Informe
Señal de Alerta-Herbert Mujica Rojas
16-7-2026
¡Adiós pensiones presidenciales!
https://senaldealerta.pe/adios-pensiones-presidenciales/
Mientras
que ejerza la primera magistratura, en virtud de los votos o las coyunturas que
en el Perú suelen ser numerosas y frecuentes, es legítimo que el jefe de
Estado, reciba su pago mensual. Y cuando termine su mandato o encargo ¡a su
casa o a su oficina, pero vivir de los tributos ciudadanos es infamia
aberrante!
La
primera magistratura es un trabajo y nadie objeta que el Estado pague por
aquél. Pero algunos caraduras consiguieron renta vitalicia o para sus
parientes, acaso sin merecerlo.
Mientras
tanto, decenas de miles de hombres y mujeres, trabajando con pundonor y
esfuerzo, carecen de cualquier ingreso pensionario y, literalmente, se comen
las uñas.
Cero gastos
Casi
sin excepción, quien llega a la presidencia arriba a una plataforma gratuita en
que no gasta nada de su peculio, aunque sí tiene cómo afectar cuentas públicas.
El nocivo embrujo que la primera magistratura despliega, parece no tener
excepciones.
Presa apetecible
A todas luces, dados los
acontecimientos recientes y también otros de muy vieja data, la presidencia, no
sólo del Perú sino también en casi todas las naciones latinoamericanas,
constituye no un mérito, sino más bien
una presea, una pieza codiciada, la llave mágica para supuestas soluciones que
no llegan nunca, que demoran lo indecible y que simbolizan los fracasos más
estentóreos de nuestra política.
Puesto burocrático
Entonces ¿qué debiera ser
la presidencia en lugar de lo que es hoy?: apenas un puesto directriz, con
responsabilidad administrativa y penal en caso de mala dirección y derroche de
fondos públicos. Nada más que el estandarte de que hay un timón pero cuyos
contralores tienen que ser como la mujer del César, no sólo serlo, sino también
parecerlo al escrutinio de la sociedad, del periodismo, de los organismos de
control.
Por
tanto: ¡despresidencialicemos el Perú!
Réprobos
Hasta
hoy lo único que hemos tenido de los personajes que han arribado a la
presidencia, es una colección de desencantos, pasajeros y perennes, depresiones
de la ética, violaciones flagrantes de la sindéresis ciudadana y una absoluta
patanería según los estilos y las procedencias. Del régimen militar de 1968 al 2026, son varias las
estaciones y los lustros, como muchos los vicios jamás superados.
“Derecho” de castas
La
democracia siempre ha sido un recurso manido de políticos cazurros. Jamás fue
la expresión de los más, sino de los menos, castas blancas y radicaloides
aunque a la hora de tomar decisiones siempre lo hicieran cuidando el bolsillo,
las sinecuras y a los parientes. ¿Qué ha cambiado hoy? Todo sigue en lo mismo y
eso es lamentable.
Tema de equipos
Despresidencializar el
Perú significaría sólo encargar la primera magistratura a un capitán de equipo.
Los hombres y mujeres providenciales ya han muerto, todos sin excepción, y los
que quedan han demostrado su estupidez a raudales. Entender que al Perú no lo sacan del hoyo unos cuantos charlatanes es la
primera tesis que habría de fundamentar un futuro sostenido, científico, firme
y realmente revolucionario.
Molde torcido
El
diseño electoral -y todos cayeron redonditos- estuvo diseñado para que la
primera mayoría sea anémica y la segunda, peor aún, de mala suerte que la
definición será entre dos minorías más bien escandalosas, sin fuerza en las
calles, huérfana de calor popular unitario y fácil de embestir con ofensivas
mediáticas y escándalos que en Perú no escasean.
Burros por doquier
Con
candidatos analfabetos, ignorantes en cualquier barrunto de consideración
geopopolítica, casi imposible pedir opinión a los clowns en torno al tema
Venezuela, Groenlandia o próximas aventuras en que incurra Trump porque
simplemente son ajenos a esos álgidos temas.
Nuevos aires
Necesitamos hacer una
severa reflexión. Navegar por aguas procelosas de océanos de miasma y
pestilencia equivale a almirantes de pantanos y ciénagas. Si las generaciones
actuales claudicaron por fracasadas, hay juventudes nuevas que advienen a la
lid y al terreno. Seamos más limpios y más puros y dejemos a otros la posta si
no nos sentimos capaces de dirigir un buen
proyecto nacional.
Muchos
preguntan desde el dintel pesimista y terminal que ¿si se puede hacer algo o
no? Es hora de una juventud ambiciosa de conocimientos, plena en competitividad
pero es urgente un Estado y un Ejecutivo capaces de alentar la generación de
empleo y de dar trabajo a decenas de miles de profesionales que optan por irse
del Perú.
Los
diplomas, grados académicos, medallitas y premios no garantizan honestidad,
limpieza y mente sana en un cuerpo sano. ¿No han sido doctores, politólogos,
comunicadores los grandes estafadores de la fe pública?
¡Adiós
pensiones presidenciales!

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