Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica
Rojas
10-2-2026
¡Dinero a pícaros, no produce actos honrados!
https://senaldealerta.pe/dinero-a-picaros-no-produce-actos-honrados/
Como no podía ser de otro modo, el escándalo
deshonesto y de jugarretas con favoritismos deleznables del dinero que se
otorga a los clubes electorales, bajo el eufemismo de franja electoral, estalló
y de la peor forma.
Aventureros, cundas, pícaros y prohijadores de toda
clase de corrupción, dijeron presente y sus nombres están en discusión, no por
sus gestos y creaciones brillantes sino porque son rateros profesionales y con
carrera delictiva acreditada.
En Campañas, partidos y corrupción, del 28-1-2025, https://tinyurl.com/2eebz94n
anticipamos, en entrevista al ilustre Hector Vargas Haya, algunos
conceptos que no pierden su vigencia acusadora.
Leamos.
“¿Debe
darse dinero para que los así llamados partidos, financien sus campañas
electorales? El dinero proviene de fondos estatales, es decir son parte del
tributo que el pueblo paga periódicamente y que en este caso serviría para
múltiples causas, entre otras, acaso la menos importante, el trabajo político público.
Consultado
el ex presidente de la Cámara de Diputados, varias veces legislador e
historiador, Héctor Vargas Haya, tuvo pronunciamientos categóricos. Leamos.
“Lo
único que faltaba para el perfeccionamiento de la corrupción política, es sin
duda, la peregrina decisión de las autoridades electorales que establecieron
una nueva y amplia compuerta hacia el incremento de la corrupción que es sin
duda, el anuncio oficial de hacer viable el denominado financiamiento de los partidos
políticos, por la vía del aporte oficial del Estado a las campañas electorales.”
Se
pregunta con sentida preocupación Vargas Haya: “¿Se trata acaso de engrandecer
el campo de la corrupción que ya forma parte incontrovertible de la política
criolla? Para responder a éste y otros interrogantes, debemos preguntarnos si
de tal modo, ¿no se está abriendo una
inmensa compuerta a la corrupción institucionalizada? En primer término hay que
averiguar de qué partidos se trata.”
El
estilo y dinámica de grandes partidos con locales, concentraciones enormes de
gente, marchas, pintas, ha desaparecido y, subraya Vargas Haya: “No cabe duda
que a los ya informales denominados partidos, que no son sino pequeños grupos
de amigos que se reúnen con objetivos personales, se sumarán no pocos,
estimulados por los subsidios oficiales o estatales, una nueva sangría oficial.”
“Ya
podemos imaginarnos las filas de dirigentes o de sus apoderados, en las
ventanillas del Banco de la Nación a la espera de recibir sus correspondientes
cheques por concepto de subvención estatal, desdoroso espectáculo,
protagonizado por los dirigentes o apoderados de cada grupo, en cada campaña
electoral”, expresa don Héctor.
Enérgico,
Vargas Haya sentencia: “La corrupción no tiene límites y podemos preguntarnos
¿de qué modo se podrá evitar que funcionen paralelamente aportantes privados esperanzados
en lograr los consabidos contratos de obras públicas bajo ya consabidas formas
criollas de oscuros pactos?”.
Agrega
categórico: “Nadie puede garantizar la abstención y la participación en
negociados, que generalmente son practicados mediante interpósitas personas o
testaferros, tampoco que los favores no sean devueltos por la puerta falsa”.
Y en
torno a las medidas de control, ratifica Vargas Haya: “Las prohibiciones
legales o administrativas contra empresarios aportantes, no significan ninguna
garantía para evitar el otorgamiento de favores políticos. Es muy fecunda la
habilidad de los corruptos”.
En
torno a la eficacia de controles, don Héctor, severo, puntualiza: “Por lo
demás, repetimos, no es admisible lo prohibido, no se santifica algo declarado
pecaminoso e ilícito, aceptando lo que se condena, aunque se establezcan
condiciones. La prohibición debe ser absoluta”.
Y
sobre el billete, agrega “Las subvenciones en dinero efectivo, de parte del
Presupuesto Fiscal, tal como se propone, sólo acarrearían inevitablemente más
corrupción”.
Aclaró
don Héctor: “No se requiere de mucho dinero para limitarse a difundir programas
de gobierno, salvo que primen intereses dolosos. Al final de cuentas, lo que
los electores necesitan conocer es el contenido de las propuestas”.
“Lo
ideal, entonces, como lo era en el pasado, es la difusión de los planes y programas
mediante las conocidas franjas electorales gratuitamente concedidas por
el Estado, sin trámite de dinero”, indica Vargas Haya.
“Finalmente,
no hay necesidad alguna para realizar exhibiciones de poderío económico, no se
trata de eso”, concluye así su amable contribución al debate sobre un tema
harto polémico.
En los
días actuales, se vienen comprobando malos usos del dinero que el Estado
facilitó a algunos grupos políticos con representación parlamentaria. Viajes de
placer, gastos inanes, disfraces aparentes, nada puede constituirse en antifaz
que oculte las intenciones privadas, particulares e ilegales del uso del dinero.
¿Cuántos
narcotraficantes, mineros ilegales, tratantes de personas, hampones de bandas
armadas, delincuentes de todo pelaje, ya son aportantes activos que aparte del
billete, pagan fiestas, convites bien regados, hoteles con huéspedes
importantes a los que hay que agasajar?
Antes,
los militantes se las ingeniaban con un inmenso cúmulo de actividades para
reunir el dinero para las campañas. Claro entonces existían las grandes figuras
honestas y partidos a cuya convocatoria decenas de miles de hombres y mujeres,
acudían al llamado de marcha o presencia en calles y plazas”.
¡Dinero a pícaros, no produce
actos honrados!
