Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
24-10-2026
La cultura USAID
https://senaldealerta.pe/la-cultura-usaid/
Los millones de dólares invertidos por USAID en los países
latinoamericanos, vía organizaciones no gubernamentales y el consiguiente
enriquecimiento de una burocracia que no pagó impuestos y que obedeció los
designios del poder imperial, aún no muestra la millonaria contabilidad que
debía exhibir públicamente.
Días atrás, la parlamentaria Gina Duarte expresó su
invocación porque USAID volviera al Perú porque su retiro causó desempleo y
desmanes, según ella, muy graves.
En la cuenta de X, el señor Vladimir Cerrón, escribió lo
siguiente:
“Para los peruanos
constituye una vergüenza que la parlamentaria Gina Duarte pida la
reintervención de USAID en nuestro país, organización dedicada a la
infiltración, empadronamiento, inteligencia, sumisión, destrucción de organizaciones
populares, etc.”
En La
izquierda USAID, 2-3-2026, https://tinyurl.com/2kz7exnu , apunté opiniones
que ratifico y que otros empiezan a confirmar señalando un negocio que
consistió en invertir dólares y comprar silencios o complicidades, disfrazadas
de ayuda o novedad intelectual vía libros, conferencias y otras cosméticas.
Leamos.
“Guardan silencio “estratégico”. La revelación demoledora que han
dependido durante decenios de los dólares imperialistas, gran parte
suministrado por USAID, Agencia Internacional para el Desarrollo, y hecho
público por nada menos que Mr. Trump, los echó a un retiro prudente. ¿Será por
vergüenza de haber sido empleados del poder imperial?
No son pocos los que lograron, merced a la captura de las organizaciones
de nuevos gángsteres: dólares copiosos, viajes a todo el mundo (turismo
“intelectual”) y honores en forma de diplomas y por estos lares folletitos
baratos, conferencias de paporreta y prestigios de “luchadores”. Combatieron
sí, pero para vivir bien, ellos y sus empleados, a mitad de sueldo. ¡Y sin
pagar impuestos!
La izquierda USAID ¿cuándo tendrá la hidalguía de confesar su triste
papel de correa de transmisión de esquemas intelectuales, libracos plenos en
verdades comunes y silvestres, pero si se trata de homenajes entre ellos, deben
ser miles las ocasiones que con mucho vino y whisky, celebraron sus “cimas”
científicas y sociales. Solo que las dichas suertes nunca sirvieron para nada,
salvo para justificar muy buenos emolumentos.
Perú, probablemente la maroma se ha repetido en muchos otros países, ha
sido feraz en la producción de “revolucionarios” de juguete que recitan, como
si no viviéramos en un mundo cambiante, las viejas monsergas de un marxismo
congelado, pétreo, inadecuado para un país cuya mayoría laboral es el músculo
del vendedor ambulante o comerciante informal.
¿Qué hizo el resto? ¡Se dejó ganar, se durmió en las mediocres hamacas
del conformismos, aseguró sus puestos en el Estado o eventual gobierno y no
desaprovechó todos los convites sociales disfrazados de seminarios o
conferencias, para excursionar y divertirse”.
Uno de los atajos más mediocres y reprobables ha consistido en abrir las
puertas a un “anticomunismo” cerval, rupestre, tosco, bruto. No es el
planteamiento doctrinario o ideológico, es el rechazo ventral y fanático. Quien
disienta de las fuerzas conservadoras y retrógradas, es “terrorista”,
“senderista”, “extremista”, y demás monsergas.
Y en este palurdo esfuerzo de demolición, matices más, matices menos, se
confunden los genuinos reaccionarios con otros que teniendo lineamientos
ideológicos sólidos, declinan todo, por el botín inmediato y la venta vulgar
del músculo al poderoso de ocasión.
Son largos los lustros de muy bien financiada y comprada dinámica
política e intelectual y con fondos no tributantes, de USAID. Las
organizaciones de nuevos gángsteres reprodujeron la explotación laboral y
pagaron menos o usaron la criolla fórmula: un sueldo para dos empleados. La
plusvalía de Marx graficada en el capitalismo de émulos torvos.
¿Cuál es la regla de oro? El que pone el oro (US$ dólares), impone la
regla. Sería interesante conocer, si es que hay, trabajos vigorosos de denuncia
del imperialismo capitalista y de las empresas multinacionales que colocan
propaganda, compran presidentes y solventan a diputados, senadores, alcaldes y
autoridades regionales.
¿Habrían de escribir, los financiados y comprados, contra su alma mater?
¡Pamplinas, perdían el billete con el cual viajaban, pagaban alquileres, casas
de campo y de playa y tren de vida A1, divirtiéndose como los ricos y famosos!
¿Cómo conciliar la proclama por la justicia social, cuando los fondos
gratuitos, pagaban métodos de explotación criolla contra sus propios
correligionarios que también vendieron su silencio colaborador?
Este capítulo de la historia social peruana, latinoamericana y mundial,
exige el testimonio acusador valiente, el descubrimiento de imposturas que por
largos años fungieron de remedios sociales cuando no pasaban de mordazas a la
legítima protesta social.
Esta otra forma de intromisión e infiltración del tejido social y
laboral peruano, requiere examen riguroso. Notará el lector que muchos
personajes con aureola de luchadores sociales, son impostores formidables,
consagrados por miedos de comunicación torpes y también comprados. ¡La gran
farsa completa!
Barnizar la construcción escrita, impostar palabras más o menos
eufónicas o raras, rebautizar las dinámicas y jugar con la aspiración de pan y
libertad de los pueblos, no otorga esas virtudes, las simula, improvisa o hace
frágil cualquier edificio con esas bases tan pueriles.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la
historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y
tácito de hablar a media voz!








