Thursday, February 28, 2008

Derivación política de Huamachuco

Historia, madre y maestra
28-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

64 Derivación política de Huamachuco

El desastre de Huamachuco fue explotado hábilmente por los chilenos.
Al apreciar que su único enemigo había desaparecido como fuerza
combativa y temerosos que Cáceres, como en veces anteriores, de muy
poco volvería a levantar nuevo ejército para combatirlos, procedieron
a dar todas las facilidades a Iglesias y pudiera suscribir cuanto
antes el ansiado tratado de paz.

Iglesias se avino al juego chileno y, en Cajamarca, aceptó las
condiciones que en forma sucesiva le iban planteando los chilenos y
fue aceptando y, el antiguo héroe de San Juan, el general que combatió
indesmayable al enemigo resultó colocándose a su lado, para realizar
un acto, que a su juicio, era el que mejor conducía a la salvación del
país, sin reparar que habían grupos guerrilleros que seguían
combatiendo y Cáceres, en dirección al sur, no tardaría en recuperarse
y volver a la contienda. Nunca se conocerá cuáles fueron los móviles
del general Iglesias para esa determinación. El día 13 de julio da la
batalla de San Pablo que motivó no sólo la ocupación de Cajamarca y
desolación de varias ciudades y pueblos de la zona, sino que fue
perseguido. Pese a esa situación, el día 16 del mismo mes, lanzó su
primera proclama en busca de la paz. ¿Fue la desolación que dejaban
los chilenos lo que motivó el cambio de actitud? Difícil de aceptarse
en un militar profesional que había alcanzado el grado de general.
¿Cuáles fueron las razones que lo impulsaron? Es una de las incógnitas
que deja la historia de aquellos días. Los acontecimientos posteriores
manipulados por Castro Zaldívar, la participación activa de Lavalle
como diplomático en las tratativas de paz o, la acción política de
Vidal García, son comprensibles, pero no el cambio de Iglesias.

En relación a Mariano Castro Zaldívar, en la obra de J. Guerrero "La
Guerra de las Ocasiones Pérdidas", hay una carta que cobra especial
significado para comprender cómo se llegó al tratado de Ancón. Por un
lado tenemos las varias cartas de Castro Z. insertadas en los anexos y
la presentada en la obra citada; por su contenido, la reproducimos así
como los dos acápites previos: (189)

"No fue, por desgracia, el menor triunfo del enemigo, el haber
conseguido sembrar la discordia entre los mismos peruanos, halagando
la vanidad de unos y prometiendo paz y serenidad a un pueblo que se
hallaba fustigado terriblemente. Pero los rectores de la conciencia
pública, los usufructuadores del tiempo de paz, debieron unirse al
caudillo de La Breña para que el epílogo de la guerra hubiera sido
algo inesperado, pero lógico.

Y ahora, por remate de este breve ensayo histórico, transcribo la
carta que me escribió, a petición mía, mi malogrado amigo Ciro Novoa,
a raíz de la referencia que me hizo sobre su conversación con el
coronel chileno del mismo apellido en Tupiza (Bolivia), la cual fue
publicada en el semanario cajamarquino. "Época" de fecha 27 de junio
de 1965.

Cajamarca, 4 de noviembre de 1955

Señor
Julio C. Guerrero
Ciudad

Mi estimado amigo Julio:

Contestando su carta de 20 de octubre anterior, he buscado mis
libretas de apuntes y, efectivamente, he encontrado los ligeros datos
referentes a mis conversaciones tenidas con el coronel señor Novoa, en
la ciudad de Tupiza, Bolivia, en el mes de octubre de 1907, en uno de
mis viajes de exploración minera que yo hacía por cuenta de la
Compañía Minera Collahuasi, (con su oficina principal en Iquique).
Trabamos amistad en el hotel donde nos alojábamos, y nos reconocimos
como parientes.

"Parientito" —díjome en una de nuestras amigables charlas—: cuando
vaya V. a Santiago le mostraré un recibito de puño y letra de un tal
Mariano Castro Zaldívar, que creo que fue uno de los negociadores del
Tratado de Ancón; y en el que consta haber recibido de mi padre,
Jovino Novoa, la suma de un millón de pesos chilenos. Mi padre debía
entregar ese recibito al presidente Sr. Santa María, pero le suplicó a
éste que le permitiera conservarlo en su poder, por habérselo
prometido así a Castro Zaldívar. Nosotros guardamos dicho recibo junto
con otros documentos de mi padre, como prenda familiar. Como el
ingeniero boliviano, señor Quintín Aramayo, era técnico de nuestra
compañía, estuvo presente en esa conversación, allí en Tupiza.

Por supuesto que hicimos acres comentarios y apreciaciones sobre los
fines a que era dedicado ese dinero y los motivos de guardar en
secreto el recibo.

Cumplo así tu pedido proporcionándote el dato relativo a mi
conversación con el señor coronel chileno Novoa. Y te saluda muy
afectuosamente tu amigo.

Ciro Novoa Malea".

Cáceres, conociendo que era el centro de la persecución enemiga,
procuró alejarse del área del desastre, pero teniendo siempre presente
el objetivo central de la misión que se había propuesto: Combatir al
enemigo hasta verlo fuera del territorio nacional. Se dirigió con ese
fin a la sierra central para rehacer o formar un nuevo ejército, y,
para que el país supiera que continuaba en la brega y con la misma
voluntad de lucha, el 12 de julio, desde el pueblo de Mollepata, en la
provincia de Santiago de Chuco, La Libertad, expresó: (190).

"manifestando mi firme resolución de no doblegarme ante la adversidad
de la suerte y continuar la lucha contra el invasor hasta donde me lo
permitieran mis fuerzas y mi voluntad inquebrantable".

El 30 de ese mes, desde Huancayo, elevó un parte al gobierno de
Montero en Arequipa referente a la batalla de Huamachuco, diciendo:
(191).

"La tropa que salió del campo retuvo sus armas, que se encuentran en
distintos pueblos del norte y existe también parte del parque y
cantidad de armas que no pudieron llegar a Huamachuco por falta de
brigadas; así es que en esa zona existen elementos para la
organización de nuevas fuerzas. En vista de la fuerte expedición
enemiga que avanza sobre estas provincias he resuelto retirarme a
Ayacucho a organizar los contingentes allí existentes y reforzar la
fuerza que dejé al mando del coronel Pastor Dávila".

Con fecha 12 de agosto se dirigió nuevamente a Montero, solicitando
armas, a lo cual, como en pedidos anteriores, el contralmirante hizo
oídos sordos y no envió armamento alguno y mucho menos refuerzos
humanos, pese a disponerlos sin utilidad válida. Montero contempló la
guerra desde su personal punto de vista, consistente en no hacer nada
y tampoco preocuparse, mientras el enemigo así lo consintiera y, en
caso contrario, vería como disponer de su seguridad.

Cáceres, después de la batalla de Huamachuco, efectuó algunas
consideraciones, sobre el significado de lo sucedido en el plano
político. Por la importancia de su contenido, reproducimos algunos de
los acápites: (192).

"Con la batalla de Huamachuco culminó, virtualmente, la porfiada
campaña de resistencia al invasor, que veníamos sosteniendo por más de
dos largos años. Fue esta batalla la de mayor trascendencia en el
orden político. Pero no solo salvó el prestigio de las armas peruanas,
sino que representó el esfuerzo supremo por salvar el honor del país e
impedir que se firmara la paz, en la forma unilateral que la preparaba
el enemigo.

Con la derrota de Purrubamba (Huamachuco), quedó de hecho consolidado
el gobierno de Iglesias, ya de antemano dispuesto a aceptar las
condiciones de paz formuladas por Chile.. .

Chile dedicó toda su actividad a la consecución de tal propósito,
valiéndose de los medios más viles e inescrupulosos. . .

Si nos cupo, pues, tan mala suerte, no se debió en modo alguno a la
férrea presión de las armas enemigas, sino que es imputable más bien
al estado de desorganización en que se encontraba el Perú; a los
desaciertos de sus dirigentes y a la menguada actitud de elementos
pudientes. . .

En el sur, el ejército de Arequipa, fuerte de más de 4.000 hombres, y
sin haber prestado ningún servicio a la patria, se dispersó sin
combatir. En el norte se proclamó la paz a todo trance aceptándose las
cláusulas de paz del invasor. En la capital de la república, gente
acomodada que al comienzo deseaba la guerra, abominaba de la
resistencia armada y sólo pensaba en poner a salvo sus personas y sus
bienes con el advenimiento de la paz. El alto mando chileno no estuvo
feliz en sus expediciones militares a la sierra del centro, y recibió
más de una vez golpes contundentes que le hicieron vacilar. No estaban
sus tropas preparadas para una guerra de montaña y de guerrillas.

Perdimos la batalla de Huamachuco, pero ello no significaba ni mucho
menos el definitivo fracaso de la campaña. . .

El entusiasmo con que se formó el pequeño ejército de Andahuaylas,
constituyó para mi una alentadora promesa...

La armipotencia del invasor había experimentado ya considerable
decremento en los años corridos de la movida campaña. El efectivo de
sus tropas hallábase harto mermado, y lo que es peor, iba cundiendo en
ellas el desaliento..., no tardaría mucho de venir un equilibrio que
anularía las ventajas materiales que hasta entonces ostentaban en
efectivos y armamentos; y esfumaríanse también las perspectivas de
decidir la contienda por medio de las armas".

¡Mariscales de escritorio!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
28-2-2008

¡Mariscales de escritorio!

¿Son las marchas más "legítimas" cuando cuentan muertos, hijos del
pueblo, entre sus lamentables saldos o resúmenes? ¿cuántos mariscales
de escritorio, generales de cuatro paredes o almirantes de tina, han
caído o son "mártires" de estas jornadas inadmisiblemente violentas,
de uno y otro lado? La respuesta es inequívoca y dramática: los
humildes son carne de cañón. Los farsantes caminan con el pasaporte en
el bolsillo y la agenda plena en números telefónicos de personajes
influyentes ¡por si acaso!

Las protestas son legítimas, la evidente injusticia que la desigualdad
ambiente en el país, desde siempre, justifica que la gente demande
mejores reglas del juego. Es innecesario, hasta bastardo, emitir
toneladas de palabras "doctrinarias" sobre el porqué se sale a
protestar. Pero no hay legitimidad, sino crimen, cuando
irresponsablemente se iguala: muertes con "éxito".

Dos son las condiciones fundamentales e irrecusables en las marchas.
La primera: que los dirigentes convocantes, bajo promesa pública y sin
ningún pretexto admisible, estén en primera fila, al frente de sus
dirigidos. Segunda: que todos los que salen a marchar y protestar,
vuelvan al final de la jornada, a sus casas, sanos y salvos. Si hay
detenidos, los equipos legales tienen el imperativo deber de evitar el
ensañamiento policial. Claro que si los apresados lo son en posesión
de armas de fuego o artefactos extraños, esta circunstancia debe ser
exhaustivamente investigada y determinada para yugular la creación de
chivos expiatorios.

Por tanto, las muertes por violencia, de uno u otro lado, no se
justifican y son de las peores aberraciones abominables que puedan
existir en cualquier protesta. En Perú hay manadas de mercenarios
elucubrando, via el ataque sañudo a las fuerzas del orden, la
ocurrencia de víctimas. Ni la policía puede tener facultades
criminales pero tampoco los protestantes pueden creerse en el derecho
de hacer cuanto les venga en gana.

Razonemos con claridad: cuando algunos desadaptados destrozan pistas,
postes, dependencias públicas o privadas, hay la perversa opinión que
con ello se ataca al gobierno. ¡Error impresionante! Lo único que se
hace es ocasionar daño al Estado que tendrá que reponer lo destruido.
¿Y con qué dinero? Con el que tributa el sufrido pueblo peruano, por
tanto, a más daño, más perjuicio para el bolsillo del hombre común de
la calle. Sabido es que a los grandotes importa un bledo que esto
ocurra porque ¡o no pagan impuestos o los escamotean vía asesores
contables ladrones que se encargan de manejar sus papeles! En esto son
especialistas las organizaciones de nuevos gángsteres que tienen
¡doble contabilidad! y por eso defienden sus secretos rateriles.

Los protestantes tienen la obligación ineludible de exigir que sus
líderes, conduzcan las marchas y que encaucen el esfuerzo constructivo
y democrático cívico por las avenidas de la vida. ¡No puede existir,
siquiera la premisa de muertos porque no estamos en guerra civil y la
policía o las fuerzas armadas están integradas por hombres y mujeres
del pueblo, también!

Es evidente que un gobierno que lanza leyes, que recula, que a
posteriori deja la potestad de su aplicación a los gobiernos
regionales, no hace sino protagonizar un ridículo estentóreo. Que la
prensa complaciente y amigota, con excepciones, no lo haga notar, es
un asunto común, una raya más al tigre en la acrítica y mercenaria
prensa nacional. Que no se ataque los grandes negociados so pretexto
del progreso económico del Perú, es tradición. Más no por ello, una
realidad que no deba cambiarse con suma urgencia. ¡Pero no a costa de
la muerte de inocentes! Y nótese: ¡nunca los generales de cuatro
paredes, los mariscales de escritorio o los almirantes de tina,
figuran entre los caídos! Ellos, más bien, son los que salen a los
miedos de información, siguen ganando sus mensualidades como si nada
ocurriera y siempre cuentan con amigos que les ayudarán a disimular
cómo tiran las piedras y esconden las manos! ¡Sinverguenzas!

Los dirigentes en primera fila y a proteger la vida de los
protestantes. ¡Y no hay pretexto que valga frente a estos reclamos de
suyo justos, impecables, simples!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Wednesday, February 27, 2008

Huamachuco

Historia, madre y maestra
27-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

63 Huamachuco

La batalla resultó ser la última de importancia entre Cáceres y los
chilenos, después de dos años y medio que duraba la campaña de La
Breña y con esa batalla se diluyeron las posibilidades del Brujo de
los Andes al dejar de ser peligro a los planes chilenos, por la
pérdida casi completa de su capacidad combativa.

Iglesias quedó libre y, su camarilla llegó incluso a brindar por el
triunfo chileno, al respecto Guerrero dice (187):

"A raíz de la derrota de Cáceres en Huamachuco, los partidarios de
Montán dieron el incalificable espectáculo de celebrar, en Cajamarca,
el triunfo chileno.

Iglesias disponía de agentes montados en diferentes sitios de
Huamachuco a Cajamarca. Uno de ellos galopó a mata caballo hasta esta
ciudad trayendo la noticia de la derrota de Cáceres. Las autoridades
iglesistas festejaron jubilosas la victoria de los chilenos. Iglesias
mandó una comisión especial a Huamachuco para felicitar en su nombre a
Gorostiaga.

El cuartel general chileno favorecía abiertamente a Iglesias y le
entregó el departamento de La Libertad, sus aduanas y ferrocarriles, a
fin de que pudiera hacerse de fondos. Le entregó aun rifles y
municiones y 30 000 pesos en dinero para gastos urgentes. Con la ayuda
franca de los chilenos pudo Iglesias ocupar Trujillo, que los chilenos
le entregaron".

Gorostiaga por su parte, siguiendo la tónica impartida por el gobierno
de Santiago de hacer el mayor daño posible, inmediatamente después de
la batalla, en la cual hasta su caballería comenzó a huir, dio las
órdenes de no dejar a un solo peruano con vida y, en forma
sistemática, los chilenos se dedicaron al "repase" de cuanto herido
encontraron y aquel que caía con vida, era ejecutado en forma
inmediata. La caballería chilena salió en persecución de los soldados
en retirada y aquel que alcanzaron, lo ejecutaron en el lugar.

Es el caso del heroico coronel Leoncio Prado, quien recién el día 14,
a cuatro días de la contienda, las patrullas enemigas en busca de
peruanos, lo encontraron gravemente herido en una pierna, en la casa
de José Camón, por vil delación del propietario, en el lugar
denominado Cushuro, a 15 kilómetros del campo de batalla. Preso fue
llevado a Huamachuco junto con sus ayudantes. No se le permitió
comunicación alguna y al día siguiente fue fusilado en su lecho de
herido, se le concede únicamente la gracia que él mismo diera la orden
de su ejecución según una versión, y victimado alevosamente según
otra. Poco después fueron ejecutados sus ayudantes.

En esa forma murieron cerca de 700 a 1300 soldados, de un ejército que
al entrar en batalla no contaba con más de 1800 hombres.
Enfrentamiento que tiene una particularidad: que no hubo un solo
prisionero ni tampoco heridos, todos murieron. Los únicos que lograron
sobrevivir, fueron aquellos que pudieron alejarse del campo de batalla
y no fueron alcanzados, incluso estando heridos, como el caso del
coronel Recavarren quien, con grave herida, fue retirado del campo por
su ayudante, alejándolo del lugar.

La soldadesca de Gorostiaga, después de la batalla se dedicó a
depredar y destruir la ciudad de Huamachuco. Para mostrar lo que
sucedió, copiamos algunos párrafos de la obra "La batalla de
Huamachuco y sus desastres", escrita por Abelardo M. Gamarra "el
Tunante", obra presentada por el editor en las "Memorias de Cáceres":
(188) ...

"Para pintar los horrores de la implacable crueldad de los chilenos
nos bastará citar las siguientes palabras textuales de don Raimundo
Valenzuela, chileno, autor de un libro titulado "La batalla de
Huamachuco" (Santiago, Imprenta Gutemberg, 1885), que dice, hablando
de la persecución de los fugitivos: "Duró esta como hasta las nueve de
la noche. En el delirio de la persecución no perdonaban a nadie:
enemigo alcanzado era enemigo muerto". Lo que quiere decir que
repasaron a los que heridos habían quedado en el campo, que ultimaron
despiadadamente a los que se rendían y que fusilaron a jefes y
oficiales, dignos por mil títulos de respeto de quienes en verdad
fueran hidalgos; pero no es esa carnicería espantosa la menor de las
manchas, que eternamente llevarán sobre sí los chilenos que pelearon
en Huamachuco, sino las escenas que pasamos a describir, y de cuya
autenticidad a Dios ponemos por testigo. La hora del infortunio había
sonado.

Una a dos de la tarde del 10 de julio de mil ochocientos ochenta y
tres. Durante los tres días del sangrante reñir, casi todas las
familias principales, y no pocas de las del pueblo, habían, como hemos
dicho, abandonado la población: dos o tres, a lo más, de las primeras,
vieron llegar el terrible momento, y no tuvieron ni tiempo para huir,
ni encontraron un lugar donde refugiarse. Como volcán que estalla y
derrama su lava sobre la campiña, desde la cumbre del Sazón se lanzó
sobre la ciudad la soldadesca desenfrenada, semejante a los bárbaros
del siglo V, en los pueblos que conquistaban; aullando como jauría de
perros, más que dando gritos de triunfo, en grupos armados se
esparcieron los chilenos por toda la ciudad y sus suburbios, rompiendo
a culatazos cuanta puerta encontraban cerrada, después de descerrajar
tiros de rifles en las chapas.

Olvidando todo sentimiento humanitario, solo hablaba en aquellos
feroces y crueles hombres el instinto del bruto; sus rostros mismos,
bañados por el sudor, embadurnados con el polvo de la refriega y
muchos salpicados con la sangre peruana, presentaban, según refieren
testigos presenciales, aquel aspecto patibulario de los descamisados
del 93, o de los salvajes compañeros de Atila. Ebrios por el licor,
por lujuria y la codicia, acuchillando moribundos, "repasando" a los
heridos, lanzando gritos, destrozando cuanto encontraban; era aquello
como danza infernal, en la que el horror del asesinato, las
imprecaciones del asesino y el clamor de las víctimas, se mezclaba la
algaraza de la lubricidad.

—"¿Dónde está la plata?" era la primera pregunta, de aquellos
criminales autorizados.

—Señor, soy una pobre, respondía alguna infeliz anciana. —"Mientes,
vieja bruja, entrégame la plata si no quieres morir" y la boca del
rifle tocaba el pecho de la desventurada. — ¡Por el amor de Dios!

—"Muere vieja ladrona", y el soldado arrojándola por el suelo,
penetraba hasta el último rincón de la casucha; rompía los baúles,
tomaba todo lo que era de valor, pasando a otra casa a repetir la
misma escena, y así no hubo una sola de la ciudad que se librara del
saqueo.

Indescriptible era el cuadro que presentaba cada casa: puertas hechas
pedazos, baúles destrozados; objetos que no eran de valor rodando por
el suelo en fragmentos; manchas de sangre en las paredes; cadáveres de
infelices ancianos, de indefensos inválidos, tendidos en los
corredores o en medio de las habitaciones; mujeres desmayadas o
semimuertas, víctimas de horribles violaciones en actitudes
vergonzosas.

Las infelices subían a los tejados a ocultarse, las seguían los
soldados: se arrojaban al suelo desde lo alto, prefiriendo la muerte a
la deshonra, y sobre caídas y exánimes, como sobre cadáveres, se
lanzaban los que no habían subido tras ellas, y las violaban.

Ebria la mayor parte de aquella infame soldadesca asesinaban por
placer, robaban y cometían violaciones lanzando carcajadas bestiales.
Ni el templo se libró del ultraje: rompieron a balazos las cerraduras,
de igual modo las de los Tabernáculos, despojaron de sus alhajas a los
altares y las imágenes, dejando pisoteados y por el suelo las
vestiduras de los santos...

Todas las casas, desde la de Dios, hasta la del último ciudadano,
fueron profanadas en tan criminal feria; unos entraban y otros salían,
para facilitar su robo llevaban a los indios con alforjas al hombro en
las que conducían a sus cuarteles cuantos objetos juzgaban de valor, y
así, la población quedó barrida

Los siete pecados capitales, en traje militar, celebraron su fiesta
durante cinco días consecutivos. Nada fue perdonado, ni la criatura de
once años, ni la anciana de ochenta: muchas desgraciadas murieron a
consecuencia del acto criminal en ellas cometido; y por lo que hace a
sangre fue vertida entre la de muchos, tomados caprichosamente por
montoneros, la de setenta y dos ancianos, inválidos la mayor parte de
ellos, por sus achaques, algunos miserablemente degollados.

De entre esos infelices recordamos a los siguientes... (sigue la
relación de múltiples nombres).

Todos estos fueron victimados con una alevosía inexplicable, y, nada
clamará más al cielo, eternamente, como el asesinato de esos setenta y
dos desventurados, que en vano levantaron sus manos juntas implorando
misericordia. La casa del rico y la casucha del más pobre, todo cayó
bajo el saqueo de los insaciables chilenos. Tal y tan grande fue esto
que multitud de familias quedaron en la mendicidad, muchas sin más
camisa que la que llevaban en el cuerpo, sin un plato en qué comer, ni
menos un mal pellejo que pudiera servirles de cama. Casas hubo después
del saqueo, que parecían no haber sido habitadas jamás; y que
únicamente por tener techo se podían diferenciar de las ruinas
incaicas.

A la llegada de la noche era Huamachuco semejante al cadáver de un
mendigo, y avaluando "tan solo" lo que en dinero, alhajas y especies
de valor se perdió en el saqueo, se calcula un millón de soles de
plata.

Todas las tiendas de comercio quedaron completamente escuetas: sin más
que el entablado de sus pavimentos y destrozadas por completo sus
puertas, parecían, vistas a la distancia, bocaminas; entre tanto, cada
cuartel era una aduana". Anexo 56

Techint agrede a trabajadores de Kiteni

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
11-10-2002

Techint agrede a trabajadores de Kiteni

Aproximadamente 30 efectivos fletados por la empresa argentina Techint
de la 44ava Comandancia de la Policía Nacional con sede en
Quillabamba, Cusco, reprimieron salvajemente la manifestación pacífica
que llevaban a cabo los trabajadores de Kiteni, Alto Urubamba,
demandando mejoras en la alimentación, en el trato al personal y
herramientas adecuadas para el trabajo que llevan a cabo para el gas
de Camisea. Una bomba lacrimógena estalló en el rostro de Carlos Can
quien tuvo que ser llevado de emergencia en helicóptero al Cusco y
está internado en la Clínica Pardo de esa ciudad.

El miércoles 9, la empresa Techint, acostumbrada a traer al Perú
personal chileno, colombiano y argentino a trabajar en Camisea, rompió
las negociaciones planteadas por los kitenos que habían presentado su
pliego el 14 de setiembre. Ante tal circunstancia el pueblo entero de
Kiteni apoyó las reclamaciones pacíficas que ayer comenzaron desde muy
temprano en esta localidad selvática.

En Kiteni, Malvinas, Cashiriare, Echarate se están haciendo los
acondicionamientos para la instalación del megaproyecto del gas de
Camisea, sin embargo, las empresas argentinas Techint y Pluspetrol han
demostrado un desprecio censurable hacia los trabajadores locales a
través de una alimentación, proporcionada por la firma multinacional
Sodexho de pésima calidad. Ha poco se produjo la intoxicación de 40
trabajadores por la ingesta de una comida calificada como "para
perros".

En torno a la firma Sodexho hay un detalle de suma importancia: el
gerente general adjunto con sede en Quillabamba es nada más y nada
menos que el señor Martín Quijandría, hijo del ministro de Energía y
Minas, Jaime Quijandría Salmón. Martín Quijandría se encarga con celo
increíble de atajar todo tipo de informaciones acerca de las
irregularidades en que incurre su representada y todo cuanto se
refiera a Camisea. ¿Son tan largas las uñas de la mafia enquistada
también en empresas extranjeras?

A la fecha, son más de 10 las personas muertas en accidentes de
trabajo en las diversas localidades por la ausencia de medidas de
seguridad industrial que preserven la vida de los trabajadores y por
toda respuesta Techint y Pluspetrol callan en todos los idiomas. Pero
nada de esto se sabe en Lima y en el resto del país.

¿Están todos los periódicos, radioemisoras y televisoras, compradas
por Techint, Sodexho y Pluspetrol?

Desde la dirección de Dignidad, en meses pasados, denunciamos las
irregularidades que rodearon la firma del contrato de concesión del
gas de Camisea, un negocio que está reputado en un valor agregado de
US$ 300 mil millones de dólares y que compromete el destino del Perú
por los próximos 100 años. Nunca nadie respondió las múltiples fallas
e inmoralidades expresamente puestas en conocimiento de la opinión
pública.

Los trabajadores de Kiteni están demandando las medidas justas para la
producción de una labor con todas las garantías para su salud física y
moral. Es absurdo que extranjeros lleguen a esta zona para reemplazar
a los nacionales y, lo que es peor aún, que las autoridades locales de
Techint y Pluspetrol se atrevan a maltratar a los peruanos con
groserías irreproducibles y agresiones diarias.

Es hora de romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz.

Tuesday, February 26, 2008

Continúa el conflicto, 1883

Historia, madre y maestra
26-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

62 Continúa el conflicto, 1883

El año se inició con la búsqueda que Chile hizo para consolidar la
depredación territorial y de riquezas físicas en las áreas bajo su
dominio, mediante un tratado de paz que le permitiera dedicarse a
usufructuar la parte de las riquezas recién adquiridas, que Inglaterra
le permitiera quedarse. Bolivia se mantuvo pasivamente a la espera que
alguien solucionara su problema, que ellos mismos no sabían cuál era,
y, en el Perú, los corifeos de Iglesias procuraron apresurar el
tratado de paz y consolidar un gobierno que más existía en el papel
que en la realidad, ya que solo podía efectivizarse donde las
bayonetas del enemigo lo mantuvieran. Cáceres fue incrementando la
resistencia contra el enemigo y, al mismo tiempo, organizó una
expedición contra el gobierno de Cajamarca y evitar que suscribiera el
tratado de paz.

Esa situación hizo que Chile decidiera acabar con el Brujo de los
Andes, que, de tener éxito su expedición contra Iglesias pudiera dar
al traste con los proyectos de paz, debiendo continuar con una guerra
que se hizo impopular hasta en el mismo Chile, pues la relación de
muertos continuó, y los heridos regresaban a Santiago no como héroes,
sino víctimas de una contienda que no tenía cuando acabar. Para lograr
el objetivo propuesto, nuevamente Lynch organizó una nueva expedición
al mando de León García a la quebrada de Canta.

Cáceres, después de haber recibido regular cantidad de fusiles
procedentes de Lima y, dejando un contingente en Tarma a órdenes del
coronel Tafur, avanzó hacia Casapalca donde dividió sus fuerzas en dos
columnas: La primera a sus órdenes fue dirigida hacia Canta,
disponiendo que la segunda se dirigiera a Matucana para cubrirle la
izquierda.

El día 5 de febrero se produjo el encuentro entre las fuerzas de
avanzada contra las de Vento que lo esperaban en emboscada en los
pueblos de San Miguel y San Buenaventura, tropas que al recibir los
primeros impactos de la artillería que llevaba Cáceres se desbandaron
y; Vento huyó a Lima y fue llevado donde Lynch. Desde ese momento se
convirtió en guía de la columna de León García, la cual avanzó por la
quebrada de Canta en dirección a Santa Rosa de Quives, siendo detenido
en su proximidad por el dominio que la guerrilla tenía de la altura.
Se registraron algunos pequeños enfrentamientos, motivando el
retroceso de la caballería primero y de toda la fuerza expedicionaria
chilena de regreso a Lima, fracasando el primer intento de la columna
de León García en su proyectada ofensiva.

Cáceres se instaló en Canta, lugar donde recibió el apoyo que
Recavarren le trajo desde Arequipa, consistente en 200 carabinas
Remington y, el regalo que el doctor Morales Alpaca, industrial
arequipeño, dedicado a la preparación de armas, había efectuado de un
pequeño cañón de su fabricación a Recavarren y este lo trajo para la
artillería del centro. Por las altas calidades cívico militares del
recién llegado, le entregó el mando del batallón Pucará fuerte de 250
hombres y, la orden de dirigirse por Cajatambo hacia Huaraz y de ahí,
salir a someter a Iglesias en Cajamarca.

La guerra del ejército del centro, por la fuerza de los
acontecimientos, debió tomar nueva orientación y, en lugar de empeñar
todo su esfuerzo en contra de los invasores, debió hacerlo primero
contra los mismos peruanos que desearon suscribir un tratado de paz,
que de lograrlo, automáticamente anularía todo el esfuerzo desplegado
en dos años de lucha por la liberación del país. Los episodios de esos
meses son los más difíciles de comprender, al verse cómo intereses
creados al amparo de la ingenuidad del general Iglesias, se prestaron
a secundar el juego agresivo de Chile y con ello, consolidar la
depredación, crimen y escarnio cometidos por más de tres años.
Intereses que es imposible aceptar que se desarrollaron por
patriotismo, debiendo suponerse que otros fueron los móviles:
¿Beneficio económico, búsqueda de poder político o venganza personal?
cualquiera de esos u otros más, en forma aislada o conjunta actuaron
para tal desempeño. Sensiblemente las fuentes que permitieran
dilucidar los móviles, y cómo se desenvolvieron los acontecimientos y
cuál la participación de cada uno de los actores, fueron nacionales o
chilenos, no se podrán conocer, mientras los documentos confidenciales
del gobierno chileno, si es que existen aún, no puedan ser dados a
conocer públicamente, situación que dudamos se produzca, pues ello,
aunque tardíamente, mostraría el juego sucio y mezquino realizado
oficialmente por el gobierno chileno, desvirtuando lo que sus
historiógrafos oficialmente han manifestado sobre esos
acontecimientos. Los Anexos 49 y 55, tomado de diversos autores,
permiten entrever la verdadera situación de cómo se efectuaron las
tratativas de paz culminadas en Ancón, incluso a los diarios chilenos
trascendió el arreglo que a espaldas del Perú se realizaba y como
combatieron la posibilidad que tropas chilenas quedaran por tiempo
indefinido para sostener al espurio gobierno que se formó bajo el
respeto que podía inspirar el general Iglesias.

La travesía de Recavarren a Huaraz se efectuó en parte por la costa,
produciéndose la retirada de los enemigos de Chancay, cuando se
enteraron que las tropas peruanas avanzaban y para no perder la
costumbre destructora, al embarcarse en la "Chacabuco" las tropas
bombardearon ese puerto.

Enterado Lynch que Cáceres estaba en Chancay, envió en forma inmediata
una expedición de 1,500 hombres que no lo encontraron al haberse
retirado por Huaral hacia Canta. Seguidamente el ejército del centro
fue desplegado en las quebradas que confluían sobre Lima, lo cual
motivó algunos ligeros enfrentamientos con el enemigo.

En esas circunstancias, ni Lynch se animaba a enviar nueva expedición
hacia el centro para actuar en Junín, ni Cáceres contaba con las
fuerzas suficientes como para intentar un ataque sobre Lima,
posibilidad debilitada por el actuar del norte en favor de los
chilenos.

Lynch, comprendiendo que debía derrotar y hacer desaparecer a Cáceres
y sus hombres, y que estaba comprometido a defender al gobierno que se
formaba en Cajamarca, decidió empeñar su ejército en defensa de este
último, para lo cual envió una nueva fuerza expedicionaria conformada
por las tres armas y, para envolver a Cáceres, la dividió en tres
columnas y dirigieran a la sierra. Esas columnas estaban compuestas
por: (185)

"La división de León García, fuerte de 2,000 hombres, marcharía por
Nievería-Punabamba-Quilcamachay-Lachaqui, hasta Canta, para luego
converger sobre Chicla.

La de Del Canto, con 1,500 hombres, se dirigía siguiendo e! valle de
Lurín por Sisicaya-Matucana, también sobre Chicla.

La de Urriola, fuerte de 3,000 soldados, avanzaría frontalmente por el
valle del Rímac, para fijar a las nuestras de ese lado.

Las tres columnas, dos de ellas en marcha rodante, por Canta (Norte) y
Sisicaya (Sur) y la tercera avanzando de frente, encerraría al
ejército del centro, atacándole seguidamente en todas sus posiciones,
sin dejarla resquicio de salida".

El primer enfrentamiento se realizó el 7 de abril de 1883 en el sector
de Punabamba entre las tropas de León García y los guerrilleros del
comandante Medina, debiendo estos ceder terreno después de alguna
refriega, que en días siguientes, por la falta de adecuada
coordinación y, especialmente, incumplimiento de las órdenes
impartidas por Cáceres, la lucha se resolvió en contra de las fuerzas
del centro y el consiguiente fusilamiento de los prisioneros que
cayeron en manos chilenas. Las operaciones se desarrollaron a lo largo
del mes de abril y progresivamente las tropas chilenas fueron
avanzando en las diferentes quebradas al ir superando la resistencia
guerrillera, hasta llegar a Tarma y Jauja en la segunda quincena de
mayo.

El ejército, por las retiradas y bajas sufridas, fue perdiendo su
capacidad combativa, al quedar reducido en número y disponibilidad de
armas y municiones y tener plena conciencia que Montero desde el sur
no les enviaría ningún refuerzo, en junta de guerra decidieron
retirarse hacia el norte.

Esa retirada, con diversas vicisitudes y dificultades, carentes casi
por completo de ayuda y siendo perseguidos de continuo, es una de las
epopeyas más famosas realizada por ejército alguno a través de la
historia de la humanidad. Es la lucha incesante de Cáceres para
sobreponerse a los accidentes del terreno y sus acechanzas y poder
conducir a sus 2.300 hombres por el filo de precipicios y montañas de
nieves perpetuas, siendo el paso de la cordillera Blanca por
Llanganuco, proeza épica inigualada.

Es curioso que los historiógrafos peruanos o extranjeros, no hayan
tomado en cuenta esa marcha que rivaliza con la de Jenofonte descrita
en la Ciropedia o la de Mao Tse Tung frente a la persecución del
ejército nacionalista de Chiang Kai Shek. Retiradas de ejército en las
guerras, hay muchas, pero que esas tropas, después de vencer los
infinitos y muy difíciles obstáculos y enemigos lograran llegar a su
destino y mantener plena capacidad combativa, muy pocas.

En el caso de Cáceres, cuando pareció que el ejército enemigo lo tenía
rodeado en el Callejón de Huaylas por las tropas de Gorostiaga por el
norte. Amagada por el sur con asiento en Huaraz y, una tercera
procedente de Casma, el cerco quedó cerrado por la infranqueable
Cordillera Blanca, en la cual sólo quedó un paso, el de Llanganuco. A
un costo muy grande en hombres, bestias y materiales, coronó su
esfuerzo y descendió hacia Pomabamba, para continuar la penosa marcha,
en la cual, debió contemplar la muerte de soldados por hambre y frío,
sin que algunos hacendados de la región quisieran brindarle ayuda y al
mismo tiempo contemplar la desolación y crimen contra indefensos
ancianos, niños y mujeres cometidos por Gorostiaga y sus soldados.

Logró reunirse con Recavarren y siguieron su marcha hacia el norte
para disuadir a Iglesias de su pretendido plan de paz. Con ese motivo,
al enrumbarse al norte, recibió ayuda de algunas personas, como la
familia Roca que los atendió en Seccha o el señor Cifuentes y su
señora en Mitobamba, pero en otras localidades y haciendas les negaron
toda ayuda, como el administrador de la hacienda de la familia
Cisneros, donde no sólo debió pagar por lo consumido, sino que entregó
en empeño, partes del archivo, cargas de municiones y algunas
pertenencias personales. En Urcón, en la hacienda del señor Terry
dueño de una fábrica de paños, dice Cáceres: (186)

"Fue más extrema la mezquindad con que nos trató el terco
administrador, negándose incluso a venderme algunas piezas de burdo
paño para los oficiales que iban lastimosamente vestidos de harapos, y
dejando sin comer a mis ayudantes, que llegaban con algún retraso".

Y el destino los fue conduciendo a una cita, que resultaría la última,
de ese ejército que logró increíble triunfo al trasponer la cordillera
por Llanganuco en pleno invierno a más de cinco mil quinientos metros
de altura, donde la disminución de oxígeno del aire les dificultó la
respiración, logrando superar el mal de altura y, dominando el pavor
del vacío de los precipicios, donde más de quinientos hombres cayeron
al abismo a la par que varias acémilas. Sobreponiéndose a los peligros
de la cordillera y asechanzas de la naturaleza humana, fueron llegando
a Huamachuco, donde el día 10 de julio de 1883 se dio la batalla de
ese nombre.

Una vez más la suerte fue adversa y pese a vislumbrar la victoria
cuando los chilenos estaban en retirada, la falta de municiones y
carencia de bayonetas, permitieron el reagrupamiento del enemigo y
organizar su último ataque que resultó definitivo.

¡Contraloría investiga a calaminero Rómulo Pizarro!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
26-2-2008

¡Contraloría investiga a calaminero Rómulo Pizarro!

Ayer, lunes 25, Contraloría General de la República, a través de la
resolución N° 080-2008-CG publicada en El Peruano, autoriza a su
procuradora para que en nombre y representacion del Estado, inicie las
acciones legales contra los presuntos responsables en la adquisición
de bienes y servicios para el Plan de Emergencia Huallaga 2006-PNP
para la Policía Nacional mediante Exoneración N°
002-2006-IN/OGA-Adquisición de Vestuario. ¿Quién era el ministro del
Interior?: Rómulo Pizarro Tomassio, el excelente vendedor de calaminas
que hoy preside Devida.

Los hechos constituyen indicios penales por los delitos de omisión,
rehusamiento o demora de actos funcionales previstos y sancionados en
el Artículo 377° del Código Penal.

Esto compromete de lleno, clara e inequívocamente, a la ex Directora
de Abastecimientos OASA del Mininter, Milagros Mesia Collantes, hoy
reciclada en el ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento y
que por entonces era la estrella de las compras del señor Pizarro y
también ex asesora de confianza de Lisardo Caballero Delgado
ex-presidente del CTAR Ucayali, hombre de confianza de Pizarro, tanto
que comandó la campaña a las elecciones municipales y regionales y,
como es natural, está hoy preso en la cárcel de Ucayali por actos
dolosos durante su gestión.

¿Y ahora qué nos dicen los abogados y las abogadas que enviaban
amenazas, mensajes y dicterios al por mayor sobre lo que escribimos
meses atrás en cumplimiento del deber periodístico? Una vez más, la
luz desbroza tinieblas. Leamos.

27-12-2006

¿Devida o De Vivos IV?

Hoy en La República, aparece la siguiente información: "Contraloría
verá licitación en PNP. A pedido del fiscal anticorrupción Oscar
Zevallos, la Contraloría de la República realizará una acción de
control en torno a la compra de equipos para la Policía Nacional por
más de 23 millones de nuevos soles en el 2005.
Estas compras se realizaron de manera directa a determinadas empresas
sin pasar ninguna licitación y los precios de los artículos se habrían
sobrevalorado, según la investigación del fiscal. La autoridad
judicial ha pedido además al Ministerio del Interior le envíe los
documentos que sustenten las compras."

¿Quién era el titular del portafolio del Interior en aquella época?:
el actual presidente ejecutivo de Devida, el vendedor de calaminas,
Rómulo Pizarro Tomassio. No es raro, pues, que en los últimos siete
días, y aconsejado por una asistente de prensa dicharrachera y que
gusta enviar mensajes por interpósitas personas, haya aparecido don
Rómulo, hasta la saciedad, en canales, diarios y radios. Cuando el río
suena, dice el dicho, es porque piedras trae. Hay sospechas que
alguien está realmente preocupado –la palabra es desesperado- por
evitar el estallido de atómicas como la que se anuncia hoy, génesis de
investigaciones muy, pero muy comprometedoras.

El señor Pizarro, ex ministro del Interior, ex director de Enapu, con
serias observaciones de auditoría especialmente en los acuerdos de su
directorio para contrataciones, ex director de Foncodes, ex director
de Editora Perú, ex viceministro de Desarrollo Regional (denunciado
por los oscuros manejos en el Proyecto Río Cachi-Ayacucho del INADE
que fuera investigado por el Congreso que determinó
responsabilidades), libra una guerra particular contra la ministra del
Interior, Pilar Mazzetti. Esta, que ha demostrado no ser corta ni
perezoza, y tampoco eficiente en su ámbito específico, ya respondió
con creces y ha ordenado la investigación de Pizarro y su gestión. Que
se hagan la guerra es un asunto particular y que se maten, estoy cuasi
persuadido que a pocos peruanos importa. ¡Pero es inaceptable que lo
hagan desde los puestos públicos que paga el pueblo!

En el ministerio del Interior hay actualmente cinco comisiones de
Auditoría enviadas por la Contraloría General de la República,
revisando y determinando las compras sobrevaluadas, hechas por Pizarro
con el leit motiv de la emergencia en el Huallaga.

El valiente fiscal Zevallos de la Segunda Fiscalía ha puesto el dedo
en la llaga, y como se presume, denunciará formalmente a los
implicados de adquisiciones sobrevaluadas y el juez no tendrá sino que
disponer la detención preventiva e inmediata de los cercanos
colaboradores de quien fuera el responsable, Rómulo Pizarro. Y es
menester, por la salud pública impostergable que se levante el secreto
bancario de aquél y también la de su ex asesora en el vice-ministerio
de Desarrollo Regional del MIPRE y ex asesora de Abel Hermosa Jerí
(actual gerente general de Devida y vendedor de calaminas como
Pizarro), y luego ex directora de Abastecimientos de OASA del
MININTER, Milagros Mesia Collantes, la súper estrella de las compras.

Al amparo de la Resolución Ministerial No. 0800-2006-IN-0501 firmada
por Rómulo Pizarro en el rango de adquisición de bienes y servicios
hay la siguiente relación:

I Trimestre AF-2006 Ministerio del Interior

-EXO-3-2006-IN/OGA. ADP1. Bienes-adquisiciones de alimentos (rancho
frío) para personas considerados en el Plan de Emergencia Huallaga
2006-PNP3-marzo

Corporación Industrial del Perú SAC 20161819272, 8-3-2006 S/ 356,983

-EXO-6-2006-IN/OGA LP1 Bienes adquisiciones de equipamiento
considerado en el Plan de Emergencia Huallaga 2006-PNP

Aeroconsult S.A. 20117336205, 8-3-2006 S/ 1'268,000

Nissan Maquinarias S.A. 20160286068, 8-3-2006 S/ 6'040,000

Desert Sport Racing SAC 20251637025 8-3-2006 S/ 514,800

Ditel Corporation S.A. 20431504562 8-3-2006 S/ 2'925,438

Cavifeld SAC 20504419461 8-3-2006 S/ 302,250

Consorcio EFM SAC 20508753692 8-3-2006 S/ 500,900

-EXO-5-2006-IN/OGA LP1- Bienes adquisición de bienes de consumo
considerados en el Plan de Emergencia Huallaga 2006-PNP 3. marzo

Tecnin del Perú SAC 20100311179 8-3-2006 S/ 1'012,230

International Security and Defense
Systems del Perú SAC 20102004401 8-3-2006 S/ 2'108,000

Military & Outdoor Products SRL 20347475981 8-3-2006 S/ 1'250,600

Creaciones Valmad EIRL 20378588970 S/ 210,469

Distribudora Regal International
Servicios Generales EIRL 20503343763 8-3-2006 S/ 338,630

Comercializadora y Confecciones
Famma EIRL 20504765700 8-3-2006 S/ 659,350

United Military Industries Ltd. 10000315082 8-3-2006 S/ 2'035,370

-EXO-4-2006- IN/OGA LP 1, Bienes adquisición de enseres considerados
en el Plan de Emergencia Huallaga 2006-PNP

Prendas Militares del Perú EIRL 20106964701 8-3-2006 S/ 512,000

Proyectos Sarosca S.A. 20507289518 8-3-2006 S/ 120,336

Productos Paraíso del Perú SAC 2010014895 8-3-2006 S/ 507,652

-EXO-2-2006 IN/OGA en 3era CONVOC LP1, Bienes adquisición de vestuario
considerado en el Plan de Emergencia Huagalla 2006-PNP 3. Marzo

Prendas Militares del Perú EIRL 20106964701 8-3-2006 S/ 631,500

Wellco Peruana S.A. 20137976171 8-3-2006 S/ 213,264

Comercializadora y Confecciones
Famma EIRL 20504765700 8-3-2006 S/ 931,305.50

Inversiones Dustin EIRL 20506177694 8-3-2006 S/ 120,000

Estas compras habrían sido efectuadas sin el previo estudio de mercado
para determinar los precios referenciales durante las adquisiciones.
Constituye una estafa y un robo descarado "comprar" a precios
direccionados o que se han inventado para temas ad hoc como una
emergencia que no existió. El sustento técnico no justifica las
adquisiciones de esta forma. ¿Por causa de qué se impidió la
participación de otras empresas? ¿O no se las invitó por dos razones
tremendas: porque no querían pagar el famoso "impuesto a la
corrupción" del 10%, o porque no tenían llegada a los personajes
claves de logística?

¿Podría decirse o suponerse, que el ministro de entonces, Rómulo
Pizarro, no estaba informado del detalle minucioso de cuánto sucedía?
Esto es improbable y fácil de deducir por los antecedentes. Una de las
principales funcionarias cercanísimas a él era Milagros Mesia
Collantes que se desempeñó como presidenta y asesora de los Comités de
Abastecimiento. La responsabilidad no se la otorgó ni confirió, como
era lo regular y reglamentario, al Director General de la OGA y se
ignoró, ¡sólo Dios sabe por qué razones!, a la DIRLOG de la PNP, plena
en profesionales asimilados multidisciplinarios y con larga
experiencia en estos avatares. La comunicación entrambos,
Pizarros-Mesia es inolcultable y por tanto, difícil creer en divorcios
institucionales en un tema de "emergencia".

En la última semana, Rómulo Pizarro, con su afán fanático de subsistir
en Devida, ha hecho declaraciones fuera de lugar. Menciona que por
lavado de dinero se inyecta a la economía nacional la ridícula suma de
US$ 38 millones. Pero la verdadera y lacerante cifra es la que publica
la National Drug Intelligence en noviembre, es decir hace pocos días y
que subraya que la producción de cocaína pura en Perú es de 165
toneladas en el 2005. Si el precio en Lima, es de US$ 5 mil el
kilogramo, la multiplicación da la astronómica cifra de US$ 825
millones de dólares anuales. ¡Y no es la desfachatez desinformada que
berrea Pizarro ante obsequiosos y cómplices cámaras, micrófonos y
páginas de múltiples medios de comunicación!

Más aún. Haciendo el ridículo estentóreo, para incautos e ignorantes,
Pizarro dijo que "a través de un proyecto de ley, voy a proponer la
creación de un fondo para el desarrollo alternativo financiado de la
venta de los bienes decomisados a los narcotraficantes, pero antes lo
voy a coordinar con el ministerio de Justicia". Pero, aquí hay un
asunto de competencia simple: ese asunto de cómo administra lo
incautado corresponde al Poder Judicial que es –o debiera ser-
autónomo. Los bienes, cualesquiera que fueren, sólo se rematan luego
que el juez lo determina durante el proceso. No se puede vender nada
si no hay la comprobación fehaciente y rotunda, inequívoca y legal,
que es fruto de operaciones ilícitas. Por tanto, la inocencia de
Pizarro no puede ser más insólita.

Lo que debió haber hecho Pizarro y no lo hizo de seguro por falta de
asesoramiento profesional y de calidad, fue el envío de una iniciativa
legislativa al presidente del Consejo de Ministros (Devida depende de
la PCM). O, pudo ser oportuno, incluyendo la creación del fondo,
cuando se tramitó el proyecto de ley ante el Congreso, de la hoy 28938
(con crédito suplementario) publicada el último viernes 22-12 y que
crea cinco fondos. ¿Y porqué no seis? ¡Este hubiera sido para
desarrollo alternativo! Pero no, el señor Pizarro está ocupado en sus
guerras particulares o en la atención, como dice su asesora de prensa
a todo aquel que quiera escuchar, urbi et orbi, en nuevos y juveniles
amores.

Es pertinente recordar con filuda memoria que esa ley ha creado el
Fondo de Respaldo a la Caja de Pensiones Militar Policial con S/ 200
millones, algo que ¡jamás se le ocurrió al susodicho de marras cuando
era ministro del Interior! Porque, claro, las preferencias hacia las
compras de "emergencia" se instituyeron como una "política de Estado"
en la cartera del Interior.

No es todo. Su acompañante y carnal, colega y amigo de aventuras y
–probables- desventuras, Abel Hermosa Jerí, gerente general de Devida,
aparece, nuevamente, con un proceso administrativo por no haber
sancionado a funcionarios delincuentes y faltas en el Mininter, como
apareció en la RM No. 2179-2006-IN/0901 del 6-11-2006 y a propósito
del informe No. 010-2006-IN/OCI.OCPF. ¿Una joyita el ingeniero Hermosa
Jerí, no?

El gobierno del señor García Pérez es muy rico en propuestas
desopilantes e inexplicables. En Devida hay dos calamineros fungiendo
de expertos en la lucha contra las drogas. ¡Primero que expliquen la
innumerable cantidad de irregularidades por las que empiezan a ser
investigados! ¡Que digan cómo es que importan oficiales de prensa,
desconocidas, mediocres, profundamente anodinas y vocingleras con
sueldos altísimos! ¡También que analicen por causa de qué Pizarro
"alucina" que está en lo correcto haciéndole la guerrita a Mazzetti!
Para nadie es un secreto que el ex funcionario múltiple del gobierno
del señor Toledo, ambiciona volver a usar el fajín en Corpac. No estoy
muy seguro que aquello se confirme, de repente es otro el uniforme de
rigor y colores deprimentes, el que deba usar si así lo determina el
brazo de la justicia. Vamos a ver.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Monday, February 25, 2008

Actividades en el norte

Historia, madre y maestra
25-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

61 Actividades en el norte

El general Iglesias, al quedar como jefe político y militar del norte,
prosiguió con la organización del ejército, que nunca llegó a ser muy
numeroso, al disponer de sólo dos divisiones de infantería que, pese
al nombre, no pasaban de ser simples batallones por el número de su
contingente al disponer de 400 la una mandaba por Lorenzo Iglesias y
200 la otra, al mando del coronel Callirgos Quiroga. Esas tropas, en
forma separada se aproximaron al pueblo de San Pablo, en la cercanía
de Cajamarca, ocupado por los chilenos. Estos, enterados de la
aproximación que hacía Iglesias, lo esperaron en emboscada el 13 de
julio. Encuentro que lo obligó a retirarse, siendo perseguido por el
mayor Saldes, jefe chileno. El coronel Callirgos, en el cerro Cardón,
organizó una estratagema con los sanmiguelinos, engañando al enemigo,
quienes, confiados en su victoria, se encontraron de pronto atacados
por el nuevo contingente y seguidamente las tropas de Iglesias
contraatacaron, motivando que Saldes saliera huido de la batalla.

Para vengarse, pidió refuerzos a Lynch, quien le envió el batallón
"Coquimbo", con el cual, procediendo a la chilena, saquearon e
incendiaron las ciudades y pueblos de Cajamarca, Chota, San Luis y San
Pablo. Por pago de cupos evitaron ser destruidos Hualgayoc, Ichocan y
San Miguel.

Iglesias, después de ese hecho de armas, se retiró de las actividades
guerrilleras y, el primero de abril, lanzó una proclama en la cual
expresa la necesidad de lograr la paz. En su escrito manifestó entre
otros aspectos: (181)

"Llegó un momento en que aniquilados nuestros elementos de combate,
vacilante la fe de los hombres verdaderamente patriotas y alterado el
orden interior del país por incalificables rivalidades, le amenazaban
un porvenir de desorganización y ruina.

Se trataba de una cuestión meramente interna. Se trataba de impedir
que el Perú se presentase ante el mundo como una horda de insensatos
devorándose entre sí, cuando precisamente reclamaba el común peligro
que nuestra sociedad afianzase sus vínculos de cohesión para salvarse
en un esfuerzo común, a la sombra del orden, de la justicia y de la
ley.

A situación semejante yo no podía, como ningún buen peruano,
permanecer indiferente. Fomentando indefinidamente la idea de una
guerra insensata, después de San Juan, de Miraflores y de las crueles
revueltas de Lima y Arequipa, las fuerzas nacionales se debilitan cada
día, alejándose cada vez más el ambicionado período de
convalecencia...

Pero mi espada no ha lucido ni lucirá jamás en los campos estériles de
la anarquía, para ensangrentar el suelo patrio en servicio de pasiones
personales. . .

Afortunadamente, para realizar estas nobles aspiraciones, me siento
rodeado de hombres que piensan y quieren como yo; , . . consagrados
están por entero a la obra santa de la rehabilitación del país. . .".

Esta primera proclama, muestra un aspecto singular del grupo que rodeó
a Iglesias, la de apoderarse del poder surgiendo la pregunta, de si lo
hicieron por iniciativa patriótica o empujados por los chilenos. Se
debe tener presente que el cuñado y pariente de Iglesias, Mariano
Castro Zaldívar Iglesias, mantenía buenas relaciones y situaciones de
confidencia con los chilenos Lynch y Novoa, este último, enviado para
lograr la paz en el Perú. Además, con posterioridad, surgió la noticia
que alguien había recibido suma elevada de dinero de Chile para
concertar la paz, y la acusación recayó en Castro Zaldívar. Hay una
carta de Castro a Iglesias, fechada el 24 de mayo de 1883 que muestra
las vinculaciones del primero con los chilenos, llegándose al extremo
que Lynch prestó dinero a Castro en apoyo a Iglesias. De la
documentación y sucesos posteriores, surge la impresión que Iglesias
fue un patriota a quien sus colaboradores lo engañaron malamente.
Hacerlo aparecer como salvador de la patria, mientras un pequeño grupo
medró a sus espaldas, y el cerebro directriz de esas maniobras fue
Castro Zaldívar.

Téngase presente que Iglesias se lanzó por cuenta propia junto a un
pequeño grupo a lo que llamaron la salvación de la patria, sin más
apoyo que el de las armas chilenas y, para definir la situación, en su
hacienda Montán, el 31 de agosto de 1882, presentó un manifiesto,
conocido como el "Grito de Montán", en el cual expresó: (182)

"Siempre he creído que no es el Perú la nación vencida, humillada,
escarnecida y befada por las huestes de Chile insaciable. El Perú no
ha combatido. La guerra, la debilidad y el vencimiento ha sido
provocado por las pasiones, las miserias y los crímenes de una parte
nomás de sus degenerados hijos".

A continuación hace una recapitulación de lo acontecido, en especial
desde la batalla de San Juan. Critica a Montero por su actuar y en
seguida, frente a la situación desgraciada y sangrante del país
solicitó la unión, y la necesidad de terminar con el conflicto. El
texto de esta proclama se presenta en el Anexo 49.

El Grito de Montán dividió aún más al país. Unos buscando la paz a los
cuales Chile les dio el mayor apoyo para lograr sus propósitos
expansionistas y desligarse al mismo tiempo de la guerrilla que le fue
minando sus fuerzas. Otros rechazaron y repudiaron el manifiesto,
expresando la necesidad de continuar la resistencia hasta lograr que
el enemigo se retire del país; resultando los líderes antagónicos
Iglesias y Cáceres. Y el Grito de Montán, en medio de la guerra, da
lugar al inicio de una franca guerra civil que duraría hasta fines de
1885. Epílogo que formó parte de la horrorosa pesadilla que constituyó
la tragedia del 79, cuando el Perú fue desangrado y asolado por los
invasores y en medio de esa conflagración, surgió la peor de todas las
guerras, la confrontación fratricida. Duro precio que se pagó por la
incapacidad de los gobiernos y clases dirigentes que sólo miraron al
país como elemento a usufructuar sus riquezas. La guerra civil entre
Cáceres e Iglesias no fue sino la continuación, aunque con diferentes
personajes, de la iniciada entre Pardo y Piérola. De la confrontación
permanente entre caudillos que asolaron al país desde que emergió a la
vida republicana pero con hondas raíces fratricidas en la conquista e
incario. Tormento que acompañó al Perú desde sus orígenes, y del cual
pareciera que es muy difícil desprenderse. Páginas dolorosas de la
historia que no llaman a vituperaciones ni vindicaciones, sino a
profunda reflexión que permita encontrar el camino que mejor
corresponda al desarrollo integral de la nación.

El manifiesto de Iglesias publicado por el "Diario Oficial" y en
especial la proclama del 31 de agosto, determinaron que algunos grupos
se pronunciaran a su favor, como el coronel Vento en Canta, quien, no
sólo apoyó la celebración de la paz que pudiera lograrse, sino que
desde ese momento se convirtió en fiel apoyo a los chilenos, traición
execrable que permitió el paso franco del invasor por una de las dos
rutas de acceso a la sierra.

Cáceres por su parte, rechazó dichos documentos, en los cuales se
insultaba su actuar, por lo que se sintió obligado a responder con una
carta que la convierte en circular dirigida a las autoridades de la
jurisdicción de su mando: (183)

"Los pueblos del Perú —decía en el último párrafo de esta circular— y
en particular los pueblos del centro, que me obedecen, no hacen la
guerra por el deseo de continuarla y llenar el territorio de luto y de
miseria; no derraman la sangre preciosa de sus hijos por el incesante
placer de sacrificar estérilmente víctimas en los altares de la
patria; prosiguen la guerra y hostilizan infatigablemente al enemigo
con el único objeto que se proponen los pueblos y que prescriben las
leyes eternas del derecho internacional respecto de la guerra, con el
fin de alcanzar el desagravio de sus derechos, por medio de un tratado
que no esté en pugna con su dignidad y soberanía nacional".

Esa comunicación es reiterada en la "Memoria" enviada al gobierno de
Arequipa en enero de 1883: (184)

"El infortunio sufrido con nobleza y dignidad es preferible a un
cobarde y vergonzoso abatimiento; si la guerra impone sacrificios,
fuerza es apurarlos hasta la última gota de sangre, cuando la paz no
ofrece mas expectativa que un porvenir sombrío. En vez de legar a las
generaciones venideras la herencia de una transacción oprobiosa
condenada por la conciencia nacional, es preferible sucumbir en la
demanda, dejando abierto el campo de la lucha, para que nuestros hijos
se encarguen de vengar la sangre de sus antepasados..."

En esa forma terminó el año 1882, con el Perú ensangrentado y
postrado, y su representación dividida en tres gobiernos y un
pretendiente a tal. Iglesias en Cajamarca inició sus actividades
gubernamentales orientadas a conseguir la paz, había cesado de
enfrentarse al enemigo y por el contrario, éste se convirtió en su
fuerza defensora. García Calderón prisionero en el exilio y
prácticamente sin comunicación con el país, ya que estas eran
filtradas y calificadas por sus carceleros, el gobierno de Santiago. Y
Montero, que como primer vicepresidente del anterior, actuó para lo
que le interesaba, como presidente. Así como en Cajamarca, en Arequipa
igualmente mostró su completa y total inoperancia, tanto en el manejo
de la cosa pública, como, sobre todo, en la defensa de la patria. No
realizó ni una sola intentona de atacar a los enemigos posesionados de
Tacna; tampoco hizo ningún esfuerzo por apoyar o ayudar a Cáceres que
denodadamente luchaba en el centro y, por último, tampoco organizó las
defensas de la ciudad de Arequipa o mejoró las deplorables condiciones
del ejército acantonado en esa ciudad. Es más, los sillares donados
por la población para construir las fortificaciones que se requerían y
poder repeler exitosamente cualquier ataque enemigo, por disposición
gubernamental fueron cedidos a la Beneficencia de la localidad y
utilizados en la construcción o refacción de asilos y locales de esa
institución, apreciándose que no sólo hubo incuria o desidia para
actuar como soldado o gobernante, sino que, igualmente, se atentó por
inercia o deliberadamente a debilitar o disminuir la resistencia del
país frente al invasor.

Frente al caos nacional representado por los tres gobiernos
enumerados, a la distancia, el pretendiente Piérola no perdió
oportunidad de hacerse presente en cualquier forma que pudiera,
deseoso de recuperar el derecho a la cortesanía en la ciudad virreinal
y satisfacer su paranoia convertida en delirio de grandeza. En medio
de ese desorden gubernamental con un país humillado, postrado y
vejado, el único hombre que siguió manteniendo en alto la defensa del
país y se respetara la dignidad que el Perú requería fue Cáceres,
quien, rodeado de un selecto grupo de colaboradores, se enfrentó al
enemigo externo que, en ese momento, contaba con el apoyo decidido o
tolerado de Iglesias, Montero y Piérola.

¡Boten a Sparch y a toda su pandilla!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
25-2-2008

¡Boten a Sparch y a toda su pandilla!

La patinada monumental de la viceministra de ¿Traiciones? (dicen que
de Defensa), Nuria Sparch, ha sido de un ridículo mundial. Según ella
hay que usar los brazos en cualquier conflicto. Algo así como las
flechas que los griegos tiraban a los Panzer alemanes en la II guerra.
¿Es tan inocente el asunto como lo pintan y todo se queda en una
estupidez monda y lironda? O...... . La rabanería caviar chilenófila
enquistada en Defensa es también pro-yanqui y antipatriótica.

¿Qué pretende la Sparch? ¿que se hagan marchas, vigilias, recolección
de firmas, cánticos de "protesta", cuando la pezuña bestial del
enemigo holle la tierra nacional que, evidentemente, no siente como
suya? ¿qué ocurrió con la oligarquía ociosa en 1879 y que se entendía
con los pelucones chilenos? ¿no terminaron yéndose cuando el país ya
estaba quebrado, invadido, avergonzado por sus gravísimos yerros?
¿otra vez la misma oprobiosa historia y de la mano de quien debía
estar procurando su defensa? ¡De ninguna manera!

Ha dicho con rotunda e implacable claridad Fernán Altuve que en lo
expresado por la Sparch hay dolo y una inconfundible cuota de
incompetencia estúpida. A esta altura, el ministro y titular del
portafolio, Antero Flores Aráoz, sin esperar mayores indicaciones, ya
debería haber botado a la Sparch y a toda su pandilla. ¿Qué mejor
ocasión para sacarse de encima un lastre tan venal que habla de una
"cultura de paz" entregándose de pico y patas al enemigo? La
quintacolumna habló y lo hizo con la torpeza consuetudinaria que nunca
abandonó.

Con clara y aviesa intención la señora Nuria Sparch, quiere hacer
creer que a los aviones, tanques y misiles se les pelea con pañuelazos
y declaraciones ridículas en la prensa y en la voz engolada de
mercenarios pagados para convencer a la opinión pública de semejante
pusilanimidad. Claro está, que a la hora cuando quemen las papas, los
miserables se irán de vacaciones. ¿Sufragadas por quién?

¿Qué espera Sparch para irse y que le revisen en la salida qué se
lleva? Las formalidades y cortesanías virreynales, matan al Perú. ¿Se
ha auditado milimétricamente qué hizo y de qué dispuso, regaló o
vendió, el traidorzuelo barato que era –y es- el ex viceministro
Fabián Novak Talavera? ¿por causa de qué, hasta ahora, los partidos
–mejor dicho los clubes electorales-, no han examinado qué pasó en
tiempos cuando se hablaba de la ridícula seguridad cooperativa?

¿No es hora de hacer retractar a los Judas que escriben contra la
posición soberana del Perú, sus libracos traidores, en público y así
evitamos que los esperpentos de los proditores Fabián Novak y Luis
García Corrochano formen parte de la argumentación del adversario que
no dudará en usar semejantes "argumentos"?

En Perú el susurro, la media voz que denunciaba González Prada, está
inscrita en el defectuoso y abyecto DNI psicológico nacional,
generación tras generación, y hay quienes viven de su cultivo
cuidadoso e intocable. A cualquier estúpido, y hay decenas, se le
consagra como "analista, internacionalista, estratega, experto y demás
istas". Cuasi tarados hablan a diario y emiten farragosas, complicadas
y abstrusas declaraciones que ni ellos mismos entienden pero esa
estructura, rica en perogrulladas, mentecatadas de alto nivel y temas
elementales hablados en el lenguaje difícil de que son portadores
estos vendedores de sebo de culebra, enamoran a la gente que no
entiende nada pero que automáticamente reputa al emisor como
"personalidad científica". Y si se tienen "libros escritos", mucho
mejor aún. Lee usted lo que hay en ellos y se encuentra con el famoso
Dr. Xerox que copia lo que otros plagian y así sucesivamente. Y los
dólares que consiguen como recursos las organizaciones de nuevos
gángsteres, fletan un contrabando pseudo-intelectual de muy bajo
calibre. Pero, recordemos la sabiduría del dicho: One eyed Pete is the
marshall of Blindville, en el país de los ciegos, el tuerto es rey. Y
aquí tenemos patotas enteras de tuertos.

Clamor nacional indignado debiera ser que se bote, sin mayores
contemplaciones, ni requilorios, previa revisión, de la hasta hoy
viceministra Sparch y la de toda su pandilla instalada en el
Pentagonito. ¿No lo cree así el ministro Aráoz o repetirá esa infame
condecoración hecha a favor del traidorzuelo Novak? Antero deberá
entender que esa mácula quedará por siempre bajo su absoluta,
exclusiva y hasta de manera mecánica e injusta, responsabilidad y en
su hoja de servicios. Los que quieren ser presidentes, no pueden, no
deben y tienen que demostrar, suficientes pantalones para evitar
distinguir a pobres diablos como el tal Novak Talavera. ¡O a cualquier
otra!

¡Boten a la Sparch y a toda su pandilla!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Friday, February 22, 2008

Acciones diplomáticas

Historia, madre y maestra
22-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

60 Acciones diplomáticas

En el plano diplomático, durante el primer semestre de 1882, Chile
trató de asegurar las mayores ventajas, especialmente que el gobierno
norteamericano al cambiar de presidente, modificaron la orientación de
su política, colocándose en forma incondicional a favor del agresor,
por algo el país del sur prodigó generosamente millones de pesos en
Europa y Estados Unidos para el logro de sus propósitos, de las
riquezas recién adquiridas del Perú y con ello cambiaron la situación
a su favor.

García Calderón resistió en prisión, la enorme presión que sobre él
ejerció su captor. Al no poder el gobierno de Santiago quebrar la
resistencia de su prisionero, procuraron explotar el apoyo que les
llegó de Estados Unidos, con el nuevo Secretario de Estado
Frelinghuysen, logrando en el mes de febrero de ese año, suscribir el
llamado Protocolo de Viña del Mar que consistió en la aceptación por
Estados Unidos de las condiciones que estipuló Chile: (179).

1) Anexión de Tarapacá

2) Retención de Tacna y Arica por 10 años o más, al cabo de los cuales
se devolverían al Perú, a cambio de un rescate de 20 millones de
pesos, entendiéndose que quedarían definitivamente para Chile si el
Perú no satisfacía esa condición.

3) Explotación por Chile del guano de la isla de Lobos, obligándose a
ceder la mitad de su producto y el de las guaneras de Tarapacá a los
acreedores peruanos.

Se aprecia que Chile fue muy respetuoso con los compromisos acordados
con sus financiadores, los mercaderes ingleses dueños de los bonos
peruanos.

Sobre ese mismo protocolo, Trescot, el ministro norteamericano que lo
suscribió a nombre de su país, con absoluta impudicia y de acuerdo a
la obra citada de Bulnes, manifestó, al suscribir el protocolo y
justificar que Chile se apoderara de Tarapacá: (179)

"No diviso la posibilidad de que el Perú pueda dar garantías eficaces
para el futuro a las poblaciones chilenas de Tarapacá".

Seguidamente el autor comenta: (180)

"Pero Washington no quiso aceptar una solución que, además de
consultar la entrega de Tarapacá, exigiese el pago de 20 millones de
pesos. Entonces Trescot propuso la venta de Tacna y Arica por 6 u 8
millones de pesos. Esa fórmula entraba en la tradición de su historia,
porque la guerra de su país con México había terminado con la anexión
de una gran sección de territorio mucho más grande por supuesto que la
que Chile exigía ahora al Perú. Chile aceptó la modificación propuesta
por Estados Unidos".

Trescot, al apreciar la irreductibilidad de García Calderón, para
seguir congraciándose con los chilenos, viajó hasta Huaraz a convencer
a Montero para que aceptara el Protocolo por él firmado. Al no lograr
su propósito, regresó a su país.

Perú: reino de la taradocracia

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
18-11-2004

Perú: reino de la taradocracia

Tengo pocas dudas que exista un país latinoamericano que se nos
compare: aquí tenemos miles de analistas, escritores, poetas,
artistas, ensayistas, estrategas, literatos, periodistas,
especialistas y demás istas de toda índole y pelaje. El 90% basa su
hoja de vida en jirones, piltrafas, menciones ad hoc que se hacen
entre sí, alimentando un incienso frágil, incierto, anémico, pero rico
en "artículos, tesis, libros" y demás tonteras que engordan egos,
superlativizan mediocridades y endiosan a tarados doctos en la media
ciencia. ¡En el país de los ciegos, el tuerto es rey!

¡Haga la prueba! Siéntese a leer los diarios, vea televisión y los
programas políticos y comprobará que el menú de soluciones para
arreglar el país está servido. Los tecnócratas entonan su himno
vendepatria sin nadie que les salga al frente. Los oficialistas de
turno y de todo régimen que los beneficie, cantan loas y salmodias.
Los empresarios, esos aprovechadores que nunca ponen de la suya sino
la del Estado, lloran por menos impuestos cuando nunca los pagan y los
palafreneros de las transnacionales en los ministerios, en la
burocracia estatal y privada, ONGs y demás pandillas, sólo se hacen
dar leyes para sus respectivos cotos de caza. Por eso están gordos,
llenos de propiedades, con varios pasaportes y con un conocimiento
mundano en los cinco continentes.

Con travesura llamé a ese conjunto de seres como los célebres
integrantes de la taradocracia peruana. ¡Y por cierto, ahora todos son
demócratas y luchadores sociales! ¡E íntegros y leales! ¡Qué importa
que hayan cobrado del régimen delincuencial de Fujimori! ¡O que hayan
mal usado el dinero de la cooperación internacional en sus autos,
casas de playa, viajes de todo tipo y en uno que otro folleto soso y
engañabobos! Como tienen prensa, se prodigan elogios entre ellos con
un concepto de escogidos mafiosos que no admiten a nadie más. ¡Porque
ellos son y punto!

Me suscitan estos modestos comentarios los bombos que truenan en la
televisión, prensa y radio en torno a las excelsas competencias de
narradores, animadores, dirigentes de programas, varios. Ahora
resultan el compendio máximo del non plus ultra del periodismo
nacional. Las cimas más altas de la virtud investigadora. Y la
pregunta es simple: ¿si quitamos el ruido, queda algo?

El inventar personajes sólo conduce a un inevitable cometido: falsear,
torcer, distorsionar la realidad monda y lironda como es. Y basta con
ver a los políticos, gran parte de ellos dice una cosa, pero hace
otra. El resultado es un Perú como el que conocemos, con una
taradocracia que lo gobierna y que no reconoce derechas o izquierdas,
todos sus integrantes son zafios, egoístas, rufianes. ¡Y qué decir de
nuestros intelectuales! ¡Gran parte son de juguete! ¡Ventílocuos
hábiles, copiadores sinverguenzas, escritores mediocres!

Pero creo que han agotado ya su deleznable presencia y los vientos de
fronda de la renovación aparecen en el Perú por todos lados. Y los
conservadores se niegan a aceptar que ya empezaron su inevitable
declive. ¡Hay que ayudarlos a que entierren el pico de una buena vez!

¡La taradocracia debe morir!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Thursday, February 21, 2008

Operaciones militares

Historia, madre y maestra
21-2-2008

La tragedia del 79, Alfonso Bouroncle Carreón, Studium, Lima

59 Operaciones militares

Pese a la acción de franco hostigamiento en contra de Cáceres
efectuada por Piérola y Montero por medio de las fuerzas o recursos a
su mando o influencia, la segunda campaña de La Breña se inició el 26
de febrero en Comas, cuando ese pueblo fue visitado por un
destacamento chileno, y durante cuatro días, se dedicaron a las
mayores tropelías contra la población, motivando repudio. Se organizó
el pueblo a órdenes de un joven lugareño Ambrosio Salazar y la
respuesta la dieron el 2 de marzo, cuando emboscaron en el cerro
Sierra Lumi a dicho destacamento que regresaba de haber depredado la
región, acarreando más de 600 reses y apreciables cantidades de
comestibles arrebatados a los lugareños. En el encuentro, sea por
bala, derrumbe de piedras o lucha cuerpo a cuerpo, murieron 15
enemigos y los demás huyeron dejando el botín que traían.

Esa primera acción señaló igualmente el inicio del actuar directo de
los pueblos en defensa de sus localidades y el país, no requiriendo de
líderes ni militares foráneos que los organicen y dirijan. Ellos de
acuerdo a sus recursos e iniciativas se lanzaron contra el invasor,
surgiendo, en esa forma, nueva faceta de la lucha contra Chile. No
sólo fueron los ejércitos de línea, que prácticamente habían
desaparecido o aquellos organizados por Cáceres y los oficiales del
antiguo ejército que seguían actuando en las serranías, en ese momento
era el pueblo que en forma espontánea se incorporó a la guerra. Era el
Perú profundo emergiendo para la defensa de su terruño. Eran los
eternamente olvidados e incluso despreciados por los gobiernos
centrales y el enemigo, que, surgiendo de sus comarcas se alistaron
espontáneamente en la cruzada nacional. Eran los "indios" despreciados
por Ricardo Palma o los "protegidos" por Piérola cuando se sintió cual
nuevo pontífice en la redención de esas almas, pero que nunca hizo
absolutamente nada por dicha protección. Quienes surgían al clamor de
la sangre y los vejámenes sufridos para defenderse y ejercitar
venganza por los atropellos y asesinatos que sufrían a manos del
enemigo. Y se dejaron sentir a la par que surgía nueva página en la
historia de la infausta tragedia y del país.

Después de Sierra Lumi, se produjeron acciones dispersas, tales como
las de Huarochirí y Tahualpuquio el 3 de abril. Ese mismo día, en
forma simultánea pero sin conexión entre ellos, en la región de Pazos,
casi al final sur del Mantaro, una columna chilena dedicada al saqueo
y exacciones fue atacada por un grupo guerrillero. Las acciones de
rechazo no sólo fueron armadas, también se produjo la negativa a pagar
los cupos impuestos como ocurrió en la zona de Jauja, lo cual fue
informado al comandante chileno por el alcalde de esa ciudad. En esos
días, también se produjo el hostigamiento a la columna del comandante
Barahona en el valle del Mantaro por fuerzas guerrilleras. Surgió, a
lo largo del río, una resistencia que se incrementó de continuo y los
chilenos comenzaron a dudar de su capacidad de dominio para el libre
atropello y saqueo.

En el pueblo de Chupaca, al enterarse de la proximidad del enemigo,
los pobladores se unieron a un grupo guerrillero y a órdenes de un
lugareño Jacinto Salvatierra y el gobernador Cuevas, se enfrentaron a
los chilenos, quienes frente a las bajas surgidas, se vieron obligados
a solicitar refuerzos para doblegar la resistencia y una vez lograda,
se dedicaron a la destrucción, saqueo e incendio de la población.
Acción vandálica que continuaron realizando los invasores en los
pueblos de la región, procediendo a la sistemática destrucción de
ellos, surgiendo nueva resistencia en Huaripampa, donde el párroco de
la localidad Buenaventura Mendoza fue quien comandó la resistencia,
muriendo en ella. Durante el 21 y 22 de mayo, las guerrillas de
Acostambo, Tongos y Pazos desarrollaron acción guerrillera contra una
columna de trescientos efectivos apoyados con artillería de montaña,
hostigándolos de continuo.

El ejército de Chile, que organizó en Huancayo su cuartel de
operaciones, sintió la continua presión ejercida en su contra. No
encontraron un ejército regular contra el cual combatir; pero la
guerrilla, si bien incapaz de definir situaciones, los desgastaba al
producirse bajas en forma continua, pese a las feroces represalias
ejercidas o el arrasamiento de poblaciones que no habían mostrado
acción hostil a su paso. Para el comandante Del Canto, la situación se
le tornó difícil y, sus acciones de aplastamiento, no produjeron el
efecto de atemorizar a las poblaciones, sometiéndolas por el terror.
La respuesta fue diferente y, por el contrario, cada día encontraron
nuevos elementos de oposición. En esas circunstancias entró en
operación el ejército de Cáceres, al haber terminado la preparación de
aproximadamente tres mil guerrilleros.

La primera localidad que decidió atacar fue Marcavalle, efectuándolo
el 9 de julio al amanecer, con el batallón Tarapacá, apoyado por otras
fuerzas. Los chilenos se vieron obligados a retirarse a Pucará, donde
igualmente fueron derrotados y huyeron hacia Zapallanga, donde también
los obligaron a fugar precipitadamente hacia Huancayo. La falta de
tropas de apoyo y caballería impidió que la derrota fuera completa.
Los enemigos sufrieron alrededor de 200 bajas y dejaron en los campos
de batalla armamentos y municiones, víveres, bagajes, caballos e
incluso un estandarte y la caja del regimiento.

Ese 9 de julio resultó completamente adverso a los invasores, pues el
mismo día, el pueblo de la Concepción fue atacado por el coronel
Gastó, con un grupo de soldados y grupos guerrilleros de las
inmediaciones, quedando después del combate 76 cadáveres enemigos,
salvando la vida un solo efectivo, el joven Buenaventura Arenaza,
quien se quedó a vivir en la localidad. Al día siguiente, el grueso de
las tropas procedentes de Huancayo, arrasaron con el pueblo de
Concepción, pretendiendo hacerlo desaparecer de la faz de la tierra
con cargas de dinamita, pertrecho que siempre llevaron en abundancia
al realizar sus correrías. La población pagó un tributo de
aproximadamente 700 muertos, al ser asesinados incluso los enfermos
que encontraron en sus lechos, además de todo ser viviente que se
encontró por los alrededores. En ese baño de sangre efectuado
sádicamente, las primeras víctimas fueron sesenta y cuatro prisioneros
que llevaban, los cuales fueron, no fusilados, sino victimados con
ensañamiento. Para Chile no existió tratado ni convención
internacional ni de la cruz roja, que lo obligara a respetar la vida
de los prisioneros ni de los no beligerantes. Ese día en Concepción y
sus pueblos próximos, pagaron con sus vidas la vindicta que los
chilenos necesitaron saciar, no para vengar a sus muertos, sino la
revancha de haber sido derrotados en cuatro oportunidades el día
anterior, además, cumplían las órdenes de sus gobierno de desangrar al
Perú en la vida de sus pobladores y riquezas hasta que no quedara nada
que se moviera o pudiera llevarse. Esas fueron las órdenes, y Del
Canto, para cumplirla, puso de su parte todo el instinto primitivo que
llevaba, pero habiéndolo refinado al máximo del encarnizamiento, que
igualmente fue inculcado a sus oficiales y soldados. Los chilenos
convirtieron a Concepción y sus alrededores en un matadero.

Esas acciones motivaron que la segunda expedición al centro fracasara
y, Del Canto, no tuvo otra solución que abandonar, muy a su pesar, al
terminarse depredaciones y saqueos, el departamento de Junín que
resultó demasiado hostil a su contingente y replegarse a Lima. Medida
tomada después de haber perdido aproximadamente un veinte por ciento
de sus efectivos entre muertos y heridos, que para un contingente de
tres mil hombres, resultó pérdida altamente significativa, sin contar
las frecuentes deserciones que incrementaron de continuo y la moral de
los soldados se fue deprimiendo. Al mismo tiempo el nombre de Cáceres
entre sus enemigos, creció en respeto y comenzaron a rodearlo de un
aura de invencibilidad, pero los más comprendieron que era un ser
humano empeñado en una cruzada en defensa del país. Que no fue
bandolero ni guerrillero, como lo quisieron hacer aparecer para
victimarlo sin respeto, si lo tenían a mano, sino, un militar lleno de
entereza y patriotismo que luchaba tesoneramente contra propios y
extraños, contra los chilenos y las insidias de los peruanos, y sin
embargo, seguía combatiendo y perseverando en esa lucha, mientras el
invasor hollara el suelo patrio. Tesón que le fue ganando la
admiración y respeto de los adversarios, quienes al mismo tiempo,
propiciaron cuanta medida pudieron para hacerlo desaparecer, mediante
el crimen o traición. Al respecto, Lynch no reparó en medios para
lograrlo, dedicándole parte de su menester.

El Brujo de los Andes, con ese empeño en la resistencia, cambió los
designios chilenos sobre el país. De ocupación permanente, ya que la
riqueza nacional daba con creces para mantener el ejército de
ocupación, a una retirada con tratado de paz a la fuerza, que
comenzaron a buscar desesperadamente, obligándolos a dejar de lado
intrigas y designios que tenían para o con Bolivia, país al cual en
cualquier forma desearon colocar, en un tratado final, interpuesto
entre Perú y Chile, pero, el actuar de Cáceres frustró esos intentos.

¡Traficantes de cadáveres!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
21-2-2008

¡Traficantes de cadáveres!

Nada puede justificar la muerte de cuatro hombres del pueblo en
diferentes partes del país y como consecuencia de violencias
policiales que deben investigarse exhaustivamente y castigarse con
nombre y apellido, en ocasión de las protestas del paro agrario. Pero,
la perversión política cuasi natural en Perú, invierte los valores y
hace parecer estas lamentables defunciones como parte indispensable,
insumo cínico, condimento sine que non, de la algazara política en la
que sólo reclutas son las víctimas, carne de cañón, mientras los
generales de escritorio, los mariscales de cuatro paredes, tiran la
piedra y se esconden bajo montañas de publicaciones, dólares
simpáticos y un reaccionarismo que no tiene justificación alguna.
¿Puede tildarse de éxito, cuanto más víctimas y así se culpa al
gobierno torpe, carente de fanales nacionalistas, citadino y
claudicante? O, ¿nunca nos fuimos de la patibularia costumbre de creer
que hay "mártires" de primera, segunda o tercera clase?

Una primera, casi única condición, que tienen que garantizar, merced a
la organización, disciplina, principios, los que impelen a las
marchas, es que ¡todos los que salgan, retornen, sanos y salvos a sus
casas! O que los equipos legales funcionen y decanten las mañas
conocidas que hacen de los detenidos, pararrayos para todo objetivo,
con tal de mostrar "eficacia" en la represión. Tampoco, juego innoble,
satanicemos a la policía, mucho menos permitamos abusos o crímenes.
Tan culpable y homicida es aquél que dispara a la cabeza o al cuerpo,
con o sin uniforme, como aquellos que trafican con los cadáveres, dan
discursitos ¡pero no ganan, jamás, una sola elección!

En Perú hay grupetes minúsculos que se atribuyen capitanías populares
y liderazgos que sólo existen en sus imaginaciones onanistas. Cuando
son retados a pelear en la única expresión que conoce la democracia,
es decir, la competencia en las urnas, sus votaciones ¡son ridículas,
ínfimas, nada representativas! El pueblo es más sabio que todos los
sabios, y no los vota. Tiene que existir un conjunto de razones que
merece un estudio completo pero del cual se puede inferir una premisa
inequívoca: ¡estos autonombrados líderes, no concitan ni tienen atrás
de sí, la voluntad popular! Y las toneladas de papel, sólo fabrican
fantasía y maire, maire, cabellicos que se lleva el aire.

Las jornadas recientes son de luto absurdo. ¿Por causa de qué se
empleó tanta violencia represora? ¿cómo y de qué modo fueron tan
irresponsables, los que lanzan a la gente como carne de cañón (¿algún
mariscal de juguete está detenido?) y no mensuraron lo que debió ser
sólo marcha y vuelta a casa? Para los traficantes de cadáveres sí es
redituable que las balas asesinen campesinos, porque eso significa
insumo y exaltación de la sempiterna rabia protestante que no llega
con este gobierno sino desde la mismísima y mal llamada independencia
en 1821. Los que advinieron a semejante hecho, fueron los españoles
que se rebelaron contra sus tíos, primos y abuelos que llegaron de la
península con sus curas, porquerizos y espejitos para extasiar a los
regnícolas. ¡Nada más!

La estupidez represora y el mercenarismo violentista son parte, ambas,
de la disolución nacional. A ella contribuyen los extremistas de
cualquier signo. A la postre ¿qué diferencia a un rábano caviar
chilenófilo y pro-yanqui de un derechista momio y conservador a
ultranza? ¡Todos viven de los dólares que roban bajo edificios legales
y a través de las organizaciones de nuevos gángsteres para la
confección de paliativos que prolongan en el tiempo porque generan
(pretextan) más recursos! ¿Y el pueblo?: convidado de piedra eterno,
proveedor de víctimas, presente en los velorios, receptor de
discursitos, diplomas póstumos o ascensos cuando ya no pueden gozar de
tales reconocimientos. ¿Y los "líderes"?: detrás de sus escritorios,
cobrando cheques en bancos, peleando "revolucionariamente" desde sus
proletarias casas de playa a las que viajan en sus humildes 4 x 4,
planeando cuánto menos paga a esa pléyade de profesionales
desempleados que sufre el virreynato abusivo y violador de sus
derechos humanos y laborales, de directores de proyectos que son
poderosos en lo que llaman "sociedad civil".

Midamos con la misma vara a tirios y troyanos. Y no caigamos en la
vulgaridad fácil de echar la culpa sólo a algunos. Yo estoy cierto que
mucho más asesinos son aquellos que organizan hordas y mandan a la
muerte a gente humilde que, a veces pasa, ni siquiera entiende del
todo, la compleja realidad de lo que impugna.

¿Y los partidos políticos? En Perú no existen partidos. Sólo hay
clubes electorales o cofradías que han perdido la brújula de
navegación democrática. Y han abandonado, absolutamente, el anhelo
revolucionario de construir una nación, libre, justa y culta. ¡Qué
verguenza!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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