Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
29-4-2026
Mitos, ficciones, deseos y realidades mineras I
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“Al menos, desde la década de los años 90 del siglo pasado,
la minería peruana, sobre todo la extranjera, ha experimentado un auge
exponencial en sus exportaciones”, contestó el ingeniero Reinhard Seifert,
alemán que vive en Perú, 49 años.
Dijo que “A pesar que igual- y paralelamente, a la
instalación de las empresas mineras transnacionales, fueron promulgadas leyes,
como la General de Minería, o fueron asignadas o aprobadas otras sendas para,
supuestamente, proteger a todos los seres vivos y los ecosistemas a nivel
nacional- notablemente, los hechos reales son otros”.
Leyes confusas
“A propósito
-señala Seifert- en el tema de la supuesta defensa del medio ambiente y del
agua, crearon estas leyes entreveradas, intrincadas, enmarañadas y confusas.
Estas, no toman en cuenta las conclusiones irrebatibles de la ciencia del agua.
Estas normas son un terreno muy fértil para los abogados tramposos. Todo esto
está pensado para no hacer justicia a los damnificados”.
“En el Perú se contó en este laberinto de ficciones y
“leyes”, con la ayuda y "reflexión" de estudios de abogados de EE.UU.
que fueron muy bien remunerados por el Estado peruano”, sostiene Reinhard.
Caso Newmont
“Para entender mejor esto, habría que hablar de la fortuna
que, por ejemplo, Newmont, Yanacocha de Denver/Colorado/EE.UU., hasta la fecha
ha sacado de las montañas de Cajamarca. En los últimos 30 años, esta minera
legalmente ha producido aproximadamente 30 000 000 (millones ) de onzas de oro.
En términos de valor y calculando precios promedios mundiales, esto significa
60 000 000 000 de dólares americanos. Esto es un 6 con 10 ceros. Lo llamamos
mejor saqueo, como una segunda conquista del Perú”, opina Seifert.
El ingeniero experto, agrega: “Veamos hoy. Luego de más de
tres décadas de una extensa e intensa actividad minera, los pasivos ambientales
están aumentando progresivamente. Nuestro Estado peruano está de rodillas
ante esta situación, de problemas irresueltos, proclama inocencia acerca de la
contaminación y de la destrucción de las fuentes de agua en la Cordillera, y
que, además, actualmente estos problemas siguen agravándose y su rumbo se
encuentra en pleno aumento”.
Arrasamiento total
“¿Por qué? Porque la famosa minería formal y su tecnología
minera utilizada en el proceso hasta
ahora- para explotar una mina, arrasan en su camino a todos, contaminando
los ecosistemas, a pesar de su discurso oficial y cacareado de ser una minería
inocua, a los cuatro vientos y que para nada es fiscalizada o
monitoreada por el Estado peruano”, agrega Seifert.
Cabeceras de cuenca
“Por ejemplo, la mina de oro más grande del mundo, Newmont
en Cajamarca, diariamente mueve aproximadamente 600 000 (seiscientos mil)
toneladas de tierras para extraer el mineral, durante las 24 horas del día,
todos los meses y todo el año.
Nunca para. Esta mina está ubicada y expandida en miles de
hectáreas, en las cabeceras de cuenca, de varias provincias de la región
Cajamarca. Donde se produce y se mantiene igualmente el divortium aquarum, que
es una división de las aguas, las que van al Atlántico y otras al Pacífico.
En esta parte nacen las aguas, que dan vida a todos los
seres a su alrededor y a los sectores productivos de su área de impacto, que
puede llegar hasta la Costa. La conocemos como cabecera de cuenca”, informa
Seifert.
Consumo de agua
“Ahora bien, por otro lado, para el movimiento de tierras, la minera consume en
promedio 3 m3 (3000 litros de agua), por tonelada de tierra. Por contraste, un
minero informal no mueve más que una tonelada al día.
Constatamos que, en Cajamarca, con la mina de oro Newmont,
ubicada en la parte alta de la cordillera, ésta consume en volumen a 4 veces
más el agua que toda la ciudad. Así de simple”, informa Seifert.
Formales e informales
Puntualiza Seifert: “Y con descaro, en la prensa pagada se pretende difundir la
idea absurda que los buenos son los formales y los malos son los informales.
Tom Palmer (australiano) de Newmont y Roque Benavides de Buenaventura se han
puesto de acuerdo para seguir engañando al pueblo peruano.
Si bien es cierto, existen los exhaustivos informes de la
mina sobre sus actividades “inocuas”, estos por el Estado son recibidos,
registrados y archivados. Se cumple así fielmente un espurio acto burocrático,
sin consecuencia alguna para las minas. No hay fiscalización, ni monitoreo
alguno, menos existe una investigación profunda sobre el tema del agua”.
Pura burocracia
Agrega Seifert: “Ahí, los informes de los estudios de
impacto ambientales (EIA) son requisitos burocráticos, que antes que comience
de operar una mina son escritos en castellano, a veces en inglés, en términos
de supuestos, empíricos, deseosos, imaginarios y condicionales cuyo valor
científico es igual a cero. Nunca más son confrontados con la realidad palpable
de la contaminación del agua en curso, dentro de una mina en explotación”.
