Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
16-5-2026
Incoherencias de un mal perdedor
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Debió, ayer viernes, reunirse el grupo de ciudadanos electos
diputados y senadores del partido Renovación Popular con su líder, el mal
perdedor Rafael López Aliaga, para “decidir” si ocupaban o no las curules en
ambas cámaras.
Como ha dicho varias veces, López Aliaga no lo hará, porque
reconocería lo que para su particular juicio, es un fraude y el producto de una
organización criminal.
Entonces ¿qué había que discutir entre los electos?
¿Estarían preocupados por la democracia, por los más pobres, por las
angustiosas fracturas sociales que padece Perú, aquellos señorones?
La verdad genuina, como ocurre con la generalidad de clubes
electorales, es que la institución de Plaza Bolívar, representa fecha de pago
fijo, pelotones de secretarias, brigadas de asesores y su reproducción a la
criolla al tercio o cuarto de un sueldo; choferes que llaman, mañana-tarde y
noche, doctores a sus transportados; invitaciones a citas bobas, en buena
cuenta una forma parásita de vivir con el dinero que tributa el pueblo con sus
impuestos.
¿Aceptarán “combatir en el Parlamento” (léase, no dejar de
cobrar), aunque López Aliaga esté convocando a la insurgencia en el interior y
a protesta por lo que él considera una trampa monstruosa?
¿Quién puede explicar que una añagaza sucia -según López
Aliaga- sí otorgue legitimidad a diputados y senadores, cobradores puntuales,
porque la especie sucia, sólo se aplicó contra el candidato presidencial?
La estupidez no resiste ningún análisis.
Arriesgo otra tesis. Don Rafael es ducho en el arte de
culpar a quien se le ponga al frente y acusarle de todo. Lanza términos con la
facilidad que dicta órdenes y pronuncia gritos a sus subordinados. Para su
infortunio, no es un orador fluido, muestra perenne ayuno de lógica y fortaleza
en sus argumentos porque del enunciado no pasa más allá del grito desaforado
que siempre cautiva a más desentendidos que él.
Por tanto, cuando salga al debate, López Aliaga podría ser
expuesto a palizas estrepitosas, destrucción demoledora y cuesta abajo la
rodada. ¿O no?
Con simpleza, más le favorece estar suelto en plaza,
diciendo cualquier disparate de la que es autor fecundo y todas sus
declaraciones figuran por escrito y en grabaciones de radio y televisión, que
en la tarima parlamentaria donde mostrará sus habituales carencias.
Pocas horas atrás, don Rafael anunció que irá a provincias a
agitar por su causa “malamente” perdida. Ojalá alguien me dé respuesta a la
interrogante: ¿no es en provincias donde la votación obtenida por López Aliaga,
menos que significativa? ¡Ni en Chiclayo, su tierra natal, logró ganar el
primer lugar!
La fortaleza de López Aliaga está en Lima poblada de
electores inclinados hacia un conservador más a la derecha que Keiko, pero
identificados con patrones polémicos que ha lucido don Rafael en la campaña:
racismo, discriminación, desprecio por los más humildes.
Lima NO es el Perú. Millones pueblan la capital y no pocos
sombrean o esconden su pasado que viene de todo el Perú profundo y gracias a su
trabajo, forjaron un porvenir, familias aunque no han superado taras de hace
205 años.
El señor Rafael López Aliaga conoce la vida en provincias,
en Cusco tiene su negocio millonario, no puede alegar ignorancia. Que no haya
dicho absolutamente nada en torno al gas de Camisea y el gravísimo accidente en
Megantoni en La Convención, revela que sus prioridades están u ocultas o van
por caminos desconocidos.
¿Pretende convencer a quienes no votaron por él, en
provincias del interior, que su protesta, nunca demostrada, sobre el acto
electoral, tiene savia y genuino afán democratizante y reivindicador?
Volvamos al tema puntual que nos convoca.
¿Cómo harán quienes, merced a la urna, ya se sienten
diputados y senadores en el partido de López Aliaga? Aquél es un hombre de
fortuna, puede prescindir de los 30 (fecha de pago) y pasarse sin cobrar.
¿Podrían hacer lo mismo los que tienen su apuesta confinada a Plaza Bolívar?
Lo coherente, idóneo, inconcuso es que todos actúen
coordinadamente. Si el adalid, por razones que nunca ha podido esgrimir con
solidez, no juramenta al Senado, ¿por qué haría cosa distinta, el resto? ¡Eso
sí, tienen que olvidarse de las sinecuras y ventajas de estar en el Congreso,
comenzando que disipa el notorio anonimato de seres oscuros y de los que nadie
tenía mayor noticia de su existencia.
Motorizada con fuerza la segunda vuelta, con la excepción de
López Aliaga, el país entero prepara su voto por uno u otro, deber cívico será
escoger o también el optar por lo blanco o nulo. Millones otorgarán la
legitimidad que nunca perdió el 12 de abril. Nótese, un grupo en singular,
trató de imponer su narrativa falaz de fraude, asunto que será barrido el 7 de
junio.
Que se aclaren las irregularidades y que se castigue a los
fautores, de capitán a paje. Deducir que de eso se desprende que lo armó una
“organización criminal” y que es un asunto fradulento, hay millones de
kilómetros.
Nunca las verdades fanáticas producen limpieza, a la diestra
o a la siniestra.
Cuando la ciudadanía vote masivamente en junio: ¿estará
poniendo en riesgo la democracia? La bobería es de un ridículo mayúsculo. Arriesgar
profecías si gana uno o el otro, irresponsabilidad que cacarea gentuza sin
imaginación ni valentía para entrar al debate.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera;
atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el
pacto infame y tácito de hablar a media voz!
