Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
8-6-2026
Minorías sectarias a diestra y siniestra
https://senaldealerta.pe/minorias-sectarias-a-diestra-y-siniestra/
Al momento de cerrar esta columna, 27 millones de ciudadanos, iniciaban
su participación en la segunda vuelta para elegir al jefe de Estado. Aunque
impactante, esa masa no logra atenuar que el mando será ejercido por grupos o
minorías a la diestra o a la siniestra.
La incapacidad de la sociedad peruana de albergar liderazgos colectivos,
con visión de Estado y por períodos largos, 50-100 años, ha producido muchos
Perúes, diversas narrativas, héroes locales y frustraciones totales en un
mosaico impreciso de colectividades.
Hemos preguntado muchas veces ¿qué en común tiene un ciudadano de Talara
con un recio altiplánico, el primero de calores ecuatoriales, y el segundo de
fríos glaciales? ¿Un himno, un mapa, una geografía compuesta, de todos los
pisos ecológicos de la historia?
La comunidad peruana es más un deseo anhelado por cada uno de sus
integrantes, pero en la realidad hay fracturas que no son acometidas por los
gobernantes. Por el contrario, esas divisiones son útiles a quienes dividen
para vencer.
Acabada la elección y de no mediar prácticas bárbaras o trampas
monstruosas, Perú y su nuevo gobierno debían, con urgencia premiosa,
confeccionar el listado de grandes temas, su solución y, sobre todo, el
concurso entusiasta, militante, vigoroso, de la ciudadanía que requiere
entender que es su gobierno el que habla y hace en su nombre.
Los sectarismos a la diestra o a la siniestra son esencialmente
expresiones minoritarias y fanáticas que confinan su verdad con insalubre falta
de lógica y permeabilidad para con las ideas del otro. El elemento acérrimo no
concede un milímetro, aplasta con violencia y ve en el resto enemigos.
Por tanto debiérase inferir que una de las sobresalientes tareas de la
próxima administración pasa por la limpieza radical de las barbaridades
totalitarias en que ha incurrido el Congreso, el gobierno y el hampa de saco y
corbata.
Se necesita voluntad de acero, sed de justicia y limpieza cívica. Difícil
será construir con quienes en lugar de mostrar pendones limpios, exhiban
prontuarios y crímenes imborrables.
En el artículo Colonialismo interno y traición al Perú, escrito por el
desaparecido sociólogo Javier Lajo Lazo, el 25-3-2018, hay valiosos aportes que
conviene recordar. Leamos.
-La traición sucedió en las Constituyentes de 1822-1828,
donde el grupo criollo legislador restauró el colonialismo devolviendo
haciendas, rentas y demás "derechos" ciudadanos a los españoles que
lucharon contra el ejército “libertador” de San Martín.
-Y, por consiguiente, persiguiendo, asesinando y excluyendo
sistemáticamente a los líderes indígenas, comandantes de la guerrilla montonera
del ejército patriota (proceso criminal que se extiende flagrante, hasta pasada
la guerra con Chile, 1879-1883, con el mariscal Andrés A. Cáceres como
protagonista).
-Es en la primera y segunda constituyente, donde se
instituye el fraude que es el “Estado peruano" actual y a su vez es la
“matriz” de toda la gavilla de políticos corruptos que lo usan para "el
delito estatal".
-De este contubernio traidor y restaurador de la colonia,
desciende toda esta fauna de políticos corruptos que hoy tenemos que liquidar
(dar de baja), junto a toda su secuela de "Estado centralista y
colonial". Este es el momento histórico, que debemos recordar para refundar
la Patria peruana y acabar con la re-locura de nuestra situación actual.
-Son muchos los temas a esclarecer en este “país
consuetudinariamente frustrado”, castrado
históricamente para ser soberano y dispuesto más bien, muy "abierto de
piernas", para ser ultrajado y saqueado inmisericordemente o en los
términos más optimistas (a lo Basadre): país que no dejará de ser siempre una
“promesa peruana” (criollamente, prometer es mecer).
Pero comenzaremos a recordar el principio, cual es el tema
histórico, de cómo esta “minoría criolla” organizada en “logias liberales” y
“románticas” logra excluir a los pueblos indígenas, quechuas, aymaras y amazónicos
(tildados de salvajes, bárbaros, etc.) de sus innegables derechos de participar
en el Estado peruano “independiente”, hasta el día de hoy; derechos que aquí y
en todo el planeta, están amparados por los valores irrenunciables de la teoría
constitucional, la democracia representativa, la libre determinación, la
soberanía de los pueblos y el derecho a la insurgencia anti-despótica y anti-dictatorial.
Este recuerdo por más provocador que sea, es necesario para
orientar el debate actual sobre la corrupción, que esclarezca lo que los
indígenas peruanos podemos juzgar como la conmemoración de los doscientos años
de la traición criolla y el apoderamiento y monopolio del Estado y la
gobernabilidad de la endeble y falsa democracia estamental y racista que existe
desde 1821 en el virreinato del Perú “independizado”.
Lo anteriormente descrito, creó un país en donde este grupo
minoritario criollo, con su sociedad, cultura, economía y demás recursos
“civilizatorios”, manipuló “democráticamente” a la inmensa mayoría de mestizos,
indígenas y descendientes de migrantes forzados, imponiendo una suerte de “consenso
de Lima”.
-O centralismo con el que domina y maneja monopólicamente,
con un magistral y singular despotismo político una economía
mercantilista-extractivista despiadada, un país de mayorías pasivas e
inconscientes (ahuevonadas) que se han convenido y se han ido “acomodando” a
vivir en la marginalidad, cuando no en una condición de pobreza y subalternidad,
astutamente administrada por dichas minorías racistas y “solapas”, que fungen
de invisibles con un racismo subliminal y que se sirven de esta aparente
“normalidad democrática” estructural y sistémica con apariencia de formalidad
legal (colonialismo interno)”.

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