Informe
Señal de
Alerta-Herbert Mujica Rojas
12-9-2026
¡Que al Perú le vaya bien!
https://senaldealerta.pe/que-al-peru-le-vaya-bien/
Una propuesta de
reflexión y para una prensa crítica, severa, pero constructora de un Perú
libre, justo y culto, es posible leerla en las formulaciones siguientes.
-Libertad de prensa,
siempre. Una democracia necesita una prensa libre, independiente y sin temor a
fiscalizar al poder, capaz de sortear las presiones de la publicidad y el peso
de los gobiernos acostumbrados a imponer sus acciones y decisiones.
-Investigar y
denunciar cuando sea necesario. La corrupción, el abuso, la incompetencia y las
irregularidades deben ser investigados y expuestos, sin importar quién sea
responsable, sea autoridad en cualquier nivel y mucho más si forman parte del
gobierno o de los organismos públicos.
-Reconocer también
lo que está bien. Una prensa objetiva no debería considerar que reconocer una
buena decisión del gobierno significa apoyarlo políticamente. La objetividad
exige reconocer tanto los aciertos como los errores. Las buenas obras inciden
colectivamente en las mayorías nacionales y se sienten como parte del trabajo
democrático.
-Criticar con
argumentos y no con descalificaciones. La crítica puede ser firme sin
convertirse en insulto, ataque personal o confrontación permanente. Caer en
dicterios o descalificaciones solo envilece el diálogo hasta desaparecerlo del
todo.
-Toda gran denuncia
debería intentar acercarnos a una solución. Cuando se identifica un problema,
sería valioso explicar sus causas y presentar alternativas, opiniones de
especialistas y experiencias que puedan ayudar a resolverlo. La exposición
objetiva, documentada, como parte de lo que sí puede demostrarse sin mayores
complicaciones, forma parte de esta arquitectura de la verdad.
-No convertir cada
problema en una batalla política. Hay asuntos que deberían estar por encima de
los intereses partidarios: seguridad, salud, educación, infraestructura, empleo
y crecimiento económico o lo que involucre la participación activa o pasiva de
las mayorías nacionales. Muchos gobiernos solo lo hicieron en favor de minorías
sin representación.
-Dar espacio a
quienes tienen soluciones. Universidades, profesionales, empresarios,
trabajadores, técnicos y organizaciones sociales tienen conocimientos que
muchas veces podrían enriquecer el debate nacional. Ninguna voz contribuyente
debe ser alejada de la posibilidad de participar en las soluciones.
-Informar sin
alimentar innecesariamente la confrontación. El Perú ya está suficientemente
dividido. La información debería ayudarnos a comprender mejor los problemas, no
aumentar permanentemente el enfrentamiento entre peruanos. El mosaico nacional
viene desde los albores de la República, reconocerlo, primero, y luego
solucionarlo con la creación de avenidas de pensamiento y acción comunes,
constituye un reto indispensable en nuestros días.
-Aplicar los mismos
criterios a todos los gobiernos. La prensa debe ser crítica con cualquier
gobierno, independientemente de su ideología o del partido que lo llevó al
poder. La defensa de la democracia exige independencia e inclusión de las
mayorías nacionales.
-Recordar que el
objetivo final es el Perú. El éxito de una buena política pública no pertenece
exclusivamente al gobierno que la ejecuta. Y el fracaso de una mala política no
perjudica solamente al gobierno: perjudica a todos los peruanos.
Requisitos cívicos
No necesitamos una
prensa complaciente. Requerimos una prensa libre, crítica, independiente y
responsable.
Una prensa que nos
diga qué está mal, pero que también nos ayude a descubrir cómo podemos hacerlo
mejor. Porque hay una diferencia fundamental entre criticar para destruir y
criticar para mejorar.
En momentos
difíciles, quizás el Perú demanda que todos cambiemos ligeramente la pregunta: No
solamente “¿quién tiene la culpa?”, sino también “¿qué podemos hacer para
solucionarlo?”.
Gobierno, oposición,
prensa, instituciones y ciudadanos tenemos responsabilidades diferentes. Pero
todos compartimos el mismo país. Y por encima de nuestras diferencias debería
existir un objetivo común: que al Perú le vaya bien.
Calma pero no
pasividad
El gobierno de la
presidente Keiko Fujimori, es muy reciente. ¿Significaría dejar de mantener el
ojo atento a sus múltiples decisiones? Por el contrario, la coyuntura nacional
e internacional exigen un extremado y cuidadoso examen de qué se hace o se deja
de hacer porque los compromisos que se adquieran, pueden tener larga duración,
no siempre en beneficio del país.
En voz alta
Las líneas
precedentes, simples, hasta elementales, faltan -ironía peruana- casi siempre
del menú reflexivo de gobernantes y gobernados. Todo se da por hecho y que debe
funcionar como hasta hoy “porque así son las cosas”. Contra limitaciones tan
grotescas, la prensa, el ciudadano, el elector, el profesional, debe mantener
la llama creadora de una dignidad y un orgullo nacional inabdicables.
Lemas de combate
¡Ataquemos al poder;
el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden
lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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