Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
22-9-2026
¿Perú posible o mosaico de fracasos?
https://senaldealerta.pe/peru-posible-o-mosaico-de-fracasos/
Los peruanos aprenden desde muy jóvenes, cómo es el proceso
ante las vicisitudes que azotan al país: condena y lamentos; investigación
exhaustiva; comisión o ministerio encargado; poemas de análisis. ¿Y luego qué?
Pues, esperar que la fatalidad, como se presente, ocurra de nuevo y otra vez,
la infinita rueda demagógica.
A muchos la posibilidad que Perú levante su mirada de
horizonte, venza a los coimeros, capture a los criminales, con o sin uniforme o
toga judicial o alto puesto burocrático; es una quimera, un imposible, una
esperanza que siempre falla.
El verso: ¡así es la política, qué se va a hacer!, nace con
aquellos a quienes no impele el elan de cambiar las cosas, sino cómo acomodarse
en la selva de cemento y animalización que es la Patria, para vivir, comer,
reproducirse y dejar herencias y bienes muebles e inmuebles.
El fracaso aberrante que son los clubes electorales, usina
de parásitos para vivir del Estado, en lugar de vivero de líderes para cambiar
al Perú y guiarlo por caminos de excelencia, no puede ser más descarado:
pandillas que fueron repudiadas en las presidenciales de abril, están hoy
rogando al cielo a ver si los ciudadanos les otorgan respaldo en las
municipales.
Mientras tanto, con su propia dinámica mortífera, el crimen
suma números, muestra su descarada letalidad mortífera y los miedos de
comunicación transmiten sus “hazañas” con morbo y grosería. ¿Cuántas veces ha
visto, amable lector, cómo le vuelan la cabeza a la China Polo, a balazos en
Caraz?
Los peruanos deben probar, en la intimidad de sus
convicciones, si realmente quieren hacer patria y comenzando con iniciativas
individuales, ser parte de un mesianismo constructor para librarnos de los
quejosos que todo el día predicen lunas negras y los potros de bárbaros Atilas
que nos manda la muerte.
La modernidad permite que seamos reporteros, editores,
fotógrafos, redactores de cuanto se nos ocurra difundir bajo las reglas
indispensables de poder probar lo que se dice e informarlo con apego estricto a
la verdad. ¿Cuántos robos, crímenes de toda laya, no hemos visto porque jamás
salen en los diarios, radios o canales televisivos?
Si alguien tiene material pero no se atreve a hacerlo,
¡busque a quien sí esté en condiciones de emprender el trabajo, remuneren su
esfuerzo y seamos esperanza colectiva que construye las grandes autopistas y
las alamedas por las que discurra el hombre libre! Me he topado con mucha gente
de “excelente” intención que exige y demanda pero que son incapaces de, ni
siquiera, pagar el pasaje.
La literatura y el poema lastimeros no hacen bien al país.
Lo confinan a una actitud pasiva y anuente. En Perú se requiere de acción
firme, decisión contundente y convicción para no ver las montañas o los diques
de la naturaleza, sino los retos a vencer para integrar la loca y versátil
geografía que es nuestro país.
Algún tiempo atrás en ¿Es
Perú un país posible? 14-6-2017, nos preguntábamos pensamientos que vale la
pena recordar como desafío y estímulo para lograr la victoria que nos debía el
porvenir que anticipaba Manuel González Prada. Leamos.
“¿Qué conexión hay entre un
tumbesino y un puneño? La trabazón entre un natural de Iquitos con otro
connacional de Tacna es rara. Hay costeños que aún siguen mirando a Lima como
el “eje” central de desarrollo del país y el resto del territorio y sus
habitantes, les importan poco. Mejor dicho, nada. Para millones, la casualidad
de haber nacido en Perú no es más que eso: un accidente y una “cruz” a cargar
de por vida.
Pocos han sido los períodos
con gobiernos ambiciosos de estructurar o vertebrar al país en su inmensa
riqueza racial, multilingue, cultural, folklórica, etc. El Perú de todas las
sangres de Arguedas parece confinarse en un título literario sugestivo y
limitado. Más bien Ciro Alegría acierta cuando habla que el mundo es ancho y
ajeno y narra sucesos e injusticias del ámbito serrano eternamente ensimismado
como bello por su pluralidad de expresiones hasta hoy no reivindicadas por
completo.
Una conclusión evidente e
inconcusa la es que el Perú es lo que han hecho sendos gobiernos de todo tipo
durante su llamada vida republicana. Esperpentos metidos a líderes, militarotes
que interpretaron con yerro evidente que la presidencia y el comando de la
Nación eran premio a sus luchas independentistas, mamarrachos que arribaron a
Palacio para meter las uñas y exprimir las cansadas ubres del Estado. Y es
pertinente recordar que ese Estado ha vivido del dinero de los contribuyentes.
¿Y dónde han estado los
líderes? Incómoda pregunta para quienes se llaman a sí mismos adalides de tal o
cual tendencia sin plan estratégico, sin visión nacional, huérfanos aberrantes
de cualquier mirada geopolítica de un Perú central en Latinoamérica, hasta hoy
incapaz de romper “paradigmas” de desarrollo con industrias contaminantes,
incapaces de generar puestos de trabajo masivos y sueldos dignos para la
satisfacción del alimento, educación y salud de sus protagonistas.
El mosaico que siempre ha
sido lo que desde hace casi 200 años se llama Perú, tuvo alguna vez un designio
imperial impuesto por el consenso sabio administrado por los incas o por la
fuerza persuasiva de tropas que conocían bien su tarea: la conquista. Y se
llegó a extensiones enormes que abarcaron partes de las hoy repúblicas de
Chile, Argentina, Ecuador. Si los peruanos de ayer tuvieron una concepción
ambiciosa y supieron con las herramientas de entonces, imponerlo velis nolis,
¿qué puede haber ocurrido para que hoy las “clases dirigentes” sean tan
mediocres e ignorantes?
Perú es un desmadre que
asemeja un barco escorado por todos lados. No hay norte, tampoco sur, este u
oeste. La nave se maneja al viento de los mafiosos que creen que el Estado es
un botín y el pueblo una masa informe sin opinión ni dignidad alguna. Y para
eso cuentan con medios de comunicación aleves y violentos que cercenan el libre
pensamiento o la crítica valiente y sepultan en vida a los disidentes”.

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