Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
22-6-2026
Resistencia constructiva y tiempos álgidos
https://senaldealerta.pe/resistencia-constructiva-y-tiempos-algidos/
Quien
maneje las riendas del próximo gobierno, no las tendrá fácil. Al frente, una
masa de votos distintos que tiene presencia y actitud. A esta altura de los
sucesos de poco vale enhebrar excusas o explicaciones. Es hora de una
resistencia constructiva porque estamos en tiempos álgidos.
Los
resultados electorales del 12 de abril, enviaron al catafalco a más de 30
agrupaciones o colectivos. Una de ellas, en lugar de un acto de disculpa
pública ante sus escasos militantes o de aceptación de su torpeza mediocre,
sigue medrando a ver qué migajas les lanzan y carecen de cualquier tipo de
honestidad democrática.
Toca
a las fuerzas que no ganaron el comicio, pensar en cómo, con quiénes y con
cuanto horizonte de tiempo forjar un Perú libre, culto, justo y digno.
Todo
está patas arriba en el país. Idiotas y estafadores se llaman a sí mismos
formadores de opinión y casi todos son augures fracasados, hábiles en la
exposición engañosa y superiores a la hora de cobrar. Así viven una cuarentena
de años. Recitan versos y lloran con sus poemas.
Deberá
ser en la polémica parlamentaria, en los debates de Estado y en la lucha
política contra una administración previsiblemente de fuerza, que comprobarse
la superioridad de los planteamientos en todo sentido.
Al
Perú le falta militancia y marcha activa en temas comunes y que procuren el
bien para las mayorías nacionales pero no por un lustro, sino para varias
décadas.
Los
clubes electorales, agrupaciones facinerosas especializadas en toda clase de
mentiras, engaños y de vivir de la cansada ubre del Estado, han llegado a un
profundo e irreversible grado de descomposición.
Por
tanto, pertinente como obligatorio comprender que o se reconstruye el país o
nos seguimos comportando como presa apetecible. Con cinco fronteras, riquezas
naturales y posición central geopolítica insuperable, somos un bocado
exquisito.
En
La resistencia como un deber, https://tinyurl.com/cw8zb86x, anticipamos conceptos de
vibrante vigencia. Leamos.
“¿Qué
puede hacerse cuándo la casi totalidad de medios de comunicación maneja
orientaciones que excluyen al ciudadano de a pie, salvo cuando se trata de
despanzurramientos grotescos, violaciones flagrantes de menores de edad,
accidentes automovilísticos atroces y múltiples escenarios que no alcanzarían
páginas miles para redondear inventarios?
La
noticia es básicamente cualquier hecho teñido de sangre, balaceras
interminables, ajustes de cuentas insólitos y desmanes cotidianos.
La
estupidización masiva es un hecho que viene en una televisión a lo American way
of life pero sin sus dólares o bellas rubias curvilíneas que generan
irrealidades en países en que la miseria comienza, apenas bajando de la cama
para significar las crueles agendas cotidianas obesas de problemas y tan
carentes de dinero, hasta el más elemental.
La
resistencia como un deber consiste también en no aceptar como cierto a
rajatabla todo lo que emitan los miedos de comunicación. La duda constructiva y
edificadora de alternativas, es un estadio cívico indispensable.
Años
atrás (2009), el escritor chileno Hernán Narbona formuló una combinación simple
pero potente de palabras: Resistencia Cívica Activa. Discurre aquél por una
exégesis que no descarta alusión a los farsantes que predican una moral pero
practican otra conducta, para así cobrar en dólares o euros lo que sus falsías
pregonan.
No
evita, el sureño y más bien señala, cómo funcionan estas perversas
maquinaciones en nuestro tiempo. Y subraya, eso sí, el significativo poder que
adquiere la navegación en Internet. Y esa lección es indubitablemente valiosa.
Leamos líneas esenciales.
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“Hay que desconfiar de
quienes se erigen en escrutadores de las conductas públicas y se visten de
intachables ocultando sus vinculaciones e intereses. Es la ciudadanía en
forma organizada a través de sus redes sociales, la principal protagonista de
las estrategias anticorrupción y se complementa con una prensa libre, capaz
de abordar con rigurosidad los hechos que implican corrupción, para
transparentarlos y dejarlos a descubierto. Para procurar un país
más honesto, se debe auditar los actos públicos y privados mediante la
participación proactiva de la ciudadanía, con redes sociales que difundan,
denuncien y den seguimiento a los hechos de corrupción, sin cejar en esta
labor para así llegar al fondo de los temas. Muchos casos se judicializan y
quedan fuera de la noticia, apagándose gradualmente la presión comunicacional
sobre esos procesos. Nuevas noticias cubren
la antigua y el periodismo cotidiano salta a esos nuevos temas. Sin ni
siquiera pensar en cortinas de humo, es evidente que frente a temas difíciles
los afectados siempre buscarán tirar otros hechos a la pauta noticiosa y así
pasar el temporal, esperando que se aquieten las aguas. Por ello, es necesario
un periodismo investigativo, que trabaje de manera persistente para
fundamentar sus denuncias, permitiendo levantar expedientes sólidos que
facilitan mantener latente lo descubierto para evitar este efecto”. ¡Ataquemos al poder,
el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la historia, las tribunas aplauden
lo que suena bien; rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz! |








