Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
14-3-2026
Rebuznos públicos que paga el contribuyente
https://senaldealerta.pe/rebuznos-publicos-que-paga-el-contribuyente/
Cada vez
que el funcionario público, de capitán a paje, abre la boca y pronuncia
dislates de marca mayor, no solo traduce su ignorancia, también ¡le cuesta al
contribuyente que paga sus emolumentos mensuales!
¿Cuan
legítimo es que los susodichos, estafando la fe pública, robando tiempo y
esquilmando la paz espiritual del trabajador, bombardeen con sus explicaciones
incoherentes, demagógicas, semi falsas y con irrespeto mayúsculo a la verdad?
En Muertos que
caminan aún https://bit.ly/3vcV2su
17-3-2024, lancé venablos que confirmo hoy
con redoblada energía y condena a los farsantes.
“El colombiano Antonio
Muñoz Feijoo (1851-1890) anticipó, con visión poética preclara, la aparición de
esta clase de especímenes y les dedicó estas líneas:
"No son muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de la tumba fría,
muertos son los que tienen muerta el alma y
viven todavía."
¿Qué clase de casta política es la
peruana que, en lugar de comprender su fragilidad, se interna en la discusión
bizantina de ajusticiamientos, banalidades inferiores, acomodos y reacomodos,
blindajes y corazas ante futuros juicios y no piensa en el país?
Sin duda una banda de gavillas
políticas que tiene el alma muerta y vive todavía. Son muertos que caminan aún.
Basta con revisar los miedos de
comunicación y el pus brota con tan solo aplicar el dedo porque zutano le dice
a perencejo y el otro fulano agravia al resto.
En sinfonía fallida, los rebuznos
de todos los clubes electorales, no atisban siquiera a entender al fenómeno
geopolítico que viene de Asia y nos inunda todo el cuerpo económico del país y
nos reta a conquistar caminos de dignidad y ciencia.
Y la inacción de la sociedad civil
perturba por su miopía y abulia.
Los que tienen el alma muerta y
viven todavía desdeñan la integración latinoamericana que nos daría fuerza de
pueblo-continente y voz autónoma y respetable en el mundo.
Desunidos como estamos, los
latinoamericanos, vivimos condenados a ser escenario, tabladillo y mirones de
las guerras entre los imperialismos: el tradicional norteamericano que hará lo
imposible por defenderse del chino, sin olvidarse de los rusos”.
Los días precedentes y el
incidente (¿o sabotaje?) en Megantoni, Camisea, hicieron que el debate nacional
descubriera nuestra precarísima estructura energética por la falta del
gasoducto del sur y que abarque la distribución del recurso a medio Perú.
La empresa colombiana Cálidda
pretendió, con una adenda que iba a firmarse el 26 de febrero, la prolongación
de su contrato, y de pasadita el pasaporte para su mentado gasoducto de la
costa cuya única “virtud” era el abaratamiento de sus costos y restringir el
gas a toda la zona meridional del Perú.
En Diario Uno advertimos
públicamente la maniobra y evitamos el desmadre, pero sabido es que los grandes
vivazos siempre están listos a aprovechar todas las ocasiones. Por tanto hay
que estar alertas.
Los combustibles, con la torpe
falla en Camisea, encarecieron y la especulación en los precios fue asunto a la
velocidad de la luz. Sin embargo que los hechos demostraron el monumental freno
que es Petroperú para el abusivo encarecimiento, hay vendepatrias dispuestos a
rematar la empresa. A los traidores importa poco Perú, sólo enfocan sus dineros
y coimisiones sucias.
Para construir un futuro digno,
justo y culto para el Perú se necesitan hombres y mujeres plenos y convictos de
sus ideas, voluntades y propósitos. ¡Hombres y mujeres con almas militantes,
rudos en su firmeza y sólidos en ideales!
¿Qué es lo que vemos en las
desopilantes algaradas y rebuznos contemporáneos que nos dan nuestros hombres
públicos?
¿No es acaso que tienen muerta el
alma, yerta en su palidez, huérfana en su soledad, improductiva y ayuna de
inteligencia o cualquier creatividad?
Don Manuel González Prada, acuñó
versos que gustaba recitar Haya de la Torre:
“Para verme con los muertos,
ya no voy al camposanto.
Busco plazas, no desiertos,
para verme con los muertos.
¡Corazones hay tan yertos!
¡Almas hay que hieden tanto!
Para verme con los muertos
ya no voy al camposanto”. (Triolet)
Juventud y vejez, amanecer y atardecer, pueden acompasarse en
la creación heroica del tejido nacional y bajo la premisa que unidos todo lo
podemos y desunidos, nada somos.
Es hora de tender los puentes generacionales, a la Patria la
levantamos todos.
Pero, los que tienen el alma
viva, jóvenes de hoy y del futuro y maduros de acreditado transcurrir,
enseñarán a los de alma muerta, a salir de sus catafalcos para luchar por la
Patria.
Rebuznos públicos que paga el contribuyente.

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