Tuesday, August 04, 2026

Diputados: ¿castigo ejemplar?

 

Informe

Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas

4-8-2026

 


Diputados: ¿castigo ejemplar?

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Tiene la Cámara de Diputados, la mesa servida. La inconducta de un parlamentario brinda la ocasión para, con castigo ejemplar y eventual desafuero (de comprobarse lo delicado del asunto) del señor Julián Pérez Mallqui, quien fue denunciado de agresión física y psicológica por parte de su ex pareja.

 

El vocero de la bancada de diputados de Juntos por el Perú, Ernesto Zunini, solicitó formalmente el inicio de un procedimiento disciplinario y la suspensión cautelar del diputado Julián Pérez Mallqui.

 

"Me dirijo a ustedes -Comisión de Disciplina, de su agrupación- para que, en el marco de sus atribuciones y de la normativa legal vigente, se dispongan las acciones correspondientes respecto al diputado Pérez Mallqui , en relación con los hechos que se vienen investigando sobre agresión contra su pareja, situación que reviste especial gravedad por constituir una conducta incompatible con los principios de ética y de respeto a la mujer", señala Zunini en el documento.

 

En ese sentido, solicito que, en el marco de las atribuciones conferidas a vuestra Comisión, se disponga el inicio inmediato de las acciones disciplinarias así como la imposición de medida cautelar de suspensión, a fin de que los hechos sean procesados en el marco de nuestro Reglamento", agrega el vocero en su solicitud.

 

¿Ocurrirá en nuestros días esa transformación que señaló Manuel González Prada respecto de los que una vez entrados al Congreso, se transformaban en gorilas politicantes? Todo indica que las neuronas de miopía cerebral cobran prevalencia y ciegan a estos ciudadanos.

 

¿Cuántos hermanos, primos, queridas, amantes, pago de favores, forman parte ya de las planillas de los legiferantes? ¿Cuántos sueldos yugulados hay y de un estipendio salen 4 sub-sueldos? Esta inmoralidad harto corriente y reiterativa, también debiera ser parte de la investigación no solo en Diputados, también en el resucitado Senado.

 

Gran parte de nuestra esclerosada casta política no da más. Están envilecidos en sus recurrentes taras de respuestas de cajón, recursos oprobiosos, irrespeto consuetudinario a la moral y a los valores y casi todos gozan de un “lugar” en los medios de comunicación que asienten, cómplicemente, con la mediocracia abisal que impone su pezuña en el Perú actual. ¡Es hora, ciertamente, que los viejos se vayan a la tumba y los jóvenes a la obra!

 

Y recordemos: “No son muertos los que en la dulce calma la paz disfrutan de la tumba fría, muertos son los que tienen muerta el alma y viven todavía”, Antonio Muñoz Feijoó (poeta colombiano, 1851-1890).

 

En los anchos confines de la Patria, de sur a norte, de este a oeste ¡todo tiene precio! ¡Y hay mercaderes, fenicios, que todo lo venden al mejor postor incluyendo como bienes valiosos almas torcidas, espíritus venales, delincuentes y criminales!

 

Largos son los años y recurrentes las fallas en el Congreso. ¿No es hora de comenzar la limpieza con actos ejemplares de disciplina que castiguen severamente a los réprobos?

 

Ser comerciante o mercader no es una tara a excepción que los bienes en juego sean la dignidad del Estado, los bienes de la Patria y la no custodia de nuestras fuentes naturales de riqueza en mar, cielo y tierra.

 

Gran parte de los funcionarios de todos los niveles, maneja escalafones y tarifas que les permiten asegurar la vejez, vida cómoda y sobre la base del esfuerzo del pueblo tributante y que labora de sol a sol.

 

Los que imponen sus criterios sobre precios de materias primas, su comercialización, las tendencias y orientaciones económicas, rugen desde afuera y sus gestores son empresas de mil caras y direcciones múltiples.

 

Viene al caso una cita de honda convocatoria a reflexión:

 

"el Perú dejó de ser una nación de ciudadanos y se convirtió en una sociedad de mercaderes, la corrupción infiltró en todos sus poros". (Químper, José María, Manifiesto del ex ministro de Hacienda y Comercio, J.M. Químper, a la Nación, Lima, Imprenta F. Masías e Hijo, 1881).

 

El caso del señor Pérez Mallqui brinda una oportunidad para que la ciudadanía contemple sanas y enérgicas acciones de enmienda por parte de Diputados y Senado. El prestigio del cuerpo legislativo está por los suelos. El hombre y mujer comunes, no cree en los parlamentarios así sean nuevos. Por tanto, actuar con corrección es un tema de principios y obligatoria conducta.

 

Recordemos a Don Manuel:

 

“¿Qué es un Congreso peruano? La cloaca máxima de Tarquino, el gran colector donde vienen a reunirse los albañales de toda la República. Hombre entrado ahí, hombre perdido. Antes de mucho, adquiere los estigmas profesionales: de hombre social degenera en gorila politicante. Raros, rarísimos, permanecen sanos e incólumes; seres anacrónicos o inadaptables al medio, actúan en el vacío, y lejos de infundir estima y consideración, sirven de mofa a los histriones de la mayoría palaciega. Las gentes acabarán por reconocer que la techumbre de un parlamento viene demasiado baja para la estatura de un hombre honrado. Hasta el caballo de Calígula rabiaría de ser enrolado en semejante corporación.” (Los honorables, Bajo el oprobio, 1914).

 

Más aún fulminó:

 

“¡Oh manía legiferante de los políticos peruanos! Quieren improvisar hombres a fuerza de imponer leyes: no hay organismos, y decretan funciones; no hay ojos, y exigen largavistas; no hay manos, y ordenan guantes. Quizá no existe candidato a la Presidencia, juez, diputado, bachiller, amanuense o portero que no archive en la cabeza su constitución, sus códigos, sus leyes orgánicas, sus decretos ni sus bandos. Todos guardan la salvación de la patria en algunos rimeros de papel entintado con algunas varas de proyectos y lucubraciones”.