Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
13-6-2026
Marco Huaco: construcción de una síntesis nacional
https://senaldealerta.pe/marco-huaco-construccion-de-una-sintesis-nacional/
Hay numerosos ciudadanos que discurren con opiniones,
pareceres, ideas y tesis por las redes sociales. Rara vez salen en diarios o
miedos de comunicación infestados por consagrados formadores de opinión que
monopolizan banalmente dichos caminos.
En esta oportunidad, el señor Marco Antonio Huaco Palomino,
expresa pensamientos y pareceres sobre la coyuntura que transcribimos
literalmente. Fuera de los nichos sagrados, también hay creación heroica y
torbellino motivador de la pelea cívica y el honor nacional. Leamos.
Demás está decir que el patrimonio que muestra Huaco con su
trabajo, puede ser materia de ideas opuestas, contradictorias, absolutamente
distintas. No obstante son como el carbón en la locomotora que mantiene el
fuego y la energía.
Más allá de las redes sociales hay opinión y ciencia,
ingenio y atrevimiento. Es hora que los autores también rompan el pacto infame
y tácito de hablar a media voz. Leamos.
“Visto el presente, no deja de ser evidente que nuestro país
abrió una época histórica en 1980 que hasta hoy no puede cerrar: año en que
estalló y salió a la luz la infernal conspiración terrorista de Sendero
Luminoso incubada en la oscuridad durante 25 ó 30 años.
Y esa época no alcanza a cerrarse por culpa de derechas e
izquierdas, que se resisten a reconocer sus responsabilidades históricas en el
presente, a pesar de que el Informe de la Comisión de la Verdad las señalara
con tanta nitidez.
Dicho Informe sigue siendo desfigurado, subestimado,
olvidado; se suponía que todo el trabajo que llevó a él iba a significar una
reconciliación nacional. Y no lo fue, dicha reconciliación nunca sucedió, no la
permitieron.
Mirémonos hoy. Fracturados y desintegrados.
Prefirieron enterrar la Memoria, volverla selectiva, a la
carta, a conveniencia de parte.
A partir de 1980 todo ha sido una espiral de descomposición
nacional. Dicha acelerada descomposición se detiene de forma dramática y toma
otro rumbo en 1990 con el shock neoliberal y luego con el golpe de Estado
fuji-montesinista de 1992.
A partir de dicho shock y de dicho golpe de Estado, el país
sale del coma y de cuidados intensivos (el régimen fujimorista derrotó al
terrorismo, superó la hiperinflación, instauró nuevas Instituciones estatales
fundamentales y aprobó su Constitución), y finalmente el paciente fue dado de
alta y se fue a casa, pero con un tumor metastásico no extirpado: el de la
moral política fujimorista.
No hay equivalencia ética entre el criminal que salva tu
vida de otro criminal que quería asesinarte, pero para bolsiquearte y quedarse
con tu cartera.
Si le preguntas al sobreviviente a cuál de los dos hubiera
preferido, te respondería que es una pregunta tan estúpida como quien la
formula. La respuesta viene de una legítima moral de supervivencia.
Pero estando en 2026 se supone que ya deberíamos haber
avanzado y superado ese estado.
Desde entonces, nuestro país no logra superar su pasado y
sigue encadenado a actores, discursos e intereses políticos de los 90, que ya
hace tiempo debería haber dejado atrás.
Resulta increíble en pleno 2026, que hoy el brazo político
de Sendero Luminoso haya llegado al Congreso vía un par de sinvergüenzas, que
el fujimorismo siga siendo la primera fuerza política electoral, y que toda
nuestra confrontación política ciudadana se reduzca a insultos de
"terruco" versus "facho".
Estos signos sugieren que la herida abierta en 1980 no sólo
no cierra, sino que amenaza con reabrirse más purulenta.
Pedirles a derechas e izquierdas que hagan el esfuerzo
patriótico de reconocerse mutuamente y ponerse de acuerdo en mínimos
denominadores comunes es inútil: una quiere destruir y aniquilar a la otra:
"no negocio con delincuentes", "no negocio con comunistas".
Y en medio, el grueso de la población que no se siente
representada por ambas. Nada más y nada menos que la mayoría del electorado.
Sin representación política porque así lo quieren los dueños de las reglas de
juego.
Si queremos un país viable, nosotros la mayoría que no
estamos representados por esas dos minorías fratricidas, tenemos que idear y
construir una Síntesis nacional que supere el pasado y de una vez ya cierre
esta etapa histórica abierta criminalmente en 1980, porque esos dos extremos NO
LO HARÁN, son ética y políticamente incapaces. No es posible hablarles a ellas.
Es por eso que algunos vemos con cierta esperanza la
aparición del nuevo Centro político, al cual ambos polos intentan desaparecer
del mapa porque les resta protagonismo e influencia.
Ese Centro quizás sería la última oportunidad histórica que
tengamos para construir un mínimo denominador común que una al país y le ayude
a cerrar poco a poco la herida abierta en 1980, rescatando lo positivo de los
logros históricos de Derechas e Izquierdas, y desechando las miserias
históricas de esas mismas, dentro de un Proyecto Nacional.
El Centro no solamente está representado en el Partido
político de Jorge Nieto, sino también en el Partido Morado y en otros de
relativa reciente aparición. Nieto es el abanderado del Centro más visibilizado
actualmente, pero no es el único que lo compone.
Ojalá éste sea un nuevo fenómeno político que haya llegado
para quedarse y que permita superar esta época y comenzar a abrir otra, en la
que el Perú comience a integrarse como Nación. La gente tiene que comenzar a
imaginar, a pensar y a sentir en otros términos, saliendo de la actual ecuación
fratricida”.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera;
atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el
pacto infame y tácito de hablar a media voz!








