Monday, September 07, 2020

¿Senado, cámara reflexiva o espacio para angurrientos?


Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
7-9-2020

¿Senado, cámara reflexiva o espacio para angurrientos?

El 90% de peruanos votó contra la bicameralidad en el referéndum del 2018. Es decir, para que entiendan aquellos ciudadanos que impulsan a troche y moche, de nuevo el Senado, la ciudadanía expresó con rotundidad su categórica negativa.

¿Por qué, entonces, algunos desde el actual, para variar, tan desprestigiado Congreso, se atreven a formular semejante postura que contraviene la expresión electoral de un par de años atrás?

La literatura –o mejor dicho, garrulería- política es abundante. El castellano admite circunloquios y fintas para “ilustrar” la supuesta sensatez de algunos adefesios. Se dice que la Cámara Alta es un espacio de reflexión. Interesante, pero más interesante deviene preguntar ¿piensan algo los que se sienten con “derecho” a ser senadores? Por lo menos hasta hoy no han demostrado sino la amplia capacidad de producir lugares de la más alta vulgaridad y de todo calibre.

¿Está el Parlamento por encima de la voluntad ciudadana expresada en referéndum? A los huachafos que exigen que les nominen como “congresistas de la República” (como si pudieran serlo de otro foro), parecen estar persuadidos que es así.

Algo más de tres décadas atrás –hasta el 5 de abril de 1992- tuvimos Senado y no pocas figuras declinantes que podían enhebrar más de cinco párrafos seguidos en probanza de su argumentación. El parangón no resiste con la calidad actual de buena parte de los vigentes a los que cuesta hasta pronunciar su nombre, por Zoom y con uno o dos asistentes al lado para evitar olvidos.

Imposible dejar de decir que el golpe de Fujimori no hizo que la población manifestara su respaldo a las Cámaras de Diputados y Senadores. Más bien todo lo contrario y en las retinas quedaron las demostraciones de orfandad de los legiferantes de esa época. La censura total a Fujimori es contra un crimen sin atenuantes.

Es probable intentar otra explicación más simple. Los que aseguraron los fines de mes, los honores frívolos, la asistencia de asesores y secretarias, alguna prensa servil y la salida del anónimato de siempre, aspiran a una boya salvadora. Existe también el grupo de “iluminados” que están persuadidos de su “destino superior” y que creen que la Patria les debe premio.

¿No sería mucho más recomendable que solucionaran su falta de ingresos en trabajos esforzados sin tener que cargar a la espalda del cansado contribuyente sus mediocres y vanas ilusiones? El refrán dice: el vivo vive del tonto, y el tonto de su trabajo.

Si el actual, cuasi olvidable Congreso, que reemplazó al disuelto por el presidente Vizcarra, meses atrás y que sí que concitaba unanimidad de odios y antipatías, no ha obtenido aquiescencia ciudadana ¿cómo pretende zurrarse en lo dicho por el pueblo en el 2018?

Los intelectuales de ONG o de colectivos, no siempre muy bien encaminados y más bien dependientes de contribuciones foráneas que les marcan el paso, pueden elaborar justificaciones, arquitecturas ideológicas y fantasías sociales de todo calibre y jaez. Lo que no se puede hacer es construir un Senado sobre las muy movedizas arenas de la política peruana.

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