Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
22-4-2026
¡Con Keiko o López Aliaga, se viene El Pampillazo!
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En 1996, el gobierno concesivo y claudicante de Kenya
Fujimori, remató Refinería La Pampilla al ridículo monto de US$ 186 millones de
dólares. La alborozada beneficiaria fue la española Repsol. En los tres
decenios luego, esa empresa le vendió combustible al Perú a precio
internacional, contaminó el mar del norte chico con petróleo y se rió de las
pretensiones peruanas.
Ni la señora Keiko Fujimori o el señor Rafael López Aliaga
han emitido planteamientos consistentes, sólidos o en defensa de la soberanía
energética que, como es obvio, tiene su principal parapeto en Refinería Talara.
Refinería Talara fue construida con dinero de los
contribuyentes. La magnitud de lo invertido, cuando llegue un gobierno honesto,
podrá ser materia de una discusión al milímetro como feroces deberán ser los
castigos y puniciones contra los que resulten envueltos en esas
responsabilidades que pagó la ciudadanía.
¿Qué harían Keiko o López Aliaga? Si bien es cierto, el
adelanto de una opinión modesta es tan solo eso, sí resulta pertinente recordar
que López Aliaga ha manifestado con voz alta su defensa de la compra de los
aviones de Estados Unidos por US$ 3500 millones de dólares. Como él no paga de
su bolsillo, absolutamente nada, es fácil endosar el bulto al sufrido
contribuyente.
Además ¿cómo dejó don Rafael a la Municipalidad de Lima? ¿No
fue con una deuda tremenda por los próximos cuatro períodos regulares? ¿Cuántos
juicios desastrosos acometió el señor de marras?
Alfombra tiene vocación concesiva y desvergonzada.
Fujimori dice representar el legado de Kenya el que remató
La Pampilla a Repsol. ¿Qué obstáculo tendría en hacer lo propio con Refinería
Talara? Acaba la señora Keiko, en consonancia con López Aliaga, de expresar su
respaldo a la compra de aviones.
Por tanto, deducir que, premunida de literatura abundante
desde el eventual gobierno y con la ayuda de tecnócratas con supuesta autoridad
en materia energética, no le costaría nada deshacerse de Refinería Talara.
El peligro de tener en la primera magistratura a
funcionarios regalones u obsequiosos es real, con uno o el otro. Las
diferencias, reales o ensambladas, son mínimas.
¿Sabe alguien si tanto Keiko como López Aliaga han expuesto
opinión sólida en torno a la impostergable continuación del gasoducto del Sur
que quedó, desde hace años con un avance al 38% y que requiere urgente
tratamiento?
Desde Diario Uno, denunciamos pocas semanas atrás, sin
siquiera la más mínima refutación, que la empresa colombiana Cálidda,
aprovechando el desastre en Megantoni, Camisea, pretendía una prolongación de
su contrato y la construcción del gasoducto por la Costa, descuidando todo el
importantísimo sur peruano. La maniobra no prosperó y el esfuerzo periodístico
y patriótico, dio resultados.
Como nuestros políticos son duchos en la invención de
pretextos y son capaces de matar a un muerto, es imposible atribuirles la
capacidad de juntar, en el amplio concepto de soberanía energética Refinería
Talara, combustibles y suministro al Perú profundo, con la masificación en
sitios neurálgicos del sur peruano del imprescindible gasoducto.
La fractura norte-sur puede encontrar en la fusión de estas
dinámicas industriales y sociales, una llave poderosa para el impulso integral
del Perú. Entonces es de buenos hombres y mujeres usar la imaginación y
trasladarla a la acción, porque las grandes causas no perecen por el miedo.
¿Y qué tenemos en lugar de estos párrafos básicos?:
holgazanes que creen que la presidencia y los gobiernos sirven para ganar y
robar el dinero popular y aprovechar todas las concesiones, las buenas pro y la
puesta al día de las millonarias coimisiones, populares desde que se inició en
1821, la República.
Al momento de cerrar la columna, como todas las mañanas, muy
temprano, llegan voces que el gobierno de Balcázar habría cedido a la presión
que no se encargó de disimular Mr. Bernie Navarro con su desopilante comunicado
y que los cipayos locales reiteraron con desparpajo y aberrante desverguenza.
El adelanto de aquiescencia servil tanto de Keiko como de
López Aliaga, anticipan su enrolamiento a lo que dicta el Departamento de
Estado y su alfil Marco Rubio. ¿Qué acontecerá cuando se le ocurra al
mencionado, enfilar sus dardos envenenados contra Puerto Chancay y las empresas
chinas en diversas partes del país?
A Fujimori y López Aliaga ni preguntarles, ya dieron
criterio y respuesta de cómo caminarán disciplinadamente pro domo sua to the
American Embassy.
¿Y qué hay de los clubes electorales o de lo que queda,
después del 12 de los corrientes, de aquellos? Con ridículos argumentos muchos
se lamen las heridas, proclaman sus inexistentes fortalezas cuando son ilustres
convidados de piedra en el grupo Otros con apenas, todos juntos, del 2% y
practican con enorme deshonestidad, la costumbre de mentirse a sí mismos.
¡Por eso la civilidad desconfió de ellos y no les otorgó el
voto y los mandó en catafalcos huérfanos de masas y voluntades, al cementerio
más lóbrego y triste de que tenga memoria la historia peruana!
Como dato personal recuerdo una conversación con Víctor Raúl
Haya de la Torre en Villa Mercedes, una larga mañana en que el veterano
dirigente discurrió en enérgicos conceptos sobre la unidad del Apra y me hizo
prometer que lucharía por aquella. ¡Si viera el sainete en que han convertido
al otrora gran partido de masas, de seguro que, látigo en mano, echaría a los
mercaderes del templo!
¡Con Keiko o López Aliaga, se viene El Pampillazo!









