Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
7-8-2026
El crítico tema EsSalud, verdad y apariencia
https://senaldealerta.pe/el-critico-tema-essalud-verdad-y-apariencia/
Imprescindible conocer la genuina verdad en torno a la
publicitada reorganización de EsSalud. Cientos de miles cifran sus esperanzas
de atención médica en esta polémica organización.
Personalmente he tenido dos experiencias muy exitosas en que
recibí el soporte de EsSalud: un hombro descoyuntado y una ceja que tras un
golpe, mereció aguja e hilo con 4 puntos y una reparación eficaz.
El acápite de las citas a consultoriio, sí es un escollo:
¡puede demorar 6 ó 7 meses el obtenerlas y eso suena ridículo pero es dramáticamente
real.
En el trabajo publicado en Facebook, Adrián Santos Churaira,
escribió el 8-8-2026 los siguientes textos bajo el título de La privatización
encubierta de EsSalud: El plan neoliberal de Keiko Fujimori. Leamos partes
esenciales del trabajo.
“La campaña de privatización de EsSalud está en marcha. El
gobierno fujimorista ha activado una maquinaria mediática y política destinada
a insertar en la mente de la población la idea de que EsSalud es una
institución inútil, ineficiente e irrecuperable.
Al gobierno no le interesa resolver los problemas, sino de
agrandarlos para que la ciudadanía, desesperada, pida a gritos que “alguien
haga algo”. Y ese “algo”, por supuesto, no será una inversión pública masiva,
sino la puerta de entrada a las clínicas privadas. El mecanismo es conocido:
desprestigiar lo público para venderlo al privado.
Como por arte de magia, el ministro de Salud, Luis Dyer,
acompañado por los medios afines al gobierno, comenzó de un momento a otro a
visitar hospitales públicos. Y, ¡oh casualidad!, encontró más de 40 equipos de
hemodiálisis almacenados desde 2022, 86 ambulancias fuera de servicio, 480
equipos de alta tecnología inoperativos y más de 2.000 medicamentos agotados.
No es una visita espontánea a los hospitales públicos, sino
un guión escrito, ensayado y ejecutado con precisión quirúrgica por el gobierno
de Keiko Fujimori para justificar la entrega de 13 millones de peruanos al
sector privado.
¿Acaso estos equipos aparecieron de la nada? ¿Nadie sabía
que estaban allí? Por supuesto que sí. Pero la estrategia no es denunciar la
negligencia, no es identificar a los culpables de esta corrupción. Es exhibirla
con bombo y platillo y bombardear a la opinión pública con imágenes de
hospitales saturados, medicinas faltantes y equipos oxidados y, así,
generalizar un sentimiento de rechazo hacia EsSalud.
Para el gobierno la discusión no es “cómo mejorar la
atención pública”, al contrario, es difundir la idea de que “EsSalud es un
caos, la privatización es la única solución”. Es crear una corriente de opinión
en contra del sistema de salud que exige cambios radicales, exactamente los que
el gobierno quiere impulsar.
Cuando el sentimiento de rechazo esté suficientemente
generalizado, los medios afines al gobierno y los “expertos en políticas de
salud” repetirán día y noche que hay la imperiosa necesidad de que los
asegurados de EsSalud sean atendidos en clínicas privadas. No será percibido
como una imposición del gobierno, sino como un “pedido del pueblo”. El libreto
del gobierno es: desprestigiar, crear rechazo, y luego presentar la
privatización como la voluntad popular.
En el fondo, no se trata de mejorar EsSalud. Se trata de
alinear al Perú con la agenda global del capital financiero. Esa agenda
“sugerida” por el embajador en su visita a Keiko Fujimori. La salud y la
educación son vistas como un negocio, no como un derecho. Y para que el negocio
sea rentable, el Estado debe retirarse y entregarlo a las empresas privadas.
La propia Keiko Fujimori ha dejado claro su intención
privatista: “la posibilidad de que los afiliados a EsSalud se atiendan en
clínicas”. Y para ello, ha solicitado facultades legislativas para normar “el
intercambio prestacional en salud” entre el sistema público y las EPS privadas.
¿Qué significa esto en la práctica? Que los aportes de los
trabajadores, que deberían financiar un sistema público de calidad, terminarán
engrosando la billetera de los dueños de las clínicas privadas. Que el Estado
dejará de ser garante de la salud para convertirse en un mero espectador. Que
la atención médica dejará de ser un derecho para convertirse en una mercancía
al mejor postor. Keiko Fujimori está preparando el terreno para el remate.
EsSalud es una institución corrupta, requiere urgente una
reestructuración total, eso es innegable. Pero, también es evidente de que
existe una campaña de desprestigio. No es un diagnóstico, es una sentencia
escrita de antemano. La crisis que hoy se exhibe no es la causa de la
privatización, es su excusa. No darse cuenta del montaje significa ser del
rebaño.
Defender EsSalud es defender el derecho a la salud de
millones de trabajadores. Es defender lo público contra la voracidad del
capital. La salud no es un negocio, es un derecho sagrado”.
El ministro de Trabajo, Juan Sheput ¿está al tanto del agudo
rompecabezas que existe en EsSalud? Grupetes incubados por años en las compras
y preferencias de proveedores, gobiernan a su regalado antojo y han comprado
periodistas, abogados, jueces, policías.
Imposible que la reorganización de EsSalud no pase de una
cosmética, otra más, de las muchas campañas demagógicas en que incurren
criminalmente todos los gobiernos. El ministro del ramo, tiene sobre la mirada
atenta y leal de genuinos investigadores insobornables.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera;
atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el
pacto infame y tácito de hablar a media voz!
