Thursday, December 03, 2009

Polémica aclaración necesaria a proposito de una declaración hecha en Chile

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
3-12-2009

Muy pocos días atrás, el historiador de nacionalidad chilena, Sergio
Villalobos, recitó por televisión cantinelas racistas, resobadas e
inexactas sobre la lucha independentista del Perú y repitió,
palurdamente, cuanto ya había dicho ¡treinta años atrás! el ex
embajador de su país en Lima, Francisco Bulnes Sanfuentes, el marqués.
Como se recordará aquél salió expulsado por un enojoso caso que
condujo a su indecorosa salida por la puerta falsa.

Deviene importante, para evitar la falsificación historiográfica,
especialidad tan de preferencia de pizpiretos autores que ayer nomás
hacían libros con loas numerosas a Argentina y que hoy trocaron en
odio al Perú, consignar la respuesta aclaratoria que hiciera sobre una
conferencia de Bulnes Sanfuentes ante auditorio militar y civil, en
Chile, el historiador tacneño Gustavo Pons Muzzo. No ahorró entonces
Pons, datos y citas, para aclarar los entuertos y mentiras
pronunciadas por el diplomático que salió a paso de polca del país.

La historia se repite tres décadas después. El lector atento reparará
de dónde vienen las recurrentes falsificaciones. No pocos intonsos se
agitan y adecúan para asimilar las mentiras que, de puro repetidas,
tornan en realidades y, más que realidades, supercherías que poco
ayudan a la integración de los pueblos.

Con Chile, con su pasado agresor y presente armado hasta los cabellos,
hay que construir una complementariedad que aún tiene muchas etapas
que diseñar, arbitrar, recordar y trabajar. Nada puede erigirse sobre
el abuso o predominio de uno sobre otro. O igualdad fraterna que pasa
por cerrar viejas heridas y el respeto absoluto de nuestras
identidades o simplemente, aun siendo vecinos, viviremos en un
zafarrancho de guerra en todos los niveles. Ellos lo saben y nosotros
también. Y aquí hay agua, gas, recursos infinitos, población y un
horizonte que en nada impide tareas al alimón por el bienestar de
justicia y libertad de nuestros pueblos. (Ver: ¿Gas para Chile? ¡Cómo
no! Pero…. http://www.voltairenet.org/article156970.html)

Leamos. (hmr)

Polémica aclaración necesaria a proposito de una declaración hecha en Chile
http://www.voltairenet.org/article163183.html

En, Revista del Instituto Sanmartiniano del Perú. Páginas 165-174,
Lima - Perú, 1974 -1979.

El Diario "EL MERCURIO" de Santiago de Chile, en su edición del
Viernes 17 de Agosto de 1979, publicó una extensa información sobre la
conferencia que el día anterior sustentara en la Academia de Historia
Militar del Ejército de Chile, el ex Embajador en el Perú don
Francisco Bulnes Sanfuentes, en la que afirmó que "La Expedición
Libertadora del Perú fue una acción exclusivamente chilena" así como
otros dislates. La Revista "OIGA" de Lima, entrevistó al Dr. Gustavo
Pons Muzzo sobre las afirmaciones del ex Embajador Bulnes, y publicó
la entrevista en su edición de fines de Agosto. En una actuación
habida en el Instituto Sanmartiniano a principios del mes de
Setiembre, el Dr. Pons Muzzo hizo otras aclaraciones a lo afirmado por
el señor Bulnes. Como nuestro Instituto tiene por finalidad el velar
por la verdad histórica sobre la extraordinaria actuación del General
San Martín en la independencia del Perú y de América, consideramos
necesario dar a conocer a nuestros asociados lo publicado por "El
Mercurio" de Santiago, la entrevista publicada por "Oiga" y lo que
dijo el Dr. Pons Muzzo en nuestro Instituto.

La publicación de "El Mercurio" de Santiago de Chile es la siguiente:

EXPEDICIÓN LIBERTADORA DEL PERÚ FUE UNA ACCIÓN EXCLUSIVAMENTE CHILENA

•Así lo señaló el Embajador en esa nación Francisco Bulnes, en
conferencia sobre el tema dictada ayer en el edificio Diego Portales.

•El orador trazó los perfiles históricos y humanos de esa gesta,
propiciada por 0'Higgins, y sus implicancias en Argentina, Chile y
Perú.

•Expresó que el país vecino "nunca ha agradecido a Chile el haber
organizado la Expedición Libertadora y la Escuadra que fue su apoyo".

El ex Embajador de Chile en Perú y ex parlamentario Francisco Bulnes
Sanfuentes ofreció ayer una conferencia en que pasó revista a la
organización de la Expedición Libertadora del Perú, los personajes que
intervinieron, sus alternativas bélicas y humanas y las consecuencias
e influencias que ejerció en la historia de América.

La charla, auspiciada por la Academia de Historia Militar del Ejército
que preside el general Washington Carrasco, denominada "Expedición
Libertadora del Perú", se llevó a cabo en la sala 5 del edificio Diego
Portales y contó con la asistencia de altos jefes de las Fuerzas
Armadas y Carabineros, tanto en servicio activo como en retiro y otros
personeros.

Al comenzar su exposición, Bulnes Sanfuentes, de quien se leyó
previamente una breve biografía, particularizando que es nieto del
Presidente Manuel Bulnes Prieto, se refirió a la situación producida
después del término de la Patria Vieja e hizo un análisis biográfico
del general José de San Martín, destacando que la génesis del Ejército
de los Andes y de la Expedición Libertadora del Perú se produjo cuando
aquél estimó inútil una campaña para dominar el Alto Perú y en cambio
prefirió organizar un buen ejército que pasara a Chile, independizara
a esta nación y, luego, aliando fuerzas buscase la del país del norte.
"EXPEDICIÓN EXCLUSIVAMENTE CHILENA"

Luego trazó la gran amistad que unió a San Martín con 0'Higgins. y,
tras relatar las contingencias del Ejército Libertador en Chile, el
conferencista dijo que pasó a formarse la Escuadra Libertadora, la
cual, pese a convenirse como una empresa común, finalmente "terminó
siendo una expedición organizada, financiada y apadrinada
exclusivamente por el Gobierno de Chile, bajo bandera chilena, y en la
cual estaban al servicio de nuestro Gobierno tanto el general en Jefe,
San Martín, como unos 2,000 oficiales y soldados trasandinos que en
ella participaron. Además, la Escuadra que le sirvió de apoyo era
chilena, y en ella no tuvieron participación alguna los argentinos".

Relató luego que, pese a las promesas formuladas por el régimen de
Buenos Aires a San Martín, en orden a cooperar con dinero y fuerzas a
la nueva expedición, esto no se concreta y, peor aún, se ordena al
militar argentino repatriar las tropas trasandinas. Sólo una gestión
del teniente coronel José Manuel Barros Borgoño consigue que se queden
en Chile unos 2 000 soldados argentinos, pero la nación vecina insiste
en la repatriación, por lo que San Martín renuncia a su cargo de
Comandante en Jefe argentino, y se queda en Chile a disposición de
nuestro Gobierno, como jefe de las fuerzas que permanecieron acá.

Enseguida, el conferencista se refirió a los preparativos de la
Escuadra Libertadora y a los esfuerzos de 0'Higgins para comprar
barcos, equiparlos, traer a los jefes navales extranjeros, como
0'Brien y Lord Thomas Cochrane. Relató luego algunas acciones
marítimas en las costas peruanas y el afianzamiento del Ejército
Libertador, que quedó listo en julio de 1820.

"FACTORIA ESPAÑOLA

Más tarde Bulnes habló de las condiciones peculiares del Perú en ese
entonces "No era una nación nueva —dijo— que surgía con caracteres
propios, sino una factoría española donde una pequeña minoría de
blancos ejercía su dominación sobre una inmensa mayoría de indígenas,
semi indígenas y negros. Se comprende que la minoría dominadora mirara
con aprensión los electos que podría causar ruptura de los vínculos
con España del status vigente". Dijo que también contribuyó a la lenta
concreción de los objetivos en Perú la extrema cautela mostrada por
San Martín, que posiblemente se debió a su intento de conseguir un
acuerdo negociado con España.

Precisó que el 9 de julio de 1821 se inicia la entrada a Lima de las
tropas libertadoras, "en medio de las aclamaciones de la muchedumbre",
y luego, el 28 de julio del mismo año. San Martín proclama en Lima la
Independencia del Perú y el 3 de agosto, asume oficialmente el
Gobierno con el título de Protector; dicta un Reglamento
Constitucional y designa un Gabinete, en que predominó Monteagudo,
"quien habría de cometer toda clase de tropelías y suscitar
justificados odios".

Señalo posteriormente que San Martín se aficionó al boato y cayó en el
desprestigio más grande, acentuándose las discrepancias con Cochrane,
quien, desafiándolo, se apoderó de dineros del Estado peruano, pagó a
su gente y retornó luego a Valparaíso con parte de la Escuadra. En
Chile, agregó Bulnes, la opinión pública chilena tomó abierto partido
por él y rechazo a San Martín, conocedora de las acciones de ambos.
Explicó que el jefe militar trasandino ha sido una figura respetada
pero no querida en Chile porque, pese a deberle en gran parte nuestra
independencia, no debe olvidarse que frustró la Expedición Libertadora
y "quiso arrebatarnos nuestra Escuadra, en circunstancias que esa
Expedición y esa Escuadra eran la garantía de nuestra libertad y el
fruto de un esfuerzo económico agotador, seguramente el más pesado de
nuestra historia", dijo Bulnes.

"INDEPENDENCIA IMPUESTA"

Más adelante, el conferencista dijo: "nadie que estudie la historia
del Perú en aquella época dejará de constatar que en aquel país la
independencia no surgió del alma popular ni de la clase dirigente sino
que fue impuesta desde fuera, iniciando la obra la Expedición
Libertadora y consumándola los ejércitos bolivarianos. Los peruanos
observaron una conducta vacilante y contradictoria y varios de sus
jefes cayeron en renuncios y traiciones, todo lo cual hizo que la
conducta del Perú resultara en definitiva más negativa que positiva
para su propia independencia".

Tras señalar que el gran error de San Martín "fue no entender el medio
en que actuaba y creer que los peruanos tenían el mismo sentimiento
patrio y eran igualmente dignos de confianza que los argentinos y los
chilenos", Francisco Bulnes expresó que "los peruanos nunca han
agradecido a Chile el haber organizado la Expedición Libertadora y la
Escuadra que fue su apoyo, iniciativas que costaron a nuestro naciente
país terribles sacrificios y dinero. Ya en la década de 1830, el
Gobierno peruano, encabezado por Santa Cruz, pretendía anexar Chile a
una Confederación regida desde Lima, y en la década del 70, el
Presidente Pardo firmaba con Bolivia y Argentina una tratado secreto
dirigido contra nuestro país y que provocó la Guerra del Pacífico. En
la actualidad, la historia oficial peruana no menciona la
participación de Chile en la independencia del Perú y silencia la
existencia de nuestra Escuadra, presentando el esfuerzo emancipador
como una empresa argentina organizada y dirigida por San Martín. Si a
O'Híggins lo recuerdan algunos, es porque vivió en Lima los últimos 18
ó 19 años de su vida".

Al finalizar su exposición, el ex Embajador en Lima manifestó: "La
Expedición Libertadora del Perú no dio a nuestro país los triunfos que
tenía derecho a esperar, pero nos prestó inmensos servicios de
histórica trascendencia: hizo imposible que siguieran enviándose desde
el Perú expediciones destinadas a reconquistar nuestro país para la
Corona de España, y, segundo, contribuyó a desarrollar el sentimiento
de patriotismo chileno. Este sentimiento fue el gran motor que nos
llevó al triunfo en la Guerra de la Confederación Perú-Boliviana y en
la Guerra del Pacífico y fue a la vez lo que hizo posible la
gigantesca obra de organización y desarrollo que realizamos en el
siglo pasado cuando el resto del mundo hispanoamericano estaba sumido
en la anarquía".

ENTREVISTA AL HISTORIADOR GUSTAVO PONS MUZZO
(De la Revista "Oiga")

El ex-embajador Francisco Bulnes Sanfuentes no perdona su expulsión
del país y que fuera declarado persona no grata, y con ocasión de una
conferencia que pronunció el 16 de agosto en el edificio Diego
Portales de Santiago, tuvo ocasión de dar rienda suelta a su despecho.
El acto fue organizado por la Academia de Historia Militar de Chile y
se realizó en presencia de numerosos jefes y oficiales del ejército
del sur, que aplaudieron calurosamente las agresiones verbales de
Bulnes contra el Perú.

Según Bulnes, como consta en la reseña publicada en El Mercurio al día
siguiente, el Perú debe su independencia exclusivamente a los
chilenos, ya que nosotros no éramos una nación sino una factoría
española. Luego añade el frustrado diplomático y político, que San
Martín fue un ladrón, mientras defiende el robo de los dineros del
Estado Peruano que hizo Cochrane.

A continuación la entrevista al doctor Gustavo Pons Muzzo

¿Es cierto que la Expedición Libertadora fue organizada por Chile y
que fue una acción exclusivamente chilena?
—Primeramente le diré que la impresión que se obtiene de la
información que hace "El Mercurio" sobre la conferencia del ex
embajador Bulnes sobre la Expedición Libertadora, es que es una
interpretación sumamente parcializada con objeto de tratar de herir al
Perú, reviviendo acusaciones e interpretaciones históricas ya
superadas, y por supuesto, con una intención nada amistosa. Es fácil
darse cuenta por qué el Sr. Bulnes ha dado tal conferencia y porqué su
intención.

Pasando luego a contestar su pregunta, le diré que no es cierto que
Chile organizara la Expedición Libertadora. La Expedición Libertadora
fue organizada por San Martín. Chile sólo proporcionó los barcos y
buena parte del dinero con el cual se compraron los elementos que se
necesitaban, pues otros fueron proporcionados por los propios
patriotas peruanos y recogidos por las dos expediciones que Cochrane
realizó a las costas peruanas en 1819, y otros recursos fueron
proporcionados por los argentinos. El plan de campaña desarrollado por
San Martín en el Perú no fue chileno, sino enviado por el patriota
limeño José de la Riva Agüero y adaptado por San Martín a las
circunstancias. El jefe de la escuadra era el escocés Lord Cochrane y
los barcos de la escuadra no eran mandados por marinos chilenos sino
por extranjeros. En cuanto al Estado Mayor de San Martín, estaba
formado por generales coroneles, etc., argentinos, un peruano, el
entonces coronel mayor Toribio Luzuriaga, pero ningún chileno. Sus
secretarios eran argentinos y el colombiano Juan García del Rio. En
donde hubo intervención de chilenos fue en la jefatura de los
batallones. De los seis cuerpos chilenos que integraban la Expedición,
cinco eran mandados por chilenos y uno por argentino. El resto de los
batallones que eran formados por argentinos con varios peruanos, eran
mandados por militares argentinos. Podemos decir sin temor a
equivocamos, que la Expedición Libertadora fue ante todo, una
expedición sanmartiniana, pero de ninguna manera chilena, ni menos
organizada por el gobierno de Chile, en cuya jefatura estaba don
Bernardo 0'Higgins, un buen amigo del Perú.
¿Es cierto que el Perú no era una nación nueva sino una "factoría española"?

—En cuanto a que el Perú no era una nación nueva, sí es cierto. El
Perú era una nación de viejo arraigo en el Continente, con una
herencia cultural indígena que se remontaba a muchos siglos antes de
Cristo, cuando el territorio del centro y sur de Chile estaba poblado
por los salvajes araucanos. Luego recibió el valioso aporte de la
cultura occidental traída por España y como consecuencia de la
simbiosis de ambas surgió la nación peruana como lo entendió San
Martín, gran lector de los "Comentarios Reales" del Inca Garcilaso de
la Vega y quien en el Perú reivindicó al hombre indígena y a su
cultura. En cuanto a que fue una "factoría" española mandada por una
minoría de blancos, pues el señor Bulnes sabe poca historia. El Perú
fue un gran virreinato que durante mucho tiempo comprendió a Chile y
en el que además de los españoles que tenían puestos claves había
muchos criollos y caciques indios y mestizos que tenían mucha
influencia en la administración colonial.

¿Qué tropas entraron a Lima el 9 de julio de 1821?

—En la noche de ese día entró a Lima una sección de caballería del
glorioso regimiento "Granaderos a Caballo", al mando del entonces
coronel argentino Mariano Necochea, quien mucho quiso al Perú, y fue
recibido apoteósicamente por el pueblo de Lima. No entraron chilenos.

Dice el señor Bulnes que Cochrane entró en discrepancias con San
Martín, desafiando su autoridad, y que se apoderó de los dineros del
Estado peruano para pagar a su gente, retirándose a Valparaíso con la
escuadra, tomando la opinión pública abierto partido por él.

— El señor Bulnes dice aquí la verdad. Cochrane se rebeló contra la
autoridad de San Martín, pretendiendo exigirle altaneramente que
orientara sus acciones militares según su parecer; luego se apoderó
del dinero del Estado peruano que San Martín había hecho trasladar a
los buques de la escuadra ante el peligro de que los realistas
ocuparan Lima en setiembre de 1821, con el pretexto de pagar a sus
subordinados a quienes se les debía algunos meses. Este robo que
cometió el Almirante de Chile fue aprobado por la opinión pública
chilena, pero no por 0'Higgins, como un anticipo de lo que ocurriría a
lo largo del siglo XIX. El señor Bulnes está de acuerdo con el robo y
con que Cochrane se insubordinara a San Martín, lo que es lamentable.

Dice el ex embajador Bulnes que San Martín es una figura respetada
pero no querida por los chilenos a pesar de que le deben en gran parte
su independencia. ¿Qué nos puede decir de ello?

—Creo que es una gran ingratitud. Los chilenos deben agradecerle a San
Martín dos cosas principales. Primero, que variase el plan de ofensiva
hacia el Perú planteado por el gobierno de Buenos Aires desde 1811, el
cual se había fijado hacia el norte, por Tucumán, para llegar al Bajo
Perú atravesando Charcas, región llamada entonces Alto Perú. San
Martin varió ese plan y sostuvo que para llegar al Perú había que
venir por mar libertando primero a Chile. Si San Martín hubiese
continuado en el plan hacia el Norte y llegado al Perú a través de
Charcas Chile habría quedado aislado y no habría habido Expedición
Libertadora ni escuadra chilena, y Chile seguramente habría sido
libertado desde el Perú. En segundo lugar, los chilenos con gran
ingratitud no le reconocen a San Martín la importancia que tuvo para
Chile el que ganara las batallas de Chacabuco (12-2-1817) y Maipú
(5-4-1818) que incuestionablemente dieron la independencia a Chile. En
Chacabuco peleó 0'Higgins, pero en Maipú no, porque había sido herido
el 19 de marzo en la sorpresa de Cancha Rayada. La batalla de Maipú
que consolidó la independencia de Chile, fue ganada por la táctica
genial y el esfuerzo de San Martin y los generales argentinos. El
Ejército de los Andes que dio la libertad a Chile, fue integrado en su
gran mayoría por argentinos y en menor parte por chilenos derrotados
en Rancagua, y fue costeado por el gobierno de Buenos Aires y la
hidalguía del pueblo cuyano, hombres y mujeres.

En cuanto a la acusación de que San Martín frustró la Expedición
Libertadora y pretendió arrebatarle a Chile su escuadra, es totalmente
falso. No hay documento que lo pruebe. La correspondencia cursada por
San Martín hasta que voluntariamente se fue del Perú, con 0'Higgins,
fue la más cordial que pueda imaginarse y nunca el Director Supremo de
Chile le hizo presente esa acusación. La Expedición Libertadora
consiguió el objetivo que perseguía Chile de impedir la salida de
nuevas expediciones realistas desde el Callao, y en cuanto a la
escuadra, San Martin no obligó a ningún buque a quedarse. Sus
divergencias con Cochrane se debieron a que el Almirante quería
avasallar al General e imponerle sus puntos de vista. San Martín,
según sus instrucciones, tenía el mando supremo de la escuadra y del
ejército, estando Cochrane sometido a él.

¿Es cierto que en el Perú no hubo sentimiento por la independencia,
que ella no surgió del alma popular sino que fue impuesta desde fuera,
primero por la Expedición Libertadora, consumándola después los
ejércitos colombianos y venezolanos?

—Esa es la teoría "extranjera" (chilena y venezolana) sobre la
independencia del Perú, acogida en mala hora por algunos historiadores
peruanos que hablan de que la independencia nos fue impuesta desde
fuera, lo que no es cierto. Ahí están muchos de los 84 volúmenes que
componen la COLECCIÓN DOCUMENTAL DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ que
sacamos en la Comisión Nacional del Sesquicentenario bajo la
presidencia del general Juan Mendoza y en los que se prueba que el
Perú fue el primero en la idea y en la acción revolucionaria en
América. Pero creo que es suficiente para refutar al ex Embajador,
decirle que lea lo que escribió su compatriota don Benjamín Vicuña
Mackenna en su importante obra "La Revolución de la Independencia del
Perú", así como el propio padre del ex Embajador, el historiador
chileno Gonzalo Bulnes, hijo del Mariscal Manuel Bulnes, quien en su
libro "Historia de la Expedición (sic) Libertadora del Perú" T.I,
Santiago 1887, dice en la pág. 389:

"En 1820 la revolución estaba latente en el Perú. Su fuerza expansiva
se hallaba comprimida por los poderosos elementos de resistencia de
que disponla el virrei (sic), pero no por eso era menos real la
ajitación (sic) que cundía bajo la tranquila superficie de la sociedad
peruana". En otro pasaje, pág. 417, dice: En 1820, "San Martín tenía
en Lima varios puntos de apoyo. Lo eran el desarrollo que la
revolución había tomado en las ideas y divisiones (rencillas) que
embargaban la acción del virrei, y de este modo hacía concurrir
igualmente a sus fines, al revolucionario y al español". Hay muchos
otros pasajes en que el padre del señor Bulnes testifica la gran
inquietud revolucionaria del pueblo peruano. Por otro lado, San Martín
sabía perfectamente del estado favorable a la independencia que había
en el Perú y por eso vino a colaborar con el pueblo peruano, a
ayudarlo, no a imponerle la independencia como el mismo lo dijera en
muchas oportunidades. El almirante Cochrane recogió ese ambiente
favorable en las dos expediciones que realizó a la costa peruana en
1819 y 0'Higgins da testimonio en su correspondencia con San Martín
que se encontraba entonces en Mendoza. Mencionaremos algunas. En carta
del 16 de abril de 1819, le habla de "la buena disposición que se
halla Lima"; en otra del mes de junio le menciona la ayuda que recibe
Cochrane y le dice: "Toda la costa está proveída de víveres para los
patriotas"; en la del 20 de octubre le dice: "El estado político del
Perú y Lima, la disposición de este país, todo parece presentar un
campo halagador a nuestras aspiraciones de libertad"; y el 4 de
diciembre, 0'Higgins clama porque San Martín vaya a Chile a realizar
la Expedición porque es vital para Chile. Le dice:

"Sin la libertad del Perú, usted esté convencido de que no podemos
salvarnos: y ahora, este es el momento de venir usted a Chile con esas
tropas, seguro de que a los dos meses estamos en camino para lograr el
objeto tan deseado. Así pues, venga usted mi amigo: vuele y se
coronará la obra".

El ex Embajador Bulnes acusa a San Martín de no entender el medio en
que actuaba y que fue un gran error de él creer en que los peruanos
tenían el mismo sentimiento patrio y eran dignos de confianza como lo
fueron argentinos y chilenos.

—No es exacto en lo primero, pues San Martín, como hombre genial que
era no sólo conocía el medio geográfico en que guerreaba y esbozó una
estrategia perfecta que lo llevó al triunfo, sino que también conocía
el medio social en que actuaba. Se daba perfecta cuenta de que el
medio socio-político de América del Sur no era el de América del Norte
y que la República liberal no tendría aquí el buen éxito que tuvo
allá. Por eso auspició la monarquía constitucional (no absoluta) como
un gobierno transitorio. En cuanto al Perú lo entendió perfectamente
como país que tenía un gran aporte de cultura indígena y como se dijo
antes, trató de enaltecer al habitante autóctono y su cultura En
cuanto a España, San Martín sentía atracción por el pueblo español que
profesaba ideas liberales pero no por la monarquía absoluta, a la cual
combatía. En cuanto al sentimiento patrio de los peruanos, y a su
dignidad, San Martín estaba seguro de ello y muchos documentos así lo
prueban, pero se daba cuenta de que en este país, como en su patria y
en otros del Continente, existía el fantasma del caudillaje y que la
disputa por el poder atentaría contra la independencia y la
organización constitucional de los pueblos que estaba libertando. Se
dice que Chile fue una excepción. En gran parte es cierto, pero ello
es porque se hizo desaparecer el peligro del caudillaje, gobernando
0'Higgins, al fusilarse a los hermanos José Miguel, Juan José y Luis
Carrera que eran personajes que tenían todos los atributos del
revoltoso caudillo criollo, ambiciosos del poder y con atribuciones de
dictadores. De haber vivido esos caudillos, otro habría sido el
destino de Chile republicano.

El señor Bulnes acusa a los peruanos de que nunca hemos agradecido a
Chile el haber "organizado" la Expedición Libertadora y la escuadra,
lo que le costó, dice, grandes sacrificios en hombres y dinero.

-No tiene porqué el Perú agradecer a Chile el haber "organizado" la
Expedición Libertadora porque ya hemos dicho que la verdad histórica
es que dicha expedición fue organizada por don José de San Mar ín.
Chile sólo colaboró con su escuadra y aportando buena parte de los
elementos que se necesitaba; otra parte la pusimos los peruanos. Por
eso es que nosotros en los libros y textos de historia decimos que la
Expedición Libertadora fue organizada "en Chile" pero no "por Chile".
En cuanto a los "sacrificios" que hizo Chile en hombres y dinero,
ellos fueron debidamente compensados. El Perú reemplazó con peruanos
las bajas que tuvieron en la campaña del Perú los batallones chilenos
y en cuanto al aporte de dinero, esa deuda fue escrupulosamente pagada
por el Presidente Mariscal Ramón Castilla. Por la Convención firmada
el 12 de setiembre de 1848 con Chile en el primer gobierno de
Castilla, el Perú reconoció la deuda de la independencia en favor de
ese gobierno, la que terminó de ser totalmente pagada durante el
segundo gobierno del Mariscal Castilla, como lo prueba el Decreto
emitido por el Presidente de Chile don Manuel Montt, en Santiago, el 6
de mayo de 1856 que termina diciendo: "Se declara pagada en su
totalidad la deuda de cuatro millones reconocida por el Perú, en
virtud de la Convención del 12 de setiembre de 1848, y el gobierno del
Perú libre de toda responsabilidad en razón de las obligaciones
procedentes de dicha Convención".

Finalmente, el señor Bulnes dice que la Expedición Libertadora no dio
a Chile triunfos que tenía derecho a esperar, pero que le prestó
inmensos servicios de histórica trascendencia, como es que hizo
imposible que se siguieran enviando desde el Perú expediciones para
reconquistar Chile para España, y luego, porque contribuyó a
desarrollar el sentimiento del patriotismo chileno el que fue el gran
motor que los llevó al triunfo en la guerra contra la Confederación
Perú-Boliviana y en la guerra del Pacifico. ¿Qué opina Ud. de ello?

—En esta opinión final el ex Embajador Bulnes se manifiesta claramente
la egoísta política internacional chilena. Según el señor Bulnes,
Chile tenía derecho a esperar triunfos o beneficios de la expedición
al Perú, lo que prueba que no lo hizo poseído de sinceros sentimientos
de solidaridad americana ni de ayuda generosa al Perú, como lo hizo
San Martín, sino porque le convenía hacer desaparecer el formidable
poder realista concentrado en el Perú por obra del Virrey Abascal, y
una vez conseguido ello le volvió las espaldas a su Libertador. Luego
Chile explotó el éxito que tuvo con San Martín, para orientar a su
pueblo en propósitos egoístas y contrarios a la vida solidaria de los
pueblos americanos, como lo fueron el interponerse entre Perú y
Bolivia y destruir a la Confederación Perú-Boliviana y luego en la
guerra del Pacífico al enclaustrar a Bolivia en los Andes y quitarle
sus riquezas principales, y al Perú despojarlo de parte de su
territorio y arrebatarle sus riquezas con la guerra de conquista que
desató en América hace un siglo.

LO DICHO EN EL INSTITUTO SANMARTINIANO POR EL DOCTOR GUSTAVO PONS
MUZZO SOBRE LA CONFERENCIA DEL SEÑOR BULNES, ES LO SIGUIENTE:

La labor de mantener vivo el sentimiento de la nacionalidad, el
recuerdo de los hechos gloriosos que enaltecen y dignifican a los
hombres y a los pueblos, así como la verdad histórica, es labor
permanente. Por eso deseo aprovechar esta oportunidad que me brinda el
Instituto Sanmartiniano del Perú, para desvirtuar la infundada versión
expuesta hace menos de un mes en el vecino país del Sur por el señor
Francisco Bulnes Sanfuentes de que "la Expedición Libertadora del Perú
fue una acción exclusivamente chilena". Tal afirmación no reposa en la
verdad histórica. Es enjuiciar con criterio muy estrecho este gran
acontecimiento de la emancipación sudamericana. La guerra de la
independencia hay que juzgarla, como va lo hicieron grandes
historiadores, en su dimensión continental, como un movimiento
solidario de los pueblos de América para conseguir un objetivo común
que era la libertad e independencia del Continente, porque ningún país
podía estar seguro de su independencia si el resto no lo estuviera.
Por lo demás, la concepción de la expedición al Perú y el enlace de
las revoluciones argentina y peruana fue una concepción de la
Revolución de Mayo, a la que dio definida concepción estratégica el
genio de San Martín que fue quien la llevó al triunfo. No es nada
nuevo decir que la Revolución de Mayo se fijó como meta para alcanzar
su triunfo definitivo el llegar con sus banderas redentoras al Bajo
Perú y enlazar sus esfuerzos con la revolución peruana para destruir
el poder realista en el Perú y americanizar la revolución. Tal fue la
misión y el propósito de la primera expedición mandada por la Junta de
Buenos Aires en 1810-11 al Alto Perú, Charcas, hoy Bolivia, al mando
del General Balcarce y asesorado por el abogado Castelli, la que como
sabemos documentadamente, estuvo en enlace con el movimiento peruano
dirigido por don Francisco Antonio de Zela que estalló en Tacna el 20
de junio de 1811, el mismo día de la derrota de Balcarce y Castelli en
Huaqui por Goyeneche. El intento argentino, como sabemos, se vuelve a
repetir en 1813, al mandar la Junta de Buenos Aires una segunda
expedición al mando del General Belgrano que invade victoriosamente el
Alto Perú, pero que termina derrotado por el General español Joaquín
de la Pezuela. Está documentalmente probado que esta expedición tuvo
relación con el movimiento peruano que estalló en Huánuco en 1812,
como lo ha probado la Dra. Ella Dunbar Temple en documentación
publicada en la COLECCIÓN DOCUMENTAL DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ.
Este pensamiento de dimensión continental que resulta de una claridad
meridiana en la revolución argentina, no se encuentra ni un atisbo de
su concepción en la revolución chilena, que por entonces vivía su
primera etapa llamada "La Patria Vieja". Los próceres chilenos no
tenían la concepción de que para asegurar la independencia de Chile
era necesario el aniquilamiento del formidable poder que España había
concentrado en el Perú por obra del diligente Virrey don José Fernando
de Abascal, ni mucho menos tenían una concepción continental del
acontecimiento. La acción de su revolución fue de carácter localista,
por no decir egoísta.

Fue pues sin lugar a ninguna duda, que el genio de San Martín le dio
forma definida y concepción estratégica triunfante a este pensamiento
inicial y fundamental de la Revolución de Mayo. Así lo dio a conocer
en sus tantas veces citada carta a don Nicolás Rodríguez Peña escrita
en Tucumán el 12 de marzo de 1814 cuyos conceptos esenciales es
conveniente recordar en esta ocasión: "La Patria no hará camino por
este lado como no sea una guerra defensiva y nada más... Ya he dicho a
Ud. mi secreto. Un ejército pequeño y bien disciplinado en Mendoza
para pasar a Chile y acabar ahí con los godos, apoyando a un gobierno
de amigos sólidos para acabar con los anarquistas que reinan; aliando
las fuerzas pasaremos por el mar a tomar Lima; ese es el camino y no
este mi amigo". Este cambio en la concepción estratégica de avance de
la Revolución de Mayo hacia la realización de su verdadero destino,
salvó a la revolución chilena derrotada en Rancagua en octubre de
1814, pues de no haber operado el cambio en la concepción estratégica
concebida por San Martín, Chile habría quedado relegado y posiblemente
habría sido libertado desde el Perú. San Martín salvó a Chile, lo que
debe agradecerse. Por lo demás la concepción de que Lima era la meta,
la tuvo San Martín desde mucho antes y se halla implícita en el
documento en que pide una baja del ejército español al que había
servido durante 22 años. Se acepta su pedido por tener que pasar a
Lima —según se dice en este documento— "con objeto de arreglar sus
intereses perdidos". Lima ya estaba en su pensamiento cuando decide
incorporarse a la revolución que había estallado en su patria.

Querer pues reducir la Expedición Libertadora al hecho de proporcionar
unos cuantos barcos, parte del dinero y de los elementos materiales
que se necesitó (lo que fue escrupulosamente pagado por el Perú) así
como un sector del ejército (cuyas bajas fueron reemplazadas), es
rebajar tan grandioso acontecimiento a su más estrecha concepción.
Felizmente el historiador don Gonzalo Bulnes, familiar de quien ha
hecho tan temerarias afirmaciones, nos dice en su obra "La Expedición
Libertadora" publicada en 1887, al referirse a San Martín, lo
siguiente:

"Este hombre esclarecido, realizó su gran pensamiento valiéndose del
concurso de la República Argentina y de Chile y cuidando de ponerse
por encima de las nacionalidades para no herir los sentimientos de
ninguna". Así fue en realidad. La Expedición Libertadora fue la
realización del pensamiento sanmartiniano, cimentado en el pensamiento
de la Revolución de Mayo, realizado con la colaboración de su propio
país, de Chile y del pueblo peruano que aportó todo lo que pudo para
que la Expedición se realizara. Está fuera de toda duda que si San
Martín se aventuró a desembarcar en el más poderoso Virreinato de
España en América defendido por más de 20,000 hombres bien armados,
con algo más de 4,000, es porque estaba convencido de la gran ayuda
que le proporcionaría el pueblo peruano, como así fue en realidad.

Conveniente es también dejar aclarados otros puntos polémicos con
respecto a la Expedición Libertadora que pueden confundir a algunos.
Sabemos que en 1820 San Martín regresó de Mendoza a Chile decidido a
no intervenir en la anarquía a la que por entonces lamentablemente
ingresaban las Provincias Unidas del Rio de la Plata, porque la misión
que se había impuesto no era la de intervenir en la política interna
sino poner su espada al servicio de la libertad del Continente y
acabar con el poder realista que se concentraba en Virreinato del
Perú, llevando en sus banderas libertarias los principios redentores
de la Revolución de Mayo. Conocida es la negativa de San Martín a
trasladarse a Buenos Aires con su ejército para sostener al gobierno
del General Rondeau. Conocida es también la actitud de San Martín
tomada el 26 de marzo de 1820. estando en Chile, cuando consideró que
su nombramiento como General en Jefe del Ejército de los Andes había
caducado por no existir gobierno constituido en las Provincias Unidas
que era el que se lo había conferido, y pidió a los demás jefes v a
los oficiales del Ejército de los Andes que nombraran un nuevo jefe.
Conocida es también la decisión tomada por los dichos jefes y
oficiales del Ejército en la ciudad de Rancagua, el 2 de abril de
dicho año, al sostener por unanimidad que el nombramiento de San
Martín emanado del Gobierno Supremo de las Provincias Unidas no había
caducado y que por tanto ese nombramiento como General en Jefe del
Ejército de los Andes para hacer la guerra a los españoles tenía plena
validez. Esta decisión de los jefes y oficiales del Ejército de los
Andes confirmó rotundamente que dicho ejército argentino seguía
existiendo —aunque el gobierno no existiese— y que existía como
expresión de la nación argentina y de los ideales de la Revolución de
Mayo en sus proyecciones continentales. Y este Ejército de los Andes
era el motor y el nervio de la Expedición Libertadora y le señalaba su
verdadera forma y misión en América, no pudiéndose de ninguna manera
desconocer por tanto, el origen y el fundamento argentino que tenía la
Expedición Libertadora. No es cierto pues que fuera exclusivamente
chilena.

Otro asunto interesante que conviene puntualizar es el de la bandera
con que llegó la Expedición Libertadora. Sabemos que en los buques se
enarboló la bandera chilena y que San Martín aceptó que viniera con
dicha bandera no por un acuerdo cordial con el Director Supremo de
Chile don Bernardo 0'Higgins, sino por un acto de sorpresa como lo
dice don Gonzalo Bulnes en su citada obra "La Expedición Libertadora".
Nos dice Bulnes que los altos dirigentes del gobierno chileno estaban
preocupados por saber con qué bandera viajaría la Expedición y que:
"El misterio se rasgó —dice— en una de las reuniones celebradas entre
los vecinos más importantes de la capital con el General y el Director
para arbitrar los recursos de la partida. San Martín solicitó nuevos
auxilios y entonces don José Gaspar Marín, abordando de frente la
gravísima preocupación de la concurrencia, lo interrogó directamente
diciéndole: ¿Bajo qué bandera marchará la expedición? Turbado San
Martín con aquel ataque de frente, —prosigue el historiador chileno—
se limitó a contestarle: "Con la chilena señor Marín".

También se dice que San Martín llegó al Perú comandando la Expedición
Libertadora con instrucciones precisas del gobierno de Chile y que
luego las incumplió. También esto es inexacto. Sabemos que el Senado
chileno aprobó el 22 de junio de 1820 un pliego de instrucciones en 25
artículos y también que el gobierno chileno nombrase un representante
suyo para que viajara al lado de San Martín. Pero el Director Supremo
de Chile don Bernardo 0'Higgins, gran amigo de San Martín, convencido
de la calidad moral del gran prócer, prescindió de dichas
instrucciones y de dicho acuerdo y no se las trasmitió a San Martín ni
nombró personero alguno. El mismo Gonzalo Bulnes lo confirma cuando se
pronuncia de la siguiente manera: "Es el hecho de que San Martín salió
de Valparaíso sin instrucciones y las que se conocen con ese nombre
carecen de valor como documento histórico. Lejos de trabar su acción
de ningún modo, el Director 0'Higgins le concedió la plenitud de las
facultades millares y políticas y cortó en su obsequio los débiles
lazos con que la ordenanza limitaba las facultades de un general en
jefe". Tuvo razón San Martín al protestar cuando en el diario "Correo
Mercantil de Lima" el Ministro Plenipotenciario de Chile publicó esas
instrucciones. San Martín en carta desde Mendoza el 1° de junio de
1823 protesta "no haber recibido ni éstas ni ningún otro género del
gobierno de Chile ni de las Provincias Unidas".

Wednesday, December 02, 2009

Crisis y refundación del Apra

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
2-12-2009

Si lo hubieran planificado adrede, con la torpeza que otorga la
mediocridad y el horizonte nulo, no habrían conseguido peores
resultados. En efecto, los guarismos demuestran que la alguna vez
esperanza popular revolucionaria encarnada en el Apra, pierde adeptos,
anemiza su presencia y retrocede alarmantemente en La Libertad, cuna y
tumba de sus primeros adalides. La contienda en Julcán es un síntoma
alarmante de cómo van las cosas. Importante reivindicar la sentencia
bíblica para que los dirigentes sepan que Por sus obras les
conocereis.

Con una visión certera, en fecha ya lejana, como 9 de febrero, 1993,
en Expreso y a través de un artículo de opinión, Andrés Townsend
Ezcurra, escribió las siguientes líneas que transcribimos
literalmente. Como entonces.

De hacerse un ejercicio imaginativo, condición fundamental en
cualquier juego de guerra política, doctrinaria o ideológica, y
trasladáramos el texto de don Andrés a los días actuales,
verificaríamos una portentosa señal de alerta que no pierde brillo en
sus aristas múltiples. Hoy que la fe ha sido sustituida por la
estupidez en cantidades industriales, las demostraciones gárrulas
hablan por sí solas y licencian a quienes han hecho mérito de ineptos
en cualquier materia, incluida la dirección política.

Leamos. (hmr)

Crisis y refundación del Apra
por Andrés Townsend Ezcurra
http://www.voltairenet.org/article163176.html
9-2-1993

Con la autoridad que puede darme más de medio siglo de identificación
con los ideales políticos de Haya de la Torre y el haber mantenido a
lo largo de estos años una posición combativa y crítica de la
progresiva desmoralización del APRA, creo que es mi deber formular
algunas conclusiones derivadas de los resultados que muestran los
últimos comicios celebrados en el país.

No oculto que lo hago con un gran sentimiento de pena frente al hecho
más significativo de las elecciones municipales: la catastrófica
derrota del Partido Aprista Peruano. Otros fenómenos, como la
aparición de independientes, admiten explicaciones válidas, pero el
hecho memorable y macizo es el descenso abrupto del poder electoral
del Partido del Pueblo.

Después de haber constituido la primera fuerza partidaria del país y
haber movilizado, aún en épocas difíciles, no menos del tercio de la
población electoral, el otrora poderoso partido de Víctor Raúl exhibe
cifras de humillante pequeñez. De seguir esa tendencia, el APRA
correría el peligro de perder su inscripción en el Jurado Nacional de
Elecciones. Viejos reductos como Chiclayo, Cajamarca y Huaraz, se han
perdido. Y ser vencidos en Laredo, donde yace la raíz heroica del
APRA, tiene un significado simbólico. Y si en uno o dos lugares se ha
ganado trabajosamente, esta victoria es hija de los méritos personales
de los candidatos y no conquista masiva del pueblo.

Tan agudo desgaste electoral patentiza, con cifras irrecusables, el
descrédito y la clamorosa impopularidad de aquellos que, desde la
muerte del jefe y fundador, asumen un liderazgo en el APRA que se ha
movido, trágicamente, entre la incompetencia y la inmoralidad. Si aún
en épocas de cruda persecución el ser aprista implicaba, además de un
riesgo policial, un orgullo ciudadano, en nuestros días, y desde el
colosal fracaso del gobierno del señor García, la condición de aprista
provoca los comentarios más duros de una desilusionada ciudadanía.

La práctica desintegración del APRA transtorna y desorienta el
panorama político nacional. Cuando, en otras épocas, una tiranía o una
dictadura interrumpían la marcha democrática del país, el pueblo supo
mantener su confianza en un futuro forjado por el partido en que
depositaba su fe. Ya no tiene ese consuelo. En virtud del desastre de
un gobierno mal llamado aprista, se ha asesinado la esperanza.

A pesar de estos hechos tan notorios e incontrovertibles, los
organizadores de la derrota y empresarios del desastre se obstinan en
ocultar la evidencia, y arguyen, con supercherías de leguleyo,
queriendo cambiar la derrota, su derrota, en una victoria que nadie
acierta a ver.

Es hora de decir: ¡Basta ya! Basta de mentiras y falsificaciones, pues
es indigno tratar de engañar a un pueblo y a un partido que, a lo
largo de su vida, ha dado tantas muestras de heroísmo y lealtad, y que
no tiene la más mínima responsabilidad de la aplastante derrota. Ya lo
dijo Haya de la Torre: "No hay pueblos ni masas malos. Sólo hay
dirigentes buenos o malos". Y quienes manejan arbitrariamente el
partido hace más de diez años, han acreditado una pavorosa
irresponsabilidad y un desenfreno incontenible por el enriquecimiento
ilícito. Un partido que predicó y practicó la moral, se vio dominado
por corruptos e inmorales. Si su Jefe, que tanto gravita en la vida
política del país, que hubo de morir en casa fraterna pero ajena,
volviera por un instante a la vida, podría ver con asombro y
repugnancia cómo los supuestos líderes que se auparon en el poder
partidario después de su muerte, sólo buscaban, por todos los medios,
cuantiosas fuentes de desvergonzado enriquecimiento.

Tantas desviaciones y desastres conducen a una ineluctable comprensión
que el Partido Aprista Peruano, de tan larga y prestigiosa trayectoria
en América Latina, ha dejado de existir tal como lo conocimos. Sus
bases, proscritas de toda participación en la vida interna del
partido, su juventud zaherida y maltratada, ha dejado de gravitar en
la orientación partidaria; y sus locales, otrora rebosantes de pueblo,
sólo exhiben pequeños grupos de fieles que se resisten a reconocer
que, de estos antiguos templos cívicos, han huido los dioses
tutelares.

¡Es hora, nuevamente, de la lucha y del empeño! El grito de guerra de
quienes permanecen íntimamente fieles a las lecciones del gran
conductor no es ya "El APRA nunca muere", porque el APRA del fracaso y
la coima, el APRA de la corrupción y del acomodo, ese APRA que ya no
era tal, ha muerto asesinada por dirigentes proditores. Hay que
refundarla y rehacerla, movilizando el ancho caudal de juventud que
siempre supo movilizar el pueblo peruano.

A quienes, como yo, que no aspiran ya a ninguna posición política,
sólo nos queda repetir las líneas terminales del prólogo de un libro
mío: "En el ánimo de viejos combatientes que vencieron la tortura, la
prisión o el exilio. Y en la conciencia de jóvenes incontaminados
late, enteriza y exigente, la voluntad revolucionaria que hizo el
milagro de tantos años de aprismo, de combates, de limpieza y de
esperanzas".

Tuesday, December 01, 2009

El Anti-Haya I

Ha escrito el profesor Jesús Guzmán Gallardo un sugerente y sugestivo
ensayo que en su primer envión publicamos. Sostiene afirmaciones
delicadas y enderezadas, básicamente, a encarar la existencia de un
mito forjado por la vía cómplice de "panegiristas paniaguados".
Procura el autor dar su testimonio respecto del actual presidente Alan
García Pérez a quien conoce desde las dramáticas horas en que aquél,
prosélito del no trabajo, rumiaba penurias y clamaba por ayudas que
siempre se le otorgaron en las horas difíciles y aterradoramente sin
dineros para las más mínimas exigencias de la vida corriente. No
camina Guzmán Gallardo por la apelación facilista de citar a terceros
o cuartos. No, él, bajo la premisa de su testimonio, relata su verdad
y sólo el título bastaría para desentrañar el misterio de intríngulis
que explican de algún modo las claudicaciones y pusilanimidades de hoy
del objeto-tema de su denuncia.

Por constituir un documento que promete llamar a polémica, publicamos
esta primera parte. Puede parecer ocioso, sin embargo la invocación es
pertinente y obligatoria: que respondan quienes deban hacerlo, con
altura de debate y velocidad de crucero (si pueden). El dicterio sin
sustento, la represalia corruptora, la venganza, envilecen lo que es
ya el cuadro de una descomposición que Guzmán ayuda a interpretar de
una manera interesante.

Leamos. (hmr)

El Anti-Haya I
por Jesús Guzmán Gallardo; jeguzga@hotmail.com
http://www.voltairenet.org/article163166.html

Quiero empezar parafraseando a Bertolt Brecht: "Hay quienes se
acobardan de seguir los dictados de una ideología y filosofía que
juraron seguir, hay quienes prefieren la vida cómoda y fácil y
renuncian a la lucha que alguna vez iniciaron, y hay otros que en la
teoría pretenden ser consecuentes con la fe que abrazaron y en la
práctica hacen todo lo contrario refugiándose en la mentira y el
engaño y se adornan de soberbia y personalismo. Estos últimos son los
traidores y los apóstatas y por ende los más peligrosos, porque
amparándose en el poder político y económico que detentan, sorprenden
a los tontos e intonsos con vocación de esclavos que al parecer no son
muy pocos".

Haya de la Torre, en su vasta sabiduría y experiencia, solía llamarnos
la atención cuando éramos jóvenes acerca del "sarampión" al escuchar
nuestras rebeldías e impaciencias con la reflexión de un visionario
que había enfrentado cobardías, veleidades y traiciones en su largo
trajinar sin hacer mella en su espíritu generoso y optimista. Y se
refería a lo pasajero que resultaba ser iconoclasta a temprana edad y
que en una innovadora interpretación de las frases del maestro Manuel
González Prada nos impelía a ser perseverantes en esa actitud durante
toda nuestra vida y que no fuera como las palabras de un tango
argentino conocido que rezaba: "los amores del estudiante flores de un
día son, hoy un juramento y mañana una traición". De esta manera y con
riqueza pedagógica entendimos el significado de la juventud eterna.

Y es con esta óptica y con sabor a denuncia que paso a dar la voz de
alerta a la militancia del Partido Aprista y a los que sin ser
afiliados acunaron una esperanza en nuestra organización para
transformar las estructuras del Estado en beneficio de los más pobres
alcanzando la justicia social tantas veces postergada.

Cuando Alan García llegó al partido yo ya ostentaba el cargo de
Secretario General del Comando Nacional Universitario aprista;
perdónenme la primera persona, pero es necesaria para aclarar algunas
cosas importantes en materia de consecuencia, ya que él nunca fue
responsable de cargo juvenil ni participó en ninguna lucha de esos
tiempos. En algún momento Haya lo integró al Buró de Conjunciones,
organismo que no tuvo ninguna trascendencia y ejecutoría y que por lo
tanto desapareció sin pena ni gloria. Al poco tiempo el jefe del
partido le consiguió una beca a Francia y tras algunos años regresó
para ser nombrado Secretario Nacional de Organización por los méritos
de su padre un gran luchador aprista, desplazando a uno de los mejores
organizadores que tuvimos a la par de compañeros como Ramiro Prialé y
me refiero al c. Walter Cuestas Diaz quien no se amilanó y pasó a ser
nombrado Secretario Nacional de Agrupaciones Profesionales con una
brillante gestión que hasta ahora recordamos. Luego, todo fue
meteórico, pero lo que quiero destacar es que durante la dictadura
militar no le conocimos un trabajo como a los cientos de jóvenes que
tenían que estudiar y trabajar para mantenerse y que, además, hacían
vida política intensa. No intento hacer una biografía en tan breve
espacio, pero sí anotar, en síntesis, que no fue un destacado luchador
ni menos un joven revolucionario que participara en debates
estudiantiles ni partidarios. No me extraña, pues, que ahora a sus 60
años quiera reivindicar alguna rebeldía juvenil inexistente y mucho
menos tratar de ser consecuente con un ideario por el cual nunca supo
pelear en sus horas tempranas en contraste con la de políticos que
desde muchachos fueron rebeldes ante la injusticia y que cuando
adultos impregnan indeleblemente la vida de un estadista auténtico.

Es momento para desmitificar una figura que inventó un pasado para
acelerar su carrera política con la ayuda de panegiristas paniaguados,
dando inicio a un caudillismo de vieja estirpe que en su negación
histórica explica su predilección por personajes cuestionados de la
política criolla y su desprecio por los apristas honestos y
consecuentes que le pedirían cuentas y, sobre todo, por su apego al
dinero.

Nace, en consecuencia, un liderazgo personalista que los compañeros
han bautizado con certera puntería: el alanismo que, a su vez, resume
el oportunismo, audacia sin límites y ausencia de principios y valores
en antinomia de lo que siempre tuvo el aprismo en su expresión mística
de verdadera fraternidad, trabajo en equipo solidario, pobreza
franciscana y férreo sentido de unidad.

Haya de la Torre fue rebelde en su juventud y en su adultez, maestro
infatigable que hizo de la política pedagogía, despreció la demagogia,
no fue personalista a pesar del cariño que le prodigábamos, no le
sedujo el poder y menos el afán de hacerse rico desde el Estado y soy
testigo de excepción pues trabajé 12 años ininterrumpidamente a su
lado hasta su muerte que fue ejemplarizante porque lo hizo sin
propiedades ni riquezas cumpliendo su promesa de no deberle un centavo
al Estado, legándonos lo que lo hizo grande: su vida y su pensamiento.
Aun hoy recuerdo con emoción, porque fueron las cualidades que
destaqué, con voz quebrada por el dolor, cuando hice uso de la palabra
en sus funerales a nombre de la juventud en el Parque Universitario
frente a su alma máter, San Marcos. Esta es mi autoridad moral.

Victor Raúl fundó el APRA sobre la base social del frente único de
trabajadores manuales e intelectuales, para construir el Estado
antimperialista que realice la segunda emancipación, esta vez
económica, en justicia y libertad. Desarrollar la democracia funcional
basada en las categorías del trabajo, preparando a las clases
explotadas para conducir sus propios destinos. Definió su rumbo, su
norte, su sello, el de la izquierda democrática sin tutelajes extraños
ni imitaciones. Planteó la filosofía de acción de nuestro movimiento
explicada en la teoría científica del espacio-tiempo histórico que hoy
en día muchos utilizan sin reconocer su autoría.

García , como nunca trabajó, ha continuado la política de flexibilidad
laboral dictada por el Consenso de Washington que se traduce en el
desmantelamiento de las conquistas laborales de casi un siglo, que
fueron iniciadas por Fujimori y continuadas por Toledo. El que ha
trabajado toda su vida sabe del aumento de injusticias en este campo,
sobre todo contra los sindicatos, imponiéndose una política de temor y
autoritarismo que concluyen en despidos arbitrarios sino en jornadas
esclavizantes. Como el gobierno ha optado por los empresarios, nadie
los protege. ¿Y la jornada por las 8 horas?, ¿Y las universidades
populares?, ¿Y la CTP, la de Arturo Sabroso Montoya?. Historia y sólo
historia. Además ha dictado dispositivos legales que criminalizan la
protesta social y autorizan a las fuerzas del orden a utilizar sus
armas indiscriminadamente contra ella. ¿Qué lo diferencia de Sánchez
Cerro, Benavides y Odría?. Recuerden el Moqueguazo y el Baguazo. ¿Y la
distribución de la riqueza? La lucha contra la pobreza se basa en las
estadísticas del INEI que las maquilla sin pudor y en las cuales nadie
cree. Los únicos que están bien son los nuevos dueños del país como
los Romero, los Brescia, los Graña, los Camet los Miró Quesada
reciclados, los Favres, los Vega Llonas, los Benavides de la Quintana
etc., que reciben favores del Estado, y García ni se inmuta cuando los
llama "sus amigos".

Haya era amigo del pueblo, de los desheredados, de los marginados de
los que más sufren la postergación de los gobiernos y por los cuales
luchó denodadamente. Se prometió terminar con los services que
incentivan la explotación del hombre por el hombre y del hombre por el
Estado, por que no lo practica exclusivamente la empresa privada ahora
también lo hace el Estado en sus reparticiones sin el menor escrúpulo.
La administración pública prefiere la tercerización abusiva, mientras
los funcionarios se llenan los bolsillos con sueldos desorbitados,una
muestra la constituyen los bonos ilegales que cobraron ex
parlamentarios y los devengados que cobró García. No es asunto de
olvido o de poca importancia, es asunto de vocación en concordancia
con los explotadores. El presidente admira a Piérola y se cree su
reencarnación en los días actuales.

¿Se ha iniciado la construcción del Estado antimperialista?

Para empezar, los trabajadores son ninguneados por el poder, no se
quiere cumplir por lo menos la promesa de restablecer la Constitución
del 79 lo cual fue una promesa electoral.

Al Congreso Económico Nacional ni siquiera se le ha mencionado en un
discurso retórico, afirmo sin ambages y sin temor alguno, que lo que
existe es miedo de sentar en una misma mesa al capital, al Estado y al
trabajo que resolverían los problemas seculares de nuestra patria y
ésta se enrumbaría en un desarrollo efectivo como respuesta directa a
nuestra realidad. Una prueba palpable es el papel decorativo que se le
ha impuesto al Acuerdo Nacional al que no se le consulta ni la hora y
se diluye su efectividad y misión para lo cual fue creada en claro
desprecio por la tan decantada sociedad civil. Se prefiere
demagógicamente plantear reformas constitucionales como lo son el voto
facultativo y la renovación del Parlamento vasallo por mitades y un
referéndum que volvería al Congreso de marras, en clara distracción
frente a los problemas más álgidos de la nación con la ayuda mediática
de la prensa obsecuente que más parece una cortina de humo y a lo sumo
una clara medida populista.

El gobierno se manifiesta aliado de la potencia del norte y su
secretaría de Estado y los voceros de ese país así lo confirman, lo
cual explica el aislamiento del Perú de las naciones indoamericanas en
su deseo de construir una real y efectiva integración continental. No
se compromete con el fortalecimiento de la UNASUR en razón directa de
nuestra lucha por la integración indoamericana, ni con el Banco del
Sur que reemplazaría al fracasado Banco Mundial en sus recetas
económicas que nunca contemplaron la cuestión social en los países
pobres como el nuestro.

Frente a las bases militares norteamericanas en Colombia se calla en
todos los idiomas, espectando impasible, el aumento de tensiones
innecesarias en los países limítrofes. La posición del Perú ante el
golpe de Estado en Honduras fue tibia, casi imperceptible, al unísono
con la política de Washington. Hay un permanente alejamiento de
Bolivia, Venezuela y Ecuador, prefiriendo la compañía de gobernantes
entreguistas como Uribe y Calderón.

Hay quienes se desgañitan repitiendo la monserga que interpretamos mal
a Víctor Raúl en un claro afán de presentar las bondades de la
globalización y ocultar su efecto dañino, como si la historia última
no confirmara que los intereses de Norteamérica y Europa jamás
pasaron por los de nuestro continente y si alguna duda cabe, basta
recordar el asunto de las Malvinas.

En el tema de pobreza y el de la contaminación ambiental sólo se tocan
en los foros de los países más poderosos económicamente como temas de
caridad que siempre han sido insuficientes, sin tocar las entrañas
mismas de la realidad y para tranquilidad de sus conciencias por que
tienen responsabilidad evidente. Por lo tanto la lucha antimperialista
tiene vigencia en su dicotomía, con cambio de estrategias y sutiles
negociaciones, porque sigue hipotecándose soberanía e impidiendo un
desarrollo propio.

Como en el pasado, la política del actual gobierno sólo tranquiliza y
satisface a los empresarios. De ahí su clara dirección derechista en
perjuicio de los trabajadores, en franca contradicción con nuestra
doctrina.

Haya de la Torre nunca revisó nuestra linea antimperialista, por el
contrario, la reafirmó en el prólogo a la tercera edición de El
Antimperialismo y el Apra, cuya lectura deberían apurar los ardientes
defensores del neoliberalismo infiltrados en nuestras filas. Y por si
fuera poco, les aconsejo, antes que sea demasiado tarde, lean la
ponencia del economista César Vásquez Bazán en el último congreso
nacional de economistas del Perú donde denuncia magistralmente el
craso error, de suscribir la escuela neoclásica cuyo fracaso se puso
al descubierto con la crisis mundial.

En esta primera parte esbozo el inicio de las contradicciones de
García con los planteamientos de Haya de la Torre, y explico las
razones por las cuales sus ideas expuestas en "El perro del hortelano"
son diametralmente opuestas. En consecuencia no hay el menor atisbo de
una negación dialéctica en su obra La revolución constructiva del
aprismo y sí el remozamiento de las viejas ideas políticas de la
plutocracia que tanto daño hizo al Perú.

Los alanistas con su mentor a la cabeza, no son apristas.

Y se les agradecería despejar el panorama, afiliándose a cualquier
partido conservador como el fujimorismo corrupto que tanto les agrada
y con el cual se identifican plenamente.

Monday, November 30, 2009

RENIEC favorece empresa cuestionada con S/. 22.5 millones

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
30-11-2009

RENIEC favorece empresa cuestionada con S/. 22.5 millones
http://www.voltairenet.org/article163144.html

En apenas 72 horas RENIEC anula la buena pro a un consorcio de
empresas para la confección del DNI y se la otorga a otra, la
contendiente que tenía serios problemas para contratar con el Estado.
Lo que afirma el funcionario de la institución oficial, Castañeda, no
se condice con lo hecho, si no está RENIEC para opinar sobre lo que él
llama lío entrambas firmas ¿cómo es que su entidad sí favorece a
FOCODESA?

No es la primera vez que en RENIEC se tocan temas de nula explicación
pública o de cuestionables escalafones de precio.

Poco tiempo atrás, en RENIEC: subidas, bajadas, silencios y misterios
http://www.voltairenet.org/article162297.html del 28-9-2009, escribimos:

"Una empresa sin mucho cartel, al menos de envergadura flaca al lado
de Cosapi y GMD, NDC Perú Office SAC-Digi Sign Limited, gana un
proceso de "menor cuantía" que pasa de 3 a casi US$ 4.5 millones y el
silencio más sepulcral invade la granja y no hay protestas de
¡absolutamente nadie! Ni los perdedores o los escogidos dicen: ¡esta
boca es mía! A veces ocurre que las neumáticas de complicidad "ganan"
la gratificación de muy buenos estipendios, no obstante, los montos
hacen sumamente complicada, de existir, las marañas contables que
arreglen la repartija. Supongamos que todo fue normal (¿alguien puede
definir, sin caminar por suspicacias, qué es normal en Perú?) y que a
la cuarta fue la vencida. ¡Provecho para quienes ahora tienen la
obligación de explicar las bondades del negocio en beneficio de los
peruanos!".

No está demás adentrarse en un asunto que empieza a ganar notoriedad
por las insólitas prisas que aparentemente guían los pasos de quienes
otorgan a empresas inhabilitadas para contratar con el Estado y
servirse de urgencias y "menores cuantías". ¿Hasta cuándo y por causa
de qué esta clase tan absurda de desaguisados?

El señor Castañeda puede decir lo que se le venga en gana. Lo que la
gente quiere saber es cómo si RENIEC no puede, verdad de Perogrullo,
hacerse cargo de contiendas ajenas a su trabajo, entonces ¿qué razones
tiene para beneficiar a una de las que está en liza? Y no es por poco
dinero. Las encuestas, y eso lo debiera saber Castañeda, no son
patentes de corso para hacer esta clase de aceleraciones tan, pero tan
extrañas.

Visualice la entrevista en Canal N:
http://www.clippingmedia.com/custm/videos/video.php?video=579645&pass=dfa4d184ba5

Emilio Llosa, director del Comité Industrial Grafico de la Sociedad
Nacional de Industria (SNI), expresó su malestar por la forma en que
la RENIEC (Registro Nacional de Identificación y Estado Civil),
favoreció a la empresa FOCODESA (Formas Continuas y Derivados) durante
el proceso de licitación para la confección de DNI y la compra de
materiales; operación valorada en cerca de 22 millones y medio de
soles. De un día para otro Consucode anula el primer proceso y luego
emitiendo una media de emergencia adjudicando este proceso a FOCODESA,
refirió. Por su parte, Néstor Castañeda, Grte. Administrativo de
RENIEC, manifestó desconocer el proceso y rechazó las imputaciones
señaladas por Llosa.
"Nosotros como RENIEC no podemos esperar que estas dos empresas
terminen sus conflictos para atender la demanda de la población",
indicó.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

¡Señal de Alerta en Radio Moderna 930 AM, lunes y miércoles de 4 a 5
pm. a partir del 9 de diciembre! Noticias, entrevistas, denuncias, lo
que otros no dicen o callan.

Lea www.voltairenet.org/es
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Friday, November 27, 2009

¡Gloria a los héroes que murieron por la Patria!

La batalla de Tarapacá
27 de noviembre de 1879

¡Gloria a los héroes que murieron por la Patria!
http://www.voltairenet.org/article163098.html

Luego de la muerte del almirante Grau y la captura del extraordinario
blindado Huáscar, es decir, destruido el poderío naval del Perú, la
escuadra chilena se hizo dueña absoluta del mar, hecho que permitió a
los estrategas militares de ese país ejecutar finalmente la primera
fase de la campaña terrestre de la guerra de invasión de Chile en
1879, cuyo objetivo inmediato consistía en capturar la provincia
peruana de Tarapacá, rica en minerales y depósitos de salitre.

Cuando estalló la guerra, el Perú tenía un ejército de tierra
compuesto por 4,800 hombres poco más o menos, desperdigados en
guarniciones ubicadas en diferentes regiones del territorio nacional.
La infantería contaba con unos 2,700 soldados y 290 oficiales,
divididos en ocho batallones integrados cada uno por 400 hombres,
aproximadamente. El comando general del ejército peruano se ejercía a
través de tres generales de división, veinte generales de brigada y 74
coroneles. Los batallones eran el Pichincha, Zepita, Ayacucho, Callao,
Cusco, Puno, Cazadores y Lima. La caballería era más modesta aún: 780
hombres divididos en tres regimientos: El legendario Húsares de Junín,
los Guías y los Lanceros de Torata. La artillería estaba compuesta por
los regimientos Dos de Mayo y Artillería de Campaña, con un total de
1,000 hombres. Sin embargo, la mayor parte de la artillería peruana
era estática y se concentraba en el puerto del Callao. Estaba dividida
en las baterías Independencia, Pichincha, Zepita, Maipú, Provisional y
Abtao, provistas de 31 cañones; las torres giratorias blindadas La
Merced y Junín, armadas cada cual con dos cañones Armstrong de 300
pulgadas; los fuertes Ayacucho y Santa Rosa, provistos con dos cañones
giratorios Blakely de 500 libras; y, los torreones Manco Cápac (4
cañones Vavasseur de 300 libras) e Independencia (2 cañones Blakely de
500 libras). En total, 12 fuertes con un total de 45 cañones. La
artillería móvil, para uso de campaña apenas constaba de treinta
cañones.

En ese entonces la unidad táctica del ejército peruano era el
batallón, integrado por doce compañías de cincuenta hombres cada una.
En la práctica sin embargo, la mayoría de los batallones no superaban
los quinientos hombres. Estos eran comandados por un coronel, apoyado
por un teniente coronel (comandante) y un mayor. Cada compañía era
dirigida por un capitán y cuatro subalternos, generalmente
sub-tenientes. El uniforme de la infantería constaba de una chaqueta y
pantalón de algodón blanco. Cada hombre cargaba un rifle (por lo
general, pero no excluyentemente, Martini-Peabody), cien cartuchos de
munición, una cantimplora de lata de un cuarto de galón y una frazada
doblada alrededor de la cintura. Los oficiales utilizaban uniforme de
estilo francés, con algunas variaciones; levita o chaqueta azul,
pantalón de paño rojo, kepí, botas de cuero hasta las rodillas,
pistola y sable.

Recurriendo a las reservas, para julio de 1879 el Perú logró conformar
una pequeña fuerza militar de 7,500 soldados y guardias nacionales,
número que resultaría muy inferior al de las tropas chilenas. Esta
fuerza quedó al mando del general Juan Buendía y compuesta por seis
divisiones. La primera de ellas, fuerte de 1,455 efectivos, estuvo
integrada por los batallones Ayacucho, Provisional de Lima y la
Columna de Voluntarios de Pasco; la II División, a órdenes del coronel
Andrés Avelino Cáceres, con 1,230 soldados, se integró con los
batallones Puno, Lima, Guías y el escuadrón Castilla; la III División,
dirigida por el coronel Francisco Bolognesi (1,315 soldados), estaba
compuesta por los batallones Cazadores del Cusco, Cazadores de la
Guardia y el escuadrón Húsares de Junín; la IV División, bajo el
coronel Justo Pastor Dávila, se componía del Regimiento 2 de Mayo y el
batallón Zepita (1,123 soldados); la V División, comandada por el
coronel Ríos, estaba conformada por los batallones Segundo de Ayacucho
y Guardias de Arequipa; mientras que la VI División, al mando del
general Bustamante, con 1,085 soldados, estaba integrada por los
batallones Iquique, Cazadores de Tarapacá y las columnas Loa y
Tarapacá.

Esta fuerza, que se unió a los 4,534 hombres del ejército boliviano
aliado, fue diseminada entre las vastas costas de Iquique, Tacna,
Tarapacá y Moquegua, como parte del "I Ejército del Sur", bajo órdenes
del general Juan Buendía. Mientras se prolongó la campaña naval, el
referido ejército ejecutó maniobras tácticas y de desplazamiento,
siempre desde una perspectiva defensiva y no entró en acción.

El ejército chileno, por su parte, en los seis meses que duró la
campaña naval, tuvo tiempo para convertirse en una maquina de guerra
eficiente y numerosa. Para el inicio de esta etapa, noviembre de 1879,
el ejército de Chile, que antes de la declaración de guerra constaba
de 3,000 hombres, se había multiplicado geométricamente.

Varios batallones como el Buin, el 2do de Línea, el 3ro, el 4to y el
Santiago, fueron elevados a regimientos. Estos eran comandados por un
coronel o teniente coronel, y cada uno estaba integrado por unos 900
hombres. Cada regimiento chileno constaba de dos batallones de cuatro
compañías cada uno. A su vez, las compañías se componían de un
capitán, un teniente, tres subtenientes, un sargento primero, seis
segundos, seis cabos primeros, seis cabos segundos, cuatro cornetas y
unos 200 soldados.

El alto mando militar chileno quedó compuesto por el general Justo
Arteaga en capacidad de Comandante en Jefe: el general de brigada
Erasmo Escala, comandante general de la infantería; el general de
brigada Manuel Baquedano, comandante general de caballería y el
coronel Emilio Sotomayor, comandante de las reservas. El Jefe de
Estado Mayor era el general de brigada José Antonio Villagrán. En esta
etapa pudo observarse, aunque incipientemente, un fenómeno
interesante: La influencia francesa en Chile, que había sido
perceptible desde mediados de siglo, estaba siendo lentamente
reemplazada por la de Prusia. En efecto, luego de la derrota de
Francia en la Guerra franco-prusiano de 1870-71, la admiración hacia
las instituciones del ejército prusiano fue creciendo, lo que en un
futuro cercano llevaría a una reorganización de las fuerzas armadas
chilenas bajo la eficiente influencia germana.

Pronto se inició la invasión de territorio peruano. Apenas tres
semanas después de Angamos, el dos de noviembre de 1879, pese a una
férrea resistencia, 10,000 soldados pertenecientes a la fuerza
expedicionaria chilena, más conocida como "Ejército de Campaña",
apoyados por casi todos los barcos de guerra de su escuadra y diez
vapores (la Magallanes, el Amazonas, la O´Higgins, el Loa, el Itata,
el Copiapó, el Limari, el Matías Cousiño, el flamante crucero Angamos,
la Abtao, el Paquete de Maule, el Huanay, el Lamar, la Covadonga, el
Santa Lucía, el Tolten, el blindado Cochrane, el Elvira Alvarez y el
escampavías Toro), a órdenes del general Erasmo Escala, lograron
desembarcar, en tres fases de ataque, en el puerto de Pisagua
estableciendo así su primera cabecera de playa en territorio peruano.
Entre las fuerzas de desembarco se encontraban los nuevos regimientos
Buin, Tercero y Cuarto de Línea y batallones del Atacama y Zapadores.
En este proceso los chilenos tuvieron 330 bajas entre muertos y
heridos.

En términos estratégicos y recursos materiales el ejército
expedicionario chileno, a órdenes del general Erasmo Escala, se
mostraría superior a las fuerzas aliadas peruano-bolivianas. Acto
seguido, las fuerzas chilenas se apoderaron del ferrocarril
Pisagua-Agua Santa y de ahí procedieron hacia el norte, asegurando una
línea de provisiones con el valioso apoyo de su escuadra.

En este proceso capturaron los chilenos la localidad de Dolores. El 19
de noviembre las fuerzas aliadas se enfrentaron al ejército
expedicionario en las alturas del cerro de San Francisco, en un frente
de tres kilómetros de extensión. Fue un combate cruento e intenso en
que ambos ejércitos mostraron un gran valor y arrojo. Si bien la
infantería aliada era superior en número (7,400 peruanos y bolivianos
contra 6,000 chilenos), los primeros contaban sólo con 18 cañones
contra 34 modernas piezas de artillería del adversario. Los chilenos
además ocupaban la cima del cerro San Francisco, que por su
inclinación se constituyó en una plaza prácticamente inexpugnable,
mientras que los aliados dominaban las faldas del cerro.

En este combate destacó la acción del batallón Zepita, fuerte de 35
oficiales y 601 soldados al mando del coronel Andrés Avelino Cáceres.
Cuatro compañías del Zepita, al mando del comandante Ladislao Espinar,
ejecutaron una carga espectacular que les permitió alcanzar la cumbre
del cerro, donde se batieron con un heroísmo singular y se apoderaron
de dos cañones adversarios. Pero aquel triunfo parcial fue a costa de
mucha sangre, y los hombres victoriosos del Zepita, con su temerario
comandante a la cabeza, casi fueron exterminados por los batallones
Atacama y Coquimbo, que habían acudido como refuerzos para contener el
asalto. Los últimos sobrevivientes de aquellas compañías del Zepita se
batieron cuerpo a cuerpo. Durante la cruenta batalla pereció un alto
número de tropa y oficiales de los batallones Zepita y Dos de Mayo. Un
jefe chileno del Atacama atestiguó así el valor desplegado por los
contrincantes:
"He tenido ocasión de ver a dos soldados muertos, José Espinoza
(chileno, de la primera compañía), y un peruano del Zepita; ambos
estaban cruzados por sus bayonetas y como si aun no fuera bastante,
esos valientes se hicieron fuego, quedando enseguida baleados en el
pecho".

Los cañones chilenos Krupp, que en vez de proyectiles utilizaban el
mortal "grapeshot" o metralla, barrían a veces compañías enteras. Los
peruanos del Zepita, del Ayacucho, Olañeta e Illimani, continuaron
avanzando resueltamente por el oeste, mientras la división de ataque
formada por los batallones Puno número 6 y Lima número 8, avanzaron
por el centro chileno apoyando los fuegos de la división ligera y
dirigiendo sus tiros contra los batallones Coquimbo y Atacama. Al
mismo tiempo el batallón 3 de Ayacucho, al mando del coronel Leoncio
Prado se desplegó en guerrilla al pie del cerro, disparando contra los
batallones del Valparaíso, del 2do, 3ro y 4to de Línea.

A las 17:00 horas y en parte por el desbande de las tropas bolivianas
al mando del General Villamil y por el arribo de la división chilena
de reserva bajo el general Escala, la fuerte avanzada aliada colapsó y
en horas de la noche se debió emprender la retirada. Los chilenos,
agotados, no se decidieron a emprender la persecución y se parapetaron
en las calicheras.

Cuatro días después, el 23 de noviembre el ejército chileno ocupó el
puerto peruano de Iquique. Las diezmadas fuerzas del I ejercito del
Sur, se vieron forzados a ejecutar una nueva progresión y marcharon
entonces hacia Tarapacá. El comandante del ejército chileno, general
Escala, enterado de la difícil situación del adversario e informado de
su posición exacta, envió a su encuentro una expedición de 3,900
hombres, al mando del coronel Luis Arteaga, compuesta por el batallón
Chacabuco, cinco batallones de infantería pertenecientes a los
regimientos 2do de Línea y Zapadores, un escuadrón de caballería, (el
Granaderos a Caballo) y cuatro cañones de bronce y seis potentes
cañones Krupp bajo el Regimiento de Artillería, con objeto de
liquidarlos.

De acuerdo al parte oficial del general Escala, se presumía que en
Tarapacá había entre 1,500 y 2,000 soldados peruanos "en pésimas
condiciones, agobiados por el cansancio y la escasez de recursos y en
un estado de completa desmoralización…".

En horas de la madrugada del 27 de noviembre 1879, la fuerza chilena
alcanzó su objetivo y tomó posición ofensiva en las colinas
localizadas al oeste de la ciudad de Tarapacá, en un área de una legua
de extensión, que iba entre el alto de la cuesta de Arica y el de
Visagras. La división chilena entonces fue dividida en tres
fracciones: La primera, al mando del teniente coronel Eleuterio
Ramírez, compuesta en su mayoría por los batallones del regimiento 2do
de Línea y dos cañones de bronce, tenía como objetivo apoderarse de la
Huaracina, donde se encuentran las provisiones de agua del poblado y
de ahí avanzar hacia Tarapacá; la segunda, a las órdenes del propio
coronel Arteaga, formada por el regimiento Artillería de Marina, el
batallón Chacabuco, cuatro cañones de Bronce y dos cañones Krupp,
debía atacar de frente a los peruanos por las alturas que dominan la
población; y, la tercera, dirigida por el comandante Ricardo Santa
Cruz e integrada por un batallón del 2do de Línea, 260 hombres del
Zapadores, 116 Granaderos a Caballo y dos secciones de artillería
Krupp de montaña, tenía que situarse cerca del paso de Quillaguasa
para recortar la retirada de los peruanos por el camino de Arica "y
batir la quebrada desde las alturas".

Los peruanos, que carecían de un sistema de alerta o vigilancia,
fueron informados de la presencia del adversario por dos arrieros que
se toparon con las columnas chilenas a distancia. Tan pronto se
produjo este hecho, el Coronel Andrés Cáceres, jefe de la segunda
división peruana, ordenó que se tocara diana y organizó un consejo de
guerra. En virtud que los peruanos carecían de un plan de contingencia
para responder a una emergencia como aquella, Cáceres dispuso que la
tropa ocupara las alturas que circundaban Tarapacá. Sin embargo, en
las primeras horas del amanecer, los chilenos ya se habían posesionado
de las mismas y al parecer esperaban que sus enemigos rindieran las
armas, por efecto de la sorpresiva maniobra y ante la supuesta
imposibilidad que pudieran atacar sus estratégicas posiciones.

Pero Cáceres no era hombre que se rindiera fácilmente. Por el
contrario, recuperado del factor sorpresa, dispuso que los 3,000
hombres bajo su mando se dividieran en tres columnas. La primera y
segunda compañía de su legendario regimiento, el Zepita, bajo órdenes
del teniente coronel Juan Francisco Subiaga, colocó a la derecha. La
quinta y sexta compañía, bajo el capitán Francisco Pardo de Figueroa
se ubicó en el centro y la tercera y cuarta compañía, bajo el mayor
Argüidas, tomó posición del sector izquierdo. Simultáneamente, Cáceres
envió un mensaje al coronel Manuel Suárez, comandante del regimiento
Dos de Mayo, ordenándole atacar desde la izquierda. Dos batallones de
la División Vanguardia, con un total de 1,400 hombres, que acampaban a
45 kilómetros de distancia, también fueron avisados y se pusieron en
marcha. Aquellas tropas tardarían seis horas en llegar al campo de
batalla.

La lucha se inició con ímpetu alrededor de las 9:15 de la mañana. El
Zepita empezó furiosamente el ataque contra las posiciones chilenas, y
el resto de los regimientos peruanos, bajo órdenes de los coroneles
Bolognesi, Ríos y Castañón se movieron también contra el adversario.
El Zepita subió el lado oriental de las colinas bajo los nutridos
disparos de la artillería y la infantería chilena. El fuego era muy
intenso, pero los peruanos, en desplazamientos de guerrilla,
continuaron avanzando. La primera y la segunda compañía del Zepita
fueron las primeras en alcanzar su objetivo a las 9:30 de la mañana.
Fueron recibidos con un fuego nutrido de la artillería chilena, pero
que no fue suficiente para contener el valeroso ataque de la
infantería peruana. Luego de una espectacular carga con bayoneta y
contra viento y marea, lograron capturar cuatro cañones y todas las
municiones de los adversarios. Acto seguido, concentró sus fuegos
contra los Zapadores y las compañías del 2do de Línea. En 45 minutos
una de las brigadas chilenas fue totalmente aniquilada.

A la 9:45 de la mañana el regimiento chileno Artillería de Marina
entró en acción, siendo anulado por el Zepita y el Dos de Mayo. Las
columnas bajo los jefes Pardo Figueroa y Arguedas causaron un daño
severo en la infantería chilena. Tal fue la intensidad de su ofensiva
que los chilenos, luego de resistir a pie firme, perdieron finalmente
el control y se vieron obligados a retirarse en completo desorden
hacia una posición localizada tres millas detrás de las colinas. Los
peruanos habían logrado una victoria parcial, pero habían perdido
varios hombres en la arremetida, incluidos el teniente coronel Juan
Zubiaga, el capitán Pardo Figueroa, el coronel Manuel Suárez, jefe del
batallón Dos de Mayo y Juan Cáceres, hermano del espartano Andrés
Avelino.
En efecto, Andrés Cáceres también estaba herido pero decidió continuar
la lucha contra las nuevas posiciones chilenas bajo el coronel
Arteaga. Su división se reforzó con la llegada del batallón Iquique y
los Loa y Columnas Navales, así como una compañía del batallón
Ayacucho y uno del batallón Gendarmes. Esas fuerzas eran parte de las
dos Divisiones peruanas, fuerte de 1,400 hombres que se encontraban a
45 kilómetros de Tarapacá cuando la batalla hizo erupción. Entre los
refuerzos se encontraba el batallón Iquique número uno, cuyo
comandante, el legendario Alfonso Ugarte, fue herido de un balazo en
la cabeza, no obstante continuó la lucha al frente de sus tropas.

Con estos refuerzos Cáceres ejecutó un nuevo ataque por el sudeste de
Tarapacá, alcanzando y disolviendo al enemigo en cinco ocasiones. Los
chilenos, que obviamente eran soldados muy aguerridos y valientes, se
reagruparon igual número de veces. Es más, una columna chilena se
dirigió hacia el pueblo de Tarapacá, que estaba, defendido por el
batallón Guardias de Arequipa y la columna boliviana Loa, los cuales,
tras una encarnizada lucha los rechazó. La batalla en la ciudad, fue
casa por casa.

La tercera división al mando del coronel Bolognesi, jugó parte
importante en la acción. El viejo coronel, que antes de la batalla
encontrábase enfermo y padeciendo alta fiebre, olvidó sus
padecimientos y se puso al frente de su tropa, cuyo comportamiento fue
admirable. El batallón Arequipa, de la referida división, capturó como
trofeo el estandarte del regimiento 2do de Línea. Cáceres, desde su
posición flanqueó a los chilenos por el sector izquierdo. Aquellos,
ejecutaron entonces un contraataque con su caballería a efecto de
romper parte de las posiciones peruanas, pero la carga logró ser
contenida por los galantes hombres de las columnas Loa y Navales.
Cáceres entonces dispuso ejecutar un último ataque contra el centro
del ejército chileno, al cual logró destruir completamente. Los
sobrevivientes dejaron sus últimas piezas de artillería, municiones y
rifles y se desbandaron.

Los peruanos habían logrado, después de nueve horas de intenso
combate, una victoria total. La orgullosa columna chilena había
acusado un aproximado de 800 bajas, incluyendo 56 prisioneros de
guerra. Entre los muertos chilenos merece destacarse la del valiente
comandante del Segundo de Línea, Eleuterio Ramírez. Perdieron además
toda su artillería (cuatro Krupp, cuatro obuses de bronce) y gran
cantidad de pertrechos. Los peruanos por su parte, tuvieron cerca de
500 bajas, entre muertos y heridos, lo que demuestra el fragor e
intensidad de la lucha.

Ante la falta de caballería los peruanos se vieron imposibilitados de
consolidar la victoria y no pudieron seguir a sus adversarios más allá
de la colina de Minta, ubicada a dos leguas de distancia de sus
posiciones iniciales. Fue sin duda un resultado que significó un
aliciente moral para las tropas y dejó muy en alto el valor, arrojo y
heroísmo de la infantería peruana.

Tarapacá, desafortunadamente, no cambió los resultados estratégicos
del conflicto y el ejercito peruano se dirigió hacia el puerto de
Arica. Coincidentemente uno de los próximos objetivos chilenos era
capturar dicha posición.

Pocas semanas después de Tarapacá, el alto mando chileno concentró
veinte transportes en Pisagua y el 24 de febrero de 1880, frente a la
bahía de Pacocha, en Moquegua, al norte de Arica, desembarcó un
ejército de 12,000 hombres. A la cabeza de las fuerzas chilenas se
encontraba su nuevo comandante en jefe, el hábil y competente general
Manuel Baquedano. Dicha fuerza enfrentó a los peruanos en la batalla
de Los Angeles.

Thursday, November 26, 2009

Entre la esclavitud y la libertad

Entre la esclavitud y la libertad
por Daniel Bautista; dabautistaarroyo@speedy.com.pe
http://www.voltairenet.org/article163082.html

26-11-2009

No se si consciente o inconscientemente, algunos apristas que por su
formación intelectual están comprometidos a ejercitar la
cristalización conceptual de la realidad …
lo hacen sin practicar la auto critica de sus propios
"condicionamientos", generados por las instituciones en que se
formaron …

De ahí la explicación de sus silencios, de ahí el origen de sus
temores, de ahí la distorsión de las realidades

Y de ahí sus limitaciones para adentrarse en el método aprista y
desarrollarlo en la praxis social, y proyectarlo en el espíritu de las
juventudes orientándolas en la tarea de definir sus identidades y
desarrollarlas en simultaneidad creadora con el despliegue de una
sociedad
libre de los pesados lastres de una historia perversa que sólo
perpetúa las miserias de su propia esclavitud …

Los rábanos (rojos por fuera, blancos por dentro), llevan en sus gibas
las marcas de su auto flagelamiento con que se fueron distanciando del
santuario doctrinario del aprismo, …

Unos apelan a una supuesta tradición aprista familiar.
Otros son voceros de los muertos que no los pueden desautorizar,

Unos y otros se exhiben como "traicionados";

Así justifican la cotidianeidad de los treinta denarios que reciben
por sus defecciones hechas mercancías y puestas en el "mercado negro"
para atender la demanda de los renegados y los descastados.

Son peligrosos pues se presentan como clérigos guardadores de la
"verdad" que inventan, …
presbíteros que sentencian prevaricadoramente sobre lo bueno y lo malo
de la historia que no conocen y que nunca vivieron …

Desorientan a las nuevas promociones coloreando sombríamente el
histórico pasado del aprismo y la ejemplar biografía de su fundador y
de quienes formaron su entorno …

Trastocan los hechos … confunden las cronologías … apadrinan héroes de
quincalla … acusan sin fundamento … confiscan ideas …. y dan cuenta
de hechos que jamás vivieron y que jamás investigaron ….

¿Quiénes deben salirles al frente?:

Los compañeros, -trabajadores intelectuales-, que amparan sus
expectativas en el aprismo adquieren el compromiso de desarrollarlo. Y
hacerle frente a las nuevas configuraciones que asumen las
instituciones que organizan desde perspectivas políticas, económicas,
culturales y religiosas: la explotación del ser humano. Es su deber
proponer los caminos de liberación … sin abandonar los fundamentos de
nuestra particular IDENTIDAD CONTINENTAL. …

Es extraño invocar a Antenor Orrego como mentor intelectual y no
desplegar sus ideas …
Es chocante explorar los "Informes del Taller Antenor Orrego" y
encontrarse con "noticias" y "columnas" que "pescan" en el "Cyber" …
pueden ser interesantes pero también tendenciosas e incluso hasta
devienen en propaganda sospechosa …

¿Por qué?

Uno espera hallar informes o estudios en torno a la obra del aprismo
reflejando el resultado de una investigación; …

Uno aguarda encontrarse con dictámenes, diagnósticos, evaluaciones de
hechos y realidades, de conceptos y teorías, todas originales por ser
la consecuencia del debate, del análisis, de la contrastación de las
propuestas del Apra con la realidad que vivimos, …

Nada de eso encontramos …

No dudo de la idoneidad de los compañeros … pero creo –y ojalá me
equivoque- que sus lealtades oscilan entre: ....la demanda dogmática
de las instituciones de las que proceden …
y la propuesta democrática del Apra ….

Extrañamente sale triunfadora la primera … silenciada la segunda …

No es mi afán desacreditar a nadie … digo mi verdad … y si me equivoco
… mil disculpas a los compañeros del "Taller Antenor Orrego" … me
rectificaré si se demuestra lo contrario.

Wednesday, November 25, 2009

¡Megahospital en Tacna!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
29-9-2008

¡Megahospital en Tacna!
http://www.voltairenet.org/article158170.html

Si declináramos, con óptica de hombres de Estado, la algarada
episódica y nos alzáramos sobre una visión geopolítica y merced a la
información reciente, planeáramos un elemento adicional a la
complementariedad con Chile, la vecindad con Bolivia y, sobre todo, a
una regia atención de salud integral para todo el sur peruano,
entonces la nación, el Estado, el gobierno central y el regional,
debían de construir el Megahospital en Tacna con capacidad de atender
los requerimientos de miles de connacionales y visitantes cuyos
dólares y gastos afincan en la región, fortaleciendo una cultura de
paz, un edificio de futuro, una sociedad libre, justa y culta.

Si usamos imaginariamente un compás y la punta se presiona en un mapa
justo donde está Tacna y la otra punta busca identificar el radio de
su influencia, veremos que es un sitio extraordinario y sobre el cual
el Estado debía planear como meta imprescindible, de valor geopolítico
y de salud indubitables, el levantamiento de un megahospital, núcleo
completo para el tratamiento multidisciplinario de enfermedades para
toda la zona, siendo la única condición el presentarse y sufragar los
costos que franqueen ese servicio.

El alcalde tacneño Luis Torres Robledo informó a la Agencia Andina
que: "Más de cien millones de dólares gastan al año los ciudadanos
chilenos al utilizar los servicios médicos de esta localidad, comprar
ropa peruana y satisfacer otros requerimientos". Dice además que "los
más de tres mil ciudadanos chilenos que arriban directamente a Tacna
gastan en promedio por día cien dólares". Comentó que los ciudadanos
del sur "consideran los servicios médicos brindados en Tacna como más
económicos y de mejor calidad que los que se ofrecen en su país".

Si esto es exacto, los números no mienten, entonces estamos frente a
un asunto cuyo reto nos abofetea irremisiblemente: ¿cómo es que hasta
ahora no se ha construido el megahospital en Tacna, tan o más grande
que cualquiera de los existentes en alguna otra parte del Perú? Para
hacerlo atractivo hay que formar la sociedad de gestión con los mismos
médicos o centros asistenciales privados y públicos que quieran
participar en el gran proyecto y hacerlo realidad en el próximo
lustro. ¡No interesa, para nada, quién tenga el gobierno, hay que
hacer la obra porque va a pesar no hacerlo! Amén que si las
demostraciones actuales subrayan que el nivel de la práctica medicinal
y de salud es superior en Perú y aceptable para los que vienen de
Chile, entonces ¿por causa de qué no extenderla con genialidad
previsora hacia los bolivianos y, sobre todo, a los compatricios de
medio Perú en la zona sur? Nada se opone a esta gran idea.

Para que aquello se convierta en realidad, el proyecto debe ser
multipartidario o por encima de los partidos que no entienden ni han
demostrado la más mínima capacidad de análisis geopolítico frente a la
ríspida como tradicional difícil vecindad con Chile. La grita vulgar y
plazoletera NO puede comprometer el designio geopolítico de
construcción de la complementariedad que así como recibe tiene que
dar. Y la salud es un punto sensible.

¿Qué hacemos con tantos médicos mal pagados o viviendo en la búsqueda
de contratos mediocres en la capital? ¡Que se vayan a Tacna a seguir
siendo galenos pero ejerciendo la sociedad y participación en un
proyecto patriótico de amplísimas y hasta insospechadas repercusiones
en los próximos 50 ó 100 años! Las grandes ideas no perecen por el
miedo a la grita disociadora y mucho menos hay que olvidar que la
mentalidad nacional atribuye siempre locura a los credos del mañana.

¿Qué esperan los del gobierno regional de Tacna? Importa poco quién
les sople la pluma. Básico es entender, asimilar, mascullar y ponerse
como deber irrecusable, instalar en el imaginario político,
geopolítico y cotidiano, en el habitante tacneño, que esta posibilidad
podría sacarle de su aislamiento huérfano de puerto y, en cambio,
constituirle en villa de reposo, lugar de concentración médica y de
investigación trinacional. ¿Qué mejor monumento dinámico, sinérgico,
para la paz?

¿Habría alguien que se oponga? Bueno es subrayar que la iniciativa,
gestión, operatividad, supervisión son desde el Perú hacia allende y
aquende los que quieran gozar de esos servicios y que deben ser
decenas de miles mal atendidos o insuficientemente satisfechos en sus
lugares de origen. Por tanto, un ejercicio audaz de proyección y
construcción de la patria, puede y debe tener en Tacna uno de los
jalones más formidables que haya conocido la historia completa del
Perú.

¿Quién se atreve a decir lo contrario?

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.voltairenet.org/es
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Tuesday, November 24, 2009

La abominable conciencia acrítica

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
3-7-2006

La abominable conciencia acrítica
http://www.voltairenet.org/article141584.html

El fatalismo de la vida peruana se acentúa desde los medios de
comunicación cuando se "borreguiza" el mensaje y se da por hecho lo
que son abominables y aberrantes prácticas que una conciencia
acrítica, profundamente enraizada en el espíritu nacional, no
cuestiona, toma como parte de su medio ambiente y asimila con la
consabida sentencia infeliz: "así son las cosas". Se lee que un pobre
diablo gana el equivalente de US$ 5 mil en el actual gobierno y emerge
automáticamente la pseudo justificación: ¿debería cobrar menos? No se
dice que es el mal utilizado dinero del pueblo.

Se anuncia con bombos y platillos que el próximo Establo parlamentario
será peor que el actual pero no se inquiere por las tropas de
asesores, las bandadas de secretarias y brigadas de conserjes que
cobran por hacer muy poco o porque integran la cohorte de mantenidos
por la ubre estatal y que hacen "estudios de imagen, propuestas", etc.
como si lo podrido pudiera oler bien alguna vez. De repente, como
decía Manuel González Prada, lo más sensato que pudiera hacer el
Establo ¡es el análisis, inmediato, categórico y definitivo de su
propia cerrazón y clausura por los tiempos de los tiempos!

Las universidades, sobre todo las particulares, preparan
profesionales-soldados de la empresa privada. No hay grandes gerentes
con visión nacional o nacionalista, privilegiadores de la industria
peruana, sus proyecciones, su valor agregado o el desarrollo en los
próximos 100 años de acuerdo a un gigantesco proyecto-país que tenga
en ellos a los vectores fundamentales de esa construcción. ¿Para qué
queremos "brillantes" turiferarios de las firmas transnacionales? ¿No
será que el diseño de la universidad-materia prima para los dólares
foráneos colisiona directamente con el ágora creadora de líderes
forjadores de una nación?

No muchos lustros atrás, a una cáfila de descastados, se le ocurrió
que la historia de la guerra con Chile debía ser reescrita. ¡Claro, el
propósito es suavizar, matizar, difuminar, el paso de la pezuña
bestial del invasor, con su larga e interminable lista de tropelías y
abusos con un país vencido, para edulcorar y justificar la invasión
actual globalizante que privilegia asimetrías culturales, raciales y
¡sobre todo! económicas. Con una mentalidad acrítica, de colonos
mentales, el futuro está aherrojado a los sirvientes de cualquier país
que tenga un relativo mayor desarrollo. Y aquí no hay jingoísmos o
xenofobias, simple y llanamente, la constatación de una cobardía que
siempre pretende oropeles intelectuales y coberturas mediáticas, muy
fáciles, por cierto.

En Perú hay que aprender a pensar. No sólo eso. A pensar con criterio
ferozmente crítico. Si la nación está en flecos y con unas
desigualdades protervas es porque el diseño de su desarrollo está mal
y sólo protege a minorías insolentes que no entienden que un país
desarmado de cultura, de armas disuasivas, carente de una política
externa agresiva e inteligente, no es una garantía de paz. Un país
desarmado, es una presa apetecible.

La ONG Transparencia acaba de anunciar que está promoviendo que las
fiestas patrias declinen "su militarismo" y, en cambio, que asienten
una cultura de paz. ¿Equivale eso a idiotizar en el olvido punible de
la historia, cuanto ocurrió, cómo fue y de qué modo Perú debió entrar
en liza y pelear por su independencia y que hoy debe hacer lo mismo
pero con las armas modernas de la tecnología, una educación integral y
un civismo crítico acrisolado? Quien o quienes pretendan, so pretexto
de "pacifismos" que más parecen complicidades, la gran amnesia
nacional ¡tienen que explicar qué se traen entre manos y por causa de
qué están en estos despropósitos!

La conciencia crítica está al alcance de todos. Basta con ver diarios,
oír noticieros radiales o televisivos. Cuanto allí se dice contiene un
estilo apocalíptico y de caballazo. ¿No fue así la ratificación del
TLC con Gringolandia la semana pasada a cargo de un Establo
claudicante? ¿En cuatro horas "analizaron" miles de páginas? Muchos no
hablan siquiera castellano entendible, menos inglés, lenguaje en que
fue escrito el tratado de marras. Simplemente, ejerza su derecho a
criticar críticamente. ¡Y no dé por hecho las verdades públicas,
piense, pregunte, levante el espíritu peruano! ¡Piense y critique, así
se hace patria!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

Lea www.voltairenet.org/es
hcmujica.blogspot.com

Monday, November 23, 2009

¿Legítimo olvidarse de la historia?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
23-11-2009

¿Legítimo olvidarse de la historia?
http://www.voltairenet.org/article163035.html

Tres ministras, Nidia Vílchez, Mercedes Aráoz y Manuela García
impulsan una marcha por la paz y en protesta contra el espionaje el
próximo 27 de noviembre. Ni por casualidad hay en la convocatoria la
mención a un hecho, de los pocos, que nuestras tropas lograran en la
guerra de rapiña que Chile perpetró entre 1879-1883: ¡Tarapacá!

¿Hay derecho a obliterar la reminiscencia de la historia? ¿con qué
legitimidad se hace este desfavor al Perú? La ignorancia no es patente
de corso para ensuciar la memoria de los que murieron por la patria.
El recuerdo es nuestro, la sangre fue de igual procedencia nacional.
¿No son éstas las neumáticas que embrutecen al pueblo cuando se
pretende –como lo firmara en 1985 Allan Wagner con un ministro
chileno- re-escribir la historia para "por una cultura de paz" y echar
manto piadoso sobre los desmanes y crímenes de la pezuña invasora? De
Aráoz no extraña su nula vibración patriótica. A García casi no se la
conoce fuera de su ámbito profesional. Pero Vílchez nació en tierra
particularmente asolada por los entonces hunos del sur que no pudieron
vencer y fueron arrojados en la Campaña de La Breña, con Andrés
Cáceres de capitán valiente, del centro del país.

¿Callarán todos los medios? ¿silenciarán sus proclamas los
intelectuales que estudian según el menú que dictan los dólares y
euros? ¿asentirán en la amnesia los pagos oficiales? ¡Qué importa! Si
ellos enmudecen, las consignas de recuerdo y homenaje tienen que
provenir de los hombres y mujeres libres, desde abajo y desde la
profunda convicción patriótica constructora de un nuevo Perú libre,
justo y culto. En esa corriente, como humildes soldados, estamos de
manera irrenunciable y perpetua.

Leamos.

¡Así se fabrica la amnesia colectiva!
http://www.voltairenet.org/article153273.html
27-11-2007

En primer lugar: ¡Un vibrante homenaje a los heroicos soldados
peruanos que un día como hoy en 1879, dieron a la nación, una página
de victoria y valentía en Tarapacá!

Importa poco el despreciable y culposo olvido en que entidades
oficiales de todo tipo, incluidas las privadas, partidos,
asociaciones, universidades, colegios, etc, quisieran sumir a un
hecho, de los pocos, que en aquella guerra de invasión ganaron gloria
y perennidad para Perú.

Ni un canal de televisión, radio o diarios (con alguna notable
excepción por confirmar), recuerda la batalla de Tarapacá porque es un
"hecho del pasado". ¡Cómo si evocar temas de enorme importancia, por
escasos y favorables al Perú, constituyera un crimen! Conviene la
pregunta: ¿es esto una casualidad? ¿o ha vuelto a funcionar la fábrica
que inocula aviesa y mañosamente la amnesia colectiva en millones de
peruanos? Me atrevo a afirmar, denunciando, que: ¡así se cocina la
amnesia colectiva!

¿Cómo no van a ignorar qué ocurrió los peruanos, en su pasado trágico
o histórico si, quienes debían recordarlo o rememorarlo, simplemente
se ponen de acuerdo, en la tácita cobardía de sus miserables
existencias, para no mencionar el hecho? ¿Fue Tarapacá algo olvidable,
desdeñable? ¡De ninguna manera, fue una solitaria excepción a la larga
cadena de fracasos a que nos condujo una oligarquía inepta, cobarde,
profundamente adocenada y pusilánime que en 1879 (tampoco había sabido
responder en 1836), envió a una guerra con pronóstico de fracaso
anunciado, a miles de hombres y mujeres que protagonizaron el
sacrificio de luchar por la patria! ¿En nombre de qué modernización o
globalización debe echarse al tacho semejante fecha como la de hoy?

Los retrasados mentales que están en Defensa o Interior sólo
reaccionan cuando el terrorismo asesina policías, captura comisarías o
se apodera de explosivos. Su reacción inmediata, orgánica,
insuficiente, sólo pasa por pedir más recursos que el contribuyente
tiene que sufragar para que se paguen más consultorías, más sueldos a
enemigos del Perú infiltrados a muy alto nivel y con la hipócrita
tesis que se pelea por los derechos humanos. ¿Qué derechos humanos son
los de aquellos que mueren en la refriega y sólo reciben menciones
honrosas, discursos estúpidos y ascensos póstumos? Por eso es que
hasta el Establo se mostró renuente a autorizar los recursos
solicitados en la convicción que estas dependencias se han manejado
con una mediocridad digna de la taifa de obnubilados que las dirigen.
Y, por cierto, en estos lugares, a nadie se le ha ocurrido recordar la
batalla de Tarapacá.

La historia no consiste en borrar o maquillar los hechos del ayer. ¡De
ninguna manera! Años atrás, el hoy ministro de Defensa, Allan Wagner,
firmó en 1985 un acta con su par chileno de Relaciones Exteriores de
esa época, Jaime del Valle Alliende, por la que hacían votos por una
historia común o una re-escritura de lo acontecido entre Perú y Chile.
¿Cumple sus votos Wagner hoy, olvidando Tarapacá?

Pueblo que olvida sus yerros y se permite el desprecio de la historia,
transita, inevitablemente, por los caminos de sus más desgraciados
errores. ¿Están concientes los líderes que por alguna casualidad,
ocupan hoy puestos de mando, de lo que acontece cuando le borran de la
memoria lo ocurrido en el ayer porque se impulsa, fabrica, cocina y
adereza la amnesia colectiva, una vez más?

Frente a la desverguenza protagonizada hoy, en su inmensa mayoría, por
los medios de comunicación y por quienes debían portarse a la altura
de las circunstancias, recordando y homenajeando a los que lucharon
por la patria en Tarapacá, debemos subrayar que siempre existirán
voces protestantes, de repente minoritarias o ailadas, pero enérgicas
e indubitables a la hora de clamar por los justos fueros
irrenunciables de verguenza y heroismo de que dieron demostración esos
valientes en 1879. ¡Herejías de hoy, credo de mañana!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.voltairenet.org/es
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Friday, November 20, 2009

Los catecismos de San Dionisio

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
20-11-2009

Los catecismos de San Dionisio
http://www.voltairenet.org/article163013.html

Pontifica sobre sus habilidades financieras –que las tiene- ante el
empresariado que le idolatra como su símbolo y paradigma. Sus
empleados le rinden obediencia y a sus más próximos suele recordarles
sus progenitoras, aunque, hay que reconocerlo, han desarrollado una
capacidad de aguante muy bien barnizada con miles de dólares
mensuales. Bastaría con preguntar a la cáfila de alvaritos y
sucedáneos para ver cómo el faraón dispone de la vida de sus súbditos
y les recita toda clase de dicterios por la simple razón que él es el
mandamás.

Los jóvenes tienen derecho a conocer al banquero de los banqueros, al
único hombre que en este país y gracias a jueces comprometidos, tiene
sus propias salas y veredictos anticipados que le permiten dormir
tranquilo. Los campos de la selva, sus aceites, el daño al medio
ambiente, el desplazamiento de comunidades enteras, también le deben
sus padecimientos y desgracias. Pero nadie abre la boca.

Los intelectuales que ven sus libros editados por la bondad de aquél,
no dicen nada; las organizaciones de nuevos gángsteres agitan sus
mudeces gracias a los cheques de pago por "publicidad"
compra-conciencia; los partidos han recibido sus donaciones, por dónde
va imprime su huella y su paso es notorio en su Piura natal, donde su
padre donó el terreno donde funciona una casa de estudios particular y
donde también, suplantó una rúbrica para hacerse de la linda suma de
US$ 150 millones de dólares que pertenecían a su prima hermana, tema
por el cual afronta el santo del que hablamos, varios juicios de nunca
acabar.

¿Hasta cuándo tanta timidez? ¿es el Perú el oro y esclavos denunciado
en los días tempranos de la república? ¿cuándo se romperá el pacto
infame y tácito de hablar a media voz?

Leamos con unción y recogimiento los catecismos de San Dionisio. Amén.

¡A la corrupción con descaro!
http://www.voltairenet.org/article120053.html
4-1-2003

¡A revisar concesión de Matarani!
http://www.voltairenet.org/article120050.html
7-1-2003

El benefactor Dionisio Romero
http://www.voltairenet.org/article120675.html
1-3-2004

¡Aleluya, Dionisio contra la corrupción!
http://www.voltairenet.org/article120733.html
6-4-2004

Dionisio, banquillo y las rejas
http://www.voltairenet.org/article121239.html
24-6-2004

Dionisiojusticia pesa en Perú
http://www.voltairenet.org/article121460.html
15-7-2004

San Dionisio toma Arica
http://www.voltairenet.org/article121719.html
6-8-2004

BCP y el Señor de los Milagros
http://www.voltairenet.org/article122564.html
26-10-2004

¡Banqueros a la cárcel!
http://www.voltairenet.org/article124553.html
7-4-2005

El socio San Dionisio
http://www.voltairenet.org/article124679.html
13-4-2005

¡No todo es dinero San Dionisio!
http://www.voltairenet.org/article127828.html
12-9-2005

¡Provecho San Dionisio!
http://www.voltairenet.org/article130536.html
5-11-2005

¡Luksic también salta de alegría!
http://www.voltairenet.org/article130568.html
6-11-2005

CADE: ¿empresarios o empleados de alto nivel?
http://www.voltairenet.org/article132033.html
4-12-2005

¿Ollanta con San Dionisio?
http://www.voltairenet.org/article133135.html
29-12-2005

¿Y los delincuentes de cuello y corbata?
http://www.voltairenet.org/article134316.html
23-1-2006

¡El banquero de los banqueros!
http://www.voltairenet.org/article134538.html
27-1-2006

¿Poder? ¿cuál poder?
http://www.voltairenet.org/article135298.html
7-2-2006

La republiqueta legal
http://www.voltairenet.org/article135461.html
10-2-2006

¡La derecha se jala los pelos!
http://www.voltairenet.org/article137033.html
22-3-2006

TLC, San Dionisio y fraudes por doquier
http://www.voltairenet.org/article137661.html
9-4-2006

Perú: ¡volvió San Dionisio!
http://www.voltairenet.org/article143280.html
1-9-2006

Confesiones de Dionisio Romero
http://www.voltairenet.org/article144299.html
5-12-2006

¿Es San Dionisio el cambio responsable?
http://www.voltairenet.org/article146290.html
17-3-2007

San Dionisio acusado de genocidio
http://www.voltairenet.org/article146387.html
20-3-2007

Aranceles, trigo, San Dionisio y Vladimiro
http://www.voltairenet.org/article150150.html
19-7-2007

Dionisio, banquillo y las rejas
http://www.voltairenet.org/article150170.html
20-7-2007

¿San Dionisio el gran concertador?
http://www.voltairenet.org/article150931.html
21-8-2007

¡San Dionisio se jala los pelos!
http://www.voltairenet.org/article151746.html
26-9-2007

Encíclicas de San Dionisio
http://www.voltairenet.org/article153316.html
28-11-2007

La canonización en vida de San Dionisio
http://www.voltairenet.org/article159583.html
5-4-2009

San Dionisio por la gracia de Dios (¡y del billete!)
http://www.voltairenet.org/article159958.html
8-5-2009

San Dionisio y el Grupo Colina
http://www.voltairenet.org/article160280.html?var_mode=recalcul
25-5-2009