Wednesday, May 23, 2012

El Anti-Haya I

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

1-12-2009

 

Ha escrito el profesor Jesús Guzmán Gallardo un sugerente y sugestivo ensayo que en su primer envión publicamos. Sostiene afirmaciones delicadas y enderezadas, básicamente, a encarar la existencia de un mito forjado por la vía cómplice de "panegiristas paniaguados". Procura el autor dar su testimonio respecto del actual presidente Alan García Pérez a quien conoce desde las dramáticas horas en que aquél, prosélito del no trabajo, rumiaba penurias y clamaba por ayudas que siempre se le otorgaron en las horas difíciles y aterradoramente sin dineros para las más mínimas exigencias de la vida corriente. No camina Guzmán Gallardo por la apelación facilista de citar a terceros o cuartos. No, él, bajo la premisa de su testimonio, relata su verdad y sólo el título bastaría para desentrañar el misterio de intríngulis que explican de algún modo las claudicaciones y pusilanimidades de hoy del objeto-tema de su denuncia.

 

Por constituir un documento que promete llamar a polémica, publicamos esta primera parte. Puede parecer ocioso, sin embargo la invocación es pertinente y obligatoria: que respondan quienes deban hacerlo, con altura de debate y velocidad de crucero (si pueden). El dicterio sin sustento, la represalia corruptora, la venganza, envilecen lo que es ya el cuadro de una descomposición que Guzmán ayuda a interpretar de una manera interesante.

 

Leamos. (hmr)

 

El Anti-Haya I

por Jesús Guzmán Gallardo; jeguzga@hotmail.com

http://www.voltairenet.org/article163166.html

 

Quiero empezar parafraseando a Bertolt Brecht: "Hay quienes se acobardan de seguir los dictados de una ideología y filosofía que juraron seguir, hay quienes prefieren la vida cómoda y fácil y renuncian a la lucha que alguna vez iniciaron, y hay otros que en la teoría pretenden ser consecuentes con la fe que abrazaron y en la práctica hacen todo lo contrario refugiándose en la mentira y el engaño y se adornan de soberbia y personalismo. Estos últimos son los traidores y los apóstatas y por ende los más peligrosos, porque amparándose en el poder político y económico que detentan, sorprenden a los tontos e intonsos con vocación de esclavos que al parecer no son muy pocos".

 

Haya de la Torre, en su vasta sabiduría y experiencia, solía llamarnos la atención cuando éramos jóvenes acerca del "sarampión" al escuchar nuestras rebeldías e impaciencias con la reflexión de un visionario que había enfrentado cobardías, veleidades y traiciones en su largo trajinar sin hacer mella en su espíritu generoso y optimista. Y se refería a lo pasajero que resultaba ser iconoclasta a temprana edad  y que en una innovadora interpretación de las frases del maestro Manuel González Prada nos impelía a ser perseverantes en esa actitud durante toda nuestra vida y que no fuera como las palabras de un tango argentino conocido que rezaba: "los amores del estudiante flores de un día son, hoy un juramento y mañana una traición". De esta manera y con riqueza pedagógica entendimos el significado de la juventud eterna.

 

Y es con esta óptica y con sabor a denuncia que paso a dar la voz de  alerta a la militancia del Partido Aprista y a  los que sin ser afiliados acunaron una esperanza en nuestra organización para transformar las estructuras del Estado en beneficio de los más pobres alcanzando la justicia social tantas veces postergada.

 

Cuando Alan García llegó al partido yo ya ostentaba el cargo de Secretario General del Comando Nacional Universitario aprista; perdónenme la primera persona,  pero es necesaria para aclarar algunas cosas importantes en materia de consecuencia, ya que él nunca fue responsable de cargo juvenil ni participó en ninguna lucha de esos tiempos. En algún momento Haya lo integró al Buró de Conjunciones, organismo que no tuvo ninguna trascendencia y ejecutoría y que por lo tanto desapareció sin pena ni gloria. Al poco tiempo el jefe del partido le consiguió una beca a Francia y tras algunos años regresó para ser nombrado Secretario Nacional de Organización por los méritos de su padre un gran luchador aprista, desplazando a uno de los mejores organizadores que tuvimos a la par de compañeros como Ramiro Prialé y me refiero al c. Walter Cuestas Diaz quien no se amilanó y pasó a ser nombrado Secretario Nacional de Agrupaciones Profesionales con una brillante gestión que hasta ahora recordamos. Luego, todo fue meteórico, pero lo que quiero destacar es que durante la dictadura militar no le conocimos un trabajo como a los cientos de jóvenes que tenían que estudiar y trabajar para mantenerse y que, además, hacían vida política intensa. No intento hacer una biografía en tan breve espacio, pero sí anotar, en síntesis, que no fue un destacado luchador ni menos un joven revolucionario que participara en debates estudiantiles ni partidarios. No me extraña, pues, que ahora a sus 60 años quiera reivindicar alguna rebeldía juvenil inexistente y mucho menos tratar de ser consecuente con un ideario por el cual nunca supo pelear en sus horas tempranas en contraste con la de políticos que desde muchachos fueron rebeldes ante la injusticia y que cuando adultos impregnan indeleblemente la vida de un estadista auténtico.

 

Es momento para desmitificar una figura que inventó un pasado para acelerar su carrera política con la ayuda de panegiristas paniaguados, dando inicio a un caudillismo de vieja estirpe que en su negación histórica explica su predilección por personajes cuestionados de la política criolla y su desprecio por los apristas honestos y consecuentes que le pedirían cuentas y, sobre todo, por su apego al dinero.

 

Nace, en consecuencia, un liderazgo personalista que los compañeros han bautizado con certera puntería: el alanismo que, a su vez, resume el oportunismo, audacia sin límites y ausencia de principios y valores en antinomia de lo que siempre tuvo el aprismo en su expresión mística de verdadera fraternidad, trabajo en equipo solidario, pobreza franciscana y férreo sentido de unidad.

 

Haya de la Torre fue rebelde en su juventud y en su adultez, maestro infatigable que hizo de la política pedagogía, despreció la demagogia, no fue personalista a pesar del cariño que le prodigábamos, no le sedujo el poder y menos el afán de hacerse rico desde el Estado y soy testigo de excepción pues trabajé 12 años ininterrumpidamente a su lado hasta su muerte que fue ejemplarizante porque lo hizo sin propiedades ni riquezas cumpliendo su promesa de no deberle un centavo al Estado, legándonos lo que lo hizo grande: su vida y su pensamiento. Aun hoy recuerdo con emoción, porque fueron las cualidades que destaqué, con voz quebrada por el dolor, cuando hice uso de la palabra en sus funerales a nombre de la juventud en el Parque Universitario frente a su alma máter, San Marcos. Esta es mi autoridad moral.

 

Victor Raúl fundó el APRA sobre la base social del frente único de trabajadores manuales e intelectuales, para construir el Estado antimperialista que realice la segunda emancipación, esta vez económica, en justicia y libertad. Desarrollar la democracia funcional basada en las categorías del trabajo, preparando a las clases explotadas para conducir sus propios destinos. Definió su rumbo, su norte, su sello, el de la izquierda democrática sin tutelajes extraños ni imitaciones. Planteó la filosofía de acción de nuestro movimiento explicada en la teoría científica del espacio-tiempo histórico que hoy en día muchos utilizan sin reconocer su autoría.

 

García , como nunca trabajó, ha continuado la política de flexibilidad laboral dictada por el Consenso de Washington que se traduce en el desmantelamiento de las conquistas laborales de casi un siglo, que fueron iniciadas por Fujimori y continuadas por Toledo. El que ha trabajado toda su vida sabe del aumento de injusticias en este campo, sobre todo contra los sindicatos, imponiéndose una política de temor y autoritarismo que concluyen en despidos arbitrarios sino en jornadas esclavizantes. Como el gobierno ha optado por los empresarios, nadie los protege. ¿Y la jornada por las 8 horas?, ¿Y las universidades populares?, ¿Y la CTP, la de Arturo Sabroso Montoya?. Historia y sólo historia. Además ha dictado dispositivos legales que criminalizan la protesta social y autorizan a las fuerzas del orden a utilizar sus armas indiscriminadamente contra ella. ¿Qué lo diferencia de Sánchez Cerro, Benavides y Odría?. Recuerden el Moqueguazo y el Baguazo. ¿Y la distribución de la riqueza? La lucha contra la pobreza se basa en las estadísticas del INEI que las maquilla sin pudor y en las cuales nadie cree. Los únicos que están bien son los nuevos dueños del país como los Romero, los Brescia, los Graña, los Camet los Miró Quesada reciclados, los Favres, los Vega Llonas, los Benavides de la Quintana etc., que reciben favores del Estado, y García ni se inmuta cuando los llama "sus amigos".

 

Haya era amigo del pueblo, de los desheredados, de los marginados de los que más sufren la postergación de los gobiernos y por los cuales luchó denodadamente. Se prometió terminar con los services que incentivan la explotación del hombre por el hombre y del hombre por el Estado, por que no lo practica exclusivamente la empresa privada ahora también lo hace el Estado en sus reparticiones sin el menor escrúpulo. La administración pública prefiere la tercerización abusiva, mientras los funcionarios se llenan los bolsillos con sueldos desorbitados,una muestra  la constituyen los bonos ilegales que cobraron ex parlamentarios y los devengados que cobró García. No es asunto de olvido o de poca importancia, es asunto de vocación en concordancia con los explotadores. El presidente admira a Piérola y se cree su reencarnación en los días actuales.

 

¿Se ha iniciado la construcción del Estado antimperialista?

 

Para empezar, los trabajadores son ninguneados por el poder, no se quiere cumplir por lo menos la promesa de restablecer la Constitución del 79 lo cual fue una promesa electoral.

 

Al Congreso Económico Nacional ni siquiera se le ha mencionado en un discurso retórico,  afirmo sin ambages y sin temor alguno, que lo que existe es miedo de sentar en una misma mesa al capital, al Estado y al trabajo que resolverían los problemas seculares de nuestra patria y ésta se enrumbaría en un desarrollo efectivo como respuesta directa a nuestra realidad. Una prueba palpable es el papel decorativo que se le ha impuesto al Acuerdo Nacional al que no se le consulta ni la hora y se diluye su efectividad y misión para lo cual fue creada en claro desprecio por la tan decantada sociedad civil. Se prefiere demagógicamente plantear reformas constitucionales como lo son el voto facultativo y la renovación del Parlamento vasallo por mitades y un referéndum que volvería al Congreso de marras, en clara distracción frente a los problemas más álgidos de la nación con la ayuda mediática de la prensa obsecuente que más parece una cortina de humo y a lo sumo una clara medida populista.

 

El gobierno se manifiesta aliado de la potencia del norte y su secretaría de Estado y los voceros de ese país así lo confirman, lo cual explica el aislamiento del Perú de las naciones indoamericanas en su deseo de construir una real y efectiva integración continental. No se compromete con el fortalecimiento de la UNASUR en razón directa de nuestra lucha por la integración indoamericana, ni con el Banco del Sur que reemplazaría al fracasado Banco Mundial en sus recetas económicas que nunca contemplaron la cuestión social en los países pobres como el nuestro.

 

Frente a las bases militares norteamericanas en Colombia se calla en todos los idiomas, espectando impasible, el aumento de tensiones innecesarias en los países limítrofes. La posición del Perú ante el golpe de Estado en Honduras fue tibia, casi imperceptible, al unísono con la política de Washington. Hay un permanente alejamiento de Bolivia, Venezuela y Ecuador, prefiriendo la compañía de gobernantes entreguistas como Uribe y Calderón.

 

Hay quienes se desgañitan repitiendo la monserga que interpretamos mal a Víctor Raúl en un claro afán de presentar las bondades de la globalización y ocultar su efecto dañino, como si la historia última no confirmara que los intereses de Norteamérica y  Europa jamás pasaron por los de nuestro continente y si alguna duda cabe, basta recordar el asunto de las Malvinas.

 

En el tema de pobreza y el de la contaminación ambiental sólo se tocan en los foros de los países más poderosos económicamente como temas de caridad que siempre han sido insuficientes, sin tocar las entrañas mismas de la realidad y para tranquilidad de sus conciencias por que tienen responsabilidad evidente. Por lo tanto la lucha antimperialista tiene vigencia  en su dicotomía, con cambio de estrategias y sutiles negociaciones, porque sigue hipotecándose soberanía e impidiendo un desarrollo propio.

 

Como en el pasado,  la política del actual gobierno sólo tranquiliza y  satisface a los empresarios. De ahí su clara dirección derechista en perjuicio de los  trabajadores, en franca contradicción con nuestra doctrina.

 

Haya de la Torre nunca revisó nuestra linea antimperialista, por el contrario, la reafirmó en el prólogo a la tercera edición de El Antimperialismo y el Apra, cuya lectura deberían apurar los ardientes defensores del neoliberalismo infiltrados en nuestras filas. Y por si fuera poco, les aconsejo, antes que sea demasiado tarde, lean la ponencia del economista César Vásquez Bazán en el último congreso nacional de economistas del Perú donde denuncia magistralmente el craso error, de suscribir la escuela neoclásica cuyo fracaso se puso al descubierto con la crisis mundial.

 

En esta primera parte esbozo el inicio de las contradicciones de García con los planteamientos de Haya de la Torre, y explico las razones por las cuales sus ideas expuestas en "El perro del hortelano" son diametralmente opuestas. En consecuencia no hay el menor atisbo de una negación dialéctica en su obra La revolución constructiva del aprismo y sí el remozamiento de las viejas ideas políticas de la plutocracia que tanto daño hizo al Perú.

 

Los alanistas con su mentor a la cabeza, no son apristas.

 

Y se les agradecería despejar el panorama, afiliándose a cualquier partido conservador como el fujimorismo corrupto que tanto les agrada y con el cual se identifican plenamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tuesday, May 22, 2012

Notificados en Arequipa y La Libertad por brevetes al doble de precio

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

22-5-2012

 

Notificados en Arequipa y La Libertad por brevetes al doble de precio

http://www.voltairenet.org/Notificados-en-Arequipa-y-La?var_mode=calcul

 

Los Gobiernos Regionales de Arequipa y La Libertad han sido avisados, tal como comprueban los sellos de la entrega en mesa de partes tanto en Arequipa como en Trujillo, en días pasados, de la preocupación expresada en el artículo:

 

En Arequipa y Trujillo ¡brevete cuesta el doble!

http://www.voltairenet.org/En-Arequipa-y-Trujillo-brevete?var_mode=recalcul

 

Hicimos lo propio por ligazón telefónica desde Lima en La Voz de la Calle de Radio Libertad de Trujillo bajo la dirección de Carlos Burmester Landauro y en el programa que conduce Alberto Núñez Borja en Radio Líder, Arequipa.

 

Por tanto no hay posible alegación de desconocimiento, tanto en La Libertad como en Arequipa de la intensa preocupación que nos embarga y que se traduce en la compra de brevetes al doble de precio y de menor calidad tecnológica y a cargo de los dos gobiernos regionales, sentando un precedente nefasto y en perjuicio directo del ciudadano que mantiene con sus impuestos a estas dos instituciones que aún están a tiempo de corregir la evidente y no rebatida asimetría.

 

Así pusimos en nuestra comunicación:

 

“Juzgo importante subrayar los enunciados que en él se hacen y que versan sobre una situación que merece lecturas y más lecturas en aras del interés público del pueblo que eligió su administración por el voto popular”.

 

Los presidentes de las Regiones La Libertad y Arequipa, José Murgia Zannier y Juan Manuel Guillén, respectivamente, están compelidos a aclarar el asunto, sanear la circunstancia y a no recibir brevetes que no cumplan con las especificaciones que manda la ley. De otro modo incurrirían en agravio denunciable y punible.

 

La Contraloría General de la República, el Congreso y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones también serán puestos al corriente del asunto en las próximas horas.

 

Veamos si la rectitud cívica en los hombres que están en la cosa pública se pronuncia de la única manera decente posible.

La Haya: A un año del fallo

La Haya: A un año del fallo
Por: Daniel Parodi Revoredo

 

Aproximadamente dentro de un año los jueces de la Corte Internacional de Justicia de La Haya emitirán su fallo acerca de la demanda interpuesta por el Perú, con la finalidad de delimitar su frontera marítima con Chile. A estas alturas las posiciones son de sobra conocidas, para Chile, el paralelo geográfico es el límite binacional, posición que le resulta muy conveniente porque, de ese modo, accede a 200 millas de dominio marítimo desde el inicio de su territorio soberano. Al contrario, el Perú propone la media equidistante entre el paralelo geográfico y la perpendicular que se proyecta desde su frontera con Chile hacia el Océano Pacífico. De esta manera, la repartición del mar entre ambos países resultaría equitativa.

 

Conocido el proceder del Tribunal de Justicia de La Haya en casos análogos, lo más probable es que en 2013 tengamos un fallo dividido, en el cual el Perú obtendrá una parte de lo que reclama y Chile mantendrá la otra. También son posibles otras opciones, como compartir espacios o recursos marítimos en zonas específicas. Aunque siempre existe la posibilidad de un fallo maximalista; es decir, totalmente favorable a una de las dos posiciones, esta parece remota. En realidad, ambas partes debemos hacernos a la idea de que el fallo buscará solucionar el diferendo  a través de un arreglo intermedio.

 

Así las cosas, el verdadero desafío que nos impone la sentencia de 2013 es lograr acuerdos bilaterales, previos a su emisión, e informarla con madurez para evitar que las poblaciones reaccionen emocionalmente, como si se tratase de ganadores y perdedores en una competencia deportiva. Es por ello que creemos que su anuncio también debe ser bilateral; es decir, en presencia de los dos presidentes en el mismo acto oficial. Por utópica que parezca, esta es la forma responsable no solo de informar el resultado del juicio sino de crear un potente símbolo de la amistad peruano-chilena, el que deberá convertirse en el primer paso para por fin iniciar una etapa más sana y descontaminada de las relaciones binacionales.

 

Ciertamente, un gesto como el propuesto necesita masa crítica pues  -en tanto que tal- la amistad entre los estados no existe; más bien, se sostiene en intereses. Pero incluso a ese nivel, las condiciones están dadas. En una coyuntura regional enrarecida por gobiernos que vienen endureciendo sus posturas nacionalistas, el Perú y Chile, junto con Colombia, apuestan por el libre comercio y la concurrencia a la globalización, a lo que se le suma las inversiones bilaterales, las que han generado ya una gran complementariedad entre ambas economías.

 

El juicio de La Haya ha generado comprensibles fricciones entre las partes; pero visto en perspectiva, es una oportunidad de iniciar una nueva etapa de las relaciones bilaterales a través de la aplicación de una impostergable política de la reconciliación para cerrar las heridas del pasado y  de proyectos  dirigidos a promover el desarrollo económico conjunto.   Peruanos y chilenos nos merecemos –hace rato – una relación basada en la confianza. Comencemos a trabajar en ello.  

¿Legítimo olvidarse de la historia?

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

23-11-2009

 

¿Legítimo olvidarse de la historia?

http://www.voltairenet.org/article163035.html

 

Tres ministras, Nidia Vílchez, Mercedes Aráoz y Manuela García impulsan una marcha por la paz y en protesta contra el espionaje el próximo 27 de noviembre. Ni por casualidad hay en la convocatoria la mención a un hecho, de los pocos, que nuestras tropas lograran en la guerra de rapiña que Chile perpetró entre 1879-1883: ¡Tarapacá!

 

¿Hay derecho a obliterar la reminiscencia de la historia? ¿con qué legitimidad se hace este desfavor al Perú? La ignorancia no es patente de corso para ensuciar la memoria de los que murieron por la patria. El recuerdo es nuestro, la sangre fue de igual procedencia nacional. ¿No son éstas las neumáticas que embrutecen al pueblo cuando se pretende –como lo firmara en 1985 Allan Wagner con un ministro chileno- re-escribir la historia “por una cultura de paz” y echar manto piadoso sobre los desmanes y crímenes de la pezuña invasora? De Aráoz no extraña su nula vibración patriótica. A García casi no se la conoce fuera de su ámbito profesional. Pero Vílchez nació en tierra particularmente asolada por los entonces hunos del sur que no pudieron vencer y fueron arrojados en la Campaña de La Breña, con Andrés Cáceres de capitán valiente, del centro del país.

 

¿Callarán todos los medios? ¿silenciarán sus proclamas los intelectuales que estudian según el menú que dictan los dólares y euros? ¿asentirán en la amnesia los pagos oficiales? ¡Qué importa! Si ellos enmudecen, las consignas de recuerdo y homenaje tienen que provenir de los hombres y mujeres libres, desde abajo y desde la profunda convicción patriótica constructora de un nuevo Perú libre, justo y culto. En esa corriente, como humildes soldados, estamos de manera irrenunciable y perpetua.

 

 Leamos.

 

¡Así se fabrica la amnesia colectiva!

http://www.voltairenet.org/article153273.html

 

27-11-2007

 

En primer lugar: ¡Un vibrante homenaje a los heroicos soldados peruanos que un día como hoy en 1879, dieron a la nación, una página de victoria y valentía en Tarapacá!

 

Importa poco el despreciable y culposo olvido en que entidades oficiales de todo tipo, incluidas las privadas, partidos, asociaciones, universidades, colegios, etc, quisieran sumir a un hecho, de los pocos, que en aquella guerra de invasión ganaron gloria y perennidad para Perú.

 

Ni un canal de televisión, radio o diarios (con alguna notable excepción por confirmar), recuerda la batalla de Tarapacá porque es un “hecho del pasado”. ¡Cómo si evocar temas de enorme importancia, por escasos y favorables al Perú, constituyera un crimen! Conviene la pregunta: ¿es esto una casualidad? ¿o ha vuelto a funcionar la fábrica que inocula aviesa y mañosamente la amnesia colectiva en millones de peruanos? Me atrevo a afirmar, denunciando, que: ¡así se cocina la amnesia colectiva!

 

¿Cómo no van a ignorar qué ocurrió los peruanos, en su pasado trágico o histórico si, quienes debían recordarlo o rememorarlo, simplemente se ponen de acuerdo, en la tácita cobardía de sus miserables existencias, para no mencionar el hecho? ¿Fue Tarapacá algo olvidable, desdeñable? ¡De ninguna manera, fue una solitaria excepción a la larga cadena de fracasos a que nos condujo una oligarquía inepta, cobarde, profundamente adocenada y pusilánime que en 1879 (tampoco había sabido responder en 1836), envió a una guerra con pronóstico de fracaso anunciado, a miles de hombres y mujeres que protagonizaron el sacrificio de luchar por la patria! ¿En nombre de qué modernización o globalización debe echarse al tacho semejante fecha como la de hoy?

 

Los retrasados mentales que están en Defensa o Interior sólo reaccionan cuando el terrorismo asesina policías, captura comisarías o se apodera de explosivos. Su reacción inmediata, orgánica, insuficiente, sólo pasa por pedir más recursos que el contribuyente tiene que sufragar para que se paguen más consultorías, más sueldos a enemigos del Perú infiltrados a muy alto nivel y con la hipócrita tesis que se pelea por los derechos humanos. ¿Qué derechos humanos son los de aquellos que mueren en la refriega y sólo reciben menciones honrosas, discursos estúpidos y ascensos póstumos? Por eso es que hasta el Establo se mostró renuente a autorizar los recursos solicitados en la convicción que estas dependencias se han manejado con una mediocridad digna de la taifa de obnubilados que las dirigen. Y, por cierto, en estos lugares, a nadie se le ha ocurrido recordar la batalla de Tarapacá.

 

La historia no consiste en borrar o maquillar los hechos del ayer. ¡De ninguna manera! Años atrás, el hoy ministro de Defensa, Allan Wagner, firmó en 1985 un acta con su par chileno de Relaciones Exteriores de esa época, Jaime del Valle Alliende, por la que hacían votos por una historia común o una re-escritura de lo acontecido entre Perú y Chile. ¿Cumple sus votos Wagner hoy, olvidando Tarapacá?

 

Pueblo que olvida sus yerros y se permite el desprecio de la historia, transita, inevitablemente, por los caminos de sus más desgraciados errores. ¿Están concientes los líderes que por alguna casualidad, ocupan hoy puestos de mando, de lo que acontece cuando le borran de la memoria lo ocurrido en el ayer porque se impulsa, fabrica, cocina y adereza la amnesia colectiva, una vez más?

 

Frente a la desverguenza protagonizada hoy, en su inmensa mayoría, por los medios de comunicación y por quienes debían portarse a la altura de las circunstancias, recordando y homenajeando a los que lucharon por la patria en Tarapacá, debemos subrayar que siempre existirán voces protestantes, de repente minoritarias o ailadas, pero enérgicas e indubitables a la hora de clamar por los justos fueros irrenunciables de verguenza y heroismo de que dieron demostración esos valientes en 1879. ¡Herejías de hoy, credo de mañana!

 

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

 

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

 

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

 

¡Sólo el talento salvará al Perú!

 

Lea www.voltairenet.org/es

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Skype: hmujica

Monday, May 21, 2012

Gobierno y medios ignoran Combate de Iquique

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

21-5-2012

 

Gobierno y medios ignoran Combate de Iquique

http://www.voltairenet.org/Gobierno-y-medios-ignoran-Combate?var_mode=calcul

 

Un pueblo que venera a sus héroes y les rinde culto como ejemplo ético de consagración al deber en defensa de su soberanía popular y nacional, merece los destinos que se propone conquistar para la victoria de sus ideales. No otra cosa que repulsa y condena merece un gobierno “nacionalista” que “olvida” que un 21 de mayo de 1879 el Huáscar con Grau al mando hunde la nave chilena Esmeralda, rescata a sus náufragos, Perú pierde su mejor barco, Independencia y los marinos en el agua son abaleados por orden vergonzosa.

 

En pleno litigio jurídico con Chile en la Corte Internacional de La Haya por el contencioso limítrofe marítimo, en el derrotero de una escalada muy en ciernes y a poco de las vistas orales de fin de año, el gobierno de Ollanta Humala incurre en el “lujo” controvertido de hacerse de la vista gorda con la Historia, madre y maestra de los tiempos.

 

No sólo el gobierno. Luego de una revista electrónica de los medios de comunicación, se comprueba pesarosamente que Expreso, Correo, La República, Perú21, La Primera, Diario16 y Andina, transitan también por el indecoroso camino del “olvido” del suceso histórico. La excepción la da, escuetamente, Radio Programas del Perú que sí alude al hecho. ¿No era que los medios de información debían informar? Esto sólo tienen un nombre: ¡Vergüenza!

 

A los olvidadizos hay que recordarles en la pluma del contralmirante AP Hugo Ramírez Canaval el combate del 21 de mayo de 1879 en Iquique.

 

Leamos.

 

Historia, madre y maestra

 

Combate naval de Iquique 21-5-1879

por Hugo Ramírez Canaval; huracan1928@gmail.com

http://www.voltairenet.org/Combate-naval-de-Iquique-21-5-1879

 

 

El Combate Naval de Iquique, realizado el 21 de mayo de 1879, tiene un doble significado muy especial en nuestra historia, no solamente para quienes están interesados en la gloriosa tradición naval peruana, sino también para los estudiosos de la “etnografía”, porque en aquella mañana el mundo conoció la manera de ser de dos pueblos vecinos. En ese día, los peruanos y los chilenos “nos pintamos de cuerpo entero” –como decía mi sabia abuela-, con todas nuestras virtudes los de acá, y con todas sus tristes realidades los de allá.

 

No voy a relatar el Combate, estimado lector, pero para situarnos, diré que ese día sucedió el primer encuentro de nuestro glorioso Monitor al mando de Grau y la Fragata Independencia al mando del Capitán de Navío Juan Guillermo More, que habían salido a pesar de estar tan mal reparados de urgencia, luego de varios años desarmados con las calderas y los cañones en tierra; tenían dotaciones sin entrenar, y –para colmo- no contaban con la munición adecuada, disparaban balas-bolas como perdigones gigantes que rebotaban en el casco de los blindados chilenos. Así, zarparon para buscar a la poderosa escuadra enemiga que sabían que estaba bloqueando el desguarnecido puerto de Iquique.

 

Debemos  remarcar este gesto valeroso y atrevido. Los peruanos de entonces, no salieron a buscar auxilio como es costumbre nacional en otros cuando están asustados, esos que en 1866 vinieron a pedirnos auxilio, y ahora buscan auxilio en Ecuador.

 

Sobre el Combate Naval de Iquique, sabemos que al comenzar las acciones, el Capitán de Corbeta Carlos Condell con su buque la corbeta Covadonga huyó del escenario a pesar de que  su  jefe Prat le había ordenado combatir. Sabemos también que por designio aciago del destino –que por otro lado fue muy pródigo con Chile- perdimos en el primer día de operaciones a nuestro mejor buque -la Independencia- que varó en una roca desconocida, mientras perseguía a Condell. En ese primer día perdimos el 50% de la escuadra.

 

Sabemos que por no poder emplear los cañones para no dañar a la población, Grau decidió emplear el espolón y que en el tercer intento hundió a la Esmeralda. Que el comandante de la Esmeralda, Capitán de Fragata Arturo Prat, como consecuencia del golpe, cayó a la cubierta del Huáscar donde falleció como un hombre, pues supo afrontar su destino y combatió. También sabemos que Grau ordenó rescatar a los sobrevivientes, quienes una vez formados en cubierta del Monitor (7 oficiales y 55 tripulantes) corearon el agradecido y sonoro  ¡VIVA EL PERU GENEROSO! lanzado por el Teniente Uribe, Segundo de Prat. Le cuento estimado lector, que en aquellos precisos momentos y solamente l0 millas al sur, en Punta Gruesa, el chileno Condell que había huido cobardemente, se puso “valiente” al ver que sus perseguidores de la Independencia varada en una roca desconocida, trataban de salvar sus vidas, y los cañoneó y ametralló por 40 minutos, hasta que apareció en el horizonte  la silueta del Huáscar, con los rescatados chilenos a bordo.... Volvió a huir... Veamos lo que dicen los historiadores chilenos y los documentos chilenos:

 

-Carlos López Urrutia, dice: “Condell  al verse atacado...decidió desobedecer las

órdenes de Prat  y emprender la retirada...More trató de maniobrar con el fin de atacar a la  Covadonga con el espolón por haber perdido su cañón de proa ...la Independencia se varó, la quilla quedó destrozada y el buque escorado. Condell gobernó de manera que se situó con su buque a la popa del blindado donde podía cañonear  a su gusto sin peligro...”.

 

-Jorge Inostrosa, dice: “Entretanto la Covadonga huía hacia el sur... si la Independencia en la persecución entraba en la caleta Chiquinata que conocía el piloto Stanley, podía darse por encallada...”. Continúa relatando y cuando llega a la Independencia encallada, dice: “Condell viró para pasar cerca y gritó ¡fuego! con ferocidad... era aquella una matanza  despiadada...”

 

-El  “Diario de la Guerra del Pacífico” de “El Mercurio” de fecha 28 de junio de 1979, bajo el título: “Sin la Providencia que guió a Condell...” se publica una carta  de fecha 28 de junio de 1879, que dirige el Comisario General, civil Sotomayor, al Ministro Varas, y  le dice: “Es muy sensible y hasta inexplicable que poseyendo la escuadra tan poderoso material no haya podido aún hacer algo... sin la Providencia que guió a Condell por los escollos en que varó la Independencia, la campaña habría sido una verdadera derrota.”.

 

Así, hemos tenido información sobre dos acciones que distinguen a peruanos y chilenos, pero es preciso decir –además- que mientras Grau encomia como un caballero y enaltece los méritos de Prat, el cobarde Condell denigra y pretende manchar el nombre del comandante de la Independencia Capitán de Navío Juan Guillermo More. Veamos lo que al respecto ha escrito el historiador venezolano Jacinto López, dice: “Cuando la Covadonga cañoneaba a la Independencia, náufraga e impotente, ésta arrió su bandera, asevera Condell...More negó indignado esta aseveración...De aquí en adelante se verá que los comandantes de los buques chilenos  trataban sistemáticamente de deslustrar y desprestigiar  a la armada peruana... Condell no es sino el primero que la puso en práctica.”

    

Como no es posible que nos igualen en clase, en profesionalismo, en valor, en audacia, y mucho menos en caballerosidad, lo que siempre han hecho es denigrar a los peruanos. Los chilenos de ahora intentan borrar sus páginas de vergüenza, por eso su afán de cambiar la historia.

 

                                

 

Combate naval de Iquique 21-5-1879

Historia, madre y maestra

 

Combate naval de Iquique 21-5-1879

por Hugo Ramírez Canaval

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El Combate Naval de Iquique, realizado el 21 de mayo de 1879, tiene un doble significado muy especial en nuestra historia, no solamente para quienes están interesados en la gloriosa tradición naval peruana, sino también para los estudiosos de la "etnografía", porque en aquella mañana el mundo conoció la manera de ser de dos pueblos vecinos. En ese día, los peruanos y los chilenos "nos pintamos de cuerpo entero" –como decía mi sabia abuela-, con todas nuestras virtudes los de acá, y con todas sus tristes realidades los de allá.

 

No voy a relatar el Combate, estimado lector, pero para situarnos, diré que ese día sucedió el primer encuentro de nuestro glorioso Monitor al mando de Grau y la Fragata Independencia al mando del Capitán de Navío Juan Guillermo More, que habían salido a pesar de estar tan mal reparados de urgencia, luego de varios años desarmados con las calderas y los cañones en tierra; tenían dotaciones sin entrenar, y –para colmo- no contaban con la munición adecuada, disparaban balas-bolas como perdigones gigantes que rebotaban en el casco de los blindados chilenos. Así, zarparon para buscar a la poderosa escuadra enemiga que sabían que estaba bloqueando el desguarnecido puerto de Iquique.

 

Debemos  remarcar este gesto valeroso y atrevido. Los peruanos de entonces, no salieron a buscar auxilio como es costumbre nacional en otros cuando están asustados, esos que en 1866 vinieron a pedirnos auxilio, y ahora buscan auxilio en Ecuador.

 

Sobre el Combate Naval de Iquique, sabemos que al comenzar las acciones, el Capitán de Corbeta Carlos Condell con su buque la corbeta Covadonga huyó del escenario a pesar de que  su  jefe Prat le había ordenado combatir. Sabemos también que por designio aciago del destino –que por otro lado fue muy pródigo con Chile- perdimos en el primer día de operaciones a nuestro mejor buque -la Independencia- que varó en una roca desconocida, mientras perseguía a Condell. En ese primer día perdimos el 50% de la escuadra.

 

Sabemos que por no poder emplear los cañones para no dañar a la población, Grau decidió emplear el espolón y que en el tercer intento hundió a la Esmeralda. Que el comandante de la Esmeralda, Capitán de Fragata Arturo Prat, como consecuencia del golpe, cayó a la cubierta del Huáscar donde falleció como un hombre, pues supo afrontar su destino y combatió. También sabemos que Grau ordenó rescatar a los sobrevivientes, quienes una vez formados en cubierta del Monitor (7 oficiales y 55 tripulantes) corearon el agradecido y sonoro  ¡VIVA EL PERU GENEROSO! lanzado por el Teniente Uribe, Segundo de Prat. Le cuento estimado lector, que en aquellos precisos momentos y solamente l0 millas al sur, en Punta Gruesa, el chileno Condell que había huido cobardemente, se puso "valiente" al ver que sus perseguidores de la Independencia varada en una roca desconocida, trataban de salvar sus vidas, y los cañoneó y ametralló por 40 minutos, hasta que apareció en el horizonte  la silueta del Huáscar, con los rescatados chilenos a bordo.... Volvió a huir... Veamos lo que dicen los historiadores chilenos y los documentos chilenos:

 

-Carlos López Urrutia, dice: "Condell  al verse atacado...decidió desobedecer las

órdenes de Prat  y emprender la retirada...More trató de maniobrar con el fin de atacar a la  Covadonga con el espolón por haber perdido su cañón de proa ...la Independencia se varó, la quilla quedó destrozada y el buque escorado. Condell gobernó de manera que se situó con su buque a la popa del blindado donde podía cañonear  a su gusto sin peligro...".

 

-Jorge Inostrosa, dice: "Entretanto la Covadonga huía hacia el sur... si la Independencia en la persecución entraba en la caleta Chiquinata que conocía el piloto Stanley, podía darse por encallada...". Continúa relatando y cuando llega a la Independencia encallada, dice: "Condell viró para pasar cerca y gritó ¡fuego! con ferocidad... era aquella una matanza  despiadada..."

 

-El  "Diario de la Guerra del Pacífico" de "El Mercurio" de fecha 28 de junio de 1979, bajo el título: "Sin la Providencia que guió a Condell..." se publica una carta  de fecha 28 de junio de 1879, que dirige el Comisario General, civil Sotomayor, al Ministro Varas, y  le dice: "Es muy sensible y hasta inexplicable que poseyendo la escuadra tan poderoso material no haya podido aún hacer algo... sin la Providencia que guió a Condell por los escollos en que varó la Independencia, la campaña habría sido una verdadera derrota.".

 

Así, hemos tenido información sobre dos acciones que distinguen a peruanos y chilenos, pero es preciso decir –además- que mientras Grau encomia como un caballero y enaltece los méritos de Prat, el cobarde Condell denigra y pretende manchar el nombre del comandante de la Independencia Capitán de Navío Juan Guillermo More. Veamos lo que al respecto ha escrito el historiador venezolano Jacinto López, dice: "Cuando la Covadonga cañoneaba a la Independencia, náufraga e impotente, ésta arrió su bandera, asevera Condell...More negó indignado esta aseveración...De aquí en adelante se verá que los comandantes de los buques chilenos  trataban sistemáticamente de deslustrar y desprestigiar  a la armada peruana... Condell no es sino el primero que la puso en práctica."

    

Como no es posible que nos igualen en clase, en profesionalismo, en valor, en audacia, y mucho menos en caballerosidad, lo que siempre han hecho es denigrar a los peruanos. Los chilenos de ahora intentan borrar sus páginas de vergüenza, por eso su afán de cambiar la historia.

 

                                 

Periodismo: ¿ciego, sordo, mudo e ineficaz?

Señal de Alerta

por Herbert Mujica Rojas

21-5-2012

 

Periodismo: ¿ciego, sordo, mudo e ineficaz?

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Para algunos diplomáticos basta, en el actual contencioso jurídico por delimitación marítima que Perú litiga con Chile en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la exégesis académica y ¡sanseacabó! A no pocos militares, amparados en la inexplicable indefensión con recorte brutal de presupuestos que le otorgaron sucesivos gobiernos desde hace más de 35 años, el asunto pasa por echarle la culpa a los gobiernos. La cuasi y vergonzosa totalidad de políticos no entiende, por ignorancia manifiesta y culposa, la delicada situación entre Perú y el país del sur. La sociedad vive anegada e imbecilizada en ríos de sangre, vía crímenes, violaciones, estafas, claudicaciones, concesiones con nombre propio que difunden los medios de comunicación escrita, hablada, televisada y radial. Sobre estos últimos hay que preguntar, Periodismo: ¿ciego, sordo, mudo e ineficaz?

 

En fecha tan lejana como antes de la guerra de rapiña que Chile planteara al Perú el 5 de abril de 1879, la prensa sureña tuvo un rol notable, decisivo y de masiva influencia, explicado con brillo y riqueza de datos por Carmen Mc Evoy en este capítulo IV de su notable libro Guerreros Civilizadores. Entonces no había internet, emails, celulares, radio, televisión o satélite, no obstante tales carencias que por aquellos tiempos no lo eran, la unidad psicológica y nacionalista en torno al objetivo destructor de la guerra, fue un hecho sólido en los del sur.

 

Hoy en Perú, como si no hubiera existido el precedente aciago acontecido entre 1879-1884 u, olvidado por historiadores, periodistas y políticos irresponsables, las invasiones entre 1836-39, de la maquinaria guerrera chilena al Perú, se pretende negar el inminente casus belli existente en los días actuales.

 

No ha mucho, preguntamos en el artículo: Contra invasor: ¿marca Perú, lomo saltado y derechos humanos? http://www.voltairenet.org/Contra-invasor-marca-Peru-lomo?var_mode=calcul y el cuestionamiento gana, día a día, lacerante vigencia.

 

Leamos qué, cómo y porqué actuó como lo hizo, la prensa chilena en la conflagración. Hay que enderezar a gobernantes, periodistas, diplomáticos, militares y políticos contemporáneos la siguiente sospecha: ¿ciegos, sordos, mudos e ineficaces? (hmr).

 

IV. Prensa, opinión pública y propaganda bélica

 

Guerreros civilizadores, Política, Sociedad y cultura en Chile durante la Guerra del Pacífico, Carmen Mc Evoy, 2011, Ediciones Universidad Diego Portales, 2011, Salesianos Impresores S. A., pp. 138-149

 

Los periódicos, santiaguinos y provincianos, cumplieron un papel fundamental en la Guerra del Pacífico. Esto ocurrió no sólo por la calidad del sistema comunicacional que floreció a partir de 1879, sino porque los hombres de prensa definieron lo público como instancia de socialización y mediación de lo individual y al mismo tiempo confeccionaron un mapa cognitivo de la guerra que Chile enfrentaba con sus vecinos. De esa manera la guerra adquirió un profundo significado que la ayudó a trascender los aspectos meramente económicos. Centro de noticias, organizadora de múltiples rituales patrióticos, integradora de valores divergentes, tribuna del pueblo, unas veces consejera y otra crítica del gobierno, además de núcleo de una retórica republicano-nacionalista, la prensa chilena lideró “el sentimiento popular” que, de acuerdo a Bulnes, forzó a Pinto a declararles la guerra a sus vecinos. 385 A diferencia de la guerra contra la Confederación, cada ciudad medianamente importante y una gran cantidad de pueblos poseían ya sus propios medios de prensa, lo que significó una expansión espectacular y riquísima de la opinión pública de esa época. A la cabeza del sentimiento nacionalista a favor de la guerra iban dos diarios importantes de Valparaíso: El Mercurio y La Patria. Una serie de diarios fueron creados ex profeso para servir de instrumento a favor del pueblo en armas y en ciertas ocasiones, como fue el caso de El Nuevo Ferrocarril, para criticar las decisiones de La Moneda. Centenares de editoriales y artículos, publicados en Santiago y en las provincias, discutieron con lujo de detalles cada uno de los eventos que fueron marcando la Guerra del Pacífico. 386 Así, miles de chilenos y chilenas siguieron los avatares de los expedicionarios destacados en la frontera Norte.

 

Ese fue el caso de La Juventud de San Fernando que a pocos días del desembarco en Antofagasta se encargó de difundir la noticia a su público lector a través de un suplemento especial. Luego de leerlo la población sanfernandina se volcó a la plaza del pueblo donde las campanas de la iglesia matriz anunciaron la buena noticia a los cuatro vientos. 387 A los pocos días de la “reivindicación” el periódico local publicó una serie de actas provincianas apoyando la guerra. 388 La Juventud, también, se encargó de enaltecer a los héroes patrios, como fue el caso de Prat, y destacó la actuación de la provincia en las celebraciones patrióticas. Con ocasión del triunfo chileno de Angamos las campanas de San Fernando se echaron al vuelo en ambos templos, algunos vecinos quemaron paquetes de cohetes, otros tiraron voladores, otros gritaban mientras la banda entonaba la canción patriótica en la plaza de armas. 389 A raíz de estos episodios la prensa provinciana convocó a la ciudadanía a participar en la guerra sin temerle a la muerte 390 y además publicitó los donativos hechos por los vecinos de la localidad. 391 Sin embargo, la noticia que cubrió los titulares fue la labor del batallón regional Colchagua. El deseo del periodismo local era que los hijos de la provincia tomarán parte en “el banquete de la gloria” dejando bien en alto el nombre de la localidad. 392 El estandarte del batallón Colchagua, que recibió el bautismo de fuego en Cerrillos y los Molinos de Ica, fue descrito en los periódicos locales como “una rica tela de azul turquí llevando en el centro una estrella bordada al realce con hilo de plata y en el centro de la estrella coronitas de piedras preciosas”. Por el amor a su provincia, representada en su hermoso estandarte, murieron los hijos de Colchagua como Froilán Guerrero, quien cayó abatido en el asalto a Pisagua. 393

 

La prensa, tanto local como santiaguina, se enfrascó en una pugna intensa con su par peruana. De esa manera el conflicto entre Chile y Perú adquirió una dimensión cultural que permitió encumbrar al periodismo chileno, cuya superioridad, se creía, iba paralela a los triunfos en el campo de batalla. Sería imposible, afirmó un editorial de La Juventud, prestar oídos a las columnas de la prensa peruana. El “variado vocabulario del insulto bajo, vil, cobarde e insolente” habían sobrepasado todos los límites imaginables. Debido al hecho que los peruanos no podían herir con sus cañones ahora estaban dedicados a remitir cada quincena “un ramillete de denuedos e injurias” que permitían revelar “un olor” y “una originalidad esencialmente peruana”. Lo que quedaba claro para los periodistas de La Juventud era la superioridad del periodismo nacional. La “altura” alcanzada por la prensa en Chile, se evidenciaba en su respetabilidad, seriedad y buen nombre adquirido en el extranjero. La razón de esta notable situación provenía de la combinación del buen comportamiento de los hombres de prensa y el acierto con el que se condujeron las operaciones militares. 394 Perú había sido arrastrado al abismo por sus periodistas. La prensa, opinaba un editorial del diario provinciano, estaba al nivel de las aspiraciones de ese pueblo “inquieto, turbulento y envilecido” al que le daba voz y opinión. Chile, en contraposición, debía sostener una prensa independiente: una prensa seria amiga del progreso y la cultura. 395

 

Esa opinión tan optimista de la prensa nacional no fue compartida por todos los chilenos, en especial los miembros más destacados del comando expedicionario. “El país quiere triunfos seguros”, le señaló el general Justo Arteaga al Presidente Pinto a pocos meses de la declaratoria, y ello no podía obtenerse sólo “con las bravatas de la prensa”. 396 La permanente intromisión del periodismo en asuntos considerados por los “directores supremos” como extremadamente reservados puede ejemplificarse en la labor del corresponsal de guerra  Eloy Caviedes y en la del político y periodista Vicuña Mackenna. En una carta escrita por Domingo Santa María a José Antonio Soffía, el entonces Presidente se quejaba amargamente de la actitud temeraria del primero, a quien acusó de leer los “más íntimos telegramas” y aun “las instrucciones oficiales” para luego publicarlas en El Mercurio de Valparaíso. “Tengo a la vista”, escribió Santa María, “una correspondencia de Caviedes, que es un tejido de temeridades, de acusaciones y de increpaciones”. Era necesario tener “una dosis de hiel superior a la sangre humana” para juzgar la labor del gobierno y del ejército de ocupación de manera tan superficial e irresponsable. Caviedes, quien, de acuerdo a Santa María, aseguraba a sus lectores que Chile sería derrotado en Arequipa, se vanaglorió de poseer información de primera mano, obtenida no sólo de fuentes chilenas, sino de informantes peruanos y bolivianos. 397

 

El comando militar se quejó constantemente ante La Moneda por la intromisión del periodismo en los asuntos bélicos. Más aún, algunos generales, como fue el caso de Baquedano, señalaron que los periodistas eran responsables de una campaña cuyo objetivo era deslegitimar al ejército nacional. En una carta enviada a La Moneda a pocos días de la batalla de Tacna, el militar subrayaba “la estrategia de la pluma” de algunos diarios respecto a ese trascendental evento. Baquedano exhibió su desdén hacia los periodistas que intentaron minimizar su victoria y lo acusaron de una serie de errores militares. Los “generales cucalones”, observaba el triunfador de Lima, lo tenían simplemente sin cuidado. Contando con el apoyo del país, del gobierno y de sus compañeros de armas, las críticas no le interesaban en lo más mínimo. 398 Eso, sin embargo, no fue del todo cierto. En agosto de 1880 el general volvió a escribir a Santiago para comunicarle a Pinto que había ordenado la detención de Caviedes a quien acusó de “difamar públicamente” al ejército y de publicar los partes militares de la batalla de Tacna. Consideraba que la presencia del corresponsal de El Mercurio de Valparaíso en los campamentos militares era inaceptable debido a que ponía en peligro la disciplina de soldados y oficiales, además de la seguridad nacional. El comando militar opinaba que Caviedes, a quien se le acusó de publicar un recuento de la batalla de Tacna antes que el gobierno recibiera los partes respectivos, fomentaba con sus escritos “la discordia” en el seno de la corporación militar. 399

 

La prensa no hizo más que poner en evidencia situaciones que ya existían de antemano en el ejército, iluminando las rivalidades y carencias de las que dimos cuenta en el primer capítulo. Ese fue el caso de los documentos del Vicealmirante Williams Rebolledo, publicados por Caviedes, en los que se mostró la personalidad presuntuosa e impulsiva de su comandante en jefe. 400 El problema para José Francisco Vergara, quien también recibió los ataques de los hombres de pluma, era lo vulnerable de la opinión pública. Antes de estudiar, de meditar e incluso antes de leer aquella estaba atrapada en “una polvareda oscura” de acusaciones violentas, de amargas quejas y de irritantes insinuaciones. 401 Benjamín Vicuña Mackenna fue, qué duda cabe, el más importante representante de la prensa en armas. Gran convencido del “destino manifiesto” de Chile en el Pacífico Sur, el senador  por Coquimbo no estuvo nunca en el frente de batalla, sin embargo fue su pluma incisiva la que permitió que la guerra que él también planteó como cívica llegara a los hogares de millares de chilenos. El objetivo del asiduo colaborador de El Ferrocarril y de El Nuevo Ferrocarril fue ventilar públicamente cada decisión de La Moneda, discutiendo con sus lectores las repercusiones que estas podían tener en las vidas de los miles de soldados destacados al frente de batalla. En su disputa abierta con Pinto, su rival en las elecciones de 1876, Vicuña Mackenna amasó, como veremos en el cuarto capítulo, un gran prestigio como publicista. Esta posición lo convirtió en una de las voces más autorizadas de la sociedad civil chilena durante el conflicto con Bolivia y Perú. Un manejo inteligente de una variedad de documentos reservados (partes militares, cartas de soldados, papeles extraídos al enemigo), le permitió fortalecer el espacio de la opinión pública en oposición a la voz oficial de la guerra representada por la prensa afín a La Moneda. 402

 

Más allá de los problemas internos que pudo causar la prensa asumió como suyas dos tareas fundamentales, la primera, explicar claramente al lector promedio las razones por las cuales Chile iba a la guerra y la segunda, brindar un perfil del enemigo. La “cobarde traición” de Perú, quien firmó un pacto secreto con la “degradada y sanguinaria” Bolivia empujó a una “república honrada y trabajadora” a operar entre dos caminos divergentes. Uno era aceptar el ultraje y la ignominia y el otro defender “su soberanía, su honra y su dignidad”. En la explicación que hizo El Chilote del conflicto internacional palabras como “perfidia, orgullo, traición, hipocresía y deslealtad de gobiernos degradados” sirvieron de preámbulo para establecer una verdad que se consideraba como absoluta e irrebatible: la justicia estaba de parte de Chile y ello era reconocido por todas las naciones del mundo. Chile no era culpable de nada, lo que esa república hacía era defenderse y sostener su derecho frente a la “perversidad de sus enemigos”. Era obvio que estaba en su “honor y dignidad” proceder de esa manera. La victoria chilena estaba desde ya asegurada porque lo que Chile defendía era una causa correcta. 403 La intensa discusión que tuvo por propósito justificar la guerra a nivel valórico no dejó de lado la defensa de los intereses económicos que Chile creía poseer en la zona “reivindicada”. El pueblo chileno, señalaba una nota de El Taller, no debía alimentar “ninguna esperanza” de “acomodo honroso” con sus enemigos. Dentro de esa línea argumentativa, cualquer gestión de paz sería opuesta a “los intereses materiales del Litoral” que no podían estar sometidos a “los intereses materiales del Perú” y menos a cuestiones meramente simbólicas como ser la tantas veces defendida honra nacional. 404

 

En un fascinante trastocamiento de roles, el centro civilizador de ayer fue descrito por la prensa chilena como la no nación y la barbarie de hoy. En un artículo publicado tempranamente como balance de las primeras operaciones bélicas, le correspondió a Vicuña Mackenna ofrecer a sus lectores varios “antecedentes” que dejaban al descubierto la naturaleza “bárbara” de los peruanos. En dicho texto, concebido como reacción a un conjunto de escritos publicados en la prensa limeña que criticaban el proceder del ejército chileno, Vicuña rememoró con espanto el asesinato del Presidente José Balta y el ajusticiamiento popular de los hermanos Tomás, Silvestre y Marceliano Gutiérrez. Refiriendo así lo que consideraba “el borrón más indeleble de la historia de América”, el senador por Coquimbo rememoró las “repugnantes escenas” que tuvieron lugar en Lima en julio de 1872. Resultaba irónico, opinaba el colaborador permanente de El Nuevo Ferrocarril, que el país que hoy desconocía la civilización y cultura de Chile fuera el mismo que ayer había revuelto en “sus groseras libaciones” el licor y las “cenizas de los cadáveres” para luego embriagarse “con esa mezcla infame”, 405 En la misma línea de pensamiento, en el editorial de El Mercurio publicado el 22 de enero de 1881, el encargado de redactar la nota recordaba a sus lectores que, desde los días de la emancipación, el Perú no había hecho más que “agotar su savia en desórdenes”, un hecho que le había valido “el renombre” de la “Sodoma Americana”. El ex virreinato era ni más ni menos que “un escándalo viviente, un contagio siempre activo, una vergüenza constante” y lo que era peor “un peligro para sus vecinos”. 406 En un contexto en el que la guerra fue presentada como una saga de reparación y de castigo, la victoria chilena fue percibida no sólo como un merecido triunfo nacional sino como un acto de regeneración para los peruanos. Regenerado por el duro escarmiento ocasionado por la derrota frente a Chile, el Perú se vería forzado a trabajar, sacando provecho de “su riqueza natural, del ingenio de sus hijos de las mil condiciones de fortuna con que lo había agraciado la naturaleza”. La idea de que la guerra encerraba elementos regeneradores para la nación chilena estuvo presente desde muy temprano en el discurso de sus vanguardias intelectuales, sin embargo lo que empieza a ser revelado, luego de la ocupación (1881-1884) fue el papel que Chile creía estar cumpliendo en la reparación de la enfermiza y dispendiosa nación peruana.

 

“¿Qué ha sido de tu proverbial opulencia, nación peruana?” se preguntaba el editorialista de un diario santiaguino a escasas semanas de la ocupación de Lima. Sin sus joyas y envuelta en “los harapos de la indigencia”, la república castigada por “la diestra del Eterno”, deambulaba con “ojos lacrimógenos y el dolor pintado en su rostro lívido” en busca de un paliativo para su miseria y para su vergüenza. Fue la Providencia, señalaba el escrito, quien escogió a Chile como instrumento para castigar los crímenes de una “nación nefanda” cuyos vicios excedían ampliamente los de la “Pentápolis de la Biblia”. 407 La inigualable riqueza del Perú tantas veces publicitada por la prensa chilena no era producto del trabajo arduo sino más bien de una herencia que junto a la corrupción de su cuerpo social eran las mayores desgracias no sólo del ex virreinato sino también de Bolivia, un “pueblo servil” que luego de la derrota se alimentaba de los “despojos de su harapiento” aliado. 408 La acusación contra un gobierno corrupto y despilfarrador, como se describió al peruano, sirvió para justificar la conducta seguida por el Estado chileno en las salitreras de Tarapacá. En el editorial del periódico La Situación titulado “Ligeras apreciaciones de las causas de la decadencia del Perú”, el periodista señalaba que en un país tan rico como lo era el antiguo virreinato no eran muchos los que necesitaban ganarse el pan con el sudor de su frente. Navegar en “mar de oro”, les había ocasionado a los peruanos “funestos resultados”, entre ellos la ociosidad general mientras que por las noches de las clases elevadas de Lima, transcurrían entre “el Champagne, la danza y los naipes”, la de las bajas era dominada por “orgías continuas” olvidando ambas “todo hábito de trabajo”. Vivir de fiesta en fiesta era costoso y fue por ello que los ricos se apropiaron de las arcas fiscales, cuyo fondos, de acuerdo al artículo, fueron dilapidados en las noches de carnaval en Chorrillos. Luego de mencionar una serie de gobiernos que seguían un patrón de corrupción muy similar, el artículo concluía afirmando que la única causa de las revoluciones y de las bancarrotas que azotaban de manera continua al antiguo virreinato era su riqueza exuberante. 409

 

“Escribimos”, señaló el ditorialista de La Voz Chilena, “en uno de los lugares en donde existen inagotables manantiales de riquezas que hasta ayer explotó el Perú para alimentar su lujo de derroche de las rentas nacionales y la molicie de su cuerpo social”. Aseguraba la nota que luego de la toma de los yacimientos salitreros, por parte del ejército chileno, esa inmensa riqueza pasaría a ser administrada por los más “correctos principios económicos” de la austera república de Chile. Dentro de un escenario que era descrito como liberal, Chile, “en su bien sentada reputación administrativa”, se comprometía a utililizar los recursos salitreros arrancados a sus corruptos vecinos en dar impulso al “progreso nacional” y además pagar todas “las trampas del Perú”. 410 Lo anterior guardaba sentido para el editorialista de La Esmeralda de Talca, quien sostenía al igual que muchos hombres de prensa, que la misión de Chile era “castigar a los pueblos” que no supieron “aprovechar de sus dones” y que deshonraron al mundo con sus crímenes. 411

 

Resaltar la permanente corrupción del Perú, contrastándola con las virtudes del Chile republicano fue uno de los objetivos de La Actualidad, un diario que empezó a publicarse luego de concluida la toma de la capital peruana. 412 En el primer editorial del periódico de las fuerzas de ocupación chilenas –publicado el 20 de enero de 1881 en la imprenta del clausurado El Peruano- su director, Luis Castro, señalaba cómo la ocupación de Lima y “el cambio fundamental” que dicha situación había provocado en los “diversos órdenes de intereses políticos, sociales y comerciales”, debía encontrar “eco y reflejo en el mundo de la actividad periodística”. Castro justificaba su labor editorial en el Perú, a la cual consideraba como eminentemente civilizadora, recordando “el abuso singular” que durante años habían hecho los peruanos de “la palabra escrita”. 413 La tarea de “civilizar” a los peruanos exhibía, sin embargo, sus bemoles debido a que el Perú vivía amenazado por “una larga y dolorosa enfermedad”, una suerte de locura delirante para la cual Chile afortunadamente contaba con la “camisa de fuerza” adecuada. 414 Debido a que la ausencia de “virtudes cívicas” era el origen de dicha “enfermedad crónica” que había llevado a los peruanos a un permanente “estado de anemia”, era necesario que se les administrara “abundantes tónicos” y se aplicara ese “estricto y severo régimen de curación” que la ocupación chilena buscaba promover. 415 Los periodistas de La Actualidad coincidían en subrayar el hecho de que el Perú no era una nación y menos aún una república. El país ocupado desde enero de 1881 era simplemente un territorio poblado por tribus lugareñas entre las que predominaba “la disolución y el caos”. 416

 

La publicación de La Actualidad significó el traslado de la maquinaria ideológica chilena a la capital peruana. El objetivo principal del periódico fue hacer propaganda a favor de la firma de la paz con cesión territorial. Para ello fue necesario hegemonizar la esfera pública peruana, intensificar el discurso nacionalista y convencer a la opinión pública mundial (incluida la peruana) respecto a las intenciones civilizadoras de los expedicionarios “Como no solo escribimos para Chile y el Perú sino para la América entera, vamos a mostrar esos contrastes (entre Chile y Perú) por más que en su puntualización aparezca como poco generosa por parte del primero y sea, un tanto odiosa para el segundo”. 417 En la explicación de las razones que habían llevado al nacimiento del diario, su corresponsal en Santiago subrayaba que “a pesar del humo de la pólvora y de las calumnias” era “indispensable” que los peruanos conocieran “el espíritu civilizador y organizador” de Chile. 418 Respecto a la tarea anterior, y suscribiéndose a un editorial de El Nacional de Buenos Aires, el diario señalaba que Chile no había vencido a un pueblo sino a “la corrupción y a la inmoralidad infiltrada en la sangre del Perú por las administraciones venales, por la anarquía y la subversión de todos los principios sociales y políticos”. Era por ello que la tumba abierta por los chilenos se trocaría irremisiblemente en la cuna desde donde, por medio de su “trabajo regenerador” surgiría un nuevo Perú más “digno de la civilización” del siglo XIX. 419 Un “Lázaro purificado por el fuego de los combates y las lágrimas de infortunio”. 420

 

Para mediados del siglo XIX el republicanismo cívico empezó a imbricarse con conceptos propios de la experiencia burguesa occidental de corte liberal, entre ellos el trabajo, la austeridad y la autodisciplina. Dentro de esta línea argumentativa en la que obviamente no entraban los matices ni las contradicciones, los “hombres civilizados” fueron considerados como trabajadores, firmes de carácter, además de capaces de auto controlarse y “los hombres salvajes” representaron el mundo burdo de las bajas pasiones. En el artículo titulado “Piérola es verdaderamente patriota”, el periodista de La Voz Chilena describió al Presidente del país adversario como un hombre guiado por una “extraviada fantasía” y el pueblo peruano, bajo su cargo, como una “masa anónima” movida por los apetitos más primarios. En las caricaturas de El Corvo, el gobernante peruano apareció rodeado de mujeres, en una fonda al aire libre, con barriles de chicha y parejas bailando. 421 El Perú era un pueblo de hedonismo cuyo mayor problema era su resistencia a ser curado de una grave enfermedad. La crítica de la prensa se dirigió, en consecuencia, a la negativa peruana de aceptar la intervención quirúrgica que Chile les proponía y que pasaba por la amputación de su “dedo grangrenado”. Lo que los ilusos peruanos en verdad reclamaban era una “mortal puñalada en el corazón”. 422

 

El discurso nacionalista civilizador, del que hizo gala la prensa chilena y que va asociado a toda guerra cívica, estuvo estrechamente asociado a la celebración de la virilidad de una república que se percibió como moralmente superior frente a sus adversarios. Perú y Bolivia anotaba La Juventud de San Fernando eran “dos infames meretrices”. 423 “Sin crédito, sin valor y sin ningún patriotismo” difícilmente podían ser comparadas con un pueblo noble y generoso como el chileno. En una clara alusión a la legitimidad de la guerra cívica el escrito reiteraba el hecho de que la violencia de “todo ciudadano digno” estaba absolutamente justificada cuando “gobiernos infames y naciones carniceras violadoras de la ley” tenían la osadía de enfrentarse a Chile. 424 En el “Canto a la victoria”, un poema publicado a raíz de la toma de la capital peruana y en la pieza “Chorrillos y Miraflores”, Esteban Muñoz Donoso, articulista de El Estandarte Católico, hizo explícitos algunos de los elementos de género presentes en el discurso nacionalista modelado en la esfera pública de la república en armas. 425 La feminización y erotización de Lima, tema del que nos ocuparemos en el cuarto capítulo, tuvo por objeto caracterizar a la capital peruana como una mujer, débil, humillada y pecadora. En resumen, una criatura inferior que era avasallada por la masculinidad del ejército vencedor.

 

Colaborar con los esfuerzos de sus asociaciones civiles y dotar al conflicto con Bolivia y Perú de una justificación ideológica no fueron las únicas tareas que se autoimpuso la prensa chilena entre 1879 y 1884. Otra de las funciones que cumplió, a lo largo de la guerra, fue ejercer una estricta vigilancia sobre las labores de La Moneda y el comando militar destacado al Norte. Desde mediados del siglo XIX en adelante, el periodismo se erigió en el representante de la opinión pública frente a los abusos del poder. Hay que recordar que durante la administración de José Joaquín Pérez se produjo una verdadera eclosión de la prensa político-satírica cuyo foco de atención fue el gobierno de turno. 426 La combatividad de la prensa chilena, entre 1879-1884, no puede ser entendida, en consecuencia, sin tener en consideración el poder que esta ejerció en las décadas previas, en la guerra contra España y en la discusión pública en torno a las reformas constitucionales y al conflicto limítrofe con Argentina. 427 La violencia física y simbólica que se vivió en Santiago a raíz de la guerra contra España (1864-65) y de la que dio cuenta Martina Barros de Orrego en un apartado de sus memorias se manifestó, también, en la caricatura que sobre aquel conflicto anticolonial fue publicada en la prensa popular. 428

 

En las décadas previas al enfrentamiento entre Chile, Perú y Bolivia floreció una prensa satírica que mediante el uso de cientos de caricaturas alcanzó su momento de gloria durante la Guerra del Pacífico. Los periódicos de caricaturas a los que me refiero, y cuyo aporte ha sido analizado en el trabajo pionero de Trinidad Zaldívar, fueron El Barbero, El Ferrocarrilito y El Corvo. En ellos, argumenta Zaldívar, la guerra se convirtió en un símbolo de fácil consumo, apoyado en una serie de imágenes y metáforas. Estas hablaban, por un lado, de las modificaciones y adaptaciones de la información ofrecida por las autoridades públicas y, por otro, de la elaboración de interpretaciones asequibles a los no versados en asuntos bélicos. Así, la guerra fue simplificada para pasar a convertirse en un juego de niños, una riña entre personajes animalizados o un asunto donde lo que primaba era el romance u otras cuestiones de tipo sentimental. 429 Prosiguiendo con la tendencia a satirizar y feminizar al rival la república peruana fue presentada, en una de las caricaturas publicadas en El Barbero como una viuda de duelo llorando por la partida de su marido, el Presidente Mariano Ignacio Prado. “El valiente Prado” señaló una de las leyendas del dibujo, “ha huido a Europa”. El hombre aparentemente más grande con el que contaba el Perú, a nivel de figuras políticas, puso pies en polvorosa diciendo “libre yo mi pellejo y el diablo se lleve a mi patria”. 430

 

El vocabulario que se fue forjando durante las decisivas jornadas de 1879-84 tuvo como correlato un ensanchamiento notable de la esfera pública. Es en ella donde se irán imbricando conceptos provenientes del republicanismo constitucional, de un nacionalismo a la defensiva y de la tradición ideológica de la “gran usurpación”, proveniente de las guerras de la Independencia y de la posterior guerra contra España. Esta trilogía de gran utilidad para los propósitos del periodismo de guerra que definió pero también transformó la Guerra del Pacífico en un proceso de consumo público y en un espectáculo de masas.

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Notas

 

385 Bulnes, Historia de la Guerra del Pacífico, I, p. 136. Una situación semejante, aunque en menor escala, se ve en la guerra de la Confederación. Véase Ana María Stuven, “La palabra en armas: patria y nación en la prensa de la guerra entre Chile y la Confederación Perú-Boliviana, 1835-1839”. en Mc Evoy y Stuven (eds.), La República peregrina, pp. 407-425.

 

386 Para este punto ver, por ejemplo, los editoriales publicados a partir de 1768 en El Chilote de Ancud.

 

387 La Juventud, 23 de febrero de 1879.

 

388 La Juventud, 9 de marzo de 1879.

 

389 La Juventud, 12 de octubre de 1879.

 

390 La Juventud, 8 de junio de 1879.

 

391 La Juventud, 13 de julio de 1879.

 

392 La Juventud, 23 de noviembre de 1879.

 

393 La Juventud, 14 de diciembre de 1879.

 

394 La Juventud, 19 de noviembre de 1879.

 

395 La Juventud, 19 de noviembre de 1879.

 

396 Justo Arteaga a Aníbal Pinto, Amunátegui 16 de mayo de 1879, en AN.FV. Vol. 415, ff. 140.

 

397 Domingo Santa María a José Antonio Soffía, 6 de noviembre de 1883, en AN.FV. Vol 413 fs. 193-196.

 

398 Manuel Baquedano a Aníbal Pinto, Tacna 30 de junio de 1880, en AN.FV. Vol 415. ff. 231-231.

 

399 Manuel Baquedano a Aníbal Pinto. Tacna 39 de agosto de 1880, en AN.FV. Vol, 415, f. 238.

 

400 Domingo Santa María a Aníbal Pinto, Antofagasta 25 de junio de 1879, en AN.FV. Vol. 416. f. 26.

 

401 Errázuriz, Hombres y cosas durante la guerra, p. 2.

 

402 Carmen Mc Evoy, “Guerra, civilización e identidad. Benjamín Vicuña Mackenna (1879-1884)”, Jahrbuch fur Geschichte Latinamerikas, Vol. 46, 2009.

 

403 “Patriotismo y unón”. El Chilote, 27 de abril de 1879.

 

404 “No creemos en la paz”. El Taller, 8 de marzo de 1879.

 

405 El Nuevo Ferrocarril, 14 de julio de 1879. Para un artículo de similar tendencia, cuya finalidad era mostrar ante el lector chileno la utilización del asesinato político en el Perú ver “El Bajo Imperio: El asesinato político glorificado en el Perú”. El Nuevo Ferrocarril, 8 de abril de 1880.

 

406 El Mercurio de Valparaíso, 22 de enero de 1881.

 

407 El Nuevo Ferrocarril, 23 de febrero de 1880.

 

408 La Juventud, 12 de octubre de 1879.

 

409 La Situación, 12 de octubre de 1882.

 

410 La Voz Chilena, 8 de julio de 1880.

 

411 La Esmeralda, 25 de noviembre de 1879.

 

412 La Actualidad, 20 de enero, 14 de febrero y 26 de febrero de 1881.

 

413 La Actualidad, 20 de enero de 1881. En la edición del 28 de febrero del mismo año, el editorialista reafirmaba el objetivo de la publicación: “Defender los intereses de Chile y formular opinión franca sobre la política interior y exterior del Perú”.

 

414 La Actualidad, 26 de febrero de 1881.

 

415 La Actualidad, 3 de marzo de 1881.

 

416 La Actualidad, 30 de abril de 1881. (reproduce un editorial de La Patria de Valparaíso).

 

417 La Actualidad, 24 de marzo de 1881.

 

418 La Actualidad, 14 de febrero de 1881.

 

419 La Actualidad, 18 de febrero de 1881.

 

420 La Actualidad, 24 de marzo de 1881.

 

421 Para caricaturas de Piérola, quien incluso será feminizado, ver El Corvo, 9 de febrero, 12 de febrero y 27 de abril de 1881.

 

422 La Voz Chilena, 6 de julio de 1880.

 

423 La Juventud, 8 de junio de 1879.

 

424 El Chilote, 27 de abril y 21 de junio de 1879.

 

425 Esta interpretación y su sustento bibliográfico en Carmen Mc Evoy, “Bella Lima ya tiemblas llorosa del triunfante chileno en poder: Una aproximación a los elementos de género en el discurso nacionalista chileno”, en Narda Henríquez (comp.), El hechizo de las imágenes: Estatus social, género y etnicidad en la Historia Peruana (Lima: Pontifica Universidad Católica del Perú 2000), pp. 195-222.

 

426 La Unión Liberal, 16 de agosto de 1862.

 

427 Para una aproximación a estas importantes coyunturas, en especial las elecciones congresales de 1870 ver Collier y Sater, History of Chile, pp. 114-115. El Congreso de 1870-1873 estuvo conformado por la crema y nata de la política chilena, lo que incluye a cinco presidentes. A pesar de las esperanzas que se despertaron hubo pocas reformas, una de las más importantes la prohibición de la reelección presidencial inmediata.

 

428 El relato de Martina Barros de Orrego, Recuerdos de mi vida (Santiago, Editorial Orbe, 1942), p. 109, pone en evidencia el encono popular que se desató contra los españoles y que fue fomentado por la prensa. Barros de Orrego cuenta las persecuciones feroces contra “godos inocentes” propietarios de pequeños negocios. Siendo una niña la misma Martina vio a un huaso que galopaba a caballo llevando a la montura a un aterrado español que “corría como loco, con los ojos saltados de terror, tratando de seguir al caballo y no caer y morir arrastrado”.

 

429 Trinidad Zaldívar, La guerra de los lápices: Imagen y representación de la República, la Iglesia y la Nación chilenas (Tesis Doctoral, Pontifica Universidad Católica de Chile, 2008).

 

430 La nota y la carátula con el título de “Consolando al Perú” apareció en El Barbero, 27 de noviembre de 1879.