Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
26-7-2026
Senado: ¿podrá demostrar su aporte al Perú?
https://senaldealerta.pe/senado-podra-demostrar-su-aporte-al-peru/
El Senado resucitó de su catafalco con el Congreso que se va
felizmente. Más de 15 millones de ciudadanos peruanos votaron contra aquél en
el referéndum del 2018. Menos de 130 personas integrantes del muy
desprestigiado Parlamento, lo revivió.
Tiene la valla muy alta el Senado. Tendrá que demostrar su
utilidad y contribución constructora de la frágil democracia peruana y que las
facultades de que ha sido investido no son parte de un inextricable ensayo
totalitario de las pandillas de siempre.
Pareciera que individualidades prometen una actuación
política y académicamente positivas. No todos son de la escasa calidad
generalizada que se va al terminar sus funciones. Pocas veces albergó tanta oscuridad
Plaza Bolívar.
Razón tuvo González Prada cuando estimó que hasta el caballo
de Calígula habría sentido vergüenza de pertenecer a semejante corporación.
Los asesores rentados, publicistas pro domo sua, defenderán
a su Cámara, para eso les pagan. El asunto es que tendrán que guardar lealtad a
la verdad y bondad de las leyes que se produzcan con inobjetable determinación
saludable para el país.
Si las portátiles y bullangueros reemplazan la información
transparente por propaganda a secas, sí tendrá el país la demostración más
reprobable de agitadores y no constructores en el Senado.
En un artículo añejo, ¿Senado,
mejores leyes o guarida de reeleccionistas?
http://senaldealerta.pe/pol%C3%ADtica/%C2%BFsenado-mejores-leyes-o-guarida-de-reeleccionistas,
del 16-5-2018, anticipé opiniones que, habida cuenta de tiempo y circunstancias
transcurridas, ratifico y suscribo por su vigencia puntual.
Leamos.
“Cámara Alta o Reflexiva le han llamado, por años, algunos.
Usina de mejores leyes por la “experiencia” de sus integrantes, dicen otros. Lo
cierto es que el Senado desapareció luego del golpe de Estado de Fujimori el 5
de abril de 1992 cuando cerró el Congreso. Y aunque a muchos cuesta admitirlo,
con alborozado apoyo popular.
Hoy, como cada cierto tiempo, ronda en el Parlamento un
proyecto de ley que propone el renacimiento del Senado. Y la pregunta es
directa: ¿Senado, mejores leyes o guarida de reeleccionistas?
Una de las premisas del Senado es que sea una elección bajo
la figura de distrito único nacional. Es decir, los presuntos miembros de esta
rama legislativa podrían ser votados en cualquier parte del país. ¿Interesante
no?
¿Quiénes poseen aún a pesar de su inocultable mediocridad y
sólo porque están en el Congreso 10, 15, 20 ó 25 años, imagen ante los medios
de comunicación, renombre o presencia cuasi permanente? Son los primeros
interesados en que exista un Senado.
Para los reeleccionistas el Congreso, unicameral o
bicameral, es en esencia no una tarima de denuncia y agitación de causas
populares y elevación de la conciencia cívica y protestante del pueblo, sino un
modus vivendi que paga viajes, compras inmobiliarias, garantiza invitaciones a
embajadas y legaciones, bolsas o colectas sin comprobantes o certificados de
ninguna especie para agilizar el tráfico de influencias en todas las entidades
del Estado.
En suma, los repitentes han conseguido la técnica de succión
de la cansada ubre del Estado con métodos ora refinados, ora palurdos y sólo
para beneficio propio o el de sus robustos contratantes a la sombra. Succionan
los fondos que el pueblo paga con sus impuestos y logran muy rápido la
impunidad de que son homenajeados por los que debieran meterlos presos de por
vida.
¿Años equivalen a experiencia y sabiduría? Eso lo dicen
quienes han envejecido y saben que en sus pueblos de origen nadie los quiere,
por eso, hay que montarse en la oportunidad de una guarida como la que
pareciera asomar vía el Senado.
Como los clubes electorales, porque en Perú NO existen los
partidos políticos, son apenas sumas de apetitos y angurrias, los más viejos
–siempre tozudos- se creen con el derecho de postular al Senado y la manida
“experiencia” y “presencia” son sus mejores cartas.
Lo divertido es que un 95% ingresó al Parlamento con
tartamudez cerebral permanente y con los años la tara aumentó sus infames
síntomas y Perú es testigo de lo que dicen estos personajillos de cuarta o
quinta categoría.
La desprestigiada democracia electorera sólo alimenta al
país de logreros y rufianes capaces de cualquier cosa con tal de estar
entronizados o pegados a la curul, en diputados o en senadores.
Una juventud dinámica y valiente tiene el imperativo de
barrer y cancelar a una costra política que hiede en su miopía y produce
naderías en cantidades industriales”.
La profunda, inconcusa y abyecta incapacidad de los partidos políticos,
meros clubes electorales, de constituirse en vectores válidos del
encaminamiento de la voluntad y opinión ciudadana, les hace despensas
suculentas en que recalan no pocos fenicios formados en base a dinero sucio y
que compran puestos, candidaturas e imponen negociados desde las episódicas
alturas del sillón de mando.
El conchabo infame del silencio, amordaza cualquier denuncia, la
desaparece en el listado que aparece en la red y, no pocas veces, persigue
judicial, policial y hamponescamente a quienes señalan estas acciones
bastardas.
¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera; atentos a la
historia, las tribunas aplauden lo que suena bien; rompamos el pacto infame y
tácito de hablar a media voz!
