Tuesday, March 20, 2007

San Dionisio acusado de genocidio

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
20-3-2007

San Dionisio acusado de genocidio

"RESUELVE: Declarar FUNDADA la Queja de Derecho interpuesta por Hugo
Froilán Calle Alva en relación a la denuncia contra Dionisio Romero
Seminario, Arturo Woodman Pollit, Vladimiro Montesinos Torres,
Santiago Martin Rivas, Guillermo Supo Sánchez, Carlos Pichilingue
Guevara, Julio Chuqui Aguirre, Juan Rivera Lazo, César Alvarado
Salinas, Julio Salazar Monroe por el delito de Genocidio;
disponiéndose la realización de las diligencias necesarias para el
esclarecimiento de los hechos expuestos por el denunciante en su
declaración indagatoria en todo su contexto, recibiéndose la
declaración del denunciado Dionisio Romero Seminario para que declare
respecto a los hechos que le sindican, la declaración de Vladimiro
Montesinos Torres y se practiquen las demás diligencias que resulten
necesarias, remitiéndose los actuados a la Quinta Fiscalía Penal
Supraprovincial para que amplíe la investigación en el plazo más breve
posible; notifíquese la presente…….. El suscrito asume el
conocimiento de la presente queja en mérito a la Resolución emitida
por el Despacho de la Fiscal de la Nación de fecha diecinueve de enero
de dos mil siete……". La notificación de la Primera Fiscalía
Supraprovincial se produjo el 12-3-2007, de modo que es un asunto,
recientísimo.

¿Puede sorprender que San Dionisio se junte con la calaña de
individuos nombrados en la Queja fundada? No, no parece porque el
matrimonio de conveniencia entre lo que representaba en el hampa local
e internacional, Vladimiro Montesinos Torres y su relación con San
Dionisio está clara e inequívocamente probada y evidenciada en
múltiples filmaciones. Que los abogánsteres que el banquero de los
banqueros contrata con dólares eficientísimos y globalizados,
pretendan, edulcorar o presentar como actos de buena fe y
cristianísimos gestos bondadosos, es otra cosa sin duda, profundamente
corrupta.

Sería interesante conocer qué opina sobre su socio San Dionisio el
grupo Claro de Chile. ¿Se hacen los bobos ciegos, sordos y mudos?
¿persistirán en tal complicidad, de haberla, luego de tomar
conocimiento de estos trámites judiciales en que está envuelto, como
de costumbre, San Dionisio? ¿o es la solidaridad de clase y posición
de dominio la que hermana, para robar globalizadamente, a los grandes
capitostes empresariales, en este caso de Perú y Chile? ¿Acaso la
ética, tema superado por San Dionisio, no produce?

En el considerando PRIMERO se dice: "Que, si bien es cierto, de la
denuncia de parte obrante de fojas tres a cuatro aparecen cargos de
manera genérica contra los denunciados, también es cierto que los
hechos están claramente establecidos por la declaración indagatoria de
fojas treinta y uno, específicamente en la respuesta a la pregunta
tercera, el denunciante señala que los denunciados Dionisio Romero
Seminario y Arturo Woodman Pollit cuando visitaron a Vladimiro
Montesinos Torres en las instalaciones del Servicio de Inteligencia
Nacional, (cuya reunión se registra en vídeo y transcrita como vídeo
número mil quinientos ochenta y tres, realizada el veinte y dos de
julio de mil novecientos noventa y nueva cuya primera página corre a
fojas siete), le habrían solicitado a éste el apoyo para que
proporcione agentes del SIN para que concurran a la sede de la empresa
Palma del Espino en Tocache de propiedad del Grupo Romero por la
existencia de problemas relacionados con la subversión. Agregando que
Santiago Martin Rivas, Guillermo Supo Sánchez, Carlos Pichilingue
Guevara, Julio Chuqui Aguirre señalando que habrían participado en esa
operación Juan Rivera Lazo, César Alvarado Salinas, Julio Salazar
Monroe. Situación que también se infiere de la declaración de Romero
Seminario proporcionadas a la Comisión de Investigación del Congreso
el nueve de abril el año dos mil dos que corre a fojas cincuenta y
seis y siguientes cuando da a entender que se habría producido la
intervención de personal militar o policial por orden de Vladimiro
Montesinos Torres a los que denominaron "agentes" a la empresa
mencionada en la que habrían encontrado dos infiltrados, un chofer y
otra persona no identificados;".

Hace pocos días, el presidente García, no se sabe aconsejado por
quién, enunció el nombre de San Dionisio y referido a un tema de
pequeña empresa. ¿No sabe el primer funcionario del país, quién es el
señor ahora acusado de genocidio y con quiénes camina? Pregunté ¿es
San Dionisio el cambio responsable? Todos callan en cualquier idioma
porque la respuesta es harto incómoda. El refrán dice: dime con quién
andas y te diré quién eres. San Dionisio siempre gustó –y gusta- de
estar acompañado por colegas de menor graduación, proveniencia social
o lugar en el aparato productivo (no debe olvidarse que en Perú el
robo, la estafa, el crimen, son una industria ampliamente
generalizada).

Estos son documentos públicos. Nada podrá hacer Alvarito para
"desaparecer", ni siquiera renunciando al diezmo (10%), con dólares
contantes y sonantes los mismos. La transcripción es fiel y
calientita. Pero hay que recordar que si un rayo cae en Lima
metropolitana o un infarto calibre 45 o un trailer se sale de su rumbo
y provoca víctimas, ya no habrá duda de a quién culpar. Los mafiosos
actúan así subvirtiendo la naturaleza y aprovechando la mudez
institucional que aqueja a Congreso, gobierno, partidos y demás
instituciones.

A San Dionisio hay que rendirle homenaje público y qué mejor sentencia
que: ¡Por sus obras les conocereis!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Monday, March 19, 2007

LAP-OSITRAN: ¡adiós a la II pista del Jorge Chávez!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
19-3-2007

LAP-OSITRAN: ¡adiós a la II pista del Jorge Chávez!

Leamos la parte resolutiva del documento No. 063-2006-CD-OSITRAN,
firmada por el entonces ya renunciante (nov/2006), Alejandro Chang
Chiang, quien se ha ganado, a pulso firme y dedicado, un monumento a
la infamia por su servilismo ante la empresita Lima Airport Partners,
concesionaria del Aeropuerto Jorge Chávez:

"SE RESUELVE:

Artículo 1º.- Interpretar el Numeral 1.33 de la Cláusula Primera del Contrato de
Concesión del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, remitida por Lima
Airport Partners S.R.L., en el sentido siguiente:

La ejecución de las Mejoras del Período Remanente de vigencia de la concesión
(Tabla 4 de la Propuesta Técnica), con excepción de la Segunda Pista
de Aterrizaje a
la que se refiere el numeral 5.6.1.1.; que comprende las Mejoras Eventuales y
Complementarias incluidas en la Propuesta Técnica de la empresa concesionaria,
depende del volumen de tráfico, la demanda y otros criterios de desarrollo de
infraestructura aeroportuaria indicados en el Anexo 19 del contrato de
concesión. En
consecuencia, la decisión del Concesionario respecto a la inversión
relacionada a este
tipo de Mejoras no debe considerarse en sí misma como obligatoria. En
tal sentido,
cuando LAP decida ejecutar las Mejoras Complementarias, o cuando el volumen de
tráfico u otros factores relevantes correspondientes generen la
necesidad de realizar
las Mejoras Eventuales; recién en ese momento ambos tipos de Mejoras serán
consideradas como exigibles a LAP por parte del Estado, de acuerdo al
Programa de
Inversión contenido en la Propuesta Técnica.

Los hitos de inversión a que se refiere el Numeral 5.6.1.1 se
relacionan sólo una parte
de las Mejoras Obligatorias que deberá ejecutar LAP durante el Período Inicial.

El contrato de concesión establece algunas Mejoras que son consideradas como
Obligatorias. En tal caso, la obligatoriedad de dichas Mejoras es una
condición del
acuerdo contractual, y no una característica intrínseca de las mismas.
Tal es el caso
del Numeral 1.27 del Anexo 14 del Contrato de Concesión, que establece un
Programa de Desarrollo mínimo requerido para la modernización de la
infraestructura
aeroportuaria, durante el Periodo Inicial de vigencia de la concesión."

Nótese que, de modo claro e inequívoco, el tema es puesto ante Ositran
por LAP. En efecto, el Informe No. 027-06-GRE-SG-CAL es relativo a "la
solicitud de interpretación del Numeral 1.33 de la Cláusula Primera
del Contrato de Concesión del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez,
presentada ante Ositran por Lima Airport Partners SRL (LAP)". La
direccionalidad es evidente. Como es patético el papelón de un
presidente, Alejandro Chang Chiang, renunciante en noviembre del 2006
y la anuencia silenciosa –y acaso cómplice- de la ministra de
Transportes en el actual gobierno de Alan García, Verónica Zavala.

El documento de Ositran parece factura de Cantinflas por enredado. Sin
embargo, tras la maraña típica de burócratas camanduleros, se dice,
enuncia y alambica que el Contrato de Concesión tiene menor
importancia o queda de lado y todo se somete a un análisis que NO dice
quién llevará a cabo con el fin de determinar si una obra es necesaria
o no.

¡En buen romance, LAP-OSITRAN, acaban de perpetrar el crimen legal de
alejar, destruir y pulverizar la obligación de la primera, de
construir la Segunda Pista del Aeropuerto Jorge Chávez! ¡Así de simple
y desvergonzado!

El contrato de marras estableció una serie de mejoras a introducir y a
construir en el Jorge Chávez pero ¡en ningún lado! se habla de la
condicionalidad de las mismas. ¡Se hacen y punto en beneficio del
Perú!

¿Será Ositran, este organismo cómplice de LAP, el árbitro que decida
si aquellas obras son necesarias o no? Esta entidad está obesa de
neófitos en asuntos aeronáuticos y mal puede emitir la más mínima
opinión técnica ¡de nada!

Cuando se incluyeron las mencionadas obras para el Aeropuerto, éstas
fueron objeto puntual de observaciones técnicas en un estudio hecho
por la consultora aeronáutica Parsons que fue contratada por la Cepri
para definir qué era lo que Jorge Chávez requería y que fueron
aprobadas en su momento, años atrás.

¿Cómo así que ahora salen diciendo, los burros de Ositran, que la
ejecución se hará en base a los requerimientos operativos?

La aspiración normal, natural, era que el Aeropuerto Jorge Chávez
obtuviera toda la infraestructura necesaria y con una adecuada
proyección al futuro, tema contra el que conspira traidoramente esta
resolución que nos dice, o pretende hacerlo, que iremos creciendo
–como en el vals- pasito a paso, sujetos a decisiones de un ente
regulador que no sabe nada de aviación o aeronáutica.

Si los de LAP, empresita de célebres US$ 3 mil dólares de capital
príncipe e inexistente en Registros Públicos, cuando asumió la
adjudicación de la buena pro del Estado peruano, aceptó las bases y el
contrato, ¿qué significa cambiarlos de acuerdo a los intereses
episódicos u ocasionales de sus suscriptores? ¡Una vergüenza que
convalida Ositran! ¿Qué han hecho el Estado, el Congreso, los
partidos, la sociedad, los organismos de control, para averiguar,
denunciar y encarcelar, si hubiere lugar, las tremendas coincidencias
del señor Chang Chiang con LAP y su inocultable favoritismo hacia esa
firma tramposa?

Lo comenzado con la Addenda 4, en 2003, "negociada" por un rufián que
fue viceministro y que se pasea por calles y plazas, porque no está en
su hábitat natural, la cárcel, en contra del Perú, ha sido materia de
una interpretación solicitada por LAP en el 2006, ayer nomás, por
Ositran, la supuesta entidad guardiana de la fidelidad al contrato de
concesión del Jorge Chávez. Pero ahora, se da cuenta, en documento muy
bien ocultado que la Segunda Pista del Terminal Aéreo y cualquier otra
mejora que no "cumpla" determinados requisitos, podrá ser obviada y no
construida. ¡A esto se llama robo contra el Perú! ¡Y a sus fautores
hay que enjuiciarlos y responsabilizarlos y botarlos de por vida de la
administración pública!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Saturday, March 17, 2007

¿Es San Dionisio el cambio responsable?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
17-3-2007

¿Es San Dionisio el cambio responsable?

Nada menos que el presidente Alan García, el mismo personaje político
que años atrás sostuviera con pétrea convicción: "en política no hay
casualidades", enunció ayer frente a cámaras y ante todo el país un
llamado a San Dionisio Romero Seminario en tema de pequeñas empresas.
Como nadie puede afirmar que fue un hecho fortuito, hay que entender
que este asunto puede tener dinámicas y "espacios" (para emplear el
lenguaje huachafísimo de la rabanería caviar) ya interactuados y
concordados. ¿Es San Dionisio el cambio responsable?

¿Es San Dionisio, como lo bautizara el amigo y colega, entre
travesuras de su pluma paisana (piurano como aquél) y hoy por
desgracia, ausente en la prensa nacional, Ricardo Ramos Tremolada, un
personaje cualquiera? ¡De ninguna manera! ¡Es el banquero de los
banqueros! ¡Su autoridad crematística yugula destinos, fabrica
liderazgos, apadrina revoluciones dinerarias y marca, a sangre y
dólares, el horizonte de muchos gobiernos, entre ellos el
delincuencial de Kenya Fujimori y sus apariciones constantes en el
resto a la fecha! Jamás él por iniciativa propia, siempre aguardando
que los inquilinos de Palacio o le nombren o inviten para ser parte de
sus festivales de burlas e impunidades ante 28 millones de habitantes.
Es importante, porque la historiografía tiene que ser exigente y no
amnésica, recordar que San Dionisio es el que se reía a mandíbula
batiente con el capitan traidor Vladimiro Montesinos Torres y
negociaba el porvenir hazañoso de sus empresas y negocios mil. Demás
está decir que no leían la biblia juntos.

Pero los miedos de comunicación no se atreven a cuestionar a San
Dionisio. Es tanto su poder que compra conciencias al peso, impone
publicidad y maneja un poderosísimo departamento de imagen (cierto que
a punta de mentadas de madre todo el día, ¿no Alvarito?) que se da el
lujo de exhibir abogángsteres dando instrucciones de cómo "juzgarle",
qué "preguntarle" y con tribunales llave en mano. Es obvio que él
tiene las claves de esos candados societales que engrilletan a
periodistas corruptos que están en su rol de pagos cada mes y con muy
copiosos dólares. No debemos dejar de decir que no hay recibos, nunca
facturas, ni validos interpósitos, pero sí hay autos nuevos, viajes al
por mayor y préstamos con líneas de crédito muy vigorosas.

No extraña entonces que muchos mafiosos de todo el escalafón
científicamente corrupto que impera en el Perú, estén, en lugar de
habitar la cárcel, ocupando puestos de responsabilidad. Verbi gracia,
el otrora poderoso padre de la mafia en Torre Tagle, Alfonso Rivero
Monsalve, representa en la Santa Mafia en el Vaticano al Perú. En
Justicia hay individuos vinculados a sonados casos de narcotráfico,
ejerciendo puestos de alta responsabilidad. En DEVIDA un grupo de
vendedores de calaminas tiene la confianza del gobierno. En Defensa
hay un hombre de ignorancia monumental y regalona contra el país y sus
límites como Allan Wagner Tizón que nombra a un traidor, Fabián Novak
Talavera como segundo de a bordo y acaba de retornar a los pagos
públicos, vía la expresión de nada menos que el primer mandatario, San
Dionisio Romero Seminario, el banquero de los banqueros, el comparsa
reilón de Montesinos.

Preguntémonos de nuevo: ¿es San Dionisio el cambio responsable?

Sólo tontos o cómplices pueden hacerse de la vista gorda. Pero en Perú
aquello forma parte de la sagrada carta de comportamiento de quien
quiera vivir tranquilo, sin inquietudes y con sueldos asegurados: ver,
oír y callar. Un pueblo "educado" en esta trilogía estúpida, sólo
puede aspirar a seguir siendo esclavo de pasiones innobles y bajezas
oprobiosas. ¿Ha visto alguna vez que ONGs, de derechos humanos o de lo
que fuere (los pretextos son varios para conseguir dólares),
cuestionen la acción depredadora de los derechos humanos y sociales de
los peruanos en que incurre a diario San Dionisio? Testigo ha sido el
país de acciones legislativas que en singular empujaron hombres
valientes. Pero el manto y toneladas de concreto mediático ya han
enterrado sus esfuerzos.

No extrañe que San Dionisio o el entorno de cogotudos que recibe sus
directivas, empiecen a aparecer con mayor frecuencia en los próximos
días. Es que en política no hay casualidades.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Friday, March 16, 2007

LAP: ¿hotel o cripta?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
16-3-2007

LAP: ¿hotel o cripta?

¿Resucitó LAP, Lima Airport Partners, la empresita que tiene la
concesión del Aeropuerto Jorge Chávez, a Walt Disney, el genial
norteamericano que hacía hablar a los animales? Sin ninguna duda,
alguien o algunos de esa especie zoológica, son los fautores de la
edificación del hotel que más parece cripta en pleno frontis del
primer terminal aéreo del Perú en la Avenida Faucett. De resultas que
la magia de estos ineptos ha conseguido que la antaña y primorosa
buena vista del Aeropuerto sea hoy una exhibición macabra que es lo
que en realidad parece eso que llaman "hotel".

Sin dejar la chanza, no hay otra forma de hablar sobre las proezas
innumerables –todas corruptas- de LAP, hay que preguntar ¿cuáles son
los dictámenes de Defensa Civil ante las aberraciones en la
construcción? Por ejemplo. Las antiguas rampas van a dar hoy, gracias
al brulote arquitectónico, al hotel. ¿Y si hay un siniestro de
proporciones, por dónde evacúa la gente? ¿O estamos arriesgando vidas
humanas por la majadería aventurera del consorcio LAP que hasta hoy no
aclara su composición accionaria?

Pocas semanas atrás apareció en una revista local la información que
daba cuenta que Alterra, la heredera de Bechtel desde 2003, que entre
gallos y medianoche, asumió su paquete accionario, emprendía una
virtual fuga del Perú a paso de polka y se estima que la simultaneidad
con lo que ocurre en Costa Rica, donde la misma Alterra ha sido
denunciada por la Contraloría y la Asamblea Legislativa por
ineficiente, tramposa y por carecer de capitales, guarda una extraña
sintonía.

De los componentes originales del contrato de concesión del Aeropuerto
Jorge Chávez, en carrera que fue de un solo caballo, LAP, apenas queda
Fraport y ésta tiene a Jim Fullerton, ex soldado norteamericano
maltratando a quien se le ponga en el camino. Cosapi y Bechtel
desaparecieron el 2003 y Alterra se las pica este 2007. ¡Y el silencio
atormenta los pagos políticos, financieros, estatales y periodísticos
peruanos!

Al llegar se encuentra una mole feísima que no puede ser disimulada de
ninguna forma porque prácticamente se la embuten al salir o entrar del
Aeropuerto Jorge Chávez. Hay derecho a preguntarse si los empeños por
embellecer el terminal han trocado en todo lo contrario. Si así fuera,
con los zoológicos arquitectos que LAP ha contratado, hay que
reconocer ¡que lo han conseguido! Y, como me dijo un turista foráneo,
is this a cemetery or a kind of cenotaph? (¿es esto un cementerio o
cenotafio?), las similitudes son terriblemente notables.

Basta con tener sentido común para cuestionar un hotel, cementerio,
cenotafio o lo que fuere en la parte frontal de un terminal de
transportes. ¿A quién o a quiénes les rompieron la mano (peruanismo
que significa coimear) en Defensa Civil para que dieran licencia a la
construcción de este adefesio llamado hotel? ¿Tan poderosa es LAP, la
empresita que NO quiere construir, a como dé lugar, la segunda pista
porque sostiene que puede haber la posibilidad de aterrizajes
virtuales? ¿A qué nivel de ridículo vamos a llegar en Perú con la
mudez del Congreso, la complicidad de Ositran, la anuencia de la
ministro Verónica Zavala, amiguísima de PPK (ex socio de LAP), la
riqueza de unos cuantos inmorales y el peligro siniestro de todos los
usuarios del Jorge Chávez?

LAP: ¿hotel o cripta?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Thursday, March 15, 2007

El pretexto Mantilla

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
15-3-2007

El pretexto Mantilla

¿No purgó 5 ó 6 años de prisión efectiva, yugulado de libertades y en
la sombra, el señor Agustín Mantilla Campos, por la comisión del
delito de recepcionar US$ 30 mil de la corrupción montesinista? Eso es
lo objetivo. Entonces, de algún modo, ya pagó su deuda con la
sociedad. ¿Qué es eso de constituir un pretexto institucional,
majadero, recurrente, anémico, cada vez que a alguna pandilla se le
ocurre confrontar al gobierno de Alan García Pérez? Hay muchos temas
ocultos y demasiado mar de fondo en que nadan tiburones, mermeleros,
sectarios dolarizados y no pocos bobos.

Por una especie de silencio fraterno que yo no digiero y menos
entiendo, la neumática misteriosa persiste, porque sabido es que el
pararrayos de culpas ajenas y propias fue ¡precisamente! Agustín
Mantilla. Fue apresado, juzgado y vivió como inquilino en la cárcel.
¿Qué ocurrió con todos los recipendiarios de esos dineros raros? ¿qué
pueden decir los delincuentes que desde puestos políticos,
parlamentarios, burocráticos y de todo jaez, se paseaban felices en el
consuelo precario que la mudez de Mantilla no les iba a ocasionar
malestares o ruinas totales a sus vidas oportunistas de logreros y
monreros de la fe pública?

Versiones múltiples hay que dan cuenta de cómo cierto ministrejo
neoaprista que jamás leyó a Haya de la Torre porque no lo entiende, su
intelecto es el de un perezoso con marcapasos, inquiría a los que
visitaban en prisión a Mantilla de ¿qué decía, qué pensaba, si había
revelado nombres? Tales eran los nerviosismos que hasta hoy no
culminan porque aún no tienen la garantía del silencio. Entonces, en
sentido contrario, sí alimentan el fuego del brulote que anatematiza
embruteciendo a la opinión pública con el pretexto Mantilla.

El señor de marras tendrá que evaluar, él mismo, si persiste en esa
tranquilidad anunciadora de tormentas o rompe los diques que ahogarán
a no pocos demasiado visibles hoy y portadores falsos de diademas de
"honestidad" y "transparencia", huachafismos ambos envilecidos hasta
el tuétano por los miedos de comunicación. Es su problema y él verá
cómo solucionar el intríngulis.

El país contempla azorado, como siempre, porque sus confundidas gentes
viven el soplo eterno de la eterna ilusión caótica consuetudinaria,
cómo dos bufones se amenazan en el Establo; cómo una revista mermelera
lanza psico-sociales fotográficos para disimular los temas esenciales
del drama, algunos de cuyos componentes, por ejemplo la robo-concesión
del Aeropuerto Jorge Chávez, revelaremos en poco tiempo; u otras
engañifas de las cuales no se da cuenta o no se lo hace totalmente,
verbi gracia la pusilánime actitud del gobierno con Chile y el
irresuelto tema de la delimitación marítima. ¿Ha informado a la
ciudadanía la administración actual del porqué el embajador Otero
Lanzarotti presionó porque la serie "Epopeya" no fuera propalada en el
país del sur? ¿Qué misterios hay de toda clase y montos en este
affaire y desmán tan raro? ¡Cosas veredes Sancho!

En noviembre del 2005, el entonces candidato a la presidencia Alan
García acusó públicamente a Javier Pérez de Cuéllar de haber firmado
documentos claudicantes ante Chile por el tema de la soberanía
marítima y éste no contestó de manera fehaciente ¡jamás! Y la semana
pasada, el gobierno del señor García Pérez nombró como "embajador
extraordinario" al susodicho, autor de un manual de buenas costumbres,
producción literaria sublime de intelectual de juguete. ¡Y nada de
esto se destaca! Pero sí se pone de relieve un asunto penal que ya
tuvo su protagonista juzgado y penado y quien estuvo tras las rejas.

¿Cuántos de esos miserables que hoy hablan con suficiencia impostada y
dedo acusador de fragilidad anémica, no merecen estar en la cárcel por
haber recibido coimas perfectas, sin recibos contables, facturas, ni
rastros, de muy alto vuelo, para enmudecer o fomentar líos
distraccionistas? En Perú hacer mutis es un deporte que se aprende
casi desde el nacimiento. Se mira a la derecha e izquierda para ver
rostros de asentimiento, si no los hay, entonces se discurre por el
vergonzoso deporte de callar en todos los idiomas. Entonces aparecen
los catones de papel crepé enquistados en los miedos atemorizando a
quienes tienen rabos de dinosaurio y cohechos de consuno con grupos
cuyos integrantes, de ser desenmascarados públicamente, derrumbarían
figuras y figurones de todos los partidos, de los miedos, de la
"sociedad democrática", arriba y abajo. Claro, todo el mundo sabe,
pero el universo sucio no dice nada. Ayer fue el pretexto del
delincuente nipón Kenya Fujimori, hecho que ha convertido en
millonarios a no pocos. Ahora es el tema Mantilla. ¿Hasta cuándo esta
demostración pobrísima de falta de imaginación creativa y genuinamente
inquisidora por honesta?

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Wednesday, March 14, 2007

Cuando el Ejército de Pinochet quiso atacar en forma "preventiva" al Perú

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
3-12-2004

Cuando el Ejército de Pinochet quiso atacar en forma "preventiva" al Perú
por Alfonso Benavides Correa

Para la Marina de Guerra del Perú, el Mar de Grau se respeta. Así lo
demostró el viernes 19 de noviembre, cuando "dentro de las 200 millas
territoriales", según el diario El Comercio, esto es dentro del
constitucional dominio marítimo del Estado, en que éste ejerce
jurisdicción y soberanía, tres fragatas misileras, dos submarinos y
varias unidades aéreas capturaron a seis embarcaciones chinas y tres
coreanas frente a las costas de Huarmey.

El grupo de intervención y las embarcaciones capturadas, según un
comunicado de la Marina, llegaron el sábado al puerto del Callao para
la inspección correspondiente de sus bodegas.

Dos submarinos y una unidad de exploración aérea, que efectuaron
trabajos de inteligencia, confirmaron la ilegal presencia, "dentro de
nuestro mar territorial", de nueve embarcaciones que, fuera de las 200
millas, tenían el apoyo de naves-factorías para almacenar, sobre todo
en las noches, la pesca ilícitamente obtenida.

La información de aquel diario se puso así a tono con la toma de
posición patriótica que hizo el lunes 29 de noviembre de 1993 –hace
once años- cuando, en su editorial "Con pensión sobre derecho del mar
y estructura jurídica peruana", anotó: "El texto de la Convención es
claro porque su artículo 3° dice: 'Todo Estado tiene derecho a
establecer la anchura de su mar territorial hasta un límite que no
exceda de 12 millas marinas medidas a partir de líneas de base
determinadas de conformidad con esta Convención'.

Aunque sea redundante volver a decir, ESTO NO SE CONCILIA CON LOS
TEXTOS CONSTITUCIONALES PERUANOS DEL 79 Y DEL 93. Intentar una
adhesión (mecanismo que no tiene fecha límite) NO ES ALTERNATIVA
VIABLE, EN TANTO EL PROPIO TEXTO DE LA CONSTITUCIÓN NO SE VARÍA. Y
TAMPOCO INTENTAR UNA ADHESIÓN CON RESERVAS O EXCEPCIONES PORQUE ELLO
ESTÁ PROHIBIDO POR LOS ARTÍCULOS 309 Y 310 DE LA CONVENCIÓN".

Fórmula de compromiso

Sirva el citado artículo para responder al embajador Miguel Bákula,
quien, en semanario de los antifaces, se autopregunta: "¿Cómo se
planteó el problema de las 200 millas en la Asamblea Constituyente de
1979?". Y, luego de recordar que asistió invitado tanto a la comisión
principal de la Asamblea Constituyente, que presidió el doctor Luis
Alberto Sánchez, como a la Comisión de Relaciones Exteriores del
Congreso Constituyente Democrático, que presidió el señor Víctor Joy
Way, y a la Comisión de Constitución, que presidió el doctor Carlos
Torres y Torres Lara, se llevó a una sola conclusión: "SE TRABAJÓ UNA
FÓRMULA DE COMPROMISO QUE ES LA QUE SE INCORPORÓ A LA CONSTITUCIÓN DE
1979. SEGÚN EL DOCTOR SÁNCHEZ, EL ACUERDO DE LA COMISIÓN PRINCIPAL
TENÍA LA FINALIDAD DE FACILITAR LA ADHESIÓN DEL PERÚ A LA CONVENCIÓN
DEL MAR. ESTA ES LA RAZON POR LA CUAL EN EL ARTÍCULO 98 DE LA
CONSTITUCIÓN DE 1979 SE HABLA DE 'EL DOMINIO MARITIMO DEL PERÚ Y NO DE
MAR TERRITORIAL'". Se debe preguntar, SI LA CONVENCIÓN SOBRE EL
DERECHO DEL MAR SE APROBÓ EL 30 DE ABRIL DE 1982, ¿POR QUÉ LA
CONSTITUCIÓN DE 1993 REPRODUJO ÍNTEGRAMENTE EN SU ARTÍCULO 54 LOS
ARTÍCULOS 97, 98 Y 99 DE LA CONSTITUCIÓN DE 1979?

La reciente captura de la flota pesquera china-coreana no solo
recuerda el mundialmente famoso "affaire" Onassis del Retador Olímpico
(el Olympic Challenger) por el que, en noviembre de 1954, el Lloyd's
de Londres cubrió el riesgo de incautación de las naves Olympic
Victor, Olympic Lghtning, Olympic Fighter, Olympic Conqueron y Olympic
Challenger. Reafirma, incluso, la competencia territorial del Perú.

Es sabido que, entiéndase por competencia territorial, la que posee el
Estado respecto de las personas que habitan en su territorio, las
cosas que en éste se encuentran y los hechos que en el mismo ocurren.
Esta competencia presenta diversas modalidades, que oscilan entre un
máximo (la soberanía territorial) y un mínimo (las competencias
territoriales limitadas).

La modalidad más frecuente es la de la competencia territorial
exclusiva y plena comúnmente denominada soberanía territorial. Esta
competencia se ejerce, como enseña el eminente internacionalista
francés Charles Rousseau en la página 225 de su conocido "Derecho
internacional público", de modo esencial sobre el espacio terrestre
nacional que forma el territorio estatal y de modo accesorio sobre los
espacios asimilados por analogía al espacio terrestre estatal y que
constituyen su prolongación horizontal y vertical: el mar territorial
y el espacio aéreo situado sobre el territorio estatal.

Derecho de soberanía

Es sabido que el mismo maestro Rousseau define el mar territorial, en
la página 441 de su mencionado tratado, donde inserta el capítulo que
dedica "El dominio marítimo", como el espacio marítimo intermedio
entre EL ALTA MAR Y EL TERRITORIO. De ahí, prosiguió Rousseau, que
presente un carácter jurídico intermedio e híbrido y que las diversas
doctrinas formuladas en la literatura jurídica para determinar la
naturaleza del derecho que el Estado ejerce sobre el mar territorial
estén orientadas en dos sentidos bien distintos: unas pretenden
determinar la naturaleza del derecho que el Estado posee sobre el mar
territorial, en función del territorio, y otras aspiran a determinarla
en función del alta mar. El eminente profesor francés es rotundo al
inclinarse ante "el sistema del derecho de soberanía" y expresar que
es la doctrina clásica, todavía dominante y en función de la cual se
orienta generalmente la práctica internacional.
Según ésta, el Estado no posee el dominium sobre sus aguas
territoriales sino el imperium. Esta teoría ha sido defendida con
"gran brillantez", dice Rousseau, por el profesor Gilbert Gidel, para
quien existe una "paridad jurídica" entre el territorio y el mar
territorial ya que, en definitiva, este último no es más que un
"territorio sumergido".

No omite el profesor Rousseau referirse al problema de la "zona
contigua" que, según él y el profesor Gidel, comprende EL ESPACIO
MARÍTIMO QUE SE EXTIENDE MÁS ALLÁ DEL LÍMITE EXTERIOR DEL MAR
TERRITORIAL, EN DIRECCIÓN AL ALTA MAR Y HASTA CIERTA DISTANCIA. Por su
naturaleza jurídica, la "zona contigua" difiere en dos aspectos del
"mar territorial": A) así como éste, según su propio nombre lo indica,
forma parte del territorio del Estado, la zona contigua, tanto física
como jurídicamente, forma parte del alta mar; y B) mientras que el
Estado ribereño ejerce sobre el mar territorial un poder sintético,
una competencia plena –la soberanía-, la zona contigua solo posee
competencias limitadas, fragmentarias y especializadas que
corresponden a una concepción analítica del espacio marítimo que
constituye su objeto.

Espacio atmosférico

En cuanto al espacio aéreo, se debe expresar que el derecho positivo
se ha concretado en dos convenios sucesivos, concluidos al terminar
cada una de las dos guerras mundiales, en París (el 13 de octubre de
1919) y Chicago (el 7 de diciembre de 1944). El Convenio de 1919 zanjó
claramente el debate del reglamento internacional de la navegación
aérea no en favor del principio "de la libertad del aire" sino en
favor del "principio de la soberanía" del Estado subyacente. El
artículo primero lo enunciaba vigorosamente: "Las Altas Partes
contratantes reconocen que cada Potencia posee la soberanía completa y
exclusiva sobre el espacio aéreo que se halla sobre su territorio".
Así, aclara Rousseau, el primer principio sentado por el Convenio fue
que, así como el espacio atmosférico es libre sobre el alta mar, que
también es libre (lo cual significa que no es propiedad de ningún
Estado y escapa a toda competencia territorial), el espacio
atmosférico participa de la condición jurídica del espacio subyacente
y, por ende, la atmósfera está sometida a la soberanía del Estado en
la parte que cubre el espacio terrestre y las aguas territoriales".

Por lo expuesto resulta evidente que la captura practicada por la
Marina de Guerra del Perú y el importante apoyo de la Fuerza Aérea
está sustentada en el artículo 54 de la Constitución y, por su
magnitud y peculiaridades, obliga a considerar la conveniencia de que,
además de la Comisión de Relaciones Exteriores, que ya dictaminó en
forma correctamente adversa, y de la Comisión de Constitución, que
debe dictaminar en contra de la adhesión del Perú a la Convención del
Mar por la incompatibilidad absoluta entre el artículo 3° de ésta y el
citado artículo 54 de la Constitución, se pronuncie también la
Comisión de Defensa Nacional del Congreso de la República. Alienta a
ello el aplaudido dictamen que, por unanimidad, acaba de aprobar el
proyecto de ley que crea el Fondo de Defensa para las Fuerzas Armadas
y la Policía Nacional.

Reservo para un próximo artículo el examen del valor estratégico de la
región y, dentro de ésta, el examen del valor marítimo del Pacífico
suboriental que, para elaborar la política de defensa, debe ser
materia de apreciación global político-estratégica.

Armamentismo chileno

Al llegar a este punto no parece suficiente señalar que, claramente,
Chile es no solo el país con mayor control de su proyección marítima.
Es preciso reparar, asimismo, en el armamentismo y el expansionismo
doctrinario de Chile. A sus alarmantes y crecientes adquisiciones
terrestres y aéreas, Chile acaba de repotenciar su Marina de Guerra
con el poderoso submarino "Carrera", que hará pareja con el
"O'Higgins". Tampoco se puede dejar de recordar la oceanopolítica que,
impulsada por el ex comandante en jefe de la Armada, Jorge Martínez
Bush, es el concepto que considera la existencia del océano en el
entorno geográfico y la influencia que esta existencia tiene sobre las
decisiones políticas con el propósito fundamental de lograr que la
gestión política considere al océano como espacio natural para el
crecimiento y desarrollo futuros del Estado como espacio de expansión
y espacio de poder.

Precisa el concepto de "territorio nacional" el texto que sobre éste
se lee en la página 119 del "Libro de la defensa nacional de Chile":
"En cuanto a la relación del territorio con la defensa nacional, es
necesario tener presente la forma y distancias del territorio de
Chile. En su extensión continental americana, Chile es el país más
largo y angosto del mundo y el que, proporcionalmente, tiene mayores
espacios marítimos y aéreos, donde el derecho internacional le permite
ejercer distintos grados de soberanía. Debe destacarse que nuestro
territorio no solamente está constituido por su parte continental,
sino también por las islas oceánicas y el territorio antártico, lo que
le da una condición tricontinental: sudamericano, antártico y de
proyección hacia Oceanía. Si bien el país está geográficamente
disgregado, su soberanía se distribuye en un trapezoide cuyas líneas,
en un sentido genérico, tocan con el Perú (en el límite norte), con
Bolivia y Argentina (en el este) en el Polo Sur y la Isla de Pascua.
Este gran espacio terrestre, marítimo y aéreo, DESCONTANDO EL ALTA MAR
INCLUIDO EN ÉL, es lo que entendemos por territorio nacional".

Ataque preventivo a Perú

¿Es para preocuparse? Naturalmente. Por el momento podemos recordar
que, como aparece en las páginas 170 y 171 de "CHILE–PERU: el siglo
que vivimos en peligro", José Rodríguez Elizondo sostiene tanto que,
en 1974 –aunque la consideraba "una mala opción" ("la peor")-
"Pinochet no descartaba la variable de UN ATAQUE PREVENTIVO" contra el
Perú; cuanto que esto concuerda con la revelación que hiciera, 27 años
después, el general de Aviación, Fernando Matthei, miembro de la Junta
Militar a partir de 1978, "cierto día" de 1974 dicha variable fue
analizada en el Estado Mayor de la Defensa Nacional ante Pinochet y
los miembros de la junta original. Dice que los expositores del
Ejército aprobaban atacar por sorpresa, los de la Marina no estaban
dispuestos y que él, informando a nombre de su arma, fue rudamente
disuasivo: "Puedo garantizar que los peruanos harían pedazos a la
Fuerza Aérea de Chile durante los primeros cinco minutos de guerra".

La precedente versión es corroborada por Patricia Arancibia Clavel e
Isabel de la Maza Cave en "Mathei. Mi testimonio" (Santiago: La
Tercera-Mondadori, 2003, pp. 193-195).
…………………………

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Tuesday, March 13, 2007

“Epopeyas”, usurpaciones y pusilanimidades

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
13-3-2007

"Epopeyas", usurpaciones y pusilanimidades

¿Fue una "epopeya" la guerra de conquista que Chile protagonizó contra
Perú y en segundo término, Bolivia, entre 1879-1883? Según el
diccionario, el término significa: "Poema narrativo extenso, de acción
bélica, acciones nobles y personajes heroicos". El conjunto de tres
capítulos así llamados bajo ese nombre impropio y hecho por la
Televisión Nacional de Chile, debió haber salido sin contratiempos ni
censuras, hoy revestidas de prudencias y conveniencias, allá y acá.
¿No hay mucho de ese narcicismo colectivo sureño que vive de lo que
arrebató, a sangre y fuego, a la casta política corrupta –y oprobiosa-
que mal gobernaba Perú en esos años?

¿Pretende el documento televisivo oficial chileno presentar como
grandioso o enaltecedor la masacre criminal de un pueblo abatido,
quebrado por obra y gracia de su propia casta traidora de pésimos
gobernantes? Que el canciller Foxley haya logrado la postergación de
la miniserie, no significa, en modo alguno, el propósito de enmienda
de los usurpadores que enajenaron al Perú Tarapacá y Arica y a Bolivia
su litoral entero y luego en 1904 consiguieran un tratado con el país
altiplánico de cerrazón absoluta a cualquier reclamo territorial.

¿Entenderá el mensaje el señor Allan Wagner Tizón, el firmante de
1985, con el entonces canciller chileno Jaime del Valle Alliende, que
no hay historias neutras ni maquilladas para dar cuenta que no existió
la pezuña bestial y abusiva del invasor porque eso conviene a las
actuales castas habitantes precarias de los diversos podios
gubernamentales? ¿Comprenderá éste cómo su entreguismo claudicante y
proditor de hace más de veinte años, le abofetea con fiereza, al
demostrar cómo desarmó con su traición, cívicamente al Perú?

Bien recordó siempre el patriota Alfonso Benavides Correa, evocando a
Riva Agüero: "la historia, ministerio grave y civil, examen de
conciencia de las épocas y los pueblos, es escuela de seriedad y buen
juicio pero también, y esencialmente, estímulo del deber y el
heroísmo, ennoblecedora del alma, fuente y raíz del amor patrio",
atendiendo a que el patriotismo se alimenta y vive de la Historia, a
que la palabra patria viene de padres y, por ello mismo, que "sobre el
altar de la patria y bajo su gallarda llama hecha de ruegos e
inmolaciones, de valor y de plegarias, deben existir siempre, como en
la ritualidad litúrgica católica, los huesos de los predecesores y las
reliquias de los mártires" (La historia en el Perú, Lima 1910).

¿A qué se debió que el embajador Hugo Otero se moviese activamente
para impedir que la serie viese la luz? Hay que presumir,
inequívocamente, que el material no presenta sino la visión del
vencedor bajo el pomposo título de "Epopeya". El eternamente muerto
canciller José García Belaunde, celebró la no exhibición dando la
convincente imagen que sabía que era un asunto lesivo a la dignidad
del Perú. ¿O no fue eso lo que se vio en los reportajes?

Sostengo que el documental chileno debe ser exhibido sin cortapisas y
tal como lo cree el oficialismo del país austral. Ello dará la pauta
de cómo nos ven, qué creen que fue la guerra contra Perú, que ni
siquiera tenía frontera con Chile en 1879, y de qué entienden como
testimonio de "reconstrucción" de la guerra. Como el asunto sólo ha
sido postergado aquello nos da idea de cómo las coyunturas hermanan a
los grupos que efímeramente disponen de los gobiernos y cómo es que la
impostura, antes que la verdad genuina, raigal, indeformable,
constituye hito vergonzoso de la manipulación política de nuestros
pueblos. Allá y acá hay quienes tienen que dar cuenta ante la
historia, ante ese ministerio grave, examen de conciencia.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Monday, March 12, 2007

Mandarines de la ignorancia

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
12-3-2007

Mandarines de la ignorancia

¿Será gratuita la especie que los mandarines de la ignorancia andan,
en los últimos días, lanzando y etiquetando como una "provocación" con
respecto a la visita a La Concordia, Tacna, el próximo 5 de abril?
Recordemos, obligado hito indesdeñable, que en esa fecha, el aciago
año de 1879, fue Chile el país que declaró la guerra al Perú. No fue
al revés. Por tanto hay que ser demasiado invertido, literalmente
hablando, para torcer la historia con tanto descaro.

El libreto es conocido. Para los mandarines, cuyo actuar sigue un
guión bien pagado en dólares sin factura ni documentos, en moneda que
alquila su conciencia venal al servicio siempre de la antipatria,
cualquier cosa que, según ellos, irrespete a Chile, constituye un acto
de lesa cortesía y que se contrapone al progreso o a la manida
globalización. La ignorancia es muy estulta y por ello aniquiladora de
cualquier colectivo. El Perú ostenta ese cáncer desde siempre. Sólo
que las reservas espirituales de este país son tan grandes que hasta
hoy han resistido los embates de estos crapulosos capaces no sólo de
vender a sus respectivas madres sino hasta de discutir el último
centavo de la transaccción.

En los miedos de comunicación, en las pandillas políticas, en las
madrigueras pseudo intelectuales colectoras de dólares, se esconden
los mandarines de la ignorancia. Apostrofan de cualquier hito que
cuestione verdades tácitas que han inoculadas con maña aviesa desde
hace mucho tiempo en el imaginario popular que sólo lee titulares u
oye sentencias en noticieros sangrientos y contaminados. No es un
hecho fortuito. Muchos de los fautores de los estropicios pertenecen a
estas gavillas que aúllan por la adhesión del Perú a la Convención del
Mar y, de ese modo, tapar las traiciones y claudicaciones múltiples de
que son tristes protagonistas.

Perú es un país muy rico. Tiene, también, una especie rara que aún no
exporta, no se sabe bien porqué. Debajo de cada piedra hay un
analista. En los árboles, de modo libérrimo y desenfrenado, cuelgan
los politólogos. En las buhardillas que pretenden actuar como
cenáculos de creación intelectual, abundan los estrategas y
geopolíticos. Todos ellos analizan según cómo vengan los fondos, casi
siempre desde Estados Unidos y sus agencias hoy benefactoras para la
"solución" de los temas esenciales del drama nacional. Por rara
situación ¡jamás se arriba a convenciones radicales, sino a paliativos
que prolongan las terapias y estiran los dólares y estimulan nuevas
remesas! Los new rich ¡se las saben todas! No parece una coincidencia
que muchos (el 90%) de los mandarines de la ignorancia sean miembros
de esta nomenclatura oligárquica, endogámica, racista y excluyente.

La ignorancia, sus mandarines y palafreneros, son una combinación
letal y destructora para Perú. Se puede entender que alguien que no
pisó el colegio o jamás llegó a la universidad, tienda a desconocer
hechos y sucesos trágicos de ocurrencia irrepetible por respeto al
futuro de nuestros hijos. Lo que es imposible de aprehender, salvo el
asco que genera la compra de conciencias, es la impostura de que hacen
gala los gandules que graznan desde la televisión, diarios o
radioemisoras llamando provocación a la visita a La Concordia, Tacna,
el próximo 5 de abril. ¡Qué mentalidad de perdedores!

Perú tiene que liberarse vía la educación cívica, adentramiento en la
historia, ministerio grave que siempre solía citar recordando a Riva
Agüero, el ilustre patriota invicto Alfonso Benavides Correa, de estas
cadenas nefastas que le engrilletan a lo más sucio y vil que tiene el
alma humana. Ser saltimbanquis de historias ajenas, gonfaloneros de
maquillajes que propician universidades para morigerar o desaparecer
los abusos y sostener que no pasó la pezuña bestial de la ocupación
invasora chilena y sus desmanes entre 1880-1883, como lo hacen algunas
casas de "estudio", es un trauma que está muy metido en el alma
servil, esa parte oscura, que habita aún en los peruanos. De ese
conocimiento siniestro están muy bien avisados –y remunerados- los
mandarines de la ignorancia. Por eso dicen, actúan y sostienen las
majaderías mentecatas que enuncian. Este país tiene que librarse,
pulverizando, los malos ejemplos de los Pérez de Cuéllares, Wagneres y
Niños Diegos, Novaks, entre otros traidores a los que se suele
dispensar de enorme espacio para la expresión de sus exabruptos
edulcorados.

¿Provocación? ¡Ja, ja! ¡Habráse visto semejante casta de cobardes!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Friday, March 09, 2007

Periodismo canalla

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
9-3-2007

Periodismo canalla

Dicen que los miedos de comunicación forman "opinión". Otros sostienen
que proclaman sentencias apodícticas de cuya santidad no hay chance de
discrepar. En pocos casos importa un bledo la verdad, lo que sí
interesa es el morbo, el escándalo, la imbecilidad hecha acción como
la ocurrida con dos legisladores sumamente bobos que no previeron que
unas fotos podían ser robadas (o el fotógrafo hacerse el robadizo) y
que aquí iban a ser brillantemente –si brillante puede ser la
canallada de distraer a la opinión pública sobre signos esenciales del
drama que están siendo obliterados de forma disimulada- enderezadas en
su contra. Es el caso recientísimo y en Brasil de Javier Velásquez y
José Vega.

En voz alta conviene preguntar ¿por causa de qué la renuncia de la
peruanoide y mediocrísima ex ministra Pilar Mazzetti duró largas
semanas? Cualquiera podría especular que el arreglo de los papeles
para que nadie salga herido, demoró más de la cuenta. ¿De qué modo se
entiende que Gildemeister pierda el negocio y no enjuicie al Estado y
que hasta de repente consiga buena pro en alguna otra licitación? El
primer ministro Jorge del Castillo, estrella protagónica de sus
cotidianos ridículos, queda en muy mal pie e informa que no renunció
ni piensa hacerlo. Este es el gobierno del cambio responsable. Y de la
no-renuncia. ¿No parece un hecho tremebundo que se exhiban fotos de
dos parlamentarios festivos y sumamente pazguatos?

Estoy de acuerdo en que la Comisión de Etica los juzgue. Pero si hay
alguna posible pena será aquella que se refiera a su inocultable
idiotez congénita. Además, a quien tomó las fotos hay que enseñarle
ciertas técnicas de cómo no ser robado en momentos tan convenientes.
¿Qué dirá por explicación el señor Torres Caro? También debía ser
sancionado. Y si no hay en el escalafón parlamentario una punición ad
hoc, pues que la incorporen: ¡Al rincón con su sombrerito por burros y
quince días –mejor un mes- de suspensión sin goce de haber!

Pero la anécdota es tan vil que no puede ocultar el mare magnum
desconcertante que rodea la acción gubernamental. El difunto,
eternamente muerto, que dice ser canciller, José García Belaunde,
está, mal imitando a todos sus predecesores, de excursión turística en
Europa y aquí tendrá el duro reto de acudir al Congreso para explicar
lo que no tiene explicación y que refiere directamente a la abulia,
ineptitud, pusilanimidad manifiesta del régimen para confrontar a
Chile por el pendiente tema de la delimitación marítima. Sabido es que
en varias fragorosas madrugadas, el canciller debió recibir clases
urgentes de qué eran los límites y cuál la posición peruana, por lo
menos teórica, que no práctica.

Por eso la canalla periodística especula que la visita de
parlamentarios a La Concordia en Tacna, el 5 de abril, representa una
provocación a Chile. ¡Deliciosa estupidez intragable que sólo pueden
creer quienes gozan de contratos y jugosos sueldos para trabajar
opinando contra Perú! Cuando no hay más ejercicio soberano que aquel
que se hace con orgullo, la frente levantada y en nuestros límites sin
permiso de nadie ni autorización ad hoc. El alma de esclavos que otros
suelen exhibir como pendón dudoso de sus inconfesables apetitos, sólo
da dinero, pero no orgullo patrio ni honor de alguna clase. ¡Allá
ellos!

Estas coincidencias noticiosas tienen el sino impugnable de abrir
válvulas y de distraer a la muy maleable opinión pública. ¿Puede ser
noticia que dos legiferantes bailen y celebren? No del todo. Es cierto
que con el dinero de los demás peruanos que sufragan sus sueldos. Pero
¿quién aclara, por lo menos, las dudas en torno al escándalo de las
camionetas, la firma Gildemeister y sobre los no-renunciantes eternos
amén que marionetas de un juego peligroso y envilecedor?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Thursday, March 08, 2007

¡El Perú es de los peruanos!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
8-3-2007

¡El Perú es de los peruanos!

Cualquiera de los confines, al norte o al sur, al este o al oeste del
Perú es patrimonio ineludible, orgulloso y defendible, a todo trance,
por cualquiera de los 28 millones de peruanos. No necesitamos pedir
permiso ni para transitar o visitar los amplios horizontes del país. Y
lo hacemos cada vez que tengamos oportunidad o así nos convenga por
razones que NO necesitan mayor explicación que aquella que denota que
estamos ¡en nuestro territorio! Si ello coincide con fechas tales o
cuales, es un asunto secundario. ¡Por tanto llamar provocación a la
visita de un grupo de parlamentarios a Tacna el próximo 5 de abril al
sector La Concordia no puede ser llamado provocación ni adefesio que
se le parezca! Quien o quienes así piensen son pusilánimes y
traidores.

En consecuencia nuestra soberanía es un ejercicio militante tanto
sentimental, histórico cuanto que geopolítico y fundamental en un país
con cinco fronteras, riquezas inmensas que muchos peruanoides desean
regalar o concesionar y un Mar de Grau con sus 200 millas sobre las
que el Estado tiene, debe y tendrá que hacerlo, ejercer soberanía y
jurisdicción como reza la Carta Magna. Los proditores no tienen lugar
en Perú y hay que denunciarlos así sean vacas sagradas fabricadas por
los miedos de comunicación.

Llama un diario provocación a la iniciativa, no original por cierto,
del legiferante Juvenal Ordóñez de ir a La Concordia en Tacna el
próximo 5 de abril. Podría haber sido mañana 9 de marzo o cualquier
otra fecha. ¡No hay más condicionante a la soberanía que ejerce cada
quién que su espíritu apegado a principios históricos y defensa de la
heredad nacional! Los quintacolumna son sólo eso, miserables
enquistados y trabajando para cualquier enemigo.

No puede ser más abominable el disparate que se esgrime, no tan
gratuitamente, para llamar provocación a la visita del 5 de abril.
Coincide con el día en que Chile, en 1879, declaró la guerra de
invasión que protagonizó contra Perú. ¡Léase bien! El tabloide se
llama a escándalo y por razones inconfesables (dignos herederos de
aquella sentencia vergonzante: Primero los chilenos que Piérola)
pretenden un sacro silencio enmudecido en la vileza de convicciones
anti-peruanas y que tal acción comporta un reto o un desafío. ¿Y qué?
¿Hasta cuándo derrotados y vendidos tienen que ser tan descarados y
socavadores de la nacionalidad?

Ciertamente, ese mismo matutino es el que brinda loas y espacio enorme
a las declaraciones frecuentes en que incurre el peruanoide ministro
de Defensa Allan Wagner Tizón, el que habla de una "seguridad
cooperativa" que nadie sigue en el resto del continente y que es una
ridícula copia de lo elaborado en Washington contra el terrorismo. Ya
sabemos cómo y de qué manera considera y aniquila el terrorismo el
departamento de Estado norteamericano, pone bombas, mata gente y luego
aplica sus negocios multimillonarios. ¡Qué infamia! ¿Podría extrañar
que ese mismo funcionario haya nombrado a un traidorzuelo como Fabián
Novak Talavera como su segundo de a bordo? ¡Para nada!

Ocurre que en Perú los blandengues han impuesto su reino hipócrita y
de frases y sentencias edulcoradas. Para estas manadas, hablar con voz
bronca, diciéndole a los cobardes, cobardes, deviene en falta a la
cortesía o a las "buenas costumbres". Irónico que se considere
provocación lo que no es más que una visita que debía concitar una
delegación multipartidaria, lógica y de maciza reafirmación que la
Patria se defiende y que no se vende. ¡Hay quienes, desde siempre,
hasta antes de nacer, viven de espaldas a los grandes designios de un
pueblo que tiene que aprender a ser soberano!

¿Provocación? ¡Qué majadería tan propia de infiltrados peruanoides!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Wednesday, March 07, 2007

Globalización cerebral

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
7-3-2007

Globalización cerebral

Ha dicho un importante funcionario estatal que se encargará al PNUD
(esa agencia de Naciones Unidas que le cobraba al Estado 3.5% por el
manejo de su propio dinero y cobertura bajo la cual se contrataban a
freidores de hamburguesas y anticucheros en el régimen pasado) y al
BID, Banco Interamericano de Desarrollo, la institución objetada por
el tema Camisea y sus múltiples irregularidades ambientales, nada
menos que por la actual presidenta de la Cámara de Representantes de
Estados Unidos, Nancy Pelosi, de ver las licitaciones. No hay duda. La
globalización cerebral llegó al Perú y su principal gonfalonero es el
presidente Alan García.

¿Quién le vendió esta idea al mandatario García? ¿No se da cuenta lo
que está diciendo o espetando a las decenas de miles de burócratas de
carrera en el Estado, es decir insultándoles en bloque y de manera
injusta? No hay duda que en esa corporación hay corruptos que tienen
línea dinástica de permanencia bajo el paraguas benefactor del aparato
estatal. Sus bisabuelos, abuelos y padres, ya trabajaban o coimeaban y
hay fortunas múltiples que no encuentran justificación. Pero, tengo la
más plena certeza que es una minoría fácilmente descubrible. ¿Por
causa de qué, en lugar de apostrofar del universo íntegro de
funcionarios, no se aprehende y mete a la cárcel a los cacos conocidos
por todos?

Si hay algo que saben hacer los supuestos especialistas
internacionales (ninguno en temas administrativos peruanos), es, en
primer lugar, cobrar. Ha dicho el presidente García que ha hecho
consultas sin mayor compromiso. ¿Entenderá el jefe de Estado que eso
de trabajar gratis sólo es un buen deseo en su portentosa imaginación
de animal político? ¿Qué hace la Corte de los Milagros, no parisina
sino limeñísima, que rodea al mandatario diciéndole sí todo el día?
¡Qué barbaridad más grotesca! Se criticó hasta al hartazgo a los
paniaguados ineptos y exaccionadores profesionales que medraron en
Palacio durante el toledato. Hoy, para variar, hay más de lo mismo y
con un signo de mediocridad abisal cada día más notorio.

Con esa clase de razonamientos, tampoco podría parecer extraño que se
contrate a un "service" y se le comisione las funciones del gobierno a
todo nivel. Entonces, el gabinete de oscuros con su capitán de
chalupa, podría irse por el resto del verano a cualquier playa y
disfrutar de su "merecido" descanso. ¿No parece un dislate de esos que
son exabruptos mayúsculos, despreciar el talento ambiente burocrático
por otro desconocido y, lo que es peor, que ignora cómo se manejan los
asuntos públicos ultra-complicados en Perú? ¡Hasta que aprendan, van a
pasar los dos años que ha puesto como plazo tentativo García para la
conducción de las licitaciones! Es decir, no hay que ser muy agudo
para atisbar la multitud de estropicios, lentitudes y torpezas por
venir.

Los miedos de comunicación, con excepciones tímidas y descoloridas,
son anuentes con el bombardeo palaciego. Le dicen sí y hasta celebran
decisiones que tienen mucho del "voluntarismo" de 1985-1990 y que
nunca fue más que una estupidez pseudo-sociológica para cohonestar
aventurerismo en temas del Estado. ¿Es éste el cambio responsable? Me
temo que las respuestas empiezan a desconfiar plenamente de toda la
esperanza que millones de electores depositaron en García Pérez. Ahora
se entiende el fiasco municipal de Trujillo y la decepción puesta de
manifiesto en las urnas. Circunstancias que los apristas, lejos de
estudiar y remontar, parecieran querer olvidar con la amnesia
histórica tradicional de los peruanos. Suicidio inexorable y bobo, muy
bobo.

La oposición, es un decir generoso porque cuasi no existe esta ala
política, debiera averiguar qué genízaros de ONGs o funcionarios son
los que inocularon esta "idea" con respecto al PNUD y BID al
presidente García y ¡simplemente fulminarlos de la cosa pública! El
Perú no puede, bajo la responsabilidad de abominar de sus propios
hijos, dar por culminada la participación de técnicos y profesionales
honorables, que los hay, para cambiarlos cual trebejos de juego
ajedrecístico volitivo, de un plumazo. No sin insultar a la
inteligencia y dar el pobre espectáculo de rendir homenaje a la
estulticia que profesan logreros y mendigos profesionales en las
alturas episódicas. ¡Vergüenza!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Tuesday, March 06, 2007

Los triunfos que se dejó arrebatar la diplomacia peruana

Los triunfos que se dejó arrebatar la diplomacia peruana
Una difícil vecindad, II Edición 1997; Cap. VII
por Alfonso Benavides Correa

Anunciando que traía a Lima "muy bien estudiadas las respuestas" que
le dio el presidente, general Augusto Pinochet a todos los puntos que
se discutieron en Arica, puntos entre los que se contempló el traslado
de tropas chilenas del norte al sur (sin riesgo para Chuquicamata) y
de tropas peruanas del sur al norte (con riesgo para Toquepala), el 27
de noviembre de 1985 arribó a Lima el canciller de Chile Jaime del
Valle a fin de continuar su ronda de conversaciones con el ministro
Allan Wagner Tizón.

Dos cosas ocurrieron entonces el 30 de noviembre de 1985: Una, la
publicación de un Comunicado Conjunto, de once puntos, con la firma de
los cancilleres Wagner y del Valle. Otra, con relación a los despachos
cablegráficos aparecidos el día anterior en los diarios de la capital
sobre la posibilidad de que efectivos militares del Perú asentados en
Tacna fueran retirados hacia Arequipa, el Comunicado que emitió el
Ministerio de Relaciones Exteriores haciendo de conocimiento de la
opinión pública no solamente "que tal información debe constituir una
inexactitud periodística por cuanto la propuesta formulada por el
gobierno del Perú consiste en la concertación de un acuerdo regional
para la limitación de gastos en adquisiciones de armamentos" sino
expresando que "el redespliegue de efectivos militares puede
constituir, en los casos donde fuere posible y apropiado, un
procedimiento positivo para la distensión, dentro de un marco amplio
de medidas que signifiquen un redimensionamiento de los sistemas de
defensa en base a nuevas concepciones de seguridad resultantes del
fomento de la confianza mutua". Y que, con tal fin, "se ha convenido
que, por invitación del Perú, los Comandantes Generales de las Fuerzas
Armadas peruanas y los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas
chilenas, se reunirán en Lima durante el mes de mayo próximo,
oportunidad en la que se examinarán las modalidades, mecanismos y
procedimientos para alcanzar ese propósito compartido".

En cuanto al Comunicado Conjunto éste fue aparentemente satisfactorio
en relación, en primer término, a la construcción del Monumento
Simbólico de Paz que se levantará en el Morro de Arica (punto 9) en
reemplazo del Museo que exalta la guerra y en el cual, como lo
denunció en 1979 la Sociedad Peruana de Historia, se hallaba entre
otras muestras que lesionaban la dignidad y sentimientos de los
peruanos, la representación de un soldado con el lema "chileno, mira
siempre al Norte"; al malecón de atraque respecto al cual los
ministros resolvieron que "la operación autónoma de dicho malecón
estará a cargo de las autoridades peruanas competentes" (punto 2); "al
edificio destinado a la Agencia Aduanera que se encuentra construido
sobre el malecón" respecto al cual "el gobierno de Chile efectuará las
ampliaciones que se han convenido para atender al más eficiente
servicio" (punto 3); "la ubicación en que construirá la nueva estación
terminal del ferrocarril de Arica a Tacna" la misma que "estará
alineada con el eje longitudinal del malecón de atraque de manera de
que ambos establecimientos y zonas configuren, para los fines de su
operación y explotación, un sistema integrado de servicios" (punto 4);
y, finalmente, que "dichos establecimientos y zonas forman parte de un
sistema integrado de servicios que las autoridades peruanas
competentes operarán con la independencia que establece el Tratado de
Lima de 1929" (punto 5).

No fue ciertamente satisfactorio el Comunicado en cuanto, por una
parte, abriendo sibilinamente el camino del despojo al Perú de El
Chinchorro, el gobierno de Chile únicamente "garantizará la
intangibilidad de las propiedades peruanas en Arica denominadas Casas
Bolognesi y Yanulaque (punto 9) y, de otro lado, la operación
supuestamente autónoma del malecón de atraque a cargo de las
autoridades peruanas será "sin perjuicio de la Administración General
que sobre el puerto de Arica corresponde a la autoridad chilena"
(punto 2) y en cuanto a que las autoridades peruanas competentes, que
operarán con la independencia que establece el Tratado de Lima de 1929
los establecimientos y zonas que forman parte de un sistema integrado
de servicios, "gozarán de un régimen migratorio y tributario especial"
(punto 7) porque, removiendo los actuales escollos jurídicos que según
el Tratado de 1929 le impiden a Chile cederle a Bolivia un Corredor
junto a la línea de La Concordia, por los grandes peligros ya
señalados que tal Corredor entrañaría al Perú y por los cuales éste
negó siempre su aquiescencia, "sin perjuicio de lo anterior, Chile
mantendrá, de conformidad con el Tratado de 1929, su soberanía y
jurisdicción sobre dichas zonas y establecimientos" (punto 6).

No fue todo. El Comunicado Conjunto ocultó que ese mismo día 29 de
noviembre de 1985 los señores ministros de Relaciones Exteriores de
Chile, don Jaime del Valle Alliende y del Perú, don Allan Wagner Tizón
habían suscrito un Acta mediante el cual, en pretendida ejecución de
las Cláusulas contenidas en los Artículos Quinto y Undécimo del
Tratado de Lima del 3 de junio de 1929 y Segundo de su Protocolo
Complementario, habían desempolvado y repuesto, maquillado, el
repudiado Protocolo de Liquidación de Obligaciones de 17 de marzo de
1934 que, como ya lo tengo expresado, mereció el rechazo tanto de la
Comisión Consultiva de RREE, como del Congreso Constituyente de la
República, entonces reunido.

Instalándose analógicamente en la posición doctrinal conforme a la
cual, en el Derecho Privado, surgen los llamados "Contratos
Preparatorios", "Contratos de Opción" o "Promesas de Contratos",
cuando por un obstáculo de hecho o de derecho no es posible o
conveniente celebrar de inmediato un contrato que, sin embargo, las
partes que resultarían contratantes desean asegurarse que
efectivamente se va a celebrar, el 29 de noviembre de 1985 los
ministros de Relaciones Exteriores de Chile y Perú, don Jaime del
Valle Alliende y don Allan Wagner Tizón, suscribieron un Acta que, en
el Acápite I de su Parte I, apartándose notoriamente y trasgrediendo
el Artículo Quinto del Tratado de Lima de 3 de junio de 1929 y el
Artículo Segundo de su Protocolo Complementario, en los que
respectivamente se estipuló que el malecón de atraque, el edificio
para la Agencia Aduanera Peruana y la Estación Terminal para el
Ferrocarril a Tacna son "establecimientos y zonas donde el comercio de
tránsito del Perú gozará de la independencia propia del más amplio
puerto libre" y que "las facilidades de puerto que el Tratado en su
Artículo Quinto acuerda al Perú consistirán en el más absoluto libre
tránsito de personas, mercaderías y armamentos al territorio peruano y
desde éste a través del territorio chileno", aparece redactada así:

"Las partes convendrán, a través de un Acuerdo de Ejecución del
Tratado de 1929, un régimen jurídico para regular el ejercicio pleno y
eficaz de los derechos que acuerdan al Perú los Artículos Quinto del
Tratado y Segundo de su Protocolo Complementario, en los
establecimientos y zonas a los que ambas disposiciones se refieren,
sin perjuicio de la soberanía chilena, en especial en lo concerniente
a la aplicación de su ordenamiento jurídico, la jurisdicción y
competencia de sus tribunales y el mantenimiento del orden público".

Transgreden igualmente el Tratado de 1929 y su Protocolo
Complementario los numerales 2, 3 y 4 de la Parte I del Acta del 29 de
noviembre de 1985 cuyos textos son los siguientes:

"Las Partes entienden que corresponden al Perú la operación y
explotación autónoma de los mencionados establecimientos y zonas y que
los mismos –en cuanto conforman un sistema integrado de servicios-
deben ser administrados por un funcionario del Estado peruano,
facultado para coordinar su operación con las autoridades chilenas, en
un marco de cooperación que asegure el beneficio mutuo avizorado en el
Tratado de 1929".

"Las Partes entienden asimismo, que el Malecón de Atraque para el
servicio del Perú integra jurídica y funcionalmente el complejo
portuario de Arica y, por ende, está sujeto a la autoridad chilena en
todo lo que guarda relación con las competencias de la Dirección
General del Territorio Marítimo y Marina Mercante de Chile
(Gobernación Marítima y Capitanía del Puerto de Arica) y a la propia
autoridad portuaria de Arica".

"De igual modo, las Partes entienden que las funciones de
mantenimiento del orden público en los establecimientos y zonas para
el servicio del Perú, que corresponden al Estado de Chile, serán
ejercidos de manera compatible con los fines del Tratado y en un
espíritu de franca cooperación bilateral".

Sobre la base de la precedente capitulación –que trae a la memoria el
parágrafo segundo del Artículo Once del Protocolo de 17 de marzo de
1934 Polo-Rivas Vicuña en que se decía que "con la ejecución de este
compromiso se declaran totalmente cumplidas, por parte de Chile, las
obligaciones referentes a obras en el puerto de Arica, contraídas en
el Artículo Segundo del Protocolo Complementario de la misma fecha-
"el Acta del 29 de noviembre de 1985 infringe asimismo el Artículo
Sétimo del Tratado de 1929 al concertar, en el numeral 5 de su Parte
II, que "el gobierno de Chile reconoce que las propiedades que el Perú
posee en Arica, denominadas Casa de Bolognesi y Casa de Yanulaque
están protegidas por las disposiciones del Artículo Sétimo del Tratado
de Lima y, por lo tanto, son intangibles" al tiempo de negarle tal
intangibilidad y tal protección al predio conocido con el nombre de El
Chinchorro que, al igual que en el Artículo III del Protocolo de
Liquidación de Obligaciones de 17 de marzo de 1934 Polo-Rivas Vicuña,
el gobierno del Perú venderá al de Chile porque "actualmente dificulta
el desarrollo de la ciudad de Arica".

Si por parte de Chile constituye ciertamente un éxito que el gobierno
del Perú se desprenda en el corazón de Arica de un predio estratégico
rectangular de 300 mts. por 450 mts. en los linderos del Ferrocarril
de Arica a La Paz, entre el km. 3,420 y el km. 3,720 con un área de
135,000 mts2, unida al mar por una ruta de acceso de 700 mts. de largo
por 15 mts. de ancho o sea un área adicional de 10,500 mts2;
ciertamente constituye también un desacierto que el ministro de
Relaciones Exteriores del Perú no se percate de que "el Artículo
Sétimo del Tratado de Lima del 3 de junio de 1929 le brinda amparo
total tanto a El Chinchorro propiamente dicho como a su franja de
salida al mar (El Chinchorro Bajo o Tierras Blancas) desde que el
ministro plenipotenciario del Perú en Francia don Mariano H. Cornejo
lo adquirió de la sociedad inglesa Corocoro United Copper Mines
Limited mediante contrato de compra-venta celebrado por Escritura
Pública de 19 de febrero de 1926 ante Notario de París" y, ese mismo
año, con intervención del Notario de Arica César Jiménez Fuenzalida,
lo inscribió con el número 22 a fojas 10 vuelta en el Registro de la
Propiedad de 1935 en el Rol de Avalúos según dio fe el Notario
Conservador Carlos Soffía Stuardo.

Rechazando por impertinentes las pretensiones del ministerio de
Vivienda de Chile y de la Junta de Adelanto de Arica sobre El
Chinchorro, del que se hallan invadidos algo más de 18,000 mts.2; el
gobierno del Perú no se puede olvidar que, desde El Chinchorro hasta
el pie del Morro, fue que se encontraron, escalonados, los seis
Fuertes Peruanos de la plaza encargados de la defensa de Arica en
junio de 1880: el San José, el Santa Rosa y el Dos de Mayo, a cargo
del Teniente Coronel Juan P. Ayllón; fuertes estos a los que, formando
un ángulo recto, dentro del cual quedaba Arica, seguían el Fuerte del
Morro, mandado por el ex comandante de la Independencia Guillermo
Moore; el Fuerte Ciudadela, mandado por el Coronel Justo Arias
Araguez, Fuerte Ciudadela que, cerrando el triángulo defensivo, se
unía al Fuerte San José en el extremo norte de la plaza por medio de
una línea zigzagueante de fosos y sólidos parapetos, en adición al
sistema de minas por medio de baterías eléctricas con que fue envuelta
la ciudad para salvarla y que lamentablemente falló cuando, al caer
prisionero el ingeniero Teodoro Elmore con los croquis de los campos
minados antes del asalto por los chilenos, les permitieron a éstos
desactivarlas hasta el río Azapa en que termina la Pampa del
Chinchorro que, iniciado el combate, también ardió cuando los fusiles
del Lautaro comenzaron su mortal chisporroteo y se inició la carga
chilena sobre el Morro precedida del grito ¡A deguello!, ¡A deguello!,
que sólo cesó cuando todo quedó destilando sangre, según puede leerse
en las páginas de la Guerra con Chile contra el Perú y Bolivia de
Mariano Felipe Paz Soldán; del Adiós al Séptimo de Línea de Jorge
Inostroza y de La Guerra del Salitre de Guillermo Thorndike.

Tampoco puede olvidar el gobierno del Perú ni que en la zona de El
Chinchorro, próxima al muelle de Arica, los peruanos se reunían en
vísperas del Plebiscito, ni que en Arica –de la que en Chile o una
loca geografía Benjamín Subercasseaux escribió que "si venimos del
Norte nos parece una ciudad desbordante de chilenidad" pero "si
venimos del Sur nos sabe a tierra extranjera". El Chinchorro, donde
moran lo que Gugliemo Ferrero llamó "los genios invisibles de la
ciudad" en su libro El Poder, podría convertirse en la sede del
Consulado del Perú, en foco de irradiación cultural en el que podría
haber un Museo de Arte e Historia en el que deberían ocupar lugar
destacado reproducciones de las Cuevas y Pinturas de Toquepala que
configuran los patrones del Paleolítico Superior, las momias
preincaicas de la llamada Cultura Chinchorro encontradas en la parte
baja del Morro que, mediante pruebas de radio carbono, se ha
establecido que datan del año 5,830 AC y, por tanto, que aventajan en
más de 2,600 años a las momias egipcias poniendo de relieve ante el
mundo el hecho de que, como lo demostraron admirablemente José de la
Riva Agüero y Luis E. Valcárcel, el área geográfica del Perú, que se
identifica con su área cultural antigua, no se limita al cuadro
territorial de la presente república sino que, cuando menos, comprende
todo el Alto Perú o Bolivia, idéntico al Perú Bajo en clima y
orografía, y aún se extiende a regiones aledañas como a la Sierra del
Ecuador, hasta Pasto y las nacientes del Cauca, a la porción andina
del Noroeste argentino y a la mayor parte de Chile, hasta más allá del
Maule.

Una obra así serviría para disipar los temores del diario El Mercurio
de Santiago que, refiriéndose al cumplimiento por Chile de las
obligaciones pendientes que tiene conforme al Tratado de 1929, el 1 de
diciembre de 1986 sostenía que "hay quienes piensan que estas obras no
traerán prosperidad a Arica sino que sólo serán útiles al Perú" y que
"se teme que de la actividad comercial peruana resulte un
cercenamiento de los intereses económicos chilenos y aún de su
soberanía…".

Algo que no se atrevieron a poner los firmantes del Protocolo de
Liquidación de Obligaciones del 17 de marzo de 1934, sí lo pusieron
los firmantes del Acta del 29 de noviembre de 1985 con la Promesa de
Acuerdo de ejecución que, como era de preverse, el 23 de febrero de
1986, en extensa conferencia de prensa ofreció en su Palacio de
Gobierno, provocó la declaración del presidente Víctor Paz Estenssoro
de que con un "enfoque fresco, Bolivia buscará un camino de
entendimiento con Chile para resolver su mediterraneidad mediante la
creación de una salida y creciente relación de intereses económicos en
adición al apoyo de la comunidad hemisférica; y, en el curso de la
misma semana, la designación de Jorge Siles Salinas, casado con una
hermana del canciller de Chile Jaime del Valle y hermano del ex
presidente de Bolivia Luis Adolfo Siles Salinas y Hernán Siles Suazo,
como nuevo Cónsul General de Bolivia en Santiago, después de que
Bolivia rompió relaciones con Chile en 1978 al naufragar las
negociaciones para la obtención por Bolivia de una franja territorial
de acceso al Pacífico, junto a la línea de La Concordia entre Chile y
el Perú, por la exigencia chilena de una recompensa territorial.

Me refiero al Punto III que, sobre Revisión de Textos de Historia,
como si investigar la verdad y decirla tal como se la piensa pudiera
ser criminal, dice así:

"Los ministros estuvieron de acuerdo en poner en práctica, en el más
corto plazo posible, un procedimiento que permita en sus respectivos
países efectuar una revisión de los textos de historia, a nivel de la
enseñanza primaria y secundaria, con miras a darles un sentido de paz
e integración".

Para recusar tan aberrante Acuerdo bastaría meditar sobre la lección
que dio José de la Riva Agüero cuando afirmó con rotundidad que "la
historia, ministerio grave y civil, examen de conciencia de las épocas
y los pueblos, es escuela de seriedad y buen juicio pero también, y
esencialmente, estímulo del deber y el heroísmo, ennoblecedora del
alma, fuente y raíz del amor patrio", atendiendo a que el patriotismo
se alimenta y vive de la Historia, a que la palabra patria viene de
padres y, por ello mismo, que "sobre el altar de la patria y bajo su
gallarda llama hecha de ruegos e inmolaciones, de valor y de
plegarias, deben existir siempre, como en la ritualidad litúrgica
católica, los huesos de los predecesores y las reliquias de los
mártires" (La historia en el Perú, Lima 1910).

Desde otro punto de vista cabría tener presente asimismo que las leyes
del Perú no prohíben que los peruanos y peruanas de todas las edades,
y de todas las condiciones económicas y sociales, lean lo que quieran
y saquen sus propias conclusiones reponiendo en el recuerdo a
Sebastián Castalion cuando, con esplendidez moral y osadía que llegó a
causar asombro, se irguió contra el poder omnímodo del Calvino
implacable que quemó a Miguel Servet, no sólo afirmó la frase
lapidaria que "no hay ningún mandato divino, aunque se involucre el
nombre de Dios, capaz de justificar la muerte de un hombre" sino que,
en su célebre Manifiesto de la Tolerancia, escribió en 1551 que "nadie
debe ser forzado a una convicción" porque "la convicción es libre" y
que "investigar la verdad y decirla tal como se la piensa no puede ser
nunca criminal"; filosofando con Huizinga cuando, haciendo reposar su
concepto en el poder de la tradición que se hace presente como voces
de muertos que asustan a los intrusos y salvan la integridad de los
dominios nacionales, aseveró que "historia es la forma espiritual en
que una cultura se rinde cuenta con su pasado", con Rande formulándose
preguntas sobre el valor moral de la historia como aliada y consejera
de la política o con Spengler cuando vinculaba la política exterior a
un día de éxitos verdaderos y, reclamando "estar en forma para todo
acontecimiento imaginable", pronosticaba en Años Decisivos que "serán
los ejércitos y no los partidos la forma futura del poder" porque
éstos "no saben encontrar el camino que conduce desde el pensamiento
partidista al pensamiento estadista" y aseguraba que "una nación sin
caudillo y sin armas, empobrecida y desgarrada, no tiene siquiera
asegurada la mera existencia"; o con los estudios de Toynbee sobre las
virtudes de la adversidad, la incitación del contorno, la pérdida de
dominio sobre éste, el enmohecimiento de las armas y la eficiencia
progresiva de éstas a las que sobreviene la ruina porque su
agresividad las agota y se hacen intolerables a sus vecinos, el cisma
en el cuerpo social y el cisma en el alma, el ritmo de la
desintegración y la pérdida de la autodeterminación, las
civilizaciones colapsadas por escépticas en su destino y mohosas en
sus instrumentos.

En este filosofar así, meditando la lección de Américo Castro cuando
elocuentemente enseñaba que "hay que esforzarse por ver, en unidad de
estructura, de dónde arranca y hacia dónde va el vivir"; reparando que
en nuestra patria la historia sirve para pintarnos el proceso doloroso
por medio del cual se desvió el paso cívico y los dirigentes
encargados de iluminar caminos le marcaron rumbos oscuros a la
colectividad, me asalta una grave interrogante: ¿Qué razón movió al
canciller Wagner a no reconocer la enseñanza de Gustavo Gutiérrez
cuando en la Fuerza Histórica de los Pobres, al estudiar la historia
de cautividad y liberación de los "cristos azotados de las Indias",
pregona la necesidad de "evitar la amnesia histórica"?

¿Me pregunto si será acaso más provechoso para el Perú sucumbir ante
la amnesia histórica –la amnesia que Andrés Avelino Aramburú, el
periodista de la defensa nacional como lo llama Raúl Porras, combatía
apasionadamente enrostrando a la ciudadanía que hubiera usado las
aguas del Leteo que borran los recuerdos de la memoria- que meditar
con Jorge Basadre cuando en el prólogo a La chilenización de Tacna y
Arica de Raúl Palacios Rodríguez, interrogaba si el Perú podría darse
el lujo de esquematizar o dar las espaldas a su larga historia cuando
a su alrededor no hay nadie que pisotee la propia y si el Perú podía
ignorar que muy cerca era y es muy fácil detectar afanes revanchistas
e indicios de avideces?

¿Me pregunto si tal vez resulte dañino para los peruanos borrar toda
huella de los versos estremecedores de José Santos Chocano después que
sonaron en el empedrado de las calles de Lima las botas del vencedor y
manos chilenas arrearon del Palacio de Gobierno la Bandera del Perú?:

Recuerdo que a su lado
mi madre me tenía
aquel siniestro día
en que escuché espantado
sonar el destemplado
clarín del vencedor.
-¡Escúchalo!- decía
mi madre…Y lo escuchaba, lo escucho todavía
lo escucharé hasta cuando resuene otro mayor.
Por eso hoy me inspira
ese recuerdo henchido de la más santa ira,
los nervios de mi madre son cuerdas de mi lira….

¿Me pregunto si será acaso más provechoso para el Perú sucumbir ante
la amnesia histórica que reflexionar sin censuras de ninguna clase
sobre los siguientes mandatos de Manuel González Prada: "el hombre que
siempre emergió" al decir de Luis Alberto Sánchez, a quien también
corresponde el haber proclamado con razón que "algunas catástrofes nos
han sobrevenido porque no tomamos en cuenta su lucidez"?

"Chile, como el tirano que mataba a sus mujeres y después saciaba en
el cadáver su apetito de fiera con delirio genesíaco, chupó ayer
nuestra sangre, trituró nuestros músculos, y quiere hoy celebrar con
nosotros un contubernio imposible sobre el polvo de un cementerio. No
creamos en la sinceridad de sus palabras ni en la buena fe de sus
actos; hoy se abraza contra nosotros, para con la fuerza del abrazo
hundir más y más el puñal que nos clavó en las entrañas. Dejemos ya de
alucinarnos; en nuestro enemigo el hábito de aborrecernos se ha
convertido en instinto de raza. En el pueblo chileno, la guerra contra
el Perú se parece a la Guerra Santa entre musulmanes; hasta las
piedras de las calles se levantarían para venir a golear, destrozar y
desmenuzar nuestro cráneo. Chile, como el Alejandro crapuloso en el
festín del Dryden, mataría siete veces a nuestros muertos: más aún:
como el Otelo de Shakespeare, se gozaría en matarnos eternamente.
Aquí, alrededor de estos sepulcros, debemos reunirnos fielmente no
para hablar de confraternidad americana y olvido de las injurias sino
para despertar el odio cuando se adormezca en nuestros corazones, para
reabrir y enconar la herida cuando el tiempo quiera cicatrizar lo que
no debe cicatrizarse nunca. Tenderemos la mano al vencedor, después
que una generación más varonil y más aguerrida que la generación
presente haya desencadenado sobre el territorio enemigo la tempestad
de asolación que Chile hizo pasar sobre nosotros, después que la
sangre de sus habitantes haya corrido como nuestra sangre, después que
sus campos hayan sido talados como nuestros campos, después que sus
poblaciones hayan ardido como nuestras poblaciones. Entretanto, nada
de insultos procaces, de provocaciones insensatas ni de empresas
aventuradas o prematuras; pero tampoco nada de adulaciones o bajezas,
nada de convertirse los diplomáticos en lacayos palaciegos, ni los
presidentes de la República en humildes caporales de Chile". (Manuel
González Prada, Páginas Libres, Madrid 1915)

¿Me pregunto, finalmente, si será acaso más provechoso para el Perú
dejarse ganar por la amnesia histórica o releer esta prosa sin
eufemismos, quemando naves, y calar estos pensamientos robustos y
actuales que aparecen en El tonel de Diógenes:

"Con Chile no vale razones. Su conducta pasada nos anuncia su conducta
venidera que nunca se guiará por un espíritu de justicia, que nunca
procederá de buena fe con nosotros: su americanismo no pasa de un
gastado recurso oratorio. Tiende la mano al Perú con tal que el Perú
le conceda cuanto quiera pedirle. Se sorprende o finge sorprenderse de
que algún peruano guarde el recuerdo de las abominaciones cometidas en
la Guerra del 79".

De aquellas imborrables abominaciones da cuenta Rubén Vargas Ugarte,
S.J., en el tomo X de su Historia General del Perú editada por Milla
Batres en 1984 en Barcelona.

Relata el padre Vargas los fusilamientos sin piedad en las gradas del
templo y los excesos de la soldadesca chilena en Arica –fuera de todas
las leyes de la guerra- después de la épica jornada del Morro. Se
apoya el erudito autor en la comunicación del agente consular de
Estados Unidos en Arica quien le expresaba a su gobierno: "Debo decir
que la conducta de los chilenos tanto en Tacna como en Arica es la más
desgraciada. En Tacna la mayor parte de las casas han sido robadas y
muchas de ellas destruidas. Asesinatos se cometen todos los días. En
Arica asesinaron a los indefensos y heridos. La mayor parte de la
ciudad ha sido quemada y saqueada".

Sobre las expediciones que se llevaron a cabo por la Costa peruana
para atemorizar a las poblaciones, escribió el sacerdote jesuita:
"..estas expediciones no tuvieron otro objeto que el saquear
poblaciones indefensas, destruir cuanto había de algún valor sin otro
fin que el hacer daño, imponer cupos a las poblaciones que no ofrecían
resistencia alguna y, en resumen, llevar a cabo una guerra vandálica,
impropia de naciones civilizadas y de la cual no se hallan ejemplos en
la edad moderna. Chile es el país que vino a constituir una excepción
y escribió en sus anales una página de latrocinio y de asolamiento que
la historia no podría olvidar".

En el reverso de la fotografía de Patricio Lynch, recapitulando varias
páginas, anota que "su nombre fue sinónimo de robo. El encabezó una
expedición por la Costa peruana en los transportes Itata y Copiapó. La
expedición se entregó al saqueo, a la barbarie y al pillaje en los
indefensos puertos de Chimbote (10 de setiembre de 1880), Supe (14, 15
y 18 de set.), Paita y Eten (20 y 24 de set.), Trujillo, Chocope y
Lambayeque fueron expoliados con los llamados cupos, lo mismo que
Chilca y Camaná, donde terminó la tal expedición que dejó un cuadro de
verdadera desolación y horror. Los mismos representantes del Congreso
de Santiago de Chile hubieron de elevar enérgicas protestas por tan
tenebrosos actos de vandalismo, que no hicieron sino manchar la
historia de ese pobre país".

No omite el padre Vargas Ugarte referirse al desenfrenado saqueo e
incendio de Chorrillos el 13 de enero de 1881 hasta ser reducido a
escombros como lo certifican las placas fotográficas que tomó Courret
de dicho acto de barbarie y corroboran las patéticas acuarelas del
teniente de la marina inglesa Rudolf E. March Philips de Lisle,
testigo imparcial de sanguinarias y sobrecogedoras matanzas. Recuerda
Rubén Vargas Ugarte que "de la destrucción de Chorrillos, y de los
excesos a que llegó la soldadesca chilena, se hicieron eco los mismos
diarios chilenos de la época. Entre otros documentos –dice- puede
citarse la Carta Política de Manuel J. Vicuña, testigo presencial de
los sucesos". No fue Vicuña el único. El corresponsal en campaña de El
Mercurio de Valparaíso, en carta fechada el 22 de marzo de 1881, se
refirió así al día inolvidable y dantesco, en que, como preámbulo al
atroz en que el coronel Lagos dejó el pueblo de Barranco y avanzó
sobre Miraflores a la que hizo prender fuego por sus cuatro costados
al tiempo que la juventud limeña combatía bravamente y moría con honor
en los reductos, "la noche se iba cerrando en las calles de
Chorrillos, alumbradas por el fulgor de cien incendios, semejaba un
fantástico cuadro de escenas del infierno" en que "el siniestro
resplandor de los incendios alumbraba sólo repugnantes escenas de
orgía y exterminio".

Volviendo a Patricio Lynch recordemos el ¡Señor, acuérdate de los
atenienses! que, según Herodoto se hacía repetir el gran rey persa
para recordar, perennemente, la ofensa de los griegos. Por esta misma
razón los peruanos tampoco olvidamos a Lynch que, al frente de su
desalmada fuerza expedicionaria, recorrió todos los puertos de la
Costa peruana con el objeto de arruinar la propiedad privada,
apoderarse de las mercaderías y, como lo acredita sir Clements R.
Markham en La Guerra entre el Perú y Chile (Ciudad de los Reyes,
MCMXXII) en que denuncia la barbarie desenfrenada de las hordas de la
conquista (p. 190 y siguientes), destruir las obras públicas como
muelles, ferrocarriles y aduanas: "Ordenóse a Lynch que arrasase todo
el litoral peruano, desde el Callao a Paita, y aquél cumplió sus
instrucciones al pie de la letra, arruinando dondequiera tanto la
propiedad pública como la privada. Los daños que causó no sólo en los
puertos marítimos de Huacho, Supe, Salaverry, Trujillo, Pacasmayo,
Chiclayo, Eten, Lambayeque y Paita, sino en todas las villas,
haciendas y plantaciones, fueron incalculables. La obra de destrucción
se llevó a cabo sistemática y bárbaramente. La dinamita fue el agente
que se empleó para destruir los muelles de hierro y todos los
edificios sólidos. Las casas que se incendiaron fueron regadas
previamente con petróleo y otras sustancias igualmente inflamables".
Luego de referirse Markham a las enloquecidas atrocidades de Lynch en
sus salvajes correrías, no omite el autor recordar que, "después de
robar en lo posible a las poblaciones de la Costa peruana, regresó a
Arica recibiendo de su gobierno la aprobación cordial de sus hazañas.
Así terminó esa expedición de pillaje y de criminal saqueo, perpetua
infamia para sus autores y para el gobierno que proyectó y aprobó su
ejecución, tan grande que hasta los mejores escritores chilenos la
condenan".

Cabe recordar que no fue el último homenaje al sanguinario marino
chileno. Relata Francisco A. Encina en su Historia de Chile que el
general en jefe del ejército de ocupación, almirante Patricio Lynch,
llegó a Valparaíso a bordo del Abtao el 30 de agosto de 1883, después
que, el día 8, había sido ascendido a vicealmirante: "Desde el
amanecer, escribe Encina, la ciudad de Valparaíso estaba embanderada.
Arcos ornados de emblemas y leyendas se alzaban en el trayecto del
muelle al Hotel Francia. Apenas se divisó en el horizonte la Abtao, la
población entera se arremolinó en la playa. La marina, purgada de
camarillas, se sentía ahora orgullosa de tener por jefe a una de las
más estupendas figuras surgidas de la guerra".

Cabe recordar finalmente que, respaldado por las páginas terribles de
Víctor Miguel Valle Riestra (¿Cómo fue aquello?) y de Perolari
Malmignati (Il Peru e i suoi tremendi giorni), quien no vaciló en
calificar a los soldados chilenos de "bestias feroces" que llegaron a
infundirle pavor a su propio jefe el general Baquedano en la noche de
la toma de Chorrillos, anota el padre Vargas Ugarte en el reverso de
la lámina XL: "Vencida toda resistencia en Miraflores el enemigo se
dispuso a tomar la ciudad de Lima, lo cual se hizo en la tarde del 17
de enero de 1881. Los batallones chilenos ocuparon la Plaza de Armas
en medio de un silencio sepulcral, la ciudad se había rendido y no
quedaba sino la ocupación. Es de advertir que gracias a la mediación
del almirante francés Bergasse du Petit Thouars, Lima se libró de ser
devastada por el enemigo, pues advirtió al general Baquedano que, de
no ser respetada la ciudad y sus pobladores, los cañones de su nave
romperían los fuegos contra los barcos chilenos. Es de agradecer,
también, la mediación del Cuerpo Diplomático residente en Lima".

Agrega a continuación el autor que, "estando los chilenos en posesión
de la ciudad, se dieron al saqueo de las principales instituciones
culturales de Lima: entre la más afectadas estuvieron la Biblioteca
Nacional, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Casa de la
Moneda, el Palacio de Gobierno, la Escuela de Artes y Oficios, el
Palacio de la Exposición, el Congreso Nacional, la Escuela de Medicina
de San Fernando, el Archivo Nacional, etc."

Fue en aquella época de ominosa ocupación de la ciudad que el ya
mencionado Patricio Lynch, como sucesor del jefe del ejército chileno
coronel Pedro Lagos, el que después de las "repugnantes escenas de
orgía y exterminio" que auspició en Chorrillos convirtió a la
Universidad Nacional de San Marcos en cuarte de sus tropas y pesebrera
de su caballada, no sólo llevó adelante la devastación del Perú que
exigían el Congreso y la prensa chilenos sino que, como el "el
príncipe rojo" según lo llamó el historiador de su país Vicuña
Mackenna, estableció en Lima un tribunal militar de "tigres revestidos
o disfrazados con el ropaje de jueces" –al decir de Mariano Felipe Paz
Soldán- que condenaba a muerte y hacía ejecutar, en las tristemente
célebres "esquinas del escarmiento" como la Plazuela de la Salud y la
intersección de la calle de la Salud y del jirón Arica (hoy Rufino
Torrico), "a inocentes peruanos, sin más delito que haber presenciado,
por casualidad, la pelea entre algún chileno que robaba y la víctima
que se defendía, o ponía a salvo la honra de su familia".

No parece suficiente lo anterior. Ante las pretensiones de los
cancilleres Wagner y Del Valle de controlar la mente de nuestro pueblo
libre y patriota, censurando lo que ha de leer y decidiendo qué libros
ha de leer, es preciso reactualizar las siguientes exactas palabras
que Alberto Ulloa Sotomayor escribió hace algunos años sobre una
infortunada iniciativa brasilera renovada después por Chile (Informes
del Asesor Técnico Jurídico, Lima 1941):

"Bajo un noble propósito de cordialidad continental, esa disposición
contenía un peligroso espejismo e importaba la renuncia, por parte de
países injustamente agraviados o víctimas de la acción agresiva de
otros Estados, a constataciones históricas y a la legítima formación
en su juventud de un espíritu de justa calificación de la Historia,
así como de la voluntad de impedir que ésta se repita por debilidad o
por ignorancia. Los términos citados, viniendo a consagrar con el
silencio que prepara el olvido, no sólo la realidad material sino la
confirmación espiritual de grandes injusticias pretéritas,
representarían, en casos determinados, el indulto de delitos
históricos que las generaciones deben conocer para que su conciencia
vigilante impida su repetición o procure su rectificación, según las
situaciones y las oportunidades por venir, dentro de los campos
legítimos de la acción diplomática y jurídica. Este espíritu no
estorba sino facilita una tendencia pacífica y de profunda solidaridad
humana en las nuevas generaciones porque no representa un sentimiento
de revancha sino de adhesión al Derecho, cuyo respeto es condición
necesaria para la armónica convivencia internacional. El silencio y el
olvido que imponen la aceptación de las soluciones de fuerza y de los
procedimientos antijurídicos en la vida de relación de los Estados,
actúan como incitadores para su repetición. Convienen a la política de
Estados Imperialistas, expansivos o conquistadores, pero no a la
política de los Estados que han sido o pueden ser víctimas de los
primeros".

El mismo Ulloa también fue quien, ante remanentes intereses que
aceptan la mutilación y persisten en alistarse contra la Nación
negociando o declinando su soberanía sea porque no nacieron dentro de
los muros del Perú ni fueron criados dentro de esos benditos muros en
salas que resuenan con las bendiciones de heroicos antepasados o sea
porque con estirpe extranjera no pudieron saber realmente lo que es
nacer peruano y no fueron sino peruanos por cortesía, proclama que
"mientras no desaparezcan totalmente las generaciones que hicieron la
guerra o las que recibieron de éstas la tradición oral de sus horrores
y la tradición escrita de cómo se preparó la agresión y de cómo se
quiso prolongarla en Tacna y Arica, hasta cerca de 50 años después de
haber cesado las hostilidades militares, la amistad con Chile tendrá
que desenvolverse en un campo de dignidad y de vecindad sin intimidad
dentro del cual quepan la coordinación de los intereses recíprocos y
el recuerdo de agravios sufridos por el Perú como Nación que las
víctimas del injusto sacrificio han nimbado de heroísmo" e
incorporando al alma nacional en un sentimiento que, por encima de
tímidos y nocivos eufemismos, Víctor Raúl Haya de la Torre definió así
en la entrevista que le concedió el 2 de octubre de 1977 a la Revista
Resumen de Caracas: "Los peruanos creen que el Corredor propuesto
establece ya una separación absoluta entre Perú y Chile al norte de
Arica y hay un remoto anhelo patriótico de recuperar Arica".

En éste, retrocediendo en el tiempo, el mismo problema que vio Tomás
Caivano en su Historia de la Guerra de América entre Chile, Perú y
Bolivia en la que relata que, después de las batallas de San Juan y
Miraflores y de la consiguiente ocupación de Lima, Chile hacía
circular noticias de una próxima invasión a Bolivia que no tenía otro
objeto que ejercer presión sobre ella, por medio del terror, para que
se prestara dócilmente a secundar sus planes.

Al recordar Caivano que, para realizar este propósito, se hacía saber
al general Campero, por conducto de agentes hábiles y discretos, que
estaba dispuesto a firmar la paz en condiciones ventajosísimas para
Bolivia siempre que las negociaciones se hicieran sin el concurso del
Perú, sin ocuparse de nuestro país para nada; destaca también Caivano
que "el general Campero, fiel a la alianza con el Perú y con
conocimiento perfecto de los verdaderos intereses de su patria,
rechazó estas insidiosas proposiciones alegando que Bolivia estaba
pronta a entrar en arreglos para la paz siempre que Chile tuviese
decidida intención de hacerlo de una manera justa y equitativa y con
el concurso de la nación aliada, con cuyo conocimiento debían
iniciarse y seguirse las negociaciones, única manera de poner término
efectivo a la guerra entre las tres repúblicas, beligerantes, pero
nunca escucharía la proposición ni aceptaría gestión alguna al
respecto sin la previa seguridad de que ellas se referían también al
Perú".

No pueden ser más reveladoras estas palabras de Caivano: "Chile no se
desalentó con esta digna contestación y ordenó a sus agentes secretos
que precisaran el pensamiento del gobierno haciendo al general Campero
la siguiente propuesta: "Si Bolivia rompe su alianza con el Perú y
aisladamente trata la paz con Chile, éste se compromete. Primero.- A
no exigir a Bolivia indemnización alguna por los gastos de guerra;
Segundo.- A cederle, en cambio del litoral del Atacama, las
importantes provincias peruanas de Tacna y Arica, y tal vez si la de
Moquegua; Tercero.- A construir, por su cuenta, un ferrocarril de
quinientas millas de largo que, partiendo de Iquique o Antofagasta
–territorios que ya consideraba chilenos-, se internaría hasta los más
importantes centros comerciales de Bolivia; y Cuarto.- A firmar un
tratado de alianza ofensiva y defensiva, o defensiva simplemente, a
elección de Bolivia, en la que probablemente tomaría parte otra fuerte
potencia continental: el Brasil, para que Bolivia no abrigara jamás el
temor de represalias del Perú".

Estas promesas "eran verdaderamente tentadoras" como dijo el general
Campero en nota confidencial al ministro de Relaciones Exteriores de
la República Argentina.

Al respeto anota Tomás Caivano estas elocuentes palabras: "La posesión
de Tacna y del magnífico puerto de Arica importaba para Bolivia la
conquista de la mejor, más fácil y más rápida salida hacia el mar, vía
indispensable para un país que, sin el litoral que Chile le había
arrebatado, quedaba encerrado, ahogándose entre los Andes, careciendo
de medios para exportar sin dependencia de los vecinos sus productos
naturales, era la adquisición de una vía útil, segura y libre de
trabas para su comercio de importación; significaba, en fin –con el
auxilio del ferrocarril proyectado por Chile- el renacimiento a una
vida próspera, social y económicamente.- Bolivia, en realidad hubiera
obtenido, como resultado de una guerra tan desastrosa para las
naciones aliadas y en la que ella había tomado una parte tan
insignificante como desgraciada, mayores y más ventajosos provechos
que los que habría podido alcanzar tras una serie de gloriosos
triunfos: en comparación con estas grandes y positivas ventajas, la
pérdida de Atacama hubiera carecido de importancia para ella. Más para
obtener estas ventajas –que, por otra parte, no dejaban de tener
graves y muy serios inconvenientes- era preciso, ante todo, traicionar
al Perú, a la república aliada que se vio envuelta en una guerra para
la que no había hecho preparativo alguno, sólo por culpa de Bolivia,
por haber acudido con hidalga presteza en auxilio de ésta a Santiago,
cuando Chile le hizo la primera ofensa…! Era necesario volver
cobardemente la espalda al aliado generoso y desgraciado, al que
bastaba declarar su neutralidad en la escandalosa guerra promovida por
Chile, para permanecer extraño al asunto, seguro, tranquilo y
acopiando elementos de defensa, por lo que resultar pudiera; y que
llamado, provocado, obligado a la lucha armada, por no haber querido
abandonar a su aliada a su propia suerte, sostuvo, soportó –sólo casi
siempre- todo el peso de la guerra, y no como quiera, sino hasta el
sacrificio, hasta verse aniquilado, exánime, sin fuerzas, olvidándose
hasta de sí mismo por cumplir su caballeroso deber…! Era
indispensable, en fin, después de haber traicionado al noble defensor,
dejándolo a merced del enemigo, en la última y tremenda hora, unirse,
aliarse y dividir con éste los despojos de aquél…!; ¡Los grandes
beneficios que en nombre de Chile se ofrecían a Bolivia serían, pues,
el precio de una doble e infame traición contra el Perú, contra el
nobilísimo aliado que todo lo sacrificó en defensa de aquella
república! Y el general Campero, sin vacilar un momento, sin tener en
cuenta otras razones que hubieran podido decidirle a aceptar las
tentadoras propuestas, respondió a ellas: ¡No!....

Páginas más adelante, después de narrar la forma en que Chile no se
engañó al poner en práctica esta política insidiosa y, de manera
especial, cuando pensó dividir a Bolivia en dos bandos, uno de los
cuales había de ser su mejor colaborador hasta que se firmó el Pacto
de Tregua de 1884, retoma Caivano el punto de las propuestas chilenas
a Bolivia respondiéndose a estas dos graves preguntas que, no por
planteadas en su libro citado en Torino el año 1882 en que vio en
italiano la primera luz, han dejado de seguir luciendo palpitante
actualidad:

"¿Eran sinceras las grandes promesas que, en nombre de Chile, se
hacían a Bolivia? ¿Podía Chile abrigar la intención sincera de dar
participación tan grande en los frutos de su victoria a uno de los
vencidos, cuya impotencia era tan manifiesta que ya no osaba intentar
la más leve resistencia?"

En verdad que a nadie es dado penetrar o adivinar las intenciones
reales de los demás, reconoce Caivano, pero, juzgando imparcialmente,
con criterio desapasionado, todo lo ocurrido hasta entonces, los
móviles de la guerra, la manera como ésta siguió, los medios que se
emplearon para obtener el triunfo y los frutos de éste, agrega el
autor, hay que declarar, de una manera fatal, que Chile no tuvo jamás
tales intenciones.

Estas son las palabras textuales de Caivano que, en opinión
irrebatible de Raúl Porras Barrenechea en sus Fuentes históricas
peruanas, representa en la historia de la guerra "la primera voz
generosa y leal para el Perú, llena de comprensión para su causa": "La
escandalosa monstruosidad del ensañamiento de Chile contra el Perú,
arrebatando a éste una vasta y rica zona de su territorio, para
obsequiar una parte de él a la infiel aliada –como precio de esta
misma infidelidad, de la ruptura con el noble país que la había
favorecido, de su nueva alianza con el enemigo, faltando a la fe
jurada- no podía tener sino una explicación racional: la de que Chile
se consideraba impotente para concluir ventajosamente –como la había
iniciado- la guerra contra la alianza Perú-boliviana, y que, por lo
mismo, para obtener cuando menos una parte de los frutos de sus
victorias, se veía en la necesidad de comprar, a un precio muy alto,
el favor –deshonroso para ambas- de la república, causa eficiente del
conflicto, y por lo cual, fiel a sus tradiciones, el Perú había ido a
la guerra".

Así lo había visto Mariano D. Muñoz quien, en carta a Zoilo Flores,
Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia en el
Perú, le expresó con fecha 21 de abril de 1879 sobre las tendencias
absorbentes del gobierno chileno con relación al litoral de sus
vecinos del norte: "Por marzo del 66, fue reconocido en La Paz el
señor don Aniceto Vergara Albano en su carácter de enviado
extraordinario y ministro plenipotenciario de Chile en Bolivia, con el
objeto de negociar y concluir la alianza ofrecida, y de reanudar las
conferencias pendientes sobre límites entre ambos países.-Llenado el
primer objeto, el plenipotenciario Vergara Albano y yo, en carácter de
secretario general de Estado y de ministro de Relaciones Exteriores,
procedimos a reabrir dichas conferencias. Agotadas las discusiones,
formulé las bases que, a juicio del gobierno de Bolivia, podrían
conciliar los intereses de ambas repúblicas, adoptando como punto de
partida la división del territorio disputado, en testimonio de
confraternidad, y como una transacción equitativa y amigable. Fue
durante esas conferencias que tuve ocasión de escuchar al
representante de Chile la proposición a que se refiere la carta que
contesto, esto es: "Que Bolivia consintiera en desprenderse de todo
derecho a la zona disputada desde el paralelo 25 hasta el Loa, o
cuando menos hasta Mejillones inclusive, bajo la formal promesa de que
Chile apoyaría a Bolivia del modo más eficaz para la ocupación armada
del litoral peruano hasta el morro de Sama, en compensación del que
cedería a Chile, en razón de que la única salida natural que Bolivia
tenía al Pacífico, era el puerto de Arica".- No bastó el rechazo leal
y franco que Vergara Albano escuchó de parte de Melgarejo y de la mía,
para que el gobierno chileno hubiera podido desistir de sus tendencias
absorbentes y de sus propósitos esencialmente usurpadores; pues
hallándome en misión especial en Santiago en los días anteriores a la
conclusión definitiva del tratado de límites, suscrito allí el 10 de
agosto del 66 por los plenipotenciarios don Alvaro Covarrubias, por
parte de Chile y don Juan Ramón Muñoz Cabrera por la de Bolivia, el
señor Covarrubias insistió con empeño en la demarcación y cambio de
litorales que me propuso Vergara Albano, y no fue sino también otras
muchas personas notables de aquella capital que nos sugerían la misma
idea a Muñoz Cabrera y a mí, bajo razonamientos distintos, pero todos
en el sentido de persuadirnos de que Chile abogaba a favor de Bolivia
y se proponía únicamente el equilibrio de los Estados del Pacífico y
la rectificación más natural en los límites de los tres países".

No sólo Mariano D. Muñoz ofreció este testimonio desaprensivo y
descalificador, en coincidencia con el testimonio del general Quintín
Quevedo quien, al condicionarle su apoyo el presidente de Chile,
Federico Errázuriz a la cesión de una parte del litoral reconocido
como integrante de Bolivia a cambio de ayudarlo con todo el poder de
Chile en la adquisición del litoral de Arica e Iquique, calificó de
torpe la propuesta y "antes de consentir en la infamia que se le
proponía" según documento firmado por Juan L. Muñoz inserto como
apéndice No. 2 en la p. 185 y sig. del Tomo III de la Narración
histórica de la guerra de Chile contra el Perú y Bolivia de Mariano
Felipe Paz Soldán, resolvió suspender la expedición –mientras el
presidente de Chile no retirara su proposición que la dejó sin efecto
por intermedio de Nicomedes Ossa- que organizó en Valparaíso, con el
apoyo más decidido del intendente Francisco Echaurren, para ocupar el
litoral boliviano por agosto de 1872.

Así lo había visto también Zoilo Flores quien, como ministro
plenipotenciario de Bolivia en Lima, le expresó a Manuel Irigoyen,
ministro de Relaciones Exteriores del Perú, por nota fechada el 22 de
abril de 1879: "He tenido el honor de recibir el respetable oficio de
v.e., fecha 11 del corriente, en el que, refiriéndose a las
conferencias que hemos tenido sobre los pasos e insinuaciones del
gobierno de Chile para que Bolivia arrebate al Perú la provincia
litoral de Tarapacá y el departamento de Moquegua, anexándose Chile el
litoral de Bolivia, se sirve v.e. pedirme le transmita todos los datos
que poseyere sobre el particular.- En contestación, v.e., se servirá
encontrar adjuntas dos cartas de los señores doctor don Mariano Donato
Muñoz y coronel Juan L. Muñoz, personas caracterizadas y actores
principales de los sucesos que han dado lugar a una de las
innumerables manifestaciones de aquellos propósitos, y cuyos asertos
revisten todos los caracteres de la evidencia.- Además del testimonio
de dichos señores, que contiene ya la fórmula de ese pensamiento, que
constituye una aspiración y el tema obligado de una perseverante
propaganda para todo chileno de alguna ilustración, no es aventurado
asegurar que serán muy raros los casos en que los bolivianos de alguna
posición social no hayan escuchado, en el cambio de ideas con los
nacionales de Chile, la misma proposición insidiosa, siempre
engalanada con el brillo seductor de la conveniencia para Bolivia y
con la necesidad de rectificar el error en que incurrió Bolívar al
hacer la demarcación asignada a aquel estado".

"Esta, repetimos, prosigue Caivano, hubiera sido la única explicación
racional y lógica de la conducta de Chile, pero sería caer en un
absurdo suponerlo así, el de que Chile, que en 1879 sin vacilar,
retaba al Perú y a Bolivia a la guerra, habiendo obtenido triunfos que
reducían a la impotencia a estas dos repúblicas, tuviese tanto miedo
que se viera obligado a descender a subasta tan triste y vergonzosa.
No debe desconocerse, ni menos olvidarse, que Chile, para ahorrar
nuevas fatigas y evitar los peligros eventuales de una campaña contra
Arequipa, o de una interminable prolongación del estado de cosas
creado por las victorias de San Juan y Miraflores, o digámoslo de una
vez, para disipar el temor de otras guerras en un porvenir más o menos
lejano, trataba de separar a Bolivia del Perú, desde el principio de
la campaña; pero no creemos que quisiera hacerlo a costa de un
sacrificio tan grande, que más tarde podía serle perjudicial, y que de
todas maneras habría ofuscado el brillo de sus victorias, colocándolo,
además, en una situación ridícula respecto de Bolivia, tanto como
aquél que retando a otro a singular combate, se viera repentinamente
sobrecogido de terror, e hiciera por su enemigo lo que éste no se
hubiera atrevido a pensar ni hacer por sí y para sí mismo.- Chile
cumplirá sus promesas; arrebatará al Perú, además de Tarapacá, las
provincias de Tacna y Arica –decían en Bolivia los adversarios del
gobierno- porque necesitaba colocarnos a la vanguardia de su
conquista, para tener la convicción de que nuestro país no volverá a
combatir jamás al lado del Perú y contra él; porque, para asegurar la
conquista de Tarapacá, le es indispensable tener en los confines de
ésta una potencia enemiga del Perú interesada en impedir a éste que
recupere todos sus antiguos territorios. O, en otros términos: a Chile
conviene proceder lealmente con nosotros para crear un abismo
insalvable de odios y de rencores entre el Perú y Bolivia, abismo que
haga imposible todo acercamiento posterior entre ambas naciones, para
captarse, por cuenta propia, la amistad, la gratitud y las simpatías
de los bolivianos y para garantizar la conquista de Tarapacá,
poniéndola bajo la salvaguardia y aún bajo la protección de Bolivia,
país con el que el Perú tendría que luchar primero, el día que desee
recuperar sus territorios conquistados".

Así lo había visto igualmente Aniceto Arce (vicepresidente de Bolivia)
cuando, desde Sucre, le escribió al doctor Pol el 5 de marzo de 1881:
"La única tabla de salvación para Bolivia es la necesidad en que se
encuentra Chile de ponerla a su vanguardia para asegurar su
conquista".

Al llegar a este punto creo haberme aproximado al meollo del problema
creado por el ministro de Relaciones Exteriores al firmar con el
canciller de Chile el Acta del 29 de noviembre de 1985 con
inadvertencia de que en ella desconoce los derechos de la Nación en
Arica y que, por ser éstos "derechos de soberanía constituida", tales
derechos se encuentran en el centro del dominio inviolable del Estado.

Sobre esta base, que reposa tanto en la doctrina que sustenta Víctor
Andrés Belaunde en La Constitución Inicial del Perú ante el Derecho
Internacional cuanto en el ejercicio del "patriotismo funcional" que
Belaunde vincula a quienes estudian la historia y la jurisprudencia
para defender los citados derechos de la Nación, me formulo las
siguientes interrogantes:

1) ¿Es posible que el ministro de Relaciones Exteriores asuma
convencionalmente obligaciones contrarias a las prescripciones del
Tratado Rada y Gamio-Figueroa Larraín de 3 de junio de 1929 y su
Protocolo Complementario que fueron aprobados por los Congresos del
Perú y Chile y ratificados por los gobiernos de ambos países?
2) ¿Pueden prevalecer los Acuerdos que contiene el Acta suscrita en
Lima el 29 de noviembre de 1985 por los cancilleres del Perú y Chile
sobre los artículos que son incompatibles con tales Acuerdos del
Tratado de 3 de junio de 1929 y su Protocolo Complementario o tal
prevalencia la impiden los artículos 87 y 101 de la vigente
Constitución Política del Perú que consagra la preeminencia de los
Tratados internacionales celebrados por el Perú con otros Estados que
no afectan ninguna disposición constitucional y la prevalencia de la
Constitución sobre toda otra norma legal así como la de la ley sobre
toda otra norma de categoría inferior?
3) ¿Pueden reputarse válidos tales Acuerdos sin que el Acta de 29 de
noviembre de 1985 que los contiene sea remitida al Congreso de la
República para los efectos de la atribución que a éste le confieren
los Artículos 102, 103 y 306 del texto jurídico supremo de la Nación,
sin previamente denunciar el Tratado del 3 de junio de 1929 y su
Protocolo Complementario atendiendo a que todo Tratado Internacional
debe ser aprobado por el Congreso antes de su ratificación por el
presidente de la República; que, cuando un Tratado Internacional
contiene una estipulación que afecta una disposición constitucional,
debe ser aprobado por el mismo procedimiento que rige la reforma de la
Constitución, antes de ser ratificado por el presidente de la
República; y, por último, que toda reforma constitucional debe ser
aprobada en una primera legislatura ordinaria y ratificada en otra
primera legislatura ordinaria consecutiva?
4) ¿Sería aceptable para la conciencia jurídica de la Nación que, para
evadir el ejercicio del Congreso Nacional de la atribución de aprobar
o no los Tratados o Convenios Internacionales que le confiere el
inciso tercero del Artículo 186 de la Constitución y para soslayar el
hecho que cualquiera que fuere la denominación que se le diera al
instrumento no afectaría su fuerza vinculatoria entre los Estados
pactantes, se adujera que el Acta Wagner-Del Valle del 29 de noviembre
de 1985 no es ningún Tratado ni Convenio sino un acuerdo, pacto,
protocolo, convención o "acta" según la etiqueta que se le ha puesto?
5) La sustitución de las obligaciones pactadas en el Tratado Rada y
Gamio-Figueroa Larraín, por el Acta suscrita el 29 de noviembre de
1985, más lesiva que el Protocolo Polo-Rivas Vicuña del 17 de marzo de
1934, en que lo reitera y lo amplía, no obstante que dicho Protocolo
fue rechazado por el Congreso Constituyente y mereció pronunciamiento
adverso del Consejo Consultivo de Relaciones Exteriores por lo que fue
retirado del Congreso por el Poder Ejecutivo de acuerdo con el Consejo
de Ministros, podría considerarse comprendida entre las materias de
"exclusiva competencia" del presidente de la República que, según el
Artículo 104 de la Constitución, puede celebrar o ratificar convenios
internacionales o adherir a ellos "sin el requisito previo de la
aprobación del Congreso", ¿o tal numeral está limitado a asuntos de
naturaleza puramente administrativa que no puede comprender decisiones
referidas a fronteras y límites, a cuestiones de soberanía y
jurisdicción sobre el inviolable territorio de la República, a
declaratorias de guerra o concertaciones de paz, etc., para los que la
aprobación o autorización del Congreso es ineludible conforme a la
Constitución?
6) ¿Podría aceptarse que, como una forma indirecta o tangencial de
impedir que recuperen todo su vigor las estipulaciones del Tratado del
3 de junio de 1929 y su Protocolo Complementario de la misma fecha, se
prescindiera de la aprobación o rechazo por el Congreso Nacional del
Acta Wagner-Del Valle del 29 de noviembre de 1985 aduciéndose que, en
la estructura del Estado, es competencia del Poder Ejecutivo
establecer si la materia sobre la que incide un Convenio Internacional
con un Estado extranjero compromete o no los deberes primordiales del
Estado que son, conforme a lo dispuesto por los Artículos 80 y 275 de
la Constitución Política del Perú concordantes con el inciso 2do de su
Art. 186 y con el inciso 1ro de su Art. 211, defender la soberanía
nacional y la integridad territorial de la República?
7) Al tiempo que, en armonía con las Resoluciones Supremas No. 0027,
0028 y 0029-RE. Aparecidas en las Separatas del diario oficial El
Peruano de 22 de enero de 1987, se remiten al Congreso de la República
para los efectos de la atribución que le confieren los Artículos 102 y
186 (inc. 3ro) de la Constitución, un Convenio Cultural entre el Perú
y la República de Corea, una Convención Interamericana sobre Arbitraje
Comercial Internacional con Panamá y una tercera con Egipto sobre
Cooperación Técnica y Científica; ¿sería admisible no seguir el mismo
trámite con el Acta de los Cancilleres del Perú y Chile de 29 de
noviembre de 1985 a pesar de que por ésta el Perú renuncia a los
derechos de soberanía compartida que tiene con Chile en Arica y
únicamente conserve por el momento el derecho de veto que establece el
Artículo Primero del Protocolo Complementario del Tratado de 1929
respecto a la cesión de una tercera potencia de la totalidad o parte
de los territorios sobre los que versa el Tratado?
8) Sería inopinado que, sin apartarse del conocido pre-requisito del
compromiso diplomático de no colocarse nunca en una posición de la que
no se pueda regresar sin pérdida de prestigio ni en aquella de la que
no se pueda avanzar sin grandes riesgos, al ejercer la atribución de
aprobar los Tratados o Convenios Internacionales de conformidad con la
Constitución, vale decir respetando la prerrogativa del presidente de
la República de dirigir la política exterior: ¿el Congreso Nacional le
recomiende al Poder Ejecutivo que, a través del ministerio del ramo,
estudie la conveniencia de que el Perú proclame que constituye interés
esencial de nuestra patria recobrar Arica por medios pacíficos, darle
salida al mar a Bolivia al sur de ésta y, en obsequio de la paz de
América, interponer el Corredor Boliviano entre el territorio peruano
y el chileno no junto a la línea de La Concordia sino al sur de Arica,
como es el justo anhelo de las gallardas juventudes bolivianas que
viajaron al puerto de Antofagasta a expresarle al Papa Juan Pablo II,
el lunes 6 de abril de 1987, la indeclinable decisión de su pueblo de
reivindicar la soberanía boliviana en dicho territorio cautivo?

Para quienes tenemos la convicción, desde antiguo proclamada, de que
afirmar la soberanía del Derecho en el Estado constituye la mejor
política del poder, es verdad axiomática que, desde el momento en que
se reconoce que toda la actividad estatal ha de transcurrir en forma
jurídica y que el Derecho no es el fin pero sí la forma del Estado,
las decisiones de éste no pueden faltar a las condiciones de forma o
de fondo que exige para su validez el complejo normativo en el que,
por estar situado en el escalón más alto, prevalecen sobre el de la
mera legalidad y se llama "superlegalidad" u ordenamiento
constitucional.

Respecto a éste, que no se puede quebrantar sin desgarrar
políticamente a la Nación, como se la desgarraría brutalmente si –por
la propensión a aceptar en el Perú la imposición del criterio
forastero- se evadiera el trámite constitucional para satisfacer
inadvertidamente las ambiciones de Bolivia sobre Arica que Chile supo
alimentar desde que Diego Portales arremetió hace 150 años contra la
Confederación, adquieren singular actualidad las palabras que, en su
elevada calidad de presidente de la Asamblea Constituyente, pronunció
Víctor Raúl Haya de la Torre al declararla solemnemente instalada el
28 de julio de 1978: "Esta Asamblea encarna el poder constituyente y
el poder constituyente es la expresión suprema del poder del pueblo.
Como tal, no admite condicionamientos, limitaciones ni parámetros.
Ningún dictado extraño a su seno puede recortar sus potestades. Cuando
el pueblo se reúne en Asamblea Constituyente, que es el primer Poder
del Estado, vuelve al origen de su ser político y es dueño de
organizarse con la más irrestricta libertad, nadie puede fijarle
temas, ni actitudes como no sean sus propios integrantes por la
expresión democrática del voto. No reconoce poderes por encima de ella
misma porque es fruto, indiscutido y legítimo, de la soberanía
popular".

Me pregunto si, al impugnar el Acta Wagner-Del Valle del 29 de
noviembre de 1985, he defendido la soberanía e integridad territorial
de la República y cumplido el imperativo deber constitucional de
honrar al Perú y de resguardar y proteger los intereses nacionales; o
si, por el contrario, al haber sostenido que el Acta del 29 de
noviembre de 1985 es un instrumento que no sólo desconoce
fundamentales e irrenunciables derechos del Perú en Arica sino que se
halla en abierta colisión con el Tratado de junio de 1929, he
agraviado al señor ministro de Relaciones Exteriores del Perú puesto
que ello importa considerar que no procedió en el cumplimiento de sus
deberes de función, que obró negligentemente sin darse cuenta o sin
tener en cuenta las consecuencias de su acto y que no hizo uso de las
precauciones impuestas por las circunstancias y por su situación
personal?

Sostengo rotundamente que obré en interés de la causa pública y que no
me excedí al afirmar que el Acta del 29 de noviembre de 1985
contradice, rebasa y viola el Tratado del 3 de junio de 1929 que, de
modo indubitable, en cuanto a Chile, consagra una limitación de su
soberanía territorial en Arica en favor del Perú expresada tanto por
el "previo acuerdo entre ambos países", que extinguió toda posibilidad
de traspaso de Arica a Bolivia, cuanto por los derechos más amplios de
servidumbre a perpetuidad reconocidos a nuestro país "sobre los
Canales del Uchusuma y del Mauri"; sobre el territorio por el que
corre la línea del Ferrocarril de Tacna a Arica; sobre el Puerto que
"consistirán en el más absoluto libre tránsito de personas,
mercaderías y armamentos al territorio peruano y desde éste a través
del territorio chileno"; sobre el Malecón de Atraque, el edificio para
la Agencia Aduanera y la Estación Terminal para el Ferrocarril a
Tacna, "establecimientos y zonas donde el comercio en tránsito del
Perú gozará de la independencia propia del más amplio puerto libre".

Ello quedará patentizado por el tenor mismo del Acta del 29 de
noviembre de 1985 que, abandonando los derechos específicos que el
Perú tiene en Arica conforme al Tratado del 3 de junio de 1929 y
alterando lesivamente su "status jurídico", transcribo a continuación
como dolorosa primicia: no puede olvidar ningún ciudadano que las
atribuciones de un ministro de Relaciones Exteriores de una nación
soberana son tan elevadas y tan graves como sus correspondientes
responsabilidades.