Tuesday, January 29, 2008

Fraude globalizador

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
29-1-2008

Fraude globalizador

A unos cuantos seduce la mágica palabra globalización. Le atribuyen
conceptos y remedios de todos los males de nuestro país. La asimilan
en paquete y, en realidad son engullidos, acríticamente. No ven más
allá de sus narices porque están comprados con buenos, sólidos y
eficientes –aún en tiempos de baja- dólares. Muchas de las compañías
que vienen al Perú, no sólo traen tecnología y capital. También –y
esto significa discriminación contra los peruanos- traen personal,
vituallas (léase compran todo afuera), y ¡para colmo de males! aquí se
les gratifica vía contratos jurídicos de estabilidad. El fraude
globalizador es de estentórea e insolente presencia. Como la mudez un
crimen de nuestras castas políticas.

Por ejemplo, un caso patético. En Cajamarca, la empresa chilena
Central de Restaurantes, CDR, ha intoxicado en algunas oportunidades a
los trabajadores de Minera Yanacocha. Las quejas y denuncias han sido
múltiples ante las autoridades respectivas. Ignórase si éstas hicieron
algo o sucumbieron a lo que en el norte andino es moneda común y
diaria: ¡la coima! Esta firma sureña no deja libertad para que sus
trabajadores se organicen vía un sindicato que los haga más fuertes y
unificados. Con la cómplicidad funcional, conciente o no, de malas
autoridades del ministerio de Trabajo, los abusos, despidos y malos
tratos contra los trabajadores son hechos cotidianos.

Son muchas las empresas mineras que so pretexto de la globalización,
traen sus máquinas o generan empresas locales alrededor, para ser
parte del enfoque integral. Es decir, todos son extranjeros y la
expatriación de capitales un hecho que escamotea la generación de
divisas locales. No sólo se contentan con un contrato, además, también
roban legalmente. ¡Más aún! Para la alimentación, conservación,
organización de los campamentos y del personal, contratan con empresas
foráneas, con gerentes extranjeros que ganan en dólares y mucho más
que cualquiera de sus pares peruanos.

¿Querría decir que aquí en Perú somos primitivos que no podemos
competir con calidad, estándares internacionales de servicio y buen
concepto de lo que es cualquiera de las áreas mencionadas? No sólo se
genera una discriminación que le roba al Perú, sino que se oblitera,
perpetúa y consagra un modelo desnacionalizador que reputa pretensa
tecnología superior a quienes vienen del exterior con malcriadeces al
por mayor e insolencia apañada por los mediocres funcionarios de
Trabajo, Salud y la mismísima Policía que se hace de la vista gorda
ante flagrantes malos tratos.

Sodexho, CDR, y otras, tienen el cuasi monopolio de la alimentación,
jardinería, organización logística de múltiples empresas mineras en
todo el Perú. Una es frances, la otra chilena. El paquete viene
completo. ¿Por causa de qué hay que soportar elusiones y
discriminaciones que atentan contra el trabajador peruano,
empresarios, obreros y empleados, que sí se han preparado, dentro y
fuera, para aprender el negocio, gerenciarlo con alta calidad y
brindar servicios con estándares competitivos en cualquier parte del
mundo?

Aparentemente el desmán estriba en que no hay leyes que, específica y
rotundamente, otorguen competencia a las empresas peruanas. El
gentilicio no otorga, de modo automático, ni calidad ni sabiduría.
Pero, si las empresas del giro especializado, son buenas y así lo
pueden demostrar, llamadas a cualquier reto ¿qué estupidez es aquella
que otorga, tácita y mecánicamente, a las extranjeras el ser parte de
un contrato cuya naturaleza de explotación de recursos no renovables
tiene características absolutamente distintas? ¡El contrabando, a ojos
vista, no puede ser más descarado!

Por tanto, la globalización embutida por vectores mediáticos
convenientemente sobornados, enajenados de cualquier credo
nacionalista –que no jingoista- y constructor de una nueva conciencia
geopolítica militante, deviene en un cáncer contemporáneo para el que
se necesita poca cosa: elementos vendibles al peso y sinverguenzas que
se prestan, literalmente, para cualquier cosa.

El Congreso, hasta hoy, ha prestado muy poca atención a un tema que
involucra a vastos sectores empresariales y laborales de muy alto
nivel. El hecho solo que estén en el mercado de ofertas y crezcan, a
pesar de todas las zancadillas las empresas peruanas, debe motivar una
sola reflexión: están compitiendo, a pesar de todo. En esa tesitura,
en ese renglón, hay que bruñir al diamante que es el trabajador
peruano y a su empresario de avanzada que tiene que recitar por norma:
no cuánto le va a costar lograrlo, sino cuánto le va a significar no
haber hecho el esfuerzo. ¡He allí la clave!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

La guerra inglesa

Historia, madre y maestra
29-1-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Lima, Studium

21 La guerra inglesa

"Chile jamás habría entrado una sola pulgada dentro de la guerra, si
no hubiera sido por el respaldo del capital inglés" agregando: "era un
completo error hablar de dicho conficto como de una guerra entre Chile
y Perú. . . es una guerra de Inglaterra contra el Perú, con Chile como
instrumento. . . Asumo la responsabilidad de esta afirmación". (46).

James G. Blaine, Secretario de Estado de los Estados Unidos en el año
1881 así se expresó en el Senado durante el mandato del presidente
James A. Garfield.

El 30 de enero de 1882, el mismo James G. Blaine, en declaraciones al
diario "The Washington Post" habló sobre las relaciones de Inglaterra
y Chile en la guerra del Pacífico, y declaró que esa república: (47).

"consiguió de Inglaterra acorazados y material de guerra. Los soldados
chilenos marcharon hacia el Perú con uniforme de tela inglesa, con
fusiles ingleses sobre sus hombros, la simpatía inglesa respaldó a
Chile en su conquista y los intereses comerciales ingleses reciben un
tremendo impulso del engrandecimiento de Chile".

Seguidamente al referirse a las transacciones que Chile buscaba en ese
entonces con Inglaterra sobre el salitre y guano peruanos, expresó:
(47)

"Banqueros ingleses proveerán el dinero, comerciantes ingleses
efectuarán los negocios, buques ingleses cargarán los productos. Más
de 800 barcos están implicados en este negocio". . . La guerra contra
el Perú ha sido hecha en pro de los mismos intereses que Clive y
Hasting tuvieron en la India".

Para mejor comprender la referencia sobre Clive y Hasting se debe
conocer que el primero fue el conquistador de la India a nombre de la
East India Company y después de dominar el país, se dedicó a
expoliarlo al máximo de sus riquezas. Hasting a nombre de la misma
Compañía, desarrolló el cultivo del opio y, a nombre de la cultura,
cristianismo y civilización, decretó el monopolio del opio y después
de generalizar su consumo en la India, donde hasta con ese producto se
pagaban los salarios de la Compañía; a cañonazos la subsidiaria,
Sociedad Jardine, Matheson y Compañía impusieron durante el siglo XIX
el libre comercio y consumo en la China a través de dos guerras para
doblegar la resistencia de ese país a consumir la droga, por eso la
referencia a esos personajes implica perfidia, engaño, abuso,
prepotencia y brutalidad.

Desde la independencia y antes también, el comercio inglés había
sustituido al español en el trato directo con las colonias. Por ese
interés económico Inglaterra dio el apoyo simbólico a la emancipación
y, cuando ésta se produjo, trató, en compromiso con Estados Unidos,
hacerse dueños del comercio continental, situación que no aprobó
Estados Unidos, pero tampoco impidió el florecimiento del comercio
británico que, como primera potencia marítima e industrial, impuso
agresivamente sus condiciones, sea para extraer o adquirir materias
primas o vender sus productos.

Cuando surgió la riqueza del guano, los comerciantes ingleses
procuraron tener el control de esa riqueza y en mucho lo consiguieron
a través de los consignatarios y bonistas, por eso se disgustaron
cuando el Perú suscribió un acuerdo con el francés Dreyfus, al perder
esa riqueza. La situación se incrementó con el salitre que estaba en
sus manos en Antofagasta, aunque Chile ponía los obreros para
explotarlo. En Tarapacá se estatizó la comercialización lo cual estuvo
en contra de sus proyectos, en cambio Chile les dio todas las
facilidades, frente a esa situación, Inglaterra decidió que Chile, por
ser quien le daba mayores ventajas fuera elegido para manejar las
riquezas y comenzaron a fraguar disculpas: como la inestabilidad del
gobierno peruano, sus frecuentes golpes militares, su seriedad en
cumplir compromisos como el no pagar la deuda, que es monopolista y,
por último, país de indios que no merecen mayor respeto. Se debe tener
presente la coincidencia de fechas. El Perú firmó el convenio el 5 de
julio de 1869, teniendo como Ministro de Hacienda a Piérola que
negoció con Dreyfus y, 1871, cuando se abren los recursos, astilleros
y arsenales ingleses al servicio de Chile. El intervalo fue el tiempo
que demandó la negociación para aniquilar al Perú.

El gobierno inglés, siguiendo las indicaciones de la City, ubicación
de banqueros, comerciantes, especuladores, quienes dictaban la
política del imperio y lo siguen haciendo, decidieron jugar a la carta
chilena al haber mostrado ese país su entero servilismo al
mercantilismo británico, sumisión de las Malvinas de 1982, cuando
Chile entregó sus bases y plena ayuda a los aviadores y barcos
ingleses para que pudieran, no sólo atacar a la Argentina, sino que
bajo la protección del territorio, realizaran labores de espionaje y
sabotaje a cambio de dos escuadrones de aviones Hawker Hunter y
bombarderos Camberra, quedando pendiente la entrega de un portaviones.
Seguramente también está el pleno apoyo a Chile, en caso de algún
conflicto de ese país.

Pinochet consideró que eran más positivo para Chile los criterios de
expansionismo geopolítico que la dignidad del pueblo chileno y el
sentido de solidaridad continental latinoamericana. La colaboración
entre Inglaterra y Chile viene desde 1851, cuando la flota inglesa,
actuando como policía del gobierno chileno, en época del presidente
Bulnes, quien preparó elecciones fraudulentas a favor del candidato
Manuel Montt, lo cual motivó la sublevación de los liberales chilenos
quienes se hicieron fuertes en Concepción y la Serena. Para combatir
dicha revolución, se dispuso el bloqueo de Coquimbo, acción naval
ejecutada por los barcos británicos en conjunción con el ejército del
general Montt. Como se produjo una nueva sublevación en Magallanes, el
nuevo presidente recurrió igualmente a la flota inglesa para doblegar
a los insurgentes.

El capitalismo británico, dueño igualmente de la prensa, desató una
campaña aleve de desprestigio al Perú, ya el 30 de mayo de 1879
editorializaba el "Times" de Londres: (48)

"En cuanto a las razones de la guerra, no hace mucho que dijimos que
estaban de parte de Chile y que los extranjeros neutrales deben
concederles sus simpatías. La querella es mercantil y mientras Chile
pelea por la libertad de comercio, el Perú ha tomado el partido de la
restricción y del monopolio".

Por su parte "The Economist" aplaudía las críticas efectuadas contra
el Perú por diferentes articulistas y en especial a las propuestas
chilenas de arreglar con los bonistas ingleses la deuda peruana del
guano. En el Anexo 11 se presentan fragmentos de un artículo del
"Standard" de Londres, traducido y reproducido por el "Mercurio" de
Santiago, y en los Anexos 12, 13, 14, 15 y 16, se aprecia la forma
parcializada, tendenciosa y tergiversada como Inglaterra presentó a su
público diferentes episodios de la guerra, pretendiendo justificar su
esbozada agresión al Perú.

Quienes avalaron a Chile ante el gobierno inglés fueron algunas
empresas o casas inglesas dedicadas al comercio del salitre
mencionándose a Guillermo Gibbs y Compañía, Melbourne Clark, Jorge
Smith, J.D. Campbell y Compañía, en especial la primera que sirvió
incluso para financiar el espionaje chileno en el Perú y no durante la
guerra sino desde años previos a ella, sea en forma directa o a través
de los consulados chilenos. Igualmente sostuvo en Londres, que a
Inglaterra le interesaba apoyar a Chile por ser el país de mayor
eficiencia en la costa del Pacífico sudamericano. Sus diplomáticos
mintieron a su público y denigraron al Perú y sus habitantes,
incluidas sus altas esferas sociales y terminaron incluso aplaudiendo
la posibilidad que Chile se anexaría al Perú como lo expresó el
almirante Lyons en 1882.

Una vez comprometida Inglaterra en la guerra contra el Perú, brindó a
Chile toda clase de ayudas, abiertas unas, encubiertas las otras. Lo
que buscó fue la seguridad de las utilidades de los inversionistas
ingleses, por eso, cuando el Perú entra en negociaciones con Turquía
para adquirir el "Tehlz-Bolend" o "Fehlz-Bolen", acorazado de
magnífica calidad y avanzadas las negociaciones a través de un
banquero griego, un marino inglés al servicio de Turquía, Hobbart
Baja, inmediatamente hizo un obsequio de más de tres mil libras de oro
al sultán y logró influenciarlo para que la operación de venta quedara
sin efecto con el pretexto de que el país no se viera privado de una
de sus mejores unidades navales.

También Inglaterra encontró la forma de canalizar su apoyo económico a
Chile, mediante algunos subterfugios, como la "Noticia Halagüeña"
tomada del Boletín de la Guerra: (49).

"UNA NOTICIA HALAGÜEÑA.

De Inglaterra se nos dice que varios jefes de casas relacionados con
Chile han hecho un fondo nada despreciable, i lo han invertido en
armas para la guerra en que se debaten los derechos i el porvenir de
Chile. Esas armas deben haber sido despachadas ya".

"Nuestros amigos de Europa nos envían, pues, los medios de vencer i de
mitigar los sacrificios que cuesta la victoria. Con ello dejan
empeñadas la gratitud nacional".

En 1880 después de producido el combate de Angamos se edita en Londres
un folleto con el informe de los marinos ingleses de la flota que
estaba en el Pacífico, constituida por el "Thetis" a cargo del capitán
P.V. Stephens y el "Turquoise" con el capitán G. Robinson y al mando
del almirante F.H. Stirling y tomando exclusivamente los informes
chilenos presentan una versión unilateral de dicho combate y
totalmente a favor del país victorioso. Censuran a la "Unión",
seguramente por no haberse hundido. Por lo menos reconocen que Grau
fue un buen marino.

La Peruvian Guano, empresa inglesa que desde 1876 explotó el
fertilizante peruano, pagando ínfima cantidad al Estado por ese
concepto, desde el momento que Chile se apoderó de Tarapacá, dejó de
pagar un centavo y, no sólo eso, sino que siguió vendiendo el guano
que tenía en depósitos en Inglaterra, aunque eran propiedad del
gobierno peruano de lo cual nunca dio cuenta y terminó abriendo
tratativas y negociaciones directas con el gobierno de Chile. Desde
ese momento la Peruvian se mostró renuente a negociar con el Perú y
por el contrario, se le declaró hostil.

En Londres se formó un Comité Central con los tenedores de bonos y
fueron presididos por M. Croyle quien delegó su representatividad en
un aventurero que estaba en Chile, Procter, a quien se aduló y endiosó
y él retribuyó con lisonjas a Chile y vituperios al Perú. Terminó
acordando que bajo el amparo de la flota chilena, podían recoger
cuanto guano desearan de las islas, con lo cual, pagarían deuda e
intereses a los bonistas, y a Chile, una libra esterlina por cada
tonelada. Exigió que si se llegaba a firmar la paz entre los países
beligerantes, Chile impondría que los tenedores de bonos peruanos
continuarían explotando el guano, debiendo ser considerados dueños
absolutos de las guaneras. Compromiso que fue sintetizado en la frase:
(50).

"Si Chile, que hoy, por el derecho de la fuerza, es poseedor de los
depósitos de guano del Perú, me permite sacar, sin consentimiento del
dueño, cuanto guano pueda, le daré una libra por cada tonelada, y del
resto confiad en mi palabra, yo pagaré a los pocos tenedores que
coadyuven al robo que perpetre Chile de las riquezas del Perú".

Chile aceptó la propuesta pero solicitó que le dieran libra y media
por tonelada. Estas propuestas fueron publicadas por el "Time" de
Londres y varios otros periódicos de Europa y América.

Al producirse la emancipación de América latina, Inglaterra realizó
todo lo posible para adueñarse de esas colonias en la medida que
pudiera lograrlo. Para asegurar las ventajas comerciales logradas, el
ministro inglés de relaciones exteriores George Canning, comenzó por
reconocer indirectamente a las nuevas repúblicas en 1823 mediante el
nombramiento de cónsules para la protección del comercio. Deseosa de
consolidar e incrementar esa situación, pero teniendo como rival a
Estados Unidos, Canning invitó al presidente de los Estados Unidos,
James Monroe, a una declaración conjunta, manifestando la oposición a
cualquier intento de intervención de la Santa Alianza en América
latina, con lo cual Inglaterra se precavía de la expansión
colonialista norteamericana en el nuevo continente. Monroe consideró
favorable la idea pero la tenaz oposición de su ministro de Estado,
John Quincy Adams, al considerar que había otro poder extracontinental
que había que detener, refiriéndose a Rusia dueña de Alaska que, había
establecido mediante un úkase, la prohibición de pesca y navegación
dentro de 100 millas de sus costas, que motivaron las protestas
angloamericanas. Esa situación pesó más en la decisión americana,
produciéndose en diciembre de 1823 la declaración de la llamada
Doctrina Monroe que, en resumen, dice que Estados Unidos tiene el
derecho de intervenir donde mejor le parezca en el íntegro de América,
pero que, frente a confrontaciones entre países del continente o
agresiones extracontinentales, que cada país se defienda como pueda.

Frente a esa política unilateral de Estados Unidos, Inglaterra se
avoca de inmediato a encontrar aliados en el continente para suscribir
o desarrollar acciones unilaterales y, el país que mejor se acomodó a
sus deseos, fue Chile.

Esa política de obsecuencia chilena determinó que en 1865, cuando la
flota española bloqueara Valparaíso, los diarios ingleses protestaran
airadamente por tal acción, manifestando que el bloqueo realizado era
como si se efectuara en un puerto británico, ya que Chile debía ser
considerada como una provincia europea o mejor aún, británica. Así fue
el colonialismo británico en Chile, sin embargo, no envió una sola
embarcación a enfrentarse a España en defensa de la república
mapochina.

Debemos tener presente que los acontecimientos mundiales fueron
dirigidos por Inglaterra a través de la presencia de sus mercaderes,
quienes procuraban mover al mayor volumen de importación de
mercaderías inglesas y exportar a la isla materias primas, con
transacciones en libras esterlinas, permitiendo incrementar el
comercio exterior. Ya en 1823 Nathan Rothschild manifestó al Selecto
Comité de la Cámara de los Comunes inglesa: (51).

"Este país en general es el banco del mundo entero; cualquier
transacción en India, en China, en Alemania, en cualquier parte del
mundo queda establecido y dirigido a través de este país".
Los ingleses habían jugado a la carta chilena, decretando la derrota
peruana, cuando sus negocios decrecieron en el Perú debido a la
nacionalización del salitre.

"The Times", el 1 de diciembre de 1862, al comentar las posibilidades
para la formación o fusión de nuevos negocios en Inglaterra, que con
las empresas que tiene en el país, que son las más (52):

"vastas y más variadas de lo que hubiera podido concebirse por el
mayor visionario e incansable de los déspotas... Uno se pregunta qué
campos de la actividad han sido dejados a individuos o asociaciones
privadas. . . Nada que pueda suministrar placer o utilidad, desde la
manufactura y venta de hielo en Liverpool al cultivo del café en los
Hill Districts en la India ha escapado de la vigencia de esta
organizada corporación".

Justamente ese conglomerado de negocios y bancos que conformaban la
City y dominaban económica e industrialmente al mundo, son los que
decidieron apoderarse del negocio del salitre peruano y boliviano. A
ellos les importaba poco la nacionalidad del propietario, sólo
buscaron el provecho utilitario.

Lo anterior está corroborado por las palabras del Ministro de
Relaciones Exteriores de Chile y, al mismo tiempo, accionista de la
Compañía Chilena de Salitre, Alejandro Fierro, quien expresó: (53).

"Es de pública notoriedad que el Perú ha edificado su sistema fiscal y
consiguientemente el económico de todo el país, sobre la base estrecha
y esterilizadora de un monopolio altamente suspicaz y opresivo. Dueño
en parte, de los dos abonos químicos que requiere para su fertilidad y
producción el suelo europeo, ha pretendido de tiempo atrás de imponer
la ley a los agricultores de aquella parte del mundo, sin tener en
cuenta que equilibrados como se hallan entre Europa y América la
producción y los consumos, aquella como manufacturera y ésta como
productora de las materias primas, necesariamente tiene que recaer
sobre la última las consecuencias de las carestía artificial que se
imponga al producto europeo, ya que está consignado y demostrado que
dentro de la ley de la solidaridad económica no hay jamas ni daños ni
beneficios parciales. . .

"Quede, pues, constancia, de que efectivamente el conflicto bélico que
el Perú ensancha tomando en él indebida participación, reviste todos
los caracteres de una gran cuestión de producción, que afecta por su
base la condición de las subsistencias en una gran parte del mundo;
cuestión en la que el Perú y Chile enarbolan banderas opuestas; la del
monopolio explotador aquel; éste el de la producción libre, regular,
armónica, que no recargue el costo del producto agrícola en Europa,
para no reagravar el precio del producto manufacturado en América".

Se aprecia la profunda defensa que el ministro chileno hace a la
economía agraria europea, como si se doliera que los europeos paguen
un poco más por el salitre o el guano. Lo que no dijo o ignoraba el
señor Alejandro Fierro era que su manifestación solo expresaba una
parte del problema y no justamente la mayor, consistente en la
industria química que recién nacía y donde los nitratos tenían enorme
importancia.

Es necesario tener presente que en esa época Inglaterra estaba en el
auge de su poderío económico e industrial, dedicados a invertir
grandes sumas en el país y sus colonias, pero igualmente fuera de
ellas cuando así les interesaba.

Explotaban grandes depósitos de oro, estaño y plomo en Australia, pero
también el estaño lo extrajeron de Malaya, España les proporciona
mercurio y hierro y, Estados Unidos fue gran proveedor de materias
primas. Cuando necesitaban algo, lo conseguían por cualquier medio,
incluso la fuerza, pero prefirieron la diplomacia disimulada, el
soborno, la mentira y el engaño.

En ese mundo industrial de creciente mercado interno y exportación,
los nitratos comenzaron a crecer en importancia al incrementar el
conocimiento de la química aplicada, que les permitió obtener acido
nítrico del salitre, el cual a su vez fue utilizado en la preparación
de explosivos, en especial el glicerol trinitrato, más conocido como
TNT, o nitroglicerina y con ella la preparación de dinamita y que
durante muchas décadas fue el más poderoso explosivo y, el control de
su producción, brindaba increíbles utilidades. Otras derivaciones
fueron los nitrobencenes o anilinas, lo cual revolucionó la industria
textil de la cual Inglaterra era el más grande productor mundial, sin
mencionar las propiedades de oxidador de metales, como base a la
preparación de lacas y es origen de los plásticos. Igualmente se
inició la industria químico farmacéutica con la serie de productos
nitrogenados, así como el inicio de los productos nitro alifáticos que
dieron lugar a los solventes.

Esa industria química inglesa tuvo como principal abastecedor, desde
fines del siglo XVIII, a los yacimientos de caliche que descubrieron y
explotaron en la India, pero dichas salitreras no fueron de mayor
cuantía y rápidamente comenzaron a agotarse, llevando a una
disminución y casi paralización de esa creciente industria, por eso,
cuando llegó la noticia que en Perú y Bo-livia habían descubierto
gigantescos depósitos, los ingleses decidieron inmediatamente hacerlos
suyos, que para eso eran los dueños del mundo y, al colocarse el Perú
en posición nacionalista en defensa de sus riquezas, fue cuando el
consejo económico de comerciantes, y banqueros decidieron la guerra y
derrota del Perú, ya que Chile se prestaba a cualquier maniobra por
dolosa que fuera.

La situación fluctuante de utilidades o pérdidas por el "Banco de
Londres, México y Sud América" a partir de 1868 fue otro elemento
decisivo para la guerra. El banco había gozado de prosperidad y
bonanza y sus accionistas en Inglaterra cobraban anualmente magníficos
dividendos, pero la política nacionalista de Balta orientada al
desarrollo nacional mediante la construcción de ferrocarriles de
penetración en especial de Lima a Huancayo y de Mollendo y Arequipa a
Cusco y Puno, determinaron cuantiosos empréstitos que se pagaban con
las riquezas del guano y el negocio del banco floreció hasta que se
firmó el contrato con Dreyfus como único agente para la venta del
guano en Europa, lo cual alteró la situación, al no ser el "Banco de
Londres, México y Sud América" el que manejó el dinero y, la remisión
de utilidades procedentes del Perú disminuyen drásticamente, obligando
a los directores del banco a buscar nuevas fuentes de ingresos y
compensasen las pérdidas de la sucursal peruana, lo cual los lleva a
la apertura de una sucursal en Iquique, 1872, y aprovechar la
creciente exportación de salitre que se embarcaba por ese puerto.
Seguidamente aperturaron otra sucursal en Valparaiso.

La revolución de los hermanos Gutiérrez y crisis fiscal originada por
la caída de precios, no sólo del guano, sino otras exportaciones
peruanas como azúcar y algodón, determinaron una recesión económica,
hasta que se llegó a la quiebra del país en 1876, y con el precio del
guano en baja cotización, lo cual produce grandes pérdidas al Banco y
las consiguientes protestas de sus accionistas y disminución de
confianza del público inglés.

Pese a mantener la sucursal de Lima abierta, sus negocios declinaron y
las operaciones se orientaron a favor de Chile, que se presentó como
el país con el cual se podrían efectuar mejores negocios, si tuvieran
el salitre en sus manos.

Un elemento de trascedencia en la derrota frente a Chile se debió a la
pérdida, por parte del gobierno peruano, de créditos y capacidad de
financiación frente a los países europeos, en especial Inglaterra, por
causa de la irracional e irresponsable política económica, hacendaria
de gobierno y diplomática que desarrollaron los diferentes gobiernos
peruanos desde el 11 de octubre de 1822, cuando se efectuó el primer
préstamo en Inglaterra por la suma de un millón doscientas mil libras
esterlinas (£1'200.000) para atender los gastos de la naciente
república y la guerra de la independencia, y desde ese desafortunado
comienzo, la deuda en una u otra forma y por uno u otro gobierno fue
incrementando y por ello hipotecando las diferentes rentas del Perú.
Se comenzó en 1822 con las rentas de la Casa de la Moneda y Aduanas en
forma preferencial y a partir del año 1842 se continuó con el guano,
después siguió el salitre, los ferrocarriles y todo aquello que
produjera alguna utilidad, pues los sucesivos gobiernos, en más o en
menos se dejaron engañar y robar o permitieron que así sucediera en
forma reiterada por los inescrupulosos agentes ingleses y franceses en
connivencia con peruanos que solo vieron las arcas fiscales como
elementos de lucro personal.

Por parte de Inglaterra, la casa Gibbs inició sus actividades como
agente peruano para la venta del guano desde el 19 de febrero de 1842
cuando se suscribió el Contrato para la venta del guano en Inglaterra
e intervinieron como contratistas Quiroz y Allier, —fueron los
primeros en suscribir un Contrato el año anterior— ademas de Puymerol
Poumarroux & Cía y Gibbs Crawley & Cia. En esa fecha, las deudas
anteriormente comprometidas fueron consolidadas en nuevos préstamos
con grandes ventajas para los prestamistas y sus agentes y total
desventaja y pérdida para el gobierno peruano.

Cuando Gibbs, frente a la inicua explotación que realizaba fue
sustituido por Thomson T. Bonar y Cia en 1861, protestó y trató de
recuperar su posición de agente y al no lograrlo, inició sus intrigas
con el gobierno de Chile para despojar al Perú y Bolivia de sus
riquezas, brindándole dinero, créditos y servicio de espionaje en sus
agencias y sucursales en territorio peruano. No sólo se orientó al
guano, sino igualmente al salitre que comenzaba a figurar como la
principal riqueza. Inglaterra que siempre defendió los intereses de
sus súbditos, sin importarle la honestidad de sus negocios, acreditó a
Chile el papel de país cumplidor de sus compromisos y por ello debía
hacerse dueño de las riquezas guaneras y salitreras, que como buenos
socios sabrían repartir la riqueza entre el león y el ratón.

Al margen de las intrigas anglo-chilenas y los Gibbs como uno de sus
agentes y testaferros, fueron los sucesivos gobiernos peruanos los que
forjaron y desencadenaron la ruina del Perú, pues con su actuar
carente de rectitud y cumplimiento de los compromisos contraídos
fueron labrando el descrédito del país ante los gobiernos y fuentes
crediticias extranjeras, en especial las anglo francesas, al haberse
perdido toda credibilidad, por los desaciertos, engaños y dualidad de
comportamiento que en forma irresponsable realizó el gobierno y sus
agentes, llegándose al momento que nadie les creía y para resarcirse
del dinero comprometido en sucesivos prestamos, ofrecieron ayuda a
Chile para que les devolviera el capital e intereses que el Perú no
podía cancelar y por el contrario, la deuda incrementaba al ser
imposible por parte del gobierno peruano poner en orden la hacienda
pública y estimular otras fuentes de riqueza y el país se
desenvolviera dentro de una ordenación fiscal que estabilizara el
gasto en armonia a los ingresos y no como venia sucediendo, que estos
sólo cubrían a no más de dos tercios de los egresos, y que en su mayor
porcentaje de más del 65o/o estaban referidos a los ingresos del
guano.

22 North el aventurero

Desde el momento que Valparaíso se convirtió en el principal puerto
exportador de salitre en 1860, los intereses anglo chilenos trataron
de lograr las mejores concesiones en territorio boliviano. En 1869
llegó a Chile John Thomas North enviado por una firma inglesa para
instalar maquinarias. Poco después se retira de la compañía y logró el
cargo de Ingeniero Jefe en el ferrocarril de Carrizal en los
yacimientos de nitrato Santa Rita. Apreciando que en los campamentos
mineros se requería de todo, en especial agua potable, se dedicó a
suministrarla, y para ello organizó una flota de barcos cisternas que
llevaran el líquido. Apoyado en el éxito, adquirió acciones en la
industria del nitrato a la par que se hizo representante de las
compañía navieras, decidiendo retirarse a Inglaterra en 1875
convertido en hombre rico.

Al comienzo de la guerra y cuando Chile capturó Tarapacá, North se
hizo presente en Iquique y, mostrando su buena fe al triunfador, le
vendió uno de sus barcos cisternas y a los otros integrantes de la
flota los colocó a su disposición. Al mismo tiempo se asoció con
Robert Harvey, quien desempeñaba el cargo de Inspector General de
Nitratos del Gobierno Peruano. Harvey inmediatamente se puso a órdenes
de Chile y conservó el cargo. El tercer socio fue John Dawson que en
varias oportunidades fue el gerente del "Banco de Londres, México y
Sud América" en Lima, así como Iquique y Valparaíso. En 1879 estaba de
gerente en Valparaíso. En esa forma North logró tener en sus manos la
magnífica información que sobre salitre y salitreras le proporcionaba
Harvey y el dinero del Banco por medio de Dawson, incluso este último,
trató que el Banco adquiriera bonos y acciones, en especial aquellas
que aún pudieran encontrarse en Lima. Como el desarrollo bélico se
presentara por demás favorable, el gobierno chileno, cumpliendo su
compromiso con el gran capital inglés y sus socios, en Santiago, el 11
de junio de 1881, por decreto reconoció la plenitud de los derechos de
los propietarios de minas, bonos y acciones. Harvey que pasó de un
gobierno a otro con el mismo cargo de Inspector General conoció
anticipadamente la intención del gobierno chileno de reconocer la
propiedad de los bonos, entonces, con sus socios, incrementaron las
compras por las cuales pagaron centavos y, al darse el decreto,
resultaron dueños de inmensas cantidades de salitreras, por lo cual,
en forma inmediata formaron diversas compañías en Londres para la
explotación conjunta de la nueva riqueza o venderles las salitreras a
precios magníficamente encarecidos, iniciándose el auge increíble de
las transacciones de salitre en la bolsa londinense.

En 1886 quedaron tres grandes empresas dueñas del salitre, las tres
organizadas por North: Compañía de Nitrato de Liverpool, Compañía de
Nitrato Colorado y la Primitiva Compañía de Nitratos. En 1888 se
hicieron dueños de la mayor parte de las acciones de la Compañía
Ferrocarrilera de Nitratos que, al ser la única, usufructuó a su
antojo el monopolio. Posteriormente fundaron el "Banco de Tarapacá y
Londres" que resultó el centro bancario en el negocio de nitratos.

Como corolario de esta situación, cuando el presidente Balmaceda trató
de nacionalizar la riqueza salitrera, como lo hizo el Perú, los
ingleses fomentaron y financiaron una revolución que lo llevó a
suicidarse en 1891.

Monday, January 28, 2008

Diferendo PerĂº-Chile

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
28-1-2008

Diferendo Perú-Chile

En la III Parte, La controversia marítima entre el Perú y Chile, de su
recientísimo libro, Delimitación marítima con equidad (Lima, enero
2008)*, el ex canciller Manuel Rodríguez Cuadros, apunta con
prolijidad en el Capítulo 1, El origen de la controversia marítima
peruano-chilena, sus componentes y la fecha crítica, lo siguiente:

"Entre el Perú y Chile existe una controversia marítima de naturaleza
jurídica, la cual tiene tres componentes: dos básicos y uno derivado.
En primer lugar, el diferendo sobre delimitación marítima en cada uno
de los espacios en que el Derecho internacional reconoce derechos de
soberanía y jurisdicción de los estados (mar territorial, zona
contigua, plataforma continental y zona económicamente exclusiva); en
segundo lugar, la pretensión chilena de desconocer la soberanía y
jurisdicción del Perú en un área de 28,471.86 km2, aproximadamente,
situada en una zona ajena al espacio marítimo objeto de la
controversia limítrofe y a la propia proyección de las costas de Chile
hasta las 200 millas y, finalmente, como derivación del diferendo
limítrofe, el desacuerdo en relación con el punto de inicio de la
frontera marítima.

En el primer caso, el Perú considera que al no existir delimitación
marítima corresponde trazar la frontera conforme al Derecho
internacional, es decir, a través de una línea que asegure la equidad
de los resultados en la delimitación. Chile, por su parte, sostiene
que los límites marítimos habrían sido establecidos de manera
convencional en la Declaración de Zona Marítima o Declaración de
Santiago de 1952 y en el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza
Marítima de 1954. Para el Perú, estos tratados, aunque válidos y
vigentes, no establecen, en ninguna de sus disposiciones, límite ni
cláusula delimitadora alguna en la frontera marítima entre los dos
países.

En el segundo caso, Chile desconoce la soberanía peruana en un
considerable espacio marítimo de 28,471.86 km2, aproximadamente, al
que se pretende otorgarle el estatus de alta mar, mediante su tesis de
mar presencial. Para el Perú este espacio, conforme al Derecho
internacional y su legislación interna, constituye parte de su dominio
marítimo hasta las 200 millas, y está por ende sujeto a su soberanía y
jurisdicción. Este espacio marítimo se encuentra fuera del alcance de
la zona marítima chilena de 200 millas.

En el tercer caso, el Perú considera que el punto de inicio del futuro
trazo de la frontera marítima es el que corresponde al término de la
frontera terrestre, el punto denominado Concordia, situado en la
orilla del mar, en la coordenada de latitud 18º21'08" S, conforme a lo
dispuesto por el Tratado de 1929 y su Protocolo complementario y las
Actas de la Comisión Demarcadora de Límites de 1930. Para el Gobierno
de Chile, el punto inicial de la frontera marítima no se encuentra en
el términus de la frontera terrestre, sino dentro del territorio, en
el punto en que se localiza el Hito No. 1, en la latitud 18º21'00".
Según el Gobierno de Chile, un informe y un acta que registran
trabajos técnicos habrían modificado el Tratado de 1929 en esos
términos.

El Perú y Chile poseen, como todos los estados costeros, derechos de
soberanía y jurisdicción hasta las 200 millas de territorio marítimo.
El título jurídico de estos derechos sobre al mar adyacente a sus
costas se deriva de la soberanía estatal sobre sus respectivos
territorios. Ambos países han cumplido con las disposiciones del
Derecho internacional, así como de sus legislaciones internas, las
cuales mandan el establecimiento de sus respectivas líneas de base a
partir de las cuales cada estado proyecta su dominio marítimo.

En el 2000, Chile aprobó la Carta Marina No. 6 del Servicio de
Hidrografía y Oceanografía de la Marina, titulada Rada de Arica a
Caleta Matanza, (1) la cual grafica, a partir de las líneas de base
normales, 12 millas de extensión de mar territorial, 24 millas de
límites exteriores de la zona contigua, hasta 200 millas de zona
económicamente exclusiva y hasta 200 millas de plataforma continental.

Esta carta fue depositada en la Secretaría de las Naciones Unidas el
21 de setiembre del 2000, (2). En ella, el Gobierno de Chile señala
que el límite marítimo está constituido por el paralelo 18º21'00" de
latitud sur, lo cual crea un efecto de amputación en la proyección del
dominio marítimo peruano hasta las 200 millas en toda el área de
superposición de dicha proyección con la correspondiente a Chile. Se
trata de un espacio marítimo de 67,139.4 km2, aproximadamente.

Tanto la carta elaborada por el Gobierno de Chile como la comunicación
efectuada a las Naciones Unidas añaden un elemento de complejidad
adicional al problema, pues el punto inicial de la frontera marítima
entre los dos países es identificado con el Hito No. 1 de la frontera
terrestre común. Esta indicación contraviene lo dispuesto en el
Tratado y Protocolo Complementario para Resolver la Cuestión de Tacna
y Arica, suscrito el 3 de junio de 1929, el cual establece
definitivamente la frontera terrestre entre los dos países. Este
tratado, perpetuo por su propia naturaleza, establece que el punto en
que la frontera llega al mar corresponde a "(...) un punto de la costa
que se denominará "Concordia", distante 10 kilómetros al norte del
puente del Río Lluta, (3). El Hito No. 1 no es sino la marca
referencial demarcatoria de la frontera más próxima al punto
Concordia, punto que intercepta la orilla del mar.

El Tratado de 1929 es el que puso punto final a la Guerra de 1879
entre Perú y Chile, como consecuencia de la cual el Perú se vio
forzado a ceder a Chile las provincias de Tarapacá y Arica. De esta
manera, la actitud del Gobierno de Chile de desconocer lo dispuesto
por el Tratado de 1929 añade a la controversia marítima de límites un
desacuerdo sobre el punto de inicio de la frontera marítima.

El Gobierno de Chile sostiene que el inicio de la frontera marítima
sería un punto seco, es decir el Hito No. 1, lo cual dejaría una
porción de territorio peruano sin mar, o, en todo caso, con costa
bañada por aguas bajo jurisdicción chilena. El Gobierno de Chile alega
que dicho punto está ubicado en la coordenada 18º21'00" S, pues en
1968 y 1969 dicho punto se ubicó como referente para el
establecimiento de unas torres de enfilación cuya función era indicar
el ámbito de una zona de exención de sanciones a los pescadores
artesanales. El Perú sostiene que el punto de inicio de la frontera
marítima no puede ser otro sino aquel en que confluye la frontera
terrestre con el mar; es decir, el establecido en el Tratado de 1929 y
que corresponde al punto Concordia en la orilla del mar, situado en la
coordenada 18º21'08".

Al conocer la elaboración de las líneas de base de Chile, así como la
comunicación respectiva a la Secretaría de las Naciones Unidas, el
Gobierno peruano efectuó las protestas correspondientes y señaló que
desconocía el límite pretendido por Chile y precisó además que no
existen límites marítimos establecidos entre los dos países. Asimismo,
señaló que el punto en el que la frontera terrestre intercepta el mar
es el señalado en el Tratado de 1929, y no el Hito No. 1 como
indicaba, de manera errónea, la Carta Rada de Arica a Caleta Matanza.

El 20 de octubre de 2000, el Perú dirigió una nota al gobierno de
Chile, en la que establecía su reserva y protesta. Señaló, en esa
oportunidad, que "(...) el Ministerio de Relaciones Exteriores
manifiesta su desacuerdo con el trazado cartográfico de dicha línea y
con la indicación que se hace en la citada Carta de Navegación, por no
existir un tratado específico para la delimitación de la frontera
marítima entre los dos países...". (4) Asimismo, cuando al Secretaría
General de las Naciones Unidas dio a conocer públicamente la
notificación de Chile, el gobierno del Perú emitió una declaración, el
9 de enero de 2001, en la que reservó su posición e intereses en
relación con la existencia de un supuesto límite marítimo entre ambos
países y señaló que: "Hasta la fecha el Perú y Chile no han celebrado,
de conformidad con las reglas pertinentes del Derecho internacional,
un tratado específico de delimitación marítima; por lo tanto, la
indicación del paralelo 18º21'00" como límite entre los dos países
carece de fundamento legal." (5)

El Perú, por su parte, en ejecución de las normas del Derecho
internacional y del mandato de su propia Constitución, ha aprobado, al
igual que Chile, la legislación que establece sus líneas de base. Lo
hizo a través de la Ley 28621, promulgada el 3 de noviembre de 2005.
Este instrumento legal establece, en su artículo 2: "Las líneas de
base están determinadas por las coordenadas geográficas que constan en
el anexo 1, que se inician en el Norte en las coordenadas Lat.
03º23'33.96" S, Long. 80º19'16.31" O (WGS 84: Lat. 03º23'31.10" S,
Long. 80º18'49.29" O), y finalizan en el Sur, en las coordenadas WGS
84: Lat. 18º21'08" S, Long. 70º22'39" O, incluidas en las seis cartas
del anexo 2 de la presente ley". (6)

La coordenada de latitud 18º21'08" S corresponde al punto de
convergencia de la frontera terrestre con el mar, es decir, a la
ubicación del punto Concordia en la orilla del mar, de conformidad con
lo establecido en el tratado de límites de 1929.

El artículo 4 de la Ley de Líneas de Base del Perú indica que: "(...)
de conformidad con la Constitución Política del Estado, el límite
exterior del dominio marítimo del Perú es trazado de modo que cada
punto del citado límite exterior se encuentre a doscientas millas
marinas del punto más próximo de las líneas de base, en aplicación de
los criterios de delimitación establecidos por el Derecho
Internacional". (7)

De esta manera, el Perú trazó el límite exterior de su área de 200
millas, de tal forma que esta distancia fuera constante en la
proyección de su mar adyacente en toda la costa peruana. Dada la
conformación de las costas, las proyecciones hacia las 200 millas de
los dos países se superponen una a la otra en la frontera lateral, lo
que origina la necesidad de delimitar dicha área de superposición
conforme a los principios y las normas del Derecho internacional de la
delimitación marítima.

El gobierno de Chile ha abierto otro diferendo, de naturaleza jurídica
strictu sensu, distinto del de la delimitación marítima, a través de
su legislación interna y determinados actos internacionales, con los
cuales desconoce los derechos de soberanía y jurisdicción del Perú en
un espacio marítimo peruano ajeno al área de la disputa por la
delimitación marítima. En efecto, la proyección máxima que hace Chile
de su espacio marítimo hasta las 200 millas no sólo se solapa con la
proyección peruana, sino que también establece una solución de
continuidad entres los espacios de soberanía y jurisdicción del Perú
que no son parte de la disputa. Se trata de un espacio marítimo sujeto
a las competencias jurisdiccionales del Perú por un título que le
otorga el principio de adyacencia, y regulado por la Ley de Líneas de
Base del Perú y que abarca 28,471.86 km2, es decir, aproximadamente
10,000 km2 menos que la disputa limítrofe. Este espacio es
reivindicado por Chile como alta mar y en esa condición sujeto a su
tesis del "mar presencial". Al considerar este espacio alta mar y al
reivindicar sobre él derechos preferenciales en materia económica, de
seguridad y de preservación medioambiental, niega la soberanía y
jurisdicción del Perú sobre esa extensa porción de su dominio
marítimo.

La controversia jurídica marítima entre el Perú y Chile versa así
sobre tres puntos:

a) La delimitación de la frontera marítima.
b) El desacuerdo sobre el punto de inicio de la frontera marítima en
cualquier hipótesis de delimitación.
c) La pretensión chilena de desconocer la soberanía peruana en una
zona de 28,471 km2, con lo que se atribuye derechos jurisdiccionales.

Cada uno de estos componentes de la controversia marítima posee una
naturaleza jurídica, pues son material del Derecho internacional de la
delimitación marítima y atañen a la aplicación de instituciones y
normas jurídicas. Respecto a estos diferendos, el Perú y Chile
sostienen posiciones distintas y opuestas de manera persistente, hecho
que configura, desde el punto de vista de Derecho internacional, una
controversia jurídica.

En el ámbito de la frontera marítima, el diferendo comprende los
límites en todas las áreas que el Derecho internacional reconoce bajo
la soberanía del estado: el mar territorial, la zona contigua, la
plataforma continental y la zona económica exclusiva.

En el ámbito del derecho del mar, el Perú y Chile han mantenido sus
relaciones en un alto nivel de coordinación, identificación de
posiciones y acción conjunta desde 1947, año en el que aprobaron sus
respectivas declaraciones unilaterales de reivindicación de soberanía
y jurisdicción hasta las 200 millas. En 1954 suscribieron un acuerdo
de cooperación fronteriza marítima que estableció una zona de
permisión pesquera en una pequeña área de la zona marítima fronteriza.
Dicho convenio empezó a aplicarse en 1967. En todo ese periodo ninguno
de los dos países asumió iniciativas unilaterales para definir sus
límites marítimos. Se mantuvo una frontera no delimitada y se aplicó
el citado convenio para eximir de multas a los pequeños pescadores
artesanales que ingresaron accidentalmente a la zona marítima de uno u
otro país. En la aplicación de este convenio se utilizó el criterio de
la frontera zona. Esta situación cambiaría a partir del 2000, año en
que el gobierno de Chile afirmaría, por primera vez en actos
internacionales, su pretensión de considerar la frontera delimitada
por el paralelo geográfico 18º21'00". El Perú contestaría a esta
pretensión alegando la inexistencia de límite marítimo alguno. Al
sustanciarse por primera vez el diferendo que oponía intereses y
posiciones jurídicas entre ambos países, el 2000 aparece como la fecha
crítica a tener en cuenta en el desarrollo de la controversia.
.............................
1) cf. Servicio Hidrográfico y Océano Gráfico de la Armada de Chile,
Carta de Navegación "Rada y Puerto de Arica", Santiago de Chile, 2000.
2) cf. Gobierno de Chile, nota dirigida a la Secretaría General de las
Naciones Unidas, 21 de setiembre de 2000.
3) cf. Tratado y Protocolo Complementario para resolver la cuestión de
Tacna y Arica, 1929, art. 2.
4) cf. Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, nota dirigida a
la Embajada de Chile, 20 de octubre de 2000.
5) Gobierno del Perú, Comunicado Oficial, 19 de enero de 2000.
6) "Ley de Líneas de Base del Dominio Marítimo del Perú". En: Diario
Oficial El Peruano, No. 28621, 2005.
7) Ibid.

*Delimitación marítima con equidad, el caso de Perú y Chile, Manuel
Rodríguez Cuadros; Ediciones Peisa SAC, Lima 2007.

Chile

Historia, madre y maestra

La tragedia del 79
Alfonso Bouroncle, Carreón, Studium, Lima

20 Chile

En Chile, los orígenes de la guerra de 1879 se encuentran en la acción
política y de gobierno desarrollado por Diego Portales, periodista,
ultra-conservador y político que orientó su actuar en luchar contra el
liberalismo de su país y como señala el historiador Mariano Felipe Paz
Soldán, quien escribe: (39)

"Derrocado el poder español en el Perú, continuó éste con Chile las
buenas relaciones que los ligaban, a pesar del conocido desafecto que
tenían al Perú los primeros hombres de aquel estado, por causas que
luego explicaremos. "Una vez establecido el orden interno, el gobierno
del Perú pensó en fomentar el comercio exterior; pero los decretos que
dictó con este sano propósito, disgustaron y alarmaron a Chile, y en
particular a don Diego Portales, en cuyo corazón se reconcentraba el
odio y la envidia al Perú, en pago al dinero que adquirió, y de la
hospitalidad que recibió.

Aprovechó la ocasión para predicar la guerra contra éste; la época le
fue propicia, porque muchos peruanos se encontraban asilados en Chile
(de 1833 a 1836) perseguidos a consecuencia de la guerra civil; y
deseaban derribar a Orbegoso y Santa Cruz, lo cual ofrecía a Chile un
buen contingente de militares y políticos. Establecida la
Confederación Perú Boliviana, bajo la protección de Santa Cruz, se
sublevó los ánimos en el Perú, e inclinó la opinión de una manera
decisiva en contra de ese orden de cosas, presentando a aquella nación
la mejor oportunidad de dar salida a sus mal reprimidas prevenciones.
"La guerra fue declarada a la Confederación en 1837; pero el tiempo
que todo lo descubre, ha dado a conocer que la verdadera causa fue
esencialmente mercantil, y que uno de los objetos que se propuso
Portales fue la desmembración del Perú para debilitarlo, plan que se
extinguió con la muerte de éste, pero dejó sembrada la idea".

Durante su dictadura y para oponerse al ejército, reestructuró la
guardia civil o nacional. Dio de baja, después de la batalla de
Lircay, último combate de la guerra civil, a todos los oficiales y
jefes del ejército opositor de Freire. Reestableció la Academia
Militar de Chile destinada a la preparación técnica de la futura
oficialidad, seleccionada en el medio aristocrático y adicto al
régimen.

La derrota de la Confederación por acción del ejército chileno
determinó que en Europa y Estados Unidos se comenzara a mirar a Chile
como un país fuerte en la costa del Pacífico, además, que el puerto de
Valparaíso, por las medidas comerciales muy favorables que tenía, lo
colocaron como el de mayor actividad en esta parte del Continente.

Al producirse el descubrimiento de depósitos de guano en Atacama, en
1842, el presidente chileno Bulnes sancionó una ley declarando que los
depósitos meridionales al paralelo 23 de latitud sur eran de propiedad
nacional y por lo tanto sujetos a decomisos e impuestos.

1863, por reclamaciones de Bolivia, la flota chilena ocupó el puerto
de Mejillones en el territorio boliviano de Antofagasta.

1866, 10 de agosto, durante el gobierno de Melgarejo se suscribió un
Tratado que dispuso dejar en forma dudosa los límites entre los dos
países, además que entre los paralelos 23 y 25 de latitud sur, los
yacimientos que se descubrieran y explotaran en determinadas áreas
serían considerados de propiedad de ambas naciones.

1868, en Londres celebra un convenio Chile, para que el gobierno
inglés les permitiera retirar dos barcos de guerra, recogiendo las
corbetas "Chacabuco" y "O'Higgins" de 1670 toneladas, sin embargo, sus
diplomáticos en la misma época trataron de evitar que el Perú retirara
el "Atahualpa" y "Manco Cápac" de Estados Unidos.

1871. Contrata la construcción en astilleros ingleses de dos blindados
de 3600 toneladas cada uno, que fueron el "Blanco Encalada" y el
"Cochrane", además de la cañonera "Magallanes" y el transporte
"Toltén", barcos construidos con gran celeridad, en trabajo de tres
turnos que se rotaban día y noche incluidos feriados y domingos, para
lo cual fue necesaria la participación activa de 500 a 600 obreros.

1873. Reorganización total del servicio de arsenales de la marina. Se
incrementó la dotación naval para cubrir las plazas para los nuevos
buques, incluido con alumnos de la escuadra naval y los procedentes de
los barcos de guerra ingleses donde muchos oficiales chilenos
prestaban servicios en adiestramiento y perfeccionamiento de estudios,
además de todos aquellos otros que se encontraban en Europa en
diversas comisiones —se debe suponer que de perfeccionamiento de armas
y estrategias navales—.

Se contrataron en Inglaterra ingenieros, mecánicos, sargentos para las
brigadas de artillería de marina, se incrementó el salario de los
marinos y el del enganche de la marinería: los batallones de
artillería de marina fueron incrementados a 600 plazas. Para los
servicios de sanidad igualmente se contrataron cirujanos y personal
auxiliar.

La marina quedó constituida por los dos blindados; las dos corbetas
recogidas en Inglaterra en 1868; además de la "Magallanes" de 772 T. y
"Abtao" de 1051 T. siendo sus barcos más antiguos la "Esmeralda" de
854 T. y la "Covadonga" de 600 T. Contó con más de una docena de
transportes artillados, proporcionados por la Compañía Sudamericana de
Vapores, creada en 1872, y que, en caso de conflicto, debía brindar
sus embarcaciones al gobierno.

El ejército estuvo constituido por uno regular de línea sobrepasando
las 8,000 plazas, perfectamente armados y adiestrados, y algo más de
54,000 reservistas dentro de la guardia nacional, hombres que podían
estar o no en servicio activo, adecuadamente adiestrados. Para esos
hombres, Inglaterra había proporcionado ametralladoras, fusiles,
abundante munición y talleres para reparación, vestuario, telas para
uniformes y a su gestión las fábricas alemanas Krupp entregaron la
artillería que en ese momento era lo mejor del mundo y los
correspondientes artilleros.

El espionaje chileno en el Perú estuvo dirigido por sus cónsules y
contaba con la colaboración de ciudadanos mapochinos que desde hacía
muchos años, vivían en el país y los gastos que requerían eran
sufragados por la casa inglesa Gibbs de Lima y sus sucursales en
provincias.

A partir de 1872, la prensa chilena desató progresivamente una campaña
anti-peruana hasta llegar a declarar abiertamente que la meta de Chile
era geopolítica y su aspiración apoderarse del salitre de Tarapacá.
Esa propaganda fue alimentada desde el parlamento y el gobierno, lo
cual es comprensible si consideramos que muchos de los parlamentarios,
el presidente Pinto y algunos de sus ministros eran accionistas de las
empresas salitreras. Política desarrollada y alentada con cualquier
motivo y orientada especialmente a lograr la simpatía de Bolivia para,
conjuntamente, apoderarse del sur del Perú a cambio que el país
altiplánico cediera Antofagasta a Chile. Campaña de desprestigio
contra el Perú que fuera secundada por la prensa inglesa, en
planteamientos que seguían lo manifestado por el gobierno de Santiago.
Identificando su palabra a lo que deseara su socio en la aventura del
robo del guano y el salitre, que, desde el parlamento británico y su
cancillería se había concertado con Chile.

Carta del ex cónsul de Chile en Bolivia Justiniano Sotomayor dirigida
a su amigo el presidente de Bolivia Hilarión Daza el 8 de abril de
1879 desde Santiago: (40).

"Apreciado amigo: Me encuentro aquí desde hace un mes, y Ud. no tendrá
necesidad de que le diga por qué me he venido. La ruptura de
relaciones entre Bolivia y Chile me ha sido muy dolorosa, porque
siempre he sido de opinión que no debería haber en América del Sur
países que cultivasen más estrechas relaciones de amistad. El Perú por
el contrario, es el peor enemigo de Bolivia, es el que la agobia bajo
el peso de sus trabas aduaneras, el cancerbero de la libertad
comercial, industrial y hasta cierto punto política de Bolivia. . .
Chile es el único país que puede librar a Bolivia del pesado yugo con
que el Perú la oprime. Chile es también la única nación que, aliada a
Bolivia, puede darle lo que le falta para ser una gran nación, es
decir, puertos propios y vías expeditas de comunicación. ¿Puede
pensarse seriamente en Bolivia en buscar por Cobija y demás puertos de
su litoral una salida para su comercio? Profundo error. Los únicos
puertos naturales de Bolivia son Arica, Ilo y Mollendo o Islay. . .
"Una cosa he notado aquí desde mi llegada. No hay odio alguna contra
Bolivia, se han respetado los bienes y personal de los bolivianos. . .
Pero llegó el momento de declarar la guerra al Perú y el país se
levantó en masa. . . "Al Perú le haremos la guerra a muerte, a Bolivia
no podemos odiarla.. . Ahora o nunca debe pensar Bolivia en conquistar
su rango de nación, su verdadera independencia, que por cierto no está
en Antofagasta, sino en Arica. Después de esta guerra ya será tarde.
Chile vencedor no lo consentiría, a menos de tener a Bolivia de su
parte. ... El hombre que dé a Bolivia su independencia del Perú será
más grande que Bolívar y Sucre, porque aquellos le dieron solo
simulacro de libertad y éste se la daría real y verdadera. ¿Estaba
reservada a Ud. tan colosal empresa? Su afectísimo amigo y s.s.
Justiniano Sotomayor".

Carta enviada a Bolivia por encargo del Ministro de Relaciones
Exteriores de Chile Santa María, apreciándose no sólo la treta de
separar a Bolivia sino, halagarlo y retribuirle con territorios
peruanos, y no porque a Chile su generosidad así le impulsara para
impedir la mediterraneidad del país altiplánico, sino, para colocar un
intermedio entre sus fronteras y el Perú.

El diario "La Patria" de Valparaíso, el 13 de diciembre escribía: (41).

"Hay quienes se alarman con la palabra conquista lanzada por Chile en
la presente guerra. ¿Qué va a decir la América? ¿Qué va a hacer en
contra de Chile? Nada mas destituido de fundamento, nada mas
visionario ni mas ilusorio que esos temores, que carecen absolutamente
ante la filosofía y la historia de toda razón de ser. No podemos temer
a la murmuración ni a los juicios de la América haciendo y realizando
lo que todas las naciones que la componen han hecho siempre bajo el
influjo que las circunstancias en que hoy se encuentra Chile. No
podemos temer tampoco a la malevolencia de las fracciones de América
que se nos muestran hostiles, porque ya esa se ha mostrado hasta el
último grado. La creencia muy racional y muy sensata de que en el caso
de éxito en la lucha, a que se vio arrastrado Chile, rectificará sus
fronteras de la manera que mejor convenga a sus necesidades del
presente y a sus seguridades del porvenir, no fue jamás un misterio ni
para el país ni para el enemigo, ni para los neutrales. Este pueblo en
los comicios y reuniones populares que precedieron a la guerra, no
dejó jamás de saludar con sus aplausos los rasgos de franqueza de sus
tribunos, que en el lenguaje más claro y en el castellano mas castizo,
le decía con todas sus letras: VAMOS A TARAPACA, TARAPACA SERA
NUESTRO. . . diremos. . . que la nación que hace la guerra tiene el
derecho de la conquista, puesto que esta no es sino la consecuencia
lógica y precisa de la guerra".

La prensa chilena henchida de furia salvaje preconiza la destrucción
del Perú; igualmente en el mismo diario del 31 de enero de 1880,
escribe: (42).

"Lo que a Chile interesa, lo que este país industrioso exige y aguarda
es que, junto con aprovechar la superioridad incontestable de nuestros
elementos de mar y tierra, para asestar golpes mortales al Perú, se
adopten medidas, y emprendan operaciones dirigidas a destruir o
debilitar eficazmente los recursos de que esta nación pueda echar mano
en cualquier época futura, para hostilizar a Chile por tierra o por
mar, o a suscitarle enemigos en el continente. El estado peruano posee
en la costa ferrocarriles, almacenes, maquinarias; pues bien todo eso
debe ser reducido a polvo por los cañones de nuestra escuadra. El
estado peruano es dueño de valiosos depósitos de guano; pues bien, es
indispensable tomar cuanto antes posesión de estas riquezas y
explotarlas por cuenta exclusiva de Chile. El día en que las
propiedades fiscales peruanas comiencen a ser convertidas en
escombros, y el guano a salir por centenares de miles de toneladas,
ese día será el primero de buen sentido del Perú, y alumbrará la
terminación de la guerra, pongámonos en movimiento contra los centros
de riqueza del Perú. La que fue opulenta ciudad de los Reyes, y no es
hoy más que cueva de bandoleros, verá dentro de sus muros a los
soldados chilenos que semejantes a una avalancha devastadora
destruirán en minutos ese carcomido edificio de la ciudad".

Y el salvajismo preconizado se desató sobre el Perú. Como preludio de
lo que habría de acontecer en dos años de holocausto, saqueo,
depredación, violación, escarnio y pillaje, las bárbaras huestes de
Chile desataron su furia salvaje y brutal propia de caníbales.
Semejaron a los ingleses saqueando y destruyendo Pekín en la guerra
del opio. En la misma forma los chilenos mostraron de lo que fueron
capaces y para ello eligieron a Mollendo como su primera víctima.

La expedición chilena desembarcó el día 9 de marzo y después de ocupar
el puerto se abrieron expediciones a Islay y Mejía desatándose en cada
lugar el saqueo, incendio, destrucción y muerte sin que se respetara
nada ni a nadie, en medio de una orgía de sangre y alcohol de la
soldadesca chilena dirigida por sus oficiales que, con gran entusiasmo
apremiaban el saqueo y devastación. El capellán J. Eduardo Fabres,
chileno, que desembarcó el 10 de marzo, narra en "El Estandarte
Católico" de Santiago en marzo de 1880: (43).

"Serían como las doce de la noche del día 10 de marzo, cuando
desembarqué en el muelle, y me dirigí inmediatamente a mi alojamiento,
en donde encontré a la gente muy tranquila, pues no había habido nada
de lo que se había dicho del enemigo. El incendio estaba en su mayor
fuerza, la iglesia ardía completamente. Yo no me atreví a ir a ver el
fuego de cerca, pues se sentían tiros a cada momento. . . Al día
siguiente. . . El incendio aún no se había extinguido del todo. . .
Varias familias todas ellas de pobres, se habían refugiado en la
plaza, en donde lloraban y pedían misericordia, pues creían que todo
el pueblo iba a ser quemado, y que a ellas las iban a matar. Trabajo
inmenso me costaba sosegarlas, asegurándoles que nada les iba a
suceder. En lo mejor de mi perorata, un tremendo estallido que rompió
los vidrios de la casa delante de la cual estábamos, haciéndola
conmoverse como un terremoto.. .

La mayor parte de las casas habían sido saqueadas por los soldados del
3° de línea y. . , varios otros soldados de los otros cuerpos. . . El
jueves y viernes (11 y 12 de marzo) el incendio continuó y también la
destrucción de la estación. En ésta el gobierno peruano ha perdido de
cinco a seis millones de pesos, pues era una magnífica estación, muy
superior a la de Santiago y Valparaíso. El viernes se permitió saquear
la parte de la aduana que estaba sobre el muelle y que debía ser
quemada y que contenía muchísimas mercaderías y licores".

Sobre el mismo tema el periodista e historiador chileno Vicuña
Mackenna en publicación de "Los Tiempos" del 29 de enero de 1880
escribe además de los relatos similares a los del sacerdote, que: (44)

"Tal era el horrendo espectáculo que ofrecía la población, convertida
en devoradora pira, a los que a esas horas se encontraban en tierra. .
. mas o menos, todos los cuerpos de la expedición, se marcharon de
aquella orgía, iluminadas por las llamas de una universal destrucción,
porque la dinamita había hecho saltar la magnífica estación de
Mollendo, y todos los edificios públicos, al paso que su material de
explotación, saturado de petróleo, ardían en inextinguibles piras,
atizado el fuego por soldados de Chile, conforme a órdenes superiores
y a instrucciones exactas. . . por fin. . . logró reembarcarse la
expedición a la vista del amedrentado enemigo, y sin mas fruto que
aquella vergonzosa y tan horrible y mal aconsejada devastación. Tres o
cuatro millones destruidos, funestas escenas de inmoralidad para el
soldado y la carga de un camello de reclamaciones diplomáticas, he
allí en conjunto el fruto de la fatal expedición de Mollendo, que no
había tenido sino una compensación; la de alumbrar con la riqueza
acumulada de un pueblo los densos horizontes de una noche de horror.
Lindísimo espectáculo dicen que representaba en la noche del 10 al 11,
un área de terreno como de 18 leguas cuadradas, iluminando los cerros
y las ondas del océano del incendio que a la vez consumía a Mollendo,
Mejía e Islay.

"Los extranjeros, avalúan las pérdidas sufridas por los peruanos en la
destrucción de Mollendo, Islay y Mejía, muelles, estaciones, etc. en
ocho millones de pesos. . . No; la historia para ser tal, para merecer
su nombre y servir de enseñanza a los pueblos, tiene que ser
inexorable en su exposición, como en sus fallos*. Y concebida así la
expedición de Mollendo no fue sólo un grave error militar sino una
vergüenza para nuestras armas. Fue un Tarapacá moral . . .".

El jefe de la expedición coronel Barbosa salió en inspección y pillaje
a Mejía, continúa narrando Vicuña Mackenna: (45).

"Al llegar el coronel Barbosa a Mollendo se le presentó un espectáculo
de horror; la orgía de un ejército desbandado entre las llamas de un
incendio.. . A las dos y media de la tarde (del 11) comenzó el resto
de la expedición, pues ya el 2° de línea había marchado a Islay, a
desalojar sus cuarteles para incendiarlos, lo mismo que los demás
edificios públicos del pueblo. Fuera de los edificios destrozados e
incendiados se quemaron también unos cien carros del ferrocarril y se
destrozó la vía férrea, y parte del sólido muelle de fierro del puerto
que a causa de la premura del tiempo, y de la perfección del trabajo
solo pudo ser destruido en muy pequeña parte. Durante toda la tarde y
la noche del 11 se ocuparon las tropas en la obra de destrucción".

La vergüenza no sólo fue para Chile. El nuevo y joven Prefecto de
Arequipa, gran amigo de Piérola y de la vida social, que recién había
llegado a su sede y con pleno desconocimiento del sur del Perú y
también de su responsabilidad, don Carlos Gonzales Orbegozo, en su
primer actuar político y con una fuerza de 2500 hombres a sus órdenes,
conoció la noticia por telégrafo del desembarco de los chilenos en
Islay el día 9 a la una de la tarde, y a lo más que se atrevió, no se
sabe si prudencia o terror, fue dejar 10 batallones, los mejores en
Arequipa, y partir recién al día siguiente, avanzando con tal lentitud
que sólo pudo contemplar la desolación que los chilenos cometieron en
su retirada de Mejía. Lo increíble fue que avanzó en tren, en carros
que la misma tropa debía empujar.

Saturday, January 26, 2008

Gonzalo Gutiérrez: burros y alfajores

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
26-1-2008

Gonzalo Gutiérrez: burros y alfajores

Acaba de opinar el secretario general y vicecanciller de Relaciones
Exteriores, Gonzalo Gutiérrez, que el incremento de las tarifas de
alojamiento de los hoteles en ocasión de citas internacionales en
Perú, desalentará la llegada de visitantes. ¿No es éste individuo el
recientísimo autor del fraude del proceso de ascensos en Cancillería?
¿no es, acaso, el mismo, que puso en ridículo al presidente Alan
García, al hacerlo firmar una resolución inconstitucional que terminó
en su anulación? ¿qué esperan para, de oficio ordinario, denunciarlo,
meterlo en una congeladora, y botarlo de un puesto que no merece, que
ha deshonrado y que da muestras de una ineptitud a prueba de balas?

¿Qué sabe el burro de alfajores? Es evidente de toda evidencia, no es
necesaria mayor demostración para poner de relieve la monumental
incompetencia del señor Gonzalo Gutiérrez quien debería, en lugar de
meterse a temas de hotelería, explicar las razones por las que sus
hijos no están en Perú estudiando y sí lo hacen en un país del sur,
lugar donde ha servido varios años y donde, además de residencia,
también le inocularon aires con vino tinto y empanadas poco acordes
con su, hasta hoy, elevado cargo.

Perú es un país curioso. Vemos cómo altos funcionarios para favorecer
a sus amigotes, impulsan cogollos, pandillas de inversos que se
defienden entre sí, bajo el supuesto que pueden controlar
instituciones que deberían tener respetabilidad. Es el caso de Torre
Tagle donde ¡ni un ministro ha ascendido! Y donde hay varias acciones
de amparo denunciando el concluido y muy impugnado proceso de ascensos
que ¡al más puro caballazo! perpetró hace unos días el señor Gonzalo
Gutiérrez.

Si este caballero es un ilustre inútil como viceministro y secretario
general de Cancillería y ese es un mérito que tirios y troyanos le
reconocen, arriesga el prestigio del jefe de Estado porque le hace
firmar fiascos inconstitucionales y comete delitos funcionales ¿por
causa de qué sigue en el puesto si ha probado, con agravantes, que no
sirve sino para estar en un tribunal respondiendo por sus yerros?
Pero, ahora opina sobre precios de hoteles. ¿Qué sabe el burro de
alfajores?

Cancillería tiene una misión muy importante. No sólo superar su
atávica, pusilánime, tradicional, casi lógica, mediocridad y timidez
para los temas internacionales. Son años de años en que esta casa sólo
otorga al Perú fracasos y sólo fracasos. ¡No hay un solo embajador
preso por los robos cometidos en sus misiones y denuncias hay cientos
con documentos! Las comisiones que se han formado, como toda comisión
en Perú, sólo han barnizado los delitos y les han puesto membrete
hermoso y toneladas de palabras cohonestan las estafas, deshonras,
robos y crímenes cometidos. Pero que en momentos de tensión, para los
próximos 10 años, con un país del sur, en un asunto muy delicado,
tenga el pueblo del Perú que pagar sueldos y sinecuras a incapaces
congénitos como Gonzalo Gutiérrez ¡sí que es un disparate! Y que éste
se sienta ufano como si nada hubiera pasado ¡una aberración!

El espíritu de cuerpo, esa tara que mediatiza, disimula y nos vuelve
cómplices masivos de las peores porquerías, es connatural a Torre
Tagle. Nadie denuncia nada, nunca hay culpables y a lo más, todo se
resuelve a pañuelazos fraternos y abrazos hipócritas. Por eso ya le
perdonaron los desmanes a Gonzalo Gutiérrez. ¡Qué verguenza! Y encima
éste se cree el cerebro de la "nueva generación líder" en Cancillería.
¡Dios nos coja confesados!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Friday, January 25, 2008

Apego a los tratados

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
25-1-2008

Apego a los tratados

Funcionarios ecuatorianos visitan Chile y prolongan lo que de antaño
es una alianza militar, política y de toda índole.

Si se trata de respeto a los tratados internacionales, hay mucho pan
por rebanar y la verdad histórica no acompaña a quienes siempre se han
caracterizado por su absoluta y convicta violación de los mismos. El
artículo a leer es una palmaria demostración del asunto. Y las fuentes
provienen del mismo país protagonista de estas trasgresiones.

No hablamos de 1836, 1879. Apenas de 1995 en pleno conflicto del Perú
con Ecuador, un país garante del Protocolo de Río de Janeiro de 1942,
avituallaba de armas a uno de las naciones en liza. Y, por pura
casualidad, hoy también le otorgan submarinos que desechan y nadie
sabe si mucho más. Estos secretos son, casi siempre, los mejores
guardados.

¿Recuerdan nuestros diplomáticos, usuales divorciados de la historia,
algo sobre el particular? Si lo hacen, ya enterraron cualquier resabio
digno porque "no hay que producir ruido político". ¿Y nuestros
políticos? A nadie extraña su ignorancia y profundísima mediocridad.
Como si las traiciones pudieran ser edulcoradas siempre.

Leamos, pues, lo que pasó, no ha mucho. Y saque usted sus propias
conclusiones y note que las excusas ¡jamás! han sido dadas. Y aquí
tenemos a presidentes, primeros ministros, parlamentarios, rogando,
casi de rodillas, porque no se alce mucho la voz. Hay gentuza que
nació castrada de cualquier respetabilidad. (hmr)

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
10-4-2007

Chile sí vendió armas a Ecuador en 1995

Apareció el 8 de los corrientes en La Tercera de Chile –consignada
aquí el 9, por El Comercio- la siguiente información bajo el título:

"Informe confirma que Chile sí vendió armas a Ecuador en 1995:
por Moisés Ávila Roldán, Corresponsal

SANTIAGO DE CHILE. Durante la madrugada del 31 de enero de 1995,
mientras el Perú y Ecuador se enfrentaban en el conflicto fronterizo
del Alto Cenepa, dos aeronaves Hércules ecuatorianas aterrizaban en el
Grupo 10 de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), ubicado en Santiago. Su
misión: recoger pertrechos militares que este país vendió para seguir
enfrentando al nuestro, a pesar de las prohibiciones que había
impuesto la ONU.

Esta información, contenida en el último informe elaborado por la
Brigada Investigadora de Lavado de Activos (Brilac), contradice la
presentada al Perú, en marzo de 2005, por el entonces ministro de
Defensa de Chile, Jaime Ravinet. Este señaló que solo se registró una
autorización de exportación de material bélico (el 12 de setiembre de
1994) y aseguró "que Chile otorga plena seguridad de que no se
entregaron dichas municiones mientras estaba el conflicto".

La indagación fiscal, publicada ayer por el diario "La Tercera",
señala que dos aviones Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Ecuatoriana
arribaron al Grupo 10 después de la medianoche y despegaron casi dos
horas después.

Llevaban fusiles, municiones, subametralladoras, cargadores, cohetes
LAW, visores nocturnos y raciones de combate. Para ello se dispuso la
suspensión temporal de los vuelos comerciales en el aeropuerto de
Santiago, así como la orden de operar con el mínimo de luces mientras
se efectuaba el aterrizaje y despegue de las aeronaves ecuatorianas.

Según el ex jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército, general
Eugenio Covarrubias, fue el agregado militar de Ecuador en Santiago,
coronel Nairo Fernando Velasco, quien acudió en 1994 a su oficina para
pedirle ayuda con el argumento de que el Perú los iba a invadir.

El documento, con todos los pormenores de la negociación, está en
manos del juez Juan Escobar, quien deberá interrogar a las autoridades
civiles y militares que en 1995 habrían tenido conocimiento de la
operación.

Para recordar

-En un comunicado que emitió la cancillería peruana en junio de 2005,
se dejó en claro que fue el propio subsecretario de Relaciones
Exteriores de Chile quien confirmó al embajador del Perú en Santiago
(el 2 de febrero de ese año) que sí se entregó material militar a
Ecuador durante el conflicto y que su gobierno iba a tomar medidas
para impedir otras operaciones de esta naturaleza.

-A pesar de la "nota de protesta y extrañeza" enviada por el Perú al
Gobierno Chileno, en el 2005, en la que se lamenta que se haya
incurrido en dicha operación a pesar de ser un país garante del
Protocolo de Paz firmado por el Perú y Ecuador en 1942, el país del
sur no alteró su versión oficialmente."

¿Qué dijo Perú en el 2005?

29 de abril de 2005

Perú confirma que Chile entregó armas a Ecuador en pleno conflicto del
Cenepa

Gobierno peruano presentará Nota de Protesta a Chile

COMUNICADO OFICIAL RE 06-05

En relación a las informaciones sobre venta de material bélico por
parte del Gobierno de Chile al Gobierno del Ecuador en los años 1994 y
1995, los Ministerios de Relaciones Exteriores y de Defensa han
finalizado las indagaciones correspondientes y ponen en conocimiento
de la ciudadanía sus resultados.

1. A partir del día 4 de febrero de 1995 informaciones periodísticas
dieron cuenta de que el Gobierno de Chile habría "vendido armas al
Ecuador durante el conflicto armado, siendo garante del Protocolo de
Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro, suscrito por el Perú y el
Ecuador en 1942". El 5 de febrero de 1995 el Ministerio Secretaría
General de Gobierno de la República de Chile efectuó una declaración
pública en la que señaló que sólo tenía registrada una autorización de
exportación de material bélico al Ecuador fechada el 12 de setiembre
de 1994. La citada declaración pública señaló, asimismo, que "la
entrega de este material se ha realizado conforme a las prácticas
internacionales habituales en este tipo de operaciones comerciales y
sus detalles revisten carácter reservado", así como que "es
completamente inefectivo que este material haya sido retirado de la
base aérea Los Cóndores de Iquique o de cualquier otra base militar
aérea chilena".

2. El Gobierno del Perú de ese entonces no se pronunció sobre estos
hechos de manera oficial. Sólo se ha registrado una declaración
periodística del ex presidente Fujimori reproducida en el diario La
Época, el 12 de febrero de 1995, cuya trascripción literal es la
siguiente: "no conozco si ha habido operaciones de venta de armas por
parte de Chile; no tengo pruebas que evidencien esa venta, tanto del
sector privado como del estatal, pero entiendo que del sector estatal,
al menos en este momento, se han suspendido todas las ventas".

3. Esta percepción pública sobre la venta de municiones celebrada en
septiembre de 1994, conforme a la Declaración del Ministerio
Secretaría General del Gobierno de Chile, persistió hasta el 21 de
marzo de 2005, fecha en la que en una entrevista el General Víctor
Manuel Bayas, ex Comandante General del Ejército de Ecuador en
funciones en esa época, declaró que Chile entregó armas al Ecuador
durante el conflicto.

4. En una entrevista al diario El Comercio de Quito, el General Bayas
manifestó que "se compraron armas a Chile, incluso hubo declaraciones
por parte de las autoridades de ese país indicando que era un
compromiso anteriormente adquirido, por eso entregaron las armas a
nuestro país". Preguntado sobre si las armas se compraron durante el
conflicto de 1995, respondió "sí, fue un contrato con los militares
durante el conflicto".
Posteriormente, el Coronel Ernesto Checa, Agregado Militar del
Ecuador en Chile durante el conflicto, señaló, el 11 de abril de 2005,
que Chile entregó al Ecuador, además de municiones, fusiles y visores
nocturnos. Ambas manifestaciones afirmaron que la entrega de armas
ocurrió durante el conflicto armado con el Ecuador. El General Bayas
en otra declaración pública el lunes 21 de marzo del presente año
expresó que "las autoridades del hermano país (Chile) se han referido
con toda amplitud a los hechos; por cuanto los mismos se sujetan
estrictamente a la verdad, debo manifestar que ese pronunciamiento
oficial del hermano país deja explícitamente agotado el tema".

5. Estas declaraciones introdujeron elementos nuevos en el
conocimiento público de los hechos, pues habría la posibilidad que se
hubiese entregado o contratado material bélico durante el conflicto
armado. Dada la seriedad del fondo de la cuestión, el Gobierno del
Perú solicitó por vía diplomática la investigación correspondiente al
Gobierno de Chile. En ese mismo sentido, entregó a la Embajada de la
República de Chile en Lima la Nota RE(GAB) No. 6-4/36, del 22 de marzo
de 2005.

6. El Gobierno de Chile, a través del Ministerio de Defensa, emitió
una declaración, el 22 de marzo de 2005, en la que reitera la
Declaración de 1995 del Ministerio Secretaría General de Gobierno, en
el sentido que sólo se registró una autorización de exportación de
material bélico, el 12 de septiembre de 1994, y que ésta se refirió
exclusivamente a la venta de municiones a las FF.M. ecuatorianas.

7. El 28 de marzo del 2005 una nota de prensa del Ministerio de
Relaciones Exteriores de Chile señaló que el Ministro de Defensa,
Jaime Ravinet, informó que "Chile ya entregó una completa información
al Perú tras la investigación correspondiente respecto del
requerimiento del Gobierno peruano, a raíz de las declaraciones del ex
Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ecuatorianas, Víctor
Manuel Bayas", añadiendo que "Ravinet destacó categóricamente que
Chile otorga plena seguridad de que no se entregaron dichas municiones
mientras estaba el conflicto".

8. La completa información a que se refirió el Ministro de Defensa del
Gobierno de Chile fue remitida al Ministro de Defensa del Perú el 22
de marzo del presente año y consiste única y exclusivamente en dos
documentos públicos: la Declaración Oficial del Gobierno de Chile de
fecha 05 de febrero de 1995 y la Declaración del Ministerio de Defensa
Nacional de fecha 22 de marzo del 2005. El Gobierno del Perú considera
que estos documentos constituyen una información insuficiente.

9. El resultado de las indagaciones efectuadas por el Gobierno del
Perú, incluido el registro de las comunicaciones que obran en sus
archivos, indican de manera fehaciente que por lo menos se entregó
durante el conflicto armado material militar consistente en municiones
de 9mm, en un número indeterminado. Para lo cual, dos aviones de la
Fuerza Aérea ecuatoriana C-130 aterrizaron en territorio chileno,
cargaron el material y lo transportaron a Ecuador.

10. La Fuerza Armada Peruana tuvo en esa oportunidad también la
información adicional que otros tres aviones de Ecuador tenían
previstos vuelos con similar destino y propósito.

11. La entrega de este material militar durante el conflicto armado
fue confirmada por el Subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile
ante el Embajador del Perú en Santiago, el 02 de febrero de 1995. El
Subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile expresó, asimismo, su
preocupación y presentó excusas, asegurando al Embajador del Perú que
su Gobierno había tomado inmediatas medidas para impedir otras
posibles operaciones de esta naturaleza.

12. Posteriormente, el 11 de febrero de 1995 las Fuerzas Armadas del
Perú registraron información sobre eventuales adquisiciones el 29 de
enero de 1995: 15,000,000 munición 5.56; 22,000 granadas 4.2 HE;
1,000,000 munición 0.50; 1,000 munición Mort. 81,60; n/d granadas 90mm
para tanque; n/d granadas incendiarias 105 mm; n/d misiles A/T (US$
11,500 c/u); 30,000 granadas 40mm HE; 30,000 minas Claymore.

13. El Gobierno del Perú lamenta profundamente que el Gobierno de
Chile, siendo garante del Protocolo de Paz, Amistad y Límites de Río
de Janeiro suscrito en 1942, haya entregado material militar al
Gobierno de Ecuador durante el conflicto armado. El Gobierno de Chile
debió haber mantenido la más absoluta neutralidad, si se considera
que el Protocolo de Río además de ser un tratado de límites es un
tratado de paz. Este hecho daña irreparablemente el ejercicio de la
garantía por parte del Gobierno de Chile. Constituye, adicionalmente,
un acto que no se condíce con los principios, reglas y normas que
obligan a los Estados, especialmente a los Estados vecinos, en el
marco de una relación de amistad, cooperación y respeto, conforme la
Carta de las Naciones Unidas y la Carta de la Organización de los
Estados Americanos.

14. El gobierno del Perú procederá a entregar una nota de protesta y
extrañeza al Gobierno de la República de Chile, por los hechos
reseñados en el presente comunicado.

Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú
Ministerio de Defensa del Perú

Afirmaron autoridades chilenas a nuestra representación diplomática en
Santiago el 3-2-1995:

"….tercero: En horas de la tarde, el director de inteligencia de la
Fuerza Aérea Chilena le comunicó telefónicamente a nuestro Agregado
Aéreo, que efectivamente los dos aviones de la Fuerza Aérea
Ecuatoriana habían partido del territorio chileno y que el proposito
de su misión me iba a ser informado por la cancillería chilena.

cuarto: A las 21 horas recibí una llamada telefónica del Subsecretario
Fernández, quien posteriormente se apersonó a la residencia de esta
embajada para informarme que el Gobierno y la Cancillería se han
interesado mucho por verificar lo que yo había señalado y que a ese
propósito él había solicitado toda la información disponible. Según
Fernández, el 12 de setiembre pasado, el gobierno del Ecuador, con la
intervención de un abogado local, suscribió un contrato con la Fábrica
de Armamento y Maestranza del Ejército (Famae), para la adquisición de
munición de 9 mm. El gobierno ecuatoriano canceló el monto al que
ascendía el citado contrato de compra-venta y durante algún tiempo no
procedió a recoger la munición adquirida, habiendo desplazado en el
curso de "esta semana sus aviones para trasladarla. A fin de hacer
efectiva la operación, la parte ecuatoriana", según me informa
Fernández, recurrió al abogado que los había asesorado en la
suscripción del contrato, quien exigió el cumplimiento del mismo.

quinto: Según Fernández, una vez en Chile los militares ecuatorianos
que viajaban en el avión solicitaron la adquisición de otro tipo de
armamento lo cual no fue aceptado.

sexto: El Subsecretario Fernández me manifestó su preocupación y
presentó excusas por lo que califico "falta de prolijidad y
coordinación y que lamentaba profundamente" la inoportunidad lo cual
iba a causar evidente incomodidad". Sin embargo me dijo que habían
tomado inmediatas medidas para impedir otra posibles operaciones de
esta naturaleza asegurándome que no hay programadas otras ventas de
las fábricas de armamento chileno al Ecuador, ni previstos vuelos de
aviones ecuatorianos. Igualmente, me dijo Fernández que se ha
dispuesto que todo permiso de sobrevuelo y aterrizaje de un avión
extranjero sea puesto en conocimiento de la cancillería, para su
evaluación.

séptimo: Para evitar sorpresas, me comentó el Subsecretario, en otra
venta de "FAMAE" a un país del medio oriente, consistente en armas
cortas, habían tenido un especial cuidado en verificar debidamente el
certificado de último destino.

octavo: Por último, me señaló que a él y al canciller Insulza les
había preocupado mucho esta incomoda situación y que estaban tomando
las disposiciones del caso para reformar la ley de ventas militares en
el sentido de que éstas no podrían realizarse a países en conflicto y
a países de América del Sur.

noveno: Expresé al embajador Fernández que éste era un hecho muy
lamentable ya que la coincidencia de la concreción de esta venta con
el conflicto en la zona de frontera peruano-ecuatoriana nos afectaba
directamente, y hubiéramos deseado una mayor coordinación y cuidado
atendiendo a los vínculos que tiene Chile con el Perú y con el
Protocolo de Río de Janeiro.

Alfonso Rivero Monsalve"

¿Qué expresó el gobierno de Chile, 5-2-95?

"Declaración pública

En relación a informaciones del cable, que recogen noticias publicadas en un
periódico peruano*, el Ministerio SGG estima necesario declarar lo siguiente:

1. Es falso que Chile con ocasión de las hostilidades bélicas que
comprometen a Ecuador y Perú, haya procedido a vender armas a alguno
de dichos países.

2. Conforme a nuestra legislación, tanto las fábricas estatales como
privadas que producen material bélico, pueden realizar actos de
comercio internacional, para lo cual deben ajustar sus procedimientos
a lo que la ley y el reglamento establecen.

3. En esa virtud se ejecutan operaciones de exportación a diversas
naciones, entre las cuales existen varios países del área.

4. En el caso específico de los países en hostilidades sólo se
registra en los últimos 12 meses, una autorización de exportación de
material bélico, dictada por el Ministerio de Defensa el pasado 12 de
setiembre de 1994. Con posterioridad a esa fecha no se ha autorizado
exportación alguna ni a Ecuador ni a Perú. Cabe consignar que el país
de último destino de la autorización de setiembre pasado fue Ecuador.

5. La entrega de este material se ha realizado conforme a las
prácticas internacionales habituales en este tipo de operaciones
comerciales y sus detalles revisten carácter reservado.

6. Es completamente inefectivo que este material haya sido retirado de
la base aérea Los Cóndores de Iquique o de cualquiera otra base
militar chilena.

7. A mayor abundamiento debemos señalar que el material exportado,
previa la autorización de rigor, forma parte de los efectos de un
contrato suscrito entre FAMAE y el Ejército ecuatoriano cuyos orígenes
se remontan a 1977.

Por último, el Gobierno de Chile declara su compromiso y conducta es
asumir lealmente todos los esfuerzos para poner término a las
hostilidades entre Ecuador y Perú, dando así cabal cumplimiento a
nuestra tradición de paz y a nuestra invariable disposición de pleno
respeto a los tratados internacionales.

Santiago, 5 de febrero de 1995.

*La República, 4-2-95: "Chile vende armas a Ecuador siendo garante del
Protocolo".

Más comunicaciones desde Chile, el 10-2-95:

"Antes de partir en viaje oficial a la Unión Soviética el canciller
interino, Mariano Fernández, me llamó por teléfono para manifestar¬me
que, en torno a las preocupaciones que yo le había manifestado sobre
la presencia en el exterior de misiones ecuatorianas dispues¬tas a
comprar armamento en el mercado negro, el gobierno chileno había
tomado "medidas extremas" para impedir cualquier intento de
adquisición de armamento o de otros elementos que puedan ser
uti¬lizados por las Fuerzas Armadas del Ecuador "se ha establecido un
mecanismo de control que llega hasta los detalles mínimos", me
comentó.

segundo.- Posteriormente, me señaló que a su juicio, en medio de la
preocupante situación que significa el conflicto en curso, es posible
prever que una vez restablecida la paz podría generarse un clima
favorable para concluir la demarcación pendiente en 78 kilómetros de
la frontera peruano-ecuatoriana. Según Fernández, no se debería
desperdiciar la oportunidad para culminar un proceso cuya
posterga¬ción ha sido causa de tantos enfrentamientos.

Alfonso Rivero Monsalve"

¡Escandalosa revelación en España!

En el diario La Vanguardia de Barcelona, apareció el 10 de junio de
1996, la siguiente información: "Chile rompió su neutralidad en la
"guerra del Cóndor" al suministrar armas a Ecuador

El Ejército chileno vendió fusiles chinos y argentinos tomados por
Londres en Malvinas
Alberto Míguez

Madrid.- Ecuador utilizó fusiles de asalto argentinos FAL (fusil de
asalto ligero), de patente belga, en la llamada "guerra del Cóndor"
contra Perú a principios de 1995. Estos fusiles fueron confiscados por
las fuerzas del Reino Unido en las islas Malvinas y Sandwich al
derrotado Ejército argentino y posteriormente "regalados" a la Famae
(Fábricas y Maestranzas del Ejército de Chile), que a su vez los
vendió al Ejército ecuatoriano.

La Famae, un organismo dirigido por el brigadier Luis Irazábal Lobo,
vendió armas ligeras a Ecuador por un montante superior a los dos
millones de dólares, entre las cuales había 5,000 AK47 de fabricación
china (imitación del modelo soviético kalashnikov) y 2000 del modelo
FAL.

Operación triangular

Las armas chinas fueron producto de una operación triangular entre la
Norinco (agrupación de fabricantes chinos de armamento), la Famae y
las Fuerzas Armadas ecuatorianas.

La Norinco es una vieja conocida de los militares chilenos, porque
desde el golpe de Estado del general Pinochet (11 de setiembre de
1973) y ante el embargo que la Administración de Estados Unidos impuso
a la venta de armas al régimen, las operaciones entre Pekín y Santiago
menudearon. La República Popular China fue el único país comunista que
mantuvo (e intensificó) las relaciones diplomáticas y de todo tipo con
el régimen del general Augusto Pinochet.

En la venta de los kalashnikov chinos a Ecuador, el brigadier Irazábal
consiguió un excelente precio para sus "clientes" ecuatorianos: 135
dólares unidad. Los FAL argentinos (un modelo mucho más modernos y
sofisticado si se compara con los subfusiles chinos) se vendieron, en
cambio, a 800 dólares cada pieza. Fuentes del espionaje aseguraron que
la operación se hizo sin conocimiento del Gobierno chileno y que en
ella intervinieron solamente militares ligados a la Famae.
Aparentemente, el presidente Eduardo Frei no fue informado de la
operación, entre otras razones porque la hubiera rechazado, dado que
suponía en peligro la neutralidad chilena en el conflicto.

Estados Unidos, Brasil, Chile y Argentina son los países garantes del
Protocolo de Río del año 1942 (protocolo de paz, amistad y límites
entre Perú y Ecuador) y en marzo de 1995 enviaron observadores
militares para controlar el respeto de los acuerdos de Itamaraty
(Brasil), firmados el 17 de febrero del año 1995 y ratificados en
Montevideo el 1 de marzo del mismo año. Estos acuerdos prevían la
separación de fuerzas y la desmilitarización de la zona (cordillera
del Cóndor) donde se produjeron los enfrentamientos a causa de los 78
kilómetros de frontera común mal delimitados.

Meses después de concluidas las hostilidades, se aseguró que también
Argentina había vendido armas, municiones y pertrechos al "adversario
histórico" de Chile, Perú, durante esta breve y mortífera guerra. Los
gobiernos de Argentina y Chile reiteraron, sin embargo, en todo
momento y públicamente su no alineamiento en el conflicto
ecuato-peruano.

La zona que durante estos años años ha supuesto un núcleo de fricción
entre Perú y Ecuador es una región selvática en la que se sospecha que
hay importantes reservas de oro, uranio o petróleo. Sí se han hallado
yacimientos de oro a uno y otro lado de la frontera, pero ninguno en
la zona en litigio".

Desidia del japonés

Que el nipón Kenya Fujimori, funcional amigote del gobierno de La
Moneda, no dijera gran cosa sobre la circunstancia durísima que
implicaba atropellar como país garante la neutralidad como lo hacía
Chile en 1995 vendiendo armas a Ecuador en pleno conflicto, extraña
menos por obvias razones, que lo acontecido con la diplomacia
profesional cuyo único propósito debía haber sido defender a capa y
espada al Perú. ¿Fue eso lo que hicieron los representantes de Torre
Tagle? En ese acápite, y como resulta casi siempre, hay mucho pan por
rebanar. Y bastantes responsabilidades aún por deslindar y castigar
ejemplarmente. Como en Perú entendemos las cosas al revés, pareciera
que esa regla fatídica nos persigue con saña: Alfonso Rivero Monsalve,
el capo di tutti di cappi de la mafia torretagliana es con este
gobierno, embajador en el Vaticano y otros de su taifa, ídem.

Vueltas de la historia

La Tercera establece según investigaciones que Chile sí suministró
armas al Ecuador mientras este país mantenía conflagración con Perú en
1995. Puede parecer un hecho aislado. No parece que del todo. Sobre
este particular y en mayo del 2005, en sugestivo artículo, el
embajador Félix C. Calderón escribió en Constantes históricas en el
comportamiento vecinal de Chile:

"Por eso, la venta de municiones y armamentos que hizo Chile al
Ecuador en 1995, en plena guerra del Cenepa, no fue un hecho casual o
accidental. Nada de eso, fue una acción deliberada propia de quienes
actúan con mentalidad usurpadora. Y si un japonés sin raíces peruanas
no le dio en ese entonces la importancia debida, esto no inhibe de
responsabilidad a quienes ejecutaron por esos días la política
exterior del Perú. Porque si en el caso de Argentina se ha llegado a
determinar que hubo una operación delictiva, conducida
clandestinamente, de allí el juicio al que fueron sometidos los
responsables; en el caso de Chile fue una acción consentida por su
propio gobierno, y esto es lo grave, al punto que a nadie en ese país
se le haya juzgado por ese hecho protervo y felón, una vez puesto en
evidencia."

Jamás, hasta hoy, Chile ha pronunciado una disculpa franca y sincera,
desde 1879. Del 2005 a la fecha, sólo han reiterado hechos que sus
mismos connacionales ponen en tela de juicio en torno a su veracidad
histórica que va despintándose a medida que pasa el tiempo. Chile sí
violó su papel de garante del Protocolo de Río de Janeiro, mantuvo su
alianza de larguísima vigencia nunca interrumpida con Ecuador, en
detrimento del Perú y, para variar, nuestros sucesivos gobiernos no
han tenido ¡jamás! los pantalones para acorralar a Chile en la
vergüenza inequívoca e innegable de comportamientos tradicionales y de
acuerdo a sus agresivos planes geopolíticos hacia el norte, es decir,
sobre Perú. ¡Más claro ni el agua!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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