Thursday, January 07, 2021

La fiesta y la muerte: cómo la pandemia dio lugar a los covidance y a los covidiotas

 


La fiesta y la muerte: cómo la pandemia dio lugar a los covidance y a los covidiotas

por Jorge Smith Maguiña; kokosmithm@hotmail.com

http://senaldealerta.pe/pol%C3%ADtica/la-fiesta-y-la-muerte-c%C3%B3mo-la-pandemia-dio-lugar-los-covidance-y-los-covidiotas

https://bit.ly/35gp9it

 

7-1-2021

 

Ya, una fiesta clandestina realizada e interrumpida en uno de los suburbios de Lima, hace algunas semanas, había generado una quincena de fallecidos, a causa de la necesaria e inevitable, pero un poco caótica intervención de la policía, para un evento que estaba definitivamente prohibido. Eso dio lugar a que se hiciera evidente que en una ciudad como Lima, como en la mayor parte de las grandes ciudades, había muchísimas fiestas clandestinas, pequeñas o grandes y que bordeaban varias las centenas por semana.

 

Lo cierto es que la población joven, sobre todo, definitivamente no “aguanta” un confinamiento tan riguroso y permanente, una restricción prácticamente sine die, de la cual no se tiene una fecha clara cuándo acabará. Dichos festejos clandestinos son básicamente juveniles. Cuando implican la presencia de adultos, son generalmente festejos familiares con una cierta cantidad de asistentes, que también están prohibidos. Hay también celebraciones, como los 15 años de alguna hija, o bodas de plata o de oro que son difíciles de posponer y que ya eran difíciles de postergar y a la llegada de cuya fecha se habían puesto demasiadas expectativas realizando. La policía en muchos casos, definitivamente cae y termina la fiesta. Lo que es cierto es que a pesar del riesgo y las prohibiciones la gente tiene un deseo irreprensible de festejar. Psicológicamente, este desesperado deseo de catarsis en un año de interminables frustraciones y permanentes tensiones es fácil de comprender. La policía definitivamente no puede darse abasto para fiscalizar todos estos festejos, pues se distraería de su función principal que es proteger a la población contra el crimen. Es evidente que en las actuales circunstancias dichos festejos alteran el orden público. Cualquier cercanía del fin de semana pone la señal de alerta sobre estos festejos clandestinos, pues algún indicio de su inminencia siempre hay.

 

Con la llegada del fin de año, era inevitable que muchas fiestas estuviesen previstas y en muchísimos casos se ha rebalsado el vaso. Concentraciones de grupos y no sólo grupos juveniles han proliferado por doquier, y en los próximos días veremos la gravedad de la propagación del contagio.

 

En muchos lugares del mundo por una razón u otra, ha habido manifestaciones callejeras en pleno estado de emergencia a todo lo largo del año 2020, ya declarada la pandemia. Los casos más patentes se han dado en muchas ciudades de los Estados Unidos, durante las interminables manifestaciones propiciadas por los problemas raciales a partir de la muerte en manos de la policía de George Floyd. En algunas ciudades como Portland hubieron hasta más de 100 días sucesivos de manifestaciones y se pudo constatar, como era inevitable, que días o semanas después se producían nuevos focos de contagio, a pesar que las manifestaciones se producían al aire libre, en las calles.

 

Aunque se llevase mascarillas, en un mitin callejero es difícil respetar la distanciación social conveniente. La situación es peor en una fiesta clandestina, que suele ser en un lugar cerrado. Dichos encuentros, implican una alta concentración de gente sin distanciación, música estridente que obliga a hablar en voz alta e inevitablemente quitándose las mascarillas para comunicarse con claridad en medio del bullicio, alto consumo de alcohol que inevitablemente genera relajo de cualquier comportamiento prudente y en muchos casos por lo que se consta después, el uso y abuso de sustancias muchas veces prohibidas. El baile no deja de estar presente en estas fiestas, hay sudor y un aire cargado de humedad en diversas formas, lo cual favorece la dispersión de cualquier virus y por lo mismo un altísimo riesgo de contagio. De allí que se haya acuñado el término COVIDANCES, utilizando la palabra COVID que remite a la pandemia y utilizando la palabra DANCE, que viene del inglés baile. Estas celebraciones clandestinas, que en realidad son juergas en un sentido más preciso, implican por lo mismo que puede ser de cualquier tipo. El baile implica acercamiento y allí es donde se infringe cualquier tipo de ley o de prudencia sobre el distanciamiento, lo cual hace que quien esté en dicha situación está expuesto definitivamente a una situación donde se está expuesto al contagio del coronavirus. La puesta en escena para el riesgo del contagio es inevitable. Los COVIDANCES, por la clandestinidad misma que implica su realización, se hacen en espacios cerrados. Bailar implica acercamiento de los cuerpos. El encierro genera sofocación, sudor y por lo mismo tener que quitarse la mascarilla -si se lleva una- para poder beber cualquier líquido. Todo está dado para que se produzca un eventual contagio. La gente evidentemente es consciente que está expuesta. En forma un poco ingenua, muchos jóvenes, se sienten inmunes al contagio. Por último, en lo que concierne a esto, la data científica los apoya, pues aunque se infecten, el virus no suele ser letal para los jóvenes, pero eso no los exime en ningún caso, incluso por muy asintomáticos que sean, de poder llevar el llevar el contagio a cualquier persona para quien el contagio sí pueda ser letal. Todo joven después de una fiesta covid o COVIDANCE, inevitablemente regresará a su casa o a algún lugar en el cual en algún momento estará lidiando con adultos, con alguien de su familia o lugar de trabajo. El problema está allí, en el riesgo que acarreen el virus. En que se vuelvan un peligro para los otros.

 

Freud, de estar vivo todavía, hubiese opinado que dichos comportamientos juveniles eran la mayor prueba de que en muchas formas, lo que metafóricamente él denominaba el instinto de muerte persistía y específicamente en los jóvenes. Detrás de esta búsqueda irreprensible del placer momentáneo que permitía el participar a una COVIDANCE, hay la persistencia de lo que el psicoanalista vienés, denominó el instinto tanático. Freud, de haber vivido en nuestros días, al enterarse de estos encuentros, hubiese hecho múltiples asociaciones y encontrado diversas equivalencia, entre el comportamiento de los jóvenes actuales y el comportamiento de muchos de los jóvenes de las familias vienesas, que una vez declarada la 1ra. Guerra Mundial en 1914, muchas veces sin estar obligados a hacerlo, se enrolaban para ir al frente de batalla, a sabiendas que en muchos caos ir al frente de batalla, era ir a una carnicería segura. Freud al ver eso, ya había intuído varios comportamientos extraños en sus pacientes, al constatar que muchos de ellos tenían algo así como una irreprensible tendencia a buscar, a meterse contra todo pronóstico en situaciones contradictorias, en las cuales el placer podía estar combinado con el dolor, el goce inmediato con una potencial o subsecuente frustración ulterior, o sea una especie de cóctel trágico que combina el placer con el dolor, la fiesta con la muerte.

 

Es evidente que existe una cierta anomía en la sociedad actual, que es notoria sobre todo en los jóvenes. Incluso los más inteligentes, no saben a veces qué significado darle a sus acciones. Sus acciones pueden ser eficientes, pero muchas veces ellos las ven como carentes de sentido o de significado para sus propias existencias. Buscan emociones fuertes como participar en una situación transgresiva, como lo es enfrentarse con la policía con el riesgo de ser herido o como lo es el participar en una fiesta COVID. Ambas permiten experiencias fuertes, como se suele decir, “cargadas de adrenalina”, que por un lapso de tiempo, les dan la impresión de vivir algo que puede tener alguna significación para ellos, algo así como los jóvenes vieneses que para sorpresa y espanto del genial psicoanalista, que buscaban en una posible inmolación en el frente de batalla, un póstumo momento épico, que le diese algún sentido a sus aburridas y anómicas existencias.

 

Es por eso que a los que participan y se exponen a dichas situaciones en una COVIDANCE, se les denomina muchas veces COVIDIOTAS, adjetivo un poco duro pero más que comprensible, dada la situación de riesgo en la cual se implican, por voluntad propia. El término es un poco cruel y de alguna manera acusatorio. Nos parece sin embargo duro e injusto, pues en otros tiempos que no fuesen estos de pandemia, los –sobre todo jóvenes- que asisten a dichas fiestas, simplemente hubiesen sido los asistentes a una fiesta masiva juvenil cualquiera, dentro de todos los parámetros de lo legal y con algunas situaciones inevitables de transgresión, comprensibles en cualquier evento juvenil pero que pocas veces se le escapan de la mano a los organizadores.

 

Los últimos megaeventos con amplia participación juvenil, que desde Woodstock, en los Estados Unidos hace ya más de 50 años se vienen produciendo en todo el mundo, suelen ser eventos muy bien organizados, en los cuales cualquier signo de transgresión atípica o excesiva es inmediatamente neutralizada a veces con un uso racional de la fuerza. 

 

Un largo confinamiento de más de dos meses a comienzos de año en casi todo el mundo, un toque de queda interminable que prácticamente ha hecho trizas cualquier tipo de vida nocturna, de tipo discoteca o bar o de carácter cultural. Esto ha generado una tensión en casi todo el mundo, en personas de toda edad, pero sobre todo en los jóvenes. Era previsible que si bien la mayoría de las personas, siguiendo medidas de prudencia casi al pie de la letra, las navidades la gente la haya pasado en casa en pequeños grupos, incluso evitando las visitas intrafamiliares. Ha obedecido  los consejos insistentes que era la mejor manera de no diseminar el contagio en la familia. Eso fue aceptado, pero era inevitable que muchos jóvenes, a cualquier precio y asumiendo pasar cualquier riesgo, se pasasen la voz a escondidas para participar en alguna COVIDANCE, una semana después, en ocasión del fin de año.

 

Ha habido dos eventos muy precisos en este fin de año 2020, un año que será de triste recuerdo y que muchas personas estaban dispuestas a hacer cualquier cosa para olvidarlo. Los eventos fueron en dos lugares muy alejados como lo son el Perú y Francia. Un evento fue una fiesta clandestina en un distrito de Lima que acogió a unos 1,500 jóvenes y otro fue una muy masiva denominada rave party (por el tipo de música tocada), realizada en un hangar abandonado en la región de Bretaña, al noroeste de Francia. Era un megaevento que acogió a unos 2,500 jóvenes.

 

Lo que es interesante es que si bien estos dos eventos fueron intervenidos por la policía, no hubo que se sepa hasta ahora, en ninguno de los casos una violencia por parte de la policía que haya tenido consecuencias graves para los asistentes. En el evento peruano la policía fue muy prudente en su proceder, para no generar las consecuencias fatales que semanas atrás generaron una quincena de fallecidos al intervenir una COVIDANCE. Esta vez, la fiesta peruana sólo generó un arresto preventivo de unos 200 de los casi 1,500 asistentes. Hay muchísimas infracciones, pues seguimos en toque de queda y con prohibición de celebraciones y el riesgo de diseminar el contagio, de todo lo cual se les puede acusar a los organizadores y a los asistentes, pero las autoridades se han hecho un poco la vista gorda, lo cual lamentablemente es un mal precedente. Lamentablemente las fiestas de carnavales y las del día de los enamorados no están tan lejos y dudamos mucho que tales COVIDANCES, no se vuelvan a producir.

 

En el caso de Francia, la situación es muy especial, aunque sabemos que en Europa, especialmente en Francia y España y también en otros países, ha proliferado la organización de fiestas COVID, con una asistencia algo menor, que la que se realizó en Francia. Allí asistieron jóvenes de varias regiones de Francia e incluso había jóvenes de otros países. Ya se habían desbaratado semanas antes, diversas organizaciones que realizaban fiestas clandestinas, como había ocurrido en Marsella y Estrasburgo. Era inminente que para el fin de año se produjesen también nuevas fiestas, aún cuando la actual situación de emergencia sigue vigente, que hay un recrudecimiento y vuelta del contagio y para colmo la aparición de una nueva variante del coronavirus, ¿podríamos decirnos que la policía francesa, no sabía que dicha fiesta se iba a producir?.

 

Creo que es muy difícil, ser tan ingenuo como para pensarlo, como que tampoco es creíble que la policía en Perú, pueda ignorar del todo, que una fiesta de 1,500 jóvenes, pueda organizarse de un día al otro, sin que nadie se le escape, la infidencia de que un evento de ese tipo va a realizarse.

 

Lo que está ocurriendo, es que existe una solidaridad muy grande entre los jóvenes, una increíble capacidad de organizarse y generar convocatoria y que esta solidaridad es cada vez más eficaz. Dichas convocatorias para estos eventos tienen acogida, es innegable y que si la policía se entera, suele ser el mismo día o cuando el evento ya está en curso. En el caso peruano, alguien denunció que se estaba produciendo un evento masivo y lo denunció por lo ruidoso que era, pero para nadie era un secreto que había una fiesta masiva en dicho lugar y más aún que ya se habían realizado eventos en dicho lugar, algo sobre lo cual los responsables de dichos eventos tendrán que declarar. En el caso de Francia, el día mismo de los hechos, se comenzó a detectar que había un número inusual de vehículos motorizados que se dirigían hacia un mismo lugar desde proveniencias muy diversas. El lugar era un hangar abandonado. En otras ocasiones ha habido fiestas clandestinas en túneles, fábricas abandonadas o lugares por el estilo. No hay vecinos a quienes moleste el ruido, por muy estridente que éste fuese. Por lo mismo no hay quien se queje. Lo curioso en el caso de Francia es que como el toque de queda comenzaba a las 8.00 pm, si bien la policía ya sabía que la gente se dirigía a un determinado lugar, el derecho de circulación estando permitido por la ley, no podían impedir hasta las 8.00 pm que la gente se dirigiese hacia donde le diese la gana.

 

Lo interesante es que en ninguno de los dos casos, el Perú y Francia, cuando ya se sabía que un evento clandestino se estaba realizando, se optase por tomar por asalto el lugar. En Perú simplemente se optó por interrumpir la fiesta, que ya llevaba varias horas y más bien en el caso de Francia la violencia vino por parte no de la policía sino de los fiesteros, que terminaron quemando un vehículo de la policía e hirieron a tres gendarmes. La policía francesa optó por no tomar por asalto en lugar, lo cual hubiese generado más violencia aún y con consecuencias posiblemente fatales, dada la magnitud del evento. ¿No se suponía que los franceses eran más civilizados que los peruanos? Me reservo la respuesta, pero lo cierto es que, al hacer la evaluación de estos hechos, lo que podemos decir es que las situaciones inéditas que está generando la pandemia, están haciendo perder los papeles a mucha gente y que definitivamente, el privarle los jóvenes y en general a los ciudadanos, su derecho de reunión y de relajo no es algo fácil de manejar. La gente está dispuesta a reivindicar hasta en forma violenta que le devuelvan dicho derecho, a cualquier precio.

 

De allí la importancia, y la forma prudente de actuar que debemos felicitar con la que ha actuado la policía en los casos de Perú y Francia. Cuando vemos los aparentes excesos del uso de la fuerza por parte de la policía, en las marchas que generaron la caída de un gobierno hace algunas semanas en el Perú, con un saldo de dos jóvenes fallecidos y también el muchas veces desproporcionado uso de la fuerza, que a veces, se ha hecho en Francia en los últimos meses para reprimir los disturbios ocasionados por los gilets jaunes (chalecos amarillos), un movimiento reivindicativo, con ribetes a veces un poco anárquicos, que la policía francesa, en muchas ocasiones, ha reprimido de una forma exagerada o desproporcionada en relación a la provocación de los manifestantes. Una cosa es sin embargo, la represión de una forma de transgresión por razones políticas, sobre lo cual el Estado en cualquier lugar se irroga el monopolio del uso de la violencia legal, aunque sujeta a diversos parámetros como en los últimos dos casos y otro caso, como en el caso de la interrupción del disfrute de una fiesta de año nuevo, que por otro lado en Perú o en Francia, raramente o quizás ninguna vez han sido prohibidos en los últimos cien años. Los toques de queda, en Perú en los últimos decenios han sido frecuentes, sobre todo en las épocas del terrorismo, pero el derecho de reunión, difícilmente podríamos decir que fue impuesto en forma absoluta.

 

El Covid 19, como una de sus consecuencias preocupantes está trayendo la generalización de comportamientos prohibitivos y/o represivos, por parte de la autoridad de turno, muchas veces sin argumentos claros para explicar su necesidad. Al privárseles el derecho de festejar a los ciudadanos, de alguna manera estos sienten que se les está privando, de uno de los últimos recodos de libertad que le permite la vida moderna, con todos sus códigos y reglamentaciones. De más en más, todo indica que el ejercicio de la libertad, en el futuro sea casi solo virtual. Todo lo que pasa en la realidad, está de alguna manera bajo sospecha. Es por eso que muchas veces la búsqueda del placer o de la fiesta, al ser algo que sale de lo ordinario, es algo que en las circunstancias actuales se está  haciendo a riesgo de la perdida de libertad, pues uno no solo puede estar obligado a pagar una multa sino incluso ser arrestado por ir a una fiesta clandestina, o incluso ambas cosas. En el caso de Francia, a lo más se les podía imponer a los asistentes a la COVIDANCE de Rousillon, una multa de 135 euros, lo cual es algo mínimo para los ingresos de un francés promedio. Aquí en Perú las multas alcanzan montos delirantes. Como alguien me decía, “Algunos viven en Perú con ingresos del cuarto mundo, pero se les multa como si tuviesen los ingresos de ciudadanos suizos”. Algo no camina bien.

 

Frente a la prudencia del comportamiento policial en ambos casos, el peruano y el francés, lo que sí es preocupante es la reacción bastante violenta de la prensa. En el caso peruano la reacción inmediata fue de tomar medidas más represivas que las ya existentes, pero con la cantidad de escándalos, o casos de corrupción que se destapan cada día en Perú, al día siguiente de la denuncia del COVIDANCE, ya los titulares estaban consagrados a otras cosas. Preocupante sin embargo, ha sido el tratamiento del tema de la mega COVIDANCE en Francia por parte de la prensa norteamericana, sobre todo el tratamiento del tema en los comentarios en las redes sociales, en referencia a los artículos periodísticos que informaron sobre el tema en los principales diarios norteamericanos. Los norteamericanos se han burlado con una inusual violencia de que la fiesta francesa que duró unas 36 horas, no haya podido ser interrumpida por la policía, que como lo decimos se comportó prudentemente y que más bien la violencia haya venido por parte de los fiesteros. Algunos en las redes sociales norteamericanas y también francesas, sugerían que la policía debió haber cercado la fiesta, y dejarlos que termine cuando los jóvenes lo deseasen, pero que se quedasen también en el mismo lugar, en el hangar, pasando una cuarentena allí mismo, para que no irradiasen contagio después. Otros pedían que a los que estaban infectados en esa fiesta, la seguridad social no los atendiese en los hospitales públicos y que pagasen por ellos mismos cualquier costo ligado a su atención hospitalaria, si terminaban infectados. Esto ha permitido descubrir en forma clara la increíble violencia e intolerancia que contamina las redes sociales y esta situación poco matizada a la cual son propensas las opiniones que se vierten en las mismas.

 

Un poco de esos criterios condenatorios y carentes de matices es aquel del cual, se le está acusando a Facebook, el vehículo de opinión más popular, al cual son adictos la mayor parte de los jóvenes. Todos los estudios están  indicando que Facebook en vez de unir, divide y confronta a las personas. Les da a las personas, sobre todo a los jóvenes, un sentimiento ficticio de pertenecer a una comunidad virtual, pero más que eso genera una gran intolerancia en los grupos cuyos puntos de vista no se comparten. Es evidente que la inmediatez informativa que permite la comunicación digital, genera también una especie de sensación de omnipotencia, de creer que todo está al alcance de uno, por el hecho de que puedo ser testigo y por lo mismo, aunque sea partícipe pasivo de algo que ocurre en el otro lado del mundo, sentirme concernido por el mismo hecho. El hecho además, de que sin mayor edición se puede subir cualquier opinión a través de las redes, da también una ingenua sensación de que uno es escuchado por alguien y que por una docena de likes que a uno le dan, ya uno crea que sus puntos de vista suscitan interés o son pertinentes. Hay en muchos jóvenes este ingenuo sentimiento de ubicuidad y omnipotencia, y de alguna manera genera que también, gracias al anonimato haya un sentimiento de inmunidad. Uno se dice, por último, que si alguien no está de acuerdo con mi opinión, lo bloqueo o lo corto.

 

Ese poder ficticio que permiten las redes a muchos les da la impresión de sentirse de alguna manera inmunes y todopoderosos. “Soy joven, y el coronavirus no es de gran riesgo para mí y por lo mismo no es sujeto de mi incumbencia. Allá los otros, que se cuiden. Yo quiero de todas maneras juerguearme” parece ser el monólogo interior de muchos. Este narcisismo de pacotilla, con tintes fascistoides, es un poco el tenor de la mentalidad que a través de las redes sociales se irradia en los jóvenes, que en muchas cosas buscan ser transgresores, pero que pasivamente aceptan y muchas veces asumen dichos mensajes, que a veces son inducidos por quienes propician los COVIDANCES.

 

Perú en ese sentido es un país anárquico por excelencia, con una población mayormente juvenil y sujeta a la ambigüedad de los mensajes que son vehiculados por Facebook. La generalizada informalidad y el exceso de regulaciones, muchas veces absurdas, hacen que la gente en muchas cosas viva al margen de la ley sin siquiera darse cuenta. Al ser la impunidad la regla, la tolerancia al vivir al margen de cualquier reglamentación es de alguna manera la regla, dada la laxitud imperante.

 

La gente se entera que la ley existe sólo cuando se encuentra envuelta en algún tipo de juicio. En la vida cotidiana, la gente opta por un criterio empírico, para aceptar o definir qué cosa es legal y qué cosa no lo es. Hacerle comprender a la gente que después de los miles de millones robados por la corrupción de ODEBRECHT al Estado peruano y que hasta ahora no haya ni un solo ministro ni empresario corrupto encarcelado después de estos latrocinios,  con el cuento de que todos tienen “derecho al debido proceso”, cuando con un buen abogado penalista es casi imposible ser hallado culpable. Vivimos en un país donde una risible administración de justicia podría hacer, que si a alguna persona se pone terca y no quiere pagar una infracción vehicular y puede hasta darse el lujo de insultar al policía que se la pone y hasta llevar su caso hasta el tribunal constitucional. Esas cosas pueden ocurrir, las sabemos y las toleramos y sin embargo la gente se ofusca o se ofende, de saber que de repente a un sobrino tuyo lo van a meter tres meses en prisión por haber sido detenido participando a una fiesta clandestina. Es algo bien difícil de hacerles comprender a los ciudadanos de a pie lo importante que es aceptar que muchas leyes son dadas para el bien común, cuando las decisiones judiciales dan cada día señales muy confusas, que hacen que el ciudadano se sienta desprotegido por la ley.

  

Hay sectores ligados al poder en cualquier país, que utilizan situaciones de pánico, como las ligadas al miedo del contagio en relación a la pandemia para, de contrabando, introducir represiones teñidas de un puritanismo estúpido creando códigos infantilizantes y que terminan por lo mismo, al final simplemente generando la reacción contraria.

 

En Francia misma aún durante, los años de la 2da. Guerra mundial o durante la ocupación alemana, no se reprimió en forma total el derecho a que la gente tenga fiestas que solían hacerse los días domingos. El gobierno colaboracionista de Vichy, hizo público un curioso discurso de parte del general Petáin, datado del 17 de junio de 1940, que pedía a los franceses dejar de participar en situaciones de placer, ya que esto erosionaba el espíritu de sacrificio, al cual se debían ya que la patria estaba ocupada. En los años 70 en Francia pude conversar con muchísimas personas que habían sido jóvenes en la época de la ocupación, muchos de los cuales esperaban con mucho entusiasmo esas fiestas dominicales y participar en esos bailes, era manifestar una forma de resistencia frente al ocupante alemán. Curiosamente, esas fiestas dominicales tenían la hostilidad explícita de la iglesia católica. Muchos me decían que se bailaba mucho el valse y sobre todo la java. Eso implicaba evidentemente el acercamiento de los cuerpos y como siempre lo que denunciaban los puritanos era que se evite todo aquello que permitiese el acercamiento de los cuerpos o lo que hoy se denomina el “erotismo difuso”. Lo que se quería castigar, era justamente el espíritu de fiesta, de goce. El espíritu de fiesta, de celebración, no busca necesariamente los excesos. Son procedimientos catárticos y necesarios para el individuo y para el grupo, que permiten desfogues de tensión, en relación a la rutina de la vida cotidiana y más aún cuando se vive una época de tensión como la que vivían los franceses bajo la ocupación alemana y que hoy vivimos, en general todos y particularmente los jóvenes bajo esta pandemia. Son situaciones de alguna manera equivalentes y sin duda van a aparecer algunos estudios al respecto a la tensión que vivieron los peruanos durante la ocupación chilena en la guerra de 1879-1883. Parece mentira que con otros argumentos, quizás más comprensibles que los de hace 80 años se esté volviendo a querer inducir los mismas medidas auto represivas. Lo que buscan generalmente las prohibiciones al goce, es el instaurar una especie de orden moral improvisado. A sabiendas sin embargo que prohibirles el goce en forma absoluta a la gente es imposible, por lo que las restricciones al respecto durante el gobierno de Vichy, o las que se den en Perú o cualquier lugar al respecto caerán en saco roto. Se sabía, durante el gobierno de Vichy, que las fiestas dominicales eran momentos en que por excelencia, se encontraba en dichas fiestas, gente que estaba en la resistencia francesa, y por lo mismo intempestivamente se solían interrumpir las fiestas y se optaba por ponerles una multa a los organizadores y en caso de reincidencia la autoridad podía proceder a la confiscación de los instrumentos de algunos de los músicos.

 

En esta fiesta de año nuevo en el Rousillon, a por lo menos 1,200 personas, o sea la mitad de los calculados 2,500  asistentes, se les obligará a pagar una multa de 135 euros, que es el costo por infringir la ley.

 

Aunque las fiestas clandestinas de gran magnitud en los últimos días se han detectado en muchos lugares en Francia, no es casualidad que la de Año Nuevo, haya sido en el norte de Francia, sobre lo cual hay un excelente estudio de Alain Quillevere (1), sobre los bailes clandestinos en esa zona en la época de la ocupación alemana.

 

La tradición de individualismo existente en Francia, hace que de una manera u otra, estos comportamientos transgresores como el de la COVIDANCE de año nuevo se repetirán, pues la pandemia con sus resacas y segundas olas, están lejos de terminar. El peor comportamiento, de la autoridad pública, sería un comportamiento represivo a ultranza. El comportamiento festivo es inherente a la naturaleza humana. Las fiestas o festividades nos hacen de una manera real y también simbólica sentirnos partes del tejido social. Ni la pandemia, ni el comportamiento represivo o auto represivo, van a detener el dinamismo de estos comportamientos sociales. Los animales pueden jugar pero no celebran. Solo los seres humanos celebran. La fiesta o el comportamiento festivo no tiene que ser necesariamente algo dionisiaco y una fiesta clandestina frente a una prohibición puntual no es algo que necesariamente terminará siendo una bacanal o terminar en un comportamiento orgiástico. 

 

El puritanismo tonto, por no decir absurdo que ha comenzado a proliferar estos últimos tiempos no hace sino exacerbar el comportamiento transgresor. El puritanismo mal entendido hace que mucha gente esté buscando alguien a quien señalar con el dedo acusador y para los cuales cualquiera que va a alguna fiesta es sospechoso de algo. La secuela de problemas para la salud mental, que ha acarreado la pandemia, el diseño de políticas imaginativas para detener los estragos de la depresión endógena y exógena que ha acarreado la pandemia, el casi 25% de jóvenes entre 18 y 30 años que han tenido ideas suicidarias, son los temas que deben preocupar y generar políticas públicas imaginativas como reacción a la pandemia pues está en juego la salud mental. Optar por la represión abierta no conduce a nada.

 

En el caso de Francia, las idas y venidas de las medidas dictadas por el gobierno para la reapertura de los espectáculos públicos, como cines o teatros, sumados a la prohibición de reunirse para cualquier tipo de festejo, salvo en forma muy restringida, es algo que ha terminado por llenar el vaso. Es evidente que estamos frente a una situación inédita, universal y simultánea, frente a lo cual ni las autoridades saben cómo actuar con la prudencia debida, ni los ciudadanos saben cómo soportar, una situación de frustración permanente, sobre la prohibición de sus comportamientos más usuales y lo que es peor sin una perspectiva cronológica precisa de cuando terminarán, estas prudencias a veces excesivas. Lo cierto es que como resultado tenemos a un ciudadano, temeroso y frustrado, culpabilizado y acusado por tirios y troyanos, por simplemente querer encontrarse con algunos amigos para tomar unas cervezas o escuchar un poco de música.

 

La antropóloga francesa Emmanuelle Lallement, ha tenido la paciencia de investigar la evolución del comportamiento festivo, desde la aparición de la pandemia. Las conclusiones provisorias a las que llega en sus  investigaciones son muy luminosas sobre el tema. Ella está estudiando en tiempo real el tema y ve que desde ya sobre el tema del comportamiento festivo y su importancia para sostener el ya frágil tejido social, está dando lugar a diferentes formas de manifestaciones. Ella nos indica de cómo ya instaurada la pandemia, la gente salía a las 8.00 de la noche a aplaudir a los servidores de salud, policías y bomberos que estaban en primera línea de combate frente a la pandemia, de cómo en Italia la gente comenzó a improvisar conciertos dados desde los balcones por alguien que cantaba o tocaba algún instrumento de música. La represión en las actuales circunstancias es evidente que a nada conduce.

 

Terminamos este ensayo, con un fragmento de un reciente y brillante artículo de Emmanuelle Lallement, “Au bal masqué? Comment la distanciation sociale reaffirme la necessité de la fete”(2) en el cual con una rara lucidez, la investigadora hace hincapié de cómo la pandemia nos va a llevar a reevaluar, muchos comportamientos sociales, que permiten darle vigencia al tejido social, lo prudentes que hay que ser al querer reprimirlos, sin reemplazarlos por ningún otro. He aquí sus palabras:

 

“Hay diversas maneras, de cómo se está reconfigurando en la situación actual, lo que denominamos la sociabilidad festiva, el deseo de celebrar. Dichos comportamientos son muy diferentes, que aquellos que son usuales en la vida de todos los días. Estos comportamientos tienen para las personas una significación muy diferente, que aquellos que implican los comportamientos ordinarios, repetitivos de la vida cotidiana. Estos últimos incluso han comenzado a modificarse por las nuevas restricciones. El cese de los encuentros en los espacios públicos, los lugares comerciales y deportivos, con todo tipo de rigurosas medidas de distanciamiento físico han impactado también considerablemente las diferentes formas de sociabilidad festiva, prácticamente la han desterrado del espacio público. Los comportamientos festivos se han limitado a lo doméstico, y cuando han querido ir mas allá, se ha optado por una especie de semiclandestinidad, como si tener un comportamiento festivo implicase cargar desde ya, con algún tipo de culpabilidad”.

 

 (1)Alain Quillevere, “Les bals clandestins dans les Cotes du Nord sous l´ocupation”

(2) Emmanuelle Lallement,“Au bal masqué? Comment la distanciation sociale reaffirme la necessité de la fete” AOC. Paris. June 2020

 

 

Wednesday, January 06, 2021

Historias de plástico*

 

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

25-8-2008

 


Historias de plástico*

http://senaldealerta.pe/pol%C3%ADtica/historias-de-pl%C3%A1stico

https://bit.ly/3nkqZoy

 

¿Qué hacía el señor Nicolás de Piérola en diciembre de 1881 con el jefe de la ocupación chilena en Lima? Ya había resignado la dictadura porque nadie le hacía caso desde el 28 de noviembre y fue Tarma la ciudad que registró el hecho. No representaba a nadie y tampoco era funcional –ya había sido lo suficiente en enero los días 13 y 15 en San Juan y Miraflores, cuando la trágica derrota de la capital ese mismo año- a los chilenos que le desconocían en absoluto y en cambio apresaban a García Calderón y le enviaban deportado al sur. ¿Quién aclara esta oscuridad proditora tan poco tocada? Y muy ignorada.

 

Dice Jorge Basadre:

 

“A Lima, ocupada por el enemigo, llegó Piérola el 3 de diciembre, con lo cual se sometió de hecho a lo que antes censuró y condenó.

 

El 6 de diciembre se entrevistó en casa de Juan de Aliaga, con Lynch, y en otra casa con el diplomático Novoa. No hay versión de la primera entrevista; pero sí unos apuntes de Novoa acerca de la segunda. Piérola creía posible un alzamiento a favor suyo en el Ejército de Cáceres; pero siempre que condujera a la paz en términos soportables para el Perú. Novoa repuso que ella, después de los sacrificios chilenos, no podía ser sin cesión territorial. A ello contestó Piérola que dicha entrega era “apenas un medio de salvar la dificultad ficticiamente, puesto que obligaría a la paz armada y al acecho constante. .........Ese mismo mes, Piérola se embarcó al extranjero con pasaporte del gobierno de Chile, si bien todas sus gestiones encaminánrose a la paz sin cesión territorial. En Europa buscó la mediación de Francia e Inglaterra en vano. Ya en noviembre del 82 estaba nuevamente en Estados Unidos y realizó esfuerzos inútiles que más adelante se mencionan”. (Historia de la República).

 

El padre Rubén Vargas Ugarte apenas si dedica un par de líneas consignando el hecho de diciembre de 1881.

 

En el bello libro que consagró a su biografía, Piérola, Alberto Ulloa Sotomayor, grueso tomo de más de 400 páginas, no hay mayor referencia a un hecho que hasta para el criterio del más novel historiador alcanzó ribetes de alguna significación extraña, inexplicable, abstrusa, de monstruosa incongruencia.

 

El hecho en sí es demostrativo de cómo se ha manipulado la historia, magnificando etapas, glorificando supuestos héroes o prohombres y, en cambio, ensombreciendo u ocultando, simplemente, las tenebrosas y feas alamedas transitadas por aquellos a quienes las historias oficiales regalan ditirambos múltiples y panegíricos integrales.

 

Si Piérola ya no era dictador porque nadie le reconocía mando alguno o capacidad de negociación, la más mínima. Si, precisamente, había resignado en Tarma el 28 de noviembre y de modo oficial –ese año trágico de 1881- su dictadura, porque los invasores no le reputaban importancia ni mando, retorna la pregunta filuda que no tiene respuesta de los historiadores: ¿qué hacía Piérola “conferenciando” con Patricio Lynch y Jovino Novoa en la Lima ocupada y sobre un suelo ensangrentado por la matanza que los chilenos habían perpetrado en San Juan, Chorrillos, Barranco y Miraflores? ¿cómo así que “se embarcó al extranjero con pasaporte del gobierno de Chile”?, tal como apunta Basadre.

 

El historiador Jorge Basadre afirmó que a Cáceres, el Brujo de los Andes, el firme portero y guardián de la dignidad nacional durante largas y reconocidas luchas y señaladamente entre 1881 y 1883 en la Campaña de La Breña, le faltó morir en el campo de Huamachuco. Es decir avanzó criterio terminal sobre un genuino héroe. Cierto, más allá de las palabras informativas que sobre Piérola consignó y en torno a las reuniones de éste con los capitostes chilenos, no hay más testimonio. La plasticidad del juicio no puede ser más evidente. ¿Y la objetividad? ¡Quimera lejana, sin duda alguna!

 

Débese a Manuel González Prada el fulminante párrafo histórico:

 

“Chile mismo no habría elegido mejor aliado. Cuando convenía ceñirse a disciplinar soldados, reunir material de guerra y aumentar los recursos fiscales, Piérola remueve las más pasivas instituciones: era el caso de ordenar, y desordena; de hacer, y deshace; de conservar, y destruye; de operar, y sueña. En el estado de guerra, cuando las funciones del cuerpo social son de más intensidad y de mayor extensión, suprime órganos o les sustituye con mecanismos artificiales y muertos. Peor aún: asume el Poder Legislativo, el Ejecutivo, el Judicial, el Generalato en Jefe del Ejército, el Almirantazgo de la Marina, en fin, presume realizar una obra que no imaginaron Alejandro, César, Carlomagno ni Bonaparte. Un dedo pretende monopolizar todas las funciones del organismo.”

 

¿Ha sido cierta la historia embutida durante decenios a los peruanos? ¿o más fuerte fue la plasticidad cómplice y corrupta mantenedora del status quo que se verifica en calles y plazas que llevan nombres inapropiados porque blanquean lo sucio y glorifican a no pocos traidores y regaladores de la heredad nacional?

 

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

 

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

 

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

 

¡Sólo el talento salvará al Perú!

……………………………………………..

 

*Publicado originalmente en la Red Voltaire el 25-8-2008

Tuesday, January 05, 2021

2020: annus horribilis; 2021: annus incertus

 


2020: annus horribilis; 2021: annus incertus

por Jorge Smith Maguiña; kokosmithm@hotmail.com

http://senaldealerta.pe/pol%C3%ADtica/2020-annus-horribilis-2021-annus-incertus

https://bit.ly/3beO35E

 

5-1-2021

 

El 2020 ha sido, desde cualquier punto que se le mire, un año horrible y el que comienza definitivamente, al margen de cualquier engañoso entusiasmo como el que solía plagar las usuales fiestas de cualquier año nuevo, este 2021, será un año incierto.

 

Annus horribilis, era una denominación que en las últimas décadas utilizó las reina Isabel de Inglaterra, cuando algunos tropiezos durante el año, habían aquejado no necesariamente a Inglaterra como país, sino refiriéndose, a veces, a sucesos un poco frívolos ligados a la familia real, algún divorcio, alguna conducta impropia o alguna metida de pata con alguna declaración poco feliz o extravagante, no muy politically correct por parte de su esposo.

 

Esta vez la denominación annus horribilis refiriéndonos al 2020, sí contiene una real y contundente significación, pues la pandemia, que es un evento vivido en forma simultánea y universal por toda la humanidad, era algo inédito. Los eventos de una cierta magnitud, a lo largo de la historia, sólo habían estado ligados a espacios geográficos precisos con impactos diversos y con una cierta lentitud, pues las comunicaciones no tenían la inmediatez de ahora. Un evento traumático para el mundo occidental, fue por ejemplo la caída del imperio romano y otro con un impacto mas global, fue el descubrimiento de América.

 

En realidad sólo los grandes cambios climáticos, en muchos casos antes de que la especie humana apareciese, como lo fue por ejemplo aquél que generó la desaparición de los dinosaurios, o las grandes glaciaciones que tuvieron un impacto total. Esos fueron eventos también simultáneos y universales que involucraron a la totalidad del planeta, en todo lugar y en el mismo momento.

 

Al margen del cambio de fecha cronológica, esta pandemia tendrá todavía una continuidad que hará que el 2021 tenga un carácter incierto en muchos aspectos, pues a pesar de la perspectiva de la aparición de una vacuna eficiente, las mutaciones diversas que puede tener el virus van a crear, lamentablemente, otro tipo de pánicos. A pesar de la secuela de muerte que todavía tendremos por delante, ya se ve en la parte sanitaria, la luz al final del túnel. Este año, como nunca, habrá sido un año de avance para la ciencia, sobre todo para la ciencia médica. Las redes de intercambio de información científica, buscando la vacuna o formas de tratamiento para mitigar los sufrimientos que genera el contagio del coronavirus, van a tener consecuencias positivas para la humanidad, no sólo sobre este mal, sino son avances que servirán para el tratamiento de otros males. Hay una nueva fe en la ciencia, al margen del entusiasmo de los grandes laboratorios que este año han visto quintuplicar sus ganancias.

 

Es evidente que la humanidad saldrá de esta crisis global, pero evidentemente el mundo ya no será el mismo de antes, y la puesta en escena de nuestra vida cotidiana, en lo individual y en lo colectivo, en lo que concierne a temas como salud y educación y nuestra misma percepción del trabajo, van a cambiar en una forma que nunca hubiésemos imaginado, más rápido y con una profundidad que hace menos de un año hubiésemos sido incapaces de predecir.

 

SALUD: Estábamos acostumbrados a que en condiciones normales, en algún momento de nuestras vidas, seríamos propensos a tener tal o cual enfermedad. Las vacunaciones infantiles para las enfermedades de niñez, una alimentación con ciertos cuidados y unos cuidados específicos durante nuestra vejez y ya teníamos una estrategia, para lo que concierne la salud para atravesar la vida sin mayores contratiempos. Esta pandemia, de forma repentina, nos confrontó con una situación de un peligro absoluto, donde la exposición al contagio, era estar expuesto a una situación mortal. Los países pobres y los más adelantados del mundo entraron en pánico y todos fueron golpeados por igual. A la hora actual, el país que se suponía era el más adelantado en todo, Estados Unidos, con solo 4% de la población del planeta, tiene más del 20% de las víctimas del coronavirus del planeta. Al final, la medicina más eficiente para neutralizar la posibilidad de expansión del contagio y por lo mismo también la mortalidad era aquello que aconsejaba y sigue aconsejando el sentido común: uso de mascarilla, lavado permanente de manos y una distanciación social prudente. Por otro lado, los países que desesperada y comprensiblemente han buscado una comprensible recuperación económica sin haber inculcado esas formas de prudencia en sus ciudadanos, seguirán sufriendo las consecuencias sea en Perú, España, México o Estados Unidos.

 

EDUCACIÓN: Aunque en muchos países, se considera que el año escolar, dado el confinamiento casi universal que duró algunos meses al comienzo y con reaperturas y cierres de establecimientos escolares en muchos países, las medidas que se tomaron en relación a la pandemia han generado situaciones que a la larga serán extremamente provechosos para la educación. Me refiero, sobre todo, al casi generalizado uso de los medios digitales para la enseñanza, fundamentalmente la escolar. La enseñanza a distancia era algo muy opcional hasta ahora, algo utilizado más para la enseñanza de idiomas y también como herramienta para formaciones secundarias o complementarias, para maestrías o diplomados no presenciales o cosas por el estilo. Lo cierto es que la enseñanza a distancia no tenía el supuesto 100% de eficacia atribuida a la enseñanza presencial, pues ingenuamente se había pensado que enseñar a distancia era enseñar de la misma manera que cuando uno enseña presencialmente, pero a través de la imagen. Las cosas en realidad son más complicadas y, gracias a la pandemia, se ha visto de afinar la técnica de la enseñanza a distancia para que no tenga nada que envidiar a la enseñanza presencial y alcanzar, si fuera posible, el mismo nivel de eficacia. Ese avance será el gran legado que tendrá esta pandemia en la educación.

 

El avance, la simplificación y la propagación del uso del zoom, tendrá un impacto poderoso en los próximos años y los aportes positivos que tendrá el uso del mismo para la educación serán incalculables. Muchos eventos, como congresos o actividades de ese tipo, se han organizado estos últimos años vía zoom. Antes se hubiese pensado que si el evento no era presencial, no valía la pena organizarlo. Incluso muchos de los eventos ligados a nuestro Bicentenario, nos vamos a tener que resignar a organizarlos vía zoom.

 

LO INDIVIDUAL:  A este nivel todos hemos sido impactados en diversas formas, más aun aquellos que a causa de la pandemia han perdido a un ser cercano, sobre todo con el dolor doble de no poder estar cerca de la persona cercana contagiada por el pánico comprensible que al inicio generó la pandemia, en que se pensó que cualquier contagio era una situación irreversible y cualquier acercamiento al contagiado era casi garantía de también serlo. Como nunca una pandemia de características tan globales, nos ha confrontado a situaciones traumáticas de todo tipo, a miedos irracionales, los cuales a su vez han contaminado nuestros comportamientos individuales a todo nivel. El miedo a la muerte, es una situación límite, nos confronta de un porrazo con nuestro pasado, nuestro presente y la posibilidad que no tengamos futuro. En esta navidad han habido sillas vacías en muchos hogares. El dolor y también la cólera contenida y vivida con frustración en el fuero individual, es por el hecho que la pandemia ha hecho descubrir, la precariedad del sistema de salud en países como el Perú. Incluso meses después de iniciada la pandemia, los mismos errores en su manejo han sido repetidos una y otra vez. No sólo no han sido corregidos, sino lo más penoso ha sido ver que al margen de los decesos debidos a la misma pandemia, gran parte de la responsabilidad de muchos de estos óbitos se debió a la forma caótica como se manejó la misma. La terquedad, por ejemplo, de no hacer lo que el sentido común exigía en lo que concierne a la construcción o compra de plantas de oxígeno, en aplicación de pruebas moleculares, amén de las increíbles corruptelas que ha generado la pandemia en la compra de material médico de primera necesidad. Esa irresponsabilidad mayor, que ha sido denunciada, pero que dudamos sea castigada con el rigor debido, ha causado muerte no sólo en los contagiados, sino una penosa proporción de muertes en los servidores que estaban en la primera fila del tratamiento, como los médicos y enfermeros, el personal de servicio y también el personal policial. La pandemia por lo menos, ha evidenciado hasta el exceso, nuestras carencias en todo lo que concierne a la salud. Felizmente, la pandemia nos sorprendió  con una cierta solvencia económica, pero igual el manejo caótico de las cosas ha tenido consecuencias desastrosas.

 

LO COLECTIVO: Nuestro comportamiento grupal y nuestra vida relacional se han visto radicalmente modificadas a causa de la pandemia. El confinamiento de los primeros meses desde ya en mucho destapó múltiples problemas familiares inevitables y que muchas parejas confrontasen problemas relacionales, de los cuales hablaban muy poco o dejaban pasar en forma distraída. La misma relación con los hijos, estaba sujeta a simplificados rituales, pues gran parte de la educación, las familias la dejaban a cargo del colegio. Al haberse interrumpido esta situación de un momento al otro y durante por lo menos los largos meses que duró el confinamiento inicial, los padres descubrieron qué poco nivel de comunicación tenían con sus hijos y en qué mundos tan paralelos vivían con los mismos. El costo-beneficio que al final habrá tenido la pandemia sobre la relación con los hijos será muy positiva, pues la unión frente a miedos externos, cuando esto se procesa en forma positiva crea un comportamiento solidario durable. Los hijos han podido percibir que entre sus padres también había comportamientos de conflicto de los cuales a veces no tenían ni la menor idea. Han escuchado muchas veces hablar en voz alta sobre algunos temas, que ni siquiera imaginaban que existían. La misma precariedad económica que en muchos casos generó la pandemia, sobre todo en familias que vivían con ingresos provenientes del día, ha hecho que los hijos observen los increíbles sacrificios que sus padres hacían para darles una educación y un mínimo de bienestar. Estas consecuencias de la pandemia a la larga tendrán un efecto positivo, aunque el precio a pagar habrá sido un poco alto. El sentimiento familiar habrá salido fortalecido de esta pandemia. Muchos de los niños de ahora le contarán a sus nietos qué vivieron con sus padres, una época horrenda que fue aquel annus horribilis de la pandemia.

 

LO LABORAL: El impacto en lo laboral, será una de las consecuencias más directas que tendrá la pandemia. Cuando ya haya sido controlada la parte sanitaria, el tema laboral, es algo cuya gravedad todavía es difícil de presagiar. La proliferación del trabajo a distancia sólo concierne a una parte mínima de la masa laboral y en ese campo las dificultades para evaluar el rendimiento, harán que no siempre sea factible. Muchos trabajos, necesariamente se deben hacer en forma presencial.

 

La pandemia, por otro lado, ha generado una precariedad laboral que en países como el Perú ha simplemente agravado una situación que ya era delicada, por el hecho mismo que gran parte del empleo es informal. La lógica del sistema capitalista en lo que concierne al empleo es bastante preocupante: si no hay ingresos, puedo prescindir de algunos empleados. Al haber exceso de mano de obra desempleada, la mano de obra es más barata y el empleador para colmo siente que no está obligado en generar un empleo estable, pese a los incentivos que ha dado el Estado peruano para que no se generalicen los despidos en el sector formal. El trabajador vive en una precariedad permanente, no sólo en los trabajos repetitivos o físicos. La desesperación por tener un mínimo de ingresos ha llevado a la gente a un dilema trágico: el hambre o el riesgo de tener que ir obligatoriamente al trabajo por necesidad, a sabiendas de los inminentes riesgos del contagio. También los trabajadores en el sector de la salud o en el de la educación viven en una increíble precariedad. La pandemia ha ayudado a descubrir esta penosa realidad y no es con bonos familiares o de solidaridad que esto se solucionará. En diversos sectores productivos, la recuperación a pesar de la pandemia ya comenzó y por lo mismo la necesidad de mano de obra. Sin embargo, la precariedad laboral sigue siendo la misma. Nadie duda que la recuperación económica del Perú, vendrá mas rápido que lo esperado a pesar de nuestros escepticismos, pero la mejora de las condiciones laborales tardará, y como se suele decir solo tendremos crecimiento pero no desarrollo. Lo cierto es que la sociedad peruana ya no aguanta seguir viviendo esta absurda contradicción. Un Estado fallido, y una clase política inepta e improvisada, están creando con una irresponsabilidad evidente y una vocación que podríamos llamar masoquista o suicida, un caldo de cultivo, con un efecto retardado que en algún momento hará saltar la olla. Ya ocurrió en Chile y el cuentazo de que dios es peruano, es un cuento que ya no se lo cree nadie.

 

Difícilmente habrá en los próximos cien años un año tan horrible como el 2020, pero si no tomamos en serio las enseñanzas que la pandemia nos ha dejado en los cinco temas nombrados, el 2021 y los otros también seguirán siendo igualmente inciertos. 

 

 

 

Monday, January 04, 2021

¿Volveremos alguna vez a la normalidad? ¡Nunca!

 

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

4-1-2021

 


¿Volveremos alguna vez a la normalidad? ¡Nunca!

http://senaldealerta.pe/pol%C3%ADtica/%C2%BFvolveremos-alguna-vez-la-normalidad-%C2%A1nunca

https://bit.ly/2XjUZ9P

 

No pocos, con esperanza más bien entre nostálgica y absurda, se preguntan si ¿volveremos alguna vez a la normalidad? Esto significaría que antes de la pandemia del covid19, en Perú vivíamos un ambiente cotidiano en que todos estaban felices y contentos. Es probable que muchos se cuestionen con dureza ¿somos un país “normal”?

 

Arrancó el 2021 y en Colombia ya no hay camas UCI. En Chile ya apareció el brote de la nueva cepa que vino de Gran Bretaña. Perú está en la geografía que existe entre estas dos naciones. ¿Seremos una excepción al virus mortal? Lo cierto es que el confinamiento por 14 días para todos los que arriben, ya fue anunciado oficialmente.

 

Este año 2021 tendremos elecciones generales para la renovación del Congreso y de la accidentada presidencia de la República. Nuestra casta política está dentro de las más ignorantes, torpes y corruptas de toda la historia latinoamericana. Inquilinos precarios de Plaza Bolívar y Palacio, engordan con el tráfico de influencias, el robo con nombre y apellido vía licitaciones amañadas y compras sobrevaluadas de manera escandalosa.

 

¡Nunca pero nunca Perú volverá a ser el mismo!

 

La peste conmocionó todos los cimientos de nuestra muy endeble estructura social. En Salud estamos al nivel de los peores, en industria hay muy poco, en infraestructura de transportes, y para dar sólo un ejemplo abominable, los concesionarios del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, la empresa Lima Airport Partners, LAP, pretenden dar largas, pretextos técnicos de por medio, a la construcción de la II pista del primer terminal aéreo ¡recién a partir del 2027!

 

Antes que muchos, decenios atrás, hace 200 años, la corrupción se enseñoreó en los puestos públicos y el aparato de gobierno siempre en manos de minúsculas pandillas que sólo anhelaron ganar para sí, en lugar de pensar en grande y en las eternas postergadas mayorías nacionales. Los mercaderes que hablan del bicentenario olvidan que al lado de esa postulación independentista también arribó el germen sempiterno del robo, la estafa, el cohecho, la picardía con presidentes, diputados, senadores, alcaldes y gobernadores.

 

Las operadoras telefónicas cobran caro por los servicios de internet, cable y teléfono. Pero saliendo de Lima y en la capital misma, la señal es mala y la velocidad pobrísima. ¿Por qué el Estado no obliga a invertir en repetidoras potentes en todo el país a estas empresas abusivas que no dan la talla, por ejemplo, para la educación remota?

 

Leí que las bolsas de plástico costarán S/ 0.30 c/u. ¡Qué interesante! Antes las tiendas daban bolsas más resistentes y que estaban incluidas en el costo y precio. Hoy hay que comprarlas y son más débiles, casi un adefesio. ¿De quién es este negocio en nombre de la protección del medio ambiente?

 

¿Dicen algo nuestros animales políticos? El bufón golpista, fronterizo por excelencia, sigue obteniendo eco con sus rebuznos e incoherencias. ¿Por qué la prensa escrita, radial y televisiva da tribuna a un palurdo y vulgar gnomo mental?

 

Estamos en el 2021. Es la génesis de un año de retos y desafíos. Sin partidos políticos, apenas rutinarios clubes electorales que colocan cuasi delincuentes en Plaza Bolívar, con una democracia boba y de urna que designa con mandato popular a ilustres desconocidos capaces de cualquier cosa. Desorganizados hasta la médula, Perú parece un país detenido en el tiempo, inepto para la lucha contemporánea y encima anegado de corrupción.

 

¿Volveremos alguna vez a la normalidad? ¡Nunca!

 

 

Wednesday, December 30, 2020

Apra: quienes siembran vientos, cosechan tempestades

 


Apra: quienes siembran vientos, cosechan tempestades

http://senaldealerta.pe/pol%C3%ADtica/apra-quienes-siembran-vientos-cosechan-tempestades

https://bit.ly/2KNLIUD

 

30-12-2020

 

Los firmantes, ratificando nuestra lucha contra toda clase de imperialismos; propugnando la integración de América Latina como herramienta popular de los pueblos en un mundo globalizado; conceptuando que la tierra debe ser cultivada, cuidada y optimizada para generar alimento para el pueblo y ratificando nuestra solidaridad con todas las clases y pueblos oprimidos del mundo, denunciamos:

 

Los que NO hemos traficado influencias, robado desde los puestos públicos, aprovechado del nombre heroico del Apra, su historia combativa y los mártires que cayeron en la lucha por la justicia social;

 

Quienes no hemos jamás deshonrado, la memoria del fundador y único jefe del Apra, Víctor Raúl Haya de la Torre; menoscabado o burlado una ruta de sangre, sudor y lágrimas en la procura de un Perú libre, justo y culto;

 

Aquellos que nos reconocemos a la sola invocación de nuestra militancia aprista con denuedo jamás abdicado ante sinecuras, complicidades, robos al Estado y malas conductas inmorales en la cosa pública o partidaria;

 

Firmes condenamos a la cúpula partidaria enquistada ilegalmente en la “dirección” del Partido Aprista la que vergonzosamente ¡ni siquiera puede inscribir listas congresales en la mayoría del territorio nacional para las elecciones del 2021!.

 

Denunciamos ante la opinión pública que desde que murió el fundador Víctor Raúl Haya de laTorre, grupúsculos con intereses oscuros ligados al narcotráfico, a hechos delictivos y a componendas y trapisondas de toda clase, se auparon y mal dirigieron al Partido inclinándolo hacia la derecha reaccionaria y procapitalista.

 

Señalamos a Alan García Pérez y a una camarilla profundamente reaccionaria como la responsable de estos desviacionismos antihistóricos.

 

Ratificamos que la ética y la disciplina así como la fe en el ideal democrático de justicia social de pan con libertad, son elementos fundamentales e indesdeñables que el Apra nunca debió abandonar como lo hizo bajo la égida traidora de elementos nocivos que hoy demuestran su ineptitud total ante la opinión pública peruana y mundial.

 

También las células apristas que viven en el exterior se hacen presentes en esta hora dramática del Partido y con la intención indeclinable de rescate y reivindicación institucional.

 

Señalamos que la hora de los Comandos de Acción Apristas en cada región, provincia y distrito ha llegado y deben asumir la representatividad genuina de la militancia, despojar a los usurpadores y expulsarlos del Partido como una medida inicial y profiláctica con los réprobos nocivos que pretenden aún estar en el aprismo.

 

Estamos persuadidos que la doctrina, ideología y principios apristas, hoy más que nunca, mantienen plena vigencia y el mundo contemporáneo reconoce en estas postulaciones una anticipación brillante y señera.

 

Llamamos a todos los apristas a desconocer totalmente a la cúpula inmoral que ha perdido cualquier autoridad sobre el Partido hoy casi en extinción por su criminal falta de responsabilidad.

 

Por último y con la convicción del deber, decretamos la reorganización del aprismo auténtico desde las bases y por Haya de la Torre, a manifestarse y proclamar su emancipación de los traficantes nefastos e inmorales que fungen un mandato que siempre les quedó muy grande.

 

Lo que hoy ocurre con la completa desorganización y desmovilización del Apra es porque quienes sembraron vientos, están cosechando las tempestados y borrascas que son consecuencia inevitable de los desmanes, imposturas y actos delictivos.

 

Lima, diciembre 30, 2020

 

Jesús Guzmán Gallardo (Lima), Edmundo Haya de la Torre Barr (Lima), César Vásquez Bazán (Denver), Héctor Alva Narváez (Miami), Herbert Mujica Rojas (Lima), Manuel Fernández Vega (Lima), Richard La Rosa (Trujillo), Felipe Ñique Cornelio (Madrid), Paul Caro Gamarra (Miami), Santos Alejos Ipanaqué (Chincha), Miguel Asmat Mengoa (Lima), Carlos Caballero Villavicencio (Lima), Ricardo Henry Ortiz Aguirre (Lima), Carmen Alean (Nueva York), Jorge Montenegro (Nueva York), Denisse Pérez Mundaca (Buenos Aires), Carlos Casalino de la Torre (Miami), Miguel Abril Cano (Miami), Gladys Salcedo (Nueva Jersey), Luis Rafael Salcedo (Nueva Jersey), Jorge Luis Ñique Flores (México D. F.), Edgar Pisfil Puma (Lima), Ricardo Elías Roca (Trujillo), Ernesto Ventocilla Rivera (Lima), Nicanor Pariente (Lima), Luis Ríos Villanueva (Lima), Raquel Castillo (Barcelona), Víctor Bellido (Sidney), Carlos Espinosa (París), Benjamín Fernández (Quebec), Javier Huaytalla (Caracas), Marcelo Rodríguez Camacho (Lima), Rodolfo Montes (Nueva York), Martín Funes Arroyo (Trujillo), José Moro (Lima), Raul Ocaña (Lima), Rubén Reyes (Lima), Juan Toro (Lima), Hernan Varillas (Michigan)

¿Torre Tagle mártir? ¡No, un traidor!*

 

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

28-9-2006

 


¿Torre Tagle mártir? ¡No, un traidor!*

http://senaldealerta.pe/pol%C3%ADtica/%C2%BFtorre-tagle-m%C3%A1rtir-%C2%A1no-un-traidor

https://bit.ly/2WQGB8r

 

En Perú, las cosas de puro repetidas se olvidan. Pero también afincan en el imaginario popular y se dan por ciertas aunque sean ¡absolutamente falsas! Por ejemplo, el martes cumplióse aniversario de la muerte de José Bernardo de Tagle y en casi todas las radios nacionales se dijo: “apresado por los españoles en el Real Felipe”. Y la verdad, monda y lironda, sucia y descarnada es ¡muy diferente!

 

Escribe Jorge Basadre en Historia de la República: “Con fecha 6 de marzo de 1824 firmó en Lima Torre Tagle, usando de nuevo su título de marqués, un manifiesto, que fue escrito por Berindoaga y publicado por orden del general español Monet. Allí narró, desde su punto de vista, lo ocurrido entre él y Bolívar, así como los últimos sucesos de su infortunada administración. Terminó con expresiones contra el “falso brillo de ideas quiméricas que, sorprendiendo a los pueblos ilusos, solo conducen a su destrucción y a hacer la fortuna y saciar la ambición de algunos aventureros”. Por todas partes (agregaba, pasando por alto, en forma censurable, la grandeza de la causa de la libertad a la que había servido y usando argumentos que siempre se esgrimen ante las revoluciones los partidarios de las clases privilegiadas amenazadas y que su enemigo Riva-Agüero también empleara) no se ven sino ruinas y miserias. En el curso de la guerra ¿quiénes sino muchos de los llamados defensores de la patria han acabado con nuestras fortunas, arrasado nuestros campos, relajado nuestras costumbres, oprimido y vejado a los pueblos? ¿Y cuál ha sido el fruto de esta revolución? ¿Cuál el bien positivo que ha resultado al país? No contar con propiedad alguna ni tener seguridad individual. Yo detesto un sistema que termina al bien general y que no concilia los intereses de todos los ciudadanos”.

 

“En una carta que, desde el Callao, escribió al marino Blanco Encalada (22 de enero de 1825), Torre Tagle le pidió que “en nombre de Chile le entregase un asilo bajo su bandera como el que generosamente me concedieran jefes españoles, distinguiéndose entre ellos en toda clase de consideraciones conmigo, el señor Rodil.

 

¿Fue, en realidad, un asilado entre los españoles o un aliado de ellos? La segunda de estas posibilidades parece afirmada en un papel al redactor de su manifiesto, Juan de Berindoaga (cuya reproducción fotográfica ha publicado Luis Alayza y Paz Soldán). Allí dice, con palabras que lo acusan, que ansía evitar la desconfianza de los españoles ante él y busca, más bien, que estén contentos, “mucho más –agregaba- cuando yo, convencido de la canalla que constituye la patria, he resuelto en mi corazón ser tan español como D. Fernando”. Con este comprobante no parecen insinceras las frases insertas en el último párrafo del manifiesto de 1824 en la parte que, después de solicitarle al Perú que no tolerase que en su recinto se levantasen templos a la tiranía bajo la sombra de la libertad, concluye afirmando que “de la unión sincera y franca de peruanos y españoles todo bien debe esperarse; de Bolívar, la desolación y la muerte”. Y para no dejar la menor duda, el párrafo anterior había empezado con esta frase: “Unido ya el ejército nacional mi suerte será siempre la suya”. Frase que recibe lúgubre significado con la muerte de Torre Tagle, su esposa y un hijo menor, en las circunstancias más espantosas, en el Callao, en los últimos días de la resistencia española. Con ella parecen coincidir, por otra parte, una hoja suelta con un ataque feroz a Bolívar, que apareció bajo su firma y que circuló además por haber sido reproducida en el Boletín del ejército realista, así como una carta, fechada en Lima el 17 de abril de 1824, dirigida al general José Canterac y más tarde incorporada al proceso de Berindoaga, en la que se pide que se permita al guerrillero Ninavilca unirse a los españoles. Berindoaga, en el suplemento de su manifiesto, lo presentó como gozando de favor entre los jefes del Callao. Pero en su comunicación a Blanco Encalada, mencionada anteriormente, afirmó Torre Tagle ser solo un asilado. No ocupó ningún cargo político, administrativo o militar a las órdenes del virrey o de sus generales y la versión de sus descendientes es que murió en el Callao el 26 de setiembre de 1825, estando preso con su familia.”

 

Basadre, galano al fin y al cabo, sereno formal y rigurosamente frío, no cruza el Rubicón para llamar al pan, pan y al traidor, traidor con todas sus letras. Como no somos Basadre y no tenemos por qué seguir aquellas conductas tan moderadas, declinamos tales comportamientos. Y a este miserable que fue José Bernardo de Torre Tagle hay que llamarlo por su nombre: ¡traidor a secas! Se solidarizó con los ibéricos, siempre invasores e intrusos, estuvo con ellos de corazón e ideas, afincó en el Real Felipe arrastrando a su familia en la acción proditora.

 

Y la diplomacia peruana tiene el baldón inexcusable de llamar a su edificio principal Torre Tagle como sinónimo de su think tank, usina de ideas y estrategias. Ni ideas ni estrategias, sólo claudicaciones vergonzosas y elusivas de una real integración con el Perú profundo y con el hombre y mujer de abajo, aquél que se levanta al amanecer y duerme los sueños de una justicia que jamás verá porque así lo consagraron delincuentes y pillos que son, básicamente, los que han regido los destinos de este país. ¿Hará un referéndum interno y sincero el grupo sano de diplomáticos talentosos que aún persiste con su presencia en Cancillería para cambiar de nombre y borrar de su fachada la simbólica convocatoria al alma de un traidor como Torre Tagle? ¿Será posible semejante revolución?

 

La historia del Perú es básicamente gesta maquillada y cosmética de poderosos que han impedido a toda costa que el pueblo se entere cómo durante las guerras sus ancestros alineaban siempre con las tropas invasoras y pasadas las belicosidades, presentaban, casi de inmediato, como hoy, sus saludos al vencedor insolente. Holgazanes y cobardes, los poderosos no supieron sino vivir del guano y las consignaciones, del timo y del cohecho culpable contra los sagrados intereses de las mayorías nacionales. Hoy viven de la minería, de la contaminación del medio ambiente, del asesinato del proyecto de vida de 26 millones de peruanos; proclaman la seguridad cooperativa y la gerencia por objetivos, impulsan homologaciones en gastos de armas cuando los vecinos ya nos llevan 100 años de ventaja y entonces seremos como dice el patriota Alfonso Benavides Correa: “una presa apetecible”. Contra esa falsificación masiva y abyecta, furiosa en su plagio y cicatera en sus luces, insurgen las nuevas juventudes con el propósito fundamental, nacional y nacionalista de la revolución peruana.

 

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

 

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

 

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

 

…………………………….

 

*Publicado originalmente en la Red Voltaire el 28-9-2006 http://www.voltairenet.org/Torre-Tagle-martir-No-un-traidor

Tuesday, December 29, 2020

Psicología y pandemia

 


Psicología y pandemia

por Isabel Peña Rodríguez*; isabelpenarodriguez@yahoo.com

http://senaldealerta.pe/salud-mental/psicolog%C3%ADa-y-pandemia

https://bit.ly/37XwB3T

 

29-12-2020

 

¿Qué rol cumple o debiera cumplir la psicología en tiempos de pandemia**?

 

Los psicólogos y psicoterapeutas cumplen un rol muy importante en el apoyo del ser humano. Las personas atravesamos por un proceso cíclico en el cual se generan cambios: biológico, psicológico y social, todo ello viene con crisis y en tiempos de pandemia la psicología juega un rol  trascendental en el bienestar emocional de las personas.

 

¿Qué tanto afecta o ha afectado la pandemia el comportamiento humano de los peruanos?

 

Bueno, la pandemia ha afectado a los peruanos en muchos espacios de la vida. En lo económico nos ha golpeado mucho, por ejemplo la suspensión perfecta ha dado lugar a que muchos miles pierdan sus trabajos, como consecuencia de esto ya no reciben una remuneración mensual, sobre todo en el sector privado, la suspensión perfecta también ha dado lugar que los empleadores pueden sacar a los trabajadores a la calle sin lugar a ningún derecho ni reclamo por la situación de emergencia que vive nuestro país. También quiero agregar que las empresas obtuvieron del gobierno en calidad de préstamo de Reactiva para paliar los problemas económicos sin embargo siguieron botando a los trabajadores trayendo como consecuencia el desempleo con índices muy altos que son lamentables.

 

¿Que nos ha traído el trabajo remoto?

 

Se han incrementado los costos de los servicios llámense agua, luz, teléfono, internet y otros que han pasado a la responsabilidad de los trabajadores, la cohabitación de las parejas (divorcio), la conflictividad en el seno de la familia ha crecido, igualmente los conflictos entre padres e hijos, los índices son incalculables, en cuanto al aprendizaje de los alumnos: kinder, primaria, secundaria, incluso universitaria, el aprendizaje no es el mismo debido a que no es igual enseñar a los alumnos de forma presencial que por medio de una computadora (zoom).

 

La delincuencia también ha crecido abrumadoramente, igualmente el maltrato a los niños, niñas y adolescentes la tasa también se ha incrementado, las enfermedades de trasmisión sexual, en cuanto a la salud pública han aumentado el número de pacientes, muchas veces los hospitales no se abastecen y así podríamos señalar una serie de problemas que aquejan a nuestro país.

 

¿Qué debiera hacer el gobierno en el campo de la salud mental?

 

En el campo de la salud mental, que es un tema que debiera ser una política de Estado con o sin pandemia, en todos los gobiernos. Sin embargo los gobiernos no han puesto en la agenda social nacional la salud mental.

 

¿Qué rol ha jugado el Colegio de Psicólogos?

 

El Colegio de Psicólogos ha tenido, tiene y tendrá una función muy importante en esta pandemia debido a que la población peruana está pasando por trastornos emocionales como la ansiedad, el estrés, cuadros de depresión y otros.

 

¿Qué experiencias personales profesionales ha tenido usted con sus pacientes?

 

En cuanto a salud mental en esta pandemia: problemas de ansiedad, estrés, depresión, que son trastornos a nuestras emociones y que en el futuro traen consecuencias si no son tratadas con los profesionales clínicos en salud mental. Debo de agregar que las atenciones se han hecho vía teléfono y por medio del zoom.

 

¿En su concepto, se hace necesaria o indispensable una “nueva cuarentena o aislamiento social” por las fiestas navideñas y año nuevo?

 

Sí, debido a que están aumentando los índices de contagio del COVID 19 en nuestro país.

 

¿Qué políticas, acciones o medidas de políticas públicas sugiere usted?

 

Bueno, en cuanto a la salud mental, hay políticas como por ejemplo el Plan Nacional de Salud Mental cuya rectoría lo tiene el Ministerio de Salud, como también el 14 de noviembre del presente año el entonces presidente Martín Vizcarra Cornejo instaló el Consejo Nacional en Salud Mental (CONASAME) adscrita al Ministerio de Salud (MINSA), igualmente existe la Ley de Salud Mental y está reglamentada en concordancia con otras normas internacionales, pero lo más preocupante es que tenemos los instrumentos pero no son aplicables a la población peruana, es necesario y urgente que estos instrumentos se implementen, monitoreen el seguimiento y se hagan las evaluaciones para ver sí se han cumplido los objetivos y qué se ha logrado en beneficio de la población. Para ello se necesita mucha voluntad política por parte de los funcionarios del sector público (gobierno nacional, gobiernos regionales, gobiernos locales) y privado. Termino diciendo que la Salud Mental de los peruanos debe de ser UNA POLITICA DE ESTADO, en donde estemos todos incluidos con absoluto respeto a los derechos humanos.

 

Todos somos salud mental

 

………………………………………………..

 

*Psicoterapeuta

 

**Vivir Bien, p. 89, No. 224, dic 2020-ene 2021

 

Consultorio: Cerro Verde 125-Dpto. F-2, A una Cdra. Puente Benavides-Surco

Consultas: 995 006 364, 944 433 166, (01) 7510574.

 

 

Monday, December 28, 2020

Apra: crisis terminal y gatos de despenseros

 

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

28-12-2020

 


Apra: crisis terminal y gatos de despenseros

http://senaldealerta.pe/pol%C3%ADtica/apra-crisis-terminal-y-gatos-de-despenseros

https://bit.ly/3hsWCLp

 

Los únicos que no pueden seguir en ningún cargo, responsabilidad o figuración en la tristísima crisis cuasi terminal que padece el Apra, son sus autores: los alanistas de todo pelaje. Su inmoralidad perpetua y delictiva, su falta de apego a cualquier barrunto ideológico o doctrinario aprista, les sume en un fondo abisal sin retorno.

 

Es decir los gatos alanistas no pueden estar de despenseros en cualquier Comando de Acción, de Urgencia, o como deseen llamarlo si los apristas emprenden una reorganización radical, moratoria de al menos un lustro alejados de cualquier comicio y la pulverización de todos los hampones y rufianes que convirtieron la política en vil negociado culpable que denunciaba el fundador Haya de la Torre desde San Lorenzo en octubre de 1923.

 

La señora Nidia Vílchez no es ajena a la cúpula alanista, la integra desde siempre, fue silenciosa y disciplinada seguidora de todas las imposturas que degradaron al Partido Aprista a ser casi una agrupación clandestina en la política peruana. De haber sido clarín y pregón de protesta, lucha por la justicia social y en olor de multitudes por 50 años, a ni siquiera aspirar al mísero 1% para el 11 de abril del 2021.

 

Caimanes del mismo pozo se agarraron a dentelladas y obtuvieron la NO inscripción de las listas de candidatos al Congreso por necedad y boicot entre ellos mismos. No se puede culpar al JNE por insensateces ajenas. Es un vulgar pretexto decir que existe “voluntad de fraude”. ¿Qué voluntad de fraude puede haber con una agrupación que apenas podría rozar un dígito en las preferencias electorales? Cuando la señora Nidia arguye eso, cae en falacia palurda.

 

Dos décadas atrás escribí en Liberación:

 

Uno de los contrabandos más eximios, de esos que parecen verdad pero son más bien aparentes que reales, ha sido la especie que pretende mimetizar al aprismo con la carrera particular, personal, absolutamente angurrienta de mando del señor Alan García Pérez, ex presidente del Perú, durante el bochornoso, por aventurero, quinquenio de ejercicio gubernativo entre 1985-1990. Así, la noche de 1992, cuando la fuga del Mozallón por los techos, tras una incómoda estancia en un barril sin agua, hacia Colombia, se estudió bien el destino. Entre 1949-1954, Haya de la Torre fue inquilino forzado de la Embajada de Colombia porque la dictadura odriísta lo mantuvo virtualmente preso. Pero Víctor Raúl fue creador de una doctrina con atisbos audaces de propuesta latinoamericana. Al conjuro de su voz y de su formidable presencia moral, las multitudes encaminaban sus protestas, entonaban sus cantos, marchaban a la revuelta, morían frente a los paredones o se pudrían en las ergástulas. Eran los tiempos en que el destino de una buena parte de peruanos era: encierro, destierro, entierro.” (20-1-2001/Liberación* ¡El aprismo es aprismo, no alanismo!

http://senaldealerta.pe/pol%C3%ADtica/%C2%A1el-aprismo-es-aprismo-no-alanismo)

 

Nada parece augurar mejores resultados al Apra en los días y meses siguientes, la desorganización, orfandad moral y caos interno parecieran explotar en cadena en las bases supérstites. Que no extrañe que acciones indignadas empujen a caminos poco ortodoxos, al menos en lo que va de las últimas tres décadas y media.

 

Los fautores de esta tragedia sólo merecen el desprecio más categórico y el paredón moral que los fusile y los lleve al genuino lugar al que pertenecen: al olvido.