Wednesday, October 10, 2007

¡Robando a Pedro para pagar a Pablo!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
10-10-2007

¡Robando a Pedro para pagar a Pablo!

Quien crea, como hacen algunos acomodaticios "sociales", encontrar
corrupción en todo el cuerpo social peruano, con fecha reciente, se
equivoca con desatino gigantesco o camina en conveniente error para
mejorar sus expectativas y proyectos de vida. ¡Ni siquiera en eso, los
integrantes de las castas financieras, empresariales, políticas, de
tatarabuelos, bisabuelos a tataranietos y bisnietos, han sido
originales transmitiendo el cáncer en este país de desconcertadas
gentes!

Como podrá inferirse de la lacerante lectura del libro que escribiera
Watt Stewart, Henry Meiggs, un Pizarro yanqui, allá por 1954, el
gringo ya aceitaba manos y su generosidad corrompía, como hoy, con
otros apellidos, colores y partidos, pero igual de lubricadores y
abyectos facilitadores de coimas, a presidentes, vicepresidentes,
senadores, diputados, ministros, embajadores, burócratas, jueces,
secretarios, generales, coroneles, marinos, periodistas.

Y la soberanía del país no importaba en el siglo XIX ¡ni un ardite!
como en el siglo XXI pareciera repetirse el baile siniestro regalador
del patrimonio peruano, pasando por un XX pleno en ofensas al país.

Los nombres han variado, mezclándose entre sí, produciendo neumáticas
de clanes endogámicos no pocas veces. De las consignaciones guaneras,
la construcción de ferrocarriles, los empréstitos enloquecidos, hemos
pasado a las privatizaciones y concesiones con dedicatoria a los
eficientes hombres y mujeres de las castas empresariales modernizadas
y que hablan en inglés y cuentan los dólares y euros por millones de
millones. Hoy los TLCs y sus secuelas tan beneficiosos para
oligopolios minúsculos, racistas y anticholos, aunque se hunda el
resto del productor nacional, predominan a caballazo limpio
(peruanismo que significa, salvajismo a la mala). Y el silencio
mediocre e impotente de los partidos políticos no atisba salida porque
es, además, una forma de comportarse correctamenta hacia el aparato
estatal. Y, por consiguiente, vivir tranquilos sin que falte la mesada
que premia estas buenas conductas.

De Chile, donde construyó ferrocarriles, vino Meiggs al Perú. En las
obras aquí en el sur y en el centro, trajo, poco después, algo así
como 20 mil trabajadores chilenos cuya experiencia fue un argumento
sólido. El Pizarro yanqui murió apenas meses antes de la guerra de
invasión de Chile al Perú en 1879. Y fue socio de Dreyfus y éste lo
representó en negocios en Europa. Después del 5 de abril de aquel año
aciago, la invasión sureña fue posible y duró largos meses hasta,
formalmente, 1883-84 en que un Congreso servil ratifica la paz del
infame Miguel Iglesias. Un ángulo de análisis poco usual es discurrir
por sobre cómo es que fue tan fácil capturar la locomoción de
recientísima factura. ¿Tuvo alguna influencia esta invasión laboral
masiva desde el sur? He allí una interrogante nada desdeñable para un
buen estudio.

Conviene leer las siguientes líneas. Y deducir, con capacidad crítica,
si este capítulo enriquece la óptica esperanzadora del Perú o lo hunde
irremisiblemente en el fango del que parece no haber salido desde el
mismísimo 28 de julio de 1821, con breves y frugales interrupciones.
Hoy la cosmética y sus farsantes pretenden erigirse en los catones que
nunca fueron pero que tienen maquinarias con dólares abundantes aunque
–dicen ellos- odiados. No obstante buenos deseos y promesas, de las
cuales, está empedrado el suelo del infierno, hay que dudar muy mucho
si existe lo que Basadre llamaba la posibilidad del Perú. O, sensación
que acosa, sólo hay pobredumbre y miseria caminando en el cerebro y la
ejecutoria de millones de hombres y mujeres que, al decir de González
Prada, sólo vinieron a la tierra a comer el pasto, beber el agua y
legar la única herencia de un esqueleto. (Herbert Mujica Rojas)

Leamos:

III El "Pizarro yanqui" llega al Perú*

En 1868, el Perú estaba maduro para ser saqueado por mano de cualquier
osado y hábil extranjero, tal como ocurriera cuando Francisco Pizarro
llegó al país (1527) cerca de trescientos cincuenta años antes.
Entonces, el Imperio de los Incas crujía, y el oro de sus entrañas era
una irresistible atracción. En 1868 estaba apenas un poco más unido
políticamente de lo que estuviera el antiguo Imperio, y la promesa de
una áurea recompensa para el invasor era igualmente atractiva. Además,
el conquistador del siglo diecinueve gozaba de la decidida ventaja de
verse calurosamente bien recibido y hasta buscado por una inconsciente
clase nativa, tan ávida de metal precioso como aquél, y además
ampliamente preparada a cooperar con el extranjero para extraer el oro
de sus yacimientos. Es cierto que algunos comentadores del Perú en el
último período, consideraban al país decididamente inferior al Imperio
Indígena, en lo tocante a moral política y social 1. Superficialmente,
la manera de extraer el dorado tesoro era diversa en el último tiempo,
pero los resultados, en lo concerniente a la nación, fueron los
mismos.

Se ha dicho que, en 1862, cuando Meiggs estaba a punto de terminar la
vía Santiago-Valparaíso, presentó al Gobierno peruano una propuesta
para construir el ferrocarril de la costa a Arequipa. Por ignoradas
razones, el asunto no prosperó entonces. Un hecho, después fue de
mucha importancia para Meiggs, es que el Dr. Juan Manuel Polar,
Ministro del Perú en Chile en 1862 y después, quedó muy impresionado
por la capacidad de Meiggs como constructor de ferrovías. En una carta
a su gobierno, escrita a fines de 1862, el Dr. Polar decía que no tuvo
dificultades en convencerse a sí mismo de que el Perú no podría
encontrar más adecuado instrumento para construir ferrovías, trabajo
que abrazaba todo el feliz futuro del Perú 2.

A fines de 1865, Meiggs anunció al gobierno peruano que estaba
enviando a Lima a don Francisco de Paula Vicuña, con poderes para
contratar la construcción de las ferrovías que el país tenía en
proyecto. En respuesta, el gobierno invitó al propio Meiggs a ir 3. La
invitación no fue aceptada.

Una revolución en 1867-1868 preparó cabalmente el campo peruano para
las operaciones de Meiggs. Mediante ella resultó Jefe del Estado el
General Diez-Canseco, como Presidente, y el Dr. Polar, ex ministro en
Chile, jefe del Gabinete. Ambos eran arequipeños, y ambos estaban muy
interesados en que se construyera una ferrovía de la costa a su
ciudad. Y así lo intentaron evitando mayores dilaciones. El autor del
manuscrito de Costa y Laurent decía que el General Diez-Canseco,
estando en camino de Arequipa a Lima, después del triunfo de la
Revolución, despachó una comunicación a Meiggs, desde Islay, a
principios de 1868. El general pedía a Meiggs, conforme a ese autor,
ir a Lima y presentar su propuesta en la subasta que pronto se iba a
realizar para construir el ferrocarril a Arequipa. Meiggs informó que
la vía debería ser construida por el gobierno, ya que la experiencia
había demostrado que ese era el único medio de dar inmediata
satisfacción a las aspiraciones del Departamento de Arequipa. Un
colaborador de El Comercio de Lima dijo más tarde que un señor Gibson
había sido enviado a Chile con la expresa comisión del General
Diez-Canseco, de urgir a Meiggs a ir al Perú 4. Queda en claro que don
Enrique tenía amplias razones para presentir un caluroso recibimiento
peruano, entre el grupo entonces en el poder. Esta actitud fue
principalmente resultado de dos factores: el mal éxito del Perú con
los anteriores contratistas y la resonante reputación de Meiggs como
constructor de ferrocarriles. Esa vez no hubo titubeos. Meiggs decidió
ir al Perú.

El Pizarro yanqui llegó a Lima en enero de 1868, probablemente a fines
del mes. Estaba acompañado y secundado en sus subsiguientes
actividades por un considerable séquito de respetables proporciones
—seguramente más numeroso que el de Francisco Pizarro, los famosos
Trece de la Isla del Gallo 5. Lo formaban secretarios, dibujantes,
ingenieros y otros —incluso un muy pequeño número de peruanos— de la
índole necesaria para hombres que se enfrentan a negocios de millones.
A juzgar por los informes contemporáneos se tiene la impresión de que
la llegada de los genios de los caminos de hierro era esperada por los
peruanos con ansia.

El Sr. Fernando Casós, peruano que usó el pseudónimo de Segundo
Pruvonena, publicó en París, en 1874, un libro titulado ¡¡¡Los hombres
de bien!!!, indicando, por medio de los puntos de exclamación, que la
frase debía ser entendida en doble y satírico sentido. El autor, en el
prefacio, describe a ¡¡¡Los hombres de bien!!! como una verdadera
narración histórico-política. Es un amargo ataque al grupo que
dominaba el Perú en los primeros años en que Meiggs residió allí
—grupo que forjaba súbitas fortunas de las tres impuras fuentes:
guano, empréstitos y ferrocarriles. Aunque sus detalles, incidentes y
parlamentos no pueden aceptarse como versión auténtica de hechos
efectivos, otras y más comprobables fuentes peruanas demuestran la
corrección del tono general de la obra. El Capítulo VI se intitula El
genio yanqui, y trata de pintar los procedimientos mediante los cuales
Meiggs logró el contrato para construir el ferrocarril de Arequipa. En
el libro, los verdaderos nombres de los personajes están disimulados o
levemente alterados. Meiggs se convierte en Gimegs; Balta (quien
sucedió a Diez-Canseco en la Presidencia) es Tabal; Blume es Plumas;
(Ricardo Palma es Dátiles; Malinowski es Rapinowski; Backus es Bakus,
etc. El Dr. Casós escribe en las siguientes líneas la forma cómo
Meiggs empezó sus operaciones en el Perú:

Ni una escuela de ingenieros de las mejores capitales de Europa se
habría visto mejor provista de herramientas e instrumentos, ni con una
mejor colección de planos de grandes caminos, que la casa de la Calle
de Lazcano (en la que Meiggs habitaba. Autor), con el objeto de lograr
que Lima y el Tesoro Nacional entendieran cómo y de qué manera, a un
costo de apenas unos doscientos milloncitos, sería posible cruzar todo
el territorio de los Incas con una red de caminos de hierro, y acortar
las distancias para sus habitantes, aunque, al día siguiente, pudiera
ocurrir que despertaran sin un centavo para pagar el boleto.

En ese círculo estaban inscritos, como los números en una ruleta,
todos los ingenieros peruanos al servicio del Estado, Bakus, Alleon,
[¿Allison? Trad.], Plumas y una decena más, cuyo jefe era Rapinowski.
Claro está que no faltaba un ilustre agrónomo, más notable por su
experto conocimiento acerca de los fondos necesarios para la
aclimatación del trigo y la papa, que por su expertitud en calcular el
valor reproductivo de tales plantas; este excelente individuo era el
ingenioso Soda (Sada), quien, tan efervescente como su nombre, había
dejado a Chile, después de diez años de trabajo, el maravilloso
descubrimiento de la cerveza elaborada con lúpulo y cebada 6.

El autor pinta una sesión de Meiggs con su Consejo, en el cual ellos
estimaron en 6.700.000 de soles peruanos el costo efectivo del
ferrocarril a Arequipa. Al concluir el cálculo.

—Creo que no hay, nada más, dijo Bakus

—Sí, hay algo, amigo Bakus —contestó el contratista, y sacando su
libro de notas 7 leyó lo siguiente:

Lo que Don Enrique leyó, conforme lo dicho por el Dr. Casós, fue los
nombres de dieciséis personas (el autor no da sino las iniciales de
tales nombres), seguidos de cifras que representaban la suma de las
gratificaciones que había que pagarles. Dichas sumas alcanzaban desde
300.000 soles (a pagarse a C) hasta 25.000. Al final de la lista
figuraban tres partidas de 100.000 soles cada una, para Ingenieros,
Obras de Caridad y Préstamos. Estas diecinueve sumas totalizaban
1.300.000 soles peruanos, con lo que el costo total de la ferrovía
llegaba a 8.000.000 de soles.

El Dr. Casós cuenta el hecho —y fue un hecho— de que los ingenieros
del Estados Plumas (Blume) y Echeguerre (Echegaray) habían estimado,
en 1862, el costo de la obra en S/. 10.000.000 8. Cuenta la manera
cómo se sugirió al Presidente y a sus ministros, que el ferrocarril no
podría construirse a menos de S/. 15.000.000; y que cualquier
contratista que se comprometiera por menos, iría a la ruina. Presenta,
entonces, la escena en que don Enrique dice magnánimamente, que
construirá la obra apenas por S/. 12.000.000, o sea, un aumento de
apenas S/. 2.000.000 sobre el cálculo de los ingenieros fiscales. Las
palabras que el novelista pone en boca de Meiggs tienen sabor a
autenticidad si se las compara con pasajes de auténticas y públicas
expresiones de Meiggs: Señor General. . . Debo decir a Vuestra Señoría
y a todo el que me escuche, que quince millones son innecesarios, y
que yo haré el trabajo por sólo doce, bajo las condiciones,
presentadas por los Ingenieros Fiscales, porque ni mi finalidad ni mi
estímulo es el dinero, sino más bien la satisfacción de proporcionar
al país que he dejado en Chile, una gran vía que subyugará a la
Cordillera y a los desiertos, hará feliz a la gente y animará su
comercio 10.

Que Henry Meiggs acudió al soborno para lograr sus fines, es
indudable. Por tales medios consiguió manejar a los hombres que, a su
turno, manejaban al Perú. Nueve años después de la fecha de los
acontecimientos aquí registrados, el Comité Internacional de Tenedores
de Bonos, compuestos principalmente por británicos, envió al Perú un
representante, William Clarke. Después de investigar las finanzas del
país, Clarke hizo su informe. Allí aparece el relato de una
conversación que tuvo con Clarke, Henry Meiggs, en 1877, pocas semanas
antes de la muerte del último. Aunque hay muchas referencias a los
sobornos empleados por don Enrique, en la literatura de la época, el
siguiente proviene casi de la misma fuente de origen. Escribe Clarke:

El ferrocarril de La Oroya (cuyo contrato par Meiggs obtuvo éste un
año o algo así después de contratar el de Arequipa) proporciona una
ilustración característica sobre el modo como muchas empresas
financieras eran "manejadas" en el Perú. Todos en ese país parece que
miraban con temor el profundo conocimiento en ingeniería y la
habilidad desplegada en las realizaciones, pero mi opinión sobre el
asunto en general es que la verdadera naturaleza de él consistió en
obtener £ 40.000 por milla para su construcción. Cualquier
ferrocarrilero inglés o norteamericano habría labrado su fortuna con
ella si el costo hubiese sido restringido a un cuarto del monto por
milla. El secreto para hacer esto es muy sencillo. El finado Mr. Henry
Meiggs me lo reveló al informarme que el único camino para seguir
adelante con los sucesivos gobiernos del Perú consistía en permitir
que cada uno de ellos se vendiera por su propio precio. El añadía,
entonces, al precio del contrato las sumas requeridas por el
Presidente y por los amigos del Presidente, y así "robando a Pedro
para pagar a Pablo" conseguía mantener a todos sus rivales a
distancia. (¡Justamente el procedimiento descrito por el Dr. Casós!
Autor). Esto puede parecer malo, pero era una de las consecuencias de
la mala forma de gobierno, que había convertido el soborno y la
corrupción en Perú, algo proverbial hasta en Sudamérica 11.

La anterior declaración proviene de una fuente digna de crédito. Y su
contexto coincide tanto con el cuadro descrito por el Dr. Casós, que
es difícil negar al relato del Dr. Casós también un alto grado de
veracidad, no obstante hallarse envuelto en una novela satírica.

Las circunstancias en las cuales llegó Meiggs al Perú eran las más
adecuadas para creer que sus proposiciones para construir la ferrovía
a Arequipa y también, acaso, otras, recibirían favorable
consideración. Lo que ocurrió en seguida prueba que no se equivocaba.
Su primera propuesta tiene fecha de 31 de marzo de 1868. Construiría
la línea por S/. 12.000.000 conforme a los planos elaborados en 1862
por los ingenieros fiscales Blume y Echegaray. Los detalles sobre
obreros, herramientas y formas de pago se estipularían después 12.

El mismo día, la Comisión Central de Ingenieros, en una decisión
firmada por Federico Blume, Alexander E. Prentice y Garrit S. Backus,
rechazó las proposiciones de otros tres contratistas: Bedy, Bates y
Harmsen, en razón de que se habían formulado sobre bases diferentes y
eran tan vagas que ni siquiera ofrecían garantía acerca de la
conclusión rápida y segura de la obra 13.

Poco tiempo después, el Supremo Tribunal de Cuentas se negó a emitir
dictamen sobre las proposiciones arriba mencionadas, incluyendo la de
Meiggs 14. Entonces, después de considerar un largo informe acerca de
una serie de puntos legales 15, el Consejo de Ministros, bajo la
Presidencia del doctor Polar, votó por la aprobación de la propuesta
de Meiggs. La razón esgrimida por el Consejo para justificar su
decisión fue que la propuesta de Meiggs era la más ventajosa, no sólo
por la índole del contrato que plantea, sino por la garantía que
ofrece 10. He aquí algo sorprendente, porque el contrato, de hecho, no
contiene ninguna garantía otorgada por Meiggs. Probablemente, tal
garantía sería de orden moral, dadas las obras realizadas por él en
Chile. En la misma sesión, el Consejo nombró una comisión para
redactar el contrato definitivo.

La comisión, después de algunos cambios de personal, quedó formada por
Ramón Montero, Francisco Ruiz, Manuel de la Encarnación Chacaltana y
Federico Blume. Informó el 29 de abril. El proyecto de contrato
contenía algunas modificaciones a las propuestas originales de Meiggs,
quien las aceptó el mismo día. Entonces, el 30 de abril, tras de
introducir ligeros cambios, el Gobierno promulgó un decreto aprobando
el contrato 17.

El documento contiene dieciséis cláusulas, las cuales pueden ser resumidas así:
La ferrovía sería construida según los estudios hechos por Blume y
Echegaray, con las modificaciones introducidas por la Comisión Central
de Ingenieros. Meiggs debería ejecutar el contrato bajo la inspección
y a entera satisfacción de los ingenieros que el Gobierno nombrase.

El gobierno tendría el derecho de poner en funcionamiento algunas
secciones de la vía tan pronto estuviesen listas para el tránsito, de
acuerdo con el contratista. Salvo circunstancias fortuitas, Meiggs
estaba obligado a concluir el trabajo y sus dependencias —o sea,
estaciones, puestos de cambio principalmente— dentro de tres años, a
contar de la fecha cuarenta y cinco días después de la firma del
contrato. Si no lo cumplía, debería pagar una suma de S/. 20.000 de
multa por cada mes de retardo. Por su parte, el gobierno pagaría igual
suma por cada mes de adelanto en que el contrato fuese adelantado.
Meiggs garantizaba la continuidad del trabajo durante los tres años,
incluyendo sus complementos, y era responsable durante ese período por
cualesquiera reparos que fuesen necesarios por ejecución defectuosa o
mala.

Todos los materiales para la obra ingresarían al país sin pagar
derechos. Los obreros y otros empleados quedarían exentos de servicio
militar. Los contratos que don Enrique celebrase con los trabajadores,
peones y otros servidores, tendrían pleno efecto en el Perú, en la
medida que no se opusieran a las leyes de la República. Los contratos
que se firmasen en el exterior podrían ser certificados por los
Ministros y Cónsules peruanos en el lugar de que se tratase. El
gobierno interpondría su autoridad para que esto fuese cumplido.

El costo de la obra sería de S/. 12.000.000. El Gobierno depositaría
en un banco o en la casa de un consignatario de guano en Lima,
Francia, Inglaterra o los Estados Unidos, S/. 2.000.000 para la compra
de rieles, remaches y otros materiales. Estos materiales se comprarían
por orden bajo la inspección de Meiggs o sus agentes, y Meiggs
presentaría sin demora boletas de fletamento certificadas por un
diplomático o agente consular peruano en el lugar en donde se
efectuase la compra. El saldo de S/. 10.000.000 sería abonado a Meiggs
por cuotas mensuales conforme al millaje trabajado cada mes, S/.
70.000 por cada milla de vía abierta y terraplenada para recibir
durmientes y rieles, y otros S/. 30.000 por cada milla completa y
lista para el uso. Para tener derecho al pago, Meiggs debería
presentar cada mes un certificado firmado por el ingeniero a cargo de
la inspección de la obra. Al concluir el trabajo se haría una
liquidación de cuentas, y Meiggs recibiría el saldo a su favor, si
hubiese alguno. El gobierno no estaba obligado, por ninguna causa, a
hacer otros pagos que los estipulados.

Si por cualquier razón el gobierno dejase de pagar por tres meses
consecutivos las dichas mensualidades, provocando la paralización del
trabajo, Meiggs podría suspender inmediatamente todas las obras y
exigir el pago de lo que se le debiera, más intereses, daños y
perjuicios, o podría continuar los trabajos por su propia cuenta y
explotar la línea hasta cobrar por sí mismo lo que se le debiera. Si,
al contrario, el contratista suspendiese la obra por tres meses, el
gobierno podría declarar rescindido el contrato y demandar
indemnización por daños y perjuicios a causa de incumplimiento de
contrato.

Cualquier discrepancia acerca del contrato que pudiera surgir entre el
gobierno y el contratista, sería fallado por las cortes de la
República (peruana), de conformidad con sus leyes y sin haber lugar a
apelar a otros medios.

Al terminar el trabajo, el gobierno, si así lo deseara, podría comprar
a Meiggs, para el servicio de la línea, cualquier material que hubiese
sobrado 18.

Bajo tales términos fue construido el ferrocarril a Arequipa, al cual
un gobierno dominado por arequipeños, declaró francamente que era una
recompensa a la ciudad de Arequipa por su heroica actitud al derribar
el creciente poder de la dictadura [referencia al gobierno de M. I.
Prado. Trad] 19.

Acerca de la ratificación del contrato, exclama el Dr. Casós: Por fin
se firmó el decreto; lo que equivalía a firmar la corrupción como
sistema; lo que equivalía a firmar la facilidad de levantar una
fortuna en pocos días; lo que equivalía admitir al gran corruptor del
país y la impunidad de todos los que serían sus cómplices en el futuro
20.

Por ese tiempo, y después, se hablaba mucho en el Perú sobre métodos
de corrupción relacionados con el otorgamiento del ferrocarril a
Arequipa. Más tarde, en 1921, año del cincuentenario de la
finalización de la vía, Jesús Antonio Diez Canseco, hijo de Diez
Canseco que era Presidente cuando se hizo el contrato, creyó necesario
explicar algunos puntos relacionados con los vínculos entre su padre y
el ferrocarril. Ese año, el hijo publicó un folleto titulado Para la
historia patria: el Ferrocarril de Arequipa y el Gral. don Pedro Diez
Canseco, en el que aparece este intrigante párrafo:

Después de abandonar el gobierno (i. e. después de que Diez Canseco se
retiró del gobierno. Autor), el contratista creyó que debía dar las
gracias al General Canseco y su ministro en la revolución de 1867 y el
régimen provisional de 1868, el Dr. Juan Manuel Polar, quien se mostró
siempre tan entusiasta sobre todo lo relativo al progreso de Arequipa,
y les ofreció, muy espontáneamente, sendas letras de cambio de cien
mil pesos, por intermedio del Coronel Diego Masías; letras que fueron
devueltas por ambos cuando supieron del obsequio, y el General encargó
al señor Masías directamente y por medio del Dr. Polar que devolviese
tales documentos al señor Meiggs. . . Pasaron algunos meses sin que el
General recibiese del señor Meiggs el correspondiente acuse de recibo
de los documentos de manos del señor Masías, y, no satisfecho con la
información del Coronel Masías, el cual había escrito al General Diez
Canseco que había devuelto las letras a Meiggs, escribió una carta al
mencionado señor Meiggs, diciéndole que no le era posible aceptar el
obsequio y que había instruido al señor Masías que se lo devolviese; a
esta carta, entregada por el hijo del General en persona, respondió el
señor Meiggs diciendo que él tenia las letras en su poder, devueltas
por el señor Masías 21.

El folleto de Diez Canseco contiene reproducciones fotográficas de la
carta del coronel Masías al General Diez Canseco, informándole que
había devuelto las letras a Meiggs, y de la carta de Meiggs a Diez
Canseco. Meiggs decía que deseaba hacer un regalo a Diez Canseco, pero
que no afectase su integridad ni su reconocida probidad. Añadía: Yo,
respetando la escrupulosidad y refinada justificación de Ud. y del Dr.
Polar, he recibido devueltos por el Coronel Masías las ya mencionadas
letras, no quedándome sino admirar tan extremado desinterés al rehusar
un presente que, de haber sospechado que pudiese empañar tan buenas
reputaciones, yo me habría abstenido de hacer.

Puede ser que este cambio de cartas se hiciera con toda sinceridad.
Pero no deja de ser interesante que Meiggs hubiese resuelto hacer
tales obsequios a los hombres que encabezaron el gobierno con el cual
hizo su primer contrato en el Perú. Por manirroto que fuese Henry
Meiggs no acostumbraba tirar así no más, al desgaire, documentos por
cien mil pesos. Al menos, él debió pensar que tenía algo que pagar. Y
cualesquiera fuesen sus relaciones con el Presidente Diez Canseco,
este acto permite conocer la clave de sus métodos.

A principios de mayo, pocos días apenas después de haberse, firmado el
contrato, un escritor que firmaba Un patriota, pudo decir que el
silencio de la prensa era una prueba efectiva de la general aceptación
hacia el contrato Meiggs. Sólo el señor Dockendorff estaba desagradado
con lo que el gobierno había resuelto, dijo el articulista, y, como se
trataba de un postor derrotado su desagrado carecía de autoridad 21.

Sin embargo, en la medida que los términos del contrato fueron mejor
conocidos, y especialmente cuando el régimen de Diez Canseco, que hizo
el contrato, fue sucedido por el de (José) Balta —cambio ocurrido el 2
de agosto—, el convenio con Meiggs, desde un lado u otro, sufrió
varios ataques. El senador Torero, en sesión del 16 de septiembre,
describía el contrato como uno al que la opinión pública ha
considerado oneroso en todos sus aspectos 23. El senador Orihuela, aun
cuando apoyaba la construcción de la vía, se refirió a los misterios
atribuidos al contrato 24. Otro senador más, (Daniel) Ruzo, en la
misma sesión, recordó a sus oyentes que habían aparecido muchas
publicaciones sobre el asunto de ese mismo ferrocarril a Arequipa.
Afirmó que el gobierno, al firmar el contrato Meiggs, deseaba ir
adelante en seguida y, que al proceder así, había omitido las
precauciones necesarias de un estudio preliminar del proyecto. En ese
proyecto —dijo— de comienzo a fin no aparece otro nombre que el de
Meiggs. Era evidente, pensaba el senador, que el gobierno había
deseado proceder sobre la marcha a contratar con Meiggs, sin atender a
las propuestas de otros postores 23.

En junio y julio de 1868, los periódicos de Lima dedicaron mucho
espacio a discutir el contrato de Arequipa. Un escritor anónimo de El
Nacional, en los números de 27 de junio y de 3 y 8 de julio, hizo un
extenso análisis. Criticaba irregularidades en el procedimiento
observado al hacer la licitación y el contrato Meiggs, y declaraba que
el precio establecido era exorbitante. Afirmaba que algunas de las
cláusulas estaban mal redactadas, lo que, para él, indicaba el poco o
ningún cuidado prestado por los funcionarios de gobierno. Creía que
los materiales comprados fuera, deberían ser pagados en Lima a fin de
que el gobierno pudiera comprobar mejor su costo y calidad. No
encontraba lógico que se debiera pagar a Meiggs S/. 100.000 por milla,
sin tener en cuenta que el costo dependería de la naturaleza del
terreno que atravesaría. El saldo de S/. 10.000,000 para pagar a
Meiggs en adición a la compra de materiales afuera, quedaría agotado
con la terminación de cien millas, no obstante de que toda la vía
debería tener ciento catorce millas: he allí una nueva prueba del
descuido en la confección del contrato. Chile, afirmaba el
articulista, no había procedido de ese modo superficial. Citaba el
contrato de Meiggs para la construcción del Ferrocarril
Santiago-Valparaíso, demostrando que el monto del pago dependía en ese
caso del costo y dificultades de la obra realizada. Puesto que Meiggs
no gastaba su propio dinero, el articulista no encontraba razón para
que el gobierno se comprometiese a pagarle daños y perjuicios en caso
de suspensión por el gobierno de la cuota mensual. Una causa más de
crítica fue que en el contrato faltara toda clase de seguridad para el
leal cumplimento por parte del contratista. En el caso del ferrocarril
chileno, el gobierno había retenido el 10% de la garantía para
asegurar el cumplimiento del trabajo. En el de Arequipa no existía
cláusula similar. El crítico creía que los intereses de Meiggs habían
quedado debidamente salvaguardados, mas no los del gobierno y el
pueblo peruanos.'

Poco después del acceso al poder de Balta, Federico Torrico publicó un
folleto titulado Exposición a S. E. el Presidente de la República
sobre la conveniencia de modificar el contrato celebrado para la
construcción del Ferrocarril de Arequipa y examen crítico de dicho
documento. Aunque el contenido del folleto no es tan formidable como
su título, merece atención. Torrico declaraba que todas las formas
legales de procedimiento habían sido violadas al hacer el contrato;
que los precios habían sido señalados sin ajuste oficial y sin la
debida publicidad para los estudios preliminares y las propuestas; que
se había omitido toda cláusula de seguridad para los intereses del
Estado, y que, sobre éste, se habían impuesto responsabilidades ajenas
a su índole; que ni el gobierno ni el contratista sabían si los
precios establecidos en el contrato eran justos o no, computados
arbitrariamente en la exorbitante suma de doce millones de soles; y
finalmente, que ciertos términos del contrato violaban la Constitución
peruana 20. Para sostener estos puntos estaban esas cuarenta páginas
de argumentaciones.

No se hicieron esperar los defensores del contrato. Algunos se
apresuraron a responder cargos como los enumerados. Uno, que firmaba
Veritas, colaboró para El Nacional con una larga refutación a los
artículos arriba resumidos, así como a los cargos aparecidos en El
Comercio.

Veritas decía que era un sofisma acusar como se había hecho desde
ciertos sectores, que el ferrocarril fuese puramente local y
favorecería sólo a Arequipa. Tal actitud era antipatriota, porque ese
ferrocarril sería parte de una red que convertiría al Perú en el
emporio de Sudamérica. Los argumentos para fundamentar el cargo de que
la suma a pagarse a Meiggs era excesiva, resultaban tan futiles y
banales que no merecían refutarse. Meiggs, desde luego, esperaba tener
ganancias al construir la vía. Sin embargo, no era un vulgar
contratista. El había sido llamado al Perú a emprender la obra por
todos los gobiernos peruanos durante los últimos diez años. Había
venido al fin y había formulado su propuesta sobre la base de los
estudios de Blume y Echegaray, y después de examinar cuidadosamente el
propio Meiggs todos los trabajos científicos existentes relativos a la
cuestión ferrocarrilera. El precio fijado distaba mucho de ser
exagerado. El costo del ferrocarril era más o menos problemático, y
así eran también las cifras de las ganancias del contratista. Aquí,
Veritas admitía indeliberadamente que el proyecto había sido, tal como
se lo acusaba, insuficientemente estudiado.

Además, según Veritas, el gobierno, al hacer el contrato no había
procedido de ligera o con negligencia. Los miembros del gabinete, al
dar su voto unánime a la propuesta de Meiggs, blanco de inmerecidos
ataques, tenían vívidas en sus mentes los antecedentes —de uniforme
fracaso— y al preferirla sobre las demás proposiciones que se
presentaron a la licitación,- no accedían a impulsos de innobles
codicia o intrigas de palacio, sino que obedecían al peso de sus
convicciones de que tal propuesta era la que ofrecía mayor seguridad
con respecto al cumplimiento. El gobierno no exigía garantías de
Meiggs porque no existía razón legítima que sirviera de pretexto para
imponer tal onerosa condición a un contratista que no pedía un solo
centavo de adelanto al gobierno.

El gobierno había sido criticado —decía Veritas— por la facilidad con
que accediera a entregar S/. 2.000.000 para la adquisición de
materiales en el exterior, y, además, S/. 3.000.000 en el Banco del
Perú para asegurar el pago de las primeras treinta millas de vía. Lo
que el gobierno había querido hacer con ello era un acto de simple
complacencia y distinción para con el honorable e inteligente
contratista. El articulista dejaba para mejor oportunidad la
exposición de todas las razones que tenía para considerar el contrato
Meiggs como un acto que decía mucho en favor de los patrióticos
sentimientos que animaran al General Diez Canseco y a sus meritísimos
e ilustres ministros 27.

¿Por qué, en un asunto que debía suponerse un frío negocio, el
gobierno se había entregado a Meiggs en la forma indicada? El
contenido de este capítulo debe haber más o menos dejado en claro la
respuesta. Los esfuerzos de algunos escritores, quizás inspirados en
algo más tangible que los sentimientos patrióticos, para presentar el
haberse decidido por Meiggs sin exigirle garantías como algo
razonable, son apenas dignos de sonrisas. Por ejemplo, éste:

La fama que acompaña a un hombre en su carrera aumenta
incalculablemente el valor de su trabajo. A veces logra generosas
remuneraciones tan sólo por haber permitido unir su nombre a una
empresa dada. La pintura de un artista no vale igual que la de un
pintor de poco renombre. El señor Meiggs se encuentra, y con justicia,
en tal caso ...

Si el señor Meiggs fuese un aventurero desconocido; si no hubiese
llegado al Perú precedido de una reputación sin paralelo y con una
fama justamente ganada de inteligente, puntual y enérgico contratista
de obras públicas; si sus realizaciones en ese campo no constituyeran
por sí mismas la única garantía que cualquier gobierno debiera pedir;
entonces, ciertamente, la actual administración, enseñada por la
historia de anteriores contratos, no habría aceptado la propuesta del
señor Meiggs en los términos en que ha sido publicada ...

Sin duda, la diferencia con que el gobierno peruano ha tratado al
señor Meiggs es altamente honrosa, para aquél, y para éste, mas que
cualquiera cosa lo estima en todo lo que vale .. .28

La observación de que don Enrique estimaba en todo lo que valía la
deferencia mostrada hacia él por el gobierno peruano es, sin duda, un
hecho, aunque quizás no en el sentido en que el articulista la
presenta. No es este el primer caso de desmedida adulación a Henry
Meiggs por un peruano; pero es típica de la clase de cosas que se le
hicieron usuales y continuas hasta su muerte, aunque algo disminuidas
en cantidad, después de los tres o cuatro primeros años de su
residencia en Perú. Durante su apogeo, aquello había aumentado en tan
repugnante volumen que el inglés Duffield se inspiró en ello para
escribir estas deliciosamente satíricas expresiones: Uno no puede
respirar sin Meiggs, así como no se puede tomar la comida sin tragar
polvo; dormir sin picaduras de pulgas o sin la adormecedora
trompetilla de los mosquitos. Meiggs en todas partes; a pleno sol y en
la tormenta, en el mar y en las cumbres del mundo, ahora llamadas
Meiggs; en el terremoto y en la apacible atmósfera de la más elegante
sociedad del mundo 29.

Durante su campaña para el ferrocarril de Arequipa, Meiggs no omitió
ningún ardid. Aceitó tan bien el camino, que obtuvo todo lo que
quería. Empujado por su resolución de construir el ferrocarril a la
favorita ciudad de Arequipa, por la sobreestimación de las
consecuencias que de ello derivarían, y persuadido por beneficios más
concretos y más inmediatos que don Enrique sabía muy bien cómo
proporcionar, el gobierno entregó el país y sus recursos al apoyar al
contratista, el recién llegado Pizarro yanqui.

Notas:

1) A. J. Duffield (Perú in the guano age, London 1877) hace el
mencionado paralelo con cierta extensión.
2) Papeles Costa-Laurent. El señor Federico Costa-Laurent, ingeniero,
es autor de varios trabajos sobre los ferrocarriles del Perú, el más
importante de los cuales es la Reseña histórica de los ferrocarriles
del Perú (Lima, 1908). Tuvo mucho interés en Meiggs, y durante años
estuvo reuniendo materiales para un estudio sobre su vida. Según
información de su viuda, salvó el archivo Meiggs de ser destruido.
3) El Ferrocarril de Arequipa, Lima, 1871, p. XXXV.
4) Agosto 26, 1870. El Gibson mencionado fue sin duda Patrik Gigson,
quien, con John Pickering, había hecho un contrato –que no cumplió-
para construir el ferrocarril a Arequipa. Esta fue una de las razones
para que lo construyera el gobierno. (Los Gibson permanecieron desde
entonces en Arequipa, dedicados a negocios; el finado Juan Gibson
organizó la casa de su nombre y puso los cimientos para el banco que
sus hijos Juan, Carlos, Percy y otros poseen en Arequipa ahora. Trad).
5) En esta islita frente a la costa ecuatoriana, en medio de enorme
angustia y encarando la rebeldía de su pequeño grupo de secuaces,
Pizarro trazó con su espada, sobre la arena, una línea de este a
oeste. Entonces, saltándola hacia el sur, invitó a los que quisieran
acompañarlo a seguir al Perú y conquistar riquezas y gloria. Sólo
trece la cruzaron.
6) Pp. 88-89. El Dr. Sada, aquí llamado Soda, fundó la Escuela de
Agricultura de Chile y está vinculado a los primeros esfuerzos para
idéntica fundación en el Perú.
7) En un folleto de J. Rinaldo (sic) Márquez, La orgía financiera del
Perú: el guano y el salitre (Santiago de Chile, 1888), se hacen
alusiones a un libro de notas en el que Meiggs apuntaba tales pagos
cuando creía necesario hacerlos a miembros del gobierno y personas
influyentes. Los herederos de Meiggs, decía Márquez, lo llamaban el
libro verde (pp. 66-67). (Se trata de J. Arnaldo Márquez, reputado
poeta peruano, a quien se atribuye la invención de la linotipia, el
cual murió sólo en 1904, después de una vida azarosa y andariega. El
Dr. Casós fue un notable orador y político peruano, quien, a raíz de
haber intervenido en el fugaz y sangriento gobierno de menos de una
semana, julio de 1872, se refugió en Europa, desde donde lanzó las
obras que el autor, señor Stewart, comenta y cita en el texto. Trad.).
8) Véase Los ferrocarriles del Perú; Colección de Leyes, Decretos,
Contratos y demás documentos relativos a los ferrocarriles del Perú,
hecha de orden de D. Enrique Meiggs (Lima 1876), I, 533.
9) Pp. 97-98.
10) Perú in the guano age, pp. 15-17.
11) Perú and its Creditors (London, 1877), pp. 118-119. Las cursivas
pertenecen al autor, Stewart.
12) Los ferrocarriles del Perú, I, 550-552.
13) Ibid. I, 552-554.
14) Ibid. I, 554-555.
15) Ibid. 555-558.
16) Ibid. 558.
17) Ibid. 563.
18) Ibid. 560-562
19) Documentos parlamentarios, 1869. Memoria que el Ministro de Estado
en el Despacho de Gobierno, Policía y Obras Públicas presenta al
gobierno nacional de 1869, p. 18. El ministro era el Dr. Polar.
20) ¡¡¡Los hombres de bien!!!, p. 134.
21) Pp. 11-12, el folleto se publicó en Arequipa.
22) El Nacional, mayo 9, 1868.
23) Diario de los Debates, Cámara de Senadores, Congreso de 1868, p. 124.
24) Ibid, p. 595.
25) Ibid. . 585.
26) Prefacio, p. LV.
27) El Nacional, julio 11, 1868.
28) El Nacional, julio 21, 1868.
29) Op. cit, pp. 122-123. Se dio el nombre de Mr. Meiggs a ese pico,
bajo el cual se abrió el túnel que conduce el ferrocarril de La Oroya
a través de las cumbres andinas. La referencia al terremoto proviene
del hecho de que Meiggs dio una gran –y muy voceada- suma para ayudar
a las víctimas del terremoto que estuvo a punto de destruir Arequipa y
dañó mucho varias ciudades en agosto de 1868.

*Henry Meiggs, Un Pizarro yanqui, Watt Stewart, Profesor de Historia
del New York State College for Teachers, Albany, N.Y; Ediciones de la
Universidad de Chile, 1954,

Tuesday, October 09, 2007

Se equivoca El dios cautivo

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
9-10-2007

Se equivoca El dios cautivo

Sostiene el sociólogo chileno Sergio González Miranda, en el Capítulo
VII, Conclusiones: El vuelo de la integración, p. 151 de su
interesante libro El dios cautivo: Las Ligas Patrióticas en la
chilenización compulsiva de Tarapacá (1910-1922); Santiago, LOM
Ediciones, 2004; que: "Por parte del Perú, el agotado presidente
Augusto B. Leguía tomó las decisiones definitivas, pero ya no estaba
rodeado de los embajadores y cancilleres de años anteriores; como
ministro de Relaciones Exteriores estaba don Pedro José Rada y Gamio
(219) y de Subsecretario, don Samuel Barrenechea. La cita con ese
número, dice: "Supuestamente él y el canciller chileno Ríos Gallardo
(Conrado), fueron los creadores de la llave y el candado para Bolivia:
el artículo del Tratado de 1929 que impide ceder a una tercera nación
todo o parte de los territorios en disputa sin previa consulta al otro
país." Me temo que lo anotado es digno de categórica refutación.

El artículo 1 del Protocolo Complementario del Tratado de Lima del 3
de junio de 1929, dice a la letra:

"Los Gobiernos del Perú y de Chile no podrán, sin previo acuerdo entre
ellos, ceder a una tercera potencia la totalidad o parte de los
territorios que, en conformidad con el Tratado de esta misma fecha
quedan bajo sus respectivas soberanías, ni podrán sin ese requisito,
construir, a través de ellos, nuevas líneas férreas internacionales."

En su notable trabajo, El Tratado de 1929. La otra historia, el
embajador Félix C. Calderón, autor a quien Sergio González subraya
haber leído, sostiene en su página 290: "De origen chileno e incluida
a insistencia de este país, lo que se persiguió con esa cláusula fue
frustrar cualquier eventual arreglo peruano-boliviano en detrimento de
Arica. Stricto sensu, esta limitación debió haberse aplicado solamente
a Chile, como resultado de la cesión territorial de Arica que hizo el
Perú. Lo curioso del caso es que habría sido la libre disponibilidad
del Perú sobre Tacna, sobre todo en lo que se refiere a la
construcción de una nueva vía férrea hacia La Paz, lo que habría
querido restringir Chile. Y para ello no se le ocurrió nada mejor a la
Cancillería de La Moneda que recurrir al texto del artículo sexto del
Tratado Boliviano-chileno de 10 de agosto de 1866, tal como lo
recordara Culbertson".

En efecto, se dice en el Tratado de Límites de Bolivia y Chile de esa fecha:

"Las Repúblicas contratantes se obligan a no enajenar sus derechos a
la posesión o dominio de territorio que se dividen entre sí por el
presente tratado, a favor de otro Estado, sociedad o individuo
particular. En el caso de desear alguna de ellas hacer tal
enajenación, el comprador no podrá ser sino la otra parte
contratante".

Por tanto, la fuente inequívoca y clarísima del artículo 1 del
Protocolo Complementario de junio de 1929, entre Perú y Chile, fue
¡otro tratado, esta vez entre Chile y Bolivia, con términos casi
idénticos de 1866!

Más aún. En su notable trabajo, el embajador Félix C. Calderón apunta
que durante una de las etapas de negociaciones para el Tratado de
1929: "La otra dificultad que suscitó el Departamento de Estado tuvo
que ver con la gestión reiterada que hizo el Gobierno de Bolivia, a
través de su representante en Washington, Diez de Medina, con relación
al párrafo incluido en el proyecto de memorándum original (20 de
abril), por el cual ni Chile ni el Perú podían ceder a un tercero
parte del territorio ni construir nuevas líneas férreas
internacionales. Tanto en la representación que hizo el enviado
boliviano el 26 de abril, como en el memorándum que presentara el
secretario Stimson el 4 de mayo, se subrayó que un acuerdo de esa
naturaleza constituía un bloqueo definitivo a la aspiración marítima
de Bolivia, por ser los intereses peruanos con respecto a Bolivia
contrarios a los de Chile y viceversa. Aparte de recordar la propuesta
Kellog de noviembre de 1926, Diez de Medina puntualizó que no era la
intención de su país alterar las negociaciones en curso; mas no podía
impedirse de llamar la atención de Washington en tanto promotor de un
acuerdo final entre esos dos países, de la inconveniencia e
improcedecencia de una cláusula de ese tipo (Ibid. pp. 776-793).

La oportuna gestión del Gobierno boliviano dio sus frutos de
inmediato. Ese mismo día, horas después, el Departamento de Estado
hizo saber al embajador Morre en Lima que si bien fue consistente en
su posición de no incluir a Bolivia en las negociaciones directas
peruano-chilenas, salvo que así lo hubiesen solicitado entre esos dos
países, también tenía entendido que el arreglo de la cuestión de Tacna
y Arica no podía ser inamistoso a los intereses de un tercer Estado.
Con mayor razón si ese acuerdo debía venir del Presidente de los
Estados Unidos en circunstancias que el tercer país concernido había
hecho una protesta vehemente contra una de las cláusulas del mismo.

Planteado este impasse por Moore al presidente Leguía, en la mañana
del día 27 de abril, la respuesta de éste fue inequívoca: "De ninguna
manera ni bajo ninguna condición haría el más pequeño gesto que
pudiera incomodar al presidente Hoover por quien siento la más grande
admiración. Pediré (al embajador chileno) que esa cláusula se retire
inmediatamente (Ibid. p. 780). Cosa que hizo minutos después, prevista
como estaba su reunión con Figueroa para las 12.30 horas.....Después
que el representante de Bolivia en los Estados Unidos reclamara ante
la Secretaría de Estado... el señor Stimson hizo públicamente una
declaración alentadora para Bolivia que mereció la protesta inmediata
del embajador chileno en Washington. " pp. 256-257

Es vital subrayar entonces que Perú, que no se apoderó por la fuerza
de las armas o de coacción legitimada por tratados de cualquier
índole, de territorios bolivianos en el litoral Pacífico u otro, no es
responsable de la condición actual de la república altiplánica de
Bolivia. Sostiene Sergio González en la página 135 de su obra citada,
en el capítulo VI, Tacna y Arica: El corte al nudo gordiano que:
"Tacna y Arica es otra historia. Por razones de espacio y porque
pensamos publicar la historia del conflicto peruano-chileno por Tacna
y Arica en otro libro prontamente, es que desarrollaremos los
elementos más importantes de ese conflicto asociados a la violencia de
grupos xenófobos, similares a las Ligas Patrióticas". De modo que,
estoy cierto que dándole algunas pistas de inevitable recorrido o
elusión involuntaria, tiene la chance, como propósito fundamental que
guía sus trabajos, de corregir o precisar la autoría de un texto a la
que se ha llamado de diversos modos a lo largo de esta difícil
vecindad entre Perú y Chile como tituló así el maestro Alfonso
Benavides Correa a su obra magna de 1997.

Gonzalo Bulnes, historiador chileno, afirmó que "la válvula de
seguridad de la paz con el Perú" era el mencionado artículo 1 del
Protocolo Complementario. No impugna su autoría o la atribuye al Perú.

Para el ex canciller de Arturo Alessandri, el León de Tarapacá,
Ernesto Barros Jarpa: "El Tratado de Lima, por medio del cual el
gobierno de la tiranía puso término a nuestro viejo conflicto con el
Perú es política, económica y patrióticamente considerado un desastre:
Políticamente. 1. Porque en el artículo primero del Protocolo
Complementario se entregó al criterio del Perú una posible solución de
nuestras diferencias con Bolivia al suscribir el compromiso, según el
cual, sin un acuerdo previo con el Gobierno de Lima, Chile no podrá
entrar en arreglos territoriales con la República del Altiplano". No.
577, 19-8-1931, El Diario Ilustrado (Santiago de Chile), citado por
Alfonso Benavides Correa en Una difícil vecindad, p. 168, Lima 1997.
Barros tampoco abomina de la autoría o se la otorga o endereza al
Perú, antes bien, abomina críticamente de ésta en los términos que
vamos leyendo.

Advirtió con sabiduría el, por desgracia cuasi olvidado, hombre de
letras y política chileno, Carlos Vicuña Fuentes, en su célebre
trabajo, La libertad de opinar y el problema de Tacna y Arica, en su
p. 46, Imprenta, Litografía y Encuadernación Selecta, Santiago 1921:
"El problema de Tacna y Arica no estriba ciertamente ni en que Chile
se quede con esas provincias, ni tampoco en que las devuelva al Perú:
plantear en el terreno meramente político esta cuestión carece de
verdad, porque el problema es más alto y trascendental. Consiste él
esencialmente en que cese el entredicho de Chile y Perú, vuelva entre
ambos la amistad, nacida de la paz moral, y desaparezca el síntoma
perturbador de la armonía de nuestro continente. Consecuencia de ello
será el cambio de la política agresiva, la disminución de los
armamentos, el desarrollo del comercio y vuelta al predominio de los
conceptos morales, hoy día abandonados por la necesidad de cohonestar
nuestra política. Me parece una solución conveniente la devolución de
esas provincias al Perú, porque ésta es única manera de llegar a
aquella paz y amistad, ya que el Perú no renunciará ni por dinero ni
por la fuerza a sus sentimientos que son respetables y justos." A
buenos entendedores, pocas palabras.

Por tanto, pregunto no a los historiadores chilenos, cuya
responsabilidad es por entero suya, a veces con imprecisiones que
perturban el claro y sereno juicio de Clío, sino a quienes son
naturales del Perú: ¿qué han hecho para corregir, esclarecer,
enriquecer, los caminos del conocimiento histórico? Pretender que el
olvido, la amnesia, o el descuido, constituyan hitos o máscaras para
disimular el pasado, no es más que una monstruosidad de lesa historia.
Y que además tiene el pesado lastre culposo que habremos de señalar
quienes sí estamos atentos a la historia y su genuina fuente de hechos
favorables o desfavorables como ocurriera en 1879 y los años
subsiguientes.

Ni Perú es culpable de la mediterraneidad boliviana porque el artículo
1 del Protocolo Complementario de 1929, encuentra su precedente en
otro tratado de límites entre Chile y Bolivia, de 1866, y tampoco
tiene porqué abdicar de lo que allí se preceptúa y que es una previa
consulta para la cesión a cualquier tercera potencia de territorio en
Arica, lugar donde hay servidumbres, negativas y positivas, para el
Perú y en que hay cuestiones pendientes jamás estudiadas o sancionadas
por Congreso alguno, como la traición de 1999 y a cargo de algunos
miserables a quienes aloca la posibilidad de una gran tapadera que
oculte sus entreguismos. Y todos son conocidos con nombre y apellido.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.redvoltaire.net
hcmujica.blogspot.com
Skype: hmujica

Monday, October 08, 2007

¡Marino Miguel Grau: Presente!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
8-10-2007

¡Marino Miguel Grau: Presente!

Ni el más sublime milagro podía, ocurrió un día de octubre como hoy de
1879, torcer el destino de una guerra cuyo pronóstico era evidente,
inconcuso, irremediable. En efecto, la invasión, largamente preparada
por Chile, país que ni siquiera tenía frontera con Perú, sólo pudo
concretarse una vez que en Punta Angamos la escuadra sureña, completa
e inmensamente superior, venció al Huáscar capitaneado hasta el
heroísmo más inverosímil por el marino Miguel Grau Seminario cuya
gloria arribó a las 9.50 de esa mañana.

El civilismo y sus hijos cimarrones en el tiempo, colección de momias
que imaginaba que los militares eran sus enemigos jurados y que
promovió desde el mismísimo 1872, el desequilibrio naval con Chile,
institucionalizó el maltrato a los hombres de uniforme, olvidando que
hombres del pueblo forman parte de esas columnas de defensa en mar,
tierra y aire, hizo de esa tara parte del podrido mundo político
peruano y hoy ha revivido por gracia y obra de los quintacolumnas que
creen o inventan, gracias a dólares compra-conciencias, complots
sistemáticos contra la sociedad. Los mercenarios de entonces, trocaron
en los esquiroles neo-civilistas de hoy, guarecidos en organizaciones
de nuevos gángsteres, corrosivos de la personalidad nacional que ellos
contribuyen a destrozar sibilinamente.

El Perú de 1879 fue llevado de la mano al precipicio, sus castas
gobernantes, inmorales, pusilánimes, prostituidas en el goce efímero y
egoísta de cenáculos minúsculos, habían proseguido la división clásica
suicida del país: por un lado los citadinos, blancos, racistas y de
cerebros empeñados a cualquier querencia menos la del Perú y su gente;
y el resto de hombres y mujeres sin orientación ni plan nacional que
seguir en la construcción de un país en absoluta tiniebla.

¡Ni siquiera el heroísmo de Grau alcanzaba entonces para dar vuelta al
infortunio a que nos condujeron miserables cuyos bisnietos, nietos,
hijos, queridos o protegidos, aún siguen exaccionando la cansada ubre
del Estado y perpetrando crímenes contra la nación!

La hora de desenmascarar a los continuadores de ese oprobio ha sonado
ya. Nada de esto es odio sino justicia. Tampoco antipatía, sino ajuste
de cuentas históricas. En Perú se da el caso monstruoso que calles de
sus distritos y provincias, "conmemoran" los nombres de quienes son
los fautores de sus múltiples tragedias y sus descendientes. Aquí se
estila, por la historiografía oficial y por los cronicantes cobardes y
pagados guardar silencio, no señalar a quienes fueron los culpables de
aquellas horas de dolor. Sin embargo, eso debe terminar.

Fuera del país, sí hay testimonios que evidencian admiración y honor a
los héroes. Leamos aquello que se escribió por la efemérides que
recuerda que en Perú hubo un marino limpio en 1879, incapaz de
aniquilar a balazos con sus enemigos naufragados e inermes, pero
constructor de una resistencia por algo más de cinco meses, tiempo
durante el cual, la soldadesca y su paso brutal no se atrevió a poner
el pie en tierra ajena a la que hace mucho tiempo planeaban invadir.
....................

Cuando Theodore Roosevelt, ex Presidente de los Estados Unidos de
Norteamérica (1901-1909), visitó a la Armada Chilena en Noviembre de
1913, estando a bordo del Crucero O'Higgins y ante el almirantazgo
chileno dijo: "Necesito hacer una peregrinación para visitar el
monitor Huáscar, el mas famoso y recordado blindado que haya existido
y en el cual se ejecutaron los actos de heroísmo mayores que jamás se
han hecho en otro blindado de cualquier nación del mundo", obviamente
que Roosevelt se refería al Huáscar peruano y no al Huáscar manejado,
sin pericia marinera y sin respetar el código de honor naval, por los
chilenos. La prensa inglesa decía por aquellos días de 1879 en The
Standard del 28 de agosto "Es posible que algunos de los hechos
atribuidos al Huáscar sean exagerados, pero es evidente que el Capitán
Grau es un marino muy bravo y muy hábil. Su atrevimiento en atacar
fuerzas superiores y viveza para pasar, por decirlo así, entre los
dedos del enemigo, son muy excepcionales, y luego cuando se escriba la
historia de la guerra, se verá que los hechos verificados por el
Huáscar serán lecciones de mucho valor".

Le Matin de París se ocupó cuando la pérdida del Huáscar de este modo:
"El Huáscar representa en la historia naval del Perú un caso único,
por su gesto gallardo y heroico. Estuvo comandado por el Almirante
Grau que dejó con su muerte un futuro igual al que dejó el Almirante
Nelson en la batalla de Trafalgar".

Luego del combate de Angamos, otros dos diarios extranjeros publicaron
las siguientes noticias con fecha 10 de octubre de 1879:

El Times de Londres: "El Huáscar es un barco histórico, que figura en
todos los combates navales en el curso de la guerra; ha bombardeado
las poblaciones de los chilenos (solamente aquellas fortificadas),
perseguido y capturado sus buques transportes y ha sido por varios
meses el terror de la costa chilena. Al mando de un hábil y valiente
oficial y tripulado por hombres excelentes, el Huáscar ha sido siempre
un formidable adversario". El Heraldo de Nueva York : "No se necesita
haber estado del lado del Perú en la desgraciada guerra de Sudamérica,
para lamentar que el gallardo Huáscar haya sido capturado por los
chilenos. Algo que parecía buena suerte, pero que probablemente no era
sino competencia en su manejo, ha colocado repentinamente a este buque
entre los más famosos que han surcado aguas americanas. Ninguna
empresa era demasiado grande ni demasiado pequeña para él. Que
mantenga su antigua reputación ahora que se halla en otras manos es
muy dudoso, porque comandantes tan hábiles como Grau no hay muchos".

El 14 de octubre, el representante del gobierno de los Estados Unidos
de Norteamérica en el Perú, Isaac Christiancy, emitió al Secretario de
Estado de su país un informe sobre el combate de Angamos en los
siguientes términos: "Esta pequeña nave bajo la inteligente dirección
del almirante Grau tuvo por cerca de cinco meses no solamente
estorbada sino completamente paralizada a toda la flota chilena,
incluyendo dos enormes acorazados, y mantuvo abierta la comunicación
por mar para los transportes peruanos desde el norte del Perú hacia
Arica... La desaparición de ese buque cambia por completo el aspecto
de la guerra y da a los chilenos el control del mar... El gobierno
peruano está haciendo máximos esfuerzos para compensar la pérdida del
Huáscar y procura adquirir otras eficientes naves, pero será difícil
encontrar al hombre que ocupe el puesto de Grau, hombres tales no son
a menudo hallados en ninguna parte...".

Tanto lo escrito por El Heraldo de Nueva York como lo escrito por el
representante del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica en el
Perú, Isaac Christiancy, tenían el carácter de premonitorio porque en
el terreno de los hechos el Huáscar en manos chilenas jamás repetiría
sus momentos de honor y gloria. Respecto a las correrías del Huáscar
el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackena escribe el siguiente
testimonio: "Las frecuentes, atrevidas y sobre todo impunes
excursiones del Huáscar en las costas de Chile comenzaban a producir
en el ánimo del país un sentimiento de rubor parecido al de la
estupefacción, y en el cerebro de sus mandatarios una emoción
semejante al vértigo. Era imposible someterse por mas largo tiempo a
aquella perenne vergüenza y soportar que un buque mal marinero y tres
veces menos guerrero que cualquiera de nuestros blindados, viniese a
manera de capricho o de mofa a retarnos en nuestros propios puertos".

Jacinto López, historiador venezolano, escribió acerca del Huáscar:
"Mientras este solo buque peruano, el Huáscar subsistiese; mientras el
Huáscar estuviera en el mar, mientras Grau estuviera en el Huáscar,
Chile no desembarcaría un solo soldado en territorio peruano y las
hordas de la conquista se pudrirían en Valparaíso y Antofagasta en la
larga espera del desenlace de la guerra del Huáscar contra toda la
escuadra chilena. Este es un hecho sin precedente en la historia de
las guerras navales del mundo entero, el Huáscar prestó servicios
incomparables. El solo hizo la guerra naval. El solo protegió al Perú
contra la invasión. El solo hizo la obra de una escuadra. Este es el
interés y la lección de esta historia. Esta es una epopeya como la de
la independencia. Este es el pedestal de Grau y la gloria del Perú.
Este es el milagro de la guerra naval en la guerra del Pacífico".

Nueva York, diciembre 1930. Historia de la guerra del guano y el salitre.

Marino Miguel Grau Seminario: ¡Presente!

Friday, October 05, 2007

Perogrulladas de Joselo

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
5-10-2007

Perogrulladas de Joselo

"Para mí es muy claro que la demanda peruana será la que mejor
convenga a sus intereses, se ajustará al derecho, y no va a estar
supeditada a ninguna otra cosa que no sea ganar el juicio en La Haya",
no es la declaración de marras, aunque usted no lo crea, libreto de
algún programa cómico, sino expresión pública y del canciller José
Antonio García Belaunde al referirse al probable litigio con Chile en
los próximos meses. El titular de RREE es un aplicadísimo alumno de
Perogrullo.

La original lógica del razonamiento del ministro García Belaunde,
merece un tratamiento demoledor equivalente: ¿creerá que una demanda
que nace del Perú podría ser alguna que no convenga a los intereses
peruanos?; si se litiga en alta jurisprudencia internacional,
imposible que no se ajuste a derecho, gánese o piérdase la demanda por
alguna de las partes. Cuando se litiga y patrocina la causa, se hace
para ganar el juicio, y esto lo sabe hasta el más rudimentario
aprendiz de derecho en cualquier parte del mundo. Es obvio que, con
potentes luces más o menos escondidas, el jefe de Torre Tagle, ha
dejado entrever alguna estructura lógica aún no estudiada por el común
de los mortales, entre ellos, los periodistas.

Ha dicho el canciller que no discutió con su par chileno, Alejandro
Foxley, sobre algunos temas tan concretos como el Hito 1 en la
frontera sur porque "la estrategia a seguir no se puede revelar". Por
tanto, es posible inferir que el silencio no forma parte de la
sabiduría o discreción del mismo García Belaunde. O, ¿quiere imitar a
su mentor, jefe virtual y poderoso mandamás en la sombra Edward Allan
Wagner Tizón quien asemeja un gramófono ambulante que da noticias
sobre Defensa con la pretensión que los australes le escuchen todo el
tiempo?

¿No sería más interesante, en lugar de tanta cháchara ociosa y cuasi
estúpida, coordinar nacionalmente, acerca de cómo llevar a cabo un
trabajo de soporte y conciencia a lo que será un litigio fundamental
para el país? El acriticismo ignorante de la prensa es criminal. No
distinguen los medios, la diferencia que hay entre los temas del
arbitraje referido a la frontera terrestre, el Hito 1, Concordia, la
invasión chilena en el Mar de Grau; y la delimitación inexistente y
que el país del sur, confina alegremente a pactos de pesca como fueron
los de 1952, 1954. Si la prensa no sirve de ilustradora y pedagoga, se
limita a ser la pancarta de escándalos que es hoy, con su dosis
cancerosa y disolvedora de la nacionalidad. Y esto no es cualquier
cosa, es un asunto de ¡alerta roja! ¡Y de la más alta importancia!

Enunció Foxley, anticipando con cundería calculada y exploradora, lo
que Perú incluiría en su demanda en La Haya, que si el Hito 1, fuera
parte del menú, entonces ello promovería un daño en la agenda. Amenaza
velada en el país austral que impulsa a través de sus embajadores
periodísticos en la prensa peruana, de lo "importante" que es el gas
como materia prima para la petroquímica en Antofagasta y su conversión
industrial en electricidad que luego sería exportada al sur peruano y
con valor y precios agregados. No sólo eso, en pocos meses más se
pondrá a consideración del Congreso chileno la ratificación del
Tratado de Libre Comercio con Perú, llamado aquí ACE (Acuerdo de
Complementación Económica), para saltarse a la garrocha al irrelevante
Establo de la Plaza Bolívar. El asunto será que si un Parlamento
otorga su buena pro o aquiescencia, necesitará su correlato en él o
los otros intervinientes y allí sí que arderá Troya en Lima. Y
¿quiénes son los más interesados en parecer amistosos, colaboradores y
borrar huellas de oprobioso paso en el pasado? A buen entendedor,
pocas palabras.

Las verdades de Perogrullo eran de tal simpleza que constiuían, de ser
enunciadas, tontería de altos quilates. Hasta hoy, con excepciones
poquísimas, cuanto dice el canciller José García Belaunde, ha
discurrido por esta avenida, de repente muy cómica o entretenida para
la forja de arquitecturas mediocres e insalvables. Pero ¡profundamente
ociosas e inútiles cuando se trata de la defensa de los sagrados
límites y confines de la patria! Y alguien debería traducirle estas
expresiones a Joselo y a su titiretero incontinente.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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Thursday, October 04, 2007

Políticos ¿inspiran respeto o dan asco?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
4-10-2007

Políticos ¿inspiran respeto o dan asco?

Basándose en un parte policial que toma las declaraciones de una
persona en estado de ebriedad, el legiferante Gustavo Espinoza,
"denunció" por violación al ex presidente Alejandro Toledo. ¿No es, a
todas luces, una precipitación frívola que no puede ocultar inquina,
antipatía o estupidez congénita, salir a los medios a hacerse eco de
una acusación tan delicada? Si Espinoza quería hacerse inmortal en el
Parnaso peruano inverso, lo ha logrado ¡y de qué modo!

El leit motiv del personaje de marras es más bien gárrulo. Tengo la
impresión que a Toledo, si hubiere lugar y consecuencias de esas
acciones hay muchas, habrá que juzgársele políticamente.
Privatizaciones mal hechas, contratos pasibles de auditorías con
resultados que pueden ser sorprendentes y lesivos al colectivo
nacional; entreguismos inexplicables, so pretexto de una apertura
económica que no ha beneficiado sino a cogollos minúsculos,
oligarquías antipatriotas y roscas de impenetrable coraza como desdén
por todo lo peruano. Pero para un juicio político se necesitan
políticos de altura, premunidos de horizonte y perspectiva. Y eso, a
tenor de lo que viene ocurriendo, escasea desde hace muchos lustros en
Perú.

Economistas preclaros que trabajan para Telefónica, la empresita
española estafadora de millones de peruanos, previeron, con mucha
anticipación, que el dólar ¡se iba por los suelos, como está
ocurriendo en nuestros días! Y, con maña, picardía y estimulados por
muy buenos bonos, de la noche a la mañana, cambiaron las cobranzas de
dólares a soles en algunos de sus servicios y ¡ahora ganan, como se
dice en criollo callejero, un huevo de dinero! Nótese que el robo
adquiere otros bemoles y sostenidos. Frente a ello, la expresión
política del Estado peruano, el Poder Legislativo, en cristiano mondo
y lirondo, el Establo congresal ¿ha pronunciado la más humilde sílaba
de protesta?

La ministra de Transportes, Verónica Zavala, ha sido encontrada
pasible de un juicio penal por la Contraloría General de la República,
por haber depositado, años atrás cuando era directora de Fonafe, 5
millones de dólares en un banco que luego quebró, el NBK, pero los
integrantes del Establo ¡ni siquiera la investigan porque –según me
dijeron- podría tomarse el asunto como ojeriza personal contra la
titular del portafolio! Y esta señorita es la que permite que la
concesionaria del Aeropuerto Jorge Chávez, Lima Airport Partners, NO
haga la segunda pista y que, si sigue todo como está, el Estado
termine pagando una multa de US$ 300 millones a unos pícaros que se
hicieron de un aeropuerto sin invertir ¡un sólo dólar! ¿Movió su
augusto verbo alguno de los 120 que pueblan el Establo?

¡Doce, sí doce aeropuertos han sido obsequiados en licitación con
postor único, por este gobierno, a la firma experta en movilización de
maletas y limpieza de baños, Swissport GBH! Pero -¡esa oprobiosa
cundería criolla!- a la hora de la firma del contrato sale por arte de
birlibirloque ¡otra empresa! Aeropuertos del Perú S.A., como
concesionaria y la anterior y titular aparece como adjudicataria,
ambas con una sola representante legal, la ex funcionaria de Ositran,
la abogada Leoní Roca Voto Bernales y una misma dirección. Swissport
GBH fue expulsada en marzo de este año de Bolivia por ¡incumplir un
contrato de concesión y no invertir lo pactado! ¿Alguien del Establo
ha dicho algo sobre este delicadísimo particular que incluye tres
aeropuertos con bases militares?

Empieza a descubrirse que algunos de los protagonistas del malhadado
negociote del SIS, son socios y parientes de militares vinculados a la
era del fujimontesinismo. Advienen denuncias de suplantación de firmas
y se esclarece que, según testimonio propio no refutado por nadie, el
médico Julio Espinoza Jiménez, estuvo ausente entre el 16 y 18 de
agosto, fecha en que unos hampones hicieron su "agosto". Pero varios
políticos ya habían hecho "noticia" culpando de la totalidad de males
a Espinoza. ¿Se han disculpado por haber emitido juicios integrales,
veredictos apotegmáticos, sin juicio administrativo o judicial, sobre
la "culpabilidad" del galeno aludido? ¡Para nada! Se han callado en
todos los idiomas. Cuando el legiferante se cree juez y no el simple y
hasta iletrado empleado público que es, en lugar de discurso, eructa;
y se cree sus propias mentiras, a cual más grotesca que la anterior.

En Camisea se produjeron más de 10 explosiones en el gasoducto-estafa.
La empresa Pluspetrol sufraga la auditoría que irá, ciertamente, por
el camino que marquen los dólares de quienes emiten el cheque
pagatorio, Pluspetrol, y llegaremos a la conclusión, anticipada por
funcionarios de esa empresita que ¡la culpa de las roturas o fallas en
los tramos, la tienen los sismos o terremotos! ¿Sospecha, amable
lector, que alguno de los congresistas, abrió sus delicadas
mandíbulas?

De repente el título de esta contribución podría servir a alguna
encuestadora: Políticos ¿inspiran respeto o dan asco? ¿Usted qué
opina? Bien dice el dicho: si del mundo quieres gozar, ver, oír y
callar. Y este último verbo, lo han aprendido hasta la saciedad los
políticos que de tanto berrear recuerdan las feroces sentencias de don
Manuel González Prada en Los honorables:

"¿Qué es un Congreso peruano? La cloaca máxima de Tarquino, el gran
colector donde vienen a reunirse los albañales de toda la República.
Hombre entrado ahí, hombre perdido. Antes de mucho, adquiere los
estigmas profesionales: de hombre social degenera en gorila
politicante. Raros, rarísimos, permanecen sanos e incólumes; seres
anacrónicos o inadaptables al medio, actúan en el vacío, y lejos de
infundir estima y consideración, sirven de mofa a los histriones de la
mayoría palaciega. Las gentes acabarán por reconocer que la techumbre
de un parlamento viene demasiado baja para la estatura de un hombre
honrado. Hasta el caballo de Calígula rabiaría de ser enrolado en
semejante corporación."

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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Wednesday, October 03, 2007

¡Perú necesita una revolución moral!

Modesto aporte a la sugerencia que hace hoy, 3-10-2007, el director de
La Primera, César Lévano, acerca de la necesidad de una revolución,
entre otras, moral.

Leamos lo escrito tiempo atrás.

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
17-11-2000 (Liberación)*

¡Perú necesita una revolución moral!

El intríngulis borrascoso del Perú de nuestros días es, qué duda cabe,
moral y no político. No hay país que pueda impulsar una velocidad de
crucero en su devenir como colectivo social si carece de líderes y
ejemplos. Hoy tenemos un jefe de Estado ilegítimo, prófugo y
delincuente. Socio de hampones como Vladimiro Montesinos y en
connivencia con rufianes de saco y corbata, uniforme y traje, en las
Fuerzas Armadas, en el Congreso, en las municipalidades, en la
administración pública. Organismo purulento, la administración
fujimorista arrasó con todos los límites posibles de una irrefrenable
carrera suicida hacia los fondos más tenebrosos. Desde el palaciego
impostado por la engañifa y fraude hasta el más humilde funcionario,
todos han hecho del robo un credo, un catecismo, una repugnante forma
de vida.

Desde 1930 cuando el país amaneció esperanzado ante la noticia del
derrumbe leguiísta y la epopeya social que aconteció después con la
incorporación del pueblo en la lucha por la conquista de sus ideales,
hemos venido discurriendo de tumbo en tumbo, de un lado a otro, en el
tránsito de los clásicos movimientos pendulares de las sociedades
latinoamericanas. Pero con una diferencia espectacular: el equipo
dirigente de entonces tenía personalidades excepcionales que lideraron
la lucha social hacia metas mediatas e inmediatas. Probablemente
muchas de sus propuestas doctrinarias no fueron entendidas del todo,
pero había garra, emotividad, pasión, entereza y, sobre todo,
moralidad a prueba de balas.

Han pasado 70 años, innumerables huelgas, levantamientos, crímenes,
alegrías y tristezas y el espectáculo no puede ser más despreciable:
dirigentes que venden sus honras por puestos parlamentarios y por
sueldos abultados, ministros bocatanes que ni siquiera saben por dónde
huye su jefe pandillero, gorilas de uniforme enlodados en la miasma de
complicidades evidentes e inequívocas, opositores profundamente
idiotas que no entienden al país y menos sueñan con una nación, medios
de comunicación aherrojados a sus profundas cobardías y autocensuras,
poderes públicos infestados de malandrines uno peor que el otro,
abogados dispuestos a poner al demonio de testigo con tal de ganar
juicios amañados, partidos políticos envilecidos que no dejan paso a
la eclosión y remozamiento de cuadros dirigentes. ¿Qué más? La lista
es interminable.

Mientras tanto, los llamados a unirse en una gran concertación
política con candidatos absolutamente calificados e inmáculos, se
dividen y atomizan. Resulta que la dictadura y su juego siniestro
alienta la formación de más y más candidaturas y ello promueve que el
fifí soplón Francisco Tudela, vergonzoso parlamentario que bailó en
las tarimas junto al delincuente Fujimori, gastándose la plata del
pueblo, aparezca como una opción electoral para el futuro cercanísimo.
¿Cómo puede ser posible esto? ¡Gracias a la inacción opositora, por
causa de esta maldición sempiterna de ser siempre una diáspora de
opciones y no una sola, fuerte, integrada y extraordinaria!

¡Hay que dignificar la política y su ejercicio serio y a cargo de
hombres y mujeres limpios! Los que han estado inmersos en los enjuages
de la mesa dialoguera, en el vergonzante Congreso que hoy se maquilla
en el rostro de Valentín Paniagua, todos los que han ocupado puestos,
deberían irse de la cosa pública y retirarse a sus negocios y permitir
que el relevo, a cargo de gente moral, sea una alternativa de
auténtica raigambre popular. Pero no. Allí estan, como perros
merodeando las migajas. Como cacos al acecho del viandante que no
barrunta siquiera su porvenir asaltable. Como hienas dispuestas a
carroñear los resabios de un país llamado Perú. ¡Esto es inmoral, a
todas luces!

El Perú necesita una revolución moral. Hombres y mujeres de todos los
partidos, de la multitud de colectivos, de las diferentes
congregaciones religiosas y laicas, de todas las edades, de todos los
confines, de todas las sangres, tienen el imperativo imperioso de
pelear por la unidad y presentar una faz depurada como sólida frente a
los fantasmones que quiere imponer la dictadura fujimorista. ¡Basta de
candidaturas presidenciales! ¡Hagamos una sola que garantice el éxito!
¡Paremos a los esquiroles amantes de la figuración enfermiza! ¡Seamos
dignos de nuestra historia haciendo historia y no pesadilla diaria que
averguence a las próximas generaciones!

Si no entendemos que podemos empezar a levantar el edificio de la
revolución moral a través de la unidad política, estamos simplemente
en el despeñadero más suicida y estúpido que pueblo alguno pueda
padecer. Seamos el país que desciende de las culturas preíncas.
Renovemos el pacto justiciero de igualdad que alentaron los jefes
incas. Hagámonos portaestandartes de un país posible y juremos, hoy y
siempre, extirpar del país, a la basura convertida en seres humanos
que nos han llevado a donde estamos. ¿Es mucho pedir que cuidemos el
futuro de nuestros hijos? ¿O que el Perú sea madre y no madrastra de
sus hijos por voluntad integérrima y libre de sus habitantes?
……………………
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*Liberación, dirigido por César Hildebrandt.

Tuesday, October 02, 2007

¿Son infalibles los parlamentarios?

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
2-10-2007

¿Son infalibles los parlamentarios?

Cuando ayer observaba la presentación del médico ex jefe del SIS,
Julio Espinoza Jiménez, en la Comisión de Fiscalización del Congreso,
y ante la guerrilla de preguntas, cavilaciones, reflexiones
filosóficas, abogadiles y jurídicas que hacían algunos representantes,
¿me preguntaba del porqué de tanta rabia contenida en sus
interrogantes? frente a respuestas que podrían abrir otros ángulos a
la investigación, ¿será, me dije, con esperanza subitánea, que los
congresistas están atacados de algún virus moralizador o que se han
metido en la discusión de los temas esenciales del drama peruano? O
¿es que ya habían juzgado y declarado culpable, cuasi único, al
referido galeno y que sus opiniones resentían o se desmoronaban luego
de su informe?

Que se sepa, frente al proyecto que declara, al estilo toledista, la
minería, sí o sí, no hay voces del Congreso en oposición ni
cuestionamiento. El gran capital manda y acalla protestas. O compra
silencios. Así ocurre en la prensa, infestada de embajadores de la
minería depredadora que suelta la especie de una tecnología limpia que
nadie conoce y que tampoco exhiben. Un parangón entre ésta y los
estropicios hasta hoy causados por la contaminación minera, deja muy
mal parada a esta última.

Con respecto a la auditoría de Camisea, pagada por la empresa misma
originadora y perpetradora de los daños ambientales, Pluspetrol,
tampoco han dicho, si es que saben algo, los parlamentarios.

Más aún. No ha mucho que este gobierno regaló a una empresa sin mayor
experiencia en la gestión de terminales, Swissport GBH, doce
aeropuertos (tres militares entre ellos). A la hora de firmar el
contrato con el Estado peruano, aparece, como sacada del sombrero de
un mago ¡otra! Aeropuertos del Perú y funge de concesionaria mientras
que Swissport lo hace de adjudicataria. ¿Uno solo de los 120
parlamentarios dijo esta boca es mía? ¿se arañó o soliviantó frente a
una irregularidad que reconoce que la concesión de doce aeropuertos ha
sido entregada a una empresita en formación como lo dice el mismo
contrato? ¡Lamentablemente el silencio es opresor!

La ministra de Transportes, Verónica Zavala, quien hace todos los
esfuerzos por no disimular su militancia como cuasi empleada de LAN,
ha sido encontrada por la Contraloría General de la República, como
pasible de un enjuiciamiento penal por haber depositado 5 millones de
dólares en un banco que luego quebró, el NBK, años atrás. Por ventura,
casualidad, inercia, ¿algún parlamentario ha denunciado el asunto?
¡Por supuesto que no!

El Contralor Genaro Matute tiene escondido un dictamen de Ositran que
revela que las mangas del Aeropuerto Jorge Chávez fueron sobrevaluadas
en US$ 300 mil cada una y son siete. El precio de mercado es de
aproximadamente US$ 600 mil, pero Lima Airport Partners, LAP, la
empresa concesionaria las pasó con un 50% de sobreprecio. Amplia
información en http://www.voltairenet.org/article148321.html, ¡Estafa
al Perú! ¡Cómo robarse aeropuertos y vivir sin problemas! ¿Uno de los
120 habló en el Parlamento?

Pareciera ser que uno que otro legiferante se ha convencido que llegar
a la curul, aparte de vida muelle, tropas de asesores, pelotones de
secretarias, complicidad de la prensa acrítica y frívola, también les
ha premunido de infabilidad en cuanto a sus expresiones, opiniones
políticas y sentencias que pronuncian con la rimbombancia de jueces
sabihondos, plenos en conciencia de cuanto juzgan y magísteres
incorregibles de sus veredictos. Si hasta la infabilidad del jefe de
la Santa Mafia del Vaticano, el ex nazi de botas y uniforme, Josef
Ratzinger, está en duro cuestionamiento, ¿habría que creer que los
ciudadanos que pueblan el Parlamento no se equivocan? Otra cosa es que
esa rabia traduzca desubicación y desconcierto. Distinto es que
carezcan de luces y horizonte constructor de una nueva patria y estén
empecinados en la repetición monda y lironda de las peores tradiciones
legiferantes que tanto desprestigian al Congreso. ¡Allá ellos!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Monday, October 01, 2007

¡En Perú llueve para arriba!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
1-10-2007

¡En Perú llueve para arriba!

¿Qué hacía en las últimas horas, el aún ministro de Salud Carlos
Vallejos, con autoridades o responsables del Poder Judicial? El ha
bramado sibilinamente a los medios de expresión: "que metan tras las
rejas a los rateros". Pero se da el caso que se refiere a un médico
que era jefe del SIS, Julio Espinoza Jiménez. Hoy que salen a la luz
nuevos datos que involucran a quienes sí estuvieron en Lima, pidieron
el dinero al MEF para gastarlo entre el 16 y 18 de agosto, en compras
con precio demasiado alto y a quienes se concedió el efectivo,
devolvieron el cheque de S/ 4 millones de la empresa proveedora,
Plamol, por haber cumplido con la entrega de mercadería y que se
descubre que el viceministro José Gilmer Calderón nombró a José Vega y
habría presionado porque se quede en el cargo, todos buscan a un chivo
expiatorio apropiado y que "pague" ante la opinión pública un desmadre
escandaloso. ¿A quiénes se está protegiendo en las altas esferas?

¿Será el Congreso cómplice de una detención sin proceso administrativo
ni judicial, sólo porque los ladridos de un ministro así lo piden para
"tranquilizar" su conciencia mediocre que llora por salvarse él,
hundiendo a Espinoza Jiménez? ¡Esta impostura es aberrante y degrada,
aún más, la imperturbable corrupción ambiente en el asunto de marras!

Cuando Vallejos berrea por la cárcel, no de todos a quienes
corresponde responsabilidad de firmas, gestión, compra y aceptación de
lo facturado, sino sólo la de Espinoza Jiménez, pretende evitar, con
impresionante sangre fría, ser interpelado y ¡censurado! y "mostrar"
al país que él, promoviendo la carcelería del aludido, "ya actuó y
metió tras las rejas a los rateros". ¿Es el ministro de Salud, símbolo
paradigmático, de la justicia en el Perú? O, es más bien ¿un episódico
y tristemente célebre inútil, irresponsable, pusilánime y agringado
operario de un capítulo nefasto de la historia de la burocracia
pública del país?

¡Qué fácil jugar con la vida y libertad de los demás a condición,
reprobable y abyecta premisa, de "salir" bien parado e "intocado" por
el escándalo! Prueba de ello son las continuas invocaciones a meter en
la cárcel a un médico (jamás se refiere a nadie más) que ha hecho en
los últimos días el ministro Carlos Vallejos.

Empiezan las verdades a aflorar en el panorama. ¿Cómo se quiere
linchar aún más, internando en la cárcel a Espinoza, si el tema de
marras pasa por la compra de muchos millones a precios altos los días
16 a 18, fechas en que el ex jefe del SIS no estaba en Lima, no firmó
ningún documento de solicitud de dinero al MEF que alegremente soltó
el efectivo y, para colmo de imposturas, el ex titular de
administración Vega, ha admitido y defendido su gestión en el
Congreso?

Con un chivo expiatorio, linchado mediáticamente y detenido, si este
abuso es permitido por la opinión pública, facilitado por el Congreso,
promovido por el Ejecutivo, sin proceso administrativo ni judicial, de
ninguna especie, comprobaríase la tenebrosa verdad que en Perú llueve
para arriba. Y que vivimos en un país de acríticos, necios y bobos a
quienes se puede comprar al peso, rematar sin que se den cuenta y
estafar todos los días de su vida.

Sostengo, como lo haría cualquier persona, que Julio Espinoza Jiménez
debe ser escuchado in extenso. Que sus testimonios se crucen con el de
otros y que la meridiana claridad limpia se imponga a todo precio.
Como suele ser costumbre, y confío en no equivocar la puntería, son 35
años que conozco la trayectoria profesional y política limpia de este
médico, lapso más que suficiente para saber quiénes son pícaros y
ladrones y ¡quiénes no! Pero que ahora quieran coronarle con la
diadema inversa del escarnio y por culpas ajenas ¡me parece una
barbaridad que hay que combatir!

El periodismo, en su día, debería hacer un mea culpa y actuar,
también, las pruebas. Si Espinoza no estuvo en Lima los días de las
álgidas compras, ¿de qué se le culpa? Si no rubricó la petición de
recursos, como debió haber ocurrido y a nadie parece asombrar que no
haya sido así, ante el MEF que sí los otorgó raudamente, ¿cuál es su
responsabilidad? El propio señor Vega ha dicho que impulsó el estudio
de mercado, la selección del proveedor, el pago de la mercadería, la
devolución del cheque de garantía y ha defendido su gestión ¡sin
mencionar a Espinoza Jiménez!, entonces ¿porqué se le presenta como
culpable sin proceso alguno, norma elemental que preceptúa el derecho
porque nadie puede ser condenado sin que se le oiga?

En cuanto al ministro de Salud Carlos Vallejos, ha dado pruebas
suficientes de incompetencia y cobardías ante todo el país. Es hora
que se vaya y que se enjuicie exhaustivamente su gestión, anexos y
colaterales. ¿Quién dice que no hay mucho pan aún por cortar?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

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Saturday, September 29, 2007

SIS: ¡fusilen al chivo expiatorio!

Señal de Alerta
por Herbert Mujica Rojas
29-9-2007

SIS: ¡fusilen al chivo expiatorio!

¿Cómo es que la prensa acrítica que no concilia fechas ni precisa
autorías, el ministro de Salud, Carlos Vallejos que ya pide la cabeza
y la cárcel de los supuestos delincuentes, el viceministro José Gilmer
Calderón que, cual Poncio Pilatos, se lava las manos, y todos culpan
en sintonía rara y hasta sospechosa, al ex jefe del SIS, el médico
cirujano Julio Espinoza Jiménez, si él no estaba en Lima para cuando
se hicieron las compras de emergencia y con precios elevados, no
recibió el dinero del MEF, no firmó ninguna solicitud del mismo, es
decir NO existía porque había viajado a donde las papas quemaban, en
Ica, y ahora se lo quiere fusilar como al gran chivo expiatorio de un
asunto que se complica diariamente? ¡Y para redondear la impostura, su
partido, el Apra, donde milita 45 años, le suspende todos sus derechos
políticos y lo sentencia sin escucharlo ni llamarlo!

No es raro que el facilismo, de por sí mediocre, de toda la casta
política; la irresponsabilidad criminal de burócratas que quieren
encontrar un criminal lo antes posible y la vocación facinerosa de un
ministro, se desgañiten bramando por la carcelería, sin proceso
administrativo ni judicial alguno del señor Espinoza Jiménez. ¿No
huele a conspiración este asunto fétido pleno en irregularidades que
esconden otros hechos?

Veamos.

El señor José Vega Díaz, responsable del SIS en lo administrativo,
ante la Comisión de Fiscalización del Congreso aceptó que él hizo el
listado de bienes a adquirir; realizó el estudio de mercado; decidió
las compras y autorizó el pago a los proveedores entre los días 16 al
18 de agosto.

Vega subrayó que su mando era el de una posición de confianza y que
había ingresado en la gestión anterior de José Gilmer Calderón, hoy
viceministro de Salud, quien tuvo el desparpajo increíble de
"limpiarse" de cualquier trabazón ante los congresistas, afirmando que
casi no conocía o tenía una relación muy tenue con Vega. Entonces
¿quién le recomendó a éste? ¿No es verdad, como ya empieza a
descubrirse, que el viceministro presionó porque se mantuviera en el
puesto a Vega?

El señor Vega ha defendido en el Congreso, las compras del SIS, las
que en su opinión estaban bien hechas, porque eso había atendido las
urgentes necesidades de la población luego del terremoto del 15 de
agosto. Es más, dijo, todo en un bloque expositivo, que él había
solicitado el dinero al MEF, confeccionó la lista de bienes a
adquirir, las compró y pagó entre los días 16 a 18. ¿Por causa de qué
no se ha hecho hincapié en la categórica expresión del señor Vega? ¿o
hay que ajusticiar, de todos modos, al chivo expiatorio Julio Espinoza
Jiménez que NO estaba en Lima, los días de estas ocurrencias?

Vega, más aún, informó a los legiferantes que Plamol dejó un cheque de
S/ 4 millones en garantía de cumplimiento de proveedor el mismo que
fue devuelto –el título valor- el 24, porque honró el compromiso de
entrega de los bienes materia de todo el escándalo con ¡reo anunciado!

¡En buen romance, José Vega Díaz, no sólo ha asumido la
responsabilidad de los actos materia de la preocupación que embarga a
cierta prensa y a un número de legisladores que sentencian sobre
culpabilidades e inmoralidades cuando aún no se actúan pruebas, y eso
se hace hasta en el más humilde de los juicios –cuando los hay con
derecho al debido proceso- ni administrativo y menos penal!

¿Por qué motivo el ministro Carlos Vallejo, tan sacrificado él, ni
siquiera se refiere a lo dicho por Vega Díaz y, en cambio, vocifera
con nerviosimo estridente para que se "meta tras las rejas"
(evidentemente odia a Julio Espinoza Jiménez) y se cierre el asunto?
¿Así de fácil?

¿Cómo es que el MEF, Ministerio de Economía y Finanzas, suelta el
dinero que le pide el SIS, sin la expresa firma de su jefe, Espinoza
Jiménez que estaba en Ica y a posteriori recibe la devolución, sin
chistar, de lo no usado de aquella partida por varios millones de
soles?

¿O, hay que encubrir la manifiesta irregularidad de dar dinero sin que
el ex jefe del SIS lo pidiera o porque Vega Díaz, conocido o bajo el
paraguas del viceministro José Gilmer Calderón, gozaba de la
"confianza" de quienes permitieron la salida de un cheque tan
fácilmente? ¿A quién o a quiénes se está protegiendo?

Evidentemente es mucho más fácil ajusticiar a quien todo pareciera
sindicar como un chivo expiatorio que tiene que asumir las culpas de
todo el mundo porque era el jefe. Pero entonces ¿cómo se hizo este
asunto en ausencia del presunto culpable total de las compras, estudio
de mercado, pagos, devolución de cheques, etc, si NO estaba en Lima ni
firmó documento alguno con esa particular y expresa intención por
dinero público? ¿No es hora de investigar a la Dirección General de
Tesoro del MEF?

Para redondear esta comedia de estupideces usuales en un país que
condena así como ama, destroza honras y endiosa a imbéciles
químicamente puros, el Partido Aprista, donde el señor Espinoza
Jiménez, milita ¡45 años! le retira sus derechos, le condena sin
juicio y ni siquiera le invita para escuchar su testimonio! ¿Qué clase
de comportamiento es aquél que sentencia sin oír al presunto culpable?
O, mejor dicho ¿qué terrores tan extraños merodean en la mente
primitiva de quienes ya tienen a sus criminales sin proceso ni
investigación?

Si se puede dar respuesta, satisfactoria, in extenso, comprobatoria,
contundente, a las modestas interrogantes que he planteado y se prueba
la responsabilidad material, inspiradora, firmante, administrativa y
penal de Julio Espinoza Jiménez, entonces dura lex, sed lex. Pero si
nada de esto es cierto, entonces, el médico tiene el derecho absoluto
a que su honra sea reivindicada públicamente; podrá el profesional de
marras demandar a quienes han pretendido enlodarlo. Y ¡lo que es peor!
el Perú podrá descubrir otra maniobra encubridora más de políticos y
burócratas podridos que no entienden que exista aún gente honesta
dispuesta a pelear en todos los terrenos con la sola arma de su
limpieza y ejecutoria por delante y como garantía de una vida dedicada
al bien común.

El reto está planteado. ¿Quién o quiénes responden?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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