Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
30-5-2026
¡Buhoneros políticos aseguran ministerios!
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Aparecen siempre desde la ciénaga de sus existencias,
para dar forma y oferta a “soluciones”, según ellos, que asegurarán la
continuidad democrática. Léase: si los nombran ministros del gabinete del
candidato ganador, tienen “experiencia” muy mucha que aportar.
¿Será verdad tanta belleza? Debiéramos ser muy serenos y
reconocer en muchos de estos dinosaurios, una muy versátil, colorida y
desvergonzada trayectoria en el tráfico de influencias.
Se reputa al ladrón de la calle o de bancos o negocios,
tal condición delictiva. Pero, casi siempre la literatura propia, oblitera
retratar como los delincuentes avezados que son, a quienes trafican influencias
en los intersticios de cada gobierno y rebuscan en las cláusulas de cada buena
pro, la chance de la coimisión (peruanismo que junta dos términos: coima y
comisión), con qué favorecer al grupo al que sirve.
Los buhoneros políticos, mercachifles de toda laya,
aseguran sus premios, arriba y abajo (como en la hípica) y sacan viruta urbi et
orbi. A estos seres no importa la línea moral de cualquier doctrina o el
respeto a los principios ideológicos. Son termitas que comen con furia y con
los años, encanecen los cabellos, pero como los zorros, no pierden las mañas.
Un mal ejemplo. Imitador 0%, que ganó 150 mil votos el 12
de abril, está echando puentes para ver si la candidata de la derecha, lo
considera en algo. El problema para él, es que el contacto lo viene cultivando,
desde hace lustros, un reaccionario de tomo y lomo y que no le cederá el lugar a
un novicio.
Detengámonos un instante en el patético caso de Imitador
0%. Todo indica que es un autista dominado por su megalomanía. No solo integra
el pelotón Otros, sino que hizo encallar a la nave Apra en aguas turbulentas y
fangosas que no reconocen ni entienden el naufragio terminal en que se
encuentran.
Alegar juventud a los 40 años, sin trabajo conocido y
sospechoso de estar esperando fondos de la franja electoral para las elecciones
municipales y regionales, deviene en una falta de idoneidad escandalosa. No
tiene qué demostrar, él y su taifa, pero actúa como si el 12 de abril hubiera
sido el día de su condecoración.
Es pertinente preguntar ¿qué hay de los veteranos de ese
grupo político? ¿Todos claudicaron y esperan el llamado final, triste, lóbrego
y sin multitudes y su olor que fueron signo distintivo del gran partido de
masas que fue el Apra?
El mercachifle que es el buhonero, ofrece de todo y
cuando recala en los escenarios políticos y electorales, bucea con ahínco
porque sabe que gran parte de la fauna está infectada de la ambición sucia y el
deshonor a flor de piel.
Exigencias mínimas
Nuestros
políticos deben entender o estudiar o conseguir los rudimentos de una mirada
nacional, con profundo horizonte de futuro para los próximos 70 años; con
estudio de la soberanía nacional basada en la soberanía popular; en la
definición del Estado como herramienta y presa apetecible –como es hoy- de
sectores minoritarios y privilegiados en detrimento de los mayoritarios y
empobrecidos.
Nuestra
relación internacional y bajo qué reglas empujamos los tratados que realmente
favorezcan al país no a los oligopolios armados hasta los dientes de
periodistas al kilo y capaces no sólo de vender a sus respectivas madres sino
¡hasta de negociar el precio, centavo a centavo!
Exijamos
decencia y mesura. El Perú no es juguete de nadie ni puede ser tampoco una
chacra en que improvisados brutos hagan lo que les dé la gana.
¡Para eso se
paga impuestos y hay que mirar escrupulosamente a los políticos miopes y chatos
para demandarles una acción responsable y seria en favor el país!
Cuanto más
se cumplan estos simples preceptos de comportamiento decente en la política,
menos chance para que los buhoneros incurran en su letal accionar.
Aberración
El
negociado, la componenda, la complicidad de los rufianes que son los buhoneros,
de todas las tiendas políticas, a diestra y siniestra, representan la
putrefacción de cualquier sociedad.
En Perú
venimos analizando la corrupción desde 1821 y lo que relata una historia, aún
incompleta, es que los remedios fueron ineficaces y, muchas veces, terminaron
siendo parte del menú corrupto. Es decir, los que debían sanear la nave de
gobierno, terminaron como los gatos de despenseros.
Mientras que
no se inculque desde la más tierna infancia que la trampa, la “criollada”, la
zancadilla y la falta de honradez y lealtad, son facetas de la degradación más
profunda, tendremos ciudadanos que miran la falta pero NO hacen nada por su
erradicación.
Y por eso en
las instituciones públicas hay buhoneros, réprobos, estafadores hábiles que
aprovechan todos los huecos de una legislación torpe y contradictoria adrede.
¿Pondría
orden el narcoestado en una guerra firme y a fondo contra las cada día más
numerosas bandas armadas y asesinas? Eso equivaldría a mejorar el servicio
policial con entrenamiento, infraestructura, sueldos superiores, en buen
castellano, ponerle piedras en el camino al narcotráfico, matriz cuyo vértice
superior es un estado.
¿Alentaría
el narcoestado un saneamiento del sistema bancario con tasas abusivas,
desproporcionadas que cobran los bancos a personas naturales y corporativas? En
Perú los bancos hacen cuanto les viene en gana. ¿Por qué tanta impunidad?
No debe
olvidarse que, bajo pretextos mil, las antedichas entidades financieras, son la
válvula perfecta para el blanqueamiento de fondos, lavado de dinero. Dentro y
fuera del país y los bancos corresponsales trasvasan desde aquí sus grandes
negociados a sus centrales que no dicen ¡ni chis, ni mus!








