Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
15-9-2026
Miserias de la democracia electoral
https://senaldealerta.pe/miserias-de-la-democracia-electoral/
Con indetenible e imparable velocidad, los últimos seis
lustros, vienen demostrando en América Latina, que el voto popular encarama uno
que otro personaje valioso y sí una inmensa cofradía de pícaros, delincuentes,
aprovechadores, rufianes y frívolos tanto en el Legislativo y Ejecutivo y luego
en las demás reparticiones del gobierno burocrático.
Confinar a la urna tal mala virtud en cuanto a diputados,
senadores, alcaldes, presidentes regionales, jefes de Estado, no es cuanto
ocurre.
En el 2018, más de 16 millones de peruanos, acudieron a
votar en un referéndum que dictaminó su repudio a la reelección inmediata de
legisladores y retorno del Senado. El 2025, uno de los Congresos más infames y
mediocres de que se tenga registro, se zurró en aquella decisión y resucitó al
Senado.
En buen castellano ¡menos de 120 personajillos, dieron al
traste con la voluntad caudalosa y de asco manifestada en el referéndum y
muchos de ellos son senadores y diputados y están, otra vez, en la curul
parlamentaria.
La demostración que el sistema electoral tiene dentro de sí,
sus propias armas de exterminio, no demanda de mayor explicación. Aquí no pega
o impacta la sentencia mexicana Sufragio efectivo, no reelección.
¿Cuál sería la alternativa a la comprobada pobreza de la
democracia electoral? ¿Anularla y reemplazarla por imaginarias y absurdas
dictaduras de sectas o de escogidos o de golpistas violentos y exterminadores?
Ninguno de estos extravíos pareciera ser un camino válido.
Otra de las descaradas características de este ámbito
electoral es el trasvase de fondos y soluciones cada fin de mes a sus
protagonistas que, de este modo, ven arregladas sus necesidades mínimas y
pueden dedicarse a los negociados, contratos con nombre y apellido, ejercicio
del vil tráfico de influencias y los resultados son nuevas propiedades bienes e
inmuebles, afiliación a clubes exclusivos, autos y vehículos del año,
“participación” entre los ricos y famosos, y demás huachaferías tan comunes en
nuestras sociedades.
¿Que no conocen los clubes electorales todas estas taras y
defectos tan nocivos para cualquier sociedad? ¡Por supuesto que sí saben del
asunto, por eso, he allí una explicación, los dirigentes procuran, a las buenas
o a las malas, eternizarse en los mandos porque de ese modo siempre están cerca
de las bolsas que reparten y diseños que pervierten!
Algunos años atrás, el 6-1-2022, en Democracia Electoral
devaluada https://bit.ly/3FZ2W93,
ensayé algunas opiniones, leamos.
“En mis años de escolar y universitario, el grito
protestante era La revolución es el
sufragio. Entonces el gobierno militar ya sumaba, desde 1968, largos
años de permanencia y desgaste en Palacio. La presión sindical y civil arrancó
la convocatoria a la Asamblea Constituyente que en 1978 comprobó que el
candidato Víctor Raúl Haya de la Torre ganaba, para sí, en simbólico e
histórico triunfo popular, más de 1 millón de votos preferenciales bajo el
dintel de C-1.
Desde aquella época a la fecha, han pasado muchas lunas,
fracasos, esperanzas y horizontes marchitados por una mediocridad patentizada
en legisladores de escasísima versación cultural, nula capacidad política y
ausencia clamorosa de cualquier atisbo de inteligencia.
En pocas palabras, la democracia electoral sufrió una
erosión irreversible que la transformó de pasaporte cívico a obligación con
multa si no se vota. Los partidos políticos trocaron en clubes y patotas
arrebatándose los puestos públicos y los gobiernos, paradigma negativo de cómo
repartirse contratos con nombre y apellido amparados en un capitalismo salvaje
que destruyó sindicatos, remató empresas públicas y convirtió al tecnócrata en
“hombre de Estado”.
Si Perú es hoy el remedo de nación que es con todo a medio
hacer, plagada de rateros en las reparticiones del Estado e ineptos para una
concepción integral de gobierno y construcción por 100 años, no es por culpa de
fuerzas exógenas o foráneas. Los únicos responsables somos, por angas o por
mangas, nosotros mismos.
Una centuria atrás, la atroz sentencia de Manuel González Prada
advertía: “tomar a lo serio cosas del Perú, esto no es república, es
mojiganga”. Pesarosamente no hay cómo rebatir semejante aldabonazo.
Al momento de redactar esta humilde contribución al debate,
se desconoce si el Apra logró inscribir sus listas para las elecciones
municipales de este año. No hay duda posible en reconocer que dicho movimiento
es cuasi inexistente. Sin parlamentarios, dirigentes en las organizaciones,
huérfana de personalidades de quienes pueda leerse biografías sin mácula, hoy resiente
el paso de la corrupción, de capitán a paje y lo que ayer fue protesta y
heroísmo, hoy es vergüenza pública y humillante papelón ante un pueblo que les
retiró su confianza desde hace largos lustros.
Confinar la revolución de pan con libertad a procesos
electorales que sólo admiten a escogidos o digitados por las cúpulas
maniobreras, es un atraso retardatario. Participar para hacer el ridículo,
sabiendo del escaso arrastre en cualquier parte del Perú, una genuina traición.
La urgente renovación política es imperativo ineludible para
todas las organizaciones que aspiran a tomar parte en el manejo del Estado vía
el gobierno. Hay quienes sí saben o pretenden aparentarlo, cautelar sus
intereses y para ello no dudan en promover vacancias, generar inestabilidad y
alientan el desorden y caos tal cual vemos desde que el señor Pedro Castillo se
alzó con el triunfo electoral insuficiente para liquidar a los majaderos y
desopilantes opositores.
¿Qué caminos o derroteros los que vienen? Es un asunto de
premiosa definición patriótica”.
Miserias de la democracia electoral.
