Informe
Señal de
Alerta-Herbert Mujica Rojas
18-7-2026
Medallas para ídolos de barro y valores falsos
https://senaldealerta.pe/medallas-para-idolos-de-barro-y-valores-falsos/
¿Notó, amigo lector,
la profusión de condecoraciones, medallitas, distinciones por, literalmente
cualquier adefesio, en las últimas seis semanas?
¿Se premiaron
méritos, hallazgos notables o se “distinguió” a burócratas cuyo heroísmo bamba
consistió en calentar butacas, hacerse de la vista gorda y no denunciar jamás a
nadie?
En el diccionario de americanismos de la Asociación de
Academias de la Lengua Española, el término bamba se refiere a falso,
adulterado, de poca calidad.
En Perú suele ser una costumbre premiar en todos los
sentidos y ámbitos: político, burocrático, deportivo, social por, literalmente,
cualquier cosa. ¡Ser o hacerse el idiota, en nuestros pagos, también tiene premio!
Ningún pretexto sobra y si falta ¡los inventan!
Y los suertudos pugnan por enseñar sus distinciones.
“La huachafería, ese mal peruano
inscrito en nuestro fallido ADN, presume de fineza y elegancia cuando se trata
más bien de una palurda comedia de baja estofa.
Cuando se trata de premios,
reconocimientos o distinciones con medallas, diplomas, menciones honrosas,
placas y demás adminículos, no hay timidez que valga y no pocas veces los que
van a ser condecorados ¡pagan el convite, la eventual orquesta y el plato de
ocasión!
¡Cuántos ídolos de barro, tigres
de papel, idiotas puros, se han pasado la vida mostrando sus preseas, diplomas,
menciones honrosas, doctorados honoris causa que no alcanzan a disimular su
sub-inteligencia mínima y egocentrismo gigante!
Por años de años, intelectuales
de quiosco e ideólogos de ONG, enriquecieron sus hojas de vida con esta clase
de auto-bombo y que lo diga sino el mudo testimonio de cuadros en las paredes o
preseas en los escritorios. Vanidad, monda y lironda.
Esa frivolidad obscena de estar
premiando a los amigotes no hace sino repetir lugares comunes de la más
ridícula e inaceptable camandulería hipócrita.
La narrativa ultra conservadora
ha copiado el procedimiento y vía el mismo, pretende edulcorar el trago amargo
que la ciudadanía contempla, cuando verifica que sus tributos sirven para la
soberbia de no pocos pobres diablos.
Es posible atisbar que los vicios
y taras de que padece el Perú no son privativos de un sector político en
singular. ¡Todos son parte en el banquete y la torta se reparte con deleite
entre sus socios gestores!” 11-3-2023 ¡Carnaval de premios
cómplices! http://bit.ly/3ZVzjyX
El día que se pulvericen estos
festivales de premios fraudulentos, Perú habrá ganado una batalla contra la
ligereza impúdica de espantajos ávidos de diplomas, medallas y cuadritos con
sus fotos.
No ha mucho se develó el cuadro
perteneciente a la ex presidente del Congreso María del Carmen Alva, según
informe público, el óleo costó algo más de S/ 9 mil soles. También recibirá una
medalla y un homenaje.
¿No fue la señora Alva una de las
golpistas más notables que procuró la vacancia fallida del ex presidente Pedro
Castillo? Este solo motivo, la ubica en el terreno del quehacer
antidemocrático.
¿No fue la misma dama la que
zamaqueó, ante cámaras y público, a su par Isabel Cortés en meses pasados?
Lo antedicho como muestra
aberrante de la monstruosa contradicción del premio que presume de enaltecer
valores, cuando lo que se hace es celebrar inconductas y gratificar a quienes
no lo merecen.
La legiferante Alva presidió la
Comisión de Relaciones Exteriores, pero no existe un solo texto o discurso suyo
en torno al Memorándum de Entendimiento Aéreo con Chile que desfavorece en
grado sumo, la posición peruana.
La ignorancia signa, en el 99% de
los casos, la calidad intelectual de los condecorados.
No sería aventurado ni
irresponsable asumir, a la fecha, cuando ya se va, Alva no tiene el más mínimo
conocimiento sobre un asunto que compromete segmentos de quinta libertad aérea
irresponsablemente obsequiados por el gobierno de Alan García el 2011 y con el
silencio cómplice de su canciller José García Belaunde.
La vocación estrambótica de
premiar y halagar vanidades constituye un disparate. Una tontería que le cuesta
miles de soles al ciudadano común y corriente que no entiende ¿por qué se
premia a gente con méritos inexistentes? ¡Basta con una cartulina A4 y
sanseacabó!
Mientras que en el mundo los
pueblos-continente manifiestan su presencia y avance militar, comercial, en
suma geopolítico, cubriendo la esfera completa de la Tierra, nuestros
“expertos” congresistas guardan silencio por la ominosa inexistencia del Perú y
de Latinoamérica toda.
Agasajos, sobonerías, adulaciones
aberrantes representan estaciones de un cuadro enfermizo que anhela bombos y
platillos que en su mayor parte (85%), son bambas.
El servidor público tiene un
reconocimiento, su sueldo. Y debe honrarlo no destruyendo ni malversando los
bienes que se compran con dinero del pueblo.







