Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
21-9-2026
¡Lamentos, NO prevenciones!
https://senaldealerta.pe/lamentos-no-prevenciones/
Por
alguna sinrazón extraña y aberrante en Perú adoramos el lamento, la queja, el
ay adolorido, el llanto a posteriori, la explicación sesuda, la imbecilidad
consuetudinaria, en vez de actuar antes, prever, anticipar y ser más
inteligentes que el crimen en cualquiera de sus formas.
Lo
acontecido en el colegio de la Marina, y los datos indican que era un asunto
con precedentes que se pasaron por alto, y el crimen, grafica el grado de
perversión a que han llegado grupos humanos, en este caso adolescentes, que
requieren urgentemente medidas drásticas desde el Estado y una tarea
disciplinadora en toda el área educativa. Y al lado medidas multidisciplinarias
rigurosas y a cargo de autoridades probas.
El
asesinato en Ancash de la candidata al gobierno regional, China Polo, no solo gatilla
la condena más categórica, sino que exhibe la impudicia grotesca con que impera
el asesinato a mansalva, en todos los confines del país.
¿No
se aperciben los líderes políticos que el mundo no se acaba con el comicio
municipal y que la sociedad les exige soluciones viables, inteligentes, para
prevenir males que corrompen la paz en cualquier ámbito y que son, desde todo
punto de vista, horrores inaceptables que envilecen al Perú?
Tribus
electorales creen que la liza municipal les proveerá de más votos que los
escasos obtenidos en la presidencial de abril pasado.
En
17-3-2023,
en ¡Siempre
después, nunca antes! http://bit.ly/3lmvgwM , apuntamos reflexiones que, habida cuenta de su
dureza cierta e imprescindible, ratificamos en su carga de exégesis y reclamos.
Leamos.
“¡No hay duda,
Perú es el país del siempre después, nunca antes!
Reaccionamos horrorizados ante
los huaicos pero lo único nuevo, aparte de su conocido volumen de barro, basura
y fetidez, es que NO se hizo nada en previsión de estas tragedias.
Las exégesis abundan y
casi todas aciertan en el análisis: ¡no parece muy difícil interpretar el
descontento, el divorcio Estado-país, la antinomia gobierno-pueblo y resaltar
el profundo como estúpido desprecio que tienen quienes están en la administración
pública por el resto del Perú.
A los peruanos parece
contentarnos el examen de situación, los rostros graves, las lágrimas
ocasionales ante la desgracia, los videos que filman la furia de la naturaleza
y los discursos plenos en ofertas que se hacen con rapidez y se olvidan ¡con
más rapidez!
¡Cómo que nos gustara
sufrir pero en el peor de los sentidos porque somos campeones en la queja y los
maestros en la ineficacia, pero si de robar se trata en los contratos o
servicios, siempre estará presente la mano larga del burócrata corrupto!
Somos ferozmente buenos
para analizar porqué se produjo la masacre o cómo el Estado no atiende a las
poblaciones lejanas.
Pero también ostentamos el
dudoso privilegio de ser inútiles para emprender reformas genuinas y ser
cobardes para señalar con el dedo acusador a los traidores y ladrones que
abundan en la burocracia, en el Congreso, en los ministerios y en la cosa
pública en general.
No hay partidos, sólo
clubes de amigos a quienes seduce no el cambio del país ni de su gente, sino
los buenos estipendios y goces que da el Congreso.
No hay ideas, sólo
armazones que se usan para la ocasión y de acuerdo al facilismo que otorga una
globalización desnacionalizante y pulverizadora de cualquier civismo o apego
creador a la tierra, a la historia y a nuestras tradiciones constructoras de
país central en América Latina.
¡Es hora de despertar del
letargo imbecilizante que ha reducido a sociólogos, antropólogos, periodistas,
psicólogos y politólogos, en egregios mariscales comentaristas de derrotas y
fracasos!
Aunque sea por pura
fórmula, con pronóstico anticipado de inútil, hay que exigir que legisladores,
gerentes públicos, gobernantes, comprendan que los bienes del Estado se cuidan
y que una pista malograda, la inundación de campos de cultivo, el derrumbe de
casas, son daños letales que hay que prever y no lamentar después con proclamas
lloronas.
¡Instruyamos a nuestros
jóvenes en el reto que desafía y, a la vez, forjemos conciencias libres que
aprendan a triunfar desde pequeños! ¡No a las verdades a medias que dicen
nuestros políticos inmorales!
Mientras que seamos el
país del después y nunca del antes, veremos nuestras fronteras, no sólo
físicas, invadidas por los países limítrofes y enajenada nuestra noción de
historia y Ande indisoluble del peruano desde siempre.
¡Hay en juego, amigos y amigas,
mucho más que 7 años de fracaso democrático!
¡Quienes no vean lo
difícil de las horas presentes, nunca podrán superar el fracaso anunciado del
mañana!
Siempre me sorprende la
capacidad de olvido de nuestro pueblo. No poco se debe a que los gobiernos
eliminaron, desde hace décadas, cursos tan importantes como historia del Perú,
educación cívica, geografía, economía-política, en la educación escolar.
Perú fue una gran
civilización con presencia geopolítica importante en buena parte de América del
Sur. Y ¡hasta hoy! la huella del imperio incaico se puede notar en muchos
países.
Reflexionar actuando y
marchando hacia el porvenir que nos debe una victoria que no será fácil, es el
deber de hoy y del futuro”.







