de máquina, entonces o una cosa u otra. Y la otra es dedicarse a esto, quedarse aquí y encontrar en Europa el apoyo elemental que es imposible hallar entre los nuestros.

Pero ahora si ya no se trata de medias vidas. Es el último capítulo de mi vida. Cargo las desventajas de los años y de una pesada mochila todavía llena de asco. Y claro, hoy tendríamos que imponernos con una avasalladora propaganda que se proyectaría desde Europa, desde todos los ángulos en forma irresistible. Y eso, no se hace con 45 mil soles como el 45.

Toda esta larga explicación va en mi descargo. Cualquier día puedo amanecer muerto en un hotel -nunca creo que tengo comprada la vida- y a cada lugar donde llego busco algún amigo, porque en todas partes los tengo, y le doy el encarguito de si algo pasa, sacarme, cremarme, callarse unos 8 días y dar aviso a mi cónsul más cercano (uruguayo) cuando ya haya tirado mi tierra al surco más próximo o al mar o río o lago que mejor le agrade. En cada ciudad a donde tengo amigos se los advierto. Es lo que debe hacer un sexagenario aunque haga ski y se mueva como un muchacho. La edad es la edad, la soledad es la soledad y yo no soy un insensato. Ni me creo inmortal. Pues bien, como esto también puede ocurrir que se sepa que no he corrido de América sino que me han corrido. Me ha corrido la necesidad de ganar dinero. Me ha corrido un futuro de hambre que se habría realizado a poco de que yo agotara lo poco que gané con Life. Me ha corrido esa casi indigna indiferencia que me circundaba por el hecho de que yo soy alérgico a hablar de dinero y porque todos los cc. creen que debo, como si fuera un locatario del Olimpo, vivir del néctar de los dioses. ¡Divertido! Lo de Montevideo fue un sarcasmo. ¡Guardo la cuenta! Aplausos, loas, sonrisas. Ni un centavo. ¡Huésped de la ciudad, hotel gratis! Fuertes propinas proporcionales al lujo. Y en desayunos y aguas minerales, 200 dólares en 42 días......

Luego pasaje a Europa, además del pasaje (casi 700) vía Miami de México a Montevideo. Y todo lo que gasté en el Uruguay, cuyas tierras recorrí íntegras dando conferencias que en ninguna parte me pagaron, pagándome yo todos, todos, mis pasajes de ómnibus y trenes y todos mis hoteles (uno carísimo en Rivera) con excepción de mi segunda estada de una noche en el Hotel Paysandú que, ya por piedad, me pagó el Ateneo.

¿Qué me dices?

Ahí están de testigos los Rodríguez Vildósola, los Ramírez Novoa, los huesos húmeros y los días jueves.....

Europa es cara. Mi papel aquí debe ser el de un gran promotor de fama para el Aprismo. Pero eso cuesta. Una conferencia de prensa en Oslo con el infaltable cocktail europeo me costó 80 dólares (un mes de sueldo). En correo gasto 40, 50 y 60 dólares (comprando diarios en números de 200 cada vez que algo sale y mandándolos a todos lados). En Navidad los cc. de México me mandaron 30 dólares para estampillas. Les agradecí casi derramando lágrimas ante tanta bondad, pero les advertí que eso cubría unos 20 días de sellos....

Ahora he ordenado vender mi Encyclopedia Britannica en México. Vender todo. Estoy resistiendo el tentador ofrecimiento de una gran quedada de tres años que cambiaría mi vida material y me daría un impulso colosal en la acción intelectual. Es un gran proyecto. Tendría que ir al Congo en avión, saltar a Australia e India. Todo para algo muy importante y dentro de un buen propósito de hacer algo muy novedoso.

No te olvides que debo aprovechar, además, la energía que me queda. Nadie cree que soy un sexagenario. Gente hay que me echan 50 como máximo. Aquí un sesentón no sería tomado en cuenta para un plan como el que yo confronto. Por eso, por si me toca quedarme, debo también abrirme paso a tieimpo.

Esta es, vuelvo a decirte (Luis Alberto Sánchez, GVD) la explicación del rumor que puedo quedarme. No sé por qué lo han echado a correr. Malo. Es chismería. Aun cuando así sea deben siempre usar mi nombre y mi inminente viaje como fichas. Estoy a órdenes del P. (Partido Aprista, GVD) siempre que no sea para obligarme a hacer papeles indignos como el de arrastrarme por América -siempre huésped incómodo para cualquier país y gobierno- como un personaje en busca de autor y huyendo del acreedor. Basta de eso. Es mejor vivir aquí, donde yo puedo vivir como cualquier obrero. Mis cuartos en Bruselas son en casa de obreros. Ahí están mis libros, mis papeles en la rue Pavie, arrabales. Pago1300 francos. Son como 30 dólares al mes y tengo todo cuando estoy ahí. Pero salto a Escandinavia y a Holanda donde tengo albergues (en Copenhague un compañero de Oxford en cuya casa me hospedo y en Noruega diez casas de amigos por todo el país, y en Suecia lo mismo) o, cuando me invitan, los hoteles me los pagan.

Vine aquí, país carísimo, ciudad burocrática, siempre detestable para mí. Vine a recorrer de nuevo la casa vacía de Bolland, Leysen, y a ver burócratas y más burócratas gordos, bien pagados, con coches, que sonríen, te invitan a cenar, pero están mirando qué corbata y qué traje llevas y están listos a morder. Aquí hay centenares de criollos. Y aquí anda Bustamante, su hijo y Soto de la Jara, ahítos de veneno, odiando (y odiándote a ti y a Fernando, casi convulsivamente). No les he visto. Alvarado Garrido me agazajó (sic). Pero todos quisieran que me fuera. Me voy a Londres porque Nehru me citó para una breve entrevista que puede resultar en un viaje a la India. (Solo invitado iré, pero si tuviera dinero otro gallo cantaría).

Bueno. Advierto que no he pedido ni pido limosna ni mendigo ni quiero. Pedí trabajo y propuse un negocio: hipotecar o vender al plazo de mi muerte la herencia de Lima. Si nada de esto es posible

llamé al Apra y no me oyó
y pues sus puertas me cierran
de mis pasos en (esta) tierra
responda el Apra, no yo.

Te ruego leer mi carta a The Times de Londres publicada, página editorial, 1 de febrero de 1955 (169).

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169.- SANCHEZ, Luis Alberto, Correspondencia Luis Alberto Sánchez-Haya de la Torre, tomo II, pp. 198-204.

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