Informe
Señal de Alerta-Herbert
Mujica Rojas
25-1-2026
Cantos de vida y esperanza
https://senaldealerta.pe/cantos-de-vida-y-esperanza/
Trabé contacto en días
pasados, con buenos amigos de muchos años. Eso da confianza como para, sin
revelar sus nombres, enmendarles la plana, esta vez por escrito. Mientras que
ellos privilegian la plataforma del pesimismo y visión negra de la Patria, a mí
me seduce el porvenir que nos debe una victoria que anunciara en la pos guerra
Manuel González Prada.
“Cuando el pueblo vota con los pies en las calles, los regímenes de
fuerza pueden decir cualquier cosa y sólo oirán la diáfana protesta de las
bases.
Una garantía fundamental y de ejemplar acción para los ciudadanos, la
constituirá que sus organizadores y líderes más importantes, encabecen todos
los desplazamientos pacíficos, en orden y con disciplina capaz de atajar a los
forajidos violentistas con los que cuentan algunas pandillas.
La prensa concentrada y cuasi monopólica, defiende el status quo. ¡No
quieren que nada cambie porque como están las cosas, se camina muellemente y en
la ruta, se negocian todas las impunidades posibles y se inventan otras!
La mejor condición es que los reclamos ciudadanos queden totalmente al
margen de la acción del Estado y el gobierno. ¿Para qué –dicen- atender a estos
pobretones? Así como están –ellos en la cúspide- y el resto del pueblo simple,
que viva en la miseria.
¡Necios! Fue el pueblo llano, desde las bases y con la protesta por
libertad, igualdad y fraternidad la que generó la revolución francesa y sus
apasionados y sangrientos capítulos con aguillotinamientos, crímenes y
violencia urbi et orbi.
En 1945, las fuerzas de la sociedad civil –entonces se le designaba como
pueblo a secas- lograron conformar el Frente Democrático Nacional cuyo origen
arrancó en Arequipa, tomó forma en todo el país y como columna vertebral
existía el Partido del Pueblo (Apra), poderoso, invicto, enorme, popular. En
las elecciones de ese año el candidato del FDN, Bustamante y Rivero, dobló la
votación de Eloy Ureta.
Hoy existen conglomerados masivos muy respetables en todo el país. Pero
si hay una debilidad esta pasa por la falta de organicidad y contextura
unificada. Los partidos políticos, sin excepción, sólo se han transformado en
gavillas chupadoras de la savia del Estado vía funcionarios casi siempre
corruptos. O corruptibles.
Una lección decorosa, pacífica, ordenada, cívica, con los adalides en su
puesto, a la cabeza de la marcha, capaces de asegurar la vida de los
protestantes sin caer en las provocaciones, daría una exhibición formidable al
Perú de cómo el pueblo, a pesar de los rompehuelgas y los infiltrados, decide
unirse para la revolución.
Y la revolución incluye a todos. No habrá un Perú justo, culto y libre,
con exclusiones antipáticas y burdas. Al país lo hacemos todos.
En algo más de dos centurias, sólo se practicó el ominoso deporte de
destruir la nacionalidad e ir en contra de nuestra historia que fue centro,
guión y faro de vastos territorios en Sudamérica. ¡Líderes a la cabeza!, 13-7-2023, https://bit.ly/46XhK5Y
Todo eso es posible. Como
también que la civilidad, más que fuerza exhiba constancia y represente una
pulga en las orejas de las bestias. Si hay algo que sí puede rescatarse es que
los mandones, los hampones y los estudios de abogángsteres son voluntarios
funcionales a leer y justificar lo que el delito diseña.
No obstante hay que
conceder que aún Internet no llega a popularizar su mensaje denunciatorio y
difusor, aunque mucho es lo avanzado. Es cierto que nos llaman para declarar a
varias radios de provincias y casi siempre las entrevistas duran largos minutos
porque las llamadas son desde Lima pero no hay mayor gusto que poder contribuir
con la cultura política y con el espíritu levantisco y revolucionario de los
compatricios del interior. ¡Esa y no otra es la tarea del periodista!
¿Es necesario ser
“formador de opinión, politólogo, internacionalista”, como designan a sus
papagayos escogidos los poderes mediáticos y sólo sus voces son las
“autorizadas” para decir la verdad o mentira? ¡Pamplinas!
En consecuencia es lícito
decir que la falta de solidaridad es un vacío aterrador en nuestra vida común y
corriente nacional. Nadie se conduele por nada. Algunos temen perder el sitial
que con tantos años han conseguido y les sobrecoge el miedo de no ser ellos el
centro de las “noticias”, como si alguien tuviera aquel propósito puntual de
meta de sus ambiciones.
Repitamos con Alfonso
Benavides Correa en el extraordinario prólogo que hiciera en el 2005 al libro Las
veleidades autocráticas de Simón Bolívar, La usurpación de
Guayaquil, tomo I, del embajador Félix C. Calderón:
“¿Será una trágica constante, al cabo de años de apostolado, de no
evadir los temas esenciales del drama, luciendo el coraje moral de estar contra
los mandarines, tener, sin prensa adicta, un atardecer escéptico por el
silenciamiento?”
Nuestras vidas son cantos de vida y esperanza. Vida porque ante la
monra innoble de los delincuentes enfrentamos el sublime valor que camina hasta
por las alamedas del sacrificio y el apostolado por la victoria de nuestros
ideales. Esperanza porque ésta rompe los diques más cerrados y marca los potros
de bárbaros Atilas que cantaba César Vallejo. Y aquí estamos como en el
comienzo porque las grandes causas no perecen por el miedo.
A mis amigos el llamado a la reflexión y a la energía más constructora
posible. Dejar que el aturdimiento atolondrado de sociedades fabricadas en el
modelo del conformismo es una aberración. Levantar las banderas del canto
protestante y el amor cívico por nuestra gente, cultura e historia, deberes ineludibles.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la
historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y
tácito de hablar a media voz!

No comments:
Post a Comment