Informe
Señal de Alerta-Herbert
Mujica Rojas
24-9-2026
¿Es posible ser honrado en la cosa pública?
https://senaldealerta.pe/es-posible-ser-honrado-en-la-cosa-publica/
Presumir que no hay gente honesta
en la cosa pública, sería arbitrario y poco equilibrado. Pero ¿por qué el 95%
de la gestión burocrática, en todas las instancias, despide sospechas de coima,
fraude, trampa, zancadilla, oscuridad a raudales?
¡No es un asunto de gárrula
formulación. Por el contrario, si antes de comprobarlo, el ciudadano ya va
“preparado” para engrasar los mecanismos de su gestión, con las coimas
adecuadas, el grado de inmoralidad se percibe con facilidad asombrosa.
En un viaje a México, en el
aeropuerto Benito Juárez, donde estaba de tránsito por tres horas, un policía
local pretendió que le obsequiara con una coima ¡por tomar fotos en ese
terminal y por deseo natural de un recuerdo! Me negué pero faltó un milímetro
para que, con cualquier pretexto, me detuviera. ¡Mal de muchos, consuelo de
tontos!
Una letanía “explicativa”
sostiene que los burócratas deben ganar muy bien para que entonces no caigan en
los dineros negros. Pero estudios afirman que los signos exteriores de riqueza
de altos funcionarios, son crecientes y carecen de explicación contable. Si
gana como X ¿cómo puede gastar como x2?
El líder, gerente,
funcionario encargado de conducir la administración pública hacia metas de
éxito para beneficio del pueblo contribuyente, NO puede ser un pillo, un
ladronzuelo que usa a segundos, terceros o cuartos, como testaferros y roba
cada vez que tiene oportunidad.
Los clubes electorales
requieren abandonar sus comportamientos mafiosos de universidades del crimen
que entrenan a militantes en cómo robarle al Estado, a todos los gobiernos y en
el arte de acomodar, con nombre y apellido, procesos de licitación y buenas pro
con dedicatoria.
Pero el ejemplo es
fundamental. Si tenemos enjuiciados a varios ex presidentes, algunos con
poderoso -y quién sabe por quién pagado- apoyo penal y jurídico, y varios han
purgado carcelería por malas artes y dinero sucio, ¿cómo puede actuar bien, el
subalterno, que solo observa los latrocinios descarados y amparados por las
taifas de abogángsteres hábiles y parlanchines.
Ensayamos, años atrás, en ¡Líderes NO pueden arrugar! 5-10-2015, https://www.voltairenet.org/article188938.html?var_mode=recalcul
las siguientes consideraciones:
“¿Qué diferencia al líder del
adláter o seguidor común y corriente? Tengo la viva impresión que el adalid
siempre sonríe, piensa y mira al horizonte. Hacer y organizar son columnas de
su pensamiento y, sobre todo, es un ser ético que NO roba dinero o bienes
ajenos y que tampoco estafa la fe del pueblo. Los grandes capitanes del pueblo,
en el ámbito en que se desempeñen como dirigentes o gerentes carecen del
"derecho" al pesimismo.
En Perú todo está a medio
hacer, incompleto, imperfecto, improvisado. El atolondramiento del que hablaba
Basadre, es decir ese llamado voluntarismo, sólo ha producido dilaciones, malos
humores, robos al por mayor y estafas al pueblo durante toda nuestra historia.
Delincuentes en la cosa pública, por generaciones, han forjado un Estado servil
para con el mandato de los poderosos y obsecuente con quienes pagan sus
impuestos para mantenerlo. La gran contradicción es mostrada como
"normal" por los miedos de comunicación que embrutecen al lector,
televidente u oyente vía los ríos de sangre que propagan durante las 24 horas
del día y así en el decurso de meses y años.
El líder debe sonreír y
mostrar a sus dirigidos que los problemas se superan con inteligencia, denuedo,
constancia y profunda honradez. Quien está acostumbrado a engañar, al timo y a
la irresponsabilidad de musitar medias verdades, no es adalid, es simplemente
un ratero de baja estofa.
Para hacer política no es
necesario robar, transitar por los derroteros culposos de la coima ni el
conchabo que edifica asociaciones ilícitas para esquilmar al Estado. Debe
recordarse que aquél es una convención ciudadana, una herramienta para
cualquier gobierno y que su definición torna fundamental para saber qué clase
de Estado o Estado de qué clase queremos. Mostrar indiferencia frente a la
concepción del mismo, es regalar la presea en bandeja de plata a quienes creen
en el Dios mercado y a su asignación "automática" de recursos.
¿Es posible ser honrado en la
cosa pública en Perú? Una simple revisión de las principales entidades
estatales nos daría un dictamen abominable. Encontrar funcionarios honestos es
casi una aventura porque o roban o dejan robar o se hacen de la vista gorda
ante saqueos que malgastan el dinero del pueblo. Más fácil -dicen- es dejar las
cosas como están porque ganan "alguito" y "nadie" dice o
protesta nada. En buena cuenta, ser ratero o ladrón sí es rentable, en cambio
ser ético, es contraproducente.
¿Por causa de qué no probar
con lo que otrora fue el Tribunal Nacional de Cuentas ante la poca eficacia de
la Contraloría General? Entre las más audaces acciones de la CGR se cuenta el
"heroico" aumento que por miles de soles se hicieron en sus pagos
mensuales de capitán a paje. Y de sobra hay testimonios que apuntan a sindicar
que la CGR es demasiado paquidérmica o inútil en sus pesquisas.
Los poemas o discursos para
las tribunas encandilan y su embrujo dura apenas pocas horas. Para ganar votos
se promete hasta viajes a Marte pero una vez en el gobierno todo entra en
"revisión". Imposible descartar los estímulos dinerarios para tal o
cual propósito inconfesable. ¿No sería interesante el paredón de fusilamiento
para los timadores profesionales?
El liderazgo auténtico
requiere el mantenimiento perenne de conductas éticas tanto en la cosa pública,
como partidaria o empresarial. La sonrisa, el optimismo constructor, el
entusiasmo edificante que amalgame voluntades que griten al unísono por la conquista
de sus ideales, una tarea imprescindible y a la que no pueden renunciar quienes
deben estar a la cabeza y en la primera fila de la responsabilidad en la marcha
por las calles, en el micrófono de la tribuna parlamentaria o en el Ejecutivo
en Palacio. A todos hay que tomarles cuenta o jubilarlos anticipadamente y de
por vida si meten las garras en los bolsillos de la Nación”.







