Wednesday, June 13, 2012

RUDY PALMA: Volteando la torta. Responsabilidades y solidaridades .



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From: Alexandro Saco <alexandro09538@gmail.com>
Date: 2012/6/12
Subject: RUDY PALMA: Volteando la torta. Responsabilidades y solidaridades .
To: Herbert Mujica Rojas <hcmujica@gmail.com>


PALMA: solidaridades, responsabilidades y abusos

 

Agregado de esta mañana: Si el propio Galarreta acepta que se comunicaba constantemente con Palma, ¿no es una hipótesis de investigación saber si luego de la captura se comunicaban? Sucede que ciertos medios y políticos, incluido el congresista, buscan convertir una decisión judicial (errada o no) en un asunto de Estado, lo cual es absolutamente exagerado. Este tema ha desnudado la forma de operar de un medio, que busca desviar la atención de las responsabilidades por el espionaje que practicaba, no el Poder Judicial, sino un redactor de Perú 21. Se pretende desviar a la opinión pública del tema de fondo.

 

El asunto de Rudy Palma sirve para observar los raseros con que se miden ciertas actitudes desde los medios y desde el poder. Antes de desarrollar las siguientes ideas quiero dejar en claro que sigo pensando que es exagerado que Palma esté encarcelado en Piedras Gordas y se le mantenga prácticamente incomunicado; es más, creo que se podría llevar este proceso con un arresto domiciliario.

 

Coartada

 

Marco Sifuentes ha publicado en INFOS y en La República declaraciones de Palma y datos relevantes acerca del proceder inadecuado de los jueces en la investigación, que llegan hasta el ridículo de interceptar los teléfonos del gimnasio de Palma (aunque viendo su contextura parece que más iba a conversar que a hacer una rutina seria).

 

Pero Sifuentes comete el error de asumir uno de los principales argumentos de defensa de Palma como válido: el que sostiene que Palma pudo acceder a los correos ya que es usual que en las dependencias públicas los correos creados para los funcionarios se les entreguen a éstos con una clave de acceso que es casi siempre la primera letra del nombre y el apellido del funcionario (esto no es necesariamente así, en muchos casos ya vienen con algún número incorporado u otra forma de despiste).

 

Desde mi perspectiva, este argumento es una coartada que no resiste el agudo análisis al que Sifuentes nos tiene acostumbrados. Eso podría ser verosímil si estaríamos hablando de dos, tres o cuatro correos espiados, pero de ningún modo cuando se trata de decenas de correos pertenecientes a funcionarios de este y el anterior gobierno a los que Palma, según información de Caretas, entraba como Pedro en su casa. Si bien podría haber ciertos casos de irresponsabilidad al no cambiar las claves, resulta alucinante que ministros y altos funcionarios, todos sin excepción, no hagan caso a las recomendaciones y dejen su correo prácticamente abierto, hoy que todos conocemos los riesgos de internet.

 

James Bond y el espíritu de cuerpo

 

Las claves de los correos electrónicos pueden ser detectadas con programas creados para tal fin. Así como las claves de los antiguos maletines James Bond de tres dígitos se podían identificar en determinado tiempo ya que no existían más de 999 combinaciones, en el caso de las claves de correos electrónicos los programas operan con la misma lógica (a una velocidad tremenda) y pueden detectar con relativa sencillez la primera letra o número de la clave y así avanzar hacia el resto (50 lucas en Wilson).

 

Considero que el caso Palma despierta cierto espíritu de cuerpo genuino como el de Sifuentes, y tremendamente interesado en periodistas que nos quieren presentar esto como una travesura pero se rasgan las vestiduras en asuntos menores. Además, lo que queda absolutamente claro es la tremenda deslealtad de la editora de economía de Perú 21, Gina Sandoval, con su compañero, y la asquerosa lavada de manos de Fritz Du Bois; pero, ¿qué más se puede esperar de un personaje que ha hecho de Perú 21 en todo lo que le corresponde un medio que no tiene reparo en mentir, difamar y alentar la violencia?

 

Beneficiados y responsabilidades

 

Siguiendo con la información consignada en Caretas 2233, resulta que Palma accedía a los correos de altas autoridades del Estado desde hace varios años, habiendo obtenido información privilegiada que era utilizada por Perú 21. Veamos. Si yo soy editor de economía y observo que uno de mis periodistas logra obtener datos que otros medios no consiguen, y esto sucede de forma sistemática, ¿preguntaría de dónde sale esa rica información?, es más, esta actitud debió darse (y de hecho se debe haber dado) en la primera oportunidad en que Sandoval pudo haber olido que algo extraño sucedía, teniendo en cuenta además que el propio Du Bois reconoce que se les pide a los periodistas datos sobre sus fuentes.

 

Resulta risible que Perú 21 pretenda presentarse como víctima "del poder que aprovecha esta oportunidad para acallar a un medio independiente". ¿A qué poder e independencia se refiere Du Bois?, si Perú 21 es el vocero aventajado del poder económico, empresarial y minero en el país, que coordina y promueve campañas de desprestigio. No en vano el director de Perú 21 ha sido sentenciado por difamador (entiendo que ha apelado); a estas alturas Du Bois debería saber que el periodismo no significa trasladar a las portadas prejuicios y miedos, que inundan los quioscos con  campañas orquestadas y violencia agitadora desde que él dirige el diario.

 

Se hace claro también que los ministros Silva y Valdez estarían aprovechando esta oportunidad para marcar quizá un precedente en cuanto a su relación con los medios, y vendrían ejerciendo presiones para que Palma este encarcelado e incomunicado. El asunto es que no nos estamos frente a un suertudo periodista que se encontró con que decenas de altos funcionarios dejaban sus correos casi abiertos, sino frente a una práctica ilegal que ha beneficiado a un medio de comunicación; eso significa que la responsabilidad no es únicamente de Palma, sino de su editora y del director del medio.

 

Alexandro Saco



¡Algunas mentiras urbanas!

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

13-6-2012

 

¡Algunas mentiras urbanas!

http://www.voltairenet.org/Algunas-mentiras-urbanas?var_mode=calcul

 

A los peruanos encanta mentirse a sí mismos.

 

Se miente con tanta frecuencia desde decenios ha y casi dos centurias atrás que mentiras monumentales y perversas han estacionado sus taras en el ADN social vernáculo y hoy pasan como verdades incólumes, por todos aceptadas y sí –ciertamente- ¡jamás puestas en tela de juicio!

 

Pasemos revista a algunas de aquellas.

 

Somos un país soberano. Pero el nuevo sol baila según como van las componendas internacionales que compran las exportaciones primarias de un país bananero que no hace nada más allá que escarbar la tierra en procura de minerales o frutos para el deleite foráneo.

 

Libre e independiente. Pero no son pocas las veces en que el pueblo peruano ha visto cómo sus funcionarios, de capitán a paje, han debido viajar largas horas, hacer antesala y ofrecer el oro y el moro ante los reales depositarios del poder de las transnacionales. ¿Hay que recordar cómo garantizaron los TLCs algunos presidentes, en tiempos no muy lejanos, con su prosternación atenta en Gringolandia, por citar un ejemplo de otros muchos?

 

Todo aquél que en Perú pase de los 70 o más años es llamado por una prensa atrabiliaria de ínfima calidad como “histórico”. Importa poco que esa “historicidad” esté basada en su silencio cuando debió hablar o protestar o en la complicidad mediocre de ser parte de gobiernos exaccionadores, profundamente inmorales y vendepatrias.

 

La modernidad ha convertido a la historia y a Clío su embajadora, en harapo inservible y en jirones su reminiscencia para hacerlo con yerros, imprecisiones y deformaciones inmensas. Una de las más notorias: la guerra de rapiña que ocurrió entre 1879-1883, se la llama con desverguenza “guerra del Pacífico” invento sureño que pretendió –y casi logró- darle aureola romántica, de cruzada, a lo que fue una expoliación y matanza en territorio peruano. Si los historiadores claudican y son simples loros repetidores de moldes impostados, ¿qué puede esperarse del pueblo llano que ¡ni siquiera! sabe qué ocurrió en el decurso de su proceso nacional?

 

Si lo dicho con respecto al estupidizante deporte de masas, como llaman al balompié, por el periodista Philip Butters, es verdad en apenas el 10%, entonces, mejor será licenciar a todos y cada uno de los integrantes de la selección que ha demostrado una vocación perdedora fuera de lo común. Dirán algunos que son víctimas de mafias, es posible, no obstante, hay quienes, mañosos y fenicios, caminan por rumbos torcidos y son pésimo ejemplo para la juventud.

 

Hasta hace pocas semanas Telefónica-Movistar asociada increíblemente con la Marina de Guerra, hacía promoción televisada, radial y escrita, de actividades con el propósito de emular la figura del héroe inmortal Miguel Grau caído en Punta Angamos el 8 de octubre de 1879. La pertinente pregunta es ¿qué parangón posible se puede hacer de don Miguel con respecto a una firma deudora de impuestos millonarios y que ¡oh rara casualidad! necesita perpetuar la concesión que le dio la dictadura delincuencial de Kenya Fujimori por otros veinte años? ¿No estuvo en Madrid el presidente Humala en una cena con don Juan Carlos y a la que concurrió el mandamás de Telefónica de España, dando muestras de cordialidad con los inversionistas ibéricos?

 

A mí no me convencen ni los comerciales, ni el bombardeo mediático de unos hábiles comerciantes que pretenden demostrar que la cocina es una herramienta social. ¿Reemplazan los cocineros a los ingenieros, médicos, arquitectos, comunicadores, trabajadores sociales, psicólogos, astrónomos, físicos, geólogos, etc. que por miles de miles requiere un país como el nuestro? ¿hay millares de personas que comprenden que la respetable carrera de cocineros demanda convicción muy circunscrita a los elementos que la componen? En caso de emergencia o sismo, ¿podrá un cocinero orientar las coordenadas de salvación? En casus belli, ¿guiará un cocinero el desplazamiento guerrero de los pueblos en resistencia al invasor foráneo? Y apenas cito circunstancias indesdeñables como lo enseña la historia.

 

Probablemente la cocina conjugue esfuerzos integradores de los que no hay duda. Sin embargo es imposible dudar que el asunto tiene contornos muy definidos. Y limitados. Entonces ¿a cuento de qué tanta propaganda por los medios? Lo peor del caso es que la buena voluntad puede tornar en engañifa porque el postulante sin vocación y sin medios comprenderá que no tiene futuro ni vela en el convite. Pretender que la cocina es la piedra filosofal que resolverá los álgidos problemas del Perú, sí es una materia muy discutible. Que otros doren la píldora con habilidad no se traduce en que todos deban tragarse semejante sapo.

 

La historia es madre y maestra y enseña qué ha ocurrido como para no olvidar ni archivar los sucesos. Ha poco recordé que entre 1836-39 Chile planteó al Perú la guerra contra la Confederación con Bolivia y se registraron tres invasiones. Referí lo que todos saben y que pasó entre 1879-1883. Y pregunté con lógica y sin ambages: ¿qué impide hoy una repetición, por vez tercera, de tan infausta ocurrencia? Los comensales asombrados e irreflexivos negaron cualquier posibilidad. ¿Dirán lo mismo cuando tengan que pedir permiso a cualquier fuerza de ocupación para ellos, sus hijos o nietos?

 

De mentiras está hecho el proceso histórico del Perú. O de medias verdades que apenas proyectan el 50% de su savia genuina. De manera que es mejor enfrentar la cruda dureza de esta verdad al 100% que vivir sojuzgados. Una vez más.

 

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

 

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

 

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

 

¡Sólo el talento salvará al Perú!

 

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