Informe
Señal de Alerta-Herbert
Mujica Rojas
1-4-2026
Elecciones: difuntos separan nichos en camposanto
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De las cuatro decenas de
listas postulantes a la presidencia, el próximo 12 de abril, apenas persistirán
con su inscripción más o menos incólume, de 5 a 7. La masacre, a la que
concurren voluntaria y suicidamente, no puede ser más grotesca. Algo así como
que hubieran hecho fila para ser ahorcados uno a uno.
Repitamos: el diseño
divisionista persigue, esta oportunidad, con facilidad reprobable, el
debilitamiento de la sociedad, su muestra en flecos e inepta de resolver como
colectivo de millones cuanto se viene en perjuicios geopolíticos, financieros e
industriales, dispuestos desde los centros de poder.
El poder en Perú, es
cosmética gárrula y simbólica. ¿No hay un embajador de apellido latino que
anuncia y lanza sus premios, condecoraciones, iniciativas y sugerencias, de
manera pública, casi todos los días? El silencio de la Cancillería no puede ser
más indecoroso y pusilánime.
Escribió González Prada:
Para verme con los muertos,
Ya no voy al camposanto.
Busco plazas, no desiertos,
Para verme con los muertos.
¡Corazones hay tan yertos!
¡Almas hay que hieden tanto!
Para verme con los muertos,
Ya no voy al camposanto.
El autor de Los jóvenes a la
obra, David Sobrevilla, en el grueso tomo, casi 750 páginas, que dedica al
estudio de Manuel González Prada, afirma en nota al respecto: “Luis Alberto
Sánchez sostiene que este triolet debe haber sido escrito entre 1871 y 1891 y
que su verdadero tema no es el desengaño del amor sino el desencanto cívico o
político. En Minúsculas afirma Sánchez que los dos temas dominantes de Prada
son el amor y la tumba. p. 526
Toda la bulla, propaganda,
ruido informe, teorías sin contenido y adefesios por doquier de nuestros clubes
políticos, enmudecerán ese domingo 12 para esperar la aproximación informativa
con los primeros resultados a boca de urna.
Entonces los numerosos
generales derrotados pronunciarán sus mea culpa mentirosos para seguir bebiendo
de las ubres que dan las estructuras partidarias con bienes inmobiliarios, sin
contabilidad prolija y uñas largas de cuantos viven de esos dineros que mantienen
a flojos y pícaros.
El comunicador, las más de
las veces bien intencionado, emitirá vítores y felicitaciones y dirá, la
consigna es aquella, que “ha triunfado la democracia”. Me temo que la exigencia
de una segunda vuelta, confirma que esa democracia, camina sobre los vidrios de
una división criminal.
¿Qué democracia es aquella
cuyos gobiernos guardan silencio ante las arremetidas privatizadoras de
Refinería Talara? ¿Con qué dinero se hizo esa instalación que está entre las
más modernas del mundo? ¿No fue del dinero del pueblo? ¿Cómo es posible la mudez
de los clubes electorales que sólo privilegian la obtención de una curul en
senadores y diputados?
El que llegue a diputado y
senador, podrá contratar manadas de asesores y brigadas de secretarias,
choferes y portapliegos con sueldos recortados para que alcance la torta. ¡Eso
sí, todos con juramento de lealtad y omertá, de lo contrario ¡de patitas a la
calle!
Más aún, muchos Don Nadie que
no son conocidos en sus tierras natales, disfrutarán de prensa que busca bobos
que digan cualquier cosa a cambio de notas, entrevistas, declaraciones y
fruslerías por el estilo.
¿Son vanidosos, cuasi
descerebrados o vividores profesionales de las organizaciones de nuevos
gángsteres, los que necesitamos para conducir el gobierno? El modelo ha
fracasado porque los tigres de papel que se llaman expertos, politólogos,
cientistas y demás auto calificativos, han exhibido mediocridad aunque sí
capacidad expoliadora al máximo.
¿A quién echarán la culpa los
generales difuntos luego de su calamitoso y estruendoso fracaso? No todos los
clubes políticos tienen historia. Algunos muestran garabatos y bosquejos de
buenas intenciones.
Pero hay alguno que tuvo una
historia que en momentos álgidos de la vida política peruana supo ofrecer el
sacrificio de sus hombres y mujeres que hicieron siempre de la limpieza
pública, medalla y pendón cívicos insobornables. Hay héroes en la lucha y recuerdos
que debían ser imborrables. Pero los pícaros y rufianes todo lo arrasan y
carcomen.
Como dice González Prada para
verse con los muertos ya no hay que ir al camposanto, se los ve en campaña,
construyendo mentiras, pagando publicidad, contratando y comprando voluntades
para rellenar espacios en Plaza Bolívar y gozar de privilegios.
¿Y el pueblo? Siempre
invocado, mentado, señalado, depositario de las “esperanzas” y que sirve muy
mucho a la hora del voto. Una vez encaramados ¡ni se acuerdan del prójimo que
sacrificó horas y entusiasmos de buena disposición y voluntad!
¿Cómo hacemos para que los
difuntos episódicos no vuelvan a mostrarse en la arena pública para seguir su
pregón engañoso e insustancial? ¡Acaso una piedra de 50 kgs. al cuello, sirva
de ancla para evitar retornos indeseables!
Solo una acción
multitudinaria, disciplinada, con objetivos nacionales y colectivos, vía un
gobierno de inteligente comando unitario de la Nación, puede promover con firmeza
el pensamiento y acción país.
El pueblo vota con los pies
en las calles y avenidas cuando no hay elecciones. Y será en aquellas alamedas
por donde pase el hombre libre, las calzadas democráticas en que los pueblos
inscriban con gloria y honor su nombre. Y su orgullo decente.









