Tuesday, September 13, 2011

UNIVERSIDAD PONTIFICIA Y CATOLICA



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From: Juan Carlos Herrera Tello <jcherrerat@yahoo.com>
Date: 2011/9/13
Subject: UNIVERSIDAD PONTIFICIA Y CATOLICA
To: "jcherrerat@hotmail.com" <jcherrerat@hotmail.com>


UNIVERSIDAD PONTIFICIA Y CATOLICA
Escribe: Juan Carlos Herrera Tello (*)
 
La pugna por la Pontificia Universidad Católica del Perú, iniciada por sus hábiles autoridades universitarias contra el Arzobispado de Lima, tiende a consolidar ese distanciamiento. En una entrevista a un medio local el actual Rector Marcial Rubio Correa, demuestra el personalismo en que está llevando la discusión, mientras el Cardenal Juan Luis Cipriani solo pide que se cumpla lo que establece la ley y las convenciones por las cuales funcionan las universidades Pontificias en el mundo. .
 
Fundaron la Universidad los Padres de la Congregación de los Sagrados Corazones dirigidos por el Padre Jorge Dintilhac, mientras los que firmaron el primer Estatuto de la Universidad Católica del Perú, fueron seis, siendo el padre Jorge el motor de una institución que en el momento en que fue fundada nadie creía y la gran mayoría del mundo académico de la época la tenía relegada. Por eso es recordado Dintilhac, porque él con su infinita fe y su indoblegable lucha por crear una Universidad Católica en el Perú, logró que esta tuviera un sitial importante en nuestro país y lo logró. Por eso cuando se cumplieron las bodas de plata institucionales la obra de Dintilhac fue culminada cuando la Santa Sede le otorga el título de Pontificia, entrando en el exclusivo circulo de universidades Católicas del mundo.
 
El 26 de febrero de 1917, el Padre Jorge escribe en el diario "El Comercio": "deseoso de ayudar a los padres de familia en el mejor cumplimiento del máximo de sus deberes y de excitar el celo y asegurar la cooperación de cuantas personas amen al país y comprendan la trascendencia vital de la educación verdaderamente científica e íntegramente cristiana de la juventud, pone en conocimiento del público que desde la fecha queda establecida en esta capital, en el local del colegio de los Sagrados Corazones (Recoleta) una Universidad Católica, a fin de que en ella reciban los jóvenes, cuyos padres lo deseen, una educación intelectual superior tan científica como cristiana".
 
Esta es pues la intención de su fundador quien presentó a la sociedad limeña un proyecto netamente católico, respetuoso de las normas educativas de la época, la cual fue adaptándose conforme estas fueron modificándose, pero la Universidad por ser Católica y Pontificia debe pues sujetarse a lo establecido en El Vaticano, sino dejaría de llamarse Católica y Pontificia, como ya sus atribulados directivos están pensando, en caso sigan perdiendo jurídicamente.
 
La autonomía universitaria en la Pontificia Universidad Católica, puede observarse por lo que dijo el Padre Jorge Dintilhac en su memoria de 1945 que aparece en la Revista de la Universidad Católica del Perú, en su tomo XIV Nº1 de julio de 1946: "Es una institución libre, pero no simplemente particular. Es Una institución nacional por esta triple razón, porque ha sido creada y está unida a la institución nacional por excelencia que es la Iglesia Católica, forjadora de nuestra nacionalidad, creadora de nuestra cultura, sostén de nuestra moral y cohesión sociales…".
Ante la ausencia por enfermedad del Padre Jorge Dintilhac, Víctor Andrés Belaúnde como Vice Rector da un brillante discurso ante la asunción como Gran Canciller de la Universidad el Cardenal Juan Gualberto Guevara en 1946:
 
"Nos ufanamos del título de Pontificia que consagra nuestra unión a la Cátedra de Pedro. Este título queda hoy refrendado porque asume la alta dirección de la Universidad el Arzobispo de Lima …"
 
"En esta ocasión solemne, cumplimos el grato deber de rendir a Vuestra Eminencia acatamiento como a nuestra Primera Autoridad y de ofrecerle nuestra más decidida colaboración y lealtad."
 
"Autonomía que nos corresponde por derecho inalienable, y que respecto de nosotros, tiene un doble fundamento: en el orden económico, porque somos una institución de iniciativa privada y en el orden moral porque pertenecemos a la Comunidad Espiritual que es el alma de la nación forjada en cuatro siglos de cultura católica. No somos una institución de Estado pero si somos una institución nacional."
 
Juan Gualberto Guevara, responde las palabras de Víctor Andrés Belaúnde y dice: "Entre los oficios que me competen por razón de mi cargo pastoral, figura el de Gran Canciller de esta ilustre Universidad oficio que yo estimo como uno de los más importantes de mi ministerio y al que estoy dispuesto a concederle todo el interés que pide su alta finalidad". Más adelante añade: "Por la purpura cardenalicia me siento más vinculado a ella, dada su honrosa condición de Universidad Pontificia."
 
"Bien por vosotros señores catedráticos, por vosotros alumnos y sobre todo por aquella alma grande, el P. Jorge a quien la Pontificia Universidad Católica del Perú saluda como a su padre y fundador". Finalizando su discurso, dice: "fe en el triunfo mediante el trabajo constante, disciplinado y fecundo; y caridad que enlaza voluntades, que hace de profesores y alumnos una sola familia, que respeta jerarquías y mantiene la unidad, el orden y la disciplina. Así responderéis ampliamente a los tres dictados de esta Universidad: Nacionalista, Católica y Pontificia".
 
Si una institución es creada con fines y derroteros expresos. Preferimos al Rector Dintilhac y a su vicerrector Víctor Andrés Belaúnde, ninguno de ellos han ofrecido papelones jurídicos y menos han inscrito a la Universidad como si fuese una marca, porque estaban seguros de los lineamientos que seguían, especialmente el continuar bajo la autoridad de la Iglesia Católica, y eso es lo que dice también el Arzobispo Guevara en su discurso de asunción del Gran Cancillerato, del cual hemos transcrito algunos párrafos.
 
La esencia es esta: Nacionalismo, Catolicismo y Educación. Y lo decía el mismo Gualberto Guevara de quien nadie podría dudar de su patriotismo ya que fue uno de los sacerdotes expulsados durante la chilenización de Tacna y Arica y el último peruano en celebrar una misa en la iglesia matriz de San Marcos de Arica en momentos terribles para la población civil de aquellas provincias. Ante la falta del Estado peruano allí estuvo presente la iglesia Católica con sus sacerdotes manteniendo el fuego sagrado de la patria.
 
Lo que hoy tenemos solo es patético, un rector que pierde en todas sus instancias lo que él creía un derecho vulnerado; perdido como está se niega a aceptar el fallo y todavía solicita para dialogar que a quien emplazó desista de hacer valer ahora su derecho. Digno ejemplo de lo que NO debe ser imitado y menos ser ejemplo y autoridad de una Universidad que tiene el prestigio que hoy sus autoridades se empeñan en destruir
 
(*) Abogado

Periodismo de luto

Periodismo de luto

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El gran periodista peruano murió a la edad de 88 años, víctima de un cáncer terminal.
"Los hombres que luchan toda la vida son los imprescindibles", mencionó alguna vez el dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht, a quien Manuel Jesús Orbegozo seguro leyó con la misma pasión, el placer y la disciplina que dedicó a sus diversos oficios. Imprescindibles, irrebatiblemente él pertenecía a esta clase de hombres. Imprescindibles para la literatura, para el periodismo, para la fotografía, para la formación de nuevos periodistas, para la cultura, para la vida misma.
"Debo recordar que el primero de enero de 1951, amanecí en Lima, como lo hace cualquier provinciano que llega a buscarse la vida (…) con una mano atrás y otra delante" escribió hace algunos años en el diario El Peruano. Nacido en La Libertad en 1923, Manuel Jesús Orbegozo Hernández, periodista, fotógrafo, poeta y gran maestro que recorrió todo el mundo en busca de noticias, falleció la tarde de ayer víctima de un cáncer que lo aquejaba desde hace algún tiempo.
Desde hace unas semanas atrás, el hombre de prensa requería de una urgente donación de sangre para luego ser intervenido quirúrgicamente en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas.
"Murió con tranquilidad y sin padecer del dolor", mencionó su hijo Erick Orbegozo. Dijo también que se hizo todo lo posible para salvarle la vida, sin embargo reconoció que la salud del periodista estaba muy deteriorada: "Se logró que no llegara a la fase del dolor y del ahogo". A todas aquellas personas que lo conocieron en vida y que aprendieron sus lecciones en los claustros sanmarquinos les pidió que "no lo recuerden con pena, sino con alegría".

Maestro periodista
El perfil de su bitácora digital lo describe así: "Primero, recorrió todo su país en plan informativo, y luego casi todo el mundo con el mismo afán. Por lo menos, muchos de los grandes sucesos mundiales de los últimos 30 años del siglo XX (guerras, epidemias, citas cumbres, desastres, olimpiadas deportivas, etc.) fueron cubiertos por este hombre de prensa emprendedor, humanista, bajo de cuerpo pero alto de espíritu, silencioso, de vuelo rasante, como un alcatraz antes que de alturas, como un águila, por considerar que la soberbia es negativa para el espíritu humano".
Quienes lo conocieron dan testimonio de su destacada labor como periodista y profesor universitario.
Trabajó en los periódicos La Crónica, El Comercio y en este diario, Expreso. Fue director del diario oficial El Peruano y profesor de periodismo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos durante más de 30 años seguidos, donde 17 promociones de periodistas, de quienes fue padrino o llevan su nombre, dan muestra del afecto y respeto que se le tenía.

Memorias de poeta
Sus dos volúmenes de memorias periodísticas que tituló "Testigo de su tiempo" contienen parte de la historia de cómo fueron escritas muchas de sus notas periodísticas. Según Juan Gargurevich, colega y compañero de Orbegozo, estas memorias son "el otro relato, la batalla cotidiana por conseguir una entrevista, lograr una primicia, enviar información al diario o, como podemos apreciar, salvar el pellejo en no pocas ocasiones".
De estas memorias, un poema de título "Desierto" podría describir al poeta por encima del hombre que hoy ya no está: "Una tarde de octubre / en tus ojos hermosos / de carbones molidos / se extravió mi vida. // Si la encuentras, / Hajmala, / quédate con ella. / Ya no me la devuelvas / Ya no la necesito."
Sus restos se vienen velando desde anoche en la Unidad de Posgrado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM (Av. Salaverry 1114, Jesús María). Descanse en paz, maestro.

El dato
Para los interesados en ahondar en la pluma de MJO pueden ingresar a su blog personal, allí siguió publicando artículos luego de su retiro profesional: www.mjoh.blogspot.com. Además, pueden ver su galería fotográfica en www.mjorbe.jalbum.net.

¡ANR requiere urgentes cambios!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
13-9-2011

¡ANR requiere urgentes cambios!
http://www.voltairenet.org/ANR-requiere-urgentes-cambios?var_mode=recalcul

Circula en la red un documento que delataría graves irregularidades en el funcionamiento legal y eficiente de la Asamblea Nacional de Rectores. El presidente Orlando Velásquez Benítez tiene poquísimos meses de gestión, en buena cuenta, recién se está enterando de estos temas, no obstante la institución está compuesta de poderosos funcionarios en la Secretaría Ejecutiva, la Secretaría General y la Dirección General de Asesoría Jurídica, cuyos titulares no podían o no pueden ignorar lo que ocurre. A menos que se hagan los ciegos, sordos o mudos. Y para eso no les paga la nación.

Nada menos que sobre la Oficina de Control Institucional se dice lo siguiente:

"Solicitar a la Contraloría General de la República, el cambio del Auditor CPC Juvenal Mariluz Veramendi, por cuanto, en su oportunidad no efectuó los correctivos del caso, además por estar involucrado en acciones irregulares, como el cobro indebido por doble percepción de aguinaldos y bonificaciones del Estado, olvidando su función de fiscalizador".

El Secretario Ejecutivo de la ANR tiene las siguientes funciones:

Artículo 20º: Es el máximo órgano administrativo encargado de ejecutar las disposiciones que la Comisión de Coordinación Interuniversitaria le señale y está a cargo de un Secretario Ejecutivo elegido por la ANR a propuesta del Presidente de una bina simple, uno de los cuales debe ser ex rector. El Secretario depende jerárquica y administrativamente del Presidente de la ANR y debe acreditar una amplia experiencia académica y administrativa en las universidades del país no menor de 15 años. Podrá ser reelegido.

El Secretario General de la ANR tiene las siguientes funciones:

Artículo 30º: La Secretaría General es el órgano encargado de asistir y brindar apoyo al Pleno, a la CCI y a la Presidencia en lo concerniente a la elaboración de las actas, administración documentaria y archivo de la ANR. Está a cargo de un Director General con Título de Abogado Colegiado con experiencia en docencia y legislación universitaria no menor de 05 años. Depende de la Secretaría Ejecutiva.

El abogado Raúl Martín Vidal Coronado ejerce el cargo de Secretario Ejecutivo y Secretario General, a la vez, de la Asamblea Nacional de Rectores. ¿Qué es lo que ha hecho frente a un pronunciamiento que cuestiona –y con muy duros cargos- nada menos que a quien debía fiscalizar, auditar y proteger los dineros de la institución? Que se sepa a la fecha, nada o muy poco.

En su discurso de toma de cargo, el doctor Orlando Velásquez Benítez ofreció a la ciudadanía y a la comunidad universitaria una gestión que reivindicara la imagen de la ANR y esto implicaba –en su oración- y así lo entendió la opinión pública que tendría que sancionar o apartar a los responsables de hechos tan graves como, por ejemplo, la falta de carnés universitarios por deficiencias en la fabricación de los mismos.

Por tanto el periodismo está en la obligación de preguntar al poderoso Secretario Ejecutivo y, a la vez, Secretario General, doctor Raúl Martín Vidal Coronado ¿qué está haciendo sobre este particular enojoso que cuestiona la política actualísima y deficiente de la Oficina de Control Institucional?

Sin embargo, el Secretario Ejecutivo y Secretario General al alimón, en la persona de Vidal Coronado, no actúa sólo. Se supone, lo haría cualquiera que al menos quiere guardar una gestión decorosa, solicitaría consejo y dictamen a la Dirección General de Asesoría Jurídica:

Artículo 28º: Son funciones de la Dirección General de Asesoría Jurídica:

b. Estudiar y dictaminar sobre asuntos encomendados por la ANR, por la CCI, la Presidencia y Secretaría Ejecutiva.

El titular de la Dirección General de Asesoría Jurídica es el abogado Pascual Asencios Torres a quien hay que inquirir si, como dice el Reglamento de la ANR, le fue planteado para su estudio y dictamen o por la presidencia o por la Secretaría Ejecutiva o Secretaría General, el asunto de marras y que pone en tela de juicio la idoneidad no sólo profesional sino también moral del Auditor CPC Juvenal Mariluz Veramendi y por lo dicho líneas arriba.

Podría caber la posibilidad de que el abogado Pascual Asencios Torres no fuera consultado, aunque hay consenso generalizado en describir al señor Asencios como un profesional detallista a quien no "se le escapa una" y debido a su consagración devota a los temas de la Asamblea Nacional de Rectores. Por tanto, resulta difícil de creer que no se le hubiese consultado sobre el desdoroso particular.

El asunto no es para tomárselo en broma, el documento denunciante se refiere a la Plana Directiva de la ANR y dice lo siguiente:

"A consecuencia de la irresponsabilidad en las decisiones tomadas, y que han conllevado al desprestigio y desorden a nuestra Institución, existe la urgente necesidad de renovar en su totalidad la plana directiva, para tal efecto se debe convocar a profesionales con conocimiento, experiencia y prestigio, sobre todo honestos, para ocupar los cargos directivos, (direcciones generales y direcciones), acorde con la normatividad vigente y Reglamentos internos de la ANR, para construir las bases sobre las cuales se puede proyectar el objetivo de refundar la ANR".

Nótese que se denuncia irresponsabilidad y desprestigio como consecuencia; se demanda personal con prestigio y HONESTIDAD y se demanda nada menos que la REFUNDACION de la Asamblea Nacional de Rectores.

El presidente de la ANR, Orlando Velásquez Benítez, tiene trabajo urgente para llevar a cabo. Y debe estar seguro que la opinión pública le acompañará en sus decisiones en pro de la limpieza en la cosa pública.

Evidentemente, la ¡ANR requiere urgentes cambios!

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Monday, September 12, 2011

ANR: caridad comienza por casa

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
12-9-2011

ANR: caridad comienza por casa
http://www.voltairenet.org/ANR-caridad-comienza-por-casa?var_mode=calcul

Ha dicho, con no poca razón y determinación, el presidente de la Asamblea Nacional de Rectores, Orlando Velásquez Benítez y refiriéndose a la decisión que pretende crear precipitadamente la universidad de Chincha, que "invoca al presidente del Congreso, Daniel Abugattás, en cuanto a temas de índole universitario se trate, se le dé tribuna a la ANR. "Pues al ser el órgano que vela por el acontecer universitario en el país, es necesaria su participación y opinión en búsqueda de la tan anhelada excelencia universitaria", finalizó. (p://www.larepublica.pe/09-09-2011/anr-creacion-de-universidad-de-chincha-es-una-decision-precipitada).

En efecto, lo dicho por Velásquez Benítez procura reivindicar el papel orientador y decisivo que la Asamblea Nacional de Rectores debería tener en cuanto a política universitaria en el país. Muy bien, decimos. No obstante conviene también recordar que la ANR no sólo tiene competencias en cuanto al sistema educativo en el plano superior sino que al ser una institución de competencia administrativa, debe custodiar la limpieza de los procesos internos en todos sus ámbitos: académicos, funcionales, económicos, financieros.

Cuando hace pocos meses asumió como presidente de la ANR el doctor Orlando Velásquez Benítez anunció que su gestión se caracterizaría por una nueva imagen y que en ese propósito sería incansable para involucrar a todo su personal en esa dinámica. En buen castellano, la caridad comenzaría por casa.

La ciudadanía y la comunidad universitaria: profesores, estudiantes y personal administrativo no pudieron recibir con más algarabía el anuncio del flamante presidente Velásquez Benítez pues partía aquél bajo la premisa que había que mejorar la exposición pública de la ANR, corregir errores, potenciar aciertos y evitar la reiteración de sucesos que pusieron a la ANR en tela de juicio.

Que el nuevo presidente de la Asamblea Nacional de Rectores (ANR), máximo organismo coordinador de la universidad peruana pronunciase tales expresiones tradujo la aspiración de cientos o miles de hombres y mujeres que han aguardado con paciencia una mano firme, limpia y capaz de poner orden en el desorden y transparencia en la oscuridad. El compromiso adquirido por su propio anuncio por Velásquez Benítez ante la opinión pública constituye pues un hecho que todos tienen que respaldar decididamente.

En meses pasados han sido muchos los cuestionamientos recibidos por la ANR: funcionarios involucrados en hechos controversiales; presidentes viajeros por todo el mundo y firmantes de cuanto han hecho sus secretarios generales y asesores legales sin mayor investigación; la autorización de sedes académicas proliferando por todo el país sin planeamiento científico ni correspondencia con las realidades locales; ocultamiento de procesos, faltas y sanciones a los responsables de fallas económicas en la gestión, sobreprecios, favoritismos a empresas que no han reunido las más mínimas condiciones para estar a la altura de la fabricación demandada, verbi gracia: diplomas y carnés, etc.

Es casi tradición que las mafias actuantes envuelvan a los nuevos funcionarios con obsequios, zalemas, homenajes, almuerzos, invitaciones múltiples, añagazas de toda índole hasta las no universitarias a horas impropias y en lugares vedados, no obstante pareciera ser que el nuevo presidente de la ANR, Orlando Velásquez Benítez, con habilidad y tino, ha evitado las zancadillas que no pocas veces son motivo de los chantajes más insólitos. ¡Enhorabuena!

No basta que aquello ocurra. Falta que la escobita nueva barra bien como dice el refrán.

Se sabe por ejemplo que el presidente Velásquez ya está en conocimiento de múltiples deficiencias administrativas ocurridas en la ANR en los pasados años. También ha sido premunido de enfoques objetivos y soluciones para que estos yerros dejen de seguir cometiéndose con el muy reprobable saldo del enriquecimiento indebido de una mafia que está acostumbrada a hacer lo que le venga en gana con tal de seguir en el timón de la entidad.

Como el profesor Velásquez es novísimo presidente de la ANR resultaría injusto pedirle una descripción o radiografía detallada y documentada de cuanto ha sucedido en administraciones de un pasado próximo. No obstante sí podemos afirmar que al interior de la ANR se le ha proporcionado valiosas pruebas de la comisión de actos que no merecen sino denuncias del más alto calibre y la expulsión ¡inmediata! de sus fautores. Desde mayo pasado obra en manos del presidente Velásquez un grueso fajo de documentos múltiples que delatan con nombre y apellido, cargos y asesorías, a los autores de estas irregularidades ¡inaceptables! en el organismo más importante a cargo de la universidad peruana.

El periodismo tiene que apoyar a las personas que, como el presidente de la ANR, Orlando Velásquez Benítez, han enunciado sus propósitos de limpieza públicamente. Y, como corresponde, contribuiremos con estas entregas en los días que vienen y sobre hechos puntuales que merecerían su intervención inmediata. No sólo eso: la corrección más enérgica posible a los mismos y el enjuiciamiento de los responsables.

¿Será posible que la sociedad peruana empiece a ganar la calidad de una coordinación entre sus empleados públicos y el ciudadano de a pie, común corriente? Creemos que sí.


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Sunday, September 11, 2011

Figari

Figari

Autor: Pedro Salinas
Siempre hay un iceberg en alguna parte. Pregúntenle si no al Titanic. O a Luis Fernando Figari, el fundador del Sodalitium Christianae Vitae, cuyo mutismo no está ayudando a fortalecer la fe de sus seguidores. Aunque me puedo equivocar, claro, y no sería la primera vez. Ni la última.

Como sea. El asunto es que, en diciembre del año pasado Figari renunció al cargo de superior general del Sodalitium "por motivos de salud", y hasta donde sabemos no está con ninguna enfermedad terminal ni es –todavía– un viejito chocho. Para nada. Más todavía. El propio LFF anunció que, "iba a dedicarse por entero, en la medida de sus posibilidades, a sus responsabilidades como fundador de la familia sodálite". O sea, energías tiene, digamos. Por lo menos las tenía hasta hace muy poco.

Empero, a las cortas semanas de dicho anuncio explotó la primera bomba atómica sobre su Hiroshima eclesial. Gracias a Diario16 se supo que, el proceso de beatificación de Germán Doig, ex vicario del Sodalicio, fallecido diez años atrás, se canceló. Y se canceló no porque Doig carecía de "virtudes heroicas", como se le dijo a muchos, que también, sino porque llevaba una doble vida.

El Sodalitium entonces divulgó un comunicado institucional. Un comunicado bastante críptico y contradictorio, por cierto. En el que reconoce la información propalada por Diario16, pero a la vez deja en el limbo que en la "inconducta sexual" de Doig quizás hubo cabida a relaciones con mujeres, eludiendo especificar si fue solamente con hombres. En el que sugiere que su principal preocupación institucional se centró en las víctimas, pero no señala si las va a indemnizar. En el que detalla que "en ningún caso se trató de niños", pero no aclara si las víctimas fueron abusadas siendo menores de edad. En el que confiesa que el primer caso se conoció en el 2008 pero no dijo nada por respeto a las víctimas, y sin embargo luego concluye que este tipo de conductas "deben ser denunciadas" con "claridad y transparencia". Y así.

En fin. La verdad es que el comunicado en lugar de despejar dudas, qué quieren que les diga, abrió un sinfín de interrogantes. Todas inquietantes. Porque Germán Doig no era un sodálite cualquiera. Era el delfín de Figari. Y su discípulo preferido. Y el modelo a seguir. Y el que, en parte, diseñó la espiritualidad que anima a la familia sodálite. Y era el santo, vamos. Y nunca nos enteramos si la investigación iba a proseguir o no. Y si esta comprendía también a Figari, a todos los superiores y directores espirituales. Porque, ya saben, el caso de Germán no es el único que se ha destapado. Y si hay más de dos, como se ha visto en otras instituciones similares, podría haber replicantes. Pero no. No nos enteramos de nada más porque a los sodálites les dio por proteger el fósforo con el hueco de las manos, y dieron el capítulo por cerrado.

Y bueno. Ya conocen la historia. A Hiroshima le siguió Nagasaki. Y el mismo diario que dio a conocer lo de Doig, publicó el testimonio de un ex sodálite que habría denunciado a Figari por abusos sexuales y psicológicos. Una cosa muy fuerte. Y escabrosa.

En esta oportunidad, el Sodalitium reaccionó de forma diferente. Y algo peculiar, debo añadir. "No han sido notificados". "Consultado el señor Figari, dice que no es cierto". "Tomarán acciones legales contra el diario". O algo así. ¡¿Cómo?! ¿En este caso no va a haber indagación? ¿No le conviene al propio Figari, para limpiar su nombre, que se haga una investigación seria e independiente? Para no dejarle sitio a la sospecha o a la suspicacia. Y acabar de tajo con el sainete. Digo.

Increíble. No se dan cuenta –o no quieren verlo, que esa es otra- que amenazando a la prensa, en lugar de conjurar el problema, alientan la incertidumbre. Diario16 les pidió públicamente una entrevista con Figari. No respondieron. Otros periodistas les recomendaron lo mismo. Nada. Niente. Nichts. Manan. No se oye, padre.

La cuestión es que, como apunta Eduardo Dargent, "si optan por la confrontación y el silencio, y luego se descubren más casos, quedará la idea de que todos, sin distinción, fueron cómplices de encubrir hechos aberrantes. Que toda la obra de la organización se construyó sobre una mentira". Pues eso.

Félix Calderón Urtecho: el descubridor de Bolívar

Félix Calderón Urtecho: el descubridor de Bolívar
por Juan Carlos Herrera Tello (*); jcherrerat@yahoo.com
http://www.voltairenet.org/Felix-Calderon-Urtecho-el?var_mode=calcul

9-9-2011

El cinco de setiembre dejó de existir el embajador Félix Calderón Urtecho, un diplomático como pocos, un hombre como muchos.

Dignificó su carrera profesional y le dio brillo a sus investigaciones, quedan para las bibliotecas y los amantes de las investigaciones modernas: La usurpación de Guayaquil; La fanfarronada del Congreso de Panamá y Descodificando la creación de Bolivia, La guerra de límites contra el Perú. Todos estos textos pertenecen a la serie Las veleidades autocráticas de Simón Bolívar.

Calderón ha tenido la sagacidad del investigador, y la valentía del hombre amante de la verdad de publicar textos en momentos históricos que sus proposiciones estaban en contra de la corriente mayoritaria.

Así, cuando publicó La negociación del Protocolo de 1942: Mitos y Realidades lo hizo cuando estábamos en plena post guerra del Cenepa y durante las conversaciones que dieron lugar a los Acuerdos de 1998. Lo mismo ocurrió cuando publicó El Tratado de 1929: La Otra Historia, texto que interpreto como la respuesta a Conrado Ríos Gallardo quien escribió la postura de su país en 1959: Chile-Perú: Los Pactos de 1929, acabando con el silencio peruano por setenta años de no conocer desde su óptica la culminación de una de las negociaciones limítrofes más difíciles de su historia. Y publicó su libro, antes de la culminación de las llamadas "conversaciones informales" cuyo fruto fue la denominada Acta de Ejecución de 1999.

Cuando el chavismo está en plena efervescencia, cuando Bolívar es inventado como adalid de la libertad peruana, el embajador Calderón nos hace ver la realidad descubriendo la personalidad de Bolívar con respecto al Perú, con crudeza nos demuestra al calculador y sagaz "Libertador", sus verdaderas intenciones contra nuestro país, su deseo de convertirlo en tres repúblicas: de cómo se nos usurpa Guayaquil, territorio que por el "uti possidetis" era peruano; nos demuestra también que la idea de la gran confederación americana fue de Francisco de Miranda y Bolívar solo fue incoherente y oportunista; del mismo modo así como se nos cercenó Guayaquil estudió con gran erudición de cómo perdimos el territorio de Atacama, que por Real Orden de 1807, aquel territorio pertenecía al virreinato del Perú y determinó por un decreto, otorgarle una salida al mar a Bolivia por dicho territorio.

Siguiendo su corriente, la cual el mismo Calderón debió aclarar, Herbert Morote también escribe un texto sobre Bolívar titulado: Bolívar, Libertador y Enemigo Nº1 del Perú. Porque eso fue Calderón, una escuela que debe ser continuada bajo las normas simples de establecer la verdad histórica, para conocernos más y no inventar falsos héroes y menos aplaudir a los que claudicaron, y hoy son puestos en pedestales inmerecidos.

Los que conocimos a este hombre sencillo, y erudito lamentamos su partida, pero ese legado, esa escuela que nos deja se consolidará con el tiempo porque los que amamos la investigación, los que creemos que no deben existir ídolos de barro, extrañaremos a este peruano valiente que ha tenido siempre la herramienta de su sapiencia al servicio del Perú.

Félix Calderón Urtecho es el que ha descubierto en sus textos a Bolívar, y nos lo ha demostrado como lo que era, y por eso como homenaje a ese legado que no debe culminar con su vida, éste será continuado por sus discípulos.

Gracias embajador Calderón!!!

(*) Abogado

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Saturday, September 10, 2011

LAP: CITACION MINISTERIO DE TRABAJO



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From: SUTRALAP Aeropuerto-Callao <sutralapopinionpublica@hotmail.com>
Date: 2011/9/10
Subject: CITACION MINISTERIO DE TRABAJO
To: MUJICA PERIODISTA INDEPENDIENTE <hcmujica@gmail.com>


El martes 13 de setiembre a las 10:00 am el sindicato unico de trabajadores de LIMA AIRPORT PARTNERS y la empresa LAP estamos citados ante el ministerio de trabajo ( Sede Callao ) para la conciliacion.
Lamentablemente no tenemos la suerte de Ripley que los medios difunden este tipo de noticias ...Y sabemos que existe un periodismo imparcial y otro no tanto por decir lo menos
tambien sabemos que estamos comprometidos con la imagen del Peru mediante las operaciones y mantenemos AUN las formas hasta cuando podremos aguantar tantos abusos
entre otros EL NO PAGO DE HORAS EXTRAS  ( MAS DE UNA DECADA )  CONTRATOS ILEGALES ,  OBLIGACION DE IR EN LOS DIAS LIBRES , ETC.
 
SOMOS EL MEJOR AEROPUERTO......Respeto al trabajador , las leyes estan para cumplirlas , al menos que existan poderes ocultos
 
 
Gracias por su tiempo
 
Junta Directiva
SUTRALAP
 
 

Los descargos de Karadima y la bomba que lanzó contra el Cardenal Errázuriz



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From: Estado Laico <estadolaicoperu@gmail.com>
Date: 2011/9/10
Subject: Karadima contrataca
To:


Los descargos de Karadima y la bomba que lanzó contra el Cardenal Errázuriz

Por : Juan Andrés Guzmán en Actualidad y Entrevistas Publicado: 09.09.2011

http://ciperchile.cl/2011/09/09/los-descargos-de-karadima-y-la-bomba-que-lanzo-contra-el-cardenal-errazuriz/

portada-fernandokaradima

Fernando Karadima Fariña, uno de los sacerdotes más influyentes y respetados por le elite chilena, insistió en mayo de este año en su inocencia al ser interrogado por la ministra González. Atribuyó algunas acusaciones a la acción del demonio y a la ingratitud de decenas de sacerdotes que lo acusan, "para no agradecerme públicamente lo que yo he hecho por ellos". Aprovechó también para lanzarle una bomba al ex arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz: "Me dijo que contra él habían escrito un libro en que decían que él era un pedófilo y que pagó $500.000.000 para callar una mentira".

"Ante lo que me imputa Francisco Javier Gómez Barroilhet, en el sentido que yo hacía tocaciones en los genitales y daba besos cuneteados a los jóvenes en el comedor, que me acercaba a ellos y le metía los dedos de las manos por debajo de la pretina de los pantalones, acercando los cuerpos, hablándoles al oído y acercando los labios de manera que si no corrían la cara les daba besos en la boca, y que a Gonzalo Tocornal le habría introducido un dedo en el ombligo abriéndole la camisa entre los botones en forma prolongada, diciéndole que me gustaban los pelos de su ombligo, debo decir que todo lo que dice es falso".

La declaración la formuló el sacerdote Fernando Karadima en mayo pasado cuando fue interrogado por la ministra en visita Jessica González. El sacerdote, que permanece recluido en el convento de las Siervas de Jesús de la Caridad, luego del fallo del Vaticano que ratificó sus abusos, fue enfrentado en esa oportunidad a los testimonios de medio centenar de personas que lo recuerdan besando a jóvenes y a otros curas y obispos, o tocándoles los genitales o el trasero, o manipulando sicológicamente sus vidas e incluso montando operaciones para acabar con la reputación de otros sacerdotes.

Según diversas fuentes que han participado en la investigación, Karadima se mantuvo firme en negar todas las acusaciones llegando a atribuir algunas de ellas a la intervención del demonio, como en el caso de las imputaciones hechas por los sacerdotes Sergio Cobo y Hans Kast, los cuales pertenecieron durante años al círculo del sacerdote en El Bosque. Este último hizo fuertes cuestionamientos de los métodos de Karadima, cuando sus abusos estaban siendo investigados por el ex fiscal Xavier Armendáriz (ver reportaje: Los secretos del imperio financiero que controla el sacerdote Fernando Karadima). El ex párroco de El Bosque atribuyó las palabras de Kast, quien era hasta hace pocos meses canciller del Arzobispado de Santiago, a la envidia que habría sentido éste por no haber tenido cargos en la Acción Católica.

Francisco Gómez Barroilhet, el primer testimonio que refutó Karadima, también describió al clérigo como un hombre obsesionado con el dinero: "Una vez lo vi vaciar las bolsas de la colecta de la misa suya, que era muy concurrida y se juntaba bastante dinero, y arrojar monedas y billetes al aire, diciendo 'Y pensar que toda esta plata es mía'. Pero lo que más me desconcertaba era su actitud física, pues tenía la costumbre de dar golpecitos en la zona genital, como a la pasada. Lo vi muchas veces hacerlo, y también lo hacía conmigo. Siempre se iba a esa parte del cuerpo. También daba besos en la cara muy cerca de la boca; había que corrérsela, y a veces los besos quedaban 'cuneteados'. Incluso me daba cuenta de que algunos de los jóvenes eran como expertos en esquivar la situación, como Horacio Valenzuela, el actual obispo de Talca, que era maestro".

Karadima también negó las acusaciones del arquitecto Juan Pablo Zañartu Cerda, (Ver entrevista "Yo era un niño muy destruido y ese cura se apoderó de mí") El arquitecto contó a CIPER, que cuando él tenía 12 años, Karadima lo obligaba a confesarse sobre temas sexuales. "Él se sentaba con las piernas abiertas y tú te tenías que arrodillar entre ellas. Y la cabeza de él estaba en tu oreja. Y sentía su respiración, su voz, su aliento, su temperatura, su olor su transpiración. Claramente el tipo sentía placer cuando le contaba de mi vida sexual a los 12 años. Cuando hablo de placer, me refiero a placer sexual", describió Zañartu.

Al respecto, Karadima dijo que las acusaciones "de que cuando él tenía 12 años de edad, a diario y durante seis meses lo confesaba en el templo sólo sobre el tema sexual de la masturbación y que me sentaba, abría mis piernas y lo hacía ponerse de rodillas frente a mí, que su torso rozaba mis genitales, le hablaba al oído, sentía mi aliento y que lo manipulaba para obtener satisfacción sexual, no recuerdo haber conocido a esta persona y el hecho es totalmente falso, nunca he confesado a nadie en esa posición".

Los testimonios sobre la posición física que adoptaba Karadima para confesar a los jóvenes y su predilección –casi obsesión- por hurgar en la vida sexual de los mismos, fue descrita en detalle por el abogado Fernando Batlle, uno de sus principales acusadores; y por el sacerdote Andrés Ferrada, entre casi un medio centenar de testimonios sobre ese mismo tópico. Lo increíble es que casi todos usan las mismas palabras para describir esos episodios, los que Karadima insiste en calificar como falsos.

RELATOS DE UNA VIDA OSCURA

En su tercera declaración judicial (la primera duró cinco horas), Karadima rechazó las acusaciones del sacerdote de la Pía Unión Sacerdotal, Jorge Eduardo Merino Reed, de que le daba besos al también sacerdote Julio Sochting, uno de los curas que hasta hoy le guarda lealtad, negándose a firmar cualquier declaración de aceptación al fallo del Vaticano.

En la misma línea de rechazo tajante a cada una de las acusaciones en su contra, el sacerdote afirmó que no es efectivo que le metió la mano al interior del calzoncillo a Luis Lira Campino, quien relató cómo y cuándo lo hizo "para tocarle los genitales". Karadima calificó a Lira como "desequilibrado y artista", y negó "que le haya introducido los dedos de mis manos por debajo del pantalón para comprobar que se había rasurado el vello púbico según me lo habría manifestado en confesión".

A las acusaciones del sacerdote Javier Barros Bascuñán, miembro de la Pía Unión Sacerdotal de El Bosque, Karadima replicó: "son una infamia, un sacrilegio". Al sacerdote Eugenio de la Fuente, ex vicario de El Bosque por nueve años, lo calificó de "mentiroso" y de haberse dejado influir por otros sacerdotes. También desmintió a uno de sus sacerdotes más leales, Antonio Fuenzalida Besa, que fue parte de la directiva de la Pía Unión Sacerdotal -institución a través de la cual administraba los cuantiosos fondos de la parroquia El Bosque-, pero que ante la justicia dijo que vio a Karadima dar "piquitos" a varios jóvenes. Karadima lo refutó afirmando que sus acusaciones eran falsas y las explicó como una "pasada de cuenta" por las críticas que él le hizo cuando era su director espiritual.

También desmintió al sacerdote Andrés Ariztía De Castro, capellán de la Fundación Las Rosas. Ariztía relató a CIPER que compró un departamento en Viña del Mar (Avenida San Martín 1020, N° 126 y su respectivo estacionamiento), el que terminó destinado al usufructo vitalicio de Karadima (como lo demuestran las escrituras respectivas), tras una serie de papeles que le hicieron firmar y que no supo bien que significaban. (Ver reportaje Nuevas propiedades y testimonios urgen decisión del cardenal sobre Karadima). El ex mandamás de El Bosque explicó que Ariztía "hizo una cosa muy fea al quitarme el departamento que me había regalado para el descanso de los sacerdotes".

INTRIGA EN EL VATICANO

Una de las acusaciones más duras que recibió Karadima, provino del sacerdote Andrés Ferrada. Este clérigo es hermano del también sacerdote de la Pía Unión Sacerdotal, Fernando Ferrada. Muchos clérigos del mismo círculo aseguran que Karadima separó a los hermanos a través de intrigas y amenazas. Según antecedentes reunidos por CIPER, más allá de los múltiples episodios de abuso sexual que lo acusan, Andrés Ferrada habría relatado cómo mientras estuvo en Roma, Karadima lo hacía hablar mal de sacerdotes chilenos ante la curia romana, para desacreditar a sus pares. Ferrada reconoció, arrepentido, haber cumplido esos encargos.

Interrogado al respecto, Karadima reconoció esas operaciones para desacreditar a otros sacerdotes y obispos, pero las atribuyó a la maledicencia de Ferrada. Dijo: "Él (Andrés Ferrada) estuvo cinco años en Roma y cada 10 ó 15 días me llamaba para hablar mal del Cardenal Errázuriz, del Clero y de su hermano Fernando. El tiene un carácter difícil, es un poco atolondrado".

Sin embargo, contradiciéndose sobre la marcha, Karadima aprovechó de decir algo inquietante respecto del mismo Cardenal Francisco Javier Errázuriz, ex Arzobispo de Santiago, diócesis de la cual depende la parroquia El Bosque: "El Cardenal me dijo en su casa que habían unos rumores en contra mío, pero que él no los creía, que no hiciera caso. Me dijo que contra él habían escrito un libro en que decían que él era un pedófilo y que pagó $500 millones para callar una mentira".

La existencia de operaciones para desacreditar a sus propios hermanos de credo, no fue sólo atestiguada por Ferrada. También lo afirmó el sacerdote Sebastián Vial Cruz, al describir cómo Karadima intentó acabar con la reputación del sacerdote y párroco de la iglesia Santa Rosa de Lima (Lo Barnechea), Cristóbal Lira.

Cabe recordar que Cristóbal Lira fue uno de los hombres más cercanos a Karadima en los años 70, pero que se distanciaron cuando Karadima se sintió amenazado por la capacidad que mostraba Lira para despertar vocaciones (Ver reportaje: Las operaciones secretas que ordenaba Karadima para aniquilar a su competencia). La guerra final se desató cuando el sacerdote Jaime Tocornal, uno de los más leales y files seguidor de las órdenes de Karadima, fue sacado de su función de párroco de la iglesia Santa Rosa de Lima, por orden del Arzobispo Errázuriz y trasladado a la Parroquia de San Luis Beltrán, en Pudahuel. En el lugar de Tocornal se designó a Cristóbal Lira. Karadima, según relataron varios testigos a CIPER -una historia ratificada por Lira en el tribunal-, sintió que ese era un ataque de Errázuriz en su contra y planificó y ejecutó una operación para desacreditar a Lira, tildándolo de homosexual.

Sebastián Vial Cruz, quien empezó a ir a El Bosque en 1995, cuando estaba en cuarto año de Teología en la Universidad Católica, relató ante la justicia: "En algún momento el padre Fernando me pidió que no me acercara al padre Cristóbal Lira porque tenía conductas impropias y, según él, era homosexual, lo que no atendí. En mi opinión, el alejamiento entre ambos es el celo que el padre Fernando sentía por la labor pastoral del padre Lira, o sea, era un asunto de vanidad por el cariño que la gente sentía por el padre Lira". Vial relató además, que el sacerdote Juan Estaban Morales también propaló la idea de que Lira era homosexual.

Cabe señalar que Cristóbal Lira fue acusado de tocaciones indebidas por José Murillo y otro testigo, sobre lo cual fue interrogado en tribunales. Pero los antecedentes reunidos muestran que Karadima no buscaba prevenir a otros jóvenes, sino usar los datos de que disponía para demoler a un competidor. Para el ex párroco de El Bosque, sumar vocaciones sacerdotales a su paternidad y conducción espiritual, fue una de sus principales armas para consolidar su influencia y convertirse en un intocable ante el Arzobispado de Santiago.

Al finalizar el extenso interrogatorio, Karadima se refirió a los testimonios de Raimundo Varela, Guido Chacón, Andrés Ferrada, Guillermo Ovalle, José Tomás Salinas, Eduardo Botinelli, Sergio Della Maggiora y Pablo Arteaga, "quienes dicen haberme visto haciendo tocaciones en los genitales, todas estas declaraciones son falsas. Casi todos eran mis dirigidos hasta el año pasado y nunca me dijeron nada y seguían contándome cosas íntimas de ellos".

Según antecedentes reunidos por CIPER, y cumpliendo el dictamen del Vaticano de febrero de este año, la Iglesia ya designó a un alto personero eclesiástico para intervenir la Pía Unión Sacerdotal de El Bosque, a través de la cual Karadima logró controlar las vidas de medio centenar de sacerdotes para proveerse placer y poder. Dos de sus tareas serán rescatar todos los documentos que permitan reconstruir qué pasó con los bienes y los dineros de esa entidad y de todos los recursos que, según los antecedentes, Karadima usó hasta el final bastante discrecionalmente.

Una de las tareas más difíciles que restan por cumplir es designar en qué lugar Fernando Karadima cumplirá el castigo que le dictaminó el Vaticano, un aislamiento que varios sacerdotes de su mismo círculo aseguran que no estaría cumpliendo en el convento de calle Bustamante. Diversas fuentes mencionaron a CIPER que uno de los lugares que está siendo considerado es un monasterio trapense ubicado en las afueras de Santiago, que se caracteriza por su austeridad.


Friday, September 09, 2011

Conducir un vehículo en estado de ebriedad es un delito

Conducir un vehículo en estado de ebriedad es un delito
por Guillermo Olivera Díaz; godgod_1@hotmail.com
http://www.voltairenet.org/Conducir-un-vehiculo-en-estado-de?var_mode=calcul

8-9-2011

1. Los conductores en general de vehículos motorizados, o sea, automóviles, camionetas, motocicletas, omnibuses, camiones, etc., y los choferes más jóvenes en particular, no están debidamente informados que conducir en estado de ebriedad es un delito. Si lo están, no son conscientes de los aprietos en que entran al ser descubiertos por la policía, que se agazapa para intervenirlos.

La ebriedad que exige el Código Penal es pequeña. Basta una modesta presencia de alcohol en la sangre en proporción mayor de 0.5 gramos por cada litro, que puede ser producto o resultado de la asimilación del alcohol que contienen 2, 3 ó 4 cervezas.

La prueba del dosaje etílico mide esta cantidad de alcohol en la sangre, por cuya razón los infractores se resisten a someterse a dicho examen, hasta optan por tomar las de Villadiego o ponerse insolentes ante la policía como el desventurado Carlos Cacho que purga condena por lo que causó estando ebrio y fugó.

2. El artículo 274° del Código Penal contempla esta inadvertida figura delictiva como de "peligro común", que sirve, con frecuencia, para que los malos policías hagan su agosto.

Su texto es elocuente: "El que encontrándose en estado de ebriedad con presencia de alcohol en la sangre en proporción mayor de 0.5 gramos-litro, o bajo el efecto de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o sintéticas, conduce, opera o maniobra vehículo motorizado, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de seis meses ni mayor de dos años o con prestación de servicios comunitarios de cincuentidos a ciento cuatro jornadas e inhabilitación, conforme al artículo 36, inciso 7".

La punición de este comportamiento no cumple la intimidación general y especial que la ley pretende. Siguen los conductores al volante de sus unidades apretando el acelerador incentivados por el alcohol y a veces estimulados también por la ocasional acompañante y los amigotes.

Del mismo modo la pena de muerte no previene o evita los delitos graves, como el asesinato, el secuestro por rescate, la violación sexual de menores y el asalto a mano armada en búsqueda del botín, pese a querer que la amenaza de las penas forje una sociedad sin delitos, paradisíaca.

3. Con desventura debo decirlo, sin ambages. La configuración de este ilícito le brinda a la policía un rubro más para corromperse. El solo hecho de no someterlo al conductor al dosaje etílico tiene precio, que lo paga fácilmente quien realmente sabe que empinó el codo repetidamente, con fruición.

Quien no obla la torcida insinuación o carece de fondos es enviado inexorablemente a dicho examen, coyuntura que se aprovecha para mostrar autoridad con aspaviento. Cuando se sabe el resultado superior a 0.5 gramos por litro de sangre el asunto es de marca mayor, pues se está en la puerta de un atestado policial, de una formalización de denuncia penal que hace el fiscal y de un auto de inicio de proceso que dicta el juez y al final de una sentencia con ¡suspensión o cancelación, según sea el caso, de la licencia para conducir. El brevete del conductor paga el pato.

4. Principio de Oportunidad.- Cumplo, entonces, una labor de profilaxia social, al divulgar estos conceptos en forma sencilla. El Derecho Penal sin quererlo también sirve a la corrupción policial.

Una forma de evitarla: Esperar que el asunto llegue a la Fiscalía, donde se puede arribar a un arreglo con la víctima sobre los daños causados, en cuya hipótesis el fiscal ya no formaliza denuncia penal en aplicación del principio de oportunidad que regula el Artículo 2° del Código Procesal Penal, con lo cual se evita el engorroso proceso judicial.

Son arreglos o conciliaciones legales en casos de poca monta, basados en otro principio: el de la insignificancia, cuando no se afecta el interés público.

¡Señor Ministro del Interior, Oscar Valdés Dancuart y Presidente Ollanta Humala Tasso mano dura contra los corruptos de toda laya!

¡Señores Fiscales, apliquen el principio de oportunidad en la solución de pequeñas controversias!.

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Thursday, September 08, 2011

Riesgos de no despenalizar delitos de prensa

Riesgos de no despenalizar delitos de prensa

Jueves 8 de Setiembre del 2011

El caso del periodista Paul Garay, de Pucallpa, demuestra los abusos que se desprenden porque los delitos de prensa siguen penalizados en nuestro país. El juez Alcibiades Morote condenó al periodista pucallpino a tres años de prisión efectiva por el supuesto delito de difamación contra un fiscal. La condena se dio con una celeridad que ojalá se viera en el caso de los avezados delincuentes y narcotraficantes que amenazan la seguridad de esa zona de nuestra Amazonia.

El periodista Garay fue uno de los testigos contra el ex alcalde de Coronel Portillo, Luis Valdez –sospechoso de narcotráfico y acusado del asesinato del periodista Alberto Rivera–, y ha denunciado la corrupción de varias autoridades pucallpinas. No se ha probado que Garay haya dicho lo que se le imputa contra el fiscal Agustín López Cruz, y aun así el periodista está preso.

Expertos consultados señalaron a este Diario que se han cometido varias faltas al debido proceso que deben ser evaluadas y subsanadas por las instancias judiciales. Entre otras cosas, se lo detuvo en abril pasado con el trato que se le da a un maleante atrapado perpetrando un delito flagrante, no se realizaron los peritajes de ley y la pena resulta severa y desproporcionada (3 años de prisión y el pago de 20.000 soles de reparación civil). Todo esto parece revelar, también, un ánimo de represalia y revanchismo, así como de intimidación contra la prensa que denuncia e investiga las pillerías de ciertas autoridades.

El caso amerita la intervención de los organismos fiscales y judiciales superiores y debería llevar a los legisladores a reflexionar sobre las amenazas y riesgos que acarrea la penalización de los delitos de prensa, así como a avanzar en la despenalización de los mismos, que deberían ser vistos en el fuero civil.

El Consejo de la Prensa Peruana, que analiza el Caso Garay, sostiene la necesidad de que el Congreso estudie el marco legal de los países democráticos para garantizar los derechos fundamentales de todos los ciudadanos, entre los cuales se incluyen las libertades de prensa, expresión y opinión. La tendencia global es tratar los casos de difamación en el fuero civil, lo que se complementa con el compromiso ético de los periodistas para autorregularse.

Como lo subrayamos recientemente, "Una prensa amenazada, censurada o amedrentada judicialmente es parte del camino que lleva a la dictadura solapada".

Félix C. Calderón Urtecho In Memoriam

Félix C. Calderón Urtecho In Memoriam
http://www.voltairenet.org/Felix-C-Calderon-Urtecho-In?var_mode=calcul

(Cartavio, La Libertad, 1947-Lima setiembre 5, 2011)
por Herbert Mujica Rojas; hmujica@gmail.com

http://www.larazon.com.pe/online/indice.asp?tfi=LROpinion01&td=08&tm=09&ta=2011

8-9-2011

El lunes por la noche nos dejó el embajador Félix César Calderón Urtecho. Se fue el escritor, autor de quince libros: sobre la problemática limítrofe con Chile y Ecuador; sus seis magistrales tomos sobre las veleidades autocráticas de Simón Bolívar; su alerta roja y el capítulo de la invasión a la embajada del Perú en Cuba; el Leviatán; cientos de artículos polémicos, urticantes, preñados de ciencia diplomática y conocimientos geopolíticos imbatibles. Se ha ido el patriota consejero en la hora crítica, el amigo lealísimo ante las trapacerías de baja estofa, nos ha dejado un ciudadano que vino desde Cartavio, La Libertad, el alumno peregrino que conquistó en París doctorados y honores en altos estudios; el diplomático que estuvo en Sudáfrica, Suiza, en otros destinos, en suma un hombre de quien su familia, esposa y dos hijos, no pueden estar sino orgullosos por el ejemplo de austeridad y amor que supo obsequiar con su particular sentido de la generosidad: discreto y silencioso.

Son muchas, muchísimas las anécdotas personales o momentos estelares que me ligan al patriota Félix C. Calderón. Y voy a subrayar unas pocas que acaso retraten una grandeza que no siempre se reconoce a tiempo o en el momento debido.

Años atrás don Félix, desde Suiza, se comunicó con el embajador Alfonso Benavides Correa y le enteró que estaba haciendo un libro sobre Bolívar y que acaso deseara comentar con una nota a manera de prólogo. Para entonces el empedernido y meticuloso lector que era Benavides Correa ya conocía ese importante y cenital libro El Tratado de 1929. La otra historia escrito por Calderón y sin hesitar aceptó la comisión. Por solicitud de don Alfonso quedé como responsable del mecanografiado en la computadora. Y así nació un extraordinario texto luego de 17 horas seguidas de trabajo. Nunca se supo que un sancochado fue el premio a esa jornada. Don Alfonso Benavides era un magnífico cocinero.

En otro momento y en una cuita personal de dificultades sempiternas, enteré sin intención de hacerlo adrede a don Félix de un problema álgido y nos demoramos para ir a la cita a almorzar. Luego del convite, sin que se lo pidiera, el amigo Calderón me dio la mano. Demoré meses en honrar el favor, pero comprobé su sentido leal, solidario y fervoroso de su amistad. Y estos pasajes son inolvidables.

Un día, en medio de la acción peruana en la Corte Internacional de Justicia de La Haya por el contencioso limítrofe con Chile, don Félix nos reunió a otro buen amigo suyo, Plinio Esquinarila Bellido y a mí y planteó una ofensiva periodística bajo su responsabilidad personal. Y así fue y las páginas de La Razón lucieron la galana pluma de Calderón y los ecos fueron de enorme intensidad. Baste decir que medios de comunicación chilenos procuraban tomar contacto con varios columnistas que entonces tuvieron el honor magnífico de pelear por la Patria produciendo instantes de formidable tenor noticioso.

El embajador Calderón era editor y costeaba sus propios libros, colaboré con él en algunos de ellos, no obstante la celosa supervisión siempre le correspondía. Y su trabajo docente le acompañaba en tramos tan sorprendentes como el que narro a continuación: una noche me avisa que debíamos ir a un colegio secundario en Villa María del Triunfo con el objeto de presentar su primer libro sobre Bolívar y sus veleidades autocráticas ante un auditorio escolar. Que se sepa hasta entonces ¡nunca! un diplomático incurría en tan magnífica proeza de ir a un barrio periférico, hablar sobre su obra y llevar un lote grueso como contribución a los educandos.

En Trujillo y al lado del maestro del periodismo Manuel Jesús Orbegozo, hicimos una presentación de ese mismo libro ante un pleno nutrido de jóvenes en la Universidad César Vallejo. Los vítores de sus coterráneos liberteños y el orgullo que tanto Calderón como el huamachuquino Orbegozo constituyeran lugareños hicieron brotar una noche cultural y de desafío con la presencia de sus hijos ilustres.

Volvía con regularidad en intervalos de sus misiones en el extranjero don Félix, especialmente en enero y por una razón de doble impacto: el Festival de la Marinera en Trujillo de la que es acérrima admiradora su esposa y para visitar el hogar filial donde vivía su madre nonagenaria. Imposible dejar de narrar que don Félix reproducía el comentario que sobre su libro había hecho César Hildebrandt en la televisión y que su señora madre había captado y contado con lujo de detalles, prueba inconcusa de su lucidez amorosa para con el hijo de vuelta al redil materno.

El grado de embajador que le fue escamoteado por varios años, lo ganó Calderón Urtecho con una acción judicial que hizo reconocer sus calificaciones y condiciones óptimas, las mejores, para acceder a esa parte del escalafón diplomático. Su origen provinciano, Cartavio, su parquedad cejijunta y discreción sempiterna, conspiraban no poco para hacerle las cosas difíciles en una Lima racista, fieramente conservadora de tradiciones que más que tradiciones eran deplorables maldiciones. A todo esto venció con tesón y paciencia, a veces incomprendida o criticada, Félix Calderón.

Cuando don Félix hablaba de sus hijos lo hacía con orgullo de saber que él y su esposa habían cultivado a un músico y aficionado a las artes y también a un científico matemático de altas calificaciones en Francia. Le brillaban los ojos, reía con sus anécdotas que narraba en sus raros momentos de expansión dicharrachera y sus referencias a cómo se construían los núcleos familiares con ejemplo y devoción.

Ha sido el embajador Félix Calderón Urtecho un patriota a carta cabal, escribía con prosa enérgica y ciencia moderna premunida de los últimos conocimientos que hacían muy difíciles de rebatir sus textos. Más de una vez escuché testimonios no nacionales de cómo les era "re-complicado" manejar esos testimonios.

El martes por la mañana, Ana María, su lealísima colaborador por más de quince años en su hogar, aquí y en el extranjero, llamó para comunicar la infausta noticia. No pude menos que sentir un estremecimiento enorme. En diez años había sido algo cotidiano y esperado, en cualquier momento, saber de él y de su prisa para reunirnos. Cierto que era yo el eslabón más modesto de la cadena, don Félix siempre llegaba pleno en noticias, textos, planteamientos, interpretaciones. Y meditabundo, cuanto que para mí incomprensible, hablaba que los hombres debían retirarse de la vida activa antes de los 70 años. No sospechaba entonces, asunto que Félix creo que sí entrevía, que la enfermedad le tenía atenazado en sus garras.

A su esposa y a sus dos hijos, mi profunda emoción que despide al embajador, al patriota y al amigo. Siento rota una fraternidad en mil pedazos aquí en la Tierra. Sé, con toda certeza que donde esté el ilustre ciudadano Félix Calderón Urtecho comprobará la adhesión sólida de sus muchos amigos y admiradores que le extrañarán de hoy en adelante. ¡Descanse en paz!


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Wednesday, September 07, 2011

Constantes históricas en el comportamiento vecinal de Chile

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
9-5-2005

Columnista invitado: Félix C. Calderón

Constantes históricas en el comportamiento vecinal de Chile
http://www.voltairenet.org/article125105.html

por Félix C. Calderón*
(Cartavio, La Libertad; 1947- Lima, setiembre 5, 2011)

El teorema geopolítico que los peruanos deben tener siempre presente es que Chile ha visto al Perú, históricamente, como su enemigo natural. Y hacen muy mal los panegiristas del entendimiento y la cooperación vecinal en olvidar, soslayar o edulcorar este hecho irrebatible que es, además, inconmovible, por lo menos mientras siga vigente la concepción del Estado-nación. No es esto, obviamente, un reflejo de perdedor, como se ha atrevido a decir un peruano de última hora, a causa sin duda de una reflexión indigesta provocada por su conocimiento superficial de nuestra historia. No. Ese teorema fluye fácilmente del análisis del comportamiento histórico de Chile con respecto al Perú y nos da la pauta de cómo es menester actuar, porque nunca es tarde, para que por fin podamos encarrilar las relaciones vecinales sobre un terreno común de mutuo respeto y ventajas recíprocas.

Antes y después de su existencia como república, Chile ha visto al Perú como una amenaza y, por lo mismo, ha sabido encontrar su razón de ser a sus expensas. Pero no ha sido el único. Simón Bolívar fue el primero en trazar un designio geopolítico avieso contra el Perú, epicentro ancestral de la gran nación andina (principalmente Perú, Bolivia y Ecuador), usurpando Guayaquil y creando luego Bolivia. De esta forma, fragmentó el espinazo andino y contrapuso por casi dos siglos a sus pueblos. Años más tarde, el comerciante de Valparaíso, Diego Portales, hizo el resto con un designio concordante, pero por el sur, a fin de mantener la dependencia del comercio peruano de los puertos chilenos. En suma, el Perú desde su nacimiento como república tuvo que hacer frente al embate de dos pretensiones geopolíticas adversas, por el norte y por el sur, además de la penetración amazónica del imperio brasileño. Situación altamente desventajosa de la que Chile supo aprovecharse con el tiempo para satisfacer sus propias ambiciones.

La usurpación territorial a resultas de la guerra victoriosa que libró Chile contra el Perú en 1879, con la interpósita acción de Bolivia y ayudado por el comportamiento claudicante, como en 1837, de gran parte de la casta política peruana, se tradujo en una serie de constantes en su comportamiento bilateral, cuyos resabios aún se notan hoy en día. Estas constantes en su comportamiento no son, por cierto, exclusivas de Chile. En puridad, son patrones comunes de comportamiento que sigue todo Estado agresor y usurpador, como se desprende de una rápida ojeada a la historia universal, en la medida que se trata de preservar lo usurpado y de erosionar cualquier intento de revancha. Es decir, están signadas por la codicia y el miedo, y su lógica subyace siempre en la fuerza, porque no hay otra forma de mantener lo ajeno. Por lo mismo, no estamos hablando de un comportamiento malicioso estático, sino dinámico, aunque en este caso siempre en función del Perú que representa el peligro a conjurar y mediatizar.

Antes de concluir la paz con Bolivia y obsesionado por su flagrante incumplimiento del Tratado de Ancón de 1883, Chile puso en marcha un reprobable proceso de chilenización en las provincias cautivas de Tacna y Arica con el deliberado propósito de expatriar o exterminar a la heroica resistencia de los peruanos ligados ancestralmente a esos territorios. Es decir, el usurpador efectuó el primer caso mundial de "political cleansing" en el siglo XX. Convergentemente, prejuzgó la solución al problema que generaban esas provincias cautivas, disponiendo de manera arbitraria el trazado del ferrocarril Arica-La Paz, sin parar mientes en usurpar para ese efecto una porción de la provincia de Tarata que no tenía por qué ser parte de la ocupación chilena, tal como lo revelo en mi libro "El Tratado de 1929. La otra historia." En fin, para ser breve, instigó la rivalidad del Ecuador y Colombia hacia el Perú mediante la venta subrepticia de armas y acuerdos secretos con esos países, en su afán de debilitar el accionar diplomático del Perú que tenía, también, que hacer frente por el norte a pretensiones amazónicas desmedidas por obra de Bolívar, sin contar la competencia por el Acre.

Una vez que suscribió la paz con Bolivia en 1904, Chile se aprovechó del entredicho con el Perú que provocó Bolivia al rechazar el laudo arbitral del presidente argentino Figueroa Alcorta, para azuzar a ese país a la guerra e inclusive venderle armas. Por cierto, ayudaba indirectamente a esta manipulación interesada del vecino del sur el hecho que el Perú accediera al siglo XX con una casta política visiblemente mediocre e incapaz de poner fin al desgobierno y de acometer con resolución la solución definitiva de algunos de los diferendos limítrofes que se mantenía con los cinco países fronterizos.

Cuando el presidente Augusto B. Leguía, el único estadista que ha tenido realmente el Perú con prescindencia de sus maneras dictatoriales, zanjó definitivamente en setiembre de 1909 las fronteras con Brasil y Bolivia, tras una faena negociadora histórica de tres semanas, la diplomacia chilena buscó arrinconar al Perú exacerbando otra vez las pretensiones de Ecuador y Colombia, mientras se esforzaba inescrupulosamente por consolidar sus posiciones en Tacna y Arica. Basta traer a colación en abono de este aserto la tensión bélica que vivió el Perú en la segunda década del siglo XX, en el frente amazónico, con incidentes como el de "La Pedrera", o la ruptura de relaciones diplomáticas y consulares con Chile, entre otros. Mas, fue otra vez Leguía quien logró romper la secular inteligencia colombo-ecuatoriana con el Tratado Salomón-Lozano, cuyo efecto inmediato fue malquistar entre sí a esos dos países que en 1916 se habían repartido a su regalado gusto la margen izquierda del río Marañón-Amazonas, disponiendo sin ir muy lejos de la precaria posesión peruana en Leticia. Asimismo, fue Leguía quien zanjó en 1929 de manera definitiva la dolorosa cuestión de las provincias cautivas, logrando el regreso de Tacna a la heredad nacional, aunque parcialmente mutilada por culpa de la propensión usurpadora de los chilenos, como lo prueban las azufreras de Tacora, ahora en poder de Chile y arrancadas al Perú en la hora undécima.

A partir de ese momento, 1929, reducidas las aristas de confrontación del Perú, el interés de la diplomacia chilena se centró, como es lógico suponer, en soliviantar al Ecuador, único país con el cual el Perú mantenía un diferendo limítrofe, como mejor manera de complicar el accionar diplomático de Torre Tagle que debía, además, procurar la plena y satisfactoria ejecución del Tratado Rada Gamio-Figueroa Larraín. Tras el conflicto del Zarumilla en 1941 y producido el cese de fuego, como lo detallo en mi libro "La negociación del Protocolo de 1942: mitos y realidades," la diplomacia chilena buscó afanosamente con el apoyo del Ecuador, sumarse al trío de Estados (Argentina, Brasil y Estados Unidos) que por años venían ejerciendo sus buenos oficios para resolver la controversia limítrofe. No fue, dentro de este contexto, un gesto altruista ni desinteresado de Chile; sino una previsible maniobra, íntimamente ligada a sus pretensiones portuarias en el Pacífico (no obstante mediar condiciones geográficas adversas) que lo obligaban a poner cortapisas a la ejecución del artículo 5° relacionado con el muelle de atraque a favor del Perú para así reducir a la nada la ventaja arrancada por Leguía al final de la negociación en 1929. Por eso, la venta de municiones y armamentos que hizo Chile al Ecuador en 1995, en plena guerra del Cenepa, no fue un hecho casual o accidental. Nada de eso, fue una acción deliberada propia de quienes actúan con mentalidad usurpadora. Y si un japonés sin raíces peruanas no le dio en ese entonces la importancia debida, esto no inhibe de responsabilidad a quienes ejecutaron por esos días la política exterior del Perú. Porque si en el caso de Argentina se ha llegado a determinar que hubo una operación delictiva, conducida clandestinamente, de allí el juicio al que fueron sometidos los responsables; en el caso de Chile fue una acción consentida por su propio gobierno, y esto es lo grave, al punto que a nadie en ese país se le haya juzgado por ese hecho protervo y felón, una vez puesto en evidencia.

La vinculación de su ambiguo papel de garante con la plena ejecución del artículo 5° del Tratado de 1929 queda evidenciada cuando al año siguiente de haberse concluido la paz con el Ecuador, en 1999, Chile concluyó con el Perú un Acta de Ejecución destinada a cerrar la controversia portuaria que fue la que mayores dificultades creó durante la negociación del tratado entre noviembre de 1928 y mayo de 1929. Como era de esperarse, el Perú estuvo lejos de obtener en 1999 lo que Chile propuso originalmente al presidente Leguía, si se compara el imponente muelle atribuido al Perú que figuraba en el plano del desarrollo portuario de Arica entregado por el embajador chileno Figueroa Larraín al mandatario peruano, en mayo de 1929, con el inútil y dependiente mini-atracadero situado fuera del marco original de la bahía de Arica que hoy se considera como el "muelle" peruano (véase los anexos de mi libro sobre el Tratado de 1929).

Sin embargo, en honor a la verdad, no fue éste un logro reciente de la diplomacia chilena, pues ya en 1964 y más tarde en noviembre de 1985, Chile había sentado mañosamente las bases de esa nueva usurpación, una vez que el taimado Ríos Gallardo intuyó en la década de los cincuentas que el Perú había perdido el plano entregado a Leguía y, por lo tanto, la diplomacia peruana desconocía ese importante compromiso. Claro que lo mismo no puede decirse de quienes negociaron el Acta de Ejecución, por cuanto quien esto escribe exhumó literalmente dicho mapa del archivo central de Torre Tagle a fines de 1998, tras casi setenta años de haber sido ignorado. Ergo, hay responsabilidad histórica por parte de quienes en 1999 transigieron con la arremetida chilena a sabiendas de que hacía trampa. Es más, hay razón para preguntarse si no era mejor reabrir las negociaciones en materia de ejecución del artículo 5°, justamente porque existía, además, el problema colateral de la delimitación de la frontera marítima con Chile, en el cual la mentalidad usurpadora amenazaba inclusive con apropiarse del pequeño triángulo de playa situado al norte del arco que sigue la línea limítrofe y, por ende, peruano.

Para recapitular, ha sido la lógica implacable del teorema geopolítico enunciado al inicio de este artículo, la que explicaría la persistencia por parte de Chile en la observancia de esas constantes de comportamiento en su relación con el Perú. Aparte de ser muy redituable en términos territoriales, le ha permitido guardar coherencia en su accionar, al margen del carácter civil o militar de sus sucesivos gobiernos, dar continuidad a su diplomacia y ha hecho previsible su proyección geopolítica. Obsesionados como siguen con ese enemigo natural, algo que no ocurre en el Perú en que a un sector de la burguesía le gusta ver a Chile como su aliado, el miedo a la revancha es un fantasma omnipresente en los chilenos, como igualmente lo es la gran amenaza que supone la reconstitución de la gran nación andina.

De allí que la diplomacia chilena haga ahora todo lo posible por profundizar la división entre los pueblos andinos (echarle la culpa al Perú en la solución de la aspiración marítima de Bolivia, en virtud de la cláusula cerrojo de su autoría incluida en el Protocolo Complementario, es un ejemplo de ello), puesto que ha descubierto que si quiere mantener cierta supremacía en esta parte de mundo, vale decir asegurar su supervivencia, no tiene más remedio, ante la imposibilidad de nuevas guerras de conquista, que transformar al Perú y Bolivia, por lo menos en el corto y mediano plazo, en su hinterland vital habida cuenta de la clamorosa carencia que adolece su tripa territorial de recursos energéticos, hídricos y los limites asfixiantes de su diversidad biológica. Y es aquí cuando el Perú debe imaginar, concebir e implementar una política de respuesta y contención igualmente duradera, ambiciosa y agresiva en diferentes planos, sobre la base del principio rector que en los tratos con el usurpador es éste quien tiene que hacer las concesiones y no al revés.

Desde este punto de vista, el problema de la delimitación marítima debe involucrar a los Estados Unidos como árbitro por haber puesto Chile en tela de juicio el punto final de la frontera terrestre que es hacia abajo en el sentido del arco, y no del paralelo geográfico. Asimismo, se debe reglamentar de conformidad con las disposiciones constitucionales sobre seguridad y defensa la penetración chilena en el sector terciario, principalmente de los servicios, teniendo en cuenta los riesgos que entraña esa mentalidad usurpadora del hinterland. No deja de ser paradójico que Chile figure como un exportador mundial de maderas tropicales sin tener selva. Tampoco parece lógico que el Perú venda gas a Chile para atender las necesidades energéticas de los territorios que fueron usurpados, salvo que pague el doble o le vendamos, mejor, energía eléctrica. En fin, antes de poner una serie de etcs., se debe exigir a Chile que, sin mayor dilación, proceda a la rectificación histórica brindando las disculpas debidas y otorgando las reparaciones del caso por las atrocidades cometidas durante la invasión usurpadora de 1879 y con posterioridad hasta 1929, incluyendo la compensación a los peruanos de Arica y parte de Tacna por sus propiedades privadas arrebatadas, la edición de libros de historia que pinten los hechos tal como ocurrieron para escarnio de sus llamados héroes, la supresión del homenaje a sus glorias nacionales porque eso es una afrenta para el Perú (sobre todo en el Morro de Arica), y la devolución de lo robado. Pues no hay peor injuria que la subliminal, como lo ha demostrado ese infamante vídeo de Lan, obra de imberbes. En Europa solo se ha podido hablar de reconciliación una vez que los agresores han hecho propósito de enmienda y han reivindicado la dignidad de los pueblos ofendidos.

Por último, sin ser menos importante, en cuanto al objetivo de la reconstitución de la gran nación andina, que es lo que aterra a los chilenos, éste solo podrá ver la luz si los prolíficos pueblos andinos en los tres países involucrados ponen el sincretismo histórico al servicio del mandato telúrico.
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Embajador, autor de los libros "El Protocolo de 1942: mitos y realidades." (Academia Diplomática del Perú, 1997), "El Tratado de de 1929. La otra historia." (Congreso de la República, 2000), y "Las veleidades autocráticas de Simón Bolívar.- Tomo I: La usurpación de Guayaquil" (Aleph, a publicarse este mes de junio), entre otros.
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Tuesday, September 06, 2011

Símbolos y RREE en Suramérica por Pedro Godoy P.



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From: Pedro Godoy <profe@cedech.cl>
Date: 2011/9/5
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SIMBOLOS Y RREE EN SURAMERICA


En la prensa de Santiago aparece entrevista al actual canciller peruano. Ornamenta su despacho un retrato del mariscal Castilla. Sorprende este enaltecimiento. Equivale al culto que se brinda, en el Ministerio de RREE de Santiago, a Diego Portales ¿Por qué desconcierta? Porque uno y otro personaje -en el siglo XIX- son adversarios de la reintegración de Suramérica. 

Portales es energuménico enemigo de la Confederación Perú-Boliviana. Tal experimento lo encabeza Andrés Santa Cruz. Recientemente el Presidente Ollanta Humala puso de relieve la obra de ese estadista paceño. Portales organiza una guerra contra el eje La Paz-Lima. Es el primer fratricidio perpetrado en nuestra América que culmina en Yungay (1835).

Castilla se asila en Chile. Lo protege Portales. Participa de las dos agresiones mapochinas a la Confederación. Será Presidente de Perú.  Imposible silenciar que oficia de desmembrador al servicio de Santiago. En suelo chileno organiza el Regimiento Coraceros. Esa tropa se asimila al cuerpo expedicionario de Chile que derrota a Santa Cruz.

No se promueve privar de pedestal a las estatuas que homenajean a esos personeros y menos incinerar sus retratos, sino de poner las RREE de nuestras repúblicas bajo la advocación de figuras 
 
que han promovido la concordia entre nuestras patrias. Ello no pasa por decretos, sino por superar la arcaica interpretación patriotera de nuestra historia.


Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenoas CEDECH


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Oportunidades de desarrollo inclusivo en la Certificación de Competencias

Oportunidades de desarrollo inclusivo en la Certificación de Competencias

por Ibeth Angulo Zavaleta;  ibianzaval@yahoo.com

6-9-2011

 

En el Perú, aún después de la significativa evolución de la tasa de admisión a universidades de las últimas cuatro décadas, más de la tercera parte de la población no tuvo acceso a educación de nivel superior. Porcentaje poblacional que –en gran medida-  integra la fuerza laboral operativa de la empresa peruana. Pensar en la posibilidad de certificar el aprendizaje laboral de esta gente puede generar un impacto altamente beneficioso, sea que se aprecie el factor técnico del logro alcanzado que podría devenir en opciones de progreso laboral, o que se valore el aspecto social y motivacional de lo que significaría reconocer formalmente, con un certificado, el aprendizaje de quienes  frustraron su educación y no tuvieron oportunidad de recibir diploma alguno en su vida adulta.

 

El quehacer operativo engloba competencias fácilmente identificables y factibles de ser descompuestas -en indicadores objetivos- que hagan efectiva su medición.

Para abordar el tema de la certificación de competencias laborales, empezaré por referir algunas definiciones.

 

Competencia laboral es –a decir de Ducci-  la construcción social de aprendizajes significativos y útiles para el desempeño productivo en una situación real de trabajo que se obtiene, no sólo a través de la instrucción, sino también mediante el aprendizaje por experiencia en situaciones concretas de trabajo.

 

En tanto que Gallart define competencia laboral como un conjunto de propiedades en permanente modificación que deben ser sometidas a la prueba de la resolución de problemas concretos en situaciones de trabajo, que entrañan ciertos márgenes de incertidumbre y complejidad técnica […] no provienen de la aplicación de un currículum […] sino de un ejercicio de aplicación de conocimientos en circunstancias críticas.

 

Le Boterf por su parte califica la competencia como una construcción, a partir de una combinación de recursos (conocimientos, saber hacer, cualidades o aptitudes, y recursos del ambiente: relaciones, documentos, informaciones y otros) que son movilizados para lograr un buen desempeño.

 

Y finalmente citaré el aporte de Mertens, al señalar que la competencia se refiere únicamente a ciertos aspectos del acervo de conocimientos y habilidades: los necesarios para llegar a ciertos resultados exigidos en una circunstancia determinada; la capacidad real para lograr un objetivo o resultado en un contexto dado.

 

En el orden de ideas de los investigadores citados, la competencia laboral se puede medir objetivamente, a través de criterios e indicadores que constituyen estándares de competencia y contemplan evaluaciones minuciosas y específicas, como paso previo y definitivo para certificar el aprendizaje de un trabajador.

 

En Latinoamérica se han generado experiencias importantes y exitosas de certificación de competencias laborales, que partieron de iniciativas con origen diverso: de un organismo autónomo como CONOCER de México, de una empresa como CODELCO de Chile, o de un sindicato como UOCRA de Argentina. Todos ellos han experimentado resultados positivos.

 

Es menester enfatizar que la certificación de competencias no reemplaza a la educación formal; la complementa cuando se cuenta con ella, y en su carencia, logra fortalecer los perfiles laborales.

 

Nuestro país necesita no sólo de una fuerza laboral calificada, necesita de trabajadores conscientes de su valía y aporte al desarrollo empresarial, con autoestima más elevada como producto del reconocimiento de sus saberes y pericias.

 

Que el aprendizaje es una fuente de desarrollo, está claro; pero en este Perú variopinto, que desplaza y limita a quienes no accedieron a formación superior, es necesario y urgente reconocer y capitalizar el aprendizaje logrado fuera de las aulas.

 

                                                                                              Ibeth Angulo Zavaleta

                                                                                  Directora Académica EPG – UTP

                                   Miembro de la Red Latinoamericana de Gestión por Competencias