Informe
Señal de Alerta-Herbert
Mujica Rojas
26-6-2026
Odaliscas y casquivanas ofrecidas buscan ministerio
https://senaldealerta.pe/odaliscas-y-casquivanas-ofrecidas-buscan-ministerio/
Con la prontitud de ofrecidas,
antes siquiera, de la proclamación oficial del candidato ganador de la
presidencia, odaliscas y casquivanas protagonizan el grotesco sainete de
buscar, por todos los medios posibles, un fajín en el próximo gabinete.
Los sabios de quiosco
pontifican que, en lo posible, no debe llevar personas muy identificadas con el
o la ganadora. La estupidez no puede ser más superlativa: quien gana, tiene la
potestad indelegable de escoger. Y también discernir sobre personas ajenas,
pero corresponde a su investidura. Los cacareos de loros políticos amaestrados,
sobran.
Asimismo, los autonombrados
consejeros, opinan por algún tema o por el otro, todo depende de qué empresa y
sector, sea el sufragante de la publicidad. Y esto comporta el real peligro que
los intereses creados (como en la obra teatral de Jacinto Benavente),
predominen sobre los patrióticos intereses de la Nación.
¡Ni siquiera hay uniformidad
en torno a los principales problemas a atacar en los primeros 15 a 20 meses del
nuevo gobierno! ¿Rematarán a precio vil Refinería Talara, principal activo
modernísimo de Petroperú? ¿Repetirán el vulgar pampillazo de Alberto Kenya
Fujimori?
La ignorancia, falta de
información, orfandad de ciencia y conciencia pretende suplir con lemas
minúsculos, la venta sucia de Refinería La Pampilla a la española Repsol en
1996 al cómodo precio de US$ 186 millones. Repsol es la firma internacional que
derramó petróleo en el norte chico y acalló con pitanzas todos los reclamos.
No solo eso, Repsol, le vende
combustible refinado al Perú a precio internacional. Sí, a los que obsequiamos,
una refinería completa, hoy le sacan viruta a su inversión sobornadora de
entonces y alentada “magistralmente” por Kenya Fujimori.
A excepción de escasos
periodistas y profesionales con genuino amor al Perú ¿ha escuchado, amigo
lector, propuestas para el gasoducto sur peruano y el planteamiento integral
del gas para la zona meridional del país, a costo accesible y en pro de una
formidable soberanía energética teniendo en cuenta al vecino del sur siempre
inquieto?
¿Qué preocupaciones de
movilización y dinamismo económico financiero manejará la próxima
administración con los más de 6 millones de peruanos que salen a vender sus
productos de madrugada, regresan muy tarde pero que mueven los circuitos de sus
canastas familiares y estudiantiles?
¿Cómo defenderá Perú su
soberanía con miras a equilibrar la influencia notoria que da cuenta de cómo se
pelean los imperialismos, el chino y el norteamericano, en tierras peruanas que
a ellos se les antojan como cuadriláteros de boxeo?
Que los políticos que se van,
exhiban minusvalía mental y moral, no debe ser pretexto para continuar con esta
clase de garrapatas vociferantes pero miopes agudos de cualquier barrunto de
inteligencia.
Las odaliscas ofrecidas no
ahorran adulaciones y mueven a las portátiles en los miedos de comunicación
para que se note el “esfuerzo”. Total, un ministerio lo vale, parecen decir.
¿No hay un antiguo traficante
de influencias haciendo planes de gobierno y propuestas que parten de la
premisa número uno de llevarlo como titular en el gabinete o de ghost writer
siendo el genuino manipulador de las decisiones? Cuatro décadas haciendo lo
mismo y a eso llaman “experiencia”.
Me temo que el liderazgo de
la oposición empieza a diluirse cuando no hay pruebas con qué fortalecer las
denuncias. La sola palabra no basta. Y si para colmo, no hay curul que
conservar, entonces el panorama muestra oferta lánguida.
Todas las gestiones
gubernamentales, desde hace 40 años, han sido biblias de ofertas y
enciclopedias de discursos a cual más demagógico. A la hora de la prueba en las
urnas, el pueblo, más sabio que todos los sabios, repudió a los autollamados
mejores administraciones, no votando por ellos.
La repetición de mentiras,
embustes, mitos que no encuentran genuina probanza en la realidad, anemizan su
esencia, trocando en tragedia lo que antaño fue clarín de protesta, albor de
esperanza, certidumbre de ser un país y una ciudadanía lista a conquistar la
victoria de sus ideales.
Téngase en cuenta, sí se
confirma, el triunfo del sistema, que el novísimo gobierno la tiene muy
difícil. La acumulación de odios añejos, torpezas anteriores, abusos jamás
arreglados y remate por partes del país, es una lista muy copiosa y difícil de
manejar.
¿Tiene la política que ser
una tragicomedia que convoca, casi siempre, a la hez de la sociedad, a sus
desechos ambulantes y a quienes tienen muy claro que el fin justifica los
medios, una constante en la historia nacional? Ya llevamos con esa mala tónica
205 años.
Hemos disminuido la polémica
política a palabrejas que pretenden ser términos descalificadores del
adversario. No hay ideas, existen dicterios. Debajo de cada piedra o rama de
árbol, hay politólogos, estrategas, internacionalistas y muchos no superan la ciencia
de un peluquero social con palabras manidas y efectistas. Cero sinceridad,
impura y pagana vocación de asaltantes.
Sugieren los entendidos que
los integrantes del primer gabinete deberán reunir las condiciones de limpieza
pública y vocación de servicio. ¡Escollo monumental el enunciado! Detrás de
cada diez fortunas en Perú, once nacieron de la exacción, del cohecho o del
robo al erario nacional.
¿No fue un conocido asaltante
de recursos del Estado, el que anunció que la solución de votos y el triunfo,
venían con los votos de los peruanos del exterior? ¿Qué ocurrió, no fue así?
Trágico país el nuestro que
realza la mediocridad y celebra la picardía de rufianes desalmados que carecen
del más mínimo horizonte colectivo.








