Wednesday, December 26, 2007

Wagner, presea navideña para Chile

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
26-12-2007

Wagner, presea navideña para Chile

Según algunos tarados congénitos (otros estudiaron posgrados para ser
parte de esta mafia), que en Chile muestren sibilinas y supuestas
preocupaciones por la esperpéntica designación del embajador Allan
Wagner como "defensor" del Perú en La Haya, constituye fuente
fidedigna, apotegmática e inconcusa de verdad. Y en el lenguaje
periodístico, como en el diplomático, hay que leer la entrelínea y al
revés. Wagner, claudicante eterno frente a la agresividad sureña, ha
sido un genuino pavo de Navidad para los australes.

Frente a multitud de acusaciones, todas por haber perpetrado
imposturas y yerros enormes contra el Perú, por parte de Allan Wagner,
no hay ¡una sola corrección! La pobrísima respuesta pasa por tildar
como "brillante" su gestión y demás tonterías. Pero brilla el que
puede brillar porque ostenta luz propia. Alguien con esa naturaleza
excepcional de virtud no habla de "seguridad cooperativa", o NUBE, o 2
+ 2, u homologación de armamentos o de percepciones, monsergas creadas
por la rabanería caviar prochilena y proyanqui que "asesoró" (es
decir, mamó de las cansadas ubres del Estado) desde Defensa. El
diplomático de marras es un oscuro funcionario que se ha hecho
fabricar, a pedido, una imagen.

Alguien que brilla no accede a la Secretaría General de la Comunidad
Andina de Naciones, CAN, por la exclusiva razón que Bolivia, país al
cual tocaba el cargo rotatorio, no había pagado sus cuotas y la
responsabilidad gana-dólares, estaba vacante. Además, allí ha tenido,
desde hace años, a su cófrade en estudios generales, José García
Belaunde, ahora, por el hada madrina de la casualidad, canciller del
Perú. Un ex ministro de RREE me contó que aquél pidió, rendido por el
cansancio y confundido por clases súper aceleradas sobre delimitación
geográfica y marítima, un plato de "límites" con papa frita. Siempre
me pregunté, ante el surrealismo de las imágenes televisivas, ¿por
causa de qué felicitaban a Wagner si él había entrado por el dinerario
walk over del hermano país altiplánico a una institución que agoniza
por ineficiente y poco representativa?

Cuando la prensa chilena, casi al 100% alineada con su gobierno y su
política exterior férrea y unívoca, a través de vectores hábiles en la
emisión de conceptos, enuncia que en su país tendrán que buscar a
alguien similar a Wagner, no hacen sino demostrar que están felices
por la presea. ¿Creerá algún desavisado que las preocupaciones u
elogios chilenos son gratuitos y que no forman parte de un tradicional
patrón de comportamiento demostrado en los últimos 140 o más años?
Creer a pie juntillas cuanto dicen los australes y sus autoridades,
requiere de altas dosis de carencia de amor propio y estupidez en
cuotas casi terminales.

Mientras que los chilenos están armando equipos con abogados
especialistas en derecho internacional, con más de 20 ó 30 años de
ejercicio efectivo y prestigiado en la materia, Perú señala a un
claudicante eterno, de inexistentes créditos y nula, pero desesperante
orfandad, de probidad intelectual o académica como Wagner Tizón en
cualquier litigio de límites. Cuantas veces ha participado aquél en
temas como éstos, siempre afilió a las causas ajenas, nadie sabe si
por ignorancia o por traición. La historia de las múltiples
barbaridades en que ha incurrido Wagner ha sido publicada in extenso y
desde sus génesis a la fecha ¡nunca han sido refutadas! ¡Y estamos
hablando de faltas que merecen nada mas y nada menos que el paredón de
fusilamiento!

Es hora que en Perú nos despojemos de taras que siempre otorgan la
predicción que el final es conocido y no sorprendente. Con débiles
mentales, cacatúas gigantes o limitados a los que se quiere presentar
como "brillantes", el país ha asegurado su derrota en La Haya. Y como
suele ser patraña-patrón clásico, no será porque nos venzan los
adversarios, sino porque nuestra propia y aberrante ineptitud habrá
forjado el traspiés que la conciencia nacional ha hecho suyo y
constante aborrecible que nos aniquila como grupo social.

Que hablen los tagarotes y mafiosos o beneficiados episódicos,
oportunistas que aspiran a ser incluidos en el "equipo" o
reblandecidos como el del "cuartito azul", que muestran interés en
preservar al señor Wagner, tiene poca importancia. El país no puede,
no debe y es un suicidio, no impugnar y expulsar a traficantes y
mercenarios que NO quieren al Perú porque nunca lo han defendido y
que, por el contrario, han dado muestras de su desamor y desapego.
Cierto individuo ha sido ¡qué duda cabe! un presente navideño, de alto
vuelo, como los pájaros que denunció Carlos Malpica, para Chile.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Monday, December 24, 2007

¡En La Haya se litiga, señor canciller!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
24-12-2007

¡En La Haya se litiga, señor canciller!

¿Quién le ha chismeado al canciller García Belaunde que en la Corte
Internacional de Justicia de La Haya se negocia? ¡Allí se litiga,
única y exclusivamente, por eso es que Chile ha preparado un equipo
profesional con gente de versación acreditada y muchos años de
experiencia! Presentar al señor Wagner Tizón como negociador es un
disparate, mucho más grande que pedir "límites" con papas fritas como
hiciera cierto diplomático que conoció de temas limítrofes en esta
gestión y comparó el asunto con una de sus chacras en Cañete.

¿Quiénes van a ser nuestros especialistas? Hasta donde se sabe, Allan
Wagner no es abogado y carece de cualquier título profesional, por
tanto jamás tuvo experiencia o especialización en derecho
internacional. De repente es un un buen representante de estudios
generales, y como Joselo, son diplomáticos de carrera, porque cuando
ingresaron sólo se les exigía esa etapa. Si vamos a enviar a La Haya a
expertos en cocteles, chismes y mohínes, el resultado está más que
cantado y ¡no puede ser más aborrecible!

Mientras que los genuinos doctores en jurisprudencia internacional,
con treinta o más años de experiencia en esta clase de contenciosos,
expertos en varios idiomas y catedráticos que no hablan de estupideces
como "seguridad cooperativa" o NUBES, el onanismo de la palabrería
hueca, aquí vamos a darle marquesina y pantalla a inconfundibles
valores falsos, fabricaciones de una prensa antipatriota cuyos
redactores son ignorantes comprados al peso y están más que solícitos
al servicio de las causas anti-nacionales.

El agente en La Haya tiene que ser un líder en el equipo que decida
frente a disputas entre los abogados contratados, porque en derecho,
como en toda actividad profesional, hay diferencias en el enfoque.
Entonces el agente no es quién se deja calentar la oreja por el asesor
engreído, ante su manifiesta ignorancia, sino el experimentado jurista
y erudito de la historia bilateral que zanja en un sentido u otro. Esa
es su responsabilidad. Pero para ello no puede ser un improvisado ni
un lego como es Wagner.

¡Ni un solo comentario adicional al muy modesto mío, entre "expertos",
"politólogos", "estrategas", "internacionalistas", ha preguntado o
inquirido si Wagner llevará, con evidente torpeza de elefante en
cristalería, como asesor al traidorzuelo barato que es Fabián Novak
Talavera, autor de líneas contra la posición oficial del Perú y que
estuvo ¡nadie sabe qué haciendo! en el viceministerio de Defensa.
¿Sería pedirle mucha exquisitez a Wagner que decantase esta
incomodísima pregunta?

Como canciller, en 1985 y en el 2002, Wagner, ha dado luz verde a que
Chile se arme hasta los dientes, justificando esa actitud belicista
con el contrabando claudicante de "homologación de gastos". En igual
sentido, la alcahuetería del 2 + 2, y otras sandeces que me hicieron
comentar alguna vez con humor ácido si Wagner bailaba al compás de la
empanada y el vino tinto.

Ministro de varios gobiernos, funcional hasta la médula, Wagner, y
sólo porque Bolivia dejó de pagar sus cuotas, llegó a ser secretario
general de la Comunidad Andina de Naciones, entelequia inútil, que ¡no
sirve absolutamente para nada! Pagan tan bien allí que el señor de
marras hizo noticia con la compra de una casa de ¾ de millón de
dólares. Los professional beggars sí que son suertudos.

¿Qué puede decir Wagner del repaso a balazos de que fue víctima, en un
accidente borrado muy sospechosamente, en Santiago de Chile, años
atrás? ¿En qué circunstancias ocurrió el hecho y qué tenía que hacer
un diplomático en temas delincuenciales que terminaron así y casi
dieron cuenta de su existencia? El asunto es muy turbio.

No debe olvidarse, mucho menos, que este señor tiene familia en
Temuco, y nunca ha aclarado sus reales vinculaciones con el país del
sur.

Muchas de estas aserciones han sido hechas años atrás y jamás han sido
contestadas o refutadas. ¿Hay alguna razón de fondo que permita
cohonestar lo que son referencias a hechos sumamente graves contra la
integridad y defensa del Perú? Hacerse el sordo, ayuda poco, el país
es testigo de cómo van varios días en que Wagner es acusado de ser
prochileno y no responde, no dice nada y por toda gestión, habría
hecho una pataleta, exigiendo que el gobierno lo defienda. Y esto
pretendió hacer del Castillo, tan o más ignorante en temas de
historia, actual o pasada, que el propio Wagner, lo cual no es decir
poco. El ridículo protagonizado, no pudo ser más inverosímil.

Es estas manos ineptas, incoherentes, fantasiosas, frívolas, en que
Perú, merced al gobierno del señor García Pérez, ha puesto el delicado
cargo de agente en La Haya. Si allí no se negocia, sino litiga, el
supuesto "negociador" ¿qué va a hacer? Si tampoco es abogado y está
huérfano de cualquier experiencia en derecho internacional, ¿qué va a
hacer este individuo mediocre entre los mediocres y cuya producción
intelectual alcanza a un librito firmado por Rosario Vega Santa Gadea
y con escritos efímeros y ocasionales encargados a mercenarios de la
rabanería caviar que cobra en dólares sí o sí?

Wagner Tizón debía ser encargado de la gerencia del muellecito que
aceptó en Arica, permitiendo que los chilenos contrabandearan lo que
nunca han cumplido y que está preceptuado en el Tratado y Protocolo de
Lima del 3 de junio de 1929, temas sobre los que el embajador alguna
vez escuchó una que otra cosa, pero que nunca fueron parte de sus
inexistentes especialidades. Y, last but not least, no deben olvidarse
las serias denuncias hechas en el libro de Carlos Malpica, Pájaros de
alto vuelo, con acusaciones que tampoco ha respondido Wagner Tizón.

¿Defenderá Wagner al Perú en La Haya? La respuesta sigue siendo: ¡ja, ja!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Friday, December 21, 2007

Denunciada traición de Iglesias

Historia, madre y maestra

Documento No 81*

Denunciada traición de Iglesias

El General Cáceres, a los departamentos de su mando.

Conciudadanos:

Cuando a la sombra de la unidad política, consolidada con
extraordinarios y sangrientos sacrificios, el Perú presentaba ante sus
implacables enemigos a la altura de su dignidad y de sus gloriosas
tradiciones, el general Iglesias ha venido a levantar el odioso pendón
de la anarquía, proclamando los departamentos del norte independientes
del gobierno nacional y calificando como un crimen y un falso honor,
el sentimiento que conduce a los defensores del país a luchar por su
soberanía e integridad territorial de la república.

Semejante inconcebible proceder del jefe del norte, significa para el
enemigo un triunfo incomparable, y envolvería para nosotros el más
funesto descalabro, tendente a facilitar a Chile sus propósitos de
dominación y de conquista, y a presentarnos a la contemplación del
mundo como un pueblo ingobernable, sin moral política, sin fe en sus
propios destinos e incapaz de sobrellevar con nobleza las amarguras
que ofrece el infortunio, si la obra del general Iglesias no tuviera,
como tiene para su inmediata destrucción, el sello de su monstruosa
iniquidad.

Habitantes del centro:

En el sendero del deber y de las conveniencias del Perú en que me
encuentro, interpretando los sentimientos de la nación y el
pensamiento del gobierno, he dedicado mis esfuerzos todos a la
continuación de la guerra, después de nuestras dolorosas caídas,
porque he visto en ella, con más profunda convicción, el único medio
de arribar a la paz, que hoy persigue con noble y generoso empeño en
el campo del honor el gobierno del vicepresidente encargado del poder
ejecutivo.

Un crimen sería, ciertamente, sostener el estado de guerra con todos
los errores y ninguna de sus ventajas, sólo por conseguir la
satisfacción de un amor patrio exagerado o el predominio de bastardos
intereses sobre las ruinas nacionales.

Pero cuando lo que se persigue, como principal objetivo, es la paz,
entonces es una necesidad y un deber patriótico demandarla con las
armas en la mano, con toda la altivez de quien no ha perdido la
conciencia de su derecho ni el amor por su libertad e independencia.

Mas, lo que hoy pretende el general Iglesias, olvidando en hora
lamentable, el buen nombre del Perú, es una paz implorada a Chile de
rodillas, paz humillante y vergonzosa, que subleva todo sentimiento de
indignación y ante el cual el patriotismo se encuentra escarnecido y
degradado.

Conciudadanos:

Vosotros que, con tanto valor y abnegación, acabáis de revelar con
hechos heroicos y eminentes, todo el poder un pueblo que prefiere a la
ignominia de la conquista el sacrificio de la existencia, seguro estoy
de que condenaréis con enérgica protesta el extravío de un soldado
que, en los momentos de la prueba y del sacrificio, proclama el
desconcierto y la anarquía y pone humillantemente a las plantas del
vencedor extranjero la espada que la patria le confiara para la
defensa de su honor y de su gloria.

Por lo demás, contando como cuento, con vuestro decidido patriotismo,
confío en que, la unificación nacional, obra exclusivamente vuestra,
por un instante amenazada, tendrá en vosotros la más segura garantía y
el más firme apoyo.

Vuestro jefe y amigo

Andrés A. Cáceres

EP, Tarma, martes 17 de octubre de 1882

Thursday, December 20, 2007

Manifiesto del general Andrés Avelino Cáceres a la Nación

Historia, madre y maestra

Documento No. 45*

Manifiesto del general Andrés Avelino Cáceres a la Nación

Conciudadanos:

La difícil situación en que la República se encuentra después de tres
años de guerra y la gravedad de los sucesos realizados durante los
últimos meses, me obligan a dirigiros la palabra para exponer ante el
augusto e inapelable tribunal de la opinión pública, la parte que en
esos acontecimientos me ha cabido y los móviles a que obedecieron mis
procedimientos.

Provocado el Perú a una guerra injusta, cuando precisamente trataba de
impedir con su mediación la que estalló entre Chile y Bolivia, mi
deber, como soldado de la patria, era solicitar un puesto de
preferencia en las filas de los que debían derramar primero su sangre
para la defensa del honor nacional. Desde que se iniciaron las
operaciones de la guerra, y durante el primer período de la Campaña
del Sur, tuve la altísima honra de concurrir a los principales
encuentros en que el ejército sostuvo contra el enemigo, y de
compartir con él sus primeros reveses en San Francisco, y sus primeros
triunfos en Tarapacá.

Después de un período de expectativa y de trabajos incesantes para
reorganizar el ejército, en los que no escatimé mi cooperación,
nuestras armas fueron desgraciadamente vencidas en el Campo de la
Alianza, y mi misión, así como la de otros jefes, tuvo que limitarse a
salvar los restos del ejército, que si no logró obtener el triunfo,
supo defender bizarramente el pabellón nacional.

Los planes del invasor después de ese desastre se dirigieron a la
capital de la República, donde se organizaban nuevos ejércitos y
nuevos elementos de defensa. Mi puesto estaba allí, y salvando todos
los inconvenientes que la situación ofrecía, volví a ocupar un lugar
entre los defensores de la patria; y aunque el éxito de la nueva
campaña no ha correspondido a mis esperanzas, tuve al menos por mi
parte la inmensa satisfacción de derramar mi sangre en la desastrosa
jornada de Miraflores, defendiendo hasta el último trance el honor de
nuestra bandera y la justicia de nuestra causa.

Mis aspiraciones y mis ardientes deseos de servir al país, no estaban
sin embargo satisfechos. Restablecido apenas de mi herida, abandoné la
capital hollada por el invasor, para solicitar un puesto entre los que
aún sostenían en la República la resistencia armada. Escaso de
elementos bélicos y venciendo dificultades de todo género, logré
organizar fuerzas respetables que durante ocho meses han estado frente
al enemigo a las puertas mismas de la capital, donde el invasor ha
concentrado los elementos de su poder.

Empero, si el estado de guerra imponía al patriotismo las más arduas
tareas, no lo eran menos las que demandaban nuestra situación interna.
Desencadenada sobre el Perú la borrascosa tormenta de la anarquía,
cuando aún humeaba en los campos de batalla la sangre de nuestros
soldados, cuando la concordia y la fraternidad eran la única prenda de
poder y de fuerza para reparar en la manera posible los quebrantos de
la patria, mis esfuerzos todos se consagraron a la obra de soldar por
mi parte los vínculos de una unión dislocada en nuestras disensiones
políticas, y restablecer en medio del caos, el principio de autoridad,
seriamente conmovido desde sus bases fundamentales.

Por eso creí de mi deber aceptar en parte el movimiento político que
se operó en el Cuartel General de Chosica el 24 de noviembre último,
por el voto unánime del Ejército del Centro; pues no era sino el
corolario ineludible de la actitud asumida por las fuerzas militares y
los departamentos del sur y del norte de la República, que se
sustrajeron a la obediencia del señor Piérola, cuyo gobierno había
llegado a ser un obstáculo para la solución del conflicto
internacional que nos abruma sometiendo la suerte del país a la más
dura prueba, bajo una situación colmada de rigores para el presente, y
de amenazas y peligros para el porvenir.

En la actualidad no hay sacrificio que no pueda arrostrarse en aras de
la patria, ni intereses que no puedan posponerse a los sentimientos de
abnegación y desprendimiento, cuyos consejos, que siempre me he
cuidado consultar en mi carrera pública, no me han permitido deferir a
la investidura de Jefe Supremo que el ejército me confirió, y que los
departamentos del centro ratificaron con sus entusiastas adhesiones,
tributando, sin duda, inmerecido honor a los nobles propósitos que han
guiado mis actos en el puesto que desempeño, no sólo porque debía
alejar de mí toda sospecha de ambición bastarda, sino también porque
era necesario dejar al país campo abierto para el pleno ejercicio de
su soberanía.

Considerando que la fórmula más práctica era llegar a la unificación
anhelada era el establecimiento de una Junta de Gobierno, me apresuré
a someter la idea a la consideración pública, proponiéndola desde
luego a los señores Jefes Superiores y Militares del Sur y Norte, así
como a los ciudadanos caracterizados de la República, estando, en
cuanto a mi decidido a hacer en ella abstracción completa de mi
persona, dado caso que yo fuera un inconveniente para la inmediata
realización de tan fecundo pensamiento.

Desgraciadamente mi propósito no encontró eficaz acogida en los
círculos políticos cuyo concurso era indispensable para llevarse a la
práctica, y fue necesario renunciar a la obra y a los fecundos
resultados que ella prometía, para buscar una solución inmediata que
respondiera más satisfactoriamente a la general impaciencia con que
los pueblos todos deseaban la paz.

Por otra parte, en los momentos en que aquella idea patriótica
comenzaba a abrirse paso en el terreno de la opinión pública, se
acentuó en el país la esperanza de alcanzar una paz compatible con la
autonomía nacional, mediante la intervención del gobierno de los
Estados Unidos que se halla en relaciones oficiales con el gobierno
Provisorio. El fundado temor de que un cambio en la forma de gobierno
llegase a malograr esa intervención, o cuando menos a retardarla, fue
bastante para desviar la atención del país de la idea de constituir un
gobierno que fuera el centro de la unión de todos los partidos y
elementos políticos, cuyo choque ha dado pábulo a la anarquía que ha
venido gastando los resortes de la defensa nacional en provecho
exclusivo del enemigo común.

Mientras tanto la necesidad de unificar el país bajo un solo gobierno
no permitía tregua, y se manifestaba cada día más exigente e
imperiosa. El gobierno chileno, dominando todo el litoral y
aprovechando todas nuestras rentas públicas, pretende llevar adelante
la ocupación indefinida de nuestro territorio, so pretexto de que el
Perú carece de gobierno constituido bajo el respeto y obediencia de
los pueblos todos, para ajustar un tratado de paz con todas las
garantías de que debe estar rodeado. Destruir ese inicuo pretexto es
satisfacer una imperiosa exigencia del patriotismo, sellando la
fecunda obra de la unificación nacional, con el sometimiento de los
pueblos y del Ejército del Centro al régimen proclamado por los
pueblos y Ejércitos del Sur y Norte, con tanta mayor razón cuanto que
el gobierno Provisorio se presenta ante el país en condición de
celebrar una paz que ponga a cubierto la integridad territorial del
Perú, seriamente amenazada por las injustificables exigencias del
enemigo, mediante la intervención del gobierno norteamericano, cuyo
ministro acreditado en Lima ha lanzado declaraciones importantes,
autorizadas por su elevado carácter, en defensa de los principios
tutelares del derecho público americano, que patrocinan la causa de la
autonomía nacional, próxima a ventilarse ante el tribunal de la
diplomacia.

Estas consoladoras seguridades se refuerzan con las protestas que el
Presidente de la República señor García Calderón ha hecho en
documentos solemnes, declarando que jamás cederá al enemigo una línea
de territorio peruano, a ningún precio, desde que cuenta con recursos
bastantes para satisfacer una indemnización de guerra equitativa y
razonable.

Desvanecidas así las justas alarmas del patriotismo, ha llegado el
momento de remover resueltamente el único obstáculo que estorba la
conclusión de la guerra, acallando todo sentimiento que no se encamine
a procurarla, y arrostrando cuanto sacrificio esté a nuestro alcance
para llegar a ese resultado, que es la salvación de la República.
Inspirado en tan elevadas consideraciones, sin más móvil que mi
ferviente amor a la patria, consagrado por abnegados servicios y la
sangre de mis venas, he resuelto reconocer el régimen constitucional,
manteniendo mi carácter de Jefe Superior Político y Militar de los
departamentos del Centro y el mando del ejército que me obedece, a fin
que la patria pueda contar en todo caso con mi débil pero decidido
concurso, para la defensa de su honra y de su autonomía.

Conciudadanos:

Me consuela la seguridad de que al hacer uso de las facultades amplias
que me acordaron los pueblos y las fuerzas militares de mi
jurisdicción, para proceder en el sentido más conforme con los
intereses públicos, he interpretado los sentimientos y aspiraciones de
la nación, sin apartarme ni una línea del sendero espinoso que marca
el deber, en las angustiosas horas de prueba porque atraviesa la
república, condenada a horrores de una guerra sangrienta y al
oprobioso azote de la anarquía.

Si por desgracia mis sentimientos patrióticos fueran traicionados por
los sucesos, me quedará al menos la satisfacción de haber procurado el
acierto con incesante empeño, escuchando siempre la voz de mi
conciencia y las sagradas inspiraciones del deber.

Jauja, a 24 de enero de 1882

Andrés A. Cáceres

Es copia fiel.- El Secretario J. Salvador Cavero

*Campaña de La Breña, Colección de Documentos Inéditos, Luis Guzmán
Palomino, Lima 1990.

Wagner ¿defensor del Perú?: ja, ja

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
20-12-2007

Wagner ¿defensor del Perú?: ja, ja

Así como hay momentos estelares –Stefan Zweig- en la historia de las
naciones, también existen los abisales, abyectos, miserables. Si por
algo se distingue el diplomático Allan Wagner Tizón es por su
mediocridad y su señalado desapego al Perú reiterado en un océano de
disparates pseudo-académicos dichos a través de sus cargos en la cosa
pública (seguridad cooperativa, el ridículo plan NUBE, etc). Sin
embargo de todo lo anterior, perdonable en gente de su calibre –ínfimo
por diminuto- intelectual, es imposible divorciar de esta persona su
anuencia, permisividad, falta de conocimiento, ignorancia insolente,
con respecto a los temas con Chile, país con el que debemos, en breve
plazo, lidiar un contencioso jurídico para el cual se necesita cuadros
de enorme versación y sabiduría.

Se anuncia que Wagner irá como agente del Perú a La Haya. ¿Llevará
también al traidorzuelo barato que es Fabián Novak Talavera como su
asesor? Aquí lo tuvo de viceministro en la cartera de Defensa y nadie
sabe a ciencia cierta qué regaló o negoció con otros países. Vale la
pena recordar, para los desmemoriados, que aquél individuo ha escrito
textos contra la posición oficial del Perú. ¿Creerá Wagner, en su
notoria falta de ilustración, que el vecino del sur desaprovechará la
vigencia de esas afirmaciones, pronunciadas por un dicharrachero amigo
de ellos y sembrado en Perú?

Esto no es república, es mojiganga, advirtió con lacerante exactitud,
el prócer Manuel González Prada y su aserto sigue teniendo igual y
dolorosa vigencia. De repente la situación es mucho peor, porque la
administración García Pérez no puede ocultar su claudicación
principista, su puesta de hinojos ante la potencia norteamericana y su
inexplicable chilenofilia como si ella constituyera garantía de la
complementariedad anhelada con equidad y justicia. Advertida está la
nación, cuál será el destino de la pelea ad portas en La Haya. Wagner
¿defensor del Perú?: ja, ja.

Escribí las siguientes líneas, el 19-10-2007 en ¡Los peruanos indignos!:

"Ayer en La Primera, César Hildebrandt, en su vibrante artículo, Chile
4, Perú 0, recordó el abyecto prochilenismo rastrero de que hacen gala
ciertos personajes públicos de recurrente y siempre mediocre
presencia. Una cosa es el respeto a la convivencia de las naciones, a
la forja y comprensión de la complementariedad que hay que mantener en
equilibrio con la nación del sur y otra, muy distinta, la política de
hinojos y servidumbre que muestran presidentes, burócratas,
embajadores, militares, intelectuales, periodistas, etc. (con notorias
excepciones, eso sí), cuya testa gacha es congénita y parte de su
acción proditora. ¡Nada tiene que ver la altiva creación heroica de la
patria con la absurda capacidad de quintacolumna y traición de algunos
a lo largo de decenios desde el mismísimo 28 de julio de 1821! ¡El
problema –a la par que tragedia, hasta hoy insuperable- siempre fueron
los peruanos indignos y no los foráneos!

De resultas que el vecino austral hizo lo que consideró importante y
vital para su geopolítica y supervivencia. No obstante que eso
significó el aplastamiento de quienes, como Perú que en 1879 ni
siquiera tenía límites con Chile, entonces se los creó de hecho y
propagó por la fuerza de una invasión acaecida a partir de octubre
tras la pérdida del Huáscar en Punta Angamos. La bota fue impuesta
desde Chile y no al revés. En efecto, no me explico cómo el general
Izurieta afirma que el soldado enterrado en su país natal "cayó
defendiendo a su patria" ¡Si fue Perú la tierra invadida y asolada!
Los gimoteos revisionistas de historiadores, aquí y allá, que
pretenden el maquillaje de lo ocurrido, son más bien afeites inanes y
que no conseguirán su protervo y cosmético objetivo: falsear y
morigerar la crueldad inexplicable entonces habida.

Uno de los protagonistas de la crónica escrita el 2006, el hoy
ministro de Defensa, Allan Wagner Tizón, firmó el 28-29 de noviembre
de 1985 un Acta con su entonces par ministro de Relaciones Exteriores
de Chile, Jaime del Valle Alliende, en cuya parte III Revisión de
Textos de Historia, se dice:

"Los ministros estuvieron de acuerdo en poner en práctica, en el más
corto plazo posible, un procedimiento que permita en sus respectivos
países efectuar una revisión de los textos de historia a nivel de la
enseñanza primaria y secundaria, con miras a darle un sentido de paz e
integración. Posteriormente, una Comisión Mixta efectuará un examen
conjunto de las revisiones de dichos textos, con el objeto de
armonizarlos".

Escribió Alfonso Benavides Correa, en Una Difícil Vecindad, p. 218:
"Para recusar tan aberrante acuerdo bastaría meditar sobre la lección
que dio José de la Riva Aguero cuando afirmó con rotundidad que "la
historia, ministerio grave y civil, examen de conciencia de las épocas
y los pueblos, es escuela de seriedad y buen juicio pero también, y
esencialmente, estímulo del deber y el heroísmo, ennoblecedora del
alma, fuente y raíz del amor patrio", atendiendo a que el patriotismo
se alimenta y vive de la historia, a que la palabra patria viene de
padres y, por ello mismo, que "sobre el altar de la patria y bajo su
gallarda llama hecha de ruegos y de inmolaciones, de valor y de
plegarias, deben existir siempre, como en la ritualidad litúrgica
católica, los huesos de sus predecesores y las reliquias de sus
mártires" (La historia en el Perú, José de la Riva Aguero, Lima, 1910,
p. 548).

Lo ocurrido y detallado con buida enunciación filuda, casi en
tinieblas para la prensa peruana, tal como lo escribe César
Hildebrandt, ¿es consecuencia, criatura cimarrona de esa aberrante
dinámica promovida desde entonces?

Leamos.

Los achilenados Pérez, Wagner y Novak
24-10-2006

Durante la campaña electoral reciente fue el hoy presidente Alan
García, quien señaló a Javier Pérez de Cuéllar como el suscriptor de
posiciones a favor de Chile en contra del Perú, en documentos
diplomáticos de años atrás, 1968-69 (cuando era Secretario General de
Torre Tagle) y que jamás han sido mostrados a la opinión pública. El
aludido, el embajador Pérez, dijo por toda respuesta que no se
acordaba del asunto. ¡Cómo si reconocer una delimitación marítima
inexistente, con el vecino del sur, fuese un tema de fácil olvido o
irresponsable como traidor ocultamiento! ¿Qué espera el jefe de Estado
García para solicitar a su canciller que haga públicos aquellos
papeles? ¿Permanecerá el Congreso tan inexistente como hasta hoy?

En el Acta del 29 de noviembre de 1985, suscrita por los ministros de
Relaciones Exteriores de Perú, Allan Wagner Tizón y de Chile, Jaime
del Valle Alliende, se acordó: "1) Las Partes convendrán, a través de
un Acuerdo de Ejecución del Tratado de 1929, un régimen jurídico para
regular el ejercicio pleno y eficaz de los derechos que acuerdan al
Perú los Artículos Quinto del Tratado y Segundo de su Protocolo
Complementario, en los establecimientos y zonas a los que ambas
disposiciones se refieren, sin perjuicio de la soberanía chilena, en
especial en lo concerniente a la aplicación de su ordenamiento
jurídico, la jurisdicción y competencia de sus tribunales y el
mantenimiento del orden público."

En el artículo 3º. se dice: "Las Partes entienden asimismo, que el
Malecón de Atraque para el servicio del Perú integra jurídicamente y
funcionalmente el complejo portuario de Arica y, por ende, está sujeto
a la autoridad chilena en todo lo que guarda relación con las
competencias de la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina
Mercante de Chile (Gobernación Marítima y Capitanía del Puerto de
Arica y a la propia autoridad portuaria de Arica".

Réplicas atronadoras

¿Qué sostuvo el maestro y patriota Alfonso Benavides Correa en Los
triunfos que se dejó arrebatar la diplomacia peruana?, p. 213, Una
difícil vecindad: "No fue todo. El comunicado conjunto ocultó que ese
mismo día 29 de noviembre de 1985 los señores ministros de Relaciones
Exteriores de Chile, don Jaime del Valle Alliende y del Perú, don
Allan Wagner Tizón habían suscrito un Acta mediante la cual, en
pretendida ejecución de las Cláusulas contenidas en los artículos
Quinto y Undécimo del Tratado de Lima de 3 de junio de 1929 y Segundo
de su Protocolo Complementario, habían desempolvado y repuesto,
maquillado, el repudiado Protocolo de Liquidación de Obligaciones de
17 de marzo de 1934 que, como ya lo tengo expresado, mereció el
rechazo tanto de la Comisión Consultiva de RREE, como del Congreso
Constituyente de la República, entonces reunido".

Más adelante en el mismo, jamás refutado artículo, sostiene Benavides
Correa: "Sobre la base de la precedente capitulación –que trae a la
memoria el parágrafo segundo del Artículo Once del Protocolo del 17 de
marzo de 1934 Polo-Rivas Vicuña en que se decía que "con la ejecución
de este compromiso se declaran totalmente cumplidas, por parte de
Chile, las obligaciones referentes a obras en el puerto de Arica,
contraídas en el Artículo Quinto del Tratado de Lima, del 3 de junio
de 1929, y en el Artículo Segundo del Protocolo Complementario de la
misma fecha".

Padre de una criatura deleznable

En buena cuenta y como es fácilmente demostrable, acudiendo a las
fuentes y a los escritos de entonces, todos publicados y nunca
enmendados o rectificados, de esa fecha al hoy presente, cabe concluir
que el padre creador de la criatura, es decir, de la recepción por
parte de Chile del inútil y ridículo atracadero en Arica que se
encuentra fuera del perímetro original de la bahía de Arica,
estipulado en el Tratado y Protocolo Complementario del 3 de junio de
1929, es el señor Allan Wagner Tizón.

La historia, buena acusadora

¿Qué pretendieron hacer en 1999, noviembre, los traidores que bajo la
capitanía de Jorge Valdez y el patrocinio del canciller Fernando de
Trazegnies, con Chile? ¡Pues dar carta de ciudadanía al obsequio
pro-chileno y en clara contravención del Tratado de 1929, que negoció
el presidente Augusto B. Leguía!

Escribí en mayo del 2005 en el artículo Valdez: ¿un perdedor dando
lecciones de diplomacia?:

"Tres eran las cuestiones pendientes con Chile en agosto de 1998 que
debieron ser temas resueltos de manera indesligable y sincrónica. Es
decir, todas juntas en el mismo tiempo. A saber, en primer lugar:
lograr la ejecución a satisfacción del Perú del Artículo 5to del
Tratado de 1929, lo que implicaba modificar el desfavorable curso de
acción seguido desde 1985, cuando Allan Wagner era canciller, porque
la diplomacia chilena venía haciendo trampa.

En segundo lugar: debía plantearse la cuestión de la delimitación de
la frontera marítima para corregir la asimétrica práctica de los
paralelos geográficos que por el sur favorecía, también, a Chile. Y en
tercer lugar: atender la petición chilena de llegar a un acuerdo sobre
protección de las inversiones, interesados como estaban los de La
Moneda por proteger a sus connacionales en el Perú.

El Artículo 5to del Tratado entre Perú y Chile del 3 de junio de 1929,
dice a la letra: "Para el servicio del Perú el gobierno de Chile
construirá a su costo, dentro de los mil quinientos setenticinco
metros de la bahía de Arica, un malecón de atraque para vapores de
calado, un edificio para la agencia aduanera y una estación terminal
para el Ferrocarril a Tacna, establecimiento y zonas donde el comercio
de tránsito del Perú gozará de la independencia propia del más amplio
puerto libre".

El novísimo "periodista" Jorge Valdez, era viceministro y secretario
general de la Cancillería del Perú. Además, su identificación con la
dictadura fujimorista no era un asunto extraño, por el contrario lucía
orgulloso semejante y cuestionable "blasón" cívico.

Es importante subrayar que estas tres cuestiones estaban vinculadas
entre sí y una era rehén de la otra, al punto que se tenía conciencia
en Torre Tagle que no habría acuerdo sobre ninguna de ellas si no se
lograba un trato sobre las tres.

Pero, la "estrategia de negociación" fue un dechado vergonzoso de
perdedores, capitaneados por Jorge Valdez porque se siguió la línea
que mejor sirvió al interés de Chile. Se concluyó el Acta de Ejecución
del Artículo 5to del Tratado de 1929, donde se consagró la tesis
chilena. Después se concluyó el acuerdo sobre protección de
inversiones que, igualmente, favorecía a Chile. Y, por último, la
cuestión de delimitación marítima quedó fuera de la agenda bilateral;
también para satisfacción de Chile.

Con los años y sobre el específico punto de la delimitación marítima,
los capituleros y vendepatrias han insistido hasta la saciedad en
promover la adhesión del Perú a la Convención del Mar de las Naciones
Unidas con el pretexto que ésta servía para acordar con Chile la
delimitación en el mar. Y Chile, firmante de la Convemar, ha dicho
expresamente que NO usará nunca este instrumento internacional para
resolver ninguna clase de problemas limítrofes con países con mar
adyacente. ¿Qué país tiene mar adyacente con Chile?: ¡Perú!

En 1985 la Cancillería peruana, capitaneada por Allan Wagner Tizón,
notable por haber pasado los 2 mts. de altura, "logró", en las
"negociaciones" con Chile un mini-atracadero en Arica, diferente a lo
preconizado y establecido en el Artículo 5to del Tratado de 1929. Por
entonces ocurrió una anécdota infame que es bueno hacer de
conocimiento del público.

Las ocurrencias del encuentro entre las delegaciones peruano y
chilenas se llevaron a cabo en Arica.

Una noche de francachela irresponsable y espíritus liberados por el
alcohol generó un desaguisado que fue la comidilla por años de la
diplomacia chilena y una vergüenza oprobiosa para la nacional. El
embajador Eduardo Ponce de Vivanco (otro de los novísimos
"periodistas") perdió una carpeta con todos los documentos de la
posición peruana, oficios confidenciales, cartas y comunicaciones.

Esto no fue todo. La Cancillería de La Moneda llamó al embajador
peruano a Santiago y éste concurrió ignorante del motivo de la
convocatoria. Entonces, se habían dado los encuentros entre las
delegaciones peruano-chilenas en Arica y no existían más motivos
ríspidos o de cualquier otra naturaleza. Como se sabe, que una
cancillería llame a un embajador presume de un motivo sumamente
importante. ¡Y que lo era! La Moneda entregó la valija perdida por
Eduardo Ponce de Vivanco en Arica con todos los documentos al
embajador peruano. ¡Qué tal papelón!

¿Supo el canciller Allan Wagner de este desafortunado como infame
caso? Si lo supo, se calló en todos los idiomas porque nunca hubo
registro escrito sobre el particular y se estableció una especie de
espíritu de cuerpo que no fue otra cosa que motivo de mofa entre
nuestros vecinos del sur. En el equipo de aquella época figuraban al
lado de Wagner, Eduardo Ponce, Hernán Couturier y Alfonso Rivero
Monsalve, este último con los años, llegaría a ser el jefe de la mafia
en Torre Tagle.

El plano del desarrollo portuario propuesto por los chilenos al
presidente Augusto B. Leguía, llegó a Lima en el avión Jesús del Gran
Poder a fines de abril de abril de 1929. Con el golpe de agosto de
1930 y la pasividad de quien era entonces el canciller Montagne, este
plano se perdió en la bóveda de Torre Tagle por ¡nada menos que 70
años!

En 1998 se logró ubicar y reivindicar para la información de la
Cancillería lo que era, nada más y nada menos, que un instrumento
valiosísimo que habría evitado los constantes y aviesos requiebros
mañosos de la diplomacia chilena. Es más: es de suponer que fue
mostrado al entonces secretario general de Torre Tagle: Jorge Valdez.

Con este documento, era prácticamente imposible que las
"negociaciones" siguieran el curso desfavorable que estaban siguiendo
porque era la posición chilena la que prevalecía sin respuesta ni
contundencia de la actitud peruana.

¿Cómo así se concluyó en 1999 el Acta de Ejecución irrespetando –o
mejor dicho ignorando a sabiendas- un plano de inexcusable consulta y
referencia, con Chile? ¿Puede explicar el embajador –ahora
"periodista"- Jorge Valdez qué motivos le indujeron a traicionar los
intereses peruanos y preferir los de otro país? ¿Cuál es la versión de
los otros "negociadores": Carlos Pareja, Fabián Novak, Fernando Pardo?
¿Por causa de qué concedieron entre gallos y medianoche una posición
desfavorable al Perú?

Hoy la prensa y los medios en general, presos de una pereza criminal,
se olvidan del pasado vergonzante y sucio de muchos individuos, como
el caso de Jorge Valdez, y los convierten en "referentes" que
pretenden dar clases de diplomacia, buena conducta, limpieza cívica y
los ponen a "escribir". ¿Qué clase de lecciones –de cualquier cosa-
osarían dar Jorge Valdez, Eduardo Ponce o Alfonso Rivero Monsalve?

¿Qué categoría de prensa es aquella que cobija a malandrines que sólo
han exaccionado al Fisco y mal representado al país que les pagó sus
múltiples viajes y eternas torpezas contranatura?

¿Se atreverá Jorge Valdez a negar que conocía un plano que debió haber
dado otro curso a los entendimientos entonces con Chile?".

Convalidando obsequios contra Perú

Allan Wagner en 1986 convalida en términos de construcción, lo que
Fernando Schwalb en 1964 aprobara en planos desde la Cancillería
durante el primer gobierno de Fernando Belaunde. Aparentemente,
durante los 50s, la diplomacia chilena tomó conocimiento firme que los
planos del remozamiento portuario de Arica enviados a Leguía en el
avión ibérico Cristo del Gran Poder estaban perdidos en Torre Tagle.
Tema que Valdez y la pandilla comandada entre otros por Fabián Novak
Talavera, ignoraron adrede con conocimiento de causa de su existencia.
¡Es decir obliteraron un documento fundamental en la negociación!

Entonces Wagner, en 1986 aprueba la construcción de acuerdo a los nuevos
planos inventados por los chilenos en 1964.

En 1993 los australes quisieron ganar mucho más con las Convenciones
de Lima, pero la resistencia en Perú fue férrea. Y las dichas
Convenciones fueron tiradas a la basura.

Los del sur, en 1999, se contentaron con ceder algo en cuanto a la
"administración" portuaria, pero ratificando la aceptación de ese
atracadero ridículo e inútil. Pero con una gran diferencia, UNA GRAN
DIFERENCIA, los "negociadores peruanos" de 1999 ya sabían, por vez
primera, que lo acordado en 1986 era algo distinto, y a pesar de eso
cerraron los ojos. Y encima concedieron servilmente que el atracadero
estuviera fuera de los 1575 metros dentro de la bahía de Arica y que
fue lo estipulado en 1929.

¿Hay posibilidad de excusar los achilenamientos de Pérez de Cuéllar,
Allan Wagner Tizón y del traidorzuelo bribón Fabián Novak Talavera,
que para colmo de sinverguencerías fue condecorado en 1999 por
"negociar" en nombre de Perú con Chile por esta última nación que
premió sus esfuerzos –nadie sabe si pagados o gratuitos- proditores y
desvergonzados?

¿Cree usted, amigo lector, que Wagner defenderá al Perú? Respondo: ¡ja, ja!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Wednesday, December 19, 2007

Cáceres pide unidad nacional

Historia, madre y maestra

Documento No. 12*

Cáceres pide unidad nacional

Señor Coronel
Isaac Recavarren
Lima
Querido compañero y amigo:

Al fin me tienes por estos lugares de muy distinta manera de la que yo
creía. Tú sabes que mi pensamiento era ir al sur para trabajar como
pudiese; pero a mi paso por Jauja me exigió Piérola que aceptase el
mando del centro. Vacilé mucho, pero acepté, siquiera porque el
enemigo estaba al frente.

Hoy es necesario, pues, que tú y todos los que como tú han sabido
derramar gloriosamente su sangre por la patria, piensen en la manera
de que tanto sacrificio no sea estéril.

La renuncia espontánea y patriótica de Piérola anunciada por un
supremo decreto; y la próxima, inevitable, patriótica de García
Calderón, que me anuncia de una manera formal, destruyendo todos los
compromisos y alejando todas las antipatías, nos ponen hoy en el caso
de pensar seriamente en la unión.

No hay un solo hombre en el Perú que pueda tener la pretensión de
reunir en su favor todas las opiniones en medio de las luchas
políticas y de las agitaciones de partido. Sin embargo sería necesario
un gobierno que fuera no sólo reconocido y aceptado, sino aun querido
por todos. Se asegura aquí que el Congreso de Lima trata de elegir a
Canevaro: muy acertada elección sin duda para otra época. Si sólo se
tratara del mérito personal y de los servicios prestados, nadie mejor
que tú, que vienes sirviendo a tu país con desinterés y batiéndote con
heroísmo desde el principio de la guerra, distinguiéndote en todas
partes por tu conducta.

Hoy sin embargo no basta eso; es necesario reunir bastante prestigio y
relaciones en todos los círculos para atraérselos. Unidos todos los
peruanos y con un gobierno fuerte y único podríamos hacer la paz o la
guerra según lo quisiera el país y lo permitieran las circunstancias.
De otro modo, y mientras permanezcamos divididos, sólo nos resta que
escoger o la indefinida ocupación del enemigo o la guerra perpetua.
Con tu buen criterio y con tus sentimientos patrióticos no se te puede
ocultar el abismo a que nos ha lanzado el exclusivismo intransigente.

Esta obra, sin embargo, no puede realizarla un solo hombre: sería
necesario organizar una Junta de Gobierno, que representase todos los
elementos y armonizase todas las opiniones. Con las voluntarias
renuncias de Piérola y García Calderón, ni tú ni yo faltaríamos a
nuestros compromisos; y podríamos poner al servicio de la patria todas
nuestras influencias y nuestro prestigio. La mayor satisfacción que
puede caber hoy a un patriota es contribuir a la consecución del fin
único que todos nos proponemos.

Tú conoces mi manera de pensar y te manifesté francamente antes de mi
salida de esa. No me anima ninguna ambición personal, que en todo caso
tendría su ocasión más tarde; sólo me mueve el interés de la patria
por la cual nos hemos sacrificado juntos.

Trabaja en el gobierno y el Congreso de Lima, que yo trabajaré por acá
y quizá la patria tenga algo más importante que agradecernos, que
nuestros servicios en los campos de batalla.

Mis respetos a tu familia y tu dispón siempre de tu fiel compañero y amigo,

Andrés A. Cáceres

Huancayo, mayo 17, 1881

*Campaña de La Breña, Colección de Documentos Inéditos: 1881-1884,
Luis Guzmán Palomino, Concytec-CEHMP, Lima 1990

¡Julio in memoriam!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
19-12-2007

¡Julio in memoriam!

Muy difícil, casi imposible, describir el dolor que produce la
ausencia subitánea de un ser querido. En efecto, partió, antes que
nosotros, sus múltiples amigos, Julio Rodríguez, ese cultor de la
charla amena y enterada, fino de galanura sensata, e intelectual que
siempre me hizo pensar que cien como él y Perú sería otro.

Ayer por la mañana al ver la mención de su nombre en un par de diarios
fui asaltado por la sospecha que podía ser un homónimo. Sin embargo,
un sexto o séptimo sentido advertía que la infausta circunstancia
había acaecido fulminando al buen amigo que apenas si llegaba a la
cincuentena.

En Julio podíase describir con exactitud el dicho gringo: the man is
the style. Con terno y corbata, siempre de manera correcta, era común
verle al lado de congresistas a los que acompañó brindándoles el
consejo de su sabiduría potente y a quienes otorgaba la posibilidad de
brillar, aunque, las más de las veces, las luces eran de él y los
discernimientos ¡qué duda cabe! también. No obstante, Rodríguez solía
estar en segundo plano. Entre risas –y con mucha picardía sana-
repetía: ¡no quiero perder mi trabajo! Su pluma y versación están en
muchos proyectos de ley, en los seguimientos de investigación que
emprendió y en su insaciable virtud lectora que le premunían de
conocimientos tan dispares como los pormenores del inicio de la
primera guerra mundial como los recovecos poco contados de la
revolución de Trujillo en 1932.

Conocíale desde que éramos estudiantes universitarios. Fue el mismo,
con algo más de peso en su robusta figura, durante los lustros que
duró nuestra luenga amistad. Intercambiábamos libros y, hay que
confesarlo, a veces también me robaba los mismos en retribución a mis
trapacerías. Pero era un deleite "tomarnos" examen de las lecturas y
entonces venía el acápite fraterno de devolución.

Le vi hace pocos meses y con su afecto característico cruzó la calle y
diome un saludo de esos que hacen pensar que el cariño está
impertérrito con y en nosotros. Le obsequié mi manual ¡Estafa al Perú!
y él se comprometió a leerlo con fruición y hacer una crítica. Le pedí
que diera cuenta de las páginas y que la crítica se la guardara para
cuando la pidiera. ¡Temible y de fuste era Julio!

Para confirmar su temprana partida, estuve llamando a quienes como yo,
fueron parte de la legión de sus buenos e inseparables amigos. Y
Germán Lench asintió en medio de una pena insondable. Y hablé después
con Plinio Esquinarila y recordó sus torneos con Julio para ver dónde
almorzaban y quién pagaba la cuenta. Demás está decir que, exquisito
gourmet, Rodríguez, era conocido en el Maury donde era habitúe siempre
bien recibido. La certidumbre que la Parca, esa dama inevitable,
habíanos arrebatado a Julio, tornó triste suceso.

A veces no se entiende la vida que culmina en la muerte insensata y
que no avisa. Para los que sobrevivimos es un honor doliente, eso sí,
tener que despedir a Julio Rodríguez, en el intermedio de su vida que
prometía ser, con la maduración del tiempo y el reloj del éxito, un
aporte formidable al Perú de sus amores, desvelos, querencias y
travesuras. Nuestra aflicción, Julio: ¡es más grande que la tuya!

Julio se fue y la llama de su recuerdo aviva la luz y cariño de todos
los que supimos apreciar su inmensa valía, no siempre reconocida por
vulgares que nunca entendieron que era un alma superior de fina
corteza y mejor talante.

Julio: ¡Descansa en paz!

Tuesday, December 18, 2007

1879-1883: mezquindades en plena guerra

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
18-12-2007

1879-1883: mezquindades en plena guerra

En su libro Política y Estrategia en la guerra con Chile (Lima 1979),
Edgardo Mercado Jarrín, cuando se refiere a la falta de refuerzos de
artillería, caballería y transportes, escribe:

"Las ventajas obtenidas por Chile al conquistar el dominio marítimo y
al haber proyectado su poderío sobre los territorios de Atacama y
Tarapacá –campaña en la cual los aliados combatieron prácticamente sin
artillería ni caballería que permitiera efectuar reconocimientos,
explotar el éxito y destruir a las fuerzas chilenas en fuga-, exigían
que en la reorganización se procediera a aumentar fundamentalmente la
potencia de fuegos y la movilidad del Ejército. De acuerdo a los
recursos disponibles, los efectivos de infantería quedaban
subordinados a la cantidad de fusiles, pese a que la población militar
no presentaba limitaciones; los de la caballería se atenían a la
existencia de ganado equino y a las importaciones de Argentina; el
material de Artillería estaba limitado por los recursos financieros
del país, las adquisiciones del exterior y las posibilidades de
fabricación en Lima; y los medios de transporte, al ganado mular,
disponibilidad de carretas y a los recursos locales.

1) Potencia de fuegos.- Como ya se anotó, Chile realizaba una guerra
de invasión para la cual se había preparado con la debida
anticipación. A esto se agregaba la obtención del dominio marítimo y
la conquista de Antofagasta y Tarapacá, lo que le proporcionaba
ventajas para la iniciativa de las operaciones, la elección del lugar
del desembarco, el momento y las circunstancias favorable para la
iniciación de la ofensiva; y todo esto, sin considerar las de orden
económico. La campaña de Tarapacá y sus cuantiosas pérdidas en
hombres, equipo y armamento en la retirada, habían puesto en evidencia
la vulnerabilidad de las fuerzas aliadas. Ante la inferioridad
manifiesta de la potencia de combate de las fuerzas aliadas, en
relación a las tropas chilenas, uno de los medios más expeditivos que
tenía a su alcance el Dictador para remediar la situación, era el
refuerzo de la artillería.

La artillería acrecienta el poder destructor del fuego y brinda
profundidad al combate. No hay artillería en reserva en el campo
táctico ni en el estratégico operativo. Su carencia debilitó la
capacidad combativa del Ejército peruano, y la falta de movilidad
–dada la naturaleza desértica del terreno donde se realizaban las
operaciones- dificultaba los desplazamientos. Un exceso de artillería
sin movilidad, en ese entonces, imponía a las operaciones un carácter
más pasivo y un ritmo mesurado y metódico. Por el contrario, la
insuficiencia de artillería facilitaba la capacidad de maniobra.

El Ejército peruano, perdida la iniciativa de las operaciones, estaba
condenado a asumir una actitud defensiva en el campo estratégico, pero
podía y debió emplear la ofensiva en el campo táctico. La maniobra
defensiva impuesta por la situación, requería remediar su inherente
debilidad organizativa, reforzando los medios de artillería. No se
hizo nada por ello. Por otra parte, el campo de batalla elegido se
encontraba en un Teatro de Operaciones restringido como lo eran Tacna
y Arica. La artillería era la mejor respuesta para fortalecer la
potencia combativa del Primer Ejército que actuaba en un espacio
relativamente reducido.

¿Pudo el Dictador reforzar con artillería al Ejército del Sur como lo
exigían las circunstancias? Creemos que sí, pues existían en Lima
algunos cañones disponibles. En la campaña de Lima –descontando los
dos cañones Clay de 32", viejos cañones de marina difíciles de
transportar, y dos Selay construidos en Bellavista-, participaron en
las abras de Santa Teresa y en Zig-Zag: 19 White, 16 Grieve, 4
Walgely, 2 Vavasseur, 1 Armstrong; en total 44 cañones. En la campaña
de Tacna la artillería del Ejército del Sur estaba constituida por 2
cañones de 12" y 8 cañones de 4".

En referencia a la artillería chilena, Vicuña Mackenna afirma: "El
total de la artillería que iba a batir el campo peruano constaba de 37
cañones; de éstos, 20 Krupp de campaña, 17 de montaña, incluyendo 6 de
bronce y cuatro ametralladoras; total 41 piezas contra 31 del
enemigo". Los cañones Krupp eran modelo 1879, se trata de uno de los
rarísimos casos en los anales de la historia militar, en el que un
ejército de un país no fabricante de su propio material de guerra,
interviene en una batalla con modelos fabricados el mismo año del
conflicto.

Montero no recibió ningún refuerzo de artillería, material que se
reservaba para defender Lima, restando así la potencia de fuego
necesaria al Teatro de Operaciones principal, en donde precisamente se
iba a realizar, como se realizó, la batalla decisiva de la guerra. En
la campaña de Tacna se daría lugar al gran enfrentamiento de los
ejércitos profesionales de los países en guerra y sería el punto
estratégico de conjunción de las fuerzas de la alianza.

2) Caballería.- La caballería acrecienta la movilidad de un ejército.
La caballería que disponía el Ejército del Sur, era sumamente reducida
y por consiguiente las acciones militares carecían de rapidez. Como en
ese momento, todo se realizaba con tropas a pie, las disposiciones
requerían de más tiempo. Las zonas desérticas del TO, situadas entre
valle y valle, por lo general a dos jornadas de infantería, están
constituidas por pampas arenosas, sembradas de piedras partidas y
cantos rodados, cruzada por numerosas torrenteras que hacen difícil el
tránsito. Una caballería numerosa facilitaba los movimientos amplios y
el lanzamiento de destacamentos lejanos para obtener seguridad e
información sobre los probables lugares de desembarco chilenos. La
carencia de caballería imponía desplazamientos lentos dentro de un
dispositivo muy agrupado y obligaba –sin alternativa- a la adopción de
la maniobra defensiva. La caballería se adelanta para ganar espacio y
con ello proporciona seguridad para el grueso, informa con prontitud
sobre cualquier suceso, mantiene y rompe el contacto y avanza de línea
de horizonte para preceder a las otras armas que requieren desplazarse
con seguridad.

La guerra se desenvolvía en espacios desérticos dilatados y el
ejército invasor tenía libertad de acción para elegir los lugares de
desembarco. Ello requería la constitución de destacamentos móviles y
de acción lejana, capaces de aplicar potentes golpes a las fuerzas
chilenas en las áreas de desembarco, a la vez que garantizar al
Ejército del Sur contra el peligro de acciones sorpresivas, mediante
la información oportuna acerca del enemigo. Era necesario tomar el
contacto con las fuerzas chilenas lo más lejos posible, desde sus
puntos de desembarco, con el objeto de tener una alerta temprana y un
conocimiento lo más exacto posible sobre la fuerza enemiga que se
aproximaba y esto se hubiera conseguido con fuerzas de caballería
adecuadas.

El Ejército del Sur, carente de movilidad, con una caballería reducida
y mal montada, estaba anclada al terreno y no podía hacer otra cosa
que aprovechar las líneas favorables del terreno para oponerse al
adversario mediante operaciones defensivas, con la finalidad de
disminuir la capacidad combativa de las fuerzas chilenas. Luego
debería lanzarse a la ofensiva aprovechando la primera oportunidad, ya
que las operaciones defensivas sólo tienen carácter transitorio.

El Ejército del Sur en la campaña de Tacna, en lo que se refiere a
fuerzas de caballería, contó con tres escuadrones, además de un
escuadrón de gendarmes de efectivo reducido. En total 400 hombres mal
montados. En la acción del Manzano, en los prolegómenos de la Campaña
de Lima, se empleó el Cazadores del Rímac, que bien pudo haber
concurrido a la Campaña de Tacna. Chile, en cambio, en esta campaña
participó con mil soldados de caballería.

3) Servicio de transporte.- La causa principal para que el Ejército
optara por la maniobra defensiva en el transcurso de la guerra, fue
sin lugar a dudas, la falta de medios de transporte que permitieran el
apoyo de víveres, forrajes y municiones. El general Dellepiani afirma
que "según documentos oficiales, las tropas de Montero en la Campaña
de Tacna sólo dispusieron de 10 mulas para el servicio de su piezas de
artillería". En la Guerra del Pacífico, debido a la naturaleza
desértica del TO, el abastecimiento de agua y municiones resultaban
decisivos. Veamos lo que escribe Bulnes sobre este aspecto, en la
campaña de Tacna:

"El problema de movilizar la artillería y los bagajes pensaba
resolverse con mulas y se contaba con 500 de ellas, pero no había agua
ni forrajes en ese desierto. Sotomayor calculó que necesitaba otras
700 mulas y hubo que traerlas del sur en los buques de la Cía. del
Pacífico. También se trajeron 700 caballos y, asimismo bueyes, para
acompañar en pie a la expedición".

Chile disponía, pues, de los elementos necesarios para dar movilidad y
capacidad ofensiva a su ejército. En cambio, el Ejército peruano no
estaba en aptitud similar por falta de medios de transporte, ni
siquiera para realizar el modesto avance de dos jornadas a distancia
lejana del adversario, que es la que separa Tacna del valle de Sama.
La pregunta que surge es: si durante los cuatro meses que mediaron
entre la batalla de Tarapacá y la del Campo de la Alianza, ¿pudo el
país reunir en ese lapso hacer el gran esfuerzo de reunir de 800 a
1000 acémilas y ponerlas a disposición del Ejército del Sur? El
historiador Bulnes, al narrar la expedición de Lynch a la sierra para
destruir a Cáceres, expresa: "Casapalca era el punto indicado de
reunión para el paso de la Cordillera... Se juntaron 1250 bestias: 200
tomadas en la Campaña de Lima, 350 burros, 100 mulas y 600 caballos de
la artillería." Los comentarios huelgan.

El apoyo en medios de transporte al Ejército del Sur desde Lima, le
hubiera permitido ocupar una posición defensiva evidentemente
superior. Recordemos que en la retirada de Tarapacá, el Ejército
peruano cubrió más de 300 kms. de desierto y cordilleras en veinte
días, sin víveres, sin agua y descalzo, conservando la disciplina,
probando elevadas fuerzas morales tanto o más que las que se requieren
en el propio campo de batalla.

c) Viabilidad del envío de refuerzos

La marina peruana llevó a cabo una de sus atrevidas empresas. La
corbeta Unión al mando del comandante Villavicencio, despachada del
Callao el 12 de marzo con un cargamento para el Ejército del Sur, se
presentó en Arica el 17 burlando la vigilancia del Huáscar –ya en uso
por la marina chilena, y habilitado con cañones de retrocarga- y el
Matías Cousiño que a la sazón bloqueaban el puerto. Luego de descargar
en Arica los abastecimientos que traía, burlando nuevamente la
vigilancia chilena a la luz del día, regresó al Callao. A pesar de la
brillante hazaña, el abastecimiento resultó irrisorio. Al respecto,
Mariano Felipe Paz Soldán en su Narración Histórica de la Guerra de
Chile contra el Perú y Bolivia, expresa:

"En el Perú....; para la generalidad se presentaban dos hechos, cual
más satisfactorios y halagadores; la brillante hazaña marinera de la
corbeta, y la provisión de artículos indispensables al Ejército del
Sur, en momentos más premiosos, porque aunque la aspiración de la
gente más sensata, era porque de preferencia se reforzara aquel
ejército con algunos batallones de los de Lima, y estos no marchaban,
se había encontrado medio de calmarla con la anunciada salida de la
división Leyva de Arequipa al Cuartel de Tacna, la cual debió
satisfacer esta ansiedad; por consiguiente, los transportes de
entusiasmo y contento embargaron todos los corazones. Pero, cuán poco
debía durar esta agradable ilusión. No tardó mucho en saberse que el
tan cacareado cargamento que había lanzado a la Unión a una suerte tan
peligrosa, se reducía a unas cuantas gruesas de zapatos, algunos
fardos de género para vestido, una pequeña cantidad de municiones de
rifle, un cajón de medicamentos, una lanchita torpedo y dos
ametralladoras, mientras que lo más necesario y urgente como rifles,
millares de tiros y vestidos hechos, se reservaba para el ejército que
el Dictador organizaba en Lima, con el objeto de asegurar su
autoridad; de suerte que el viaje de la Unión no tuvo más objeto que
engañar a la nación haciéndole creer que había llevado grandes
auxilios al disminuido y vencido Ejército de Tacna".

Sobre este particular, el historiador chileno Barros Arana en su
Historia de la Guerra del Pacífico, dice:

"Los oficiales peruanos de Tacna y Arica que veían a sus soldados casi
desnudos, y que conocían todas las necesidades del ejército, se
persuadieron de que las mezquinas rivalidades de los hombres públicos
del Perú, no se habían acallado en medio de los conflictos de la
guerra exterior. A juicio de ellos, el dictador Piérola estaba
resuelto a sacrificarlos para evitar un triunfo que debía enaltecer a
Montero, y que podía ser como una amenaza para el gobierno de la
dictadura. Así, pues, el viaje de la Unión, sin importar un auxilio de
mediana importancia para el ejército de Tacna y Arica, vino a fomentar
la desconfianza de los oficiales y aun a producir cierto desaliento en
sus espíritus".

La corbeta Unión pudo llevar al TO refuerzos de artillería,
caballería, y mulas y bueyes para mejorar el apoyo de fuegos y la
movilidad del Ejército del Sur. En todo caso, se dispuso de cuatro
meses para enviar por tierra, tanto de Lima como de Arequipa, este
tipo de refuerzos.

d) Repercusiones en la moral de las tropas

La reorganización del Ejército decretada por Piérola el 31 de enero de
1880, fue calificada por Montero de "funestamente peligrosa". Respecto
al relevo de los mandos de división y unidades decretadas por el
Dictador, Montero se manifestó contrario a dicha disposición,
escribiéndole a Piérola "que los comandos de división y de cuerpos
habían adquirido legítima y denodadamente estos puestos, unos en los
campos de batalla y otros en medio de los sinsabores y privaciones del
servicio de campaña". Agregaba como razones "la confusión que va a
producir la variedad de armamentos que resultará en los nuevos
cuerpos, al formar uno, de dos o tres que tienen distinto sistema de
rifle y su peculiar enseñanza".

La nueva organización del Ejército y la falta de envío de refuerzos,
no sólo vulneró las posibilidades estratégicas, sino que además tuvo
hondas repercusiones en las fuerzas morales, pues introdujo confusión,
rompió el espíritu de cuerpo de las unidades y relajó el ascendiente
del jefe sobre sus subalternos, el mismo que se forja a través de las
mismas privaciones que surgen en la vida de campaña y el mutuo
conocimiento de largos años de servicio. Tanto Piérola como su
ministro de Guerra, don Miguel Iglesias, que llevaba el título de
coronel de milicias debido a las revueltas que encabezara en
Cajamarca, no tenían ninguna formación militar y carecían por completo
de los conocimientos mínimos para acometer la reorganización del
Ejército. En la Campaña de Tacna, como en la de Lima, los militares
profesionales estuvieron en segundo plano en la preparación y
conducción operativa estratégica y las consideraciones políticas, al
no tomar en cuenta las recomendaciones de la estrategia, coadyuvaron a
la victoria chilena". (Ob. cit. pp. 100-108)

Siempre me he preguntado por causa de qué, Cáceres o cualquiera de los
militares valientes y hazañosos, no se encargó de Piérola y su cohorte
de inexpertos que condujeron al país y particularmente a la capital a
una de sus degradaciones más oprobiosas por la derrota en enero de
1881. He allí una de las grandes preguntas inexplicables que no tiene
respuesta porque tampoco se puede ser profeta del pasado.

Como escribió Mercado Jarrín: huelgan los comentarios.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Monday, December 17, 2007

Wong: ¡el capital no tiene patria!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
17-12-2007

Wong: ¡el capital no tiene patria!

Luego de frecuentes, mañosas, recurrentes, continuas, durante meses de
meses, largas negativas sobre su venta, los Wong anunciaron en Palacio
que el 100% del accionariado de su negocio había sido comprado por la
empresa Cencosud, firma chilena que ya tiene asiento en Argentina,
Colombia y ahora Perú. ¡El capital no tiene patria, pudo haber sido de
otra proveniencia, pero ha llegado del sur!

¿Será este cambalache comercial de alto vuelo, signo novísimo de los
tiempos que sigue a lo del viernes cuando el presidente García estuvo
en Washington firmando con el George Bush, el TLC, tratado
internacional para Perú y apenas un acuerdo para Estados Unidos?

Que los Wong vendan o hagan lo que les venga en gana, incluido,
especular con sus mencionadas negaciones que alzaron ¡evidentemente!
el precio de su operación con los inversionistas chilenos, es asunto
suyo. Lo que no puede ser aceptable es que se sirvan feniciamente de
su posición de dominio para lograr mejores resultados para sus
bolsillos. Que los hayan comprado al 100%, retrata esta circunstancia.

¿Qué tiene que ver Palacio y el ministro Rafael Rey en esta
transacción? Todo el país ha visto que el anuncio del remate de los
Wong se hizo casi de una manera oficial. ¿Qué gana Perú con un negocio
privado? O sea que ahora, desde las alturas del gobierno, que no es el
poder, de ninguna manera, se otorgan patentes de corso para que cuanto
se haga "muestre" los contornos "exitosos" que pretende exhibir la
propaganda masiva que se difunde a través de las entidades
gubernamentales.

Por ejemplo. La empresa del embajador político del Perú, Felipe Ortiz
de Zevallos, Apoyo S.A., juez y parte del asunto TLC, revela una
encuesta en que el 66% de la población, respalda ese asimétrico e
inequitativo convenio con EEUU. ¿A tanto llega el conocimiento de la
gente sobre un asunto cuyas aristas más profundas aún no son del
dominio público?

Un ministerio, que está en una desaforada propagandización del TLC,
muestra una imagen en que un hombre vinculado a carretillas
motorizadas, alberga la esperanza de "exportar" sus vehículos a
Gringolandia. Quien o quienes han hecho el corto televisivo, no pueden
ser más estúpidos categóricos: en EEUU las medidas de seguridad para
los vehículos y usuarios, suelen ser de lo más estrictas. Por lo
menos, un triciclo de los que aquí conocemos NO va a ingresar ¡jamás!
para ningún propósito a la nación del norte.

Hasta hace pocos días, y luego de años de enriquecimiento abultado,
los Wong, aludían a que en sus tiendas daba gusto comprar. Además,
siempre puntualizaban, directa o subliminalmente, la peruanidad de sus
capitales y de su personal. No debe dejar de recordarse que los
ponchos, atuendos y motivos de la vestimenta de sus ex empleados,
distinguían los colores blanco y rojo. Como el capital de la tienda
que los ha comprado, Cencosud, es chilena, es probable que ello
trueque al azul y rojo.

El capital no tiene patria, eso es evidente e inconcuso. Tampoco la
ética tiene que ver porque los negocios son negocios, suelen subrayar
los fenicios de alta y poca monta. Aquí no hay banderas. Sin dejar de
reconocer aquellos apotegmas, no es menos cierto que existen
agiotistas que no dudarían en vender a sus propias madres y ¡hasta
discutirían el precio! Lo ocurrido y conocido oficialmente con las
tiendas Wong es un claro ejemplo de aquello.

Y el canciller Joselo nos dice, otra vez, que a más tardar, en enero
se presenta la demanda por la delimitación marítima con Chile. Y no se
revela nada con respecto al ultra-necesario agente en La Haya. ¿Hasta
cuándo? La irresponsabilidad de Torre Tagle, la tradicional
ineficiencia del Congreso y la estupidización masiva de la opinión
pública, permiten un cuadro alarmante de permisividad, hecho
abominable que sólo envilece al Perú.

¿Seguirá comprando en Wong-Cencosud? ¡Bah!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Friday, December 14, 2007

El valioso precedente creado por la CIJ con el caso Nicaragua vs Colombia

El valioso precedente creado por la CIJ con el caso Nicaragua vs Colombia
por Félix C. Calderón
14-12-2007

Como es de conocimiento público, el 13 de diciembre de 2007 la Corte
Internacional de Justicia (CIJ) con sede en La Haya expidió sentencia
con relación a las excepciones preliminares presentadas por Colombia
respecto a la incompetencia de la Corte para considerar la demanda
presentada por Nicaragua el 6 de diciembre de 2001 sobre "cuestiones
jurídicas que permanecen en suspenso" entre ambos Estados "en materia
de títulos territoriales y delimitación marítima" en el Caribe
occidental.

De manera muy resumida, Nicaragua pidió a la Corte resolver sobre lo
siguiente: (i) que la República de Nicaragua tiene la soberanía sobre
las islas de San Andrés y Santa Catalina, y sobre todas las otras
islas y cayos vecinos, así como sobre los cayos Roncador, Serrana,
Serranilla y Quitasueño (en la medida que sean susceptibles de
apropiación); (ii) a la luz de las conclusiones que adopte sobre lo
precedente, solicitó igualmente a la Corte determinar el trazado de
una frontera marítima única entre las porciones de la plataforma
continental y las zonas económicas exclusivas que corresponden
respectivamente a Nicaragua y Colombia de conformidad con los
principios de equidad y circunstancias pertinentes que el derecho
internacional general reconoce aplicables a una delimitación de esta
clase: y, (iii) Nicaragua dio a conocer que se reservaba el derecho de
presentar otra demanda de reparación por todo elemento de
enriquecimiento resultante de la posesión de Colombia de las islas San
Andrés y Providencia, así como de los cayos y el espacio marítimo
hasta el meridiano 82º W, por ausencia de título legítimo, sin
perjuicio de otra demanda de reparación por haber entrabado la
actividad de los navíos de pesca nicaragüense y, en general, de los
navíos que enarbolaban el pabellón de Nicaragua.

Para Nicaragua la Corte era competente para pronunciarse sobre su
demanda de acuerdo con el artículo XXXI del "Pacto de Soluciones
Pacíficas" de 30 de abril de 1948, más conocido como Pacto de Bogotá,
del cual tanto el demandante como Colombia son Partes Contratantes.
Asimismo, se configuraba su competencia en virtud del artículo 36º del
Estatuto de la Corte en tanto Nicaragua y Colombia habían aceptado la
competencia obligatoria de la CIJ en virtud de las declaraciones
unilaterales de 1929 y 1937, respectivamente.

Por su parte Colombia, dentro del plazo previsto, presentó ciertas
excepciones preliminares a la competencia de la Corte el 21 de julio
de 2003, con lo cual de conformidad con el artículo 79º, inciso 5, del
Reglamento, se suspendió el procedimiento sobre el fondo, dando un
plazo a Nicaragua para presentar un escrito con sus observaciones y
conclusiones. En concreto, Colombia solicitó a la Corte, de acuerdo
con el artículo 60 del Reglamento, resolver en el sentido que en
virtud del Pacto de Bogotá, especialmente de sus artículos VI y XXXIV,
el procedimiento jurisdiccional previsto en el artículo XXXI no podía
aplicarse al litigio planteado por Nicaragua y, por consiguiente, la
Corte carecía de competencia sobre el mismo porque: a) el Tratado
Bárcenas-Esguerra de 1928/1930 estaba en vigor al 30 de abril de 1948,
fecha en que se concluyó el Pacto de Bogotá; b) porque la soberanía de
las islas San Andrés, Providencia y Santa Catalina, así como sobre el
conjunto de islas, arrecifes y cayos que son parte constitutiva del
archipiélago de San Andrés, fue resuelta mediante el tratado de
1928/1930; y c) porque la delimitación marítima entre Colombia y
Nicaragua fue zanjada en el tratado de 1928/1930. Por consiguiente, la
Corte debía considerar el litigio terminado. Asimismo, en virtud del
párrafo 2 del artículo 36º de su Estatuto, la Corte no tenía
competencia para conocer el fondo del diferendo planteado por
Nicaragua, pues habiendo sido declarado el litigio terminado, no
existía entre las partes ningún otro litigio al cual pueda ser
aplicado el párrafo 2 del artículo 36. Además, la declaración de
aceptación de la competencia obligatoria de la Corte hecha por
Colombia en 1937 no estaba en vigor al momento de presentar su demanda
Nicaragua; y porque en cualquier caso, la reserva hecha por Colombia
en esa declaración exceptuaba expresamente las cuestiones que tienen
su origen en hechos anteriores al 6 de enero de 1932. Por tanto, la
demanda de Nicaragua debía ser rechazada.

Frente a esta impugnación, Nicaragua solicitó basada, igualmente, en
el artículo 60º del Reglamento, que la Corte resuelva que las
excepciones preliminares planteadas por Colombia relativas a la
competencia con base en el Pacto de Bogotá y la competencia a que se
refiere el párrafo 2 del artículo 36º del Estatuto, estaban
desprovistas de toda validez. De manera subsidiaria, solicitó a la
Corte resolver, de conformidad con el párrafo 7 del artículo 79º del
Reglamento, que las excepciones planteadas por Colombia no revestían
un carácter exclusivamente preliminar. También, pidió a la Corte
rechazar el pedido hecho por Colombia que buscaba que la demanda
nicaragüense fundada en el artículo XXXI del Pacto de Bogotá sea
declarada "terminada", de conformidad con los artículos VI y XXXIV de
ese instrumento regional. Por último, Nicaragua subrayó que todas
aquellas cuestiones que no habían sido tratadas explícitamente en las
observaciones escritas y en las audiencias, quedaban expresamente
reservadas para evocarlas en el estadio del examen de fondo.

Quien esto escribe cree haber sido el único que semanas antes,
específicamente el 17 de octubre pasado en este mismo diario, adelantó
opinión respecto al sentido que seguiría la sentencia de la CIJ. En
esa oportunidad afirmó lo siguiente: "las excepciones interpuestas por
Colombia no tendrían un carácter exclusivamente preliminar. De allí
que sea prevaleciente el famoso dictum de la Corte Permanente
Internacional de Justicia en el caso de la Electricity Company of
Sofia and Bulgaria en el sentido que la aceptación de la competencia
compulsiva de la Corte implica de manera indubitable la intención y
voluntad de los Estados partes de abrir caminos a la competencia de la
Corte para resolver pacíficamente sus diferendos, en vez de cerrarlos
entre sí con el objetivo último de que ninguna competencia sea
ejercida. Este principio es, obviamente, mucho más fuerte en el Pacto
de Bogotá, lex specialis. Puesto que las excepciones preliminares no
pueden alegarse en el vacío es difícil desligarlas del fondo del
asunto, siendo el precedente del caso Panevezis-Saldutiskis Railway
sentado por la Corte Permanente, igualmente aplicable. Para el caso
del artículo VI del Pacto de Bogotá, es necesario tener en cuenta un
principio admitido hace mucho tiempo por el cual "un tratado debe ser
interpretado a la luz de las normas del derecho internacional general
" (sentencia Grisbadarna, Recueil de sentences arbitrales, vol. XI,
pp. 159-160). Según lo recuerda Ian Brownlie, ni el Estatuto ni el
Reglamento tienen una sola disposición relativa al procedimiento a
seguir en el caso que la jurisdicción fuera cuestionada in limine
litis. Dentro de esas circunstancias, la Corte es libre de adoptar la
norma que considere más apropiada para la buena administración de
justicia, en el procedimiento ante un tribunal internacional, y la más
conforme a los principios fundamentales del derecho internacional."

Pues bien, eso fue precisamente lo que hizo la Corte. En primer lugar,
la Corte puntualizó en el párrafo 38 de la sentencia que le
correspondía determinar, habida cuenta de la discrepancia entre las
Partes, cual era el objeto de la controversia sometida a su
consideración. Y luego de citar el caso de Competencia en materia de
Pesquerías entre España y Canadá (1998) y el caso sobre Ensayo
Nucleares de Australia y Nueva Zelanda contra Francia (1974), inter
alia, concluyó en el párrafo 42 que "los asuntos que constituían el
objeto de la controversia que oponía las Partes eran, primero, la
soberanía territorial (es decir la soberanía sobre las islas y otras
formaciones marítimas que ellas reivindican), y segundo, el trazado de
la frontera marítima entre ellas."

En segundo lugar, en cuanto a las excepciones preliminares propiamente
dichas, la Corte hizo previamente en el párrafo 14 de la sentencia una
distinción, "por razones de comodidad", denominando "primera excepción
preliminar" a aquella presentada por Colombia sobre la competencia de
la Corte en virtud del Pacto de Bogotá. Y "segunda excepción
preliminar" a la relativa a la competencia de la Corte fundada en las
declaraciones hechas en virtud de la cláusula facultativa del artículo
36 del Estatuto. Distinción de gran utilidad; por cuanto, al lector
peruano solo le interesa para el caso de la controversia con Chile en
materia de delimitación marítima, la "primera excepción preliminar",
al no haber reconocido el vecino del sur la competencia contenciosa de
la Corte en virtud el artículo 36, inciso 2, de su Estatuto.

Con relación a la "primera excepción preliminar", lo primero que notó
la Corte es que las Partes estaban en desacuerdo respecto al punto de
saber si los asuntos que se suscitaban con esta primera excepción
podían ser examinados en este estadio del procedimiento. Por
consiguiente, luego de citar el caso Ensayos Nucleares de Australia y
Nueva Zelanda contra Francia (1974), entre otros, la Corte reconoció
que una Parte que planteaba excepciones preliminares tenía derecho a
que se le responda en este estadio preliminar del procedimiento,
desestimando así en el párrafo 52, el argumento en contra avanzado por
Nicaragua al amparo de la relación estrecha y "conexión muy íntima"
que se daba entre esa excepción y el fondo del caso.

Enseguida, la Corte se abocó a examinar el sistema jurisdiccional
establecido por el Pacto de Bogotá. Tras hacer un recuento de las
circunstancias en que se ratificó el Tratado de 1928 y se firmó el
Protocolo de 1930; así como si ambos instrumentos estaban en vigor al
30 de abril de 1948 fecha en que se adoptó el Pacto de Bogotá, la
Corte concluyó en el párrafo 80, que era insostenible la pretensión de
Nicaragua de que el tratado de 1928 no estaba en vigor en 1948. Y esto
era suficiente. Sin embargo, se trataba de saber si ese tratado y su
Protocolo de 1930 habían resuelto todos los puntos contenciosos entre
las Partes, citando en el párrafo 85 una serie de precedentes
jurisprudenciales en apoyo de esa interpretación, en particular el
caso de la Electricity Company of Sofia and Bulgaria (1939).

Como lógica consecuencia, la cuestión de la soberanía de las tres
islas de San Andrés (San Andrés Providencia y Santa Catalina) quedó
zanjada para la Corte en el artículo 1 del Tratado de 1928. Ergo, se
aplicaba el artículo VI del Pacto de Bogotá y la Corte no era
competente en virtud del artículo XXXI de ese instrumento regional
(párrafo 90). Mas, en cuanto a la cuestión de la extensión y
composición del resto del archipiélago de San Andrés, la Corte
determinó en el párrafo 97 que el texto del artículo 1 del Tratado de
1928 no respondía a la cuestión de saber cuales eran, fuera de las
tres islas antes mencionadas, las formaciones marítimas que siendo
parte del archipiélago San Andrés caían bajo la soberanía de Colombia.
Por tanto, concluyó que no podía aceptar la excepción preliminar sobre
esta cuestión. Y en cuanto a la cuestión de la soberanía sobre las
islas Roncador, Quitasueño y Serrana, la Corte precisó en el párrafo
104 que el sentido del artículo 1º del Tratado de 1928 era claro: no
se aplicaba a esas tres formaciones marítimas en cuestión.
Consecuentemente, resultaba inaplicable el artículo VI del Pacto de
Bogotá y la Corte era competente en función del artículo XXXI.

Finalmente, en cuanto a la competencia de la Corte para considerar la
cuestión de la delimitación marítima, la Corte desestimó en el párrafo
120 la pretensión de Colombia de que el Protocolo de 1930 efectuaba
una delimitación marítima entre los dos países, concluyendo en el
párrafo 120 que ni el Tratado de 1928 ni el Protocolo de 1930 habían
efectuado una delimitación marítima entre los espacios marítimos de
Colombia y Nicaragua. Ergo, no se aplicaba el artículo VI del Pacto de
Bogotá y sí su artículo XXXI, siendo, igualmente, la Corte competente
para resolver este asunto y, por lo mismo, tampoco aceptaba en este
punto la primera excepción preliminar. Previamente, en el párrafo 115
la Corte precisó que el Protocolo de 1930 apuntaba más bien a fijar en
el meridiano 82 el límite occidental del archipiélago de San Andrés.

Con base en lo anterior, la Corte decidió respecto a la "primera
cuestión preliminar" que: a) por trece votos contra cuatro, aceptaba
la excepción de incompetencia en cuanto se refería a la soberanía de
las islas San Andrés, Providencia y Santa Catalina; b) por unanimidad,
rechazaba la excepción de incompetencia en lo relativo a las otras
formaciones marítimas en litigio entre las Partes: c) por unanimidad
rechazaba la excepción de incompetencia en lo que se refiere a la
delimitación marítima entre las Partes.

Moraleja

Esta sentencia constituye un valioso precedente en el plausible empeño
del Perú de encontrar una solución pacífica y definitiva al diferendo
que tiene con Chile sobre delimitación marítima. En tanto se trata de
una controversia posterior al 30 de abril de 1948, es claro que no es
aplicable la parte del artículo VI in fine del Pacto de Bogotá,
fundándose la competencia de la Corte en virtud del artículo XXXI de
ese instrumento regional. Por otro lado, en lo relativo a saber si se
trata de un asunto "ya resuelto por arreglo entre las partes" como
también prevé el artículo VI, lo que Chile señala como acuerdos que
han zanjado la controversia, para la Corte ése no sería el objeto de
la controversia, como lo subraya en el párrafo 40 de la sentencia. Por
eso, concluyó en el párrafo 42, que los asuntos que eran objeto del
diferendo y que en el fondo oponían a las Partes, eran el de la
soberanía territorial (sobre las islas y otras formaciones marítimas)
y el del trazo de la frontera marítima. Todo esto a pesar del Tratado
de 1928 y del Protocolo de 1930. Es más, en el párrafo 38 de la
sentencia la Corte puntualizó que uno de los atributos de la función
jurisdiccional de la Corte es el derecho y el deber de interpretar las
conclusiones de las partes para circunscribir el problema y precisar
el objeto de la demanda.

Es importante, asimismo, señalar que en el párrafo 89 de la sentencia
la Corte recuerda como un principio del derecho internacional
incontestable que "el régimen territorial (sic) establecido por un
tratado adquiere una permanencia que el mismo tratado no reconoce
necesariamente, y que la persistencia de este régimen no depende de la
supervivencia del tratado por el cual ese régimen ha sido convenido
(Caso Libia vs Chad, 1994)." Otra utilísima precisión si se tiene en
cuenta que el punto inicial o final (como mejor parezca) de la
demarcación de la frontera territorial entre el Perú y Chile con
arreglo al Tratado de 1929 resulta ser, stricto sensu, la intersección
del arco de diez kilómetros de radio con el Océano Pacífico, de
conformidad con lo estipulado en el artículo 2º del Tratado de 1929
concordante con el "Acta Final de la Comisión de Límites con la
descripción de los hitos colocados" de 21 de julio de 1930. Y esto es
intangible por ser justamente pre-existente a la fecha de adopción del
Pacto de Bogotá. Y si sumamos a ello, a fortiori, el principio según
el cual "la tierra domina al mar" que reitera la Corte en su sentencia
de 8 de octubre de 2007, en el caso Nicaragua vs Honduras, tenemos las
variables de una ecuación que puede permitirle a nuestro país que, por
fin, se haga justicia. No solo no existe un tratado de delimitación
marítima con Chile con arreglo a la solemnidad y formalidades que
exige el derecho internacional; sino que, además, se carece de un
punto de inicio de esa frontera marítima que haya sido fijado
contractual e indubitablemente por las Partes. En suma, estamos
hablando de un contencioso bilateral de delimitación marítima cuya
solución tiene que ser compatible con los títulos territoriales
resueltos en 1929.